CAPITULO XVI
Finalmente salí con la chaqueta de Kang Dong Yul en mano. Observé el rostro molesto de Lee Shin, que por ningún momento apartaba la mirada del ojos color miel. Me sentía muy nerviosa, pero aparentemente no había acontecido nada durante el corto tiempo que no estuve presente.
- Muchas gracias Kyu Won. – Me dijo el joven. – Disculpa que te molestara a esta hora, lo que sucede es que viajaré muy temprano mañana.
Su explicación me sorprendió un tanto.
- ¡Oh! – Exclamé. - ¿Y hacia dónde vas?
- Estaré 2 semanas en Japón. – Respondió con cierto pesar en su voz.
- Espero que te vaya muy bien. – Le deseé con una sonrisa y luego asentí.
- Gracias. – Dijo devolviéndome la sonrisa.
Luego, para mi sorpresa, colocó una mano suavemente sobre mi cabeza y me acarició. Mis ojos se abrieron como platos y sentí un calor en mis mejillas. Ni me atreví a voltear hacia Shin, pues me imagino lo molesto que se habrá puesto.
Sin tardar mucho más, Dong Yul se dio la vuelta y se marchó.
Esa noche, Kyu Won se despidió de Shin y ambos se marcharon a sus respectivas casas, pero la pelinegra no tenía idea de lo que había acontecido entre el guitarrista y el ojos color miel.
*Recuerdo*
Ambos se miraban frente a frente, como dos cabros a punto de estrellar sus cuernos contra el otro.
- Parece que te he dejado mucho espacio, que me has ganado campo. – Comentó Dong Yul.
Shin levantó una ceja, irritado de la forma de hablar del otro. Por supuesto que sabía a lo que se refería, pero prefirió mantenerse en silencio, así que el otro continuó.
- Sé que no lo sabes, porque ella no te lo diría, así que te lo diré yo. – Dijo, confundiendo a Shin. – Hace dos días le confesé a Kyu Won lo que siento por ella.
Los ojos de Lee Shin se abrieron como platos y la furia se apoderó de él.
- ¿Qué dijiste?
- Así es, ella lo sabe todo. – Continuó. – Por lo tanto quiero que tengas presente que tu y yo estamos compitiendo por el corazón de Lee Kyu Won.
- Desgraciado… ¡entre tu y yo no hay ninguna competencia! – Exclamó el guitarrista. - ¡Ella es mi novia!
- Estaré dos semanas fuera del país, así que tendrás todo ese tiempo a solas con ella para que lo eches todo a perder, como siempre lo haces. – Aseveró Dong Yul, molestándolo aun más. – Ten en claro que cuando regrese, vendré con todo para conquistarla.
Lee Shin quiso tirársele encima y molerlo a golpes, pero la pelinegra ya se acercaba con una chaqueta en sus manos.
Era una noche muy calurosa, tanto así que se volvió desesperante. O tal vez no era el clima, sino que Lee Shin se encontraba molesto por algo más… por alguien más… Lee Kyu Won. Su situación era frustrante, si no la amaba, porque se sentía tan molesto por las palabras de Kang Dong Yul, las cuales resonaban todo el día en su cabeza.
Sin encontrar una respuesta razonable, el guitarrista se marchó a "Catharsis" a reunirse con sus amigos para tomar alcohol.
- Lee Shin… ¿estás bien? – Le preguntaban sus amigos, incluso el que le servía el soju.
- ¡Si, lo estoy! – Respondía enfadado.
Después de un par de horas de tomar sin parar, el joven se marchó del lugar sin más explicación, totalmente alcoholizado y por ende bastante desinhibido.
Estando ya cerca de casa, para su fortuna, y para desgracia de ella, se encontró a Lee Kyu Won caminando en la misma dirección.
- ¡Lee Kyu Won! – La llamó con alegría.
La pelinegra volteó hacia él, extrañada de su llamado.
- Shin, ¿qué pasa? – Preguntó preocupada, aun sin saber el estado del guitarrista.
- Acompáñame al parque. – Dijo riendo. - ¡Acompáñame al parque!
Sin permitirle decir algo más, la tomó de las manos y caminaron hacia el parque. Durante el camino, Kyu Won no paraba de preguntarle qué le sucedía, pero él no respondía.
- Shin, ¿estás ebrio? – Preguntó la pelinegra al percatarse del fuerte olor que provenía del aliento del líder de "The Stupid". – ¡Estás ebrio!
- ¡Shhh! – La silenció él, sentándose en un columpio y señalando el de a lado.
- Shin, ¿por qué tomaste? ¿Qué te sucedió? – Preguntaba preocupada.
- El soju…es delicioso. – Respondió él, arrastrando sus palabras.
- Si, lo es, pero tú no tomas. – Le dijo la pelinegra. – Por tu abeoji.
Lee Shin se detuvo de inmediato, confundido por las palabras de la joven.
- ¿Mi… abeoji? – Indagó. - ¿De qué hablas… Kyu Won linda? ¿Quién es mi appa?
- Shin… - Suspiró ella con tristeza. - ¿Aún no te lo han dicho?
- ¡¿Decirme qué?! – Exclamó enojado. – ¡Todos me miran como un fenómeno, preguntándome cosas que saben que no recuerdo!
Lee Kyu Won se mantuvo en silencio, sintiéndose apenada por él. Casi nunca pensaba en lo difícil que era para el joven convivir sin recuerdos, con ese vacío que había en él y que nada lo podía llenar.
- Lee Shin… debes ir a casa y conversar con tu eomoni. – Le indicó tomándolo de las manos. – Vamos.
- ¿Qué es lo que eomma debe decirme acerca de ese hombre?
La joven artista suspiró una vez más. Seguro que para Ji Young era muy difícil revivir aquella época tan difícil que había pasado con Shin durante la agonía y muerte de su padre. El chico había estado tan deprimido para aquel entonces, que volverlo a vivir sería un tormento.
- ¡Vamos a casa! – Exclamó ella finalmente, forzándolo a levantarse del columpio.
Durante ese forcejeo, el guitarrista golpeó contra el frágil cuerpo de ella, de manera que casi caen al suelo. De inmediato, él la tomó fuertemente contra su pecho para evitar que cayera.
En ese momento, ambos se quedaron totalmente inmóviles. Los ojos de Lee Kyu Won se abrieron como platos, no podía creer que Shin la sostuviera de esa manera, provocando un calor interno en su pecho. Y para mayor sorpresa, el joven presionó sus labios muy fuerte contra su frente, en un gesto completamente tierno.
