Ni Sailor Moon o sus personajes me pertenecen, todo es propiedad de Naoko Takeuchi. La historia se escribe para entretener al lector.


XXXIII

—¡Debe de estar aquí!

Minako, Makoto, Rei y Taiki miraban a su amiga como si fuera una loca, todos estaban un poco preocupados porque la fotógrafa ahora estaba quitando tierra con sus manos. Había olvidado completamente la etiqueta que la distinguía de las demás mujeres, en unos segundos Michiru pasó de ser la mujer más segura del planeta a ser una clase extraña de psicótica que está a punto de perder la cordura.

El chico se acercó discretamente a Michiru para poder decirle que se tranquilizara, pero la mirada diabólica que le lanzó lo hizo sonreír y apartar su brazo derecho o, sería arrancado por las fauces de la bestia que estaba poseyendo a la siempre tierna Michiru.

—Puedo ir a comprar otras tres palas, así los cinco cavaremos más rápido— dijo el castaño.

—Buena idea, falta buscar en esos otros árboles— señalo la chica.

—Sí, hay que apurarnos o puede ser un mal presagio ¿no?

Los tres pares de ojos se pusieron en blanco al escuchar la gran tontería de Taiki, luego Minako que tenía una de las palas que Michiru había arrojado, comenzó a levantarla para asesinar al bocón ese. ¿Por qué los chicos eran tan idiotas cuando hablaban? Y es que eran tan despistados que solo a un hombre despreocupado se le ocurría decir "mal presagio" frente a una novia que estaba fuera de sí.

—Nada malo ocurrirá— dijo Rei tomando la otra pala —. Mientras tú sigues actuando como un animal, Mina y yo podemos comenzar a cavar en otros lugares para encontrar ese relicario de tu abuela ¿qué te parece?

—Sí, ahora ustedes dos vayan a comprar las palas y agua para todas… Todos— corrigió la de cabello aqua.

Al parecer la intervención de Rei había funcionado en el ánimo de Michiru, pues ella ya comenzaba a palidecer ante la idea de no encontrar el bendito relicario que le había regalado su abuela. Por tanto, Makoto tomó a Taiki del gorro de su sudadera para que se fueran a supermercado a comprar lo que necesitaban. ¿Acaso era tan importante encontrar ese relicario? Taiki pensaba que las tradiciones eran un gran dolor de muelas, no comprendía la razón del "algo viejo." Además, las chicas parecían estar de acuerdo en fomentar en Michiru esa locura que significaba la boda, estaban a un día y medio del evento y él podía ir a comprar algo para ella.

Puso una cara de fastidio al llegar a su automóvil junto con Makoto, la chica de mirada verde simplemente golpeó delicadamente el capote del vehículo para hacerlo regresar de su íntimo soliloquio. Si había aceptado ayudar a Michiru en su encomienda, era porque estimaba mucho a la chica, pero no se había imaginado que al aceptar estaría vendiendo su alma al diablo. Parecía estar exagerando, la realidad es que no lo hacía, porque Michiru sí estaba actuando como un verdadero demonio y todo por un estúpido relicario.

—¿No era lo que esperabas? — recriminaba Makoto mientras Taiki comenzaba a conducir.

—Parece que me estás juzgando antes de tiempo. Realmente no me esperaba que Michiru fuera tan supersticiosa con este tipo de cosas, es una simple boda y… No me lo tomes a mal Makoto, pero las mujeres se vuelven locas por un evento tan… Común.

—Casarse no es común, no te casas todos los días.

—Pero no es la primera boda en celebrarse, creo que la gente debería dejarse llevar. Además, sin importar que quieras tener algo controlado en ella, algo siempre saldrá mal pues la boda perfecta no existe.

—Lo sé, pero esto es importante para Michiru, cosa que lo vuelve importante para nosotras. Sé que te pido mucho al decir que necesito que te empapes en este sentimiento de misión secreta para salvar al mundo, pues no tiene ningún elemento de esos. Sin embargo, hay que apoyar a Michiru en esta nueva locura de novia en apuros.

—Sí, pero eso no le quita el factor superstición.

—Es tradición.

—Da igual, no es necesario cumplir cada una de las tradiciones de una boda.

—Para ella lo es.

—A ver, recapitulemos… Ya tiene cubierto el tema de las flores, el pastel, la ceremonia y sobre todo el sacerdote.

—Sí.

—Según las tradiciones en occidente ahora debe de llevar algo nuevo en su boda ¿no?

—El kimono que Setsuna confeccionó en tres semanas, esa mujer debe de tener mucho tiempo libre o apreciar mucho a Tenoh como para terminar una tarea tan difícil en poco tiempo.

—Sí, Set quiere mucho a Tenoh, pero tiene más tiempo libre del que esperas— se burló.

—Uno tiene que admirarla mucho por las cosas que hace, ella le dijo a Michiru que ama a Haruka y mira, les ayuda con la boda. No estoy segura de que yo tendría el templo, serenidad y fuerza para hacer algo de ese calibre.

—Ni yo… Regresando a las tradiciones, ¿no es obvio que usarás algo nuevo en tu boda? Es una tradición estúpida.

—Es un simbolismo de la nueva etapa que llega a tu vida con tu pareja, la nueva historia que están a punto de escribir. Las personas creen que te dará prosperidad y felicidad en el matrimonio.

—Yo no lo sabía… Algo azul, ¿dónde llevará ese algo azul?

—Setsuna puso en los bordes color azul celeste, de alguna loca manera luce demasiado con el cabello turquesa de mi amiga. Y deja que te comente el significado de eso, no quiero que hables tonterías.

—Escucho.

—Es símbolo de la felicidad y el amor. Así que todo tiene que ver con la celebración tácita de que ese evento es el comienzo de una vida al lado de la persona que amas.

—¿Qué le van a prestar?

—Cuando éramos niñas usábamos un prendedor con nuestros colores favoritos, Minako y yo le prestaremos eso. Siempre hemos estado juntas, no hay nada que nos separe y eso es porque somos mejores amigas.

—¿Pero ni tú o ella están casadas?

—Es cierto, esta sí es una superstición porque se cree que, si una persona casada que es feliz en su matrimonio te presta algo, la atraerás al tuyo. Pero creo que Minako es feliz en su noviazgo, así que de alguna manera le estamos transmitiendo esa suerte; prefiero pensar en esa tradición como lo vemos en la actualidad, un símbolo de la amistad verdadera y el cariño que sentimos las tres.

—Tienes razón, es más lindo de esa forma— Taiki giró a la izquierda para poder entrar al estacionamiento de la tienda —. Ahora entramos en la disputa loca de Michiru y el "algo viejo."

—Es la continuidad, creo que en ese sentido este punto es más fuerte que los otros para mi amiga. Porque hablamos de los lazos familiares y con los amigos, ellos no se rompen y son muy fuertes. Se transforman y adaptan a la nueva vida de la persona que se va a casar; Michiru está loca con ese relicario porque es el que su abuela le dio a su madre cuando se casó.

—Vaya, eso no lo sabía.

—Porque eres nuevo en el equipo, además de que eres un chico y pienso que si Michiru no te lo comentó es porque supuso que te aburrirías de ese tipo de cosas de chica.

—Un poco, lo admito.

—Bajemos a comprar las cosas que necesitamos, Michiru debe de parecer una bestia cavando con las manos y no quiero que se rompa una uña. No sabes el drama que hará porque la dejé arruinarse su manicure.

—Demonios, lo hizo ayer… Estamos fritos Makoto, somos las peores damas de honor del planeta.

—¿Eres una chica?

—Dijiste que soy del equipo, así que mi virilidad se fue al retrete desde que me quedé escuchando el significado de esas cosas. Oficialmente soy una dama de honor y no un padrino.

—Las novias también pueden tener un "best man."

—Igual somos los peores y Michiru va a llorar como una loca porque permitimos que se arruinara las manos antes de la boda.

—De acuerdo, somos los peores.

Mientras Taiki y Makoto comenzaban a buscar las palas en el lugar, Minako y Rei tenían que cavar lo más rápido que podían. Las predicciones de Taiki habían llegado a la cabeza de Michiru y ahora estaba sentada en el pasto, lloraba a mares por darse cuenta de que estaba arruinando sus manos. Minako sobaba su sien para poder tranquilizarse ante la novia más loca de todas, Rei que era un poco más consciente de lo que le sucedía a Michiru le comentaba a la rubia de moño rojo que era normal.

—¡Normal! — gritaba Minako.

—Es una novia que se casa en 36 horas, además organizó una boda en tres semanas. Todas las novias tienen crisis, las de Michiru son peores por el poco tiempo que tenemos.

—Estoy a nada que la ceremonia se transforme en un velorio.

—¡Mina!

—De acuerdo, sigamos cavando— dijo metiendo la pala en la tierra —. ¡Tú deja de llorar como bebé!

—¡Eres la peor dama de honor!

—¿Yo? — se indignó Minako.

—¡Sí! Dijiste que te diste cuenta de que estaba cometiendo un error porque olvidé lo de mi manicure y no me detuviste.

—Taiki intentó hacerlo y casi te comes su brazo.

—¡Te odio!

Rei se llevó la mano a la frente, porque ese par se comportaba como dos niñas pequeñas, estaba completamente rodeada de inmaduras. Prefería haber escapado con Makoto y Taiki para comprar las malditas palas, ver a Michiru con semejante estrés la convencía de no querer casarse. Amaba a Minako, pero no estaría así de loca por una boda y esperaba que la actitud de la fotógrafa tuviera el mismo efecto en su novia.

—¿Por qué no aparece? — lloraba Michiru.

—Ay no, Michiru no debes de reclamarle al bendito relicario. La culpa es tuya porque se te ocurrió enterrarlo en la capsula del tiempo de la escuela y lo peor es que estamos abriéndola antes de tiempo.

—En su tiempo dijiste que era una buena idea Mina.

—Michiru, esta cosa se debía de abrir cuando cumpliéramos 35 años. Además, era una estúpida ¿cómo esperabas que una mala idea no me pareciera buena en ese momento?

—Seguramente no se acuerdan bien del lugar en que enterraron la cápsula— comentó Rei.

—Imposible, este era el lugar exacto porque Makoto lo quería lejos del jardín o el invernadero de la escuela— explicó la rubia.

—Makoto era parte del club de jardinería. Minako era parte del club de voleibol y yo estaba en el club de música y arte. Además, este era el lugar en el que Minako venía a dormirse cuando se escapaba de clases, ya sabes que era una floja, por eso recuerda tan bien el terreno horrible que se tragó mi "algo viejo."

—¿Ahora es mi culpa que no me acuerde del lugar en el que enterramos la cápsula del tiempo?

—Sí— dijo Michiru cual niña mimada.

—Deja que te recuerde que, gracias a mi amistad con algunos maestros, no tenemos problema de venir a excavar en la preparatoria Juban. Que no se te olvide Kaioh, además la idea de la bendita cápsula del tiempo fue tuya.

—¡Soy una idiota! — ahora el llanto era peor — También destruí mis manos, soy de lo peor porque no le estoy dando buenos augurios a mi matrimonio. Haruka me ayudó con la organización de la boda, se esforzó en que los kimonos estuvieran a tiempo. Mientras que yo me la paso arruinando todo lo que toco, no se merece a alguien como yo que no puede encontrar un simple relicario. Si tenemos algún problema no le ayudaré en nada porque complicaré más las cosas, en lugar de resolverlos a su lado… ¡Haruka no se merece ser esposa de una persona como yo!

Rei puso los ojos en blanco, si Minako le había dicho que deseaba matar a Michiru hace unos minutos; ahora era la modelo quien deseaba matar a su novia por hacer llorar a la fotógrafa. Además, se estaba volviendo loca por el drama de Michiru y no sabía como hacer que se tranquilizara. Siendo honesta, ni Makoto podría contener a este volcán de mocos y lágrimas en el que se había convertido Michiru.

—Felicidades genio, ahora tenemos que tranquilizarla o su cara estará completamente hinchada mañana— reclamó.

—¡Ahhh! — gritó Minako y arrojó la pala.

—La boda se arruinó— dijo Kaioh —. La boda no se llevará a cabo mañana, no hay matrimonio, Haruka merece algo mejor que yo.

—¡Qué!

—No hay relicario, no hay boda… Es simplemente la mala suerte.

Minako y Rei se miraban completamente en pánico ante la respuesta de Michiru, que seguía llorando. ¿Cómo iban a controlar esta crisis? Este momento era crucial para las damas de honor, pero las chicas estaban perdidas y sin quererlo habían entrado en pánico como la novia. Esto no pintaba bien para el futuro de la boda, además no podían fallarle a Haruka que había controlado de maravilla las crisis pasadas. Por ejemplo, la del kimono, la de los ingredientes del banquete, la del papá que no la entregaría.

¿Seguros que pueden controlar a Michiru? — había argumentado.

Haruka somos sus mejores amigas y el nuevo mejor amigo. Creo que tenemos una experiencia amplia como para controlar a Michiru, además son crisis pequeñas.

No es tan sencillo como parece Mina, ella puede llegar a decir…

¿Desconfías de nosotras? — se molestó Makoto.

Claro que confío en ustedes, pero Michiru está de un sensible que no podrían imaginar y cualquier cosa que no salga como ella deseaba la pone al límite de la desesperación.

Haruka, nosotras la controlamos en sus peores borracheras. Debes darnos algo de crédito— Rei se cruzó de brazos.

Se los doy, pero hace poco me dijo "no habrá berenjena en el platillo, ¿cuál es el sentido de casarnos si las cosas salen tan mal?" y luego lloró. Chicas, les juro que Michiru está fuera de sí.

¿Qué tan difícil puede ser ayudarla a encontrar un relicario? — dijo Taiki.

No es cualquier relicario, es el teso…

Ya, lo haremos bien y no debes de preocuparte por tu prometida. Está con las personas más capaces del mundo. Además, somos sus damas de honor.

Y padrino Minako— especificó el chico.

Bien y el damo de honor— se burló Minako —. Si es importante para Michiru lo es para nosotros cuatro, no te preocupes Haruka— y comenzó a llevarla a la puerta para que se fuera.

¡Bien, me voy! Pero si Michiru entra en crisis y ya no pueden controlarla, lo mejor será que me llamen para que la tranquilice ¿sí?

Sí, sí — respondieron los cuatro.

Lamentaban haber dudado de Haruka y sus palabras sobre la histeria de Michiru respecto a su boda. Minako comenzaba a ponerse ansiosa por el drama de su amiga, si no la hacía dejar de llorar sus ojos estarían muy hinchados para el día importante. Mientras que Rei no le veía mucho sentido a tranquilizarla porque si no encontraban el bendito relicario, de poco servirían los esfuerzos. Michiru comenzaría a llorar cual Magdalena al darse cuenta de que su algo viejo se había perdido.

—No llore damisela— la voz de Taiki se escuchó.

—Compramos un detector de metales y eso nos ayudará mucho más que cavar a lo tonto— completó Makoto.

—¿Creen que sirva? — dijo Michiru limpiando una de sus lágrimas.

—Claro, todo saldrá bien.

—Gracias chicos.

Makoto y Taiki sonrieron, le dieron a Michiru una pala. Luego el chico le dio su pala a Makoto para que el pudiera manejar el dichoso detector de metales y comenzaron a caminar. La castaña se acercó a la pareja que ya estaba regresando a la tranquilidad.

—Excelente trabajo en controlar a una novia en crisis.

—Ustedes escaparon— reclamó Minako.

—Fuimos a comprar las cosas, no nos escapamos. Incluso pensamos en una excelente solución para no maltratar el pobre pasto de la escuela.

—Dejemos de pelear, lo importante es que Michiru ya está mejor— comentó Rei.

—¡Ey! Esto está sonando— Taiki movía su brazo para que las chicas se apresuraran —. Es hora de cavar.

Los cinco comenzaron a cavar para encontrar la ventita cápsula del tiempo de las tres amigas. Esperaban encontrar el relicario que tanto problemas les había dado, la tierra comenzaba a ensuciar las prendas del grupo, pero la sonrisa en Michiru era gigantesca y ellos esperaban que ese sufrimiento pronto quedara como una anécdota divertida para los cinco. Y, al contarle a Haruka sobre el incidente ella también se riera de todas las locuras que Michiru cometía por los nervios de la boda.

Todos estaban como locos, hasta que la pala de Makoto chocó con algo y entonces las caras de todos se iluminaron. Siguieron con la tarea hasta que Taiki les dijo que él levantaría caja que tanto habían estado buscando.

—Parece una caja de herramientas— dijo Rei.

—Solamente nos alcanzó para eso, pero lo importante es lo que dejamos dentro. ¿No Mina?

—Sí Mako, creo que nuestra querida niña de jardinería dejó sus aretes en forma de rosa y una carta. Yo dejé un micrófono porque en ese tiempo quería ser idol, dije que regresaría cuando ganara mucho dinero y tuviera una novia hermosa. Al menos conseguí a la novia hermosa.

—Me matas— sonrió —. Tú dejaste el relicario ¿no? — dijo Rei

—Sí… Dame la pala para volar el candado.

—Michiru tenemos las llaves— dijo Mina.

—La pala, no hay tiempo para regresar a la casa.

—Ah… Michi— interrumpió Taiki.

—¿Qué?

—No hay candado.

—¡Cómo que no hay candado! Déjame ver, debe de estar el candado.

Todos vieron como la chica tomó la caja, estaba con el corazón al límite porque se imaginó lo peor. Pero al abrir la caja se encontró con los aretes de Makoto, la carta, el micrófono de Minako y la cajita en la que estaba el relicario.

—Aquí está chicos— les mostró la cajita.

Los cuatro se acercaron para ver ese algo viejo de Michiru, la chica estaba abrazando la cajita con todas sus fuerzas. Ese miedo de que las cosas salieran mal estaba alejándose de su cabeza, suspiró para tomar el valor de abrirla y volver a encontrarse con el objeto que su madre le había dado hace varios años.

Sé que lo mío y lo de tu padre no funcionó, pero eso no quiere decir que cuando tú encuentres a esa persona especial las cosas salgan igual que conmigo. Sé que cuando encuentres a tu complemento nunca se separarán mi pequeña Mochi, este relicario era de mi madre y mi abuela se lo dio cuando ella se casó con mi papá.

¿Ahora es mío?

Sí, porque es el algo viejo que llevarás cuando te cases Michiru. Llevado cerca de ti y te guiará a la persona elegida.

Nada malo pasará en mi matrimonio si no me lo quito ¿verdad? Porque tú no lo usabas siempre mamá.

Creo que tienes razón, esa tuvo que ser la razón, pero mientras creces debes de guardarlo cariño. Ya cuando seas toda una señorita podrá guiarte a tu verdadero amor.

La chica ya estaba tranquila, esa plática la había tenido con su madre antes de que las cosas se complicaran por culpa de esa maldita serie en la que había participado. Recordó el momento en que pensó que el amor no estaba hecho para ella, por eso decidió dejar ese relicario en la cápsula del tiempo que Minako y Makoto habían sugerido.

Si llego a conocer al amor de mi vida, vendré por este relicario. Será mi "algo viejo" y nunca me lo quitaré, esto me traerá suerte en el amor… Me hará sentir que todo estará bien… Espero que podamos encontrarnos pronto, no tardes mucho en encontrarme.

Las chicas que ya sabían lo que Michiru estaba pensando sonrieron, porque después de todo el amor la había encontrado. Al menos el amor indicado, porque habían pasado personas de las que la fotógrafa había creído estar enamorada, pero no eran las indicadas. Mientras que Haruka era una buena persona y lo mejor es que estaba igual de enamorada que Michiru.

—Ábrelo.

—Sí.

Todos movieron su cabeza de forma curiosa para encontrarse con el tesoro de la chica, pero toda esa felicidad volvió a nublarse.

—¡No está!

—Michiru no inventes— dijo Taiki.

—No está, no está, les juro que no está.

—Oh no, es hora de llamar a Tenoh— dijo Rei.

—Esto debe de ser un mal presagio, seguramente no soy la adecuada para Haruka. Todo esto es un engaño mío, no merezco lo que tengo con ella.

—Michiru todo estará bien— dijo Makoto.

—Obviamente te mereces estar con Haruka y ella se merece estar contigo, la humillas al decir que se fijó en alguien equivocada. Makoto tiene razón, todo está bien, es un relicario y si necesitas ese "algo viejo", encontraremos el indicado.

—No, chicos, es el universo diciéndome que no debo arruinar la vida de Haruka.

—Dios Michiru, no le arruinarás la vida— dijo Rei —. Además, no creo que el universo esté pensando en la manera de arruinar tu boda, la suerte no está relacionada a los objetos o amuletos. La suerte es la que construimos todos los días, si tú no haces nada para cambiar tu vida, nada lo hará.

—Incluso si llevas ese relicario y las cosas deben de salir mal, saldrán mal. Las chicas tienen razón, un relicario es un relicario, así como lo que sientes por Haruka y no hay nada que te haga dudar de ese amor. Al contrario, dices que no le quieres arruinar la vida, pero es porque sientes que tu amor no será suficiente para que no ocurra lo mismo que les sucedió a tus padres.

—¿Y si no basta lo que siento?

—Será porque Haruka es una idiota, no porque tú no seas la indicada. Hay millones de cosas que hacen que una relación funcione o no, pero seamos honestas. ¿Crees que Haruka duda del amor que te tiene?

—No Mako.

—¿Tú dudas del amor que te tiene?

—No Mina.

—¿Deberías dudar del amor que le tienes?

—Por momentos Rei.

—Entonces deberías de tener miedo de ti y no de ella, si tienes estas dudas por el tema de tus padres. Entonces no te cases mañana, porque serás tú quien lastime a Haruka y ella necesita que estés segura de que ese amor que se tienen es suficiente para pelear contra viento y marea. ¿Qué importa el relicario? Lo importante es lo que sientes por ella, no tengas miedo de lo que pudiera suceder, estoy seguro de que Haruka luchará por ti. ¿Tú lucharías por ella?

—Sí.

—Entonces deja de pensar que tu felicidad depende de un relicario— dijo Rei.

—Porque solamente necesitas ese relicario que viene caminando— Minako hizo que Michiru se girara.

Allí estaba Haruka corriendo porque la bailarina le había escrito que su prometida estaba en una crisis y esta quizá era la peor de todas. La cara de la de cabellos cenizos era un poema, estaba completamente preocupada al ver los ojos rojos de su novia, pero en esa mirada esmeralda no había dudas de que la abandonarían, sino miedo porque Michiru estaba llorando.

—¿Qué pasa Michi? — la abrazó.

—No está, el relicario no está.

—Ey, sé que es algo importante para ti y te prometo que haré hasta lo imposible por encontrarlo. Así que no tienes que preocuparte, yo voy a encontrar Michiru, no dejaré que tengas una boda que no cumpla tus expectativas.

Esas palabras fueron tan lindas que Michiru se dio cuenta que sus amigos tenían razón, ella no necesitaba un relicario o algo que le diera suerte. Lo único que importaba para que la relación funcionara era el apoyo de su prometida y simplemente necesitaba ver a Haruka para recordarlo.

—No es necesario, para que la boda sea perfecta, solamente debes de estar presente.

—Nunca faltaría a esa cita.


Aquella mañana la brisa que jugaba con sus mejillas parecía ser una caricia de su amada, Michiru estaba más calmada de la crisis que había tenido unas horas atrás. Sus amigos tenían razón respecto a que lo único que necesitaban como un talismán para la buena fortuna en su matrimonio era el amor que sentían la una por la otra. Para creer en que todo saldría bien, simplemente necesitaba pensar en Haruka y recordar lo mucho que la amaba.

Aquella chica de ojos verdes era más que su novia y futura esposa, su agente inmobiliario era la persona con la que podía contar sin importar lo que sucediera, la amiga que la hacía reír cuando no tenía motivos para hacerlo, la confidente que guardaba celosamente cada detalle sombrío, doloroso o penoso de su vida. Su consuelo cuando necesitaba despotricar contra el mundo o contra ella, aquella persona que le había hecho creer que las cosas buenas siempre llegaban a tu vida, a pesar de que estabas a nada de rendirte.

El ruido de las campanillas que colgaba en su ventana como todos los veranos le decían que estaban igual de ilusionados que ella. Era lo primero que empacaría al siguiente día, porque pronto esa casa sería un simple recuerdo de su pasado, estaba pensando en que su madre viviera en ese lugar y dejara de rentar, pero bueno, eso lo decidiría Esmeralda. Mientras tanto su madre estaba cepillando su cabello, estaba lista para comenzar a peinar a su hija que estaba a unas horas de casarse y con un buen hombre.

—¿Ya estás más tranquila?

—Sí, un poco, pero me duele no haber encontrado el relicario de la abuela.

—Creo que es bueno, comenzaremos una nueva tradición Michiru.

La fotógrafa comenzó a sonreír, quizá su madre tenía razón y ese era el regalo de su abuela, comenzar de nuevo. Después de todo Haruka había comenzado la nueva cuenta de su vida, aquellos marcadores en contra estaban en cero de nuevo. Comenzar no sonaba para nada mal y lo mejor era que lo haría con una buena persona.

—El kimono está precioso— dijo Rei.

—¿Ustedes no deberían de estar con tu abuelo? Se supone que le van a ayudar con la boda y están aquí sin hacer nada.

—Señora Kaioh, no debe de ser tan mala. Simplemente queríamos ver a Michi, no podemos esperar hasta la ceremonia— respondió Minako.

—Sé que quieren estar con mi hija en todo momento, pero es importante que le ayuden al señor Hino con todos los detalles de la ceremonia. Makoto y yo nos ocuparemos de Mochi.

—Madre, no soy Mochi.

—Siempre se enoja con ese apodo, no entiendo la razón porque de no ser la princesa Mochi, mi Ruka no la hubiera reconocido. Se me hace que mi hijo es un fan y desde niño estuvo enamorado de ti, por eso es tan atento. Se le cumple el sueño de casarse con la mujer que ama y de paso era la niña de la que se enamoró.

—Por favor— respondió la fotógrafa.

—No, no. Puede que tu madre tenga la razón Michi, a mí siempre se me hizo raro que Haruka supiera tu nombre de la nada. Yo también opino lo mismo que tu madre, Haruka estaba enamorado de ti y te reconoció, nadie se olvida de tu distintivo color de cabello. ¿No lo crees?

—No creo que sea por eso Mako.

—Yo digo que sí.

—Mejor comencemos con el peinado.

Las mujeres rieron por la cara roja de Michiru, en realidad no creía que esa hubiera sido la razón del acercamiento de Haruka la tarde que casi la atropellan. De hecho, la había visto caminando por el parque en el que se tomaban las fotos para la boda de Misaki y Kunzite, ella caminaba con Minako y hablaba sobre ser la asistente de Yayoi cuando la vio pasar. En ese tiempo pensaba que Haruka era un chico, uno que la miró y cuando ella se percató, él se giró un poco preocupado.

Luego se lo encontró en la tienda y aquel bicho raro no dejaba de mirarla, a pesar de que inútilmente deseaba aparentar que compraba cosas. Estaba segura de que le había escuchado decir algo cuando la vio salir de la tienda, ahora entendía que Haruka estaba nerviosa y deseaba hablarle, pero como no era muy buena haciendo ese tipo de cosas, la asustó. Michiru no podía negar que el muchacho rubio le había llamado la atención, pero era demasiado tonto, incluso hizo enojar a la doctora del hospital por su manera tan tosca de actuar.

—Sonríes mucho— dijo Makoto.

—Recordaba la manera en la que conocí a Haruka, creo que en ese momento supe que me podría enamorar de ese chico, pero me daba miedo de que fuera como los demás.

—¿Recuerdan el día que desayunamos con él? — se reía Minako.

—Le hice la vida imposible y el pobre Haruka deseaba ganarse puntos con las amigas de la chica que le gustaba. Incluso regañó a Seiya por llamarle mientras estaba con nosotras, su rostro se puso serio y yo quería matar al gañan.

—Es cierto, pensaste que se había aprovechado de mi inocencia.

—De inocente no tienes nada— respondió Rei.

—Me preocupa lo que será de mi pobre Ruka cuando al fin se encuentre a solas con Michiru, el pobre muchacho es virgen.

—¡Verdad! — gritaron las amigas de Michiru.

—Haruka no es virgen— defendió la novia.

—Eso dice, pero ¿ya estuvieron juntos? — molestaba Minako.

Michiru se quedó en silencio pues no había estado con Haruka en ese sentido y realmente deseaba hacerlo desde meses atrás, pero al parecer Tenoh siempre se ponía roja y le decía que siguieran con el plan original sobre llevar las cosas con calma. ¿Haruka realmente era o no virgen? Ya lo descubriría esa noche cuando al fin llegara a Karuizawa, esperaba que esa tímida mujer se transformara en una fiera. Luego al notar que su silencio había sido prolongado se giró a ver a su madre y amigas.

—Trata bien a ese pobre muchacho, seguramente no será lo mejor pues es su primera vez y aunque no quisiera, sé que tú tienes mucha experiencia hijita. Lo que me hace pensar que seguramente tardarán en darme nietos — Esmeralda dejó de peinar a su hija —. ¡Pobre de ti Mochi! Pasarás un buen rato sin orgasmos, comprende que es un novato y que Ruka intentará aprender rápido, seguramente pueda regalarles un libro de kamasutra para que mi hijo se ponga a leerlo.

—No es necesario mamá— dijo roja como un tomate.

—Yo puedo ayudarle— comentó Minako.

—¿Cómo lo harías si eres una chica? — se molestó Esmeralda.

—Porque soy lesbiana.

—Por eso lo digo— se llevó las manos a la cintura.

—Señora Kaioh, le apuesto que yo haría que tuviera millones de orgasmos y eso es porque al ser una mujer sé los puntos secretos de todas nosotras. Mis anteriores parejas o amantes siempre se fueron bastante satisfechas, ¿usted cree que con mi experiencia no puedo ayudar a su Ruka? Gracias a mí usted sería abuela en un mes, se lo aseguro.

—¡Oye, estoy a tu lado torpe! — Rei la golpeó.

—Exacto, aquí está la mujer a la que amo… Dile a la señora Kaioh mi CV.

—No le diré nada, deja de estar molestando y mejor apresúrate para ir a ayudar a mi abuelo porque se nos hará tarde.

—Incluso tu novia tiene más pudor que tú, eres tremenda Mina… Podrías darle tips a Ruka, para que se ponga listo y me haga abuela rápido.

—¿Podemos dejar de hablar sobre la intimidad en mi matrimonio?

—Ay que sensible hija— continuó con su peinado — ¿De verdad me encuentras atractiva Minako?

—Claro señora Kaioh.

—Por eso me caes bastante bien, eres una conocedora de belleza, seguramente por esa razón te fijaste en Rei. Es una muchacha bastante guapa, pero es obvio que la experiencia de una mujer madura puede beneficiarte en el futuro.

—¿Está coqueteando con mi novia?

—No, solamente digo que, si eres muy tonta y terminas con mi Mina, podría aprovechar y aceptar su oferta.

—Señora Kaioh, me avergüenza— seguía con la broma.

—Ya, es hora de irnos— la jaló Rei —. Nos vemos en el templo, no lleguen tarde.

—De acuerdo, no me janles— se burlaba —. Michi tu peinado está hermoso.

Makoto negó levemente y caminó para acercarle a su amiga el kimono que debía de usar, estaba segura de que al ayudarla a vestirse era algo especial. No es que no esperara que Michiru se casara, lo que pasaba es que siempre creyó que se casaría con un patán y ahora estaba a nada de hacerlo con una buena persona. Una en la que no creyó, ahora que conocía a Haruka sabía que esa mujer haría feliz a su amiga.

Esmeralda y Makoto ayudaban a Michiru con cada una de las prendas, mientras que la fotógrafa se miraba en el espejo de su habitación. Entre más se completaba su atuendo, más se iluminaban sus ojos, allí estaban los prendedores que usaban de niñas, los detalles azules y obviamente el kimono. Algo nuevo, algo azul, algo prestado y lo único que les faltó fue el "algo viejo", pero ya se le ocurría algo a la madre de la chica para cubrir ese campo.

—¡No lo puedo creer! — se escuchó el grito de Minako.

El bullicio hizo que las tres mujeres se asomaran a la ventana para poder entender el grito de su amiga. Esmeralda apenas pudo ver el carro de Taiki, claro faltaba el chico que era un nuevo amigo de su hija, el prospecto que a ella le había gustado para Michiru. Pero la cosa nunca prosperó porque el corazón de su hija le pertenecía a ese rubio que era demasiado considerado con Michiru. Incluso lo era con ella, la verdad es que no se merecía ese trato porque muchas veces lastimó a su pequeña, pero ese muchacho les ayudaba a mejorar su relación. Haruka era un buen partido, Esmeralda se daba cuenta de eso, esperaba ser una suegra a la altura del esposo de su hija.

—¡Chicas llegó el damo de honor! — Minako entró como un huracán.

—¡Qué no me llames de esa forma!

—¡Michiru te vas a quedar con la boca abierta! — dijo Rei.

—¿Qué ocurre? — preguntó Makoto.

Taiki se aceró a Michiru, en su rostro estaba dibujada una hermosa sonrisa que intrigó a la fotógrafa. Seguramente tenía buenas noticias, pero no entendía qué era lo que le venía a decir. El chico se quedó en silencio mientras admiraba a su querida amiga, lucía hermosa con el traje de novia. Esa Haruka se había llevado a una chica muy guapa, estaba seguro de que Setsuna se vería igual de hermosa que Michiru, en un futuro la que llevaría ese kimono era la de mirada granate. Era obvio que no asistiría a la boda, pero no era por envidia, le dolía saber que había preferido la vida de Haruka que la muerte a su lado.

—Antes de que se me olvide, debo de entregarte algo— al fin dijo.

—¿Qué es?

—Estaba llegando y las chicas apenas iban saliendo, pero había cierto Toyota GT2000 amarillo estacionado. Del convertible podías apreciar un cabello cenizo que destacaba porque venía en el kimono de novio, me parece que sigue allí porque están esperando a este par de sacerdotisas.

—Se le está arrugando el kimono y más porque está manejando.

—No Michi, maneja su amigo de traje rojo.

—Pobre Seiya, debe de estar molesto con Haruka. ¿Sólo vino por ustedes y lo están haciendo esperar? — regañó a sus amigas.

—No— dijo Taiki —. No sabía como entregarte esto, porque no quiere verte antes de la boda.

—¿Qué te dio?

Taiki se llevó la mano al bolsillo de su esmoquin y comenzó a buscar algo en él. Así fue como apareció una cajita, y una carta. Michiru ladeó un poco su cabeza para entender lo que estaba sucediendo.

—Me parece que debes descubrirlo por ti misma.

La chica le pidió a su madre que tomara la carta, mientras que ella acercaba las manos a la cajita. Su madre le preguntó si deseaba que leyera la carta mientras ella abría la caja y descubría lo que escondía.

—"Quería darte un regalo antes de la boda, uno dulce o extraño. Un regalo nada común, ya sabes de esos que no te esperas porque lo has perdido, que nunca abriste o aceptaste. Uno que abrieras y te hiciera llorar porque estás feliz. Sirena, desearía ver la hermosa sonrisa que tienes en este momento pues no estás fingiendo."

—Idiota agente inmobiliario— dijo la chica llorando e interrumpiendo a su madre—. Siempre hace cosas imposibles, ¿cómo encontró el relicario de mi abuela? Yo no tengo un regalo que darle este día.

—"No es necesario que te sientas mal por no tener un regalo para mí, porque el mejor regalo de todos me lo diste hace tiempo. Fue uno de esos que no sabes abrir frente a otros porque es demasiado valioso, el regalo más grande que me diste fue aceptarme en tu vida. El amor es el mejor regalo de todos ¿no te parece? Y si en este momento el final se cruzara en mi vida, no me arrepentiría de nada porque te he encontrado… A pesar de que nunca quise amar antes de encontrarte, ahora sé que simplemente guardaba mis sentimientos para alguien que valiera la pena… Esa eres tú, gracias por ser mi regalo más grande."

—Creo que tu "algo viejo" encontró la forma de indicarte que el torpe de Tenoh es la persona indicada— dijo Makoto.

—Sí… Chicas ya no sigan haciendo esperar a Haruka, me debo de arreglar el maquillaje por culpa de ese tonto. Nos vemos en el templo.

—De acuerdo— respondió Minako—. Damo de honor, no tarden porque ese es tu único deber, hacer que Michiru llegue a tiempo.

—Llegaremos a tiempo, no te preocupes… Damo de honor, esto es lo que me saco por estar en el lado de la novia.

—Chicas, díganle a Haruka que es el amor de mi vida, que no lo olvide.

—Se lo diremos Michi— dijo Rei.

—Nosotras nos vamos. Tenoh Haruka es toda una caja de sorpresas ¿no?

—El mejor candidato para mi hija, estoy muy feliz por ti Michiru. Te mereces a esa persona que espera por ti, ahora ustedes se van y nosotras ponemos bella a mi niña.

—Sí— dijeron todos.

Mientras que eso ocurría Seiya miraba a la persona que tenía sentada a un lado. Estaba completamente molesto y no era la razón que Michiru pensaba.

—Incluso viniste vestida con tu kimono de novio. Idiota, eres una cabeza hueca porque esto puede ser un verdadero problema.

—Dejamos a las chicas y me llevas a la estación del metro… Debo ir a casa de Set.

—¿No vuelves a tu tiempo en el metro?

—No, esto no se compara con los viajes que hago al futuro, prefiero aparecer en casa de Setsuna. No controlo bien esto, pero si aparezco en el metro me puedo meter en problemas con Michiru.

—¿Cómo lo encontraste?

—Se lo dio a Setsuna en su primera borrachera juntas, cuando discutieron en el bar que abre a media noche. El día que me terminó ellas fueron a la escuela por el relicario, Setsuna se dio cuenta tiempo después.

—Pones en riesgo todo.

—Michiru es feliz ¿no?

—Te expones y debemos solucionar todo, no empeorar las cosas.

—Lo lamento Seiya.

—Promete que no lo harás de nuevo.

—Lo prometo, simplemente lo hice para ver feliz a Michiru.

—No más viajes al pasado Tenoh.

—Lo prometo Seiya, tranquilo— sonrió.

Continuará…


Queridos amigos gracias por acompañarnos una semana más en este idílico viaje de Haruka y Michiru. Lo sé yo también estoy algo molesta porque alguien nos prometió una boda desde la perspectiva de Michiru, pero nos trajo los previos a ese magnífico día.

Michiru sigue con miedo y eso me preocupó, pero sus amigos están dispuestos a que todos esos miedos se vayan y pueda ser feliz con Haruka. No continuaré con esto porque me desviaré de lo importante, sus comentarios y descuiden queridos lectores que retomaré el punto en el que estaba. Sin más, pasemos de inmediato a sus hermosos comentarios.

Kyoky chan: Eres muy amable al hacerme sentir parte de su círculo, porque ustedes son un grupo y soy muy afortunada de tener su cariño. Sabes que es correspondido, sobre todo porque el verdadero apoyo al autor son ustedes, los lectores, quienes dan click para que una alarma les avise que hemos actualizado. Los que dejan comentarios y los que aunque son tímidos apoyan cada semana gracias al tiempo que se dan.

Tú dices que apenas estás siendo puntual, yo creo que ya lo eras porque desde que trabajas te la pasabas escribiendo antes de irte a tu trabajo. Creo que no estás siendo muy justa contigo, porque sé que eres una chica responsable y obvio te diviertes porque eres joven, pero no dejas de lado tus responsabilidades.

Historia, ni me nombres a ese par de patanes que uno está bien escondido y por eso me huele más a podrido. El innombrable es el peor cobarde del universo, mira que robarse a la familia de Haruka y todo para que su hija lo perdone es caer más bajo. Lo odio, #WeyYa te pido que dejes de ser tan maldito.

Apoyo que Setsuna debe de ser feliz en esta historia porque se lo merece y que los infelices reciban su merecido, #ElKarmaExiste.

Gracias, apenas pasó una semana y faltan, pero espero pronto ser parte de ustedes.

Muchos saludos y abrazos de parte de toda mi familia, sobre todo besos con mucha baba de Kai.

Roshell101216: Lo pude terminar a tiempo porque las declaraciones están de muerte. Si a eso le sumo que por más que mi tía y yo le pedimos a sus clientes lo que necesitamos (porque es la primera vez que piden en gobierno hacer esto) y de ser todo simplificado... Bueno dan unas largas que pierdo la cabeza.

Mamoru es el tema que más les molesta ¿no? Es tan bonito que ustedes lo odien y yo lo disfruto tanto, pero él no ha terminado de mover sus cartas para recuperar a su familia.

Sé que les prometí boda esta semana, pero ya saben que me encanta jugar con sus sentimientos y la verdad deseaba que las chicas tuvieran un instante íntimo antes de la boda. Pero ahora sí, la próxima semana las campanas se escucharán y el "acepto" aparecerá. No se angustie porque eso es lo que va a ocurrir, pero también habrán lágrimas; dejen que me concentre en ese momento.

Prometo darle millones de besos al gordo cuando esté escribiendo conmigo. Tampoco lo pongo tanto tiempo frente a la computadora porque no quiero dañar sus ojitos. Ya le compliqué la vida con el problema de mi familia con los ojos, oídos, corazón y diabetes. Pobre niño... En fin, te enviamos besos sabor natto de Kai, desde una galaxia muy, muy lejana.

Ely Lopez chan: Hace cuanto que no respondo uno de tus comentarios, todos se los ha robado darthuranus. Es una persona muy mala, todo quiere.

Sí, pobre de nuestra Haruka que se está volviendo loca con tanta cosa. Además de que sufre porque se ha dado cuenta de que su destino era Setsuna y Michiru no figuraba. Creo que de alguna manera eso también le duele porque ella era una extraña y nadie la iba a extrañar (más allá de su familia y amigos). Ahora está enamorada de Michiru y quiere pelear por estar a su lado y el de su familia.

El problema es su suegro que atenta contra la felicidad de medio mundo porque es un cobarde que no le puede dar la cara a su hija y esposa. Que se faje bien el pantalón, aparezca y les suplique que lo perdonen. Patán de tres centavos que no es un verdadero caballero como para aceptar sus errores.

Yo también deseo que todo cambie, para que las chicas estén felices.

Como siempre te enviamos un fuerte abrazo y un saludo, nos leemos la próxima semana.

Regresando al punto de la historia, qué onda con Haruka del futuro. Viajó al pasado para regresar el relicario que Michiru pensaba que estaba perdido o robado. Pero no, la pobre en una de sus fiestas se lo dejó a Setsuna y bueno, su esposa regresó para que ella no tuviera miedo.

Y tenemos una gran revelación Haruka puede viajar en el tiempo desde cualquier lugar. Pero al parecer no controla el efecto de viajar al pasado. O sea, asumo que cuando aparece en el vagón del metro, lo hace naturalmente, pero viajar al pasado es lo que la deja sin aliento. Haciendo pensar que desaparecerá, creo que ese es el plan del desgraciado ese que la rubia falte a su promesa por salvar a Michiru (seguramente algo se va a inventar ese nefasto) y hará que se pierda, maldito, ni Soraya Montenegro es tan mala. Al innombrable le falta aparecer de la nada mientras Michiru le va a dar al bebé a Haruka (luego de su nacimiento) y le grite "¿qué haces dándole a mi nieta a la lisiada?" Haruka ahora se ha convertido en #LaMalditaLisiada.

Tori acaba de descubrir esa novela por culpa de mi hermano que le envió el video. Lo lamento chicos, ella se ha obsesionado con esa frase y la de "te faltó aquí Esperanzita" o algo así, de hecho ayer le gritó a Yuki (nuestro gato) "¿qué haces maullandole a la lisiada?" porque está de novio con la gatita de nuestros vecinos. Ay, en fin, saludos a los lectores y a los ninjas.

—¡Es divertido! Ustedes no me dejaran mentir. No se olviden de dar follow o fav a la historia para que su mail haga tolón tolón y puedan saber el momento en el que subimos el nuevo episodio.

Antes de irnos, necesito preguntarles ¿cuáles son las acciones o costumbres que nos hacen 100% mexicanos? Vamos a hacerle su examen a Tori para ser una mexicana. Yo digo que una de las cosas es tomar tequila o mezcal derecho y sin hacer caras. ¿Qué dicen ustedes? Otra podría ser entrar a la guerrero a los vagones del metro en hora pico. Bueno chicos nos despedimos, pasen un excelente fin de semana y... ¿Nosotros donde nos leemos Tori?

—En fanfic, またね!