Todo niño que con familia mágica espera recibir su carta de admisión al Hogwarts el colegio de magia y hechicería, por supuesto que Teddy y Delphi no eran la excepción. tras cumplir iniciar los once años cada día era un tormento.
Una mañana de agosto del año 2009, los esposos Malfoy estaban aún en pijama mientras preparaban el desayuno, Draco freía los huevos y el bacon mientras Hermione exprimía las naranjas.
— Cariño, en un mes ya debemos ponernos manos a la obra para traer a un bebé — Draco le sonrió tras poner los alimentos en un plato.
Hermione sonrió más no dijo nada. Desde luego que deseaba tener un bebé al cual mimar y arropar. Pero aún debían consultar a Teddy sobre la idea de tener un primo.
— ¿Me estás prestando atención? — Preguntó el rubio a la vez que se acercaba para darle un beso en la nuca. — No me gusta ser ignorado, señora Malfoy.
Le dio un beso en la frente, aun no era momento de hablar de bebés — Se quema algo...
— ¡Mis huevos! — Draco se separó de ella y de inmediato volvió a vigilar la hornilla.
Teddy Delphi ingresaron aun en pijama, estaban más hiperactivos que de costumbre.
— ¡Llegó! — Exclamó Delphi. — ¡Somos oficialmente estudiantes de Hogwarts!
— ¡Tenemos que ir de compras ahora! — Teddy sonrió — Necesito una varita. Será de fresno, de higo... Me llevaré a Newt — Se refería al Kneazle que adoptaron seis años atrás — ¡estoy emocionado!—
—Primero hay que desayunar y ponernos presentables, no hay manera de acudir al Callejón Diagon en pijama.
— ¡Cierto! — Delphi se puso en marcha rumbo a su habitación.
— Como estudiaré en Hogwarts ya podrán darme un primo o una prima — Teddy les sonrió y se dio la vuelta — Quiero cargarlo y ayudar tío Draco a cambiar pañales.
Edward Lupin no poseía recuerdo algunos con sus padres, sabía cómo y porqué fallecieron. A la vez que su abuela materna, Andrómeda Tonks feneció dejándolo solo. Reconocía que no estaba furioso con ellos por no estar para despedirlo en la estación King Cross. Solo le hubiera gustado que pudieran verlo listo para iniciar su educación mágica.
Podría sentirse herido o furioso, pero tenía una familia adoptiva y legítima que lo amaba desde hace nueve años. Gracias a ellos con sus historias deseaba ya poder estar en el castillo recibiendo clases y jugando al quidditch
— Tus padres estarían muy emocionados y orgullosos. — Harry Potter, su Harry le frotó cabello que despeinó en el proceso — No hay de qué preocuparse.
— Estarás bien, serás el mejor estudiante. — Hermione estaba aferrada de Draco Malfoy, su tío de parte materna.
— Teddy, te diré esto. — Draco se acercó y le sostuvo por los hombros. — No estés nervioso, si hay algún problema con algún abusador no dudes en enviarme una lechuza estaré ahí más rápido que una Snitch.
Teddy asintió levemente, a sabiendas de que su tío era muy sobreprotector y lo amaba como a un hijo propio.
— ¡No te preocupes hermano, Yo lo protegeré si pasa algo! — Delphi sonrió con naturalidad mientras le hacía mimitos a su lechuza blanca que reposaba en una jaula.
—Aun así, Delphi si no logras protegerlo, Teddy dirá: "Mi tío Draco se enterará de esto" y todos saldrán corriendo al saber de tu tío la rata rubia. — bromea Potter.
Los niños ven como Draco asentía lentamente y evitaba reaccionar contra el niño que vivió para convertirlo en un topo.
— Draco, el nervioso eres tú. —Hermione le frotó el brazo a su esposo buscando que se relaje.
— Sí, hermanito estás nervioso. — Delphi suelta con sorna — deberías beber alguna poción calmarte.
— No estoy...
Los gritos de una mujer hace que giren hacia la derecha, Pansy Parkinson estaba saltando entre la multitud de padres y estudiantes.
— Creí que no podría llegar ya casi es las 11—Pansy se acerca a Teddy y Delphi para abrazarlos fuertemente — Los voy a extrañar muchísimo, escríbanme diez veces al día si es posible.
— No exageres Pansy, yo solo le he pedido que me escriba dos veces al día. — Draco la miró indignado.
— ¿El tío Fred se quedó cuidando a los terremotos? — preguntó Teddy.
Peter y Fabian los gemelos eran un par de niños traviesos que habían conseguido manejar su magia sin necesidad de una varita y se encontraban enseñando a su hermana Clarisse, de tan solo seis años.
Pansy asintió con la cabeza. — Fred te manda saludos, además de esto. —le entregó una pequeña caja, bajó la voz para que Hermione y Draco no la oyesen, aunque ya imaginaban de que se trataba — son para que te saltes las clases aburridas y para que hagas bromas.
Theodore carraspeó detrás de ella, sobre sus hombros estaba la pequeña Sol de seis años que usaba unas espectrogafas y estaba perdida en sus propios pensamientos, La niña que era hija también de Luna, quien no podría presentarse debido a que su padre necesitaba su ayuda con un par de artículos en el quisquilloso.
Theo preguntó—: ¿vas a saltarte alguna clase, Teddy?
Delphi rio por lo bajo al ver el cabello de su amigo, pasar del azul al rosa, lo que era claro indicio que diría una mentira.
— Desde luego que voy a evadirme de todas las clases que sean aburridas. — respondió Teddy tratando de sonar convincente.
— Pamplinas, es más seguro amará todas clases aburridas — Delphi rio y se apoyó sobre el hombro de este. — Creo que serás Hufflepuff, siempre has sido muy tierno.
— Bondadoso, querrás decir — reconoció Teddy regresaba su cabello al tono azul. En verdad deseaba ir a esa casa, al igual que su madre. Deseaba de todo corazón ser un tejón más que un Slytherin o Gryffindor. Además, el amarillo le iba bien a su cabello azul.
Pansy entrecerró los ojos. — ¿Al menos las usarán para hacer bromas?
Ninguno quiso responder, era claro que preferían evadir la pregunta.
— ¿Afny no vendrá?
La señora Weasley suspiró resignada, a sabiendas de que Teddy era un dulce e inocente muchacho, y sus travesuras eran tan suaves que no mataría ni una mosca, pero si se unía a sus hijos era claro que se convertían en una amenaza para la seguridad de la sociedad mágica.
—Daphne en este último mes ha amenazado con matar a George unas 100 veces si salía de casa. — Draco entornó los ojos.
Daphne se encontraba en embarazada por tercera vez y se encontraba temerosa que George no estuviese en casa para llevarla a San Mungo, ya las dos veces Theo y Draco se encargaron de trasportarla.
— ¿y ustedes cuándo me darán un pequeño primo? — preguntó Teddy viendo a sus tíos, Hermione y Draco.
— Teddy... — Hermione sonrió nerviosa. — eso ocurrirá cuando te gradúes de Hogwarts.
— ¡No! — Delphi y Teddy dijeron al unísono.
— Exijo que la noticia de un primo me sea dada en navidad como regalo. — El pequeño metamorfomago ordenó con una sonrisa irónica. — Me lo han prometido por más de cinco años, ya es hora de que cumplan.
— Trabajaré en ello. —Draco le guiñó un ojo a su sobrino. — Haré todo por consentir a mi sobrino favorito.
Hermione lo golpeó suavemente con su bolso — ¡Draco!
— ¡parezco una morsa! — Daphne iba a paso lento y se distinguía entre la multitud por su vientre inmenso, era seguida por George que sostenía de las manos a Allie y Fred II.
El resto de la familia Weasley iba tras ellos, — a excepción del Fred y los terremotos— Molly, Arthur, Ron, Bill junto a Fleur y Victoire.
La pequeña corrió en dirección a Teddy que la recibió con un abrazo, se despidieron en medio de promesas de escribirse seguido.
— Toma — Fred II de seis años le extendió una flor a Delphi. — Te gustan los claveles blancos.
— Ya tienes un admirador — Draco molestó a su hermana.
— Gracias Fred. — La pequeña rubia besó la frente del niño que le sonrió.
— Ya eres todo un galán — Teddy le dio un guiño a Fred II.
Ginny llegó tan tarde que tuvo conformarse con despedirlos desde la ventanilla. Los Weasley estaban casi llorando por los pequeños que en unos años ya no serían tan pequeños.
— ¡Ahora sí! — Exclamó Draco con una sonrisa malévola — Tengo que trabajar en...
— Tú no trabajas — Theo le interrumpió rápidamente.
— En efecto, pero desde ahora estaré ocupado con un asunto muy importante. — La sonrisa arrogante hizo que sus amigos lo vieran sin comprender.
Hermione rio — Lo que mi esposo trata decir, es que estamos en época de apareamiento, el hurón quiere huroncitos.
— ¿Espera qué...? — él la miró indignado, pero no pudo decir nada más porque ella lo tocó y desaparecieron en un espiral.
— Son tal para cual — Pansy negó con la cabeza.
Ginny colgó del brazo de su novio. — Harry, creo que es hora de que también te pongas manos a la obra porque no quiero que mi mejor amiga me gane.
— ¡Ginny! — Molly exclamó ruborizada — Esas no son maneras de anunciar que vas a trabajar en darme nietos.
