Capítulo 48
El fantasma de una posibilidad
Me levanto sin hacer ruido sonriendo al ver como Karen me busca con la mano a su lado en cuanto me alejo de su alcance, así que me agacho para acariciarle la cara.
-Ale,- me llama adormilada.
-Ssshhh, tranquila nena, necesito que me dé un poco el aire.- Susurro bajito.
-Vale.- Se da la vuelta y vuelve quedarse profundamente dormida.
Al pasar por delante de la cocina veo a mi hermanita usando a Daryl de colchón, niego divertido pensando en el dolor de espalda que tendrá él por pasar ahí toda la noche.
Espero que al menos comieran algo antes de caer en coma.
-Buenos días,- me saluda Michonne haciendo guardia frente a la puerta. -¿Has descansado bien?-
-Demasiado,- me rasco la nuca mirando la niebla que cubre las tumbas. –Es irónico, ¿no te parece?-
-¿El qué?- Me pregunta curiosa.
-Que en un mundo de muertos, un viejo cementerio sea un lugar seguro para los vivos.-
Ella lo medita unos segundos. –Supongo que tienes razón,- se apoya en la pared y saca su katana de su funda para afilarla, -es irónico.-
-Venga, sé que tienes un pero guardado.- Insisto juguetón.
-¿Qué no es una ironía hoy en día?- Me devuelve con un brillo de victoria en los ojos.
-Tuche.- Me apoyo a su lado. -¿Vas a contármelo o tendré que interrogarte?- La pregunto concentrándome en la niebla, sé que ayer cuando nos quedamos solos había algo que quería decirme pero que finalmente se calló, imagino que por no perturbar el reencuentro.
Michonne suspira como si hubiese tenido la esperanza de esquivarme, lo que me hace gracia porque en fin, sabe lo cansino que puedo llegar a ser.
-Rick está enamorado de Rainbow.- Me suelta a bocajarro y sin anestesia la tía.
-¿Lo qué? Perdona, es que no te he oído bien, pero si la tensión sexual entre tú y Rick se cortaba con tu katana, ¿de qué narices me estás hablando? ¿Qué capítulo de esta telenovela me he perdido?- Pregunto sintiéndome engañado por Grimes.
Ella se encoge de hombros como si el tema no la afectase en lo absoluto. –Si te sirve de consuelo los dos nos perdimos el mismo episodio, tú por estar en cuarentena y yo por ir a buscar medicamentos.-
-Pero es que no entiendo como no lo vi.- Pese a mis dudas Michonne no parece querer hablar más sobre el tema para aclararme esa parte de la historia. -¿Y cómo es que Daryl no le ha partido la cara a Rick?- Pregunto conociendo el temperamento explosivo de los Dixon a la hora de proteger a los suyos.
-Pues porque no lo sabe.- Dice convencida de ello, cosa que a mí me hace subir las cejas hasta la estratosfera.
-Si Daryl no lo sabe yo soy un diplodocus atrapado en el cuerpo de un homo sapiens.- Digo recordando como le contestó anoche al sheriff cuando hasta ahora él siempre le había respetado profundamente.
-No lo sabe,- insiste Mich, -cuando Rainbow y Rick hablaron, Daryl ni siquiera estaba cerca de ellos, se fue a cazar, es imposible que les oyera.-
-Tal vez no escuchase la conversación pero no es idiota,- me restriego la palma de la mano derecha por la cara en un intento de despejarme, porque si esos dos no han peleado aún lo harán en cuanto se despierten.
Maravilloso, simplemente maravilloso, como si necesitásemos sumar más mierda al marrón que tenemos encima.
Pese a que entienda que algunos hombres necesitan dejar claros sus puntos de vista con puñetazos, yo personalmente no lo comparto salvo que no haya otra opción, ¿qué puedo decir? Soy más de hacer el amor que la guerra, aunque es cierto que en los últimos años me he especializado en matar a distancia, pero eso es otra cuestión totalmente distinta, es supervivencia.
-¿De verdad crees que si sospechase que ha intentado besarla estaría tan tranquilo?- Me cuestiona escéptica haciéndome entrecerrar los ojos con ese comentario.
-¿Qué Rick qué?- Pregunta Daryl en un tono bajo que anuncia peligro inminente.
-Buenos días, ¿qué tal ese cuello?- Pregunto fingiendo demencia, aunque la verdad lo que yo me pregunto es como se contuvo Rainbow para no asestarle un puñetazo que le rompiese la nariz a Grimes.
Sin hacernos caso vuelve adentro.
-Eso tiene mala pinta.- Dice la mujer a mi lado preocupada por la pelea que se avecina.
-Sí, pero también lo explica todo, se estaba conteniendo porque evidentemente no se había parado a pensar en lo que él podría haberle hecho o intentado hacerle en esa charla.-
-Ale…- Levanto mis manos a la defensiva cuando ella me llama en tono de reclamo.
-Sí esos dos no se pelean ahora acabaran explotando en un momento menos oportuno,- digo cruzándome de brazos. –Deja que se desfoguen ahora que no ponen a nadie en peligro.-
-¿Lo dices solo por eso o por qué después de lo que he dicho también quieres ver como Daryl golpea a Rick?-
-No puedo confirmar ni desmentir tus teorías, solo observar los acontecimientos.-
Al escucharme bufa alterada. –Cuando quieres eres imposible.-
-Cierto, pero por contra también puedo ser un auténtico amor.- Digo sonriéndole abiertamente.
-Realmente vas a disfrutar viéndoles romperse algo.- Afirma mirando al cielo intentando armarse de paciencia.
En cuanto a mí respiro hondo cruzándome de brazos para contenerme de intervenir salvo que sea necesario separarlos porque la cosa se ponga seria.
Aunque si Daryl se pasase un poco de la raya con Grimes no es como si pudiera culparle ya que los dos tenemos eso en común, nuestros seres queridos son sagrados, lo demás es secundario.
…
Cuando vuelvo a la sala del velatorio Cass está donde la dejé al lado de Maggie, pero a él no le veo.
-Tranquilo, no te la van a robar porque le quites los ojos de encima durante dos minutos.- Bromea Rick conmigo.
Me giro y está comiendo algo.
-¿Cómo podría quitármela nadie si ella es quien escoge quedarse conmigo?- Pregunto acercándome a él.
Al notar mi actitud se cuadra para mantenerse firme en su posición.
-Cuidado Daryl.- Me advierte como si tuviera el derecho de hacerlo, pero se equivoca, perdió el poder de decirme lo que debo hacer o no al intentar besarla, joder, por eso ella le dio el bofetón, para alejarlo, ¿tan concentrado estaba en lo que quería de ella que no se dio cuenta de que no era recíproco? Eso es de escoria.
-Sal fuera,- gruño bajo deseando partirle la boca.
-No.- Se niega manteniéndose firme en su sitio.
-Hazlo ahora.- Es la última vez que se lo diré por las buenas.
-¿Crees que esto es lo que ella quiere? ¿Vernos pelear como perros por un cacho de carne?-
-Sé que no, pero también que a ti no te quería cerca,- le estampo contra la pared sin poder contenerme por más tiempo, -y aun así tú te acercaste a ella de todos modos, ¿me equivoco?- Sin intentar defenderse deja que le empuje hasta que le saco del Tanatorio.
Ale y Michonne no intentan interferir, solos nos miran serios apoyados contra la pared principal del edificio mientras el hombre a quien consideraba mi mejor amigo, mi hermano, cae de espaldas.
Rick comienza a levantarse del suelo despacio, aún creyendo que tiene la oportunidad de escapar de mí. -No le hice…- Le doy un puñetazo en el mentón callándole, no quiero sus excusas, no me interesan, solo quiero hacerle daño por haberse atrevido a acorralarla.
-Vete a la mierda,- digo cabreado, está vez cuando se levanta él me asesta un golpe en el estómago que me quita el aire, e intenta ponerse detrás de mí para colocar su brazo alrededor de mi garganta y así hacer que pierda el conocimiento.
Pero en cuanto le tengo detrás le pego un cabezazo que le rompe la nariz, -me llamaste hermano,- me giro dispuesto a enfrentarle a pesar de las consecuencias que pueda tener para el grupo, -¿y lo siguiente que haces es acosar a mi mujer?- Aprovechando que está cegado por el dolor le asesto un par de puñetazos en el plexo solar. –Sí ella te quisiera a ti, no estaría conmigo gilipollas.- Digo dispuesto a hacerle una cara nueva al recordar la conversación que Cass tuvo con Maggie sobre su padrastro, viniéndome a la mente también como Vine intentó matarla enterrándola viva, así como los moretones que el Gobernador le hizo al darle aquella paliza para someterla, y recordando también como los hombres de Joe la sujetaron para alejarla de mí a la fuerza mientras la apuntaban a la cabeza.
Descargo contra él toda mi rabia sin pensar en nada… Al menos hasta que alguien me sujeta por los hombros intentando apartarme de él.
-Déjame en paz Ale, cojones.- Reniego retorciéndome tanto como puedo para liberarme.
-No soy ese princeso, ¿y sé puede saber qué carajo ha hecho el sheriff pelotas de plata para que quieras convertirlo en carne picada?- Me detengo en el acto, incapaz de creerlo.
-¿Merle?- Digo incrédulo.
-¿Quién sino iba a poder pararte niñata?- Me pregunta haciendo fuerza para ponerme de pie, ya que en algún momento de la pelea he terminado sentándome a horcajadas sobre Grimes mientras le golpeaba una y otra vez.
-Suéltame.- Le pido necesitando tocar con mis propias manos ese increíble pedazo de capullo indestructible que él es.
-¿Para que puedas terminar tu trabajito?- Me interroga con guasa.
-No joder, para poder abrazarte imbécil.- Digo zarandeándome.
-Sabía que me querías, admítelo, no hay nadie como tu cojonudo hermano mayor.- Alardea, yo le ignoro y me aferro a él sin comprender como es posible que siga vivo.
-Pensaba que estabas muerto,- me separo un poco y noto el lado derecho de la cara dormido, no me había dado cuenta de que Grimes había conseguido golpearme.
-Solo yo puedo matarme.- Me da con los nudillos en la frente, -metete eso en tu dura cabezota de una vez y para siempre, soy el puto amo de este infierno.-
-Echaba de menos tus gilipolleces.- Niego feliz de volver a tener a mi hermano conmigo aunque a veces me dé más problemas que apoyo.
…..
-Cabrón afortunado,- digo en un murmullo incrédulo viendo como separa a Daryl del maltrecho sheriff.
-¿Ese es el idiota de Merle?- Me pregunta Michonne sin creerse lo que ve.
-No solo él, también han llegado Glenn el inmortal y más gente a la que no conozco pero que ya me caen bien porque tienen un jodido camión militar en el que poder irnos todos juntitos,- la miro sonriendo. –Ve a despertar a Maggie.-
-No, mejor que la despierte él,- me sonríe con dulzura –como en los cuentos de hadas.-
-Ey, le vas pillando el punto a eso de tener emociones, cada vez se te da mejor lady samurái.-
-Eres tan idiota.- Dice mirando al cielo de nuevo, tal vez en busca de un propósito divino o quizá intente avistar aves, ¿quién lo sabe con certeza? Yo no.
-No lo niego, pero además soy un grandísimo tocapelotas, hablando del tema, si me disculpas tengo que ejercer mi profesión.- Choco la mano de Glenn al pasar por su lado ignorando deliberadamente a Rick y a su nariz rota para, sí… Lo habéis adivinado, lanzarme encima de mi cariñosito gruñón, ahora sí que sí mi corazón vuelve a tener todas sus malditas piezas destrozadas en su sitio.
….
-¿Pero qué narices haces ahí arriba?- Le gruñe Merle a Ale al notarle sobre su espalda. -¿Cómo puedes engancharte así?- Se mueve fingiendo que quiere quitárselo de encima.
-Te he echado tanto de menos, tuve que huir con Carol,- se baja de su espalda y le coge la cara entre sus manos, provocando así que queden muy cerca, demasiado. –Con Carol, ¿me has oído?-
-¿Y qué?- Merle simplemente está feliz de encontrar a su familia viva y de una pieza salvo por la rubita, pero claro está, no va a demostrarlo abiertamente, él no es así.
-¿Cómo que y qué? Tío que me odia, cada noche pensaba, ya está, en cuanto cierre el ojo me ensarta su cuchillo en la oreja y si no me mata me deja tonto del todo. ¿No te das cuenta del drama?- Le dice soltándole la cara y abrazándole tan fuerte que consigue levantarle del suelo a pesar de que Merle no es un precisamente un hombre ligero.
-Pero mira que te gusta exagerar, lo raro es que no te la hayas tirado.- Suelta el mayor de los Dixon sabiendo de sobra lo encantador que puede ser Ale incluso con alguien con quien no comulga como es el caso de Peletier.
-Tío,- le reclama apartándose un poco. –Que soy un hombre comprometido, puedo tener muchos defectos pero ser infiel no está entre ellos.- Dice torciendo el gesto molesto por la insinuación.
-Ya bueno hombre, lo que sea, él caso es que no te ha matado.-
-Cierto, pero creo que solo se ha contenido porque en el fondo habría echado de menos mi chispeante personalidad.-
-Querrás decir incordiante,- al decir eso Daryl, Merle vuelve a centrarse a regañadientes en su hermano.
-Hablando de incordios. ¿A qué venía esa pelea de niñitas? Si no llego a aparecer le matas.- Sin apenas mirar Merle le asesta una colleja a Ale cuando nota que intenta escaquearse. –Y tú le estabas dejando, creía que ibas del palo de paz amor y kumbaya.- Le pasa el brazo por el cuello pegando así la espala del español a su pecho.
-Deja el tema, por el bien común.- Le responde el otro serio en un tono bajo para que Daryl no lo escuche.
-¿Tan serio ha sido?- Pregunta rozando sin querer evitarlo sus labios contra el oído del otro hombre.
-Si lo dejamos correr no lo será.- Ale le golpea con el codo en el costado con la fuerza justa para que tenga que soltarle. –Me alegra ver que este viaje no te has dejado ninguna parte de ti mismo por el camino.-
-Tienes la gracia en el culo.- Gruñe dispuesto a darle con su refuerzo metálico en las tripas al canario por gracioso, pero en un movimiento rápido ya tiene a Ale a su izquierda, rodeando sus hombros con su brazo y dedicándole una sonrisa llena de hoyuelos.
-Dirás lo que quieras sobre mi gracia y mi culo, pero sé que tú también me has echado de menos.- Le aprieta un poco más fuerte antes de seguir andando, -por eso siempre serás mi cariñosito.-
-Que tío más plasta eres, que no voy a acostarme contigo por mucho que me tires los trastos, ¿cuántas veces te lo voy a tener que repetir?- Reniega Merle con falsa molestia para esconder la emoción que las palabras de Ale le han provocado.
-Lo sé, lo sé, eres un tío duro de pelo en pecho, pero lo mismo algún día te equivocas y me comes la boca.- El corazón de Merle se acelera, si Ale supiera lo que siente no se atrevería a bromear con él de esa manera, porque el mayor de los Dixon lo sabe, ese juego estúpido que ambos tienen será lo más cercano a la felicidad completa que nunca podrá alcanzar con él.
-En tus sueños marica.- Le responde con un enfado que está muy lejos de sentir en realidad.
-Mejor en los tuyos para que no llegues tarde.- Dice el español despeinándole a propósito y saliendo corriendo para que Merle no pueda golpearle.
Definitivamente Ale es un espíritu libre, y él se alegra de que nadie haya sido capaz de someterlo, pese a que el mundo esté en la mierda a Merle Dixon no se le ocurre nada más triste que la existencia de esa posibilidad.Lo que demuestra lo jodido que está por haberse enamorado, su padre ya intentó hacérselo ver, los Dixon estaban hechos para beber y pelear, no para amar.
Su hermano claramente es una excepción, pero él no, Merle es igual que e cabrón de Will Dixon y lo sabe, no es nada más que una mala bestia salvaje sin corazón.
-¿Ya has terminado de decirle a tu novio lo mucho que lo quieres?- Le pica Daryl.
-Cállate, un día de estos te juro que se la meto aunque no me vayan los tíos solo por ver la cara de gilipollas que se le queda.- Le echa una larga mirada a su hermano viendo como su ojo derecho comienza a hincharse. –Hablando del tema,- sabe que Ale le ha dicho que lo deje correr, pero no puede mirar a otro lado cuando se trata del idiota de su hermanito pequeño. -¿Qué ha pasado?-
-Nada.- Daryl mira sobre su hombro para buscar a Rick aún con evidentes ganas de seguir la pelea que él ha interrumpido.
-¿Tengo cara de poli?- Le coge del hombro y le zarandea para que le preste atención a él en lugar de al antiguo agente de la ley. –Quiero la puta verdad.-
-Se pasó de la raya,- admite al fin apretando los puños hasta que los nudillos heridos se le quedan blancos. –Y yo…-
-Daryl.- Grita Cassidy de lejos sorprendido al mayor de los Dixon.
-Hostia puta, la cabrona está viva.- Dice asombrado.
-Sí, lo está.- El alivio y el orgullo son tan patentes en la voz de su hermano que Merle no puede evitar sonreír feliz por él mientras ella se acerca cada vez más, aunque su alegría no evita que se da cuenta de que la rubita cojea un poco.
Aunque teniendo en cuanto todo por lo que han pasado, eso parece un precio menor a pagar por haber salvado el pellejo, y la verdad es que ella tampoco muestra en su cara la tensión de estar intentando disimular un dolor excesivo, así que él supone que se recuperará sin problemas.
Lo que es genial teniendo en cuenta que él estaba razonablemente seguro de que los había perdido a todos, pero a la vista está que Daryl, Ale y Cassidy son difíciles de matar.
Tal vez debería convencerlos para marcharse juntos y que les diesen al resto, llevándose con ellos a Gin por supuesto si también está viva, así de paso la alejaría del hijo del sheriff pelotas de plata, lo que a largo plazo intuye le ahorraría un disgusto bastante serio.
…..
Esta amaneciendo y el sol despunta suavemente sobre las copas de los árboles, la brisa sopla calmada meciendo la hierba mientras la vida en el bosque despierta.
Arriba, en el cielo los estorninos bailan moviéndose en una coreografía perfecta, sonrío sintiéndome bien, convencida de estar en el lugar y momento correctos, creyendo que lo peor ya ha pasado, aunque no recuerde donde he vivido o quien he sido antes de llegar hasta este claro.
Pero entonces el viento comienza a levantarse con violencia, haciendo que mis ojos se abran horrorizados ante la sensación de confusión que me inunda cuando la bandada de estorninos desciende sobre mi justo antes de volver a ascender, formando un huracán hecho de plumas y miedo para después desvanecerse, sin que por ello el revoloteo de sus alas frenéticas deje de resonar en mis oídos.
Me incorporo sintiendo que yo también debería correr lejos aunque no sepa aún a donde, justo entonces escucho esa voz, una voz que resuena en mi interior como hondas expandiéndose en una gran laguna. -Él viene a por vosotros, a por todos.-
Mi corazón golpea mi pecho como una locomotora descontrolada, a trompicones y casi a ciegas por una sensación de miedo que no sé de donde viene atravieso el pasillo intentando escapar de… ¿De qué?
Respiro hondo obligándome a aflojar mis puños, -¿cuántas vidas tienes?- Me pregunta Glenn mirándome con una sonrisa de oreja a oreja antes de abrazarme con calidez.
Eso más que ninguna otra cosa es lo que me centra en el presente, en la realidad, -no tantas como tú coreano inmortal, eso seguro.- Digo feliz devolviéndole el gesto aún aturdida por mi sueño mientras intento discernir que es real y que no.
Desde luego él parece serlo.
-Esta vez nos fue a todos por un pelo…- Noto que mira nervioso a la puerta por la que yo he salido hace apenas un par de respiraciones desesperadas.
-Ella está ahí dentro, tranquilo.- Le aseguro en un intento de calmarnos a los dos.
-Gracias,- su pecho se expande cogiendo tanto aire como puede antes de soltarlo de golpe. –Sé que es fuerte pero…-
-Es normal preocuparte por las personas a las que amas por muy fuertes que estás sean.- Digo palmeando su bíceps, -créeme, sí alguien puede entender eso soy yo.-
-¿Hablamos luego? Quiero saber que truco hiciste para salir viva de esa.-
-Una maga nunca rebela sus mejores secretos.- Le guiño un ojo divertida y él niega desapareciendo por el pasillo ya sin poder resistirse más.
Es un buen hombre, me pregunto quién sería hoy si nada de esto hubiera pasado nunca.
¿Sería igual de bueno y desinteresado o más ambicioso y frío?
A un par de metros veo como Rick se aparta de Michonne como si no quisiera que le tocara, solo cuando pasa por mi lado me doy cuenta de que está sangrando, pero no tengo ocasión de preguntarle que le ha pasado cuando ya ha entrado en el pequeño edificio sin dirigirme si quiera la mirada, vaya, al menos me consuela saber que no he sido la única con un mal despertar.
-¿Ha intentado besar una lápida y se ha pasado de pasional o qué?- Le pregunto a Mich cuando llega a mi lado. Ella alza una ceja pero no me sigue la broma lo que me pone en tensión. –Vale, ¿qué me he perdido?-
-Fue culpa mía, hablé de más con Ale y Daryl lo escuchó.-
Jodida mierda.
-Dime que no.- Le ruego no sabiendo cómo arreglar la relación entre ambos de ser cierto lo que ella me dice.
-Sí, tu cazador le ha zurrado a base de bien.-
-¿Qué escuchó exactamente?- La cuestiono para hacerme una idea de cómo de mal está la situación.
-Que intentó besarte,- me mira arrepentida. –Lo siento.-
-No tienes ninguna culpa…- Ale está hablando con un tipo fornido y pelirrojo. -¿Quiénes son esos?-
-Han llegado con Glenn y Merle.- Eso hace que mi cabeza gire hacia ella como un látigo.
-¿MerletocapelotasDixon? ¿Hablas de ese Merle?-
-El mismo, es quien ha separado a Daryl de Rick.-
-Gracias a la Diosa Fortuna por los pequeños favores,- digo dándome cuenta de que ambos hermanos miran en mi dirección justo en el momento en el que Rick vuelve a salir.
Dejando de lado la preocupación por la tensión entre los dos hombres con los que tendré que lidiar antes o después, llamo a Daryl y me acerco feliz a mis Dixon tan rápido como puedo, olvidando por el momento la advertencia de mi sueño.
De todas maneras, ¿qué podría significar? Tal vez solo se trate de mi mente en permanente alerta buscando peligros que no existen.
Sin embargo aunque eso sea de lo que trato de convencerme, sé que no es cierto, esa voz de mi sueño no se equivoca.
….
-¿Tienes un trébol de cuatro hojas metido en ese culo bonito y yo no me he enterado? Porque si es así ya va siendo hora de que me lo digas.- Dice mi hermano chocando su puño contra el de ella en un gesto amistoso antes de que Cass le abrace.
-Me alegro de verte de una pieza esta vez grandullón.- Él frunce el ceño ante el comentario.
-Definitivamente tú y el capullo de Ale os parecéis demasiado.- Eso le saca una sonrisa divertida a ella.
-Ya sabes lo que dice el dicho, Dios los cría y el Diablo los junta, estábamos destinados a encontrarnos para amargarte la existencia.-
-Eso no hace falta que lo jures, está claro.- Bufa él volviendo a mirarme a mí.-Puede que haya problemas.- Nos advierte de repente.
-¿Por qué?- Pregunto serio, notando como los claros ojos de Cass se clavan en mi cara aunque la parte buena es que no parece haber acusación en ellos.
-Ya lo sabréis, ahora me parece que vosotros dos tenéis algo de lo que hablar.- Dice dejándonos solos para unirse a los recién llegados.
Mierda.
No sé qué decirle.
-Yo…- Su mano acaricia mi cara magullada con suavidad, sin decir ni una palabra de lo que sea que esté pensando sobre mí. –Te acorraló, él es mi amigo y te acorraló- digo volviendo a sentir como la ira me corre por las venas. –No podía no hacer nada.- Espero a que llegue algún reproche pero no sucede.
-Lo entiendo,- suspira mirándome a los ojos.
-¿No estás enfadada?- Pregunto extrañado de que no estallé contra mí como una tormenta de verano por como he actuado.
-Preocupada más bien.- Dice y noto como su cuerpo se tensa frente al mío.
-¿Por qué no me lo dijiste?- Digo conociendo la respuesta.
-Porque quería evitar esto,- confiesa con los ojos brillantes, -no quería que terminaseis peleando por mi culpa.-
-Esto no ha sido culpa tuya,- le aseguro alzando su mentón con suavidad hacia mí. –No pienses eso ni por un jodido minuto.-
Una sonrisa baila tímida en sus labios pero no llega a su mirada, -sé cómo va a sonar lo que voy a decir, así que antes de que lo digas no le estoy defendiendo.-
-No me gusta cómo suena eso.- Admito y ella asiente como si se lo esperase.
-Él está confuso.-
-Eso no es una excusa.- La corto de raíz.
-No, no lo es.- Dice tranquila atrapando mis manos entre las suyas, yo me quedo mirándolas porque es más fácil que hacer frente al cielo de sus ojos. –Y va a tener que esforzarse para volver a ganarse la confianza de los dos,- tuerzo la boca al escucharla.
-No quiero darle esa oportunidad.- Gruño molesto.
-Lo sé, pero él es parte de nuestra familia, así que las cosas están así, o dejamos correr el asunto, que no olvidarlo, o nos vamos,- se pega más a mi cuerpo hasta abrazarme. –Y yo no quiero irme.-
La rodeo con mis brazos con fuerza, apoyando una de mis manos sobre su cabeza para apretarla contra mi pecho y sentir su respiración tranquila a través de la camisa que la separa de mi piel.
-Lo intentaré.- Digo sabiendo que yo tampoco tengo corazón para dejar a los demás solo por él. –Pero si vuelve a intentar algo dímelo.-
-Daryl,- mi nombre suena a advertencia.
-Sé que puedes manejarlo.- Digo apretando los dientes. –Es que no quiero que tengas que hacerlo sola, joder, no es tan difícil de entender.-
-No,- se separa un poco de mí, sus uñas acariciando mis caderas bajo la camisa. –No lo es, pero en caso de que algo volviese a suceder y te lo cuente, nada de puñetazos,- hace un mohín con los labios. –Mira cómo te ha dejado el ojo.-
-Él está mucho peor.- Digo satisfecho por ello.
-Le he visto,- me dedica una sonrisa divertida -pero a mí quien me preocupa eres tú.-
Nos quedamos en silencio ignorando el revuelo al despertarse los que faltaban y conocer a los nuevos.
-¿Qué es lo que te dijo?- Pregunto antes de poder controlar mi boca
Cass clava sus ojos en los míos con atención, -¿de verdad lo quieres saber?- Me cuestiona con suavidad y yo lo pienso mientras la sostengo justo entre mis manos.
-No,- digo sabiendo que es verdad, lo que Rick pudiera decirle para conquistarla no es importante, y además solo serviría para que me cabrease aún más con él.
-Te quiero Daryl Dixon.-
-Voy a ser egoísta al decir esto, pero… Ojalá lo hagas siempre.- No sé porque ella se sonroja.
-Diría sin miedo a equivocarme que puedes contar con ello mientras me sigas mirando así antes de besarme.- Dice y yo le devoro la boca con una necesidad que pensé que había conseguido calmar al menos un poco la noche anterior en ese maldito armario.
Está claro que estaba equivocado.
La siento enroscar las piernas en mis caderas mientras mis manos viajan a su culo para afianzarla, realmente adoro la facilidad que tiene para subirse sobre mí en cuanto nota mis intenciones.
Mi lengua recorre la suya, saboreándola, una lucha húmeda que ella gana en cuanto el gemido que se escapa de su boca encuentra eco en el que sale de mi garganta.
Nos separamos con la respiración alterada quemándonos los labios mutuamente.
-A no ser que queráis protagonizar una porno creo que deberías parar.- Dice Ale golpeándome justo en el centro de la espalda, yo la miro pidiéndole permiso para matarle.
-Le echaría demasiado de menos como para soportarlo.- Me dice acariciándome de nuevo el lado golpeado de la cara con suavidad, así, a mi pesar y refunfuñando mil quejas que ni ella ni el idiota de Ale entienden la dejo en el suelo.
-¿Al menos nos has interrumpido para algo útil?- Le reclamo viendo como él la coge estilo princesa y la espachurra entre sus brazos.
-Yo siempre soy útil,- remarca, -otra cosa es que los demás lo reconozcáis.-
-Poni tarado, céntrate.- Le pide Cass.
-Glenn quiere hablar con todos, imagino que por lo de los nuevos.- Se encoge de hombros restándole importancia en apariencia al asunto, sin dejar de estudiar al hombre pelirrojo que se encuentra a un lado de los Rhee.
Como si valorase hasta que punto puede fiarse de él mientras intenta averiguar por su forma de moverse la clase de hombre que es.
Apenas logro recordar la época en la que creía que Ale era un barman despreocupado, además de un puto inconsciente por dejarnos quedarnos en su casa.
Cuanto la realidad es que él siempre ha sido así, siempre ha calculado el nivel de violencia a su alrededor y ha usado su personalidad para relajarlo, convirtiendo así una situación potencialmente peligrosa en algo poco más que un juego tonto.
Puede que Merle y Cass hayan sido los únicos que no le han subestimado nunca.
-¿Qué me miras?- Me sonríe divertido, -¿vas a empezar a acosarme igual que tu hermano?-
-Prefiero las rubias a los ponis tarados, no te ofendas.- Él suelta una carcajada exageradamente sonara pensada para centrar la atención en él y que los nuevos le consideren un idiota impulsivo.
-Me quitas un peso de encima, no querría ver a dos Dixon peleándose por mi espectacular espalda y mi culo sensacional.-
-Se te olvidan tus abdominales extraordinarios.- Le recuerda Karen robándole un beso de buenos días que le hace liberar a mi mujer, quien sonríe contenta al verlos.
Ojalá pudiese hacer algo para mantenerla así, tranquila, feliz. Pero no podré conseguirlo. Los problemas llegarán haga lo que haga.
Ella levanta una ceja interrogante en mi dirección al notarme pensativo, sacándome sin querer una sonrisa de lado, con ella guiándome, incluso estando separados, siempre tendré esperanza en que las cosas terminarán saliendo bien por oscuro que se vuelva el camino… Siempre.
….
Aprieto la mano de Glenn sabiendo que lo que vamos a decir puede separar la familia que acabamos de recuperar.
Hemos luchado tanto para llegar hasta aquí, para conseguir permanecer juntos, que la idea de dividirnos me desgarra.
Pero él dio su palabra para que le trajeran hasta a mí, así que yo mantendré esa misma palabra, no solo porque sea toda la familia que me queda, sino porque somos una pareja que se ama y que lucha unida.
Flash Back
Al levantarse Cassidy con ese aspaviento me asustó, pero al mirar a mi lado todo estaba tranquilo y no se escuchaban gritos, ni disparos, ni gruñidos, así que imaginé que habría tenido alguna pesadilla.
Con los músculos aún algo agarrotados me incorporé sentándome en un banco mientras me llevaba las manos al pelo y miraba al suelo.
Deseando, rogando, porque ese fuera el día en el que finalmente él llegará, porque cuanto más tardará más posibilidades habría de que nunca pudiera volver a ver a Glenn.
-Maggie.- Su voz.
Levanté la cabeza como un resorte.
-Glenn.- No sé en qué momento me incorporé, ni cuando el terminó de acortar la distancia que nos separaba, lo único que me importaba es que sus manos estaban tocándome en todas partes y que las mías las imitaban.
A pesar de todo, no parecía bastarnos, como si el espacio y el tiempo intentasen plegarse sobre nuestra propia piel para darnos algo más de intimidad y aun así no fuese suficiente para demostrarnos cuanto nos queremos.
Sus labios sobre los míos al fin fueron un maremoto y mi corazón rugió feliz, él estaba conmigo, noté que empecé a llorar de alivio pero no me separé.
Glenn se apretó aún más contra mí si es que eso era posible.
Estaba vivo, estaba conmigo, no le había perdido, él seguía a mi lado. Parecía un sueño.
-Te lo dije,- sus labios tallando esas palabras sobre mis mejillas eran una tortura y un regalo del cielo a partes iguales. –Te dije que te encontraría.-
-Me has hecho esperar más de lo que creía.- Me quejé riéndome entre sus lágrimas y las mías.
Lágrimas de felicidad, de esperanza, de reencuentro.
Lágrimas de un amor por el que estábamos dispuestos a jugárnoslo todo, hasta el miedo.
-Ya, tuve algunos problemas por el camino,- noté como se ponía serio –tengo que hablarte de ello, sé que quizá debería haberlo pensado un poco más, pero era la única manera que encontré de que me hicieran caso y me ayudaran a llegar hasta aquí a tiempo antes de que os marcharías.- Me cogió la cara entre sus manos angustiado porque le rechazase por haber tomado la decisión que lo había llevado de nuevo a reunirse conmigo.
Jamás haría eso, ¿cómo podía él no verlo?
-Sea lo que sea, lo afrontaremos juntos.- Glenn suspiró y le sentí derrumbarse durante un segundo contra mí, necesitando mi consuelo después de tanta angustia sufrida.
-Maggie, es importante que me escuches aunque lo que te diga suene como una completa locura.- Se lamió los labios nervioso. –Tal vez lo sea, seguramente, pero si fuera real...- Sus ojos brillaron, -Maggie si lo que dicen que pueden hacer es cierto.-
-Glenn, cálmate para que puedas contármelo.- Le pedí dándome cuenta de que las manos me temblaban cuando se las apoyé en los hombros para que se sentase en el banco en el que yo había estado poco antes.
Ahí sentado me tomó por las muñecas y besó mis nudillos con tanta dulzura que sentí como curaba las heridas de mi corazón.
Solo cuando hubo terminado me miró a los ojos y me lo contó todo.
Y tenía razón, era una locura, no parecía posible, pero si había aunque fuera el fantasma de una posibilidad debíamos luchar por ella hasta el final.
Fin Flash Back
Frente al Tanatorio, viéndolos a todos reunidos a nuestro alrededor esperando a escuchar lo que tenemos que decir, de alguna manera lo sé, todos y cada uno de ellos se unirán a este viaje a Washington no por la cura, al menos no solo por eso.
Lo harán por lo que significamos los unos para los otros, con nuestros más y nuestros menos, permaneceremos juntos, sobreviviremos juntos… Y quizá, solamente quizá, encontraremos también una cura no solo para la enfermedad que ha asolado la tierra, sino también para el dolor por todos a los que hemos perdido y cuya ausencia nos late muy adentro, en el alma.
Hola almas corsarias.
Recomendación del año, leedme bien, LA SAGA DE ACOTAR, OH MIS DIOSAS, FANTASIA, el primero a lo mejor es un poco más flojo, también es el libro que nos introduce en el mundo de Prythian, pero olé, olé y olé el coño de Sarah J. Mass, os lo digo, me terminé hace poco el segundo Una corte de niebla y furia ¿y qué decir? Que es una jodida maravilla, y que me hayo enamorada hasta la medula espinal de Rhysand Alto Lord de La Corte Noche.
Si os gusta la fantasía, cien por cien recomendada la saga, yo me la empecé a leer por las reseñas que hizo Niloa Gray en su canal de youtube, y en serio Reina Solsticio, gracias por hacer esos vídeos.
Gracias en Fanfictió a Poty90 por comentar en el último capítulo.
Y gracias en Wattpad por comentar y votar en el último capítulo a
Como siempre espero que el capi os haya gustado, besototes for all.
