Cada año que pasaba hacía que las parejas se unieran, es decir que contrajeran matrimonio. Luego del matrimonio de Ginny y Blaise en diciembre del 99, siguieron los de Hermione y Draco en agosto del 2000. Pansy y Neville contrajeron matrimonio en enero 2001. Fred y Shanell se casaron en el 14 de febrero de 2002. Luna y Theo contrajeron matrimonio en 2003.

Harry y Daphne se casarían luego del nacimiento de su primogénito que sería en agosto de ese año (2004). De alguna manera estaban cumpliendo con lo que James les dijo.

Era 15 de julio, se encontraban en la casa de Arthur y Molly Weasley. Aparte de celebrar el compromiso celebraban el cumpleaños número 5 de la pequeña Gwen. En una gran cena en honor a Charlie y su prometida. Solo faltaba el matrimonio Zabini - Weasley.

Durante toda la mañana Gwenivere Cassandra de 5 años estuvo haciendo destrozos con su ropa para evitar ir. No quería ir a esa fiesta, no junto a esa mujer. Una Ginny embarazada de 6 meses la había tratado de calmar. Y Blaise estaba preocupado por la actitud de su hija. Aun así, habían terminado por obligarla a asistir.

Gwenivere se quedó en silencio durante toda la cena. De vez en cuando lanzaba miradas a sus primas Victoire (4 años) y Dominique (3 años) que parecían tranquilas. E incluso su primo Fred II (4 años) y Roxanne (2 años) estaban felices. Por ella y su tío Charlie.

Luego observó a su tío Ron que estaba sentado junto a la hermana de la tía fleggrr. Al parecer Gabrielle era la nueva novia de su tío. Centró su mirada en sus abuelos que estaban demasiado contentos viendo a Charlie besar la mano de su prometida, ¿porque estaban así de felices? El tío Charlie iba a sufrir. Aquella alma oscura le heriría en algún momento. El tío Bill y la tía Fleggrr estaban concentrados dando de comer a sus hijas.

Deseaba que Orión o Teddy estuvieran en esta cena así no se sentiría tan sola.

—¿qué te pasa, Cassie? — su tío Fred le preguntó, solo él y Shanell le decían Cassie, No Gwen como el resto

— No me gusta ella. — la pequeña pelirroja Le respondió en susurro viendo a Astoria.

— Tiene el alma oscura. — susurró su tía Shanell. — también lo siento.

En realidad, Shanell no lo sentía, pero podía leer los pensamientos de la pequeña.

—¿alma oscura? — curioseó en susurro Fred.

— lastimará al tío Charlie, a mi hermano, a todos nosotros. — susurró Gwen.

—¿Cómo lo sabes? ¿Ves el futuro? —preguntó Fred viendo a la castaña que parecía estar contenta con los Weasley.

— Me lo ha dicho la abuela de Orión en sueños. — respondió la pequeña. —además puedo sentir que ella quiere herir a alguien.

— esa me va a oír. —susurró Fred para sí pensando en Narcissa Malfoy. — no le cuentes a nadie más de tu sueño.

— ¿También le hablarás? — preguntó Gwen.

— Sí... Lo haremos, pero será un secreto entre los tres, Cassie. — Shanell le sonrió con complicidad.

Hubo un momento en que presentaron a Astoria a cada niño de la familia y le entregaban obsequios a Gwenivere. Todos los pequeños sonreían a diferencia de la pequeña que se mostraba con el rostro inexpresivo.

Astoria se acercó a Gwenivere. — te ves preciosa tu cabello es como...

— el de mi papá, lo sé. —respondió cortante.

— Mi nombre es Astoria...

— Greengrass, lo sé y... No te quiero cerca. — para su edad Gwenivere hablaba correctamente, los adultos centraron la mirada en ambas. Fred quería decirle que se alejara de Cassie, pero no era su padre y de hacerlo sería mal visto.

— ¿por qué? — preguntó la castaña algo extrañada. Dio un paso más hacia Gwen.

— no me gustas, vas a lastimar a toda la familia. — Gwen tenía lágrimas en los ojos. — no te acerques.

— No quiero herir a nadie, ahora son mi familia. — Astoria trató de sonreír, pero la pequeña no la escuchó. Se acercó más.

— ¡ALÉJATE! — gritó Gwen, pero Astoria no la oyó y continúo acercándose. Astoria fue lanzada los aires contra la pared rompiendo algunos cuadros y jarrones. — ¡NO QUIERO VERTE!

Gwen huyó lejos de todos, nadie a excepción de Blaise y Fred habían notado que la pequeña pelirroja se había ido por la chimenea.


Cuando la pequeña salió de la chimenea tropezó un perro negro que había estado descansando. Ella lloraba fuertemente.

Draco apareció vestido en pijama con pantuflas de patas de dinosaurio. — ¿qué sucedió? ¿Gwen? — la vio aferrada al perro. — ¿por qué abrazas a Sirius?

— lancé a la novia del tío Charlie contra la pared. — dijo temerosa.

— ¿y quién es la novia? —preguntó Hermione qué llevaba una bandeja de té y galletas. Debido a que era el momento en que debía llegar para ver a Orión.

—Astoria... —respondió. — Le dije que se alejara y no me escuchó.

— ¡bien hecho! — aplaudió Sirius cuando volvió a su forma humana. — debió haberte escuchado. ¿Quieres galletas?

— Síí. ¿Y Abby? — preguntó viendo en todas las direcciones

— en su habitación esperándote con tu regalos y Teddy. — Hermione le sonrió. — ve.

— gracias. — besó a cada uno de sus tíos y fue por sus amigos.

— sigue sin agradarme la hermana de Daphne. — susurró Hermione.

—¿porque fue mi prometida? —preguntó Draco con una sonrisa divertida.

— también, y por qué se ofreció a cuidar a Orión si me dejabas. —gruñó.

— ahora entiendo por qué de la nada quisiste sacarme de la abstinencia. Estabas celosa oyendo tras la puerta. — el rubio estaba a punto de besarla.

Sirius tosió repetidas veces. — tienen público. Iré a ver cómo están los muchachos de la casa hogar. No quiero ser testigo de la procreación de otro Malfoy. Y recuerden hay niños.

Sirius no les dio tiempo a responder pues se fue por la chimenea.

—¿y si hacemos otro Malfoy? —preguntó Hermione mientras lo besaba.

— esperemos dos años porque quiero gemelos. — Draco la besó.

—¡Eww! — Teddy, Gwen y Orión pusieron cara de asco ante aquel beso. El cabello de Teddy estaba verde por el asco.

— algún día lo harán ustedes y no pondrán esa cara. — Bromeó Draco.

— Abraxas besará a Gwen, yo no. — bromeó Teddy.

Ambos niños se miraron. — Abby si lo haces te hechizare. — amenazó la pelirroja.

— no soy abby, Soy Abraxas Orión. Y no haré eso, eres mi amiga. Los amigos no hacen eso. — respondió con seguridad.

Hermione, Draco y Teddy sonrieron por aquello.

Si Abraxas Orión hubiera sabido que esas palabras iban a tener que tragárselas, no las hubiera dicho nunca.