Yuri on ice no me pertenece es de Kubo, esta obra esta hecha por una fan para fans con el fin de entretener.

Capitulo 49. ALTERADO, ESTRESADO Y CANSADO


Nuevamente vi el amanecer, otra larga noche, apenas he dormido una hora creo, mi pequeña ha tomado por costumbre estar despierta en la madrugada y dormir de día, quisiera acompañarla en sus siestas diurnas pero tengo mucho qué hacer. Demasiadas tareas acumuladas.

Ya le pedí a papá que me ayude con los servicios y a limpiar la casa pero cuando pasó la escoba ayer rompió uno de los jarrones favoritos de mamá, así que lo mandé a lavar el retrete. Y Kenjirou... le pedí que me ayude con la ropa y la metió toda junta, mi pijama blanca ahora tiene manchas azules.

Ninguno de los dos sabe cocinar, bueno en teoría sí pero el sabor de sus comidas es... dañino al paladar.

El único lugar que mantengo inmaculado, limpio, ordenado y desinfectado es mi habitación. He renunciado a usar pañales ecológicos por el momento porque ninguno le da a mi hija, es muy pequeñita. Viktor me trajo dos bolsas gigantes de pañales desechables para recién nacidos y de esos está usando Evi. No le causan ninguna molestia por el momento.

Viktor pasa por aquí todas las mañanas mientras duermo, revisa a Evi, anota en su librera sus mediciones, limpia su ombligo ahora que el cordón ya se cayó, juega un rato con ella si está despierta y se marcha. Antes de irse la acomoda a mi lado y sé que me observa unos segundos. ¿Cómo sé eso si estoy dormido? Pues nunca lo estoy realmente, solo finjo. Aunque muero de sueño es difícil conciliarlo cuando sé que el padre de mi hija viene.

Hoy la señora Galya vino tres horas en la mañana, aproveché para cocinar mi almuerzo y dejar algunas cosas preparadas para la cena.

Pensé que podría avanzar el trabajo que dejé pendiente para Chris pero apenas y puedo dormir en las tardes, mi pequeña me chupa toda mi energía, literalmente hablando.

Seung-Gil llegó nuevamente por la tarde, le agradecí mucho su presencia porque pensaba descansar un par de horas. Pero calculé que no había dormido ni una cuando escuché voces.

— ¿Y ahora qué? – me desperté de mal humor. Evi no estaba conmigo.

—No entiendo para qué necesita tanta ropa una cachorrita que no puede ni salir a la calle— escuché la voz de Seung.

—Es una Nikiforov, no necesita salir a la calle para lucir impecable— escuché la voz de ¿Mila?

—Ya sacas a relucir tu alcurnia, vieja burguesa— contestó Yurio. –Tu te vistes para dormir como si estuvieras en un desfile de modas y ni te apellidas Nikiforov— le reclamó. Ahogué un grito. Eso debió doler, si hay algo que le molesta a Mila es que le recuerden...

—Yo soy una Nikifovov... ilegítima pero lo soy— contestó la pelirroja. Corre Yurio, corre, sonreí.

—El viejo dice que los ilegítimos no cuentan en su familia tan estirada... ¡auch!— algo le había golpeado a Yurio. Evi empezó a llorar y mi instinto de madre se activó.

Entré a la sala a regañarlos por pelearse cuando deberían estar cuidando a su sobrina.

— ¡Ay por favor! Sólo tiene una semana ¿Qué les pasa?— refunfuñé medio dormido. Mi hija tenía puesto con un pequeño vestido rojo y blanco, Mila intentaba ponerle el enorme sombrero para tomarle una fotografía. Y había bastante ropa extraña esparcida en ambos sofás. Monos abrigadores con capuchas de piel, bebecreces con figuras de matrioshkas, gorritos siberianos y demasiados vestidos para una sola niña.

La tomé de mis brazos y me metí con mi hija a la habitación, le quité ese ridículo vestido ruso, demasiado grande para su cuerpecito, la abrigué con un bebecrece suave de algodón, le di pecho hasta que se durmió y me acomodé a su lado. Nadie va a convertir a mi cachorrita en una camarada.

Me desperté asustado, todo estaba en penumbra. Mi hija no estaba a mi lado, yo tenía el brazo extendido hacia ella, con la bata sin abrochar lo cual dejaba ver mi pequeño pecho redondo, lleno de leche. Parezco una vaca, pensé antes de levantarme a buscar a mi cachorrita.

— ¿Papá?— grité mientras me abrochaba la bata y buscaba las pantuflas. Salí de la habitación al no escuchar respuesta, caminé hacia la sala y los encontré en el sofá. A los tres.

Papá miraba un partido de fútbol mientras Viktor a su lado sostenía a Evi, que estaba despierta y parecía muy cómoda en brazos de su padre. Me les quedé mirando unos minutos, ambos hombres comentaban acerca del marcador, las jugadas y los posibles resultados. Me hizo recordar cuando Viktor intentaba ganarse la aceptación de papá y se hizo fan del Sagan Tosu, el equipo favorito de la familia. Parecía como si estuvieran acostumbrados a vivir juntos.

Fui a saludar a papá y me senté al lado de Viktor.

— ¿Está bien?— pregunté.

—Sí, estaba despierta cuando llegué. Me anuncié pero tu celular sigue apagado. Esperé afuera hasta que llegó Toshiya— sonrió mirando a su hija. ¿Toshiya? ¿Ya se llevan así?

—Yurio y Mila vinieron hoy...

Viktor soltó una carcajada suave, no supe si por sus primos o por Evi que estornudó de forma demasiado escandalosa para los casi tres kilos de peso que tiene.

—Lo sé, me llamaron. Les dije que tuvieran cuidado, que llevas días durmiendo mal y estás alterado pero ya sabes como son— sonrió evitando mirarme directamente a los ojos.

—No estaba alterado, sólo quería dormir un poco y encontré a mi hija llorando y a tus primos peleando mientras intentaban ponerle toda esa ropa de camaradas— dije tomando uno de los pies de mi hija que pataleaba sin cesar.

—Te aseguro que ninguno de los dos, jamás haría algo así— volvió a reír. —No es ropa de camarada, ni los Nikiforov ni los Plisetsky en todas sus generaciones se han vestido con esa ropa comunista— al parecer mi comentario le hizo mucha gracia.

—Pues qué se yo— dije de mal humor. —Y no estoy alterado— refunfuñé.

—Si me dejaras ayudarte...

—No necesito más ayuda tengo suficiente ahora que tu mamá, Mila y Yurio estarán por aquí. Puedo dormir en las tardes si Evi no me deja hacerlo en las noches.

— ¿Qué es lo que te molesta? ¿Mi presencia? Puedo llevarme a Evi a mi casa y...

— ¿Qué?— dije conteniendo mi ira. ¿Llevarse a MI hija a su casa dónde vive con su novia?

—Necesitas dormir en las madrugadas.

— ¡Y lo haré! Sólo me estoy acostumbrando— dije furioso. Papá me miró confundido.

— ¿Quieren que encargue comida tailandesa?— preguntó. —Tengo hambre— dijo volviendo su mirada al televisor.

—Voy a preparar algo— mascullé antes de irme a cocinar. Viktor me siguió con la bebé en sus brazos.

—Yuuri, mañana tienes cita con Chris— me recordó. Lo había olvidado por completo, con tantas cosas por hacer. ¡Hasta mi celular está apagado! Debo tener varios mensajes de Isabella, whats de Guang-Hong, de Leo, Yuuko y Phichit. Tenía que contestarle a Yuuko porque mis compañeros profesores de la guardería querían venir a conocer a mi hija.

—Es cierto. Es por la tarde ¿verdad?

—¿Quieres que Yurio o Mila pasen por ti? Puedes llevar a Evi.

—¿Tú la cuidarías mientras estoy en consulta?— pregunté salteando algunas verduras.

—Puedo pedirle a mamá que la cuide en mi despacho. Yo tengo que estar en tu cita— me giré a verlo. ¿Por qué debo tener a un pediatra en mi consulta obstétrica? Allí voy otra vez, dudando de Viktor cuando lo único que parece querer siempre es ayudarme.

— ¿Y eso?

—Tenemos que hablar contigo, Chris y yo. Es algo referente a tu salud.

—Viktor, estoy demasiado estresado para secretos ¿Qué tienes que hacer tu en mi consulta?— volví a preguntar. La primera vez que fui con la doctora Park me miró con esos ojos de médico que sabe algo que tú no puedes comprender porque eres medio ignorante de la medicina.

—No te molestes, Yuuri. No es nada malo, es solo porque participé en tu operación y quería estar allí para asesorarte sobre el tratamiento que vas a llevar.

—Oh, entiendo— respondí aunque no comprendía bien. —No sabía que habías participado en mi operación— me concentré mirar la comida. ¿Viktor había ayudado a Chris? Pensé que su única función fue recibir a mi hija. Algo deben querer hacerme ahora que no tengo útero, quizás un tratamiento hormonal porque sé que la extracción de un órgano tan importante en un omega crea desequilibrios. He leído sobre enfermedades que se desarrollan por falta de hormonas, además está el peligro de que algo haya salido mal.

Cenamos los tres, sonreí al ver como Viktor podía tener a Evi en un brazo y comer con palillos con la otra mano. Incluso papá que nunca se emociona mucho salvo por el fútbol, sacó su celular de teclas para sacar una foto. No me quedé atrás aunque tuve que hacerlo con el celular de Vitya porque el mío no sé donde está, desde que se apagó dejé de verlo. Aproveché para enviarme las fotos por whats, luego las mandaré a imprimir para que Evi tenga su álbum fotográfico de su primer año. Yo tengo muchos que mi mamá decoraba con sus propias manos, de mi primer año, de la escuela, de mis veranos. Los últimos que me hizo los tengo refundidos en cajas porque no podía evitar llorar cuando me veía feliz con Vitkor a mi lado.

Eché a Viktor antes de las nueve, no quiero que luego tenga que soportar los reclamos de su novia porque se pasa demasiado tiempo en mi casa. No podré aguantar otra de las escenas de su prometida, estoy demasiado fatigado para resistir sus celos estúpidos, si me hubiera encontrado aquella vez con el humor que me cargo ahora, otra habría sido la historia.

No quiero ser grosero, nunca he querido lastimar a nadie, menos a alguien que ha sido mi médico. Pero si me vuelvo a cruzar con Anya le voy a cantar todos los lunares que Viktor tiene desde el cuello hasta... hasta la cintura.