El día de la partida llegó en un día soleado a inicios de verano.
En el hogar de Pony se encontraba una niña rubia sintiendo melancolía por separarse de sus madres, de sus hermanos, por alejarse de su amada colina, del padre árbol y sobretodo por decirle adiós a su príncipe, ese joven de rostro amable, que tiene la sonrisa mas bella. También tenía incertidumbre por lo que le depara el futuro, desea con todo su corazón formar una familia con sus padres adoptivos junto a su hermana Annie, por el bien de ella y por la promesa que le hizo a Will de no rendirse.
Candy se puso su mejor vestido, se hizo sus coletas, tomo las cintas rojas de ceda con sumó cuidado y se las puso en el pelo con forma de un coqueto moño, no se los puso para verse mejor ni para adornar su melena dorada, más bien se los puso para conseguir las suficientes fuerzas y poder tener valor para irse de aquel sitio donde pasó seis años de su vida, la separación del lugar que fungió como su hogar era doloroso, la niña rubia ya había llorado por esta situación más sin embargo no pudo evitar derramar unas cuantas lágrimas amargar mientras colocaba la insignia Andrew junto al crucifijo que le regaló la señorita Pony unos días antes. Se aferró al broche del príncipe y al crucifijo pidiendo a Dios fuerzas para continuar con la dolorosa separación. Después de un momento sintiendo la suficiente entereza y se dispuso a tomar su maleta para salir por última vez de ese recinto que por mucho tiempo fue su habitación.
Al llegar a la sala se encontró con el matrimonio Brighton, que la saludaron amablemente, también estába Annie, sus madres y varios de sus hermanos. Candy sintió tristeza, no quería irse pero muy en el fondo de su corazón sabía que era lo mejor, tenía un destino que vivir, y enfrentando la vida se obligó a serenarse para sonreír, no quería que las mujeres que la cuidaron por mucho tiempo la vieran triste para no preocuparlas. La señorita Pony tomo una bolsa que contenía un sencillo refrigerio, luego se acercó a Candy y se lo entrego diciéndole:
—ten para que comas algo por si te da hambre más tarde... Lo preparamos la hermana María y yo, contiene tu golosina favorita
La encargada del orfanato no pudo evitar llorar al mismo tiempo que la niña rubia le secaba las lágrimas con su manita suave y dijo en voz baja para que nadie más escuchara —gracias... No sé preocupe por mí, que si la vida me golpea yo la voy a golpear más fuerte... se lo prometo
Pony solo sonrió y contesto —lo sé — para después darle su bendición y depositar un beso con dulzura en la mejilla suave de Candy.
Las encargadas del hogar se despidieron de las niñas de igual manera por que las querían a las dos con la misma intensidad.
Las pequeñas salieron al patio para abordar el carruaje junto al matrimonio Brighton, al alejarse del hogar de Pony Candy veía por la ventana tratando de capturar el paisaje, quería guardarlo en su memoria para nunca olvidar aquella casa, no quería olvidar su colina, ni el padre árbol ni mucho menos a su príncipe.
Él la mansión Andrew el pequeño Will trataba de deshacerse de la mofeta pero esta no quería separarse del guapo príncipe por lo que se aferraban a él, por último el futuro patriarca decidió tomar al animal peludo entre sus manos, la vio directo a sus ojos grandes y negros, para después suspirar y tomar la decisión de quedarse con ella para cuidarla. La mofeta era hermosa, tenía el pelaje suave y brilloso, su carita era delicada como su comportamiento era femenino por lo que Will pensó que tenía cierto aire de muñeca y decidió llamarla Poupée abrazándola y acurrucandola en su pecho.
La tía Elroy se escandalizó al ver al futuro patriarca cargando a la mofeta como si fuera un animal doméstico y le ordenó a Will deshacerse de Poupée pero el niño no lo hizo por que para él la mofeta ocupaba un lugar importante en su corazón, ella no era su mascota en realidad era su amiga. La tía no podía comprender la relación que tenía su sobrino con los animales pero tuvo que aceptarlo por que el patriarca dió autorización para que Will se quedará con Poupée porque vió que los dos no se querían separar.
El matrimonio Andrew junto a sus dos hijos varones se despidieron de Elroy, Rosemary y los niños de la familia para subirse al vagón del tren y poder emprender su viaje a Inglaterra haciendo una parada en New York para transbordar al barco y cruzar el océano Atlántico. Will estába triste por separarse de su hada de cabellos de oro pero tenía la entereza de estar haciendo lo correcto, el patriarca estaba desesperado por encontrar un tratamiento para mejorar la calidad de vida de su esposa, Pauna deseaba hacer feliz a su familia por eso es que se esforzaba para sonreír ocultando su verdadero malestar y George tenía el corazón destrozado por su fallida relación con Luisa que hasta le costaba respirar.
Pasó una semana para Luisa después de la última vez que vio a George. Ella está en su habitación arreglándose con grandes expectativas de optener el perdón de George y poder tener más tiempo mientras maquina un nuevo plan para quedarse con la fortuna Andrew. Sabe que debería optar por rendirse pero no puede, no tiene la voluntad por que el joven Andrew se a convertido en su droga para seguir viviendo, por lo que decidió ser optimista para después visitar la residencia Andrew con el pretexto de tomar el té con Rosemary, Elroy y Pauna .
Al llegar a la mansión Andrew Luisa fue atendida solo por Rosemary por que la tía Elroy estaba ocupada haciendo unas diligencias. La señorita Grey lucia espléndida con su porte elegante, tenía puesto un vestido color rosa palo, la falda era larga y amplía, con un ligero escote barco y mangas cortas, sus zapatos eran cerrados color blanco con flores plateadas y con un tacón medió, el cabello lo llevaba recogido en un peinado elaborado, sin duda se veía preciosa y ella lo sabía, esa era su intención, verse arrebatadora para quitarle la voluntad a George, Luisa sonrie, presta atención a todo lo que Rosemary le dice sobre lo maravilloso que son los niños Andrew, la señorita Grey tiene modales exquisitos, se la pasa bien con su amiga, a pesar de lo que a hecho siente cariño por la familia Andrew, la casa es acojedora , el jardín de las rosas tiene un aspecto mágico como si uno estuviera soñando y sin querer preguntó — ¿George está en el despacho? Me gustaría saludarlo
— George no está... Se fue a Inglaterra
Esta noticia dejó desubicada a Luisa pero siguió sonriendo y dijo —¿ cuándo vuelve?
—no va a volver...
La taza que contiene el té se abría caído sobre el vestido lujoso de la señorita derramando el líquido ambarino y caliente ensuciando su ropa si tan solo en ese instante hubiese sostenido la taza en sus manos delicadas por suerte en esos momentos no tenía nada en las manos, lo único que sintió fue como se le desgarro el corazón sin ningún motivo aparente, dejando su alma hecha añicos por una herida grande por donde le brotaba sangre, su rostro de señorita soñadora se transformó en un rostro sombrío sin ninguna articulación, era un rostro congelado en el que solo salían gruesas lágrimas que surcaban sus suaves mejillas.
Continuará...
