Capítulo 32: En el amor y en la guerra
Katya caminaba por delante de ellos, marcando el camino. Ted y Draco se limitaban simplemente a seguirla. Así había sido durante los últimos días en el Bosque Oscuro, desde que Katya había aceptado ayudarlos a encontrar a la familia Solcoff.
La joven muchacha parecía tener la teoría de que la familia de Krauss podía encontrarse refugiada con la gente del bosque. Aquello había tranquilizado y preocupado a Ted al mismo tiempo.
En sus meses viviendo y explorando el Bosque Oscuro, Lupin había aprendido algunas cosas sobre la gente del bosque. Considerados originalmente por el Departamento de Regulación y Control de Criaturas Mágicas como "seres", la gente del bosque había rechazado esta definición al igual que los centauros y la gente del agua. Ahora, pertenecían a la categoría de bestias. Aunque Ted consideraba aquello una clasificación injusta y poco fidedigna.
Se trataba de un pueblo espiritual, conectado especialmente con el bosque, capaces de sentir lo que la naturaleza a su alrededor sentía, y de comunicarse con ella. Dentro de los habitantes del Bosque Oscuro, la gente del bosque era sin duda la población más pacífica. Comprometidos con la protección del bosque y sus criaturas, la gente del bosque sólo se levantaba en armas cuando la seguridad de los mismos se veía amenazada. Y eso, por lo general, significaba una sola cosa: Magos.
Quedaban pocos pueblos del bosque en Europa, consecuencia de la destrucción continua de la naturaleza por parte tanto de muggles, así como también de la persecución que muchas veces habían recibido en el pasado por los magos. Los pocos pueblos que aún lograban sobrevivir se hallaban recluidos en las profundidades de los bosques más peligrosos del continente, escondidos de los peligros que tanto muggles como brujos suponían. El Bosque Oscuro no era la excepción. Como Katya había explicado el primer día a Draco Malfoy, la única forma de encontrar al pueblo del bosque era si se sumergían en los abismos del mismo, lejos de todo rastro de civilización. Y aún así, existía la posibilidad de no encontrarlos. La gente del bosque había adquirido la costumbre de nunca permanecer demasiado tiempo en un lugar, migrando por todo el bosque de forma constante para evitar ser localizados.
Además, ellos no eran los únicos habitantes del corazón del Bosque Oscuro. Y si bien Ted se sentía tranquilo de que la gente del bosque protegería a la familia Solcoff contra los peligros que habitaban en el bosque, no estaba seguro de que él y Draco pudiesen hacer frente con tanta facilidad a algunas de las amenazas que se escondían entre los árboles. Ante aquel pensamiento no pudo evitar agradecer internamente que Katya estuviese con ellos. Si había alguien que podía guiarlos a través de ese bosque en forma segura era ella.
Repentinamente, la chica se detuvo y se arrodilló, apoyando ambas manos sobre el suelo, analizándolo. Cerrando los ojos, olfateó el aire. Ted la imitó. El aroma a estiércol y sudor le inundó la nariz.
—Centauros —murmuró Ted en dirección a Katya. La chica asintió.
—No podemos seguir avanzando por aquí —dictaminó Danilova, dando media vuelta. Draco chasqueó la lengua, molesto.
—Ayer dijiste lo mismo, niña. Nos hiciste caminar durante cinco kilómetros para decir que no podíamos continuar porque era demasiado peligroso. ¿Y ahora de nuevo? —se quejó Malfoy— Así nunca llegaremos a dónde sea que estamos yendo.
—Señor Malfoy, si desea continuar por este camino, adelante. Pero le advierto que los centauros de este bosque no son criaturas pacíficas y no se tomarán con alegría la presencia de un brujo en sus tierras —le advirtió Katya secamente. Como toda respuesta, Draco puso los ojos en blanco.
—¿Y ahora hacia dónde vamos, entonces? —preguntó escéptico. Katya frunció en entrecejo mientras observaba a su alrededor.
—No lo sé —dijo finalmente, apoyando su mochila en el suelo. Draco soltó una risa sarcástica.
—¡Esto es simplemente brillante! —exclamó con sorna, arrastrando las palabras como era su costumbre.
—Ted, encárgate de encontrar un lugar para armar el campamento por hoy —le pidió Katya, ignorando a Draco.
—¿Y tú a dónde irás? —le preguntó Lupin, preocupado.
—Voy a recorrer un poco la zona, ver si logro encontrar algún camino seguro —explicó ella, revisando nuevamente las huellas que habían dejado los centauros en el suelo.
—Voy contigo —dijo rápidamente Lupin, avanzando en su dirección. Pero Katya le lanzó una mirada de advertencia.
—Llevo años recorriendo este bosque sola, Ted —le recordó con aspereza—. Lo conozco, y él me conoce a mí. Ustedes encárguense del campamento —volvió a darle las instrucciones. Ted simplemente asintió con la cabeza, obediente.
Katya se acomodó la capucha de la túnica sobre su cabeza, y se deslizó con rapidez entre los árboles, desapareciendo de la vista en pocos segundos. Ted y Draco quedaron solos, acompañados únicamente por el sonido que provocaba el viento al soplar entre las ramas de los árboles.
Ted tomó las mochilas donde se encontraban guardadas las tiendas de campaña y se dispuso a buscar un lugar donde poder montarlas. A pocos metros, entre en grupo de pino altos y delgados, encontró un espacio lo suficientemente cómodo como para poder acampar.
—Ahora que estamos solos, ¿vas a contarme cuál es la historia entre Katya y tú, Lupin? —Draco formuló la pregunta que venía aguantando desde hacía varios días. Ted pareció incomodarse al escucharlo.
—Nos conocimos cuando yo visité el Bosque Oscuro hace unos años —respondió escuetamente.
—¿Te refieres a ese viaje que dijiste que hiciste con tus amigos cuando en realidad fuiste solo? —le espetó Draco filosamente. Lupin giró a mirarlo inmediatamente, la sorpresa y el temor en el rostro. —Tranquilo, Lupin… Yo no soy la persona más indicada para juzgarte por mentir.
—No estaba en mi plan mentirle a nadie, señor Malfoy —aseguró Ted levemente ofendido. Draco simplemente se encogió de hombros, como si aquello no tuviese verdadera importancia.
—Sólo preguntaba —comentó Draco al pasar, mientras dejaba su mochila en el suelo y se sentaba sobre un pedazo de árbol caído.
Ted lo imitó, sacando su botella de agua y bebiendo un largo sorbo. Los recuerdos de aquellos meses en el Bosque Oscuro comenzaron a agolparse en su cabeza, aturdiéndolo. Mientras tanto, Draco sacaba las piezas de su carpa del bolso con parsinomia y silbaba una canción.
—Cuando terminé Hogwarts me sentía muy perdido —comenzó a hablar Lupin, sus ojos azules fijos en Draco. El rubio detuvo inmediatamente su silbido al escucharlo, y se acomodó para prestarle atención—. Todo el mundo parecía saber qué quería hacer de su vida. Todos tenían grandes planes esperándole fuera de Hogwarts… Yo no sabía ni quién era —le confesó.
—La gran mayoría cree saber quién es a los diecisiete años… Pero créeme que la gran mayoría está equivocada. Nadie sabe quién es a esa edad —afirmó Draco. Ted le sonrió agradeciéndole el comentario.
—El tío Harry me sugirió que me tomara unos meses, incluso un año para viajar y aclarar mi mente. Me dijo que muchos magos lo habían hecho y les había resultado… —continuó su historia el joven Lupin—. Así que decidí hacerle caso. Empezaría viajando por América del Sur, y luego continuaría por África… Si aún me quedaba dinero y energía incluso visitaría algunos lugares de Europa por los cuales sentía curiosidad.
"Por supuesto que en cuanto mis amigos se enteraron de mis planes se sumaron sin siquiera preguntarme. Y en un principio, se los agradecí. Para ser un chico huérfano, nunca he estado solo en mi vida, señor Malfoy. Siempre ha habido mucha gente a mi alrededor, así que la idea de viajar con mis tres mejores amigos me pareció fantástica.
"Pero luego de un año y medio de viajar, ellos comenzaron a extrañar sus casas, sus familias, sus rutinas… De a poco, comenzaron a surgirles distintas ofertas laborales, y empezaron a añorar volver al hogar.
"Pero yo… Yo seguía perdido. Un extraño sentimiento se había apoderado de mí durante los últimos años de Hogwarts, a medida que fui creciendo, y mi cuerpo y mente fueron cambiando. Porque, usted ya lo sabe, señor Malfoy… Yo no soy un mago común. Dentro de mí convivían dos personas… el brujo y el licántropo. Y aquello me resultaba aterrador.
"Así que cuando ellos dijeron que querían volver a sus vidas habituales, yo supe que aún necesitaba tiempo para mí. Aproveché aquella situación para cumplir el objetivo que me había llevado a viajar en primer lugar. Había escuchado de este bosque mágico, ubicado en medio de Ucrania, habitado por las criaturas más fantásticas que uno pudiese imaginar… Un lugar único. Y algo dentro de mí me dijo que debía venir aquí.
"Y eso hice. Mi plan original era quedarme unos días… Posiblemente una semana. Sólo le informé sobre mi decisión al tío Harry porque sabía que él comprendería. Consulté a la gente local pidiéndoles recomendaciones sobre el Bosque… Y ellos me hablaron de una mujer que trabajaba como guía del bosque.
—Katya —interrumpió Draco con una sonrisa de lado. Ted también sonrió al escuchar el nombre.
—No soy alguien que crea en el destino, señor Malfoy… Pero me es imposible pensar que nuestro encuentro fuese casualidad —le confesó Lupin, un aire soñador en sus palabras—. Lo supe en cuanto la vi por primera vez. Supe que ella era distinta. Y pronto me di cuenta que no solo era distinta… Ella era como yo.
"Y de repente, los días fueron pasando, y yo no deseaba irme. Cada día que pasaba en este bosque con ella aprendía algo nuevo… Algo que no te enseñan en Hogwarts. De a poco, fui aprendiendo sobre otras formas de magia distintas a la nuestra. Y lentamente, ella fue ayudándome a conocerme a mí mismo, a comprender mi propia naturaleza, y a aceptarla.
"Una vez por semana hacíamos un viaje hasta el pueblo. Comprábamos provisiones, y yo retiraba el correo que había para mí en la lechucería del pueblo. En general eran cartas de mis amigos, actualizándome de sus vidas, o de Harry. A su vez yo les enviaba respuestas, actualizándolos sobre la mía. Para el resto del mundo, yo continuaba viajando con mis amigos. Sólo Harry sabía la verdad… Y respetó mi deseo de mantenerlo secreto.
"Mi objetivo no era mentirle a mi familia. Simplemente, no quise preocuparlos… Y sí, también había un poco de egoísmo. Sentía que mi tiempo dentro del Bosque Oscuro era algo mío… Algo privado. Y no deseaba compartirlo con los demás… Era especial, y temía que si mi familia se enteraba…
—Temiste que pudiesen interferir en tus planes —comprendió Malfoy. Teddy asintió visiblemente avergonzado.
—Nunca antes le había mentido a mi abuela, señor Malfoy —le aseguró Ted—. Pero, por algún motivo, sentí que ella se habría preocupado si se enteraba que yo estaba aquí solo… O peor aún, se habría decepcionado.
—Todos tenemos derecho a tener cierta privacidad en nuestras vidas, Lupin —le aseguró Draco, con una sonrisa amistosa.
— Fueron meses maravillosos, señor Malfoy. Era como vivir en una realidad paralela. Aquí, en este bosque, podía ser yo mismo. No tenía que elegir entre el mago y el licántropo. No tenía que esconderme temeroso durante la luna llena por miedo a perder el control. No había nadie aquí que me juzgase por ser quien era. En este bosque, por primera vez en toda mi vida, me sentí verdaderamente libre —le confesó el muchacho, sus ojos brillando ante el recuerdo.
—¿Por qué volviste, entonces? —le preguntó Draco adquiriendo una expresión seria que Ted le había visto pocas veces.
En cierta forma, Malfoy lo comprendía. Él sabía lo que se sentía ser diferente, sentirse fraccionado por dentro. Estar sometido constantemente al ojo crítico de la sociedad, a la espera de que cometas tu próximo gran error. Y él también había huido de Londres buscando lo mismo que Lupin: libertad. Por eso le costaba tanto comprender por qué motivo había regresado a Londres.
El rostro de Ted pareció teñirse de tristeza ante el recuerdo. Un leve suspiro escapó de sus labios.
—Por un momento pensé en nunca volver… Estaba listo para abandonar la vida como la había conocido hasta entonces —blanqueó el muchacho—. Pero entonces, recibí una carta del tío Harry y todo cambió.
"Un grupo de magos y vampiros habían atacado Hogsmeade. Albus y sus amigos se habían visto involucrados, resultando heridos. Harry estaba preocupado por mí… Me necesitaban en Londres. Mi familia me necesitaba —explicó.
—La familia está primero —murmuró Draco con cierta amargura.
—Así es —coincidió Ted.
Un silencio se extendió entre ambos, mientras cada uno meditaba aquellas palabras. Los fantasmas del pasado volvieron a azotarlos entre los árboles, como espectros invisibles, susurrándoles al oído. Recordándoles todo lo que habían sacrificado por la familia.
Draco sacudió la cabeza ahuyentándolos. Ya había dedicado demasiados años de su vida a lamentarse al respecto como para seguir haciéndolo.
—Quería saber cuál es mi vínculo con Katya. Pues ahora, lo sabe. De no haber sido por Katya, yo aún sería un hombre perdido, señor Malfoy —rompió el silencio Ted, respondiendo a la pregunta que había iniciado aquella charla—. Ella me enseñó a controlar mi bestia interna. Me enseñó a sacarle provecho a mi condición de híbrido. Ella me enseñó quién soy —mientras decía estas palabras, su rostro pareció iluminarse con fascinación y admiración.
—Diablos, Lupin… ¿estás enamorado de ella? —disparó repentinamente Draco, sonriendo con picardía. Ted no tardó en sonrojarse ante el comentario.
—Yo amo profundamente a Victoire, Draco —respondió tajante Lupin, su cabello cambiando repentinamente a un color rojo furia. Malfoy alzó las cejas.
—No has respondido a mi pregunta —insistió Draco de manera sobradora. Ted bufó, enojado.
—Siento un gran cariño por ella, Draco. Es una mujer maravillosa, y pues… La admiro, muchísimo. Es una persona segura de sí misma, que sabe lo que quiere, que ha aceptado su naturaleza e incluso a aprendido a amarla sin importarle lo que diga el resto… ¡Demonios, quién no quisiera ser como ella!—soltó Lupin, a modo de respuesta. Pero Draco continuaba mirándolo con una sonrisa burlona en los labios.
—Solo digo, Lupin… Recuerda que en el amor y en la guerra, todo vale —dictaminó finalmente el rubio, mientras se ponía de pie para retomar la construcción de su carta, dejando a un Ted completamente confundido.
Abrió los ojos con pereza. El sol comenzaba a escurrirse por la ventana del dormitorio, filtrándose hacia la cama, iluminándolo todo.
Ted observó a la mujer durmiendo junto a él y sonrió. Pocas veces tenía la oportunidad de verla dormir. Estaba acostada boca abajo, tenía los ojos cerrados, y respiraba de manera acompasada, su torso desnudo elevándose con suavidad. Ted escudriñó la espalda de la muchacha, admirando sus tatuajes. Extendió una mano y los rozó con delicadeza.
Inmediatamente Katya abrió los ojos y sonrió. Lupin no pudo evitar sonreír también. La chica se extendió acortando la distancia que los separaba y lo besó, primero con suavidad y luego con su característico descaro. Ted sintió cómo aquel beso gatillaba una corriente eléctrica que recorría todo su cuerpo.
—Arriba, lobo —le susurró ella al oído seductoramente, y luego se puso de pie—. Debemos vestirnos e ir al pueblo, ¿recuerdas? —le dijo mientras se vestía. Ted gruñó desde la cama.
—¿Ya es domingo? —se sorprendió, mientras se levantaba también y se disponía a vestirse. Katya se rió ante el comentario.
—Apúrate. Ya sabes que no me gusta llegar por la tarde al pueblo. Es cuando hay más gente… Y odio a la gente —le recordó ella con fingida malicia. Ted sonrió cómplicemente.
—Podemos quedarnos aquí, si quieres —propuso Lupin, lanzándole una mirada significativa. Katya le respondió con una sonrisa de lado.
—No, no podemos. Me he quedado prácticamente sin ingredientes en el boticario. Y tú tienes que enviar esas condenadas cartas o te sentirás culpable toda la semana —señaló la chica. Ted terminó de atarse los cordones y caminó hasta donde se encontraba Katya, abrazándola por la espalda. —Apestas a perro mojado —comentó ella, hundiendo su cara en el cuello de él.
—Y tú hueles a sangre y óxido—le respondió él, apretándola con más fuerza contra él. Ella se dejó abrazar sin resistencia. Permanecieron así unos segundos.
—Vamos, Ted —lo apremió Katya, rompiendo el abrazo. Ted refunfuñó por lo bajo, pero la siguió.
Salieron de la cabaña para encontrarse con que era un hermoso día de primavera. El sol brillaba cálido sobre las copas de los árboles, tiñendo todo en tonos de verde y amarillo. El bosque entero se encontraba florecido y en crecimiento. La imagen era embriagadoramente bella. A su lado, Katya se colocó una capa liviana con capucha, para cubrirse levemente del sol. Su piel era demasiado sensible para tanta luz.
—¿Una carrera hasta el pueblo? —propuso Ted, divertido. Katya lo miró desafiante desde debajo de la capucha.
—¿Por qué insistes en querer competir conmigo, Lupin? ¿Acaso disfrutas de perder? —lo provocó la chica.
Pero antes de que Teddy pudiese responderle, la muchacha se lanzó a toda prisa hacia el bosque. Ted la observó alejarse y sonrió, mientras se lanzaba detrás de ella.
Katya se movía con una agilidad propia de su naturaleza híbrida. Era veloz y ágil, y se deslizaba entre los árboles esquivando objetos y saltando entre las ramas. A veces incluso trepaba a los árboles, y se desplazaba saltando de una rama a la otra, perdiéndose entre las copas de los mismos.
Pero después de tantos meses en el bosque, Ted también había aprendido algunas cosas. Su olfato se había vuelto más sensible. Katya le había enseñado como explotar ese don que había recibido de su licantropía. Así, el joven Lupin había aprendido a diferenciar los distintos aromas que viajaban en el viento. Y aún cuando no podía ver a Katya, podía olerla. E incluso oírla moverse entre los árboles.
Había aprendido que su cuerpo era más fuerte y más resistente incluso de lo que él sabía, y todos los días se ponía a prueba, viendo que tan rápido podía correr, que tan alto podía saltar, que tan fuerte era capaz de ser. Una de las cosas que había descubierto es que su momento de mayor destreza y fuerza se daba durante la época de luna llena. Pero debía ser cuidadoso, porque esa época también coincidía con el momento en el cual más perdía el control de sí mismo.
Ted logró divisar la figura veloz de Katya por el rabillo de su ojo. Sonrió al darse cuenta que la había alcanzado. Aceleró haciendo un último esfuerzo, sabiendo que el pueblo se encontraba cerca. Pero Katya se lanzó entonces contra él, derribándolo, y haciéndolo rodar por el suelo, logrando así sacarle nuevamente ventaja. Para ser una chica menuda, la joven híbrida era sumamente fuerte.
Para cuando Lupin llegó a los límites del Bosque, Katya lo aguardaba allí con una sonrisa triunfante.
—Hiciste trampa —se quejó Lupin, aunque no podía evitar sonreír también.
—Tus reglas de humanos no se aplican en el bosque, Lupin —le retrucó ella, mientras se acomodaba la capa.
Caminaron juntos por el pueblo, como solían hacerlo todos los domingos. La gente parecía haberse acostumbrado a la pareja, pero aún así, Ted seguía notando los comentarios cuando los veían pasar y las miradas frías y desaprobatorias que les lanzaban. Pero no le importaba. Nada de aquello le importaba. No recordaba la última vez que se había sentido tan a gusto consigo mismo.
Katya se dirigió entonces hacia el Apotecario, separándose momentáneamente de él. Ted aprovechó el momento para ir a la Lechucería. Llevaba en el bolsillo algunas cartas que había escrito para Thomas, Felicity, Richard y Harry.
La señora que atendía la Lechucería lo estaba esperando. Lo recibió con una sonrisa amistosa en cuanto lo vio cruzar la puerta.
—Buenos días, Teddy —lo saludó la anciana, genuinamente feliz. Ted le devolvió la sonrisa.
—Buenos días, señora Petrova —le respondió Lupin, mientras sacaba una bolsa que llevaba escondida en su túnica y se la mostraba.
—¡Oh, eres un verdadero tesoro, muchacho! —exclamó la mujer agradecida, mientras tomaba la bolsa y examinaba el interior—. ¡Pero mira la cantidad de hongos que has conseguido! Muchas gracias, Teddy. Mi esposo va a estar encantado. La sopa de hongos es su favorita —le comentó.
—No ha sido nada, señora Petrova —aseguró Lupin con ternura.
—¡No sabes lo que me alegra que vinieses hoy! Ha llegado esta carta hace unos días. Tiene escrito "Urgente" en el sobre, pero me ha sido imposible contactarme contigo, muchacho —le comentó la mujer mientras le extendía un sobre blanco.
Ted frunció el entrecejo al escuchar aquello, preocupado. Sus miedos se acentuaron al reconocer la letra del sobre como la de Harry Potter. Abrió la carta con cierta torpeza, apurado.
Querido Ted,
Necesito que te comuniques conmigo en cuanto recibas esta carta. Un grupo de magos oscuros ha atacado Hogmeade. Todos se encuentran a salvo, pero Albus resultó herido. Te cuento esto porque también estoy preocupado por ti, muchacho. Europa ya no es seguro, Teddy.
Por favor, vuelve a Londres. Te explicaré todo.
Harry.
—Teddy, querido… ¿te sientes bien? —le preguntó la señora Petrova, al ver que Lupin empalidecía leyendo la carta.
—Sí, señora… Gracias por la carta… Debo… Debo irme —se apresuró a decir Ted, guardando con manos temblorosas la carta en uno bolsillo y saliendo a toda prisa de la Lechucería.
Ted regresó hasta los límites del bosque, y aguardó allí, inquieto. A los pocos minutos, distinguió la figura de Katya avanzando su dirección. Lucía furiosa, con el ceño fruncido y los ojos levemente teñidos de rojo.
—Ese imbécil de Pavlov se negó a venderme colas de salamandra, ¿puedes creerlo? ¡Dijo que no puede darme eso porque yo puedo usarlo con fines inadecuados! —comenzó a escupir Danilova en cuanto estuvo junto a Ted—. Tenías razón… Deberíamos habernos quedado en el bosque —agregó mientras que continuaba caminando hacia el interior del bosque.
Pero Ted permaneció en su lugar quieto, sin moverse ni hablar. Katya tardó unos segundos en darse cuenta que el muchacho no estaba siguiéndola. Desconcertada, giró a mirarlo, alzando una ceja a modo de pregunta.
— ¿Qué sucede? —le preguntó Katya. Ted revolvió en su bolsillo y extrajo la carta de Harry Potter. Sin decir nada, se la extendió. La muchacha leyó la nota en silencio, y al terminar lo miró extrañada—. ¿Y esto qué quiere decir, Ted? —preguntó, y a pesar de que intentaba sonar tranquila, Lupin supo que estaba molesta.
—Debo irme, Kat—le respondió él, sintiendo que el pecho se le comprimía mientras decía eso. Katya abrió los ojos grandes, repletos de sorpresa.
—No puedes estar diciéndolo en serio, Lupin —le espetó, dando un paso hacia él.
—La carta habla sobre un grupo de magos oscuros amenazando la seguridad de toda Europa —recalcó Ted, señalando el trozo de papel que Danilova aún sostenía en su mano.
—Exactamente. Ellos no tienen nada que ver con nosotros —sentenció Katya, tajante—. Esto es un problema de brujos, Ted. Y nosotros no somos brujos.
—¿Y qué esperas que haga? ¿Qué me esconda en el bosque mientras mi familia está en peligro? —retrucó él, firme en su postura. Las palabras de Ted golpearon a Katya como una cachetada.
—¿Acaso eso es lo que crees que hago yo? ¿Esconderme? —murmuró la muchacha, y por primera vez desde que la conocía, Ted vislumbró la fragilidad dentro de ella.
—No podemos quedarnos al margen de esto, Katya —insistió Lupin, evitando responder a la pregunta. Pero ella bajó la mirada y se mordió el labio inferior.
—Después de todos estos meses, todavía no lo entiendes, ¿verdad? —lamentó ella, apretando la carta en su mano hasta convertirla en bollo de papel—. Esto es lo que hacen los magos con el mundo mágico, Ted… Es la misma historia, una y otra vez. Y cuando parece que finalmente han encontrado un poco de paz, un equilibrio en el universo, vuelven a caer. Porque son demasiado codiciosos, y simplemente no pueden aceptar no ser los dueños del mundo —le explicó Katya, con tristeza en sus palabras, mientras lanzaba la carta arrugada a los pies de Ted.
—¿Y cuál es la solución que propones? ¿Quedarnos sin hacer nada, a la espera de que todo se derrumbe?—la increpó Lupin, incapaz de comprender su postura. —No puedo abandonar a la gente que amo… Sus vidas podrían estar en peligro —intentó hacerla razonar, y por algún motivo, mientras decía aquellas palabras, el recuerdo de Victoire Weasley volvió a su mente, frágil y hermosa.
—Te refieres a que no puedes abandonarla a ella —lo corrigió Katya, casi como si hubiese leído su pensamiento—. Pronto terminará su educación y tendrá que dejar ese colegio que tú tanto alabas y que es tan seguro —Ted pudo leer los celos en las palabras irónicas de la híbrida. Un destello rojo cruzó los ojos de Katya mientras decía aquello.
—No se trata sólo de Victoire, Katya —reconoció Ted—. Toda mi vida está en Londres.
—Entonces vuelve a Londres… Si crees que ese es el lugar al que perteneces —aceptó finalmente Katya, suspirando resignada.
—Puede venir conmigo —le propuso Lupin, caminando hacia ella y tomándola de las manos.
Katya lo miró a los ojos, atravesándolo con la mirada. Con delicadeza, se inclinó hacia delante besándolo suavemente en los labios.
—Esta no es mi guerra, Ted… Y algún día te darás cuenta que tampoco es la tuya —le susurró, mientras le soltaba las manos y daba un paso hacia atrás—. Cuando te des cuenta, vuelve a tu verdadero hogar —le pidió y se internó en el Bosque sin mirar atrás.
Ted despertó agitado, un sudor frío recorriéndole la frente. Había estado soñando una vez más… Reviviendo el pasado en su mente. Desde su regreso al Bosque Oscuro, las noches se le habían vuelto una tortura, repletas de sueños y recuerdos que lo atormentaban.
Descorrió la tela que funcionaba como puerta de su tienda de campamento y escudriñó el exterior. Recién empezaba a amanecer. No se sorprendió al descubrir que Katya ya se encontraba despierta. En sus manos tenía un animal muerto, pequeño, que Ted no lograba reconocer porque la muchacha lo había despellejado y le había cortado la cabeza, pero que aparentaba ser una especie de liebre. En ese momento, Katya se encontraba drenando cuidadosamente la sangre de la criatura dentro de una cantimplora.
—Buenos días, Lupin —lo saludó sin quitar la mirada del animal muerto.
—¿Has estado cazando? —inquirió Teddy, mientras salía de su carpa y se sentaba junto a ella. La chica simplemente asintió, mientras que terminaba de escurrir las últimas gotas del animal y comenzaba a separar la carne de los huesos. Repentinamente, Ted se sintió hambriento. Su boca comenzó a salivar ante la imagen de la carne roja y fresca frente a él.
—Aquí tienes —le dijo Katya, mientras le alcanzaba un plato lleno de carne cruda que ya había limpiado y preparado con antelación—. Imaginé que despertarías con hambre… Hoy es luna llena —le explicó ella.
Ted aceptó el plato que le extendía y sin dudarlo comenzó a devorar la carne con las manos. Katya lo observó de reojo y sonrió divertida.
—¿Sucede algo? —preguntó Ted, su rostro manchado de sangre.
—Me había olvidado de lo desprolijo que eres para comer… Como un perro —bromeó la chica, mientras se bebía parte de la sangre que había en la cantimplora. —Ayer me topé con Oleg —le comentó repentinamente Katya, cambiando radicalmente el tema de conversación. Ted frunció en entrecejo al escuchar aquel nombre.
—Este maldito bosque debería venir con un diccionario para visitantes —se escuchó la voz adormilada de Draco Malfoy, mientras se sumaba al grupo—. ¿Quién es este tal Oleg?
—Es el líder de uno de los aquelarres de vampiros del bosque —le explicó brevemente Ted. Él y Oleg se habían conocido durante la visita previa del muchacho al bosque, y no había sido un encuentro grato. Oleg había intentado matarlo, y de no haber sido por la intervención de Katya, lo habría logrado.
—Parece ser que ustedes no son los únicos brujos que han visitado el bosque últimamente —le dijo Danilova—. Unos brujos, acompañados de varios vampiros, visitaron el aquelarre de Oleg hace unos meses. Estaban buscando reclutarlos para una "rebelión". —agregó. Ted y Draco cruzaron miradas significativas. Katya sonrió al ver la reacción—. Parece que no es necesario que explique más… Creo que ya han comprendido todo, ¿no es así?
Ted suspiró ante aquello, derrotado. Fue Draco quien habló, explicándole lo que estaba sucediendo.
—Se trata de una organización de magia oscura. Se hacen llamar la Rebelión de los Magos, y su líder responder al nombre de Mago de Oz. Ellos estuvieron detrás de la caída de Rusia, Katya… Y mataron al padre de la familia que estamos buscando —le explicó Malfoy brevemente.
—Creemos que la familia de este hombre tiene información importante que podría ayudarnos a derrotarlos antes de que vuelvan a atacar —agregó Ted, desesperanzado—. Pero si ellos estuvieron acá… ¿Crees que sabían sobre la familia de Solcoff? —preguntó preocupado, dirigiéndose a Draco.
—Oleg no parecía saber nada al respecto, Ted —intentó tranquilizarlo Katya—. Por lo que dijo… Creo que simplemente vinieron a reclutar vampiros.
—Debemos apurarnos —definió Draco, poniéndose de pie.
Rápidamente, y sin cruzar palabras, levantaron el campamento y retomaron la marcha. Una vez más, Katya los guió a lo largo del bosque. Tras varias horas de caminata, Katya se detuvo para inspeccionar los árboles frente a ella. Con suma delicadeza, pasó sus dedos por la corteza de los mismos, apenas rozándolos. Giró a mirar a Ted y a Draco y les hizo un gesto indicándoles que no avanzaran más. Con sigilo, la muchacha dio un paso hacia el frente.
Una flecha cruzó silbando el aire a toda velocidad para clavarse en el árbol frente ella, pasando a pocos centímetros de su rostro.
—No avances más —le dijo una voz áspera, proveniente de las copas de los árboles.
Ted levantó la cabeza para inspeccionar en las alturas, pero le era imposible divisar a la persona que las había pronunciado.
—Soy Katya—habló la muchacha, con tranquilidad. No parecía haberse asustado con la flecha en lo más mínimo.
Una figura de aspecto semihumano saltó entonces desde uno de los árboles y cayó ágilmente de pie frente a ella.
Se trataba de una criatura masculina. Su piel era de un color verde musgo, que parecía camuflarse con el entorno. Sus ojos era amarillos y alargados, y su cabello era completamente blanco y se encontraba entremezclado con hojas y ramas. Unas orejas puntiagudas parecían asomar entre sus cabellos. Vestía con retazos de telas que había fabricado a base de recursos que había encontrado en la naturaleza, como raíces, hojas y lianas, e iba descalzo. Los dedos de sus manos eran largos, delgados y filosos, y en una de ellas sostenía el arco con el cual había disparado la flecha contra Katya. Una cola sumamente larga brotaba de la parte de atrás de la criatura, su punta decorada también con fibras de pelo blanco.
—Creía que la gente del bosque era pacífica —murmuró Malfoy para que solo Ted pudiese oírlo.
—Créeme… Esto es pacífico para los estándares de este lugar —le aseguró Lupin.
—Hola, Katya —se presentó el hombre del bosque, con una inclinación educada de la cabeza.
—Hola, Álamo—le devolvió el saludo ella, inclinando también su cabeza—. Necesito ver a Jazmín.
Álamo lanzó una mirada por sobre el hombro de Katya, observando a Ted y a Draco con desconfianza.
—¿Qué hay de ellos? —preguntó el hombre del bosque.
—Vienen conmigo. Yo responderé por ellos —le aseguró Danilova. Álamo no parecía demasiado convencido, pero aún así asintió con la cabeza.
Aquello fue la señal para que el resto de las criaturas ocultas en los árboles aparecieran. Había tanto hombres y como mujeres, y llevaban distintos tipos de armas: flechas, lanzas y espadas caseras. El color de la piel entre ellos variaba desde tonos de verde pálidos, pasando por colores olivas, hasta llegar a colores verdes oscuros, casi negruzcos. El color de sus ojos también parecía variar entre el amarillo y el anaranjado, pero lo que todos tenían en común era el cabello blanco y la larga cola, similar a la de un gran felino.
—Sígannos, por favor—les pidió educadamente Álamo.
Katya, Draco y Ted fueron escoltados por la gente del bosque durante varios minutos, hasta llegar finalmente al campamento. Se trataba de humildes pero bellas construcciones, montadas por sobre el nivel del suelo, entre los árboles. No había escaleras para llegar a las mismas, y en cambio, la gente del bosque trepaba por los árboles haciendo uso de sus filosas manos y pies. Su cola les servía para mantener el equilibrio, e incluso para aferrarse a las ramas.
Cuando llegaron al campamento, varios de los miembros del pueblo se encontraban reunidos formado un círculo, sentados con las piernas cruzadas. Una mujer resaltaba entre ellos, pues llevaba una corona de jazmines en la cabeza, perfumando todo a su alrededor. Era difícil calcular su edad, pero los rostros de la gente del bosque no envejecían como los humanos. Pero Ted supo que era antigua. Se podía leer en su mirada que había vivido muchas décadas, incluso siglos.
—Mi querida Katya —le dio la bienvenida la mujer, poniéndose de pie. El resto de las personas a su alrededor la imitaron. Katya hizo una leve reverencia al encontrarse frente a ella. Ted y Draco la imitaron. —¿Qué te trae por aquí, muchacha?
—Estos brujos me han pedido que los traiga hasta aquí, alteza —respondió Katya, señalándolos. Un murmullo se extendió entre la gente del bosque, y Ted pudo sentir el temor y la desconfianza crecer a su alrededor.
—¿Has traído brujos hasta el corazón del Bosque, Katya? —se sorprendió Jazmín.
—Alteza… Buscan a otros como ellos. Aseguran que se encuentran escondidos en este bosque —le explicó Katya—. Intenté explicarles que es imposible, pero ellos insisten que esta gente se encuentra en algún lugar aquí.
—¿Y por eso los has traído hasta mi? —insistió Jazmín, pero Ted vio como una sonrisa divertida se dibujaba en los labios de la mujer. Y para su sorpresa, Katya también sonrió.
—Ambas sabemos que los brujos no pueden sobrevivir aquí adentro a menos que el Bosque los proteja, alteza —aseguró Katya con cierta arrogancia.
—¿Cuáles son sus nombres, brujos? —preguntó entonces Jazmín, dirigiéndose hacia Ted y Draco.
—Mi nombre es Ted Lupin, y él es Draco Malfoy—habló Lupin. Jazmín lo observó detenidamente, analizándolo milimétricamente.
—Tú no eres un brujo —dictaminó la mujer del bosque sin poder esconder la curiosidad.
—No, su alteza —le confirmó Ted. Jazmín sonrió de forma maternal.
—Siempre es una alegría para el Bosque cuando sus criaturas vuelven a casa —le dijo en un susurro. Ted sintió aquellas palabras como una puñalada en el pecho. —Cuéntame, Ted Lupin… ¿Cómo podemos ayudarlos?
—Estoy buscando a la familia de Pez… Vengo de parte de Rayo —dijo Ted, repitiendo exactamente lo que Harry le había dicho. La sonrisa en el rostro de Jazmín pareció vacilar al escuchar aquello.
—Te escucho, muchacho —habló entonces la voz de una mujer, proveniente de una de las cabañas sobre sus cabezas.
—¿Señora Solcoff? —se aventuró Lupin. La mujer asintió con la cabeza.
—Mi nombre es Marianne.
—Hemos venido por usted y sus hijos, señora.
—Suba, señor Lupin —le respondió secamente Marianne, y volvió a entrar en la vivienda. Ted lanzó una mirada hacia Katya, pero ésta simplemente se encogió de hombros.
—Adelante, Ted Lupin —le dijo Jazmín, autorizándolo a que suba. Ted tragó saliva, nervioso.
La vivienda se encontraba a cinco metros de altura sobre el piso, sosteniéndose entre los árboles. Lupin observó uno de los árboles cercanos que poseía múltiples ramas por las cuales podía trepar. Tomó una bocanada de aire, y tomando envión, saltó hasta colgarse de la primera rama. Como si su cuerpo tuviese memoria, los brazos y las piernas comenzaron a moverse en forma sincrónica, balanceando su peso y permitiéndole continuar trepando. Sintió la adrenalina corriéndole por la sangre, mientras que el recuerdo de aquellos meses corriendo y trepando por el bosque junto a Katya volvió a invadirlo. En pocos segundos había llegado hasta la casa de la señora Solcoff. Katya y Draco observaron mientras el muchacho se introducía en la vivienda.
—¿Cómo supiste que estaban aquí? —habló repentinamente Jazmín, dirigiéndose a Katya. La chica casqueó la lengua, como si aquello fuese obvio.
—¿Quién más iba a esconderlos aparte de ustedes? ¿Los centauros? ¿Los vampiros? ¿O talvez los hombres lobos? —satirizó la muchacha, con confianza. Jazmín rió ante el comentario, una risa profunda y grave, como si surgiese de las profundidades de la tierra misma—. Mi duda es, ¿por qué la gente del Bosque está protegiendo a tres brujos? —disparó Katya, astutamente.
—La gente del bosque siempre tiene sus motivos, Katya —le respondió Jazmín, un halo de misterio rodeando sus palabras.
—Pensé que los motivos de la gente del bosque eran proteger el bosque y a los que vivimos en él… No sabía que eso se extendía a los brujos —retrucó la híbrida.
—No, no se extiende a los brujos —estuvo de acuerdo Jazmín—. Pero no todos los brujos son iguales, mi joven e impulsiva Katya —le recordó la mujer del bosque.
—¿Qué hace diferentes a esta familia? —insistió Danilova.
—¿Qué hacía diferente a la tuya, Katya? —le devolvió hábilmente Jazmín. Katya frunció la nariz al escuchar aquellas palabras, claramente descontenta con la respuesta.
—Mi familia sí era diferente, y lo sabes —aseguró entre dientes. Jazmín asintió con la cabeza.
—El padre de Marianne me salvó la vida… Hace muchos años—le explicó Jazmín—. Tengo una deuda de vida con la familia de Marianne. Ahora dime, ¿qué motivos tienes tú para ayudarlos?
—Ted Lupin me lo pidió amablemente—respondió ella escuetamente.
—¿Y desde cuando Katya Danilova ayuda a brujos simplemente porque se lo piden amablemente? —se burló la mujer del bosque. Katya se rió ante el comentario.
—Dijo que se trataba de una madre con dos niños… Que su padre había muerto asesinado —le explicó Katya, la sonrisa temblando en sus labios violáceos. Jazmín la miró con ternura—. Ese maldito Lupin conoce mi punto débil —se quejó sarcásticamente.
—Interesante… —susurró Jazmín.
—¿Puedo saber qué es lo que te resulta tan interesante?
—Que llamas debilidad a lo que otros llamarían empatía —le señaló Jazmín—. ¿O vas a decirme que esta familia de brujos no te recordó a tu propia familia?
—Eso fue hace mucho tiempo, Jazmín—aseguró Katya, rígida. La mujer del bosque no insistió.
Ninguna de las dos mujeres dijo nada más luego de aquello. Ambas aguardaron en silencio, esperando pacientemente. Draco, en cambio, comenzaba a impacientarse. Había pasado una hora desde que Lupin había entrado en la cabaña, y aún no daba señales de vida.
—¿Por qué tardan tanto? —susurró Malfoy por la bajo, inquieto, mientras se removía en su lugar.
Finalmente, Ted Lupin salió de cabaña, solo. Draco lo observó con detenimiento, pero fue incapaz de descifrar lo que decía su rostro. Parecía triste… ¿O era acaso frustración? Lupin saltó con destreza entre las ramas y llegó rápidamente al suelo.
—Gracias por su ayuda, alteza —agradeció en dirección a Jazmín, y luego se dirigió hacia Malfoy—. Vámonos—le dijo a Draco una vez que estuvo junto a él. El rubio lo observó atónito.
—¿Y los Solcoff? —preguntó Malfoy, alzando una ceja confundido. Ted negó con la cabeza.
—No vendrán —le respondió Lupin—. Marianne cree que sus hijos estarán más seguros aquí ahora que su esposo está muerto —agregó a modo de explicación. Y comenzó a caminar de regreso hacia el bosque. Katya y Draco cruzaron una mirada de mutua preocupación, y se apresuraron a seguirlo. Ted caminaba a paso rápido, y Draco tuvo que hacer un esfuerzo para poder alcanzarlo.
—Lupin, detente —lo llamó Draco, prácticamente corriendo detrás de él y tomándolo del brazo.
Teddy reaccionó de forma casi refleja. Con violencia, se sacudió el brazo, liberándose de Draco y lo empujó contra uno de los árboles. Draco golpeó fuertemente contra el tronco, quedando levemente aturdido. Lupin comprendió inmediatamente que había perdido el control.
—Lo siento… —se apuró a decir. Pero ahora era Draco quien estaba furioso.
—¿Qué demonios te sucede, Lupin? —lo atacó Malfoy, escupiendo las palabras.
—Es la luna —indicó Katya, señalando el cielo. La noche comenzaba a ponerse sobre el bosque, y la figura de la luna llena empezaba a vislumbrarse. Ted sintió que el temor se apoderaba de él, y Katya lo notó. —Tranquilo… Recuerda… Tú tienes el control, Ted. —le susurró ella, con una inmensa ternura. Ted obedeció, respirando lenta y acompasadamente. De a poco, se fue calmando. Draco lo observaba con cierto recelo, como si no pudiese reconocerlo. —Ahora, cuéntanos qué fue lo que hablaste con Marianne Solcoff —le exigió Katya una vez que Ted se hubo calmado.
Lupin suspiró, abatido. Se dejó caer contra uno de los árboles hasta quedar sentado en el suelo. Katya y Draco lo observaban, expectantes.
—Todo esto ha sido en vano, Draco —confesó finalmente, sin poder esconder su frustración—. Hemos venido hasta aquí por una hoja en blanco — agregó, mientras extendía un trozo de papel hacia Malfoy.
Draco tomó el trozo de papel de las manos de Teddy y lo abrió para examinarlo. Efectivamente, se trataba de una hoja en blanco. No había nada escrito sobre el papel. Ni siquiera una palabra o un número. Pero por algún motivo, Draco comenzó a reírse al verlo.
Ted lo observó reírse durante varios segundos, preguntándose si finalmente Draco Malfoy había perdido completamente la cabeza.
—¿Se puede saber qué es tan gracioso, señor Malfoy? —intervino Katya, irritada por la actitud del rubio.
—Creí que habías heredado un poco más luces por parte de nuestra familia, Lupin —se burló Malfoy, divertido.
—No es gracioso, Draco —le advirtió Ted, quien aquella noche no contaba con demasiada paciencia para tolerar las burlas de su pariente.
—Pero sí lo es, cachorro —insistió Malfoy al respecto, mientras plegaba la hoja de papel y la guardaba en uno de sus bolsillos—. Esa hoja no está en blanco, Lupin. Nadie se tomaría tanto trabajo para esconder una hoja en blanco, muchacho. —le aseguró Malfoy—. Simplemente se encuentra hechizada para que no podamos leer lo que dice.
—¿Cómo puedes estar tan seguro? —se sorprendió Ted, mientras que una luz de esperanza comenzaba a crecer dentro de él. Malfoy puso los ojos en blanco al escucharlo.
—Cuando has vivido un par de guerras, aprendes estas cosas —le aseguró Draco con sorna—. Ahora hazme un favor, Katya… Sácame de este lugar de una vez.
Tardaron otros siete días en cumplir el pedido de Draco Malfoy y llegar finalmente hasta los límites del Bosque Oscuro. Para entonces, Ted se encontraba recuperado. La luna llena había pasado, y él se sentía más positivo. La posibilidad de que la hoja en blanco tuviese un mensaje oculto le había inyectado nuevas esperanzas.
—Señorita Danilova… Quisiera poder decir que ha sido un placer conocerla, pero las circunstancias han sido bastante desagradables —comentó Draco, lanzando una última mirada de desprecio hacia el bosque. Katya torció una sonrisa de lado.
—Es usted verdaderamente encantador, señor Malfoy —le respondió ella sarcásticamente.
Pero a pesar de las palabras mordaces, Draco estrechó agradecido la mano de Katya Danilova.
—No lo podríamos haber logrado sin tu ayuda, niña —le aseguró el rubio.
—Lo sé —afirmó ella, con altanería.
—Si esta chica hubiese venido a Hogwarts, te aseguro que habría sido seleccionada a Slytherin, Lupin —comentó luego en dirección a Teddy. El muchacho rió ante el comentario, mientras terminaba de acomodar sus pertenencias dentro del bolso, listo para emprender la partida. —Los dejos despedirse tranquilos… Yo mientras tanto intentaré conseguirnos un Traslador hasta Kiev. Espero que la comadreja de Weasley me haya reservado una cómoda y lujosa habitación de hotel en la ciudad después de pasar todos estos días viviendo como un mendigo… —se alejó quejándose hacia el pueblo.
—Vaya familia la tuya… —comentó Katya, sonriendo, mientras lo observaba alejarse.
—Ha tenido una vida difícil, pero en el fondo es una buena persona —señaló Ted, también observándolo con una sonrisa en los labios—. Gracias… Por todo.
—Me alegro de que encontraras lo que estabas buscando, Lupin —le respondió ella de forma enigmática. Y Ted supo que esas palabras escondían un doble mensaje.
—Nos vendría muy bien alguien con tus habilidades para pelear contra la Rebelión, sabes —se animó a proponerle. Una risa melancólica escapó de entre los labios oscuros de Katya.
—Teddy… —le susurró ella, intentando evitar la discusión.
—Sé lo que vas a decir… Pero te equivocas, Kat. Esta también es tu guerra —la interrumpió Ted—. Porque tarde o temprano, vendrán por ti y por el resto de las criaturas que viven en el Bosque… Ya han venido por los vampíros. Y aquellos que no se unan a ellos, morirán —le aseguró Lupin.
—Creo que prefiero arriesgarme y esperarlos, Ted —le aseguró ella—. Y si vienen a buscarme puedes estar seguro de que me encontrarán esperándolos—amenazó la híbrida.
—Sigues pensando que todos los brujos son malos —se quejó Lupin, decepcionado.
—Bueno, resulta que en estos días he logrado conocer a un brujo que no me ha parecido tan malo —confesó ella, haciendo un gesto en dirección al sitio por donde había desaparecido Draco.
—Hay más como él, Kat… Ellos te aceptarían por quién eres y jamás te juzgarían —le aseguró él.
—No son ellos quienes tienen que aceptarnos, Ted. Somos nosotros mismos quienes debemos hacer las paces con nuestra naturaleza, y dejar de luchar contra lo que somos —insistió la pálida muchacha.
—Hablas como si tú y yo no fuésemos brujos —se quejó Lupin.
—Es que no lo somos, Ted… Al menos no completamente. Y hasta que no aceptes también tu otra parte, nunca tendrás paz —le explicó ella una vez más, como tantas veces lo había hecho durante aquellos meses que habían convivido en el bosque—. Estoy segura de que el mundo lentamente está cambiando, y cada día la gente diferente como tú y yo encuentra más aceptación y tolerancia en la sociedad. Pero no importa que tanto intentes convencerme de que han progresado, aún siguen viéndonos como bestias —aseguró Katya—. Y mientras vivas entre ellos, tú nunca podrás ser libre, Ted. Nunca podrás ser verdaderamente tú.
—Entonces ven conmigo, y ayúdame a cambiar la forma en que nos ven —le rogó Lupin—. Si te quedas aquí, intentarán matarte.
—Intentarán matarme no importa dónde vaya, Ted —lo corrigió Danilova.
—La Orden del Fénix puede protegerte… Yo puedo protegerte —insistió Lupin, pero solo logró que la sonrisa en los labios de Katya se acentuara aún más.
—Yo no necesito de ningún brujo que me proteja. Yo tengo al Bosque —le explicó. Ted permaneció en silencio, sin saber qué responderle. Ella estiró una de sus delgadas y pálidas manos y la posó sobre la mejilla de él, acariciándolo una última vez—. Cuídate mucho, Ted Lupin. —se despidió entonces.
—Tú también —fue todo lo que pudo responderle, a pesar de que había cientos de cosas que deseaba decirle pero no podía.
Ambos se miraron profundamente a los ojos durante unos segundos y de golpe, fue como si el tiempo no hubiese pasado. Allí estaba ella, con su belleza salvaje, su cabello rosa revuelto, y sus tatuajes mágicos cubriéndole prácticamente todo el cuerpo.
Ted sintió que el pecho se le comprimía de dolor mientras le daba la espalda y caminaba hacia el pueblo, alejándose una vez más de aquel lugar. Caminó a paso rápido, sin mirar atrás, pues temía que si lo hacía, entonces nunca podría irse.
Y mientras caminaba supo que Draco Malfoy tenía razón: Para el amor y en la guerra no existían las reglas.
Bueno, algunos anuncios/comentarios antes de responder reviews.
Primero, estoy haciendo un blog nuevo donde pueden descargar los libos en PDF. Lamentablemente no recuerdo la clave para entrar al blog anterior, así que crearé uno de cero... Todavía está en construcción pero para los interesados, los libros en PDF ya se encuentran disponibles para descargar. La direccion es sagaalbuspotter . wordpress . com (sin los espacios).
Segundo... Este es un capítulo que rompe un poco con el formato habitual de mis historias... Y viene a marcar un poco el cambio que se irá viviendo a lo largo de los próximos libros, como les venía anunciando. Los personajes más importantes para esta historia (o al menos la gran mayoría de ellos) ya han sido introducidos y creo que el lector ya se ha familiarizado con ellos... A esta altura de la saga, ya los conocen, saben como piensan, como sienten, como actúan... Así que a partir de este punto me voy a permitir mayor introspección con ellos. Ir más profundo... Hacia sentimientos más complejos. Y este capítulo es un claro ejemplo de ello.
Espero que les haya gustado... No quiero decir demasiado, pues prefiero escuchar vuestras opiniones. Así que los invito a DEJAR REVIEWS! Por favor, haganme llegar su opinión/pensamientos/críticas o lo que quieran escribir... No se dan una idea de lo que me ayuda.
Y por último, agradecer enormemente a todos los que me han acompañado a lo largo de este proyecto... Hemos superado los 700 reviews, y eso me llena el alma de emoción. ¡Vamos por más!
Lyrafidi: pobre Tessa, no se apresuren a juzgarla. Primero, no debemos olvidar que tiene 13 años! Segundo, ella tiene una versión bastante idealizada de Albus... Y bueno, ahora se encuentra con que ser la novia de Albus no es tan facil como se imaginaba. Y además, tiene otros problemas en su mente. Convengamos que tampoco es que Albus se gana el previo a novio del año, ¿no? ¿Cuántas veces a lo largo del libro has visto al personaje de Albus poniendo a Tessa por delante de sus propios intereses? Incluso ahora, cuando parece que la relación entre ambos está por quebrarse... Tiene otras cosas MAS IMPORTANTES. Ahora sí, planteas algo interesante... ¿realmente puede ella manejar a alguien como Albus? ¿Puede acaso alguna persona en todo Hogwarts? Sobre Hedda, ¿así que tú votas por un Albus/Hedda? Bueno eso es... interesante. Y peligroso. Pero sí coincido en algo: Hedda debe ser de las pocas, sino la única, que ve a Albus por quien realmente es, y no busca cambiarlo, ni lo juzga. Y eso es algo mutuo, porque Albus es quien más sabe sobre los riesgos que la condición de híbrida suponen para Hedda... Y tampoco la juzga o critica. Jajaja, los chamanes... Era hora de traer un poco MAS de drama a los duelos, ¿no crees? Hasta ahora todo se desarrollaba con demasiada... fluidez. Sobre tu duda del libro del Domador... Albus aún lo tiene. Y te aseguro que no me he olvidado del libro ni del domador... Todo a su debido tiempo jajaja.
lulu0611: a partir de este punto viajaremos mucho entre la tercera generación, los adultos, y también la Rebelión. Será como un juego de ping pong jaja. En cuanto termine de escribir lo de Lily y James Potter supe que era un golpe bajo, pero necesario. Nos recuerda un poco de las injusticias del mundo... Y de cómo no siempre los buenos ganan. A veces, gana la traición, la codicia y la maldad... Más veces de las que conviene. Créeme que yo también sufro con los golpes bajos de mi historia... Yo también sufriré todo lo malo que pueda llegar a pasar a partir de este punto. Tengo mucho cariño por todos mis personajes, y a veces siento la tentación de darles ese final de cuentos de hadas. Pero si lo hiciera, la historia se volvería una porquería. Así que me mantendré fiel a plan original, aunque genere mucho dolor y posiblemente varios insultos de parte de los lectores. Solo les pido que me den el beneficio de la duda, y no abandonen la historia... Pase lo que pase. Así que tú sigues pensando que no fue Sasha, o que si fue ella... Alguien la ayudó. Tienes un punto a favor: Sasha no es la única que tiene un pasado relacionado con los Ángeles, o con Harry Potter. Me parece bien que desconfíes de todos... Yo también lo haría. James, James, James... Es demasiado puro para su propio bien, no crees? Detrás de todo ese aire fanfarrón se esconde una persona demasiado noble. James es Gryffindor hasta la médula. Y es todo lo que voy a decir, jjajajaa. Empiezo a darme cuenta que mis respuestas no responden demasiado, ¿no? Sobre Hedda... es el personaje con el futuro más incierto, eso te lo reconozco. Y eso se debe básicamente a que aún no conocemos a Hedda en todo su esplendor, ni siquiera ella misma se conoce. Talvez este capítulo arroje un poco de luz sobre los híbridos... O todo lo contrario. Sobre Katya, sí... Ella detesta a los brujos. En defensa de ella, tiene sus motivos. He dado algunas pistas a lo largo de este capítulo sobre la vida de Katya que pueden ayudar a entender por qué ella es como es... Pero para el resto, tendrán que esperar. Y coincido en que lo que verdaderamente necesita Tessa en este momento es a su mejor amiga. Nadie va a entenderla mejor que Circe. El problema es que Circe es demasiado orgullosa como para reconocer que estuvo equivocada en la forma en que habló a Albus y a Tessa... Y no parece dispuesta a pedir perdón, ¿no crees? Sobre Lily... Que bueno que has notado su breve pero importante participación en el capítulo anterior. Porque nos está hablando de un patrón en la menor de los Potter: ella se siente en condiciones inferiores a sus hermanos... Y ahora tamibén a sus amigos. Respecto a tu duda con los Amuletos: el vínculo se crea entre todos los dueños del Amuleto. Están todos conectados entre ellos... para siempre. Solo hay una cosa que puede romper esa conexión: La muerte.
Malagoniano: respondiendo a tu duda, sí, por cada año hay un campeón. Es decir, habrá siete en total. Rose lo explica cuando reciben sus cartas... Antes solía haber uno solo, pero era competencia bastante dispareja teniendo en cuenta la diferencia que hay entre un alumno de primero y uno de séptimo, así que con los años fue cambiando a esta modalidad. Sobre Tessa, prometo arrojar un poco más de "luz" en el próximo capítulo. Pero sí coincido en que Nott no es el tipo de mujer que se conforma con ser la primera dama, jaja. Sobre el miedo de Hedda con respecto a los chamanes... Bueno, el próximo capítulo quedará un poco más claro. Pero no, los chamanes no neutralizan a los vampiros si esa es tu duda. Y sí, existe la posibilidad de que Albus se enfrente con Rose en algún punto. :) Sobre tu Jamedda... No he confirmado ni negado la posibilidad... Porque más allá de que la pareja suceda o no, la gran pregunta es: ¿por qué deberían estar juntos? O ¿Es realmente algo bueno que ellos terminen juntos? ¿Qué consecuencias podría traer esa relación? Ojala este capítulo haya calmado tus expectativas sobre el Bosque Oscuro... Veremos que piensas al respecto! Sin duda una charla entre Albus y Sasha habría sido "esclarecedora"... Pero tendría que dar por concluida la historia tras esa charla pues se revela un misterio muy importante jajaja.
bjilydp7: Lo pides, lo tienes! Acá traje un poco mas de Draco/Ted/Katya. Ansío leer tu review de esto jaja. En cierto punto, tienes razón sobre los Nott... Mientras yo no diga nada, tranquilamente pueden estar con vida... Y obviamente, no diré nada por ahora. Sobre la posibilidad de que Zaira muere... Todos los personajes son mortales... Y citando a GOT: "All men must die" (Todos los hombres deben morir). Y hay una guerra tocando a la puerta, así que habrá muertes. Tienes un punto con respecto a lo que significaría la muerte de Zaira: afectaría tanto a los adultos (Harry, Ron, Scarlet) como a los jóvenes (Albus principalmente). Pero no es la única que puede generar eso, ¿no te parece? Sobre Rose... ¡Hay tanto que quisiera decir y tan poco que estoy habilitada! Coincido en que ni Scorpius ni Albus le han prestado demasiada atención a Rose en su rol de "mujer"... Veremos qué sucede próximamente. Sobre Albus... que lo envenenaran sin duda fue un golpe de realidad. No es tan poderoso e inalcanzable como creía. Y ahora, la muerte empieza a volverse algo REAL. Mas real que nunca. Albus lo comprende y por eso ha cambiado su estrategia con la Hermandad de Hogwarts. Sobre Lily, ¡que bueno que han notado cómo todo esto la está afectando! No es algo menor... Es dificil ser la última en llegar a Hogwarts, y tener de hermanos a James y Albus... Y encima, tus mejores amigos te superan en todo lo que hacen. Sin duda el autoestima de la joven Potter está por el suelo. Balt: sigue siendo un pequeño misterio no? Sabemos muy poco de él hasta ahora... Y así seguirá por algunos capítulos más jeje (maldad pura). Tessa: yo sabía que su reacción en el Lago no iba a ser bien recibida entre los lectores, pero es como tú dices... está pasando por muchas cosas, y a esa edad, es muy dificil saber manejar las situaciones, y es fácil que los sentimientos se confundan: frustración con enojo, enojo con celos, celos con angustia. Puedo seguir... Tessa está pasando un momento gris. Por último... ¿por qué Hedda tiene miedo a enfrentarse a un chaman? Esa es la pregunta del millón ;) Y claro que a esta altura ya me conoces y sabes que no voy a responder, ¿verdad?
maddie sophie: Todo gira alrededor de Harry Potter... Casi que es un pensamiento que podemos predecir de Albus a esta altura, ¿no? Se vuelve cada vez más claro que Albus empieza a establecer inconscientemente una competencia con su padre. Esta "presión" que Albus siente por ser el hijo del famoso Harry Potter es su principal motivación para superarse día a día, y salir de la sombra de su padre... En fin, voy a frenar aquí antes de irme de boca. James, en cambio, es alguien nada que ver. No siente la presión de ser el hijo de Harry, sino todo lo contrario. James disfruta de esa fama heredada, y se siente orgulloso de ser comparado con su padre. Y Lily... Lily es quien verdaderamente subre ser la hija de sus padres. Porque a ella, vivir a la sombra de Harry le resulta una presión sofocante, que la paraliza y la inhabilita. La hace sentirse pequeña. ¿Así que tienes sospechas sobre un personaje y no piensas decirmelo? Eso es injusto jajaja. ¡Ahora soy yo la que quiere saber algo! Aunque presiento hacia donde se dirigen tus sospechas... Tessa: sí, efectivamente, ella está perdiendo mucho de sí misma en la relación... Pero es que, ¿cómo puedes estar en una relación con Albus y no sentir que debes ceder? Sobre Hedda... en el próximo capítulo o en el siguiente encontraremos más respuestas sobre su futuro en el Torneo.
Severus 8: vamos a responder por parte, te parece? Veo que te has tomado muy en serio mi historia... Apuntes? Tengo miedo de lo que puede surgir de esto... Y pido perdón por adelantado si es que encuentras incongruencias en la historia jaja. Este capítulo seguramente te respondió algunas dudas sobre Ted y su primer viaje al Bosque Oscuro... Sí, es verdad que no responder todas las preguntas, y eso es intencional, pero creo que nos da una mejor comprensión del personaje, ¿no? Sasha... Supongo que hay muchas dudas en torno a ella que no podremos aclarar ahora que ella se ha ido de Hogwarts, ¿o si? Pero como he dicho en otras respuestas a los reviews: la idea es que desconfíen. Esto es una olla a presión, a punto de explotar en cualquier momento. En este momento, cuando todavía se esta tejiendo la tela araña secreta de una guerra, hay que ser muy cuidadosos. Sobre los Angeles... Ya tendrás más información, lo prometo. Pero por ahora, no puedo decir nada más alla de lo que ya está escrito. Es interesante tu propuesta para Tessa... Porque planteas que ella necesita alguien que no "cargue" con el peso de una familia, como ella misma. Es una buena teoría. Y Albus... Es difícil hacerse una idea de él, ¿no? Porque tiene sus momentos donde todos lo queremos... Y otros momentos donde realmente dudamos de su "integridad". Sí... He sido cruel con Lily. Pero créeme que no hay nunca maldad injustificada en mi historia. Todos los personajes que sufren es por algo. (Y eso es una pista, eh!). Hugo es la sorpresa de la familia Weasley... Se ha mantenido silencioso hasta ahora en la historia, pero no por eso es menos importante. Me alegra que te gustara el toque de humor que trae el personaje de Lorcan a la historia... El humor no es mi mejor género literario, pero intento darle un toque cada tanto. ¡Ya has encontrado el primer detalle que cometí en el blog! El año de nacimiento de Waman. Es algo que debo corregir. Pero para aclararlo: James y Waman son los dos estudiantes de quinto año. Y sí, potencialmente podrian llegar a enfrentarse en el Torneo. Tienes razón en que, a pesar de ser una saga de "Albus Potter", no gira enteramente en torno al personaje de Albus. Y me alegro que ese detalle te guste... Lo dudé al principio, pues sentía que era un formato que se alejaba mucho del de JKR... Pero luego me di cuenta que esta historia no tendría nunca sentido si era contada simplemente desde los ojos de Albus. Así que decidí darle personalidad propia y probar con este formato. Por cierto, respondi tu PM :)
karybust1126: Sí, creo que todos podemos imaginarnos a Albus enojado con la idea de que incluso su intento de asesinato sea en el fondo sobre su padre y no sobre él... El ego, jaja. Claramente la situación en torno al envenenamiento de Albus y su culpable no es algo claro... Puede ser que Sasha sea culpable? Si. Puede ser que alguien más sea culpable? También. Todo es posible jeje. Sobre Hedda y su secreto... Realmente es una situación delicada en la que se encuentra. Pero lamentablemente voy a tener que dejarte con la intriga pues es algo que no puedo responder. Pero prometo que los próximos capítulos aclararan un poco el panorama.
selmarie: Gracias por el review! Yo también estoy muy feliz de estar de regreso :) ¿Así que eres una fanática de Albus/Tessa? Bueno, ahora esa pareja se encuentra transitando un momento "complicado"... Veremos cómo lo resuelve. ¡Por fin alguien que NO quiere un Rose /Scorpius! Es increíble, jajaja. Sobre la obra de teatro de Harry Potter... Tengo que confesar que comencé a leerla y tuve que dejarla. Simplemente me generó una sensación espantosa sólo con leer los primeros capítulos. Lo siento, pero no sentí que esa fuese la historia de los personajes. No sentí que siquiera fuesen fieles a los personajes originales. Y en mi mente tengo tan arraigados a mis propios Albus, Rose, Scorpius... Que simplemente no pude leerlo. Preferí quedarme con la intriga, y poder dar rienda suelta a mi propia imaginación. :)
Nuevamente gracias por sus mensajes, y nos estamos leyendo pronto.
Saludos,
G.
