En una cafetería, en el segundo piso. Un señor de entre treinta y cuarenta años con barbas se encontraba sentado en una mesa pequeña que estaba a lado de una ventana que se podia ver que era de noche. Lo que había que resaltar, era el único persona ahí.

Bueno, no el único. Una mesera con cabello rubio de entre veinte y veinte cinco se acerco al señor. Se podia ver que estaba agotada, por estas horas de la noche.

Cuando llego la señora, le hablo al señor con un tono amable y respetuoso. "Señor. La cafeteria cerrada en cinco minutos."

El señor miro a la señora. No parecería importarle mucho lo que le acaba decir. "Solamente estoy esperando una amiga."

La mesera, no quería sonar grosera con el cliente, pero tenían la obligación de cerrar este lugar cuando ya no hubiera nadie aquí. Ademas no era la primera vez que había escuchado. El señor había llegado como dos horas y la primera vez que la atendió, solamente pidió un cafe y que exactamente estaba esperando a alguien.

Pero durante ese tiempo, esa amiga nunca vino. La mesera sospechaba que ese alguien era su novia y que ella no vino porque tuvo un asunto o simplemente lo dejo plantado. Aunque este señor estaba totalmente relajado y muy seguro de que la mujer iba a llegar aquí.

Aunque la mesera tenia una obligación y tenia que cumplirla. O si no, el jefe le regañaría o le bajaría del sueldo.

Así que opto por una postura mas demandante y autoritaria para hacer que el señor le haga caso lo que dijo.

"Señor. Ya vamos a cerrar. Le insisto que se vaya."

"Me ire cuando termine mi asunto con ella." Dijo él, aun tranquilo.

"Con todo respecto. No creo que vaya a venir aquí. Así que le repito que se-."

"Lo lamento. ¿Les estoy interrumpiendo?"

La chica miro atrás y vio a otra mujer de como veinte cinco y treinta cinco años, con un abrigo color cafe claro, cabello negro y con gafas de sol puestas.

El señor sonrío a la llegada de la mujer. "Llegas tarde. Incluso pedi una taza de cafe."

"Eso es muy inusual de tu parte." Dijo la mujer.

"Bueno, esto no es un bar."

La mesera estaba sorprendida que hasta ahora la "amiga" ha llegado. Pero aun así…

"Señora. Ta cerramos, le suplico que se-"

De repente, fue interrumpida al momento que la señora le muestra unos billetes a la señora.

"No vamos a tardar mucho tiempo." Dijo la señora, con una sonrisa.

La chica tomo el dinero, confundida. Luego la mujer se sentó en la mesa en donde se encuentra el señor. "Y por favor. Una tacita de cafe, ¿Si no es mucha molestia?"

No sabia que decir. tenia una gran cantidad de dinero en ese momento y con ese dinero podia pagar un cafe sin problemas. Pero su instinto sabia que no debía dejar manipularse, aunque su jefe le encantara recibir esa cantidad de dinero y no la regañaría. Los pienso brevemente hasta que se fue por las escaleras dejando a los personas a solas.

Cuando la mesera se fue, los dos empezaron hablar. "Supongo que viste el video."

"Si no lo fuera, no hubiera venido aquí, Dakota."

Dakota era el nombra de la mujer aquí presente. Ella se quitaba sus lentes de sol y la dejaba en la mesa. Aun sonriendo.

"¿Y qué dices Carlos?" Preguntó Dakota, revelando el nombre del señor.

"Es difícil de creer y que aun no lo creo."

"Yo también lo pensé que era una locura al principio. Pero te aseguro que es real"

"¿Acaso voy a creer que la Cruz Negra se alió con un grupo de criminales de otro mundo y que son de una raza nunca antes vista?"

"Pero lo vi. Estaba en el castillo. Había noqueado a un chico para poder entrar ahí." Dijo ella.

En ese momento, recordó el momento que noqueó a Ricky por detrás y luego veía como los Ingobernables perseguían a Maria.

"Para mi fortuna, un grupo de Pokémon ajenos a la organización y los dos hermanos hicieron un buen trabajo en distraerlos para buscar las pruebas de la cooperación en el castillo. Eventual mente los atraparon, pero finalmente lo encontré lo que buscaba."

Hubo otro recuerdo, pero en esta ocasión, sacaba unos papeles de un compartimiento secreto.

"Cuando iba salir, unos Pokémon patrullaban por casualidad y tuve que retirarme sin ser detectada." Ella se había retirado hacia la pasarela. "Ahora tenía otro problema. Salir de aquí sin que se dieran cuenta. Por suerte, una oportunidad apareció."

Entonces ella escuchó una ventana destruirse y vio a Sneasel caer. Entonces con un gancho, clavo la pared y se deslizó en el aire para atrapar a Sneasel. Ella dejó a Sneasel en el suelo y se alejó de ella.

"¿Salvaste a una criatura? ¿Por qué?" Preguntó Carlos.

"Muy fácil. Escuche que esta chiquita tenía cuentas pendientes con la líder, cuyo motivos de ella que aún desconozco, no dejaría las cosas así. Espere que ella causara otra distracción para que yo escapara y efectivamente pasó."

Entonces vio como Ingobernables corrían rápidamente a un lugar determinado. Pero lo que no sabía era para detener a los adultos que venían a rescatar a los chicos.

"Cuando me dirigía al portal, había dos Pokémon vigilando la puerta. Así que utilice mi arma tranquilizante para dormirlos."

Otro recuerdo de ella que mostraba disparando dados tranquilizantes, los mismos que había encontrado Decidueye.

"Al pasar por el portal, me di cuenta que Rojas, transformado en Pokémon, me estaba siguiendo. Me persiguió hasta que llegamos a la casa. Le dispare unos de los dados en la pierna y pude escapar. Claro que me facilitó la huida, cortesía de los dos hermanos."

Él escucho que la policia encontró a los tres jóvenes y habían arrestado a Rojas. La policia había declarado que Rojas, guardaba equipo para la Cruz Negra en aquella casa y supuestamente tenía secuestrado a Mario por tres días. Luego que Maria había entrado al lugar, hubo una confrontación y había activado los explosivos y volaron el almacén secreto. Supuestamente.

"Entonces, ¿Qué es lo que conseguiste?" Preguntó él, recordando que ella había mencionado que había encontrado lo que buscaba.

Ella sacó de su maletín unas carpetas que tenían documentos. "Léelos con toda confianza." Y se los entregó.

Carlos, tomó las carpetas con los documentos y empezó a leer uno de ellos. El documento tenía mucha información y fotos. Y una de esas fotos era Código Cero, en un tubo de laboratorio. El documento era de aquel Pokémon, información de su creación, como y resultados.

"¿Qué es esto lo que estoy viendo?"

"Un proyecto." Dijo Dakota. "Resulta que los Ingobernables, no únicamente tenían una alianza con la Cruz Negra, también con una corporación desconocida que se dedica a la investigación biológica y de medicina."

"¿Para que trabajarían con ellos?" Preguntó él.

"No lo sé, pero lo más seguro que les pagan muy bien para hacer a estos tipo de cosas."

"Con dinero puedes conseguir lo que sea."

En ese momento, la señorita vino hacia ellos y le entregó la taza de cafe. "Dice mi patrón que se pueden quedar por otro diez minutos. No más."

"Es más que suficiente." Dijo Dakota y la chica se retiró.

Carlos, que veía los documentos. Parecía un poco más convencido de que todo esto, era verdad y no una pésima broma.

"¿De dónde sacaron esta idea de crear a 'Código Cero'?"

"Que bueno que lo mencionas. Al parecer este Pokémon ya existió en otro mundo que no es nuestro, ni tampoco suyo. Uno diferente. Y que ellos habían viajado aquel mundo para conseguir muestras de ADN para crearlo." Explico Dakota.

"Supongo que sea lo que sea, es muy fuerte." Dijo Carlos.

"Sí. Pero no es el único. Crearon a otro. Uno mucho más poderoso que el anterior."

Carlos, dejo la carpeta y tomo otro. La carpeta del mencionado Pokémon. Cuando lo leyó, se sintió realmente incómodo de ver la fotografía de la criatura.

"¿Es más fuerte que Código Cero?"

"Sí o al menos según se predice. Pronto lo podrán a prueba." Dijo ella. "Pero la verdadera pregunta es: ¿Qué es lo que harán?"

"¿Acaso insinúas qué invadirán nuestro mundo?" Preguntó Carlos. "Ademas, ¿Los portales no estaban destruidos?"

"Sí, pero únicamente lo que se encontraban ahí. Hay más. Así que veremos más de ellos. Eso es seguro. Pero regresando a tu pregunta inicial: no lo creo. Pero los Ingobernables, le da una gran cantidad riquezas y como habías dicho: "Con dinero puedes conseguir lo que sea." Y obviamente no serán dulces."

La mujer tenía razón. Con las riquezas que los Ingobernables le entraba a la Cruz Negra, sería malas noticias. Comprarían mucha clase de armas y equipo en el mercado negro. Ganarían mucho poder. Tanto que no igualara a cualquier cartel o cualquier organización terrorista en el mundo.

"Pronto serán una amenaza como nunca antes en el país. Algo que no puedes ignorar."

"Cierto." Dijo él. "Pero todavía es muy pronto para actuar. Tenemos que conseguir más información, ubicaciones y estar atentos a sus movimientos antes de actuar. Ademas tengo mis manos ocupadas en el momento."

"No te preocupes. Me encargare todo eso y reportare todo lo que sepa hasta el momento." Dijo Dakota, se puso sus lentes de sol y se levantó. "Y también pienso echar un ojo a los hermanos Gomez."

Ella empezó a irse del lugar, pero Carlos, la detuvo con una pregunta. "¿A los dos? ¿Por qué?"

Dakota, no se atrevió a mirarlo. Pero antes de irse, dijo lo siguiente: "Mm, tengo el presentimiento que sabremos más de ellos en el futuro. Además, esto sólo está empezando."

Tras esto, se fue. Carlos, no comprendía mucho de los deseos de echarles un ojo a los dos. Pero confiaba de ella, especialmente nunca falla en su trabajo.

Tomó un trago de su café y guardó los documentos que Dakota, les entregó. Carlos, miró una última vez el nombre del segundo Pokémon que fue creado.

El nombre de la carpeta era lo siguiente:

Proyectó: Mewtwo

Tiene razón. Solo está comenzando.

Continuará...