9) Hoster – Brynden Tully: "Deber y Honor "

Los dos jóvenes sentados frente a frente se miraban a los ojos. La mesa era un abismo que los separaba. Sus labios fruncidos y puños apretados indicaban que ya habían estado discutiendo por un buen tiempo.

- Bethany Redwyne.

- ¿Bethany Redwyne?

- Sí. Bethany Redwyne – Hoster respondió sin intentar ocultar su rabia y frustración.

- ¿Y por qué ella? – preguntó su hermano Brynden

- ¿Y por qué no?

- No es mi tipo.

- ¿No es tu tipo?

- No es mi tipo – espetó Brynden con tomo desafiante.

¡Pum! Lord Hoster Tully golpeó la mesa con su puño y clavó sus ojos en su hermano menor.

- Eres una vergüenza para la Casa Tully. Familia, Deber Honor. ¿Acaso estas palabras no significan nada para ti?

- Ninguna de esas palabras en Casamiento.

- ¡Ja! Te crees muy vivo. ¿Un rebelde glorificado?

- No, simplemente estoy siendo honesto conmigo mismo.

Un silencio virulento cayó sobre ellos nuevamente. Ya habían estado aquí antes, y probablemente iban a estar aquí de nuevo otra vez. Hoster se había casado con su esposa y esperaba que su amada Minisa le diera hijos pronto. Pero su hermano menor seguía negándose a contraer matrimonio y no entendía porqué.

- Bueno, ¿y si no es Bethany, quién puede ser?

- ¿Y por qué debo casarme con una mujer?

- ¿Prefieres un hombre? – preguntó Hoster horrorizado pensando en las consecuencias que caerían sobre su familia.

- ¿Y por qué debo casarme, punto? Brynden reformuló la pregunta.

- Porque es nuestro deber.

- Es tu deber. Tú eres Lord de AguasDulces.

- ¿Y qué pasa si algo me sucede a mí? No tengo herederos todavía. Si tú tampoco tienes herederos, cuando tú mueras nuestra casa pasará a manos de algún otro Señor de los Ríos y todo los que nuestros antepasados hicieron habrá sido en vano.

- Quiero ser libre para tomar mis propias decisiones.

- Pero no somos libres de tomar nuestra propias decisiones.

Habían llegado a un punto muerto y ninguno estaba dispuesto a ceder. Hoster insistía en que su hermano menor debía casarse y cumplir con las responsabilidades que su posición suponía. Brynden seguía firme en su postura de permanecer soltero y no quería ceder a las exigencias de su hermano. Esta discusión ya llevaba años sin poder llegar a una resolución.

- Hoster, - comenzó el hermano menor en un tono más conciliador – Minisa es una dama maravillosa. Es bonita, agradable y tiene sentido del humor. Obviamente te ama y yo se que tú la amas también. De corazón espero que estén juntos por muchos años por venir y que tengan muchos hijos juntos. Tú manejarás en castillo con la ayuda de tu esposa de la mejor forma posible, como lo has hecho hasta ahora. Esperemos que cuando llegue el momento de tu partida, ya tengas un hijo que ya será lo suficientemente maduro y esté lo suficientemente capacitado para ocupar tu lugar. Con suerte, no me precisarás a mi.

- Si, claro. Esperemos, con suerte, si los dioses lo permiten. … Pero, ¿y si no?

- Si el momento llega y la situación es tal que se precisa que yo contraiga matrimonio, lo haré. Pero mientras tanto, déjame ser libre.

- No elegimos ser libres – respondió Hoster lamentándose.

- Tú no puedes elegir ser libre porque tú eres el mayor. Como heredero tú tienes el derecho a ser Lord. También tienes la responsabilidad de ser Lord. Yo no.

- Brynden, no quiero seguir peleando contigo.

- Ya se. Yo tampoco.

- ¿Pero me prometes que si la situación lo requiere, te casarás?

- Lo prometo.

Ambos hermanos asintieron y se dieron las manos en forma solemne.

- ¿Sabes que ahora la gente te considerará la oveja negra de la familia, no?

- En realidad, ¿no debería ser el pez negro? – Brynen le respondió con un guiño.

- ¿El Pez Negro?

- Suena lindo, heroico – dijo con un brillo pícaro en sus ojos.

- ¿Todo es broma para ti? ¡Esto es serio Brynden!

- Ya lo se Hoster. Ya lo se.

- Estás evadiendo tus responsabilidades.

- También estoy evadiendo los beneficios, ¿no?

- ¿Estás seguro que esto es lo que quieres?

- Sí. Seré un caballero. Pelearé. Te defenderé a ti y a tu familia. Pelearé por la Tierra de los Ríos.

- Al menos es un destino honorable, supongo.

- Familia, Deber Honor, hermano. Deber y Honor. Tú te encargas de Deber y yo de Honor. Y juntos nos ocuparemos de la Familia.

Finalmente habían logrado llegar a un acuerdo.