Modern AU
Las dos chicas se permitieron soltar un pesado suspiro.
Johari dejó el mapa que con su hermana habían estado tratando de descifrar durante la mitad del viaje, cosa que no era fácil considerando lo enorme que era Athenas, su poco conocimiento sobre Europa y además el movimiento del tren que les impedía ver los puntos con claridad.
— Repíteme de nuevo qué hacemos aquí — Le cuestionó retóricamente Keira.
— Me ascendieron y luego me transfirieron a Grecia por mi trabajo — Contestó Johari a su hermana pequeña, a lo que está suspiró.
La madre de ambas había fallecido hace unos meses y debido a que su madre era hija única y además su padre había sido de esos que se fueron a comprar pañales y nunca regresaron, la custodia de Keira, de 15 años había quedado a la merced de Johari.
Johari era veterinaria y solía colaborar en trabajos de rescate a animales salvajes, la clínica para la que trabajaba la recomendó a un equipo en Grecia y ella aceptó.
En su inocencia, aceptó olvidando que no sabía absolutamente nada sobre Grecia.
Se bajaron del tren con sus maletas y el mapa en manos, viéndose la pobre Keira obligada a cargar con sus propias maletas y las de su hermana mientras que la mencionada miraba el mapa desde distintos ángulos tratando de descifrarlo como quien intenta comprender el sistema nervioso humano.
— ¿Necesitan ayuda? — Una voz masculina atrás de ellas, las hizo voltear y luego levantar la vista.
El que les hablaba era un hombre increíblemente grande, bastante fornido y de piel bronceada con un cabello muy largo y oscuro y grises ojos que las miraban fijamente.
Tenía aspecto intimidante, pero el aura cálida e incluso inocente hizo que ellas se acercaran.
— Estamos bien — Johari sonrió — Es sólo que somos nuevas aquí y no conocemos la ciudad.
— Ya lo noté — Dijo el hombre echando una ojeada a la gran cantidad de maletas, cargadas a cuestas por la adolescente — Déjame ayudarte.
El sujeto se acercó y recibió dos maletas de las cuatro que cargaba Keira (Más su mochila y su bolso), quien suspiró cansina.
— Muchísimas gracias — Dijo sonriendo ampliamente.
— Me gusta ayudar — El hombre sonrió amablemente y Johari pensó que esa sonrisa era muy bonita.
— ¿Usted sabe cómo se llega a... — Johari miró en su celular — A esta dirección?
— Claro, es ahí en dónde yo vivo — Nuevamente el hombre sonrió — De hecho y iba de camino hasta ahí.
— ¡Qué coincidencia! — Se emocionó la mujer — Me alegra que allí veremos una cara conocida.
— Les puedo pedir un taxi si quieren.
— ¡N-No! No nos gustaría ser una moles...
Pero antes de que Johari pudiese terminar la frase, ya el hombre estaba en la esquina, moviendo la mano para llamar a un taxi.
"Sí que es rápido" Pensaron sorprendidas las dos africanas.
— Gracias, de nuevo — Dijo la mayor.
— No hay de qué — Él volvió a sonreírles cálidamente y les extendió su gran mano — Por cierto, mi nombre es Aldebarán.
— Soy Johari, un placer — Aceptó la mano y señaló a su hermana — Y esta mocosa es mi hermanita pequeña, Keira.
— ¡Mucho gusto! — Saltó Keira sacudiendo la mano del hombre y dejándolo un poco descolocado.
El taxista les abrió la puerta y Aldebarán se encargó de darle la dirección a este y cargar el equipaje de las dos mujeres en el maletero.
— Señor Aldebarán ¿No le gustaría subir con nosotras? Dijo que iba al mismo lugar ¿No es asi? — Dijo Keira.
— No es necesario — Contestó el mayor.
— ¡Cierto! — Exclamó Johari — Suba, así le agradecemos por habernos ayudado tanto.
— Si insisten — Aldebarán se encogió de hombros y se subió al taxi con ellas.
Una vez se acomodaron al taxi y este se puso en marcha. Keira comenzó a abrumar a Aldebarán con una avalancha de preguntas.
- ¿Qué estaba haciendo en la estacion de trenes, señor Aldebarán?
- ¡Keira! - La regañó la mayor.
- No importa, venía a despedirme de un amigo, que se fue de viaje.
- ¿Es extranjero?
- Así es - Respondió Aldebarán - Vengo de Brasil pero me mudé a Grecia hace 4 años.
- Eso explica el acento - Comentó Johari, a lo que Aldebarán asintió.
- Tienen que conocer a mis amigos, de todos sólo hay como 4 o 5 griegos.
Los 3 estaban tan hundidos en su conversación que cuando llegaron al lugar marcado sintieron que había pasado tan sólo un minuto, nuevamente Aldebarán las ayudó con las maletas y tremenda coincidencia el saber que el brasileño vivía justo frente a ellas.
- ¡Ha sido un verdadero placer conocerlo, señor Aldebarán! - Decía efusivamente Keira mientras movía una y otra vez la mano del mayor.
- Ya basta, Keira. Aldebarán necesita su mano - Dijo Johari divertida mientras apartaba a su hermanita del varón.
- Es agradable - Comentó divertido refiriéndose a la africana menor.
- Lo sé - Río Johari - Pero tiene razón, te debemos una y además es lindo tener un amigo el primer día.
- Lo mismo digo - El brasileño sonrió mientras nuevamente extendía su mano.
Johari la aceptó y por un breve minuto ambos sintieron un pequeño corrientazo.
Se despidieron y mientras ambas desempacaban antes de tomar un descanso del viaje en tren, Johari pensó.
Después de todo no había sido tan mala idea cambiarse de ciudad.
¿Quién diría que sería en esa desconocida ciudad en la que encontraría el amor?
¡Aquí les dejo el día 7! Y recién salido del horno.
