ENSALADA STARKER

Happy B-Day, Peter!

Notas de Autora: Finalmente pude escribir algo relacionado a la canción Happy Birthday de Katy Perry, y aprovechar en incluir a uno de mis personajes favoritos en uno de mis escritos Starker. Al igual que en todos los capítulos anteriores, esta pequeña historia tiene su respectivo collage (o moodboard), mismo que podrán apreciar en mi blog (link en mi perfil) o en su defecto, en la página de facebook, Starker Paradise.

Esta pequeña historia nació gracias al cumpleaños de Peter Parker, de este año nwn

Quise escribir algo para celebrar su cumple, y he aquí el resultado.


— ¿Pudiste resolver esos códigos? —Le preguntó la Princesa de Wakanda con interés.

A Peter le tomó algunos segundos para responder. No había dormido mucho la noche anterior, había sido secuestrado por su novio y ambos tuvieron una velada ocupada, celebrando especialmente su cumpleaños. Tony se había portado muy lindo con él, y terminaron haciendo el amor, teniendo todo el tiempo del mundo para poder darse mimos sin que más nadie les estuviese interrumpiendo. Empezando con Visión, que se la pasaba haciendo justamente eso durante sus sesiones pasionales cada vez que podía, en el Compendio, en la Torre de los Vengadores, a donde sea que estuvieran. Al principio, era un poco traumante. Después, para Tony más que todo, se volvió molesto.

Peter suspira, revolviéndose el cabello con una mano. Miró por un breve momento a su amiga antes de responder.

—Sí… creo que está listo. Aunque sabes, no me convence —negó con la cabeza—creo que si le ajustamos un poco más a esta fórmula, entonces tal vez…

Shuri levantó sus manos en señal de rendición. —Ni hablar, estás loco si piensas que seguiremos encerrados aquí por más tiempo. Peter, es tu cumpleaños. —Le recordó, con tono burlón. —Este prototipo puede esperar, créeme.

La verdad era que trabajar en esto precisamente hoy, había sido idea entre Tony y ella. Stark le había dicho temprano que se encargara de distraerlo para que así él pudiera terminar los preparativos para la fiesta. Shuri, encantada de ayudar, aceptó. Ella era muy buena con las distracciones, y no tenía inconveniente en seguir acompañando a su mejor amigo un rato más. Le habían invitado a la súper fiesta de cumpleaños de Peter hace semanas, si bien cumplía años hoy, la fiesta no se celebraría sino hasta el próximo viernes, ya que el joven araña estaba sumergido entre sus deberes de la universidad y su nuevo trabajo, además que la agenda de los Vengadores que querían asistir no se desocuparía hasta dentro de los siguientes días, por lo que Peter y Tony acordaron celebrarlo por lo alto la semana que viene.

Bueno, en realidad Tony era el que estaba más animado en celebrar, Peter sólo quería algo discreto y sin embargo, lo estaba teniendo durante su cumpleaños. Habían pasado casi todo el día juntos, hasta que Shuri les cayó por sorpresa visitándolos. Y misteriosamente, Tony desapareció a los pocos minutos después de su llegada.

Conociendo los movimientos de su increíble novio como la palma de su mano, Peter sólo pudo disfrutar tranquilamente su tarde en compañía de su mejor amiga. Shuri y él habían compartido el mismo destino cuando Thanos chasqueó los dedos hace siete años atrás, borrándolos de la faz de la tierra. Cuando regresaron a la vida, luego de pelear la batalla más feroz e importante de sus vidas, luego de tanto dolor y lamento, hubo un tiempo de alivio y calma donde cada Vengador pudo observar con mejor detenimiento la situación. Y Peter, se sintió atraído por el ingenio y la astucia de la Wakandiana, por el uso que le daba a su tecnología. La empatía entre ambos fue inmediata, dando paso a una fuerte y sólida amistad. Ambos no podían verse con mucha frecuencia, por lo que cada visita que se daban trataban en lo posible de pasar mayor tiempo de calidad junto al otro.

Y como los amigos de Peter, de una u otra forma terminaban convirtiéndose en los amigos de Tony...

—Saben, no era necesario tener esta estúpida venda. Si querían que cerrara los ojos, solamente tenían que pedirlo. —Dijo el cumpleañero, entre risas, mientras caminaba a tientas junto a su novio y amiga. Su increíble sentido de la audición le informó sobre la música pop que sonaba como fondo.

—Posiblemente, pero ¿qué tendría de divertido eso? —Inquirió Tony, tratando en lo posible que su voz no delatara la emoción, fallando por completo.

—Así es, ya llegamos. Abre los ojos. —Pidió Shuri.

Y entonces, Peter se quedó sin aliento. Primero, se quedó sin palabras. Y segundo, inexplicablemente quería echarse a llorar. Sí, había tenido una semana de mierda en estos últimos días: su profesor de Física Cuántica le estaba haciendo la vida de cuadritos, y aunque Tony más de una vez tuviera la intención de hacerle una visita, Peter le insistía con frecuencia que dejara el asunto por la paz, porque el hecho de ser el novio de Iron Man no quería decir que sólo con eso sus otros problemas se desvanecerían. Al contrario, podría decirse que incluso aumentaron. Pero valía la pena, con Tony, siempre valía la pena.

Peter había aprovechado la visita de su amiga para poder charlar largo y tendido con ella, actualizándole las novedades de su vida personal. Y ella con paciencia, escuchó cada palabra, ofreciéndole consuelo cada vez que la situación lo requiriera.

El aprecio que le tenía tanto a su novio como a su amiga, se incrementó a medida que seguía viendo la decoración de la fiesta, lo elaborado que se veían los cupcakes. ¿Realmente quería comérselos? En realidad sí, aunque se ven tan geniales…

— ¿Y bien, amor? Oh, me faltó inflar más globos, pero mejor vamos a suponer que están ahí. —Añadió Tony, aproximándose a la mesa de regalos. Peter le había dicho que no quería nada y aun así estaba viendo demasiadas cosas que no pensaba tener…

—Es… Tony, me encantan. —Le regaló la mejor de las sonrisas.
Tony se moría por esa sonrisa.

Shuri aprovechaba la situación para grabar todo con su cámara.

—Eso, ahora una foto de los novios. Peter, no te quedes ahí, acércate a la mesa. Ya está.

Luego de tantas risas, comida y diversión, hubo un tiempo de calma que le aseguró a Peter lo bien que se sentía a gusto en donde estaba, definitivamente no podía pedirle más a la vida. Estaba celebrando su cumpleaños con dos de sus personas más importantes, amor y amistad dentro de una misma habitación.

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