parte 7
-Ya te dije que entiendo que fue un accidente, no tienes porque preocuparte por eso Sasuke-kun, en verdad- trató de darte una sonrisa, y busco tu mano para apretarla un poco, solo agachas la cabeza y desvías la mirada, como con vergüenza, aunque lo hablamos en la mañana y ya te has disculpado antes por todo lo sucedido. Cuando toco tu mano te sorprendes y alzas un poco la mirada, aún sin verme a los ojos- puedes hacerlo las veces que quieras, de verdad no me molesta que me abraces... -salió de mi boca, lo había pensado, porque no creí que lo diría en serio, siento como la sangre va a mis mejillas y orejas, así que agregó rápido- y mucho menos que quieras hablar conmigo de lo que te molesta o aflige, sabes que siempre voy a estar aquí para ti...
-¿Segura que no te molesta?- sonabas confundido, ya me mirabas a los ojos, podría jurar que si no fuera por el sol que nos daba de frente estás levemente sonrojado.
-En absoluto- contestó más segura que antes, tus ojos me hipnotizan y siento que si me miras a los ojos con esa mirada tan dulce jamás podría negarte algo, en realidad no me molesta, incluso si volvieras a tocar mi pecho como lo hiciste esta mañana hasta con la misma fuerza... no me molestaría para nada, pero no puedo decirte eso así como así, dudo que algún momento sea capaz de hacerlo.
Después de comer y caminar otro rato, encontramos un campo despejado, lindo, propusiste dormir ahí, así que buscamos un buen árbol que nos cubriera por si llovía, ya que se veía algo nublado, te dije que me iría a hacer baño rápido, y cuando volví ya habías acomodado nuestras cosas para dormir, más cerca de lo normal, me sorprendí, pero sonreí inconscientemente, me gusta tener más confianza contigo, más intimidad de cierta manera. Comencé a buscarte, estabas sentado más cerca de las flores que apenas se asomaban por el largo y pleno campo, mirabas la luna, apenas estaba por la mitad, pero se veía hermosa.
-¿Sasuke-kun?
-Hmp
-¿Todavía no te quieres ir a dormir?- dije al tiempo que me sentaba junto a ti, al principio te sorprendiste, pero no dijiste nada, incluso comenzaste a hablar primero.
-Todo el día, he pensado en lo de la mañana, no solo lo... lo qué pasó contigo, también en mi hermano, en mi familia...-me quedé en silencio, realmente no se que decir, porque no tengo nada que decir al respecto, a veces siento que no puedo ofrecerte un consuelo, espero que el escucharte sea suficiente por ahora- a veces aún me cuesta asimilar todo lo qué pasó, todo lo que me perdí, he pensado en mi madre, y lo mucho que la extraño... aunque creo es mejor que no haya visto en lo que me convertí, estaría muy decepcionada...
-Claro que no Sasuke-kun, ella te seguiría queriendo por igual, esperaría a que aprendieras de tus errores, como ahora, estoy segura de que donde este, esta muy orgullosa de ti, después de todo, eres un héroe de la guerra, sin ti, no estaríamos aquí, creo que nunca te di las gracias por eso- volteaste un poco sorprendido, es la primera vez que me ves desde que me senté contigo.
-Hmp -sonreíste de lado- si lo dices tu, entonces tienes razón, nunca he cuestionado de tu inteligencia- ¿quieres algo o estás coqueteando conmigo?
-Jajaja, nunca te atrevas a cuestionarme Sasuke Uchiha.
-Jamás...- te paraste y me tendiste la mano- vamos, ya deberíamos dormir.
Ya acostados, comenzamos a hablar de las estrellas.
-Sabes, en Konoha no se ven tan bonitas, tal vez por los árboles, o porque aquí el aire es más limpio...
-Durante mi viaje he disfrutado mucho de verlas de vez en cuando, pero ahora que lo dices, hoy se ven diferentes...
-Y la luna igual...
-Si... ¿Sakura?- aspiraba el aire limpio y fresco de la noche, sintiendo como me arrullaban las estrellas y tu voz.
-¿Si?
-Mmmm, ¿de verdad no te importa si...te abraz...
-Claro que no Sasuke-kun, aunque soy tranquila para dormir, a veces puedo lloverme mucho, si a ti no te molesta...
Sentí como te ladeabas para abrazarme, me sentía tan plena, llena de paz, aunque sean pequeños avances, disfruto mucho de estos. Ya casi me quedaba dormida, no ha pasado mucho desde que posaste tu mano en mi abdomen, cuando sentí como subías lentamente tu mano, con timidez, y me acariciabas por encima de la ropa, estabas por mis costillas, y cuando subiste hasta mi pecho, no pude evitar ponerme nerviosa, el corazón me latía rápido, ¿qué hago? Dios, no sabía que te referías a esto cuando preguntaste si no me molestaba, ahora debo estar roja como tomate, seguramente estas dormido otra vez.
-Mmmm, ¿Sasuke-kun?
-Hmp- tardaste en contestar, debes estar igual de nervioso, siento el pulso de tu mano en mi seno.
-Tu mano... o-otra vez... esta en mi p-pecho- me costó mucho decir esas palabras, no es que no me guste, pero...
-Te pregunté si no te importaba y habías dicho que no, varias veces...- dijiste cuando te levantabas y quitabas tu mano, no sonabas molesto, sonabas muy confundido, lo que me sorprendió más.
-¿Preguntabas sobre eso?- unos eternos segundos de silencio, yo permanecía acostada.
-Si...-volteaste la cabeza hacia el otro lado- Perdón, creo que debí... ser más específico, pero, no es necesario que lo hablemos ahora... es tarde, buenas noches, lo siento- ví claramente tus intenciones de mover tus cosas para apartarte, cuando me levantaré y tome tu muñeca, miraste a mi mano, y te detuviste, no levantabas la mirada.
-Lo siento, la verdad es que...-me dirigiste una mirada rápida y volviste a ver mi mano- no me molesta, es solo que, me sorprende.
-¿Qué es lo que te sorprende exactamente?
-Pues, nunca creí que... tuvieras esa clase de interés en mi...
-¿Porqué? si éramos novios de niños, y ya hemos tenido citas, yo creí...- no puedo creer esto.
-¿Novios?- soné más sorprendida de lo que quería, pero esto simplemente me tomo por sorpresa, y ahora el sorprendido eres tu.
-Cuando fuimos a ver los fuegos artificiales, que la niña Hyuga no pudo ir, y fue Naruto de colado, ¿no fuimos porque eso es lo que hacen los novios?- trataste de esconder tu cara, con nervios de mi respuesta.
-Sasuke-kun, tu nunca me lo preguntaste, yo creía...
-¿Preguntar que cosa?
-Que si quería salir contigo...- ahora entiendo, que tierno eres, me da algo de risa, pero no es momento para reírme- Sasuke-kun- te sonreí, y pude ver un leve sonrojo- ¿La cita que dices es la vez que caminamos hasta llegar a una banca cerca de un faro para ver el atardecer?
-Si...
-Yo creí que no había sido una cita, pensé que sólo era una salida de amigos, ¿porque no me lo dijiste?
-Pensé que era demasiado obvio- dijiste mientras volteabas a otro lado suspirando, cansado.
-¿Pensaste que estamos en una relación? ¿por eso te aventuraste a tocar...
-Si, y lo lamento, yo... yo no sé cómo se tienen que hacer estas cosas...
-Tranquilo...- te quite el cabello de la cara mientras te acariciaba para que voltearas- Así que, ¿porque no me habías dicho que tenemos una relación?
-Pensé, que aceptaste cuando empezaste el viaje conmigo, y también que te había molestado porque no te pude defender en los baños...
-Mmmm, sabes, me molesta que creas que necesito que me defiendan...
-¿Es lo único que te molesta?
-¿Crees que entrene con la vieja de Tsunade-sama tanto para tener que esperar a ser salvada?- me hice la indignada.
-¿Te molesta más eso que todo lo demás? ¿incluso más que creyera que estamos en una relación y el que me atreviera a...-tu voz fue decayendo- tocarte?
-Bueno, es que, a veces me siento insegura por mis pechos -ahora era yo la que desviaba la mirada.
-¿Porqué?- te voltee a ver y miraste a otro lado.
-Pues, no son muy grandes, digo, no son muy pequeños tampoco, pero podrían...
-Yo creo que así están bien...-te mire a la cara y tú aun mirabas hacia el horizonte, no se que decir, así que me acerco para abrazarte.
-¿Entonces ya puedo decir que soy la novia de Sasuke Uchiha?
-Hmp, solo si quieres...
-Claro que quiero, y, también quiero esto...- levante tu mano, nunca te solté, y ahora la pongo sobre mi seno, algo tímida al principio, he esperado suficiente por ti.
-¿Estas segura?
-Claro que si- me posicione para verte a los ojos.
-Sakura, yo nunca había sentido o hecho esto con alguna otra mujer...-te callaste porque puse mis labios en los tuyos, era un beso tierno, lento. Sinceramente, no me importaría tanto que hubieras tenido alguna otra mujer en tu vida, pero si yo también soy tu primera, es demasiado especial para mi, creo que debo estar soñando, te separaste un poco- ¿podemos dormir ahora?
-Solo si prometes abrazarme-dije mientras te besaba otra vez. Nos acostamos, ahora no te daba la espalda,quiera verte, y abrazarte también.
-Si por mi fuera no dejaría de hacerlo.
Pasamos un rato en silencio abrazándonos, hasta que me aventure a preguntarte algo que aún seguía pensando.
-¿De verdad no te molesta que no tenga grandes pechos?
-Me gustan así, caben en mi mano, con eso es suficiente- me sentía como una tonta sonriendo.
-¿Te gustan?
-Claro que me gustan tonta- me apretaste más.
-Te quiero Sasuke-kun.
-Te quiero, Sakura.
-¿Puedo decirte cariño?
-Puedes decirme como quieras, solo déjame dormir contigo.
-Buenas noches cariño.
-Buenas noches.
Dormí demasiado cómoda, tranquila, feliz, hace mucho no me sentía así, aún siento que estoy soñando, me parece tierno que pensaras que de niños éramos novios, cuando tengamos hijos eso les dire... que somos un amor de la infancia.
Los rayos del sol comenzaron a molestarme, traté de hundirme más en tu pecho, para taparme más de la luz, pero me precia imposible, cuando pude despertar, lo primero que vi fue tu cuello, sentí tu mano al rededor de mi cintura, sonreí para mi, aún no creo lo que paso anoche, tenía mis manos en tu pecho, y las comencé a subir hasta tu mandíbula.
-Buenos días.
-Buenos días cariño- volteaste hacia abajo y te bese.
-Me gusta como se oye viniendo de tus labios- seguiste besándome, y yo empecé a bajar más mis manos, por tu cuello, tus pectorales, tus costillas, tu abdomen, hasta llegas al ombligo, me detuve y presionaste tu mano en mi cintura y me separaste de ti.
-¿Pasó algo?
-No...- te ves nervioso, yo también lo estoy, pero alguien tiene que mantener la calma.
-Sasuke-kun, ¿soy la primera vez que...
-Eres mi primer todo, Sakura- te bese la barbilla, de alguna manera eso me hace muy feliz.
-Tu también eres mi primero Sasuke-kun- sonreíste levemente, es claro que a ambos nos gusta y enorgullece que seamos nuestras primeras veces, en lo personal, se que no debería, pero me gusta mucho la idea de que sea yo la primera. Nos besamos un rato más, hasta que te dije que tenía hambre, al principio dudaste sobre que clase de hambre, no te culpo, ya tenemos rato besándonos, hasta que mi estómago hizo un ruido, al principio me dio vergüenza, te reíste un poco hasta que el tuyo también hizo un ruido, y decidimos desayunar.
Caminando otra vez, en silencio, decidí tomarte de la mano, no me negaste, me siento diferente, más feliz. Pasamos el día normal, aún estábamos lejos de la siguiente aldea, 2 días, tal vez 3, si seguimos caminando así de lento, aunque no le molestaría tardar en llegar. Encontramos un rio, y decidimos pasar la noche cerca.
Después de cenar te dije que iría a bañarme rápido, esperando que me siguieras, no dijiste nada, así que me fui. Después de tallarme un poco con el agua fría que me llegaba arriba de la cintura, me quedé viendo a la luna, estaba hermosa, unas pisadas me asustaron, me puse los brazos en los pechos, volteé y eras tú, nervioso, dudoso en si acercarte o no, te daba la espalda, solo atine a preguntarte si ibas a entrar, dijiste que si.
-¿Quieres que me valla?
-Espero que no lo hagas.
Volví mi vista a la luna y sonreí, esperándote, cuando escuche como se movía el agua con cada paso que dabas, me sentí muy nerviosa, sinceramente me importa poco que vayamos rápido, no quiero perder el tiempo si se trata de ti. Te quedaste viendo la luna conmigo, luego empezaste a mojarte un poco, hasta que me voltee a verte, te ves hermoso, la poca luz resalta de alguna manera tus facciones, te quedaste en silencio, y bajaste un poco la mirada, fijándote en mis pechos, tomé tu mano y me acerque, te abrace un momento, al poco tiempo nuestros inexpertos cuerpos comenzaron a reaccionar a la situación, voltee a verte, ambos sonrojados, yo más que tú eso es seguro, y me besaste, al principio lento, y conforme ibas subiendo la intensidad del beso, comencé a subir mis manos por tu abdomen, hasta tu cuello, y tu bajaste tu mano, hasta mis cadera y luego hacia mi trasero. Abrí los ojos separándome, quiero estar segura de no estar soñando esta vez.
-¿Quieres que pare?, ¿crees que es muy pronto?
-No, no quiero perder mas el tiempo Sasuke-kun.
Entre besos preguntaste si no quería salir, me pareció buena idea. Nos fuimos así hasta donde teníamos nuestras ropas, nos secamos como pudimos y fuimos a donde dejamos nuestras capas y bolsas de dormir, ambos estábamos nerviosos, comencé a secarme mejor, me senté en la orilla de la bolsa de dormir, hiciste lo mismo, después volteaste para secar mi espalda y mi cabello, todo lo sentía tan lento, cuando llegabas a mi espalda baja, voltee para verte a los ojos, pusiste tu mano en mi seno, era suave, algo fría, grande.
-Eres hermosa, Sakura- volvimos a besarnos, ya no empezamos lento, nuestras manos buscaban nuestros cuerpos, posaste tu mano arriba de mi trasero y me acercaste a mi, yo tenia mis manos en tu pecho, subiendo una a tu cuello, y bajando otra hasta tus caderas, aún no me he animado a voltear más abajo.
-Vayamos despacio Sasuke-kun.
-Si.
Me empecé a recostar jalándote hacia mi, estaba algo nerviosa, no lo voy a negar, pero no quiero ni voy a parar. Tu mano se fue moviendo tímidamente, como si estuvieras pidiendo permiso, la pusiste sobre mi pecho, rosando mi piel, y con mi otra mano presioné la tuya, dándote a entender que estaba bien. Al momento sentía tu intimidad chocar con la mía, no creo que pudiese estar más deseosa y nerviosa de lo que ya estaba. Nos quedamos unos minutos así, besándonos con fuerza, peleando con nuestras lenguas, tocándonos con timidez y deseo al mismo tiempo, te dije que podías poner tu boca en donde quisieras y lo primero que hiciste fue bajar hasta mis senos, primero fuiste por uno, me dijiste que era suave, y realmente lo sentía así cuando sentía tu mano pasar por encima del otro mientras jugabas con tu boca y tu lengua, me limité a acariciar tu cuello y cabellos de la cabeza, aún tenías el cabello algo húmedo, no sé si porque estamos empezando a sudar o por el baño rápido que nos dimos. Solté un leve gemido cuando pusiste mi pezon entre tus dientes mientras con tu mano apretabas ligeramente el otro y cambias para repetir el mismo proceso en mi otro seno. No era algo que no pudiera tolerar, pero en mi inexperto cuerpo, todo era nuevo.
Te levantaste un poco hacia mi cara otra vez, buscando mis labios, haciéndome sentir tu intimidad otra vez, más dura. Me aventuré a tomarla con mi mano, en este momento agradezco que Tsunade-sama me hubiera hablado un poco del tema cuando estaba ebria, empecé a mover mi mano hacia arriba y luego bajando, lento al principio hasta que escuche como ahogabas un gruñido en mi boca, me separé y te dije que no te contuvieras, quiero escucharte como tu a mi. Te dije que ya estaba lista, tardaste un poco en entender para que, te posicionaste y me miraste sonrojada abajo de ti, vi tu mirada, era dulce, tímida, también estabas sonrojado, me sonreíste de lado y me besaste tiernamente, mientras te metías poco a poco. Dolía, era un dolor tolerable, necesitaba acostumbrarme a ti, fuiste más lento, me besaste la quijada cuando te adentraste por completo, aun dolía si, pero era esa clase de dolor que se mezcla con placer, eres más grande de lo que pensaba. Unos momentos después te bese el lóbulo de la oreja, cambiaba mis brazos de tus hombros a tus costados para tomar tu espalda mientras empezaba a mover mis caderas hacia a ti, entendiste lo que quería decir y comenzaste a moverte tu también, ya no lento, tampoco rápido, era un ritmo constante y bueno. De vez en cuando quitabas tu cabeza de mi oreja para besarme, note que cuando gemía diciendo tu nombre te adentrabas con más intensidad, me gustaba cuando hacías eso, en algún momento me perdí en la sensación de tenerte dentro y en tus leves gemidos y gruñidos que me dabas al oído, era tan satisfactorio, ni siquiera prestaba atención a lo que te decía, ni que tan fuerte lo hacía, atiné a decirte "Más Sasuke-kun... más rápido" en algún momento de lucidez, claramente me oíste y atendiste a mis deseos porque sentía que mis pezones endurecidos rosaban más rápido con tu pecho, me sentía al borde cuando te moviste para verme, creo que estás igual, me dijste "Te amo Sakura..." para después besarme, ese beso fue la culminación seguido de un fuerte gemido de ambos.
Nos separamos para tomar aire, solo se escuchaban nuestras respiraciones agitadas, saliste de mi y volteaste a ver cómo subían y bajaban rápido mis pechos, tomaste tu capa la pusiste sobre nosotros por debajo de la cintura para después dejarte caer en ellos posando tu mano al rededor de mi cintura, te comencé a acariciar la espalda y la cabeza para decirte "Yo también te amo cariño". Nos quedamos dormidos así, y podría quedarme así para siempre, contigo dormido sobre mi, cuidando tus sueños, viéndote tranquilo.
A la mañana siguiente me despertaron los rayos del sol, quise inhalar todo el aire que pudieran almacenar mis pulmones pero olvidaba que te habías dormido encima de mi, sonreí, había pensando muchas veces en vivir un momento así contigo, aunque no podía imaginar mucho porque de inmediato me ponía roja, pero en definitiva me quiero despertar así todos los días. Acaricié tus cabellos tratando de despertarte, al poco rato lo hiciste, restregaste tu cara en mi pecho y arrugaste la nariz antes de abrir los ojos, cuando empezaste a despertar más y te diste cuenta de que me tenías como tu almohada te levantaste rápido.
-¿Dormiste cómodo?- te pusiste rojo, creo que así te veías anoche, si hubiera tenido suficiente luz ahora pudiera hacer comparaciones.
-A decir verdad si, ¿y tu?
-Mejor que nunca- empece a levantarme para alcanzar tus labios, tome tu cara con una mano y me apoyaba con la otra, fui bien recibida. Nos interrumpieron unos ruidos, nos separamos asustados, tomaste tu capa, la pusiste más arriba de mis glúteos y me pegaste a ti para cubrirme con tu cuerpo, yo me abracé fuerte a tu espalda, tenia algo miedo por ser vistos así, pero no podía negar que tu gesto hizo que me sintiera protegida y querida. Aflojaste los hombros y suspiraste cuando dejamos de oír el ruido.
-Es un conejo- casi parecías fastidiado. Voltee para verlo, era blanco y muy lindo.
-Creo que deberíamos cambiarnos, anoche nos aventuramos porque estaba oscuro, pero ahora...- me diste la razón y comenzaste a buscar mi ropa, me pasaste mis bragas y mi bra, un poco apenado, eres demasiado tierno que ahora que veo este lado de ti no puedo creer que te he visto en tus peores momentos.
Una vez que terminamos de vestirnos y desayunamos te pregunté si podíamos quedarnos más tiempo acostados juntos, claro que dijiste que si, ahora dudo que algún día te niegues a algo que te pida, los dos estamos a la merced del otro, pero sabemos que ninguno va a aprovecharse de eso.
Nos volvimos a quedar dormidos, despertamos en la tarde, con una brisa fresca, yo estaba dándote la espalda, ambos veíamos el bello campo enfrente de nosotros, cuando despertaste empezaste a mover tu mano de mi vientre a mi pecho, creo que ya estamos entrando más en confianza.
-Sakura, ¿estás despierta?
-Si, ¿que pasa?- dije acariciando tu brazo con apenas las yemas de mis dedos, y con la otra entrelazándolos con los tuyos.
-Quiero llevarte a un lugar, pero está en el país del rayo, cerca de Kumogakure, ¿no te importaría viajar hasta allá?- me gire para verte.
-Claro que no, ¿cuando nos vamos?
