Aizawa es sexy. Sin mencionar que su seiyuu es mi favorito, evá. Yamada tiene estilo y siempre está ahí con Aizawa, preocupado y animándolo. Es que ME ENCANTAN.
Además, treintones sexys, o sea, por favor –nohaymásquedecir-
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Hizashi Yamada x Shouta Aizawa.
Tatuaje
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La noche ya se había cernido sobre la cuidad y las estrellas apenas se veían por el enorme ventanal en el cuarto que Aizawa y Yamada compartían. El azabache compuso una mueca de frustración, era una pena que el iluminado de la cuidad ocultara el hermoso firmamento que se extendía sobre ellos.
Bajó la vista cuando Yamada se removió levemente frunciendo el ceño, quizás estaba soñando, pensó Aizawa de forma distraída. La luz que se filtraba iluminaba su abdomen y parte del rostro del rubio. Con su cabello largo que se desparramaba sobre su estómago, era suave y sedoso. No se pudo resistir a alzar la mano y tomar un mechón dorado, entonces sus ojos lo vieron.
El pequeño tatuaje sobre su cadera, al lado izquierdo. Era lineal y simple, una media luna escondiéndose bajo olas del mar y una estrella justo en el sacado.
A pesar de lo escueto, aquello significaba mucho.
—Vamos, Aizawa. Será genial.
Había dicho Yamada con una sonrisa que mostraba todos sus dientes. Estaba sonrojados por el alcohol y los besos compartidos en aquella noche, hace tantos años.
—Nos vamos a arrepentir. —Recordó haber contestado, con la voz temblorosa a causa de los nervios pero la idea encendía su adrenalina.
Yamada era el que despertaba todo ese lado atrevido en él. Las ganas de romper las reglas y hacer locuras.
—De eso se trata, hacer locuras cuando aún eres joven.
También recordó el beso que le siguió a eso, las manos del rubio atrapando su rostro para atraerlo hacia sí y besarlo con pasión. Todo dientes y lengua y nervios. Todo era demasiado intenso, estaba a punto de hacerse un tatuaje a juego con su novio.
Estaba en el apogeo pasional de su amor juvenil.
Habían llegado al estudio de tatuajes y decidieron esos diseños simples, pero que contrastaban sus personalidades. Yamada tenía el mismo que el azabache, pero en vez de una luna, había un sol ocultándose.
—Lo quiero en el lado derecho —dijo en ese entonces Yamada y se giró a verlo, sus ojos refulgían y se acercó a su oído—. Así, cuando estemos de frente y unido a ti, nuestros tatuajes se tocaran.
Mierda.
Se acababa de estremecer como lo había hecho en ese entonces, el calor comenzando desde su vientre hasta las puntas de sus extremidades. Todo hormigueaba, todo se encendía dentro de él.
A sus treinta y tantos, Aizawa creyó que esos sentimientos menguarían, pero Yamada era intenso en todo sentido y siempre despertaba la pasión y el amor en él a pesar del paso del tiempo.
Sus dedos acariciaron el tatuaje con suavidad y sonrió para sí. No tan solo tenía ese tatuaje compartido, sino que tenía a Hizashi Yamada tatuado en los huesos, en lo más profundo de su ser, en cada beso que le dejaba en el cuerpo y cada vez que le hacía el amor.
Él por completo era un tatuaje a fuego en su alma.
Con una sonrisa leve que pocas veces aparecía en su rostro, Shouta enterró los dedos en su cabello y cerró los ojos, dejando que la tranquilidad lo embargara en el sueño.
Besos de Gato~
