Aclaración: El mundo de Thedas pertenece a BioWare
Crónicas de una Maleficarum
-Vulnerabilidad-
Marchaban en silencio a través de los paisajes fríos y húmedos de Ferelden, con Morrigan a la cabeza buscaban llegar a Denerim sin ser interceptados por los agentes que Loghain había puesto a cazar a los Guardas, la apóstata era asistida por Elizabeth quien la ayudaba con el mapa, Alistar y Leliana por su parte iban un poco más atrás en silencio, intercambiando algunos comentarios esporádicamente, Azana iba justo tras ellos acompañada de quien, según las propias palabras de la maga era su miembro favorito del grupo, el mabari de lady Cousland y al final Sten había adaptado su ritmo de desplazamiento para ir a la misma velocidad que Wynne.
- ¿Cuánto más vamos a caminar hoy? - Azana con su usual tono de queja irrumpió en todas las conversaciones del grupo.
- Aún debemos avanzar más antes de armar el campamento, lo ideal sería que llegáramos a Denerim en dos días más. - Exclamó Elizabeth desde la posición más adelantada, sin voltear y con un volumen lo suficientemente alto como para que todos escucharan.
- ¿¡Dos días!? ¿Qué tan grande es este tonto país? -
- En realidad podríamos llegar mañana, pero prefiero que entremos a la ciudad en la primera guardia de la mañana, en la noche ponen más atención con quienes entran a la capital. - El silencio no alcanzó a instaurarse nuevamente cuando un pequeño alboroto surgió al final del grupo. Se giraron casi todos al unísono para ver a Sten tomando a Wynne por el brazo quien había tropezado casi cayendo al suelo de no ser por la reacción del Qunari, con dificultad se puso de pie. - Tal vez deberíamos parar por hoy. - Justo al terminar esa frase, las correas de cuero que sujetaban la vieja y desgastada pechera que habían conseguido para Sten se cortaron haciendo que la armadura cayera ruidosamente al suelo. Elizabeth gimió con frustración para sorpresa del grupo antes de retomar su compostura natural. - Bueno, supongo que también necesitamos algunas provisiones, quédense aquí y armen el campamento, yo trataré de acercarme al Camino Imperial para ver si puedo encontrar a Bodahn… -
- ¿Irás de compras? Voy contigo. - Leliana rápidamente se sumó a Elizabeth quien se quitaba su equipaje para partir. -
- También iré con ustedes… - Agregó Alistar con timidez. - No es bueno que dos… chicas, mujeres eh féminas… compañeras, recorran solas los caminos. - Ambas rieron antes de marcharse los 3. El resto del grupo se repartió las labores del campamento, mientras que a Wynne le habían pedido que descansara un momento, cuando la primera tienda estuvo en pie, Sten y Azana miraron a Wynne esperando que se pusiera más cómoda.
- Wynne ¿Por qué no vas a descansar un momento? Elizabeth y los demás llegarán en un par de horas, te despertaremos para comer todos juntos. - Wynne la miró unos segundos, como si fuera a negarse pero finalmente suspiró, sonrió y asintió antes de adentrarse en la tienda. Cuando Morrigan volvió con algunas ramas y troncos el campamento ya estaba armado, después de hacer la fogata solo les quedaba esperar, Azana aprovechó el momento para ir a ver a Wynne, llevó agua con ella como excusa.
- ¿Estás despierta? Te traje un poco de agua. - La Encantadora se encontraba recostada pero despierta.
- Mmm unos meses fuera del Círculo y ya olvidaste el respeto por tus mayores. - Respondió bromeando refiriéndose a que ahora Azana la tuteaba, estiró su brazo para recibir la cantimplora que le ofrecía.
- No he olvidado mis modales, pero ya te lo dije ahora soy una Guarda Gris, en el Círculo yo era una aprendiz y tú una Encantadora, pero mis superiores son Guardas Grises… y el Comandante de Ferelden murió así que… -
- Entiendo… - Dijo antes de sentarse.
- Wynne ¿Cómo te sientes? -
- Oh bueno, algo cansada pero eso es normal a mi edad… - Azana no parecía convencida, ella también se cansaba pero no pudo evitar recordar las palabras de Emilia cuando le preguntó sobre el incidente en la Torre.
Estaba en la biblioteca de arriba, la puerta de la escalera estaba cerrada, tú sabes lo mucho que molesta el ruido de arriba, estábamos leyendo cuando se sintió la primera explosión, toda la Torre tembló, incluso algunos libros cayeron de los estantes, entonces nos asustamos, no es como que no hayan accidentes a diario pero nunca así, yo seguí en mi lectura pero vi como Cullen y otro gran grupo de Templarios más subían, de eso no pasó ni una hora cuando los grito empezaron, todos en la biblioteca detuvieron lo que estaban haciendo y nos miramos unos segundos con temor, recuerdo que Petra subió para abrir la puerta pero no alcanzó a llegar cuando se abrieron de golpe, un grupo de Templarios heridos bajaban a toda velocidad, dejaron un rastro de sangre y ni nos miraron, todos quedamos en shock, no sé porqué pero subí, mientras algunos Templarios corrían escaleras abajo, yo subí, atravesé todo el piso hasta las siguientes escaleras, los magos que estaban ahí de pie, tan desorientados como yo, nadie nos dijo nada, hasta que los vimos, la primera abominación bajó la escalera, Rina fue la que estaba más cerca, gritó y esa cosa de un zarpazo le rebanó la garganta y se desangró ahí en el piso, quedé helada y si no fuera porque Godwin me arrastró hasta la habitación que estaba junto a mí también habría muerto. Nos quedamos ahí unas horas, esperamos hasta que los gritos cesaron y el pasillo quedó en silencio, salimos de las habitaciones, yo por no tener un báculo no era de ninguna ayuda para él así que me quedé atrás. El pasillo era un baño de sangre, quise bajar pero Godwin quería buscar sobrevivientes así que fuimos escaleras arriba pero solo nos topamos con un piso infestado de Abominaciones y Demonios, Godwin venció a algunos pero no teníamos ninguna posibilidad, por suerte apareció Wynne, junto con otros magos, nos gritó que bajáramos que ya no quedaba nadie vivo en ese piso, corrí todo lo que pude y sentía como se lanzaban bolas de fuego y de vez en cuando una onda o ráfaga me tiraba al suelo. Cada vez que miraba hacia atrás podía ver a Wynne recogiendo o atendiendo a alguien… Azana di vuelta en una esquina y me topé con un Demonio justo frente a mi, y me congele… otra vez, pero no se como Wynne llegó antes, el Demonio le lanzó una onda directo a su cuerpo, salió disparada y quedó inerte en el piso, fui a verla corriendo y su cuerpo estaba lacio, sin fuerza completamente desvanecido, la sacudí un poco, pero creí que había muerto, entonces se levantó, parecía mareada pero se puso de pie como si nada… diría que incluso se veía mejor…
- ¿Tan mal luzco? - Bromeó la maga veterana tras una larga pausa por parte de Azana.
- No, claro que no, es solo que, Emilia me contó como la salvaste y me dijo que habías recibido algunos golpes duros. - Wynne pareció dudar un segundo antes de que el sonido de la hierba moviéndose en el exterior llamó su atención.
- Estoy bien querida, escucho algo fuera, probablemente los demás hayan regresado. - Azana asintió y salió de la tienda dejándola descansar.
Al salir Alistar estaba parado en un extremo del campamento con una expresión que ella no pudo descifrar, levantaba las manos y tanto Morrigan como Sten sintieron que algo andaba mal. Un elfo de aspecto peculiar emergió tras Alistar deslizando una daga hasta colocarla justo en su yugular, el corazón de Azana se detuvo un instante, nadie reaccionó.
- Buenas noches a todos, déjenme presentarme, mi nombre es Zevran Arainai y soy u-
- Dónde están los demás. - Exclamó la maga con una voz dura y seca.
- No no no no no, esto es un muy mal inicio… Déjenme explicarles la situación, sus compañeros, dígase el apuesto muchacho que me acompaña y sus dos hermosas acompañantes ahora son mis prisioneros, pero no lo serán por mucho tiempo… Fue contratado para llevarme la cabeza de 3 Guardas Grises con descripciones bastante específicas… Un joven musculoso de cabello corto y claro, muy parecido al fallecido Príncipe Cailan si me preguntan. - Le dio un vistazo a Alistar y presionó ligeramente la hoja metálica sobre su cuello. - Creo que ya lo tengo. Después, una bella y joven hija de noble, cabello castaño y ojos celestes… - El elfo silbó y dos hombres aparecieron junto a él arrastrando a Elizabeth, estaba inconsciente, atada y amordazada, los enormes sujetos la arrojaron al centro del campamento ante la vista atónita del resto del grupo. - Listo también, imagina mi suerte cuando creí que la linda pelirroja era la última de los Guardas, pero… no coincide con la descripción, la cual es completamente excluyente ¿Ilais recuerdas la descripción del 3er Guarda? -
- Dijeron que era una elfa maga. -
- Exactamente. - Uno de sus hombres lo sustituyó tomando el cuchillo que mantenía inmovilizado a Alistar y Zevran comenzó a pasearse por entre las tiendas, Morrigan y Sten se encontraban sentados junto a la fogata, mientras que el mabari estaba echado y en silencio observando a Elizabeth a solo unos metros.
- ¿Loghain te envió? -
- Ah entonces conoces a tu admirador secreto. - Zevran se aproximó a Azana con una mano sobre el mango de la espada corta que estaba enfundada en su cinturón. - Te recomiendo que no te muevas si no quieres que tus amigos tengan unas últimas horas extremadamente desagradables. -
- Entonces acércate. - Mientras el elfo se acercaba Azana observaba cada movimiento, no se dejaría atrapar sin luchar, tenía su báculo justo en su espalda, solo tenía que ser una milésima de segundo más rápida, noquearlos a todos y darle a su grupo una oportunidad de… nada, Zevran miró algo tras de ella por un instante pero ya era tarde, una flecha atravesó el aire junto a ella impactando de lleno en su báculo destruyéndolo en el acto. Zevran sonrió confiado a la maga a quien pensó indefensa sin su arma, pero cuando estuvo a unos pasos de ella su sonrisa se esfumó.
- Tu-tus ojos… ¿¡Qué mierda le pasa a tus ojos!? - Desenfundó sus espadas y retrocedió furioso. - ¡MALEFICARUM! ¡Nadie nos dijo que la Guarda fuera una maga de sangre! - El aire se tensó y nadie se movía, hasta que de la tienda junto a Azana brotó un destello de luz que cegó a los presentes, seguido por una potente ráfaga de energía arcana que derribó a todos, excepto por Sten aprovechó la oportunidad para lanzarse sobre un asesino que permanecía oculto en la maleza tras ellos, Morrigan por su parte cambió su forma humana por una animal y escabulléndose de la escena. Zevran cayó al suelo e intentó llegar hasta Elizabeth y usarla como escudo humano pero el mabari que había permanecido tranquilo de un salto llegó hasta el elfo para defender a su ama. Mordió el brazo del líder asesino y lo arrastró unos metros mientras este gritaba y pateaba de dolor.
- NADIE MÁS SE MUEVE O EL NIÑO BONITO PIERDE UN OJO. - El sujeto que mantenía a Alistar como rehén puso la daga junto bajo el párpado del ex Templario.
- ¡HAZ QUE ESTA BESTIA DE MIERDA ME SUELTE! -
- Su ama es la joven que está inconsciente, déjame despertarla para-
- ¡NO! ¡Dije que nadie se mueva! - Una mujer con el arco de Leliana colgado en su hombro salió de la maleza y se acercó a Elizabeth provocando que el mabari gruñera y apretara más sus mandíbulas. - ¡Despiértala ya! -Zevran se retorcía de dolor intentando no moverse. La mujer tomó a Elizabeth del cabello dejando ver su rostro golpeado, le quitó la mordaza y le dio una bofetadas hasta hacerla reaccionar.
- Despierta Princesa, el hora del baile real. - Elizabeth reaccionó y rápidamente la mujer se puso sobre ella con un cuchillo en su garganta. - Dile a tu cachorro que lo suelte ¡Ahora! - Exigió su captora antes de darle un fuerte golpe en el ojo con el mango del cuchillo haciéndola dar un grito de dolor ante la frustración de sus amigos. Elizabeth estaba sangrando pero al mirar a su mabari, le devolvió la mirada a la mujer sobre ella y se rió.
- ¡Bash! ¡Sabahath! - La joven le dio una orden inentendible para todos excepto para su sabueso el cual soltó al elfo y corrió hasta perderse en la oscuridad de la noche. Los 3 asesinos se acercaron a su compañera que mantenía a Elizabeth inmóvil. Alistar no podía oponer resistencia y nadie sabía dónde estaban Morrigan o Leliana.
- Zevran… esto ya se fue a la mierda, déjame cortarle la cabeza a esta muñequita y que nos paguen aunque sea por ella… -
- ¡Cállate! No me dejas pensar… - Antes de que siquiera pudieran planear un escape un zumbido llenó el aire, parecía acercarse cada vez más, con pánico uno de los asesinos atacó a Sten quien le rompió el cuello de un movimiento.
- Solo quedan 3, podemos matarlos fácilmente… -
- Tienen a Elizabeth y Alistar… No podemos simplemente dejar que los maten. -
- ¡CIERREN YA LA PUTA BOCA! - La mujer que estaba sobre Elizabeth perdió la paciencia y la cordura, tomó el cuchillo y se lo clavó en las costillas, cuando estaba lista para darle otra estocada un grupo de insectos comenzó a invadir su mano. ¡¿Qué es esto?! ¡Quítense! - Pero con los segundos no hacían más que aumentar hasta que un enjambre la cubrió por completo, la mujer gritaba desesperada, tanto que se paró de un salto y comenzó a correr en pánico total, Zevran quien se estaba desangrando lentamente tirado en el suelo miró a Azana antes de gritar.
- ¡La maga de sangre! - La mordía su mano izquierda con la desesperación de un animal acorralado, las lágrimas de dolor caían de sus ojos rojos, hasta que un grueso hilo de sangre empezó a correr desde blanca palma, las gotas carmesí no alcanzaron a tocar el suelo pues levitaron graciosamente juntándose en una burbuja flotante cada vez más grande. Todos observaban horrorizados, no solo los asesinos sino que los mismos compañeros de la maga no podían dar crédito a la magia que estaban presenciando. La esfera roja se transformó en dos lanzas que volaron hacia los asesinos, la primera atravesó la cabeza del sujeto que amenazaba a Alistar matándolo al instante mientras que la segunda que iba al corazón de Zevran se desvió unos centímetros clavándose en su hombro y anclando a la tierra. El campamento quedó en silencio nuevamente, Morrigan retomó su forma humana tras convertirse en un enjambre, Alistar corría a atender a Elizabeth y ella le murmuraba a su mabari que buscara a Leliana, Wynne observó a Azana hasta que sus miradas se cruzaron.
- Oh Azana... Estoy tan decepcionada de ti... -
Fin del capítulo 14
