"Jefe en pañales" no me pertenece, yo escribo por mera diversión.
Los años pasaron, y aunque Theodore no lo demostrara, aquella noche le había marcado.
Aun después de años las palabras dichas por Tim siguen reproduciéndose en su cabeza una y otra vez.
Tim se había ido a Chicago tal y como le dijo que haría, todavía recordaba con claridad esa tarde de verano en la que el omega se marchó.
Todavía recordaba oír a su madre despedirse de Tim, ella se lamentaba que el castaño tuviera que pasar las vacaciones en otro lugar, lejos de ellos. Sentimiento que Theodore también compartía, pero jamás quiso demostrar pues aquel día estuvo reacio a dirigirle la palabra, desde la noche anterior que regresaron de su paseo juntos el pequeño rubio se había encerrado en su habitación decidido a no verle.
Si bien sus padres trataron de convencerle de salir y despedirse de su hermano, Lindsey demostró lo terco que podía ser al negarse rotundamente, no fueron capaces de obligarle o hacerle cambiar de opinión así que, pensando que tarde o temprano se le pasaría, le dejaron en paz.
El sonido de las voces de su familia diciendo adiós aún resonaban en su mente junto al sonido de la puerta del lado del copiloto ser abierta y cerrada.
Lindsey había decidido no ver a su hermano y castigarlo con su indiferencia, más cuando oyó el motor ser encendido se arrepintió y se levantó de un salto de su cama, para luego correr hacia la ventana solo pudiendo ver como el automóvil en el que se marchó Tim se alejaba de la casa.
Las figuras de su madre y abuela despidiéndose de las personas en el automóvil le hicieron entender que era demasiado tarde, demasiado tarde para pedirle a Leslie que no se fuera, que no le dejara, prometer que aprendería pronto a controlar sus feromonas si no se iba.
El rubio no entendía nada de lo que sentía y lo que no sabía le daba miedo.
¿Por qué se sentía tan triste? ¿Por qué se sentía tan a la deriva como si Tim le hubiera abandonado para jamás volver?
El Theodore adolescente recordaba claramente lo miserable que se sintió ese día, pero nunca supo que él no fue el único en sentirse así.
Pues Timothy compartía el sentimiento, la desilusión y tristeza que le provocó que su pequeño hermano no fuera a despedirle por seguir molesto con él, el castaño había mirado hacia su ventana con la esperanza de que el blondo le estuviera mirando a través del cristal, pero no fue así.
Tim se fue a Chicago con la idea de que Theodore ahora le odiaba, mientras que el alpha creció con la idea de que su hermano lo abandonaba.
Hola a todos.
Sé que este pequeño capítulo, si es que se le puede llamar así, es muy corto pero quiero aclarar que es importante ya que a partir de aquí el fic se divide en un antes y después, considerenlo como una primera y segunda parte (?)
Como siempre, perdón por los errores, edité en plena madrugada.
Y sin más que agregar, hasta la próxima.
