Reunión

Rainbow Dash caminaba por los pasillos del que se había convertido también en su hogar, el castillo de Twilight. Ya se estaba acercando el medio día y no sólo no tenían noticias de las princesas, sino que Scootaloo no había vuelto. Llegó a la habitación de su hija, asomándose sólo para ver a su amada alicornio sentada junto a la cama de la pequeña pegaso, pasando uno de sus cascos por la tela, en la misma posición en la que llevaba desde esa mañana. Con un suspiro, entró en la estancia, sentándose junto a su novia y pasando su ala derecha por su espalda.

- Estoy preocupada, Dashie, no la he visto desde ayer... y lo último que hice con ella fue discutir.

- Tranquila, seguramente esta en esa Roca de la Eternidad, estará bien. Además, no puede pasar toda su vida allí, volverá, y cuando lo haga, podrás demostrarle que confiamos en ella.

Twilight suspiro y apoyo su cabeza en el hombro de la pegaso azul, que vio con dolor en su corazón los surcos que habían dejado sus lágrimas en el pelaje. Tras un tiempo, la alicornio pareció recuperarse, alejándose un poco para sonreír a su pareja.

- Gracias, Rainbow.

La pegaso le devolvió la sonrisa y le dio un pequeño beso que Twilight acepto con gusto. Pero fueron interrumpidas por Spike, que entró corriendo en la habitación con una carta urgente.

- ¡Es de los abuelos!

Twilight avanzó preocupada, temerosa de las noticias, y abrió la carta, leyendo apresuradamente, y su ceño se fue frunciendo cada vez más. Al terminar, observo al pequeño dragón con seriedad.

- Avisa a las chicas.

Caballeron observo a Esus, que miraba atentamente las estatuas de sus hermanas, colocadas en el salón del trono. El alicornio tenía una expresión de satisfacción en su rostro cuando se giro para ver al unicornio, dándole una gran sonrisa.

- Bueno, Caballeron, te dejo a cargo de Canterlot.

- ¿Señor...?- dijo el aludido con una inmensa sorpresa.

- Este lugar no es mi estilo, voy a ir a asegurarme uno mejor, y mientras tanto, te dejo Canterlot a tu cuidado. Tómalo como otra muestra de agradecimiento.

- Me honra con su confianza, señor- dijo Caballeron con una sonrisa y una reverencia.

El señor de los bosques sonrió a su subalterno y se marcho de allí, dejando a Caballeron y a sus sementales, junto a una buena cantidad de golems protegiendo el castillo. Canterlot no estaba totalmente tomada, pero poco le importaba, pues su objetivo era otra ciudad, un que sería su nueva capital. Para demostrar a toda Ecuestria que era invencible y que toda resistencia sería inútil, debía arrasar por completo una población, subyugarla y eliminar cualquier atizbo de rebeldía. Los ponis aprendería a respetarle, de una forma u otra.


Las mane six al completo se habían reunido en la sala del cutie map, Spike y Diana estaban con ellas, mientras que Starlight estaba fuera con Trixie pasando el día. Twilight observo a sus amigas detenidamente antes de decidirse a hablar.

- Mis padres me han dicho que las princesas... han sido derrotadas.

Las yeguas presentes se miraron entre sí con preocupación y miedo a partes iguales.

- Ese Esus debe ser realmente fuerte si pudo derrotar a las princesas- comento Diana con una mirada reflexiva.

- No es por menospreciarlas ni nada, pero Celestia y Luna fueron sometidas por Chrisalys- dijo Spike, aunque se encogió rápidamente al ver la reprimenda en su madre, pero Diana no pareció afectada por ello.

- Supongo que Celestia prefirió eso a salirse de control, la última vez que lo hizo... nadie salió vivo.

Spike se mostró confuso y curioso a partes iguales, pero antes de poder responder, fue interrumpido por Twilight, que tenía la determinación en su rostro.

- Hay que prepararnos, avisaré a Cadence para que mande refuerzos y...

- No creo que lleguen a tiempo- dijo Rainbow de inmediato.- El Imperio de Cristal esta a kilómetros de aquí, y un viaje en tren de allí a Ponyville tarda un día entero.

- Por no mencionar lo que tardarían en organizar a su ejército- agregó Rarity con el ceño fruncido, mirando a la mesa.

- Ya tenemos un ejército.

Las mane six se giraron para ver a Diana, que lucia pensativa, confusas.

- ¿Dónde? Uy, ¿están jugando al escondite? ¡Adoro el escondite!

- No Pinkie, no están jugando al escondite. De hecho, tenemos a tres miembros de ese ejército en esta misma sala.

- ¿Se puede saber de que hablas, abuela?- pregunto Applejack con curiosidad, a lo que Diana sonrio antes de señalar con su casco a Rarity, Rainbow Dash y a si misma.

- Nos tenemos a mi, hija de Zeus y la mejor guerrera de las amazonas, The Dash, la cosa viva más rápida del planeta y a Green Lantern, poseedora del arma más poderosa que haya visto, cuyo único límite es su imaginación. Y eso es solo en esta sala, pues también está Supermare, cuyo poder rivaliza con el de un dios, Batponi, que pese a no tener poderes, tiene una mente prodigiosa y unas habilidades increíbles y, para terminar, a la campeona de la magia, Alicorn Marvel.

Twilight bajo la mirada un poco ante ese nombre, algo que no paso desapercibido para Diana. Rarity suspiro un poco antes de hablar.

- No es por ser pájaro de mal agüero, pero perdimos ante...

- Puedes perder todas las batallas y al final ganar la guerra. Podemos vencer, solo necesitamos un poco de confianza.

Durante varios minutos, nadie hablo, hasta que al final, Rarity y Rainbow se miraron entre sí antes de asentir, siendo esta última la que observo a Diana con decisión.

- ¿Por dónde empezamos?

- Primero, quiero que tú y Twilight me acompañeís, tengo que hablar algo con vosotras en privado.

Las dos yeguas se miraron con duda antes de seguir a la amazona al pasillo, caminando hasta la biblioteca privada de la princesa de la amistad. Una vez allí, se giro para ver a Twilight y a Rainbow, que estaban deseosas de saber porque las necesitaba.

- Bien, tengo que preguntar para estar segura... ¿Alicorn Marvel es Scootaloo?

El silencio reino por unos minutos, en los que Twilight y Rainbow abrieron sus ojos como platos. Al final, fue la alicornio la primera en hablar.

- ¿Cómo...?

- A ver, ¿por dónde empiezo? Primero, el nombre, que al contrario que el resto de nosotros, se lo puso ella misma, y no me negaréis que es algo que se pondría un niño pequeño.

- Pero es genial- dijo Rainbow con un pequeño toque de reproche, a lo que Diana sonrio.

- Por supuesto que lo es. Lo siguiente es su aspecto, son muy similares, y como se que los campeones de la magia tienen una forma base, pude unir los puntos. Y por último esta la mirada que pusiste antes, Twilight, la misma mirada preocupada que yo ponía cuando Granny se escapaba de su habitación en Temyscira.

La alicornio miró asombrada a la amazona antes de suspirar, derrotada.

- Tu ganas, Scootaloo es Alicorn Marvel... que una yegua ajena se percate del parecido antes que yo...

- Twilight, yo me percaté de esos parecidos gracias a que ya conocí a un campeón de la magia- dijo Diana mientras se acercaba, tratando de animar a la yegua.- Era imposible que te hubieras percatado por tu cuenta.

- Tiene razón, Twi, no te mortifiques- comento Rainbow mientras le pasaba una la sobre la espalda en un abrazo que la alicornio acepto.

Duarnte un tiempo, no se pronunció palabra, hasta que al fin, Diana habló.

- No es por meter prisa, pero... ¿dónde está Scootaloo? La necesitaremos en la batalla.

- No lo se- dijo Twilight con un suspiro, siendo Rainbow la que siguió hablando.

- No la hemos visto desde ayer. Tuvimos una... pelea...

- Me lo suponía...

Diana observo las estanterías llenas de libros mientras pensaba, antes de empezar a caminar a las puertas, cerrándola lentamente, ganándose una mirada extrañada de las dos yeguas.

- ¿Qué estas...?

- Verás, Rainbow, fui amiga del predecesor de Scootaloo, y el me otorgó el sello de entrada a la Roca. Tengo que hablar con vuestra hija y convencerla de unirse a nosotros, tú y Rarity id poniéndoos vuestros trajes.

Mirando una última vez a las dos con una pequeña sonrisa, colocó su casco derecho en la puerta, que se iluminó con los sellos y el símbolo de Shazam, muestra de que la entrada a la Roca de la Eternidad había sido invocada. Antes de que cualquiera de las dos pudiera reaccionar, ya había entrado cerrando tras de sí y bloqueando nuevamente la entrada, dejando solas a Rainbow y Twilight, que se miraron entre sí antes de salir de la sala y avisar a Rarity tal como les pidió la amazona.

En cuanto a Diana, observo la sala de las puertas, con la que acababa de pasar volviendo a la normalidad poco a poco. Su mirada se poso en Pyro, que flotaba cerca del techo en forma de fuego fatuo. Brillo intensamente dos veces, en señal de saludo, antes de alejarse e internarse en los recovecos de la Roca de la Eternidad. Camino sin mucha prisa hasta entrar a la sala de lo grandes campeones del pasado, viendo a la pequeña Scootaloo frente a la de Mamaragan, acostada, mirando con profunda tristeza a la misma. Al escuchar los pasos, la niña alzó la cabeza, observando con duda a la recién llegada, que pudo ver los ojos rojos y llorosos. Cuando la amazona ya estaba lo suficientemente cerca, el reconocimiento llegó a los ojos de la potra.

- ¿S... señorita Diana?

- No hace falta que me llames señorita, Scootaloo- dijo la amazona mientras le sonreía y se acostaba a su lado, pero la niña siguió mirándola con duda.

- ¿Cómo...?

- Bueno... fui su amiga en el pasado y me permitió la entrada a este lugar cuando quisiera.

Scootaloo observo la estatua de Mamaragan junto a Diana, volviendo a apoyar la cabeza en sus cascos. Durante unos dos minutos, nadie dijo nada, hasta que la adulta se decidió a hablar primero.

- ¿Qué haces aquí, pequeña? Esus ha recuperado su poder y necesitaremos toda la ayuda nece...

- Ya, claro... Mis madres preferirían que me quedara al margen- dijo Scootaloo con un suspiro.- Mamá Twi me castigaría de por vida, si no lo va a hacer ya, y mamá Rain se centrará más en "protegerme" que en ayudar a los que si necesitan protección.

- Tal vez... o puede que hayan cambiado de opinión.

Scootaloo bufo un poco, incrédula ante eso.

- Ya, claro.

- Créeme, las he visto, y ambas parecían arrepentidas. Y puedo decirte por propia experiencia, que una madre pude tardar en confiar en ti.

Scootaloo observo detenidamente la estatua, pensando en esas palabras antes de suspirar y mirar a Diana.

- ¿Esus derrotó a las princesas?

- Si, necesitaremos toda la ayuda posible... la tuya también.

Scootaloo lo pensó un buen rato, antes de levantarse y apartarse de Diana, que también se levantó y observo atentamente a la pequeña pegaso. Esta miró una última vez a la amazona antes de observar el techo de la sala.

- ¡Shazam!


- ¿Y cuando dices que vendrá Diana?- pregunto Rarity, ya vestida con su uniforme de Green Lantern.

Hacia ya casi veinte minutos que Diana se había marchado y que Rainbow le había comunicado que pronto volvería para planear su estrategia. La pegaso, que ya vestía su traje, suspiro un poco.

- No lo se, se que fue a buscar a... Alicorn Marvel, pero no se cuando volverá.

"O si lo hará con Scoots", pensó Twilight, mirando la mesa fijamente. En ese preciso instante, la puerta se iluminó con los símbolos y el rayo de la Roca de la Eternidad, abriéndose lentamente para revelar a Alicorn Marvel junto a Wonder Mare, quien dio una mirada tranquilizadora a la alicornio lavanda. La campeona de la magia observo a Green Lantern y a The Dash, esta última de reojo y sin prestarle mucha atención, queriendo ignorarla, haciendo que la pegaso suspirara.

- Hola a todas, lamento no haber aparecido con The Dash ayer.

- No pasa nada, querida, estoy segura de que hubo una buena razón- dijo Green Lantern con una pequeña sonrisa, antes de que se borrara lentamente.- Entonces... ¿estas aquí para...?

- Si, vamos a por ese Esus.

- Pero primero tendremos que ir a por los dos que quedan, así que... entrad aquí.

Green Lantern observo a Wonder Mare antes de asentir y mirar de reojo a Applejack, que le susurro un buena suerte. Tanto ella como The Dash se dirigieron a las puertas, esta última mirando a Alicorn Marvel, que siguió ignorándola. Antes de que la alicornio siguiera a las otras, fue interrumpida por la voz de Twilight.

- ¿Podría hablar contigo un momento, Alicorn Marvel? En privado.

La aludida miró a la princesa sobre su hombro, antes de mirar a Wonder Mare, que asintió, y suspiro.

- Esperad a que llegue.

Wonder Mare asintió, cerrando las puertas detrás de si y, a su vez, la entrada a la Roca de la Eternidad. Una vez así, Alicorn Marvel siguió a Twilight fuera de la habitación al interior del castillo, caminando por unos pocos minutos hasta la habitación que ella ocupaba como una niña. Una vez dentro, la princesa de la amistad cerró la puerta detrás de si, observando luego a quien era su hija fijamente, que mantenía su mirada lejos de ella y tenía un ceño fruncido.

- No me lo digas- dijo Alicorn Marvel.- Quieres que me mantenga al margen, y yo te diré que no pue...

- No voy a decirte eso, solo te diré que tengas cuidado.

Alicorn Marvel miró a su madre con los ojos abiertos, un tanto incrédula, y las palabras de Diana vinieron a su mente.

- Yo... no creo que necesite preocuparme por e...

- Lo sé, lo sé- dijo Twilight con un suspiro, cerrando sus ojos.- Eres más fuerte, resistente y ágil que yo, eso lo sé. Pero sigo siendo tu madre, y aún si fueras invencible del todo, que no lo eres, creo, seguiré preocupándome por ti. Cuando tangas tus propios hijos lo comprenderás.

Twilight levanto la vista para mirar con una sonrisa a su hija, que seguía sorprendida. Si se había planteado que su madre llegara a aceptar lo que hacía, pero no tan pronto.

- En fin... Solo quería decirte eso y también que... lo siento... Debí confiar en ti, debí saber que podías cuidarte sola, pero ya sabes como soy. Siempre exagero todo antes de pensar con claridad- Twilight suspiro antes de darse la vuelta y caminar a la puerta, girando su cabeza para mirar a su hija una última vez.- Estoy orgullosa de ti, y Rainbow también, ambas sentimos lo que hicimos y espero que puedas perdonarnos- una vez dicho esto, se volvió a la puerta.

- Mamá.

Twilight se detuvo y se giro para ver a su hija con curiosidad, que avanzó a paso rápido para darle un abrazo a su madre, uno que acepto enseguida al tiempo que dejaba ir sus lágrimas.

- Gracias...- dijo Alicorn Marvel con una sonrisa.- Siento mucho haberte mentido y gritado.

- No te preocupes por eso, ya paso...- dijo Twilight con unos pequeños sollozos, que duraron unos minutos antes de desaparecer, momento en el que una pequeña sonrisa apareció en su rostro.- Aunque no creas que estarás libre de castigo por eso, serás una superheroina, pero también eres mi hija.

- Mamaaaa- dijo Alicorn Marvel mientras se separaba, pero la sonrisa no abandono su rostro.

- No te quejes, ahora ve a salvar el mundo, anda, tienes algo importante que hacer.

Alicorn Marvel sonrió antes de apartarse y convocar la entrada a la Roca de la Eternidad. Dio una última mirada a su madre antes de sonreír y entrar de una vez. En la sala de las puertas, mientras la que llevaba a su hogar desaparecía, vio a Green Lantern, Wonder Mare y a The Dash, esta última observando a la alicornio anaranjada con duda, pero esta la ignoro, al menos por el momento. Una vez reunidas, la amazona asintió satisfecha y se dirigió a la campeona de la magia.

- Bien, sólo faltan Supermare y Batponi, así que propongo ir primero con la yegua de acero.

- De acuerdo.

Alicorn Marvel asintió y se giro a la entrada a Ecuestria, invocando la puerta del lugar en el que se encontraba Supermare, siendo una metálica y de un gris claro y hecho de un material que no se encontraba en Equs. La alicornio dejó pasar a sus invitadas, deteniendo un momento a The Dash, haciendo que le mirara con duda.

- Mamá Twi dice que te arrepientes de lo que hiciste...

- Y es verdad- dijo la pegaso con sus ojos clavados en los de su hija.- Cometí un inmenso error, uno que espero tener la oportunidad de corregir.

Alicorn Marvel se quedó en silencio unos segundos antes de sonreír.

- Bueno, yo también me equivoqué al gritarte, así que supongo que estamos en paz.

Asegurándose de que ninguna de las otras las vieran, se dieron un gran abrazo, en el que The Dash sintió que el peso que llevaba desde el día anterior se desvaneció. Tras este, entraron en la que era la Fortaleza de la Soledad, específicamente, en una especie de vestíbulo, al que pronto llegó una máquina kryptoniana que se dirigió con gran velocidad a las recién llegadas.

- Aviso, sujetos desconocidos en la nave, identifíquese- dijo en un tono amenazante.

- Esto... Soy Wonder Mare- dijo la amazona con un poco de duda, señalando luego a las otras tres yeguas.- Ellas son Green Lantern, The Dash y Alicorn Marvel.

- Nombres no registrados en la base de datos, veredicto, intrusos. Abandonen la nave o se abrirá fuego contra...- la voz se detuvo abruptamente, como si estuviera escuchando algo que ellas no, y al final, hablo en un tono más calmado.- Kara las ha identificado como invitadas de honor, por favor, siganme.

Tras decir esto, se dio la vuelta y avanzó por el pasillo al interior de la nave, dejando a las tres yeguas mirándose entre sí con duda antes de seguir a la máquina. Tras unos pocos minutos, llegaron a una gran sala, en la que vieron a Supermare delante de un bloque, y en el centro, un holograma gigantesco del castillo de Canterlot. La yegua de acero, al sentir a sus invitadas llegar, se alejo de su lugar y se acerco, estrechando el casco con Wonder Mare.

- Me habríais avisado, habría evitado que Tera quisiera mataros- dijo con una pequeña sonrisa.

- Na, ser amenazada de muerte ya es parte de nuestro día a día como superheroes, ¿no estáis de acuerdo?- comento The Dash con una risita, una que Alicorn Marvel compartió.

Green Lantern miró con el ceño un poco fruncido a la pegaso antes de suspirar, centrándose en Supermare, que sonrió ante la broma de Dash. Wonder Mare, por su parte, también sonrió antes de ir al asunto que tenían entre cascos, borrando cualquier atizbo de diversión.

- Supongo que sabes de la derrota de las princesas.

- Lo sé- Supermare asintió mientras observaba el holograma.- Quería ir a ayudar, pero un análisis rápido de ese Esus me dejó claro que era superada con creces en fuerza. Y si añadimos su destreza en la magia más poderosa, a la que soy particularmente débil, tengo todas las de perder.

- A menos que luches en equipo- dijo Wonder Mare acercándose, a lo que Supermare sonrió.

- Lo sé, de hecho, estaba pensando en ir a buscaros hasta que llegasteis.

- ¿Eso es un sí?

Supermare observo a Wonder Mare, sonriendo antes de extender su casco y estrechándolo. Antes de que ninguna pudiera decir nada, The Dash las interrumpió.

- Eso solo nos deja a cierto murciélago antisocial.

- ¿Batponi?

Supermare frunció su ceño a la vez que observaba a Wonder Mare, que se encogió de hombros.

- Aunque no lo parezca, tiene unas habilidades difíciles de ignorar, y necesitamos toda la ayuda posible.

- Ya... dímelo a mi- la yegua de acero suspiro antes de mostrar una pequeña sonrisa.- En ese caso, acompáñame, iremos a su guardia desde aquí.

Guiando a las cuatro yeguas, fue a la sala de teletransporte, que contaba con varias terminales, unas diez en total. Tras marcar las coordenadas ya almacenadas en la nave tras traer el día anterior a la kryptoniana y al murciélago a la Fortaleza, desaparecieron en un flash azulado. Cuando volvieron a materializarse, estaban en la zona más alejada de una plataforma, que tenía vistas a cierto vehículo. En lo que Green Lantern y Dash se recuperaban un poco de las nauseas, las que tenían una resistencia muchísimo más marcada, observaron a los dos ponis que las observaban sorprendidos y al que seguía prestando su atención a un gran ordenador.

- Al fin habéis llegado.

Supermare se acerco lentamente, saludando levemente a Service y observando luego al terrestre, que pasaba su mirada de ella a las otras.

- El doctor Whooves, supongo.

- S... si...

Supermare sonrió y le estrecho el casco, algo que el terrestre acepto con una inmensa sonrisa. Por su parte, Service siguió observando a las otras heroínas, que ya se estaban acercando.

- ¿Señor...?

- Service, doctor, ¿podrían irse un momento de aquí? Tengo que hablar a solas con nuestras invitadas.

- ¡¿Me está tomando el pelo?!- grito Whooves, alterado.- ¡Tengo aquí a una extraterrestre, una yegua que trabaja con aliens y posee un anillo alienígena y una meta-poni! ¡¿Sabe lo que daría cualquier científico en mi lugar por esta oportuni...?!

- Vamos Whooves, le invito a una taza de té.

Whooves observo a Service avanzar al ascensor y mirar al terrestre con una ceja alzada. Dando un último vistazo a Batponi, que seguía centrado en el ordenador, dio un gemido lastimero y se marcho de allí.

- ¿Soy la única a la que le da mal rollo ese tío?- dijo Dash.

- Solo está emocionado, habla de vosotras todo el tiempo- dijo Batponi sin girarse, recibiendo una mirada de la pegaso.

- Ya...- observo el lugar y dio un pequeño silbido.- Enorme sitio, la verdad.

- No tanto como el castillo de la amistad que compartes con tu novia.

El lugar quedó en un silencio sepulcral, sólo roto por los pequeños gruñidos de los murciélagos. Al final, Batponi se dio la vuelta al fin, observando a todas las yeguas, que observaron al semental con los ojos abiertos, en cuanto a Dash, si no fuera por su máscara, se notaría como pasaba de la confusión y sorpresa al enfado.

- ¿Cómo...?

- Tú comportamiento hoy junto a la princesa te delata, eso y tu origen. Tormenta arcana, te cae un rayo, estas en coma un tiempo, despiertas y al poco tiempo, voala, una superheroina que desprende rayos arcoíris. Por no mencionar que no tenías ninguna misión de amistad, ¿me equivoco, señorita Rarity?

Green Lantern miró fijamente a Batponi antes de gruñir un poco.

- Vale que deduzcas quienes somos, pero decirlo tan abiertamente es de muy mala educación.

- Ya, pero si vamos a luchar contra Esus, debemos confiar entre nosotros... Es algo que aprendí- eso lo dijo observabando a Supermare, que le devolvió la mirada con una ceja alzada.- Y un equipo siempre funciona mejor si los integrantes se conocen entre sí.

Al acabar, y tras meditarlo unos momentos, se llevó los cascos a la cabeza y se quito su máscara, dejando ver a las presentes al poni tras la capucha. Todas se quedaron en silencio, observando al príncipe Blueblood, que se levantó y fue a una mesa cercana, haciendo que las yeguas en su camino se apartaran. Al final, fue The Dash la que habló primero.

- ¿Blueblood? ¿En serio me estás diciendo que el multimillonario playcolt que tiene fama de estar con una yegua distinta todos los meses es el maldito Batponi?

- Si quieres guardar bien tu identidad secreta, aléjate todo lo posible de tu actitud normal. Eso es algo en lo que falló usted, señorita Belle, su personalidad no cambia en nada, tomelo como un consejo.

Rarity lo obserbo durante un tiempo antes de suspirar y sonreír.

- Muy bien, tal vez tienes razón. Aunque eres muchísimo más grosero que de costumbre.

- Dada la situación actual, no hay tiempo para cortesías.

- No te mataría, ¿sabes?- dijo Supermare antes de suspirar y observar al resto.- Si Batponi lo ha hecho, ¿quién soy yo para no imitarle?

Poco a poco, la ilusión de su traje desapareció, y al hacerlo por completo, Rarity, que había eliminado su máscara, abrió los ojos como platos al ver quien era en realidad la yegua de acero.

- ¿C... Coco?

- La misma, ¿sorprendida?

- Joder si lo estoy, no me esperaba que fueras tú, no parecías ser una heroína.

- Ese es el objetivo, Dash, que no me relacionen con Supermare.

- Y es una estrategia muy buena- comento Wonder Mare sonriente.- Es lo mismo que hacían las amazonas en el pasado para camuflarse entre los mortales, y les funcionaba muy bien.

- Vale, tiempo muerto- dijo Alicorn Marvel, llamando la atención de todos sobre ella.- No es por ser maleducada, pero... ¿de verdad queréis que revele quien soy? No sé yo si...

- Chica, si yo tengo que aguantarme el que todos sepan quien soy, tu también. Además, por parte de Rarity y de Diana no deberías tener problemas, ¿verdad?

Alicorn Marvel observo a Dash, que recibió una mirada curiosa de Rarity y una cómplice de Wonder Mare. Al final, suspiro, y abrió su hocico para decir algo, pero se quedó callada y observo al techo, antes de centrarse en Blueblood, que la observo curioso.

- A ver, una imagen vale más que mil palabras, pero si lo hiciera de ese modo... un rayo atravesaría tu cueva y destrozaría todo en su camino. Así que conformaos con mi palabra... soy Scootaloo.

Rarity se quedó en silencio mientras observaba a la alicornio con el ceño fruncido, mientras que Blueblood alzó una ceja.

- No me puedes decir en serio que...

- Rarity, lo dice en serio- dijo Dash mientras sonreía y se colocaba al lado de la alicornio, pasando un brazo por su hombro.- Mi pequeña es una superheroina como su madre, estoy orgullosa.

- Seré una superheroina, pero soy mejor- dijo Alicorn Marvel con una sonrisa traviesa, recibiendo un ceño fruncido de Dash.

- ¿Y qué te hace pensar eso?

- Pues que logre mantener mi identidad en secreto mejor que tu.

Mientras madre e hija se metían en una pequeña discusión, Rarity las observo con los ojos abiertos, sin mirar a Wonder Mare, que se acercaba.

- ¿Cómo...?

- Le paso lo mismo que a ti con ese anillo- dijo la amazona con una sonrisa.- Fue elegida.


Los guardias de la amistad se colocaban alrededor de la entrada al castillo por orden de su princesa. Decir que estaban nerviosos no era una mentira, después de todo, el rumor de que las princesas habían sido derrotadas se había extendido entre los soldados. En un momento dado, un gran estanque surgió justo delante de la estatua que representaba al árbol de la armonía. De este surgió Esus, aquel que los presentes sabían que había derrotado a sus gobernantes. Con una sonrisa, el alicornio avanzó lentamente, con los golems vegetales detrás, flanqueando a su señor.

- Lo mejor es que os rindais, venci a las diosas del sol y la luna, ¿qué creéis que podréis hacer vosotros?

Desoyendo al alicornio, los guardias de la amistad dispararon sus armas, cuyos perdigones eléctricos chocaron con un escudo mágico indestructible. Sonriendo, Esus mando a sus golems hacia delante, empezando a luchar con los fieles soldados de su princesa. El señor de los bosques camino tranquilamente, dirigiéndose a las puertas. Destrozo las mismas y se interno en los pasillos del castillo, siguiendo la firma mágica del elemento de la magia, Twilight. Al final, entró en la sala del cutie map, viendo a cuatro de los elementos de la armonía y a un pequeño dragón. Junto a este, estaba la alicornio lavanda, que se levantó y encaró al dios.

- Supongo que tu eres Esus- dijo.

Pese a que pretendía tener un tono tranquilo y desafiante, Esus podía sentir el terror en su cuerpo. De hecho, lo podía sentir en todos los presentes, incluso en la terrestre naranja, que miraba con decisión y furia al alicornio. La rosada lo observo con una sonrisa, pero detrás de toda esa alegría, el señor de los bosques sentía el miedo, y en cuanto a la pegaso, no se necesitaba la percepción divina para saber que estaba aterrorizada.

- Ese soy yo. Y te debo decir, que a menos que quieras perder dolorosamente, os aconsejo que os rindais pacíficamente. Sois necesarias para la protección de mis súbditos.

- ¿Perdón?- dijo Applejack, indignada.

- Lo que oís, pretendo gobernar sobre este mundo, y los elementos de la armonía serán una protección para cualquiera que ose atacar a mi reinado.

- Este no es tu reino, y jamás se lo daremos a alguien como tu... alguien dispuesto a petrificar a sus hermanas para conseguir el trono.

Esus observo atentamente a la alicornio frente a él, que pese a estar aterrorizada, pensaba luchar hasta el final, todas en la sala lo estaban. Esus se giro y empezó a marcharse, pero Twilight siguió observándolo, pues no se fiaba nada. Al llegar a las puertas, se detuvo y volvió a girarse.

- En ese caso, me temo que deberé poneros en... descanso hasta que haya consolidado mi poder.

Antes de que ninguna pudiera hacer nada, lanzó un poderoso rayo de energía hacia Twilight, y seguidamente, al resto de las yeguas. En poco tiempo, cada una de ellas se vio envuelta en piedra, y Esus las observo detenidamente antes de estudiar la sala en busca de cierto dragón. Pero no estaba, había desaparecido, y el señor de los bosques se dio la vuelta, pero nada. Deduciendo que se habría escapado mientras convertía en piedra a su madre y compañía, decidió que ya trataría con el pequeño fugitivo, saliendo de la sala.

En unos pocos minutos, llegó a un balcón que tenía vistas a toda la ciudad. Mirando al horizonte, observo la silueta de un gran centenar de árboles en medio de los edificios, Harmony Park. En una gran parcela de césped, alejado de los ponis que pasaban un agradable día paseando o haciendo un picnic, un estanque, mayor a cualquier otro creado antes por el señor de los bosques, empezó a crearse. Los presentes observaron confusos las pantanosas aguas, que pronto tuvieron una embergadura de 300 metros, que empezaron a brillar en un profundo color verde. Pronto, surgieron aquellos que habían estado esperando a la orden de su amo, timberwolves, golems, y, para asombro y terror de todos, una hidra. Pero esta era muy distinta, era una alada, mientras que las terrestres eran de una altura de dos pisos, ésta era de tres.

El señor de los bosques observo a la hidra salir, llevando en su lomo a infinidad de golems, agarrados por las lianas que cubrían su cuerpo. Y para rematar, era rodeada por una variedad distinta de golems, unos que poseían alas y viajaban en grupo por los cielos. Eso sin mencionar que tenían un cuerno con el que usaban magia y poder lanzar proyectiles. Esus sonrió, viendo la conquista de la que sería la nueva capital de Ecuestria, morirían inocentes, si, pero sería para doblegar a todo el país. Si veían su fuerza, si veían que no podían oponerse a su voluntad, era más fácil que se rindieran pacíficamente. Nadie le podría parar.