Epílogo

Luego de su misión en el país del silencio, Shikamaru volvió a Konoha con otra mentalidad: más maduro y decidido, todas las inseguridades que arrastraba se fueron disolviendo. Quería poner todo su empeño para aprender del Hokage Kakashi, ser un buen asistente y asesor, prepararse de la mejor manera para ser el apoyo que Naruto necesitará. Sin embargo, eso no era lo único en lo que se sentía más seguro, tuvo el valor de pedirle una cita a Temari para comenzar de nuevo y ese ha sido su mayor logro.

El día en cuestión había llegado y se encontraba nervioso como nunca, ya habían salido varias veces, habían tenido una especie de relación sin nombre, se habían besado y tenido relaciones pero esta vez era distinto, quería hacer las cosas bien y para esto necesitaba consejos. No habían muchas personas mayores con experiencia en mujeres a quienes acudir: Kakashi, Iruka y Guy eran solterones por lo que no iba a confiar en ellos. Le quedaban las mujeres: su madre y Kurenai. No, la vergüenza era mucha ante ellas.

Había pedido el día libre por lo que se permitió dejar su implementación shinobi en casa e ir más relajado. A pesar de que su encuentro con Temari era en la tarde se levantó muy temprano y se arregló para su cita: pantalones negros y una camisa verde musgo. Tomó un desayunó ligero para que no le afectara a los nervios y se dirigió a la salida.

-Ya me voy. –le dijo a su madre levantándose de la mesa.

-¿Tan temprano? No creo que Temari haya llegado aún –le dijo su madre recogiendo los platos del desayuno.

-No, debo ir a otra parte primero. Bueno, adiós. –se despidió.

-¡Suerte hijo! Y tranquilo, te ves muy guapo y si ya le gustaste cuando eras un vago, ahora que eres todo un hombre le vas a gustar más. –le gritó Yoshino a través de la puerta.

-Mendokusai –fue lo único que murmuró por lo bajo para que su madre no lo oyera. Ahora era definitivo, su padre le contó todo.

Con paso algo nervioso pero decidido se fue en dirección de la única persona con la que podría sentirse en confianza para hablar de lo que estaba sintiendo. El lugar se encontraba bastante alejado de su casa por lo que comenzó a sentir que los pensamientos sobre su próxima cita comenzaron a invadir su mente ¿y si lo arruinaba? ¿y si era un fastidio para Temari? ¿y si simplemente Temari decidía no llegar? No, debía alejar esos pensamientos, el Shikamaru imseguro ya no existía. Por lo que intentó despejarse mirando las nubes que lo cubrían, ellas eran sus amigas y lo ayudarían a relajarse.

El día estaba ideal, había sol con nubes por lo que no hacía un calor que lo incomodara y las nubes eran sus aliadas. Se detuvo a comprar un regalo para esta persona, no quería llegar con las manos vacías, continuó su camino y sin darse cuenta estaba llegando a su destino, por lo que comenzó a bajar la rapidez de los pasos y a poner en orden todo lo que le diría a aquella persona. Finalmente llegó.

-Hola papá. Lamento no haber venido en tanto tiempo –saludó hincándose en el suelo dejando las flores compradas en el camino frente a la tumba del patriarca del clan Nara.

"He estado trabajando muy duro como asistente del Hokage y no había tenido tiempo de venir. Estoy aprendiendo mucho de él y de cómo se maneja la aldea, es un trabajo muy arduo, el mantener la estabilidad y estar preocupado de todas las personas de Konoha pero con Kakashi-san, nos las arreglamos. No me regañes por no tratarlo con la autoridad de acuerdo a su cargo, él mismo me pide siempre que omita el "sama" y lo trate sólo como "Kakashi-san". También estoy trabajando en la "Unión ninja", eso es aún más fastidioso, cada ciertos meses debemos juntarnos todos los Kages y representantes para dar informes por aldeas, todo es un fastidio.

"Los viejos del Clan me han estado hostigando para que asuma como líder pero gracias al trabajo los he podido evitar, sé que es mi deber, pero necesito más tiempo ¿sí? Mamá me ha ayudado con eso, cada vez que van a verme les dice que no molesten que ya tengo mucho trabajo con el Hokage y la Unión. Creo que mamá está más flexible conmigo, ya no se enfada si duermo de más, si no lavo los platos o si no recojo a tiempo mi habitación. –respiró profundamente –Te extraña. No me lo dice pero lo sé, lo veo en su mirada. El primer año que no estuviste, a veces se le olvidaba que ya no estabas, hacía comida de más y ponía tres puestos. Hay ocasiones en las que para simular solía invitar a Kurenai o a Ino y su madre. Un par de veces invitamos a Chouza, pero en aquellas ocasiones nos terminó faltando la comida –rió –. Él también te extraña y a Inoichi, no me imagino como debe ser el perder a tus dos mejores amigos al mismo tiempo. En ocasiones con Ino-Shika-Cho nos reuníamos en su casa para acompañarlo pero no duró mucho tiempo, las responsabilidades se nos vinieron encima y nos distanciamos, ahora nos vemos sólo un par de veces en las barbacoas.

"Vaya, creo que nunca te había hablado tanto, cuando eres niño es un fastidio hablar con tu padre pero ahora realmente lo necesito. Te necesito aquí conmigo, viejo. –hipó haciéndosele un nudo en la garganta –hay tantas conversaciones que nos faltaron. Debí ser más valiente y haberte hablado de lo que necesitaba y sentía, eso es por lo que vengo hoy. –hizo una pausa suspirando con la mirada hacia las nubes, se acomodó nuevamente en el pasto frente a la tumba esta vez con las piernas cruzadas, encorvándose levemente mientras tiraba del pasto. Respiró profundamente y continuó.

"No le daré más vueltas al asunto: hoy tengo una cita.

"Y sí, es con quien te imaginas: Temari. Sé que sabías de nuestra relación y sé que le contaste a mamá.

"Si te soy sincero, mantuvimos una relación desde que comenzamos a organizar los exámenes chunins, aunque era algo sin nombre, realidad durante esos años ni siquiera nos veíamos tanto, ya sabes ella no sólo es mayor tres años, sino que vive a tres días. Durante aquel tiempo de alguna manera lo arruiné y terminó lo nuestro, aun no lo logro entender pero siento que de alguna forma pudo haber sido algo bueno. Pude dedicarme a tomar mis responsabilidades sin distraerme, creo que ahora soy una mejor persona para ella.

"Estuvimos bastante tiempo sin vernos pero cuando se reanudaron las reuniones de la Unión se nos hacía inevitable encontrarnos, sin embargo no teníamos ningún tipo de cruce más allá de los informes de nuestras respectivas aldeas. Pero… -se detuvo unos intantes –hace unas semanas fui a una misión al País del Silencio, tuve algunas complicaciones, todo salió bien. Un tipo, una especie de orador tenía un getjutsu en su voz que me hizo dudar de todo, del mundo ninja, de mí, jamás me había sentido tan indefenso pero ella, Temari, confió en mí y me hizo volver.

"Tuve el valor de pedirle una cita luego de aquella misión, en realidad intenté pedirle la cita, pero ella me robó las palabras. Me gusta y mucho, no sólo es muy guapa, sino que es lista y valiente. Supo que estaba en peligro y no dudó en ir por mí. Siempre me salva desde que éramos niños y quiero que me siga salvando. Ya no me molesta que me salve una chica.

"Ella siempre está ahí, si no es presencialmente es en mi cabeza. Si soy jōnin es gracias a Temari, ella me impulsó a realizar el examen, me di cuenta que podía más y quise más, siento que mucho de lo que he logrado es gracias a ella, aunque no esté. –hizo un silencio en que se dedicó a sacar pastos mientras soplaba el viento.

"Estoy nervioso. Confío en que soy una mejor persona pero ella, es increíble y problemática ¿cómo lo hiciste con mamá? Mendokusei, las mujeres son tan problemáticas.

-¿A quién llamas problemática?

El Nara se sobresaltó al escuchar una familiar voz a sus espaldas.

-¡Temari! ¿Qué haces aquí? nuestra… nuestra cita es más tarde –le dijo con un leve rubor -¿cuánto escuchaste? –preguntó nervioso

-Llegué antes, fui a ver a Ino para distraerme, dijo que pasaste por su tienda por flores, por lo que podrías estar aquí. –le dijo dejando un ramo de la florería Yamanaka en la tumba del padre de Shikamaru. –en cuanto a tu segunda pregunta: escuché lo suficiente. –le sonrió también un poco sonrojada.

Se sentó junto al shinobi frente a la tumba con las piernas dobladas para hacerle compañía. La kunoichi había realizado un viaje de tres días para verlo, sin embargo se veía reluciente, cambió el traje de combate con el que la vio la última vez en la misión por un vestido azul con sandalias, acompañadas de sus clásicas coletas.

-Shikaku-san –saludó inclinándose levemente a la tumba.

-Te ves muy bien, Temari –le dijo el shinobi sin poder quitarle la mirada.

-Creo haberte escuchado decir que soy guapa. –le dijo con seguridad –Llegué antes para ponerme guapa, fui al hotel para poder arreglarme. –agregó –No esperarás que tenga una cita con el sudor de tres días de viaje ¿o sí?

-Problemática. Yo ni siquiera hubiese notado eso pero, me gusta verte en un estilo que no es el de batalla.

-Tú también te ves bien, Shikamaru –le sonrió –y también me gusta verte con otra ropa.

Se produjo un incómodo silencio entre ambos, Temari pensó que quizás no debió interrumpir la charla de Shikamaru con su padre pero le fue inevitable al verse aludida en la conversación.

-Te dejaré con tu padre, de todas formas aun no es la hora de nuestra cita. Esperaré en las puertas de Konoha como habíamos acordado. –le dijo haciendo un ademán de levantarse

-Quédate. –le pidió el Nara tomándola del brazo –No me molestas.

-Está bien…

-Viejo, ella es Temari, de quién tano te hablaba. Ya la conocías pero, es la chica con la que voy a tener una cita en unos momentos. Es muy problemática y tiene un carácter terrible –recibió un leve golpe mientras decía eso –pero ahora entiendo lo que decías de mamá. Temari tiene la sonrisa más linda que he visto.

-Shikamaru, basta. –le dijo aumentando su sonrojo sin mirarlo.

-No tengo idea de cómo irá a resultar nuestra cita pero daré lo mejor de mí por esta relación. Bueno –dijo comenzando a incorporarse –se nos hará tarde y quiero aprovechar a que la problemática llegó antes. Temari ¿vamos? –le dijo ya de pie extendiéndole la mano para ayudarla a pararse.

-Vamos. –le respondió aceptando la ayuda –Adios, Shikaku-san.

Temari siguió a Shikamaru entre las tumbas hasta que se detuvo frente a una un poco más alejada.

-Espera un momento –pidió el Nara a la kunoichi quien se detuvo junto a él.

El shinobi sacó una cajetilla de su bolsillo y encendió un cigarrillo dándole una calada para luego inclinarse y dejarlo sobre la tumba de Sarutobi Asuma.

-Lamento no poder quedarme, sensei pero tengo un compromiso con una chica. Me hubiese gustado charlar pero está muy guapa como para hacerla esperar.

-Puedes quedarte, Shikamaru. A mí no me molesta esperar.

-Hey, sólo le mencioné una chica guapa, no dije que fueses tú pero sí eres tú. –le sonrió –Asuma entenderá. Ahora sí, vamos.

Juntos caminaron fuera del cementerio, desde la última guerra que las tumbas crecieron en gran cantidad, un sinnúmero de shinobis murieron, se perdieron amigos, hermanos, padres y madres. Familias completas rotas, era algo que no podían permitir que volviera a suceder, el estar vivos era un precioso regalo y había que aprovecharlo.

Al salir caminaron durante unas calles en silencio en dirección a la aldea.

-Lo siento, dije que tu padre estaría a salvo por estar fuera del campo de batalla y no fue así –dijo Temari rompiendo el silencio.

-No tienes que disculparte. Estaba dentro de las posibilidades, al ir a la guerra podría ser cualquiera. Estoy orgulloso por todo lo que hizo y espero algún día ser la mínima parte de él.

-Lo serás –le dijo la kunoichi con una sincera sonrisa.

-Gracias por acompañarme. No tenías por qué hacerlo.

-Me gustó hacerlo. No estuve contigo cuando tuviste que pasar por todo aquel proceso, es una deuda pendiente.

-Te mentiría si te dijera que no hubiese preferido tenerte a mi lado pero entiendo que Suna tenía su propio duelo. –calló unos segundos –Realmente no quiero que nunca vuelva a pasar algo así. No quiero que nadie más vuelva a pasar por una guerra. Por eso, quiero dar lo mejor de mí en la Unión.

-Confío en ti. Todos confiamos en ti.

-Llegamos –dijo Shikamaru al divisar las puertas de Konoha a unos metros. –Aquí es donde habíamos quedado para nuestra cita. Me adelantaré para verte llegar.

-¿Qué? –preguntó desconcertada.

-Tú sígueme el juego –le dijo corriendo a las puertas de la aldea.

Temari lo observó alejarse de ella hacia la entrada de Konoha y apoyarse de espalda en una de las puertas como siempre lo hacía cada vez que la kunoichi llegaba desde Suna. La Sabaku No comenzó a caminar en su encuentro lentamente sin saber por qué mientras más se acercaba, más se aceleraba el corazón e incendiaban sus mejillas; era ridículo, había estado con él en el cementerio, había escuchado todo lo que le dijo a su padre de ella, habían estado uno al lado del otro hace segundos, pero el hecho de que él la mirara con una media sonrisa mientras se acercaba la puso nerviosa. Lo que Temari no sabía, es que a medida caminada hacia el shinobi, este también se ponía cada vez más nervioso.

-Tardaste, problemática –dijo Shikamaru cuando al fin la tuvo frente a él.

-Esto es ridículo. Cuando llego de Suna vengo del otro lado de las puertas, ya me encontraba en Konoha.

-Le quitas la diversión a la vida. No lo haremos de nuevo. Vamos –le dijo el Nara tomándola del antebrazo para caminar juntos, soltándola de inmediato al ver la mirada de la kunoichi sobre él para luego meter ambas manos en sus bolsillos.

-¿Dónde vamos? –preguntó la rubia caminando junto a él.

-Me gustaría invitarte al bosque del clan pero creo que sería ir muy rápido. Caminemos por el rio mientras buscamos un lugar para comer.

-¿Por qué terminaste lo nuestro? –se atrevió al fin a preguntar el Nara mientras caminaban por el costado del rio –lo he pensado mucho y cada vez me siento más idiota.

-Nunca lo entendiste.

-¿Y? –insistió deteniéndose.

-Siéntate –le dijo la kunoichi acomodándose en el pasto con las piernas estiradas frente al rio. Acto que fue obedecido por el Nara.

"Lo primero que debes saber es que no fue ni por lo que pasó aquella vez en Konoha el día que le di termino, ni por la diferencia de edad, ni menos por un mal sexo, Shikamaru.

-Está bien, eso ya lo entendí pero no me diste la oportunidad de volver a intentar mejorar en esa área, pude haberlo hecho mejor. –le sonrió de lado intentando incomodarla.

-Basta, Nara. Me voy.

-No, no. No bromeo más. Puedes seguir –le dice el shinobi aguardando en silencio.

-Cuando volví a Suna luego de la declaración de guerra de los Akatsuki, comencé a ver todo de otra forma. Habíamos tenido muchas batallas y enfrentamientos pero nuestra generación nunca había enfrentado una guerra. –comenzó a tirar del pasto mientras continuaba el relato.

"Por medio de Gaara me enteré de que tu padre te estaba preparando para reemplazarlo de ser necesario, supe que habían muchas expectativas en ti... Te recordé en la sala de espera cuando Chouji fue herido y te imaginé en la misma situación de nuevo, si podía hacer algo para evitarlo lo iba a intentar. No podía evitar que endurecieras tus sentimientos hacia tus amigos de Konoha pero podía hacerlo hacia mí. Por eso cuando Gaara me envió a dejar aquel mensaje a Konoha fui con la determinación de ser cruel y alejarte pero fui cobarde, no estabas bien y no quería hacerte más daño. Así que al final opte sólo por terminar lo nuestro tajantemente.

-¿lo hiciste para protegerme? ¿creíste que iba a dejar de sentir algo por ti porque terminabas conmigo? –preguntó el Nara dudoso. –o… querías protegerte a ti misma. –agregó a modo de afirmación. Se detuvo por unos instantes al ver la duda en la kunoichi –como pensé. Al final somos más parecidos de lo que creí. También te afecta si los tuyos son dañados, si salen heridos o mueren. También eres una bebé llorona, Temari y está bien, tenemos sentimientos y lazos. De hecho, debo decir que me halaga un poco el que mi vida te preocupe tanto que te hayas querido proteger, tanto a ti como a mí.

-Sí, ya entendí que lo hice todo mal –le dijo la kunoichi concentrada en el pasto, sonrojada sin mirarlo a la cara –no te creas mucho quemeimportas –dijo rápidamente –sólo no quería que se repitiera la escena que diste en el hospital. Ya te quedó todo claro, cambiemos de tema y llévame a comer algo que no he comido en todo el día. –sentenció poniéndose de pie, aun si mirar al shinobi.

-Antes, quiero hacerte unas preguntas, mírame –dijo ahora de pie junto a ella, tomándola del mentón para que le devolviera la mirada –primero, nunca antes hablamos de sentimientos por lo mismo a partir de ahora quiero que sepas que tú me gustas, me importas y bueno… te quiero –dijo finalmente con un hilo de voz -¿Qué sientes tú por mí? No tiene que ser lo mismo, no somos la misma persona, sólo quiero que seas sincera.

-Bueno… Shikamaru, yo… yo… -comenzó a balbucear nerviosamente Temari, sin saber cómo continuar lo tomó del cuello juntando sus labios al Nara.

-Me conformo con eso –le dijo el shinobi sonriendo para devolverle el beso, primero en la frente y luego en los labios. –vamos a comer antes de que desfallezcas.

El Nara la tomó de la mano para juntos emprender rumbo al centro de la aldea en busca de algún restorán. Ninguno de los dos sabía cómo continuaría su historia que contenía tres días de distancia entre ellos, sin embargo correrían el riesgo de soltar sus sentimientos a su manera en busca de lo mejor para ambos y lo que la vida les quiera deparar.


y fin.

Gracias a quienes siguieron la historia. Estoy trabajando en one-shots shikatema que espero publicar dentro de las próximas semanas por si les gusté :)