Renuncia de derechos, los personajes que salgan aquí son de sus respectivos autores.

Serafall le exhortó al chófer de la limusina en que iba junto a Goku que se detuviera, ya habían llegado al hospital central del territorio Sitri.

La Maou tenía la intención de visitar a su amiga, la matriarca del clan Bael, quien había contraído la enfermedad del sueño y yacía en coma desde hace algunos años, fue trasladada en el territorio Sitri para evitar que los altos mandos de la casa del gran Rey hicieran de las suyas con Misla.

-Goku-chan vamos, este hospital es muy grande te puedes perder jijiji -mencionó Serafall con una sonrisa mientras el chofer les habría la puerta.

-Lo estoy viendo -dijo Goku observando aquella enorme infraestructura, realmente era el hospital más grande que había visto en su larga vida.

Ambos se adentraron en el interior de aquel hospital, Goku esquivó por pura suerte a una enfermera que transportaba en silla de ruedas a un paciente que tenía un hacha en su cabeza.

"¿Cómo habrá terminado así? Le deseo suerte de todas formas"- se preguntó Goku viendo al hombre del hacha incrustada en su cabeza.

No supo cómo pero se imaginó a Ravel persiguiéndole con un hacha alrededor de los terrenos de cultivo mientras le gritaba a voz viva "plebeyo presumido no te dejaré que te escapes".

Echaba de menos pasar tiempo con la niña arrogante, quién lo diría. Burlarse de ella de cierta forma se había convertido en su rutina diaria y le divertía sumamente ver las reacciones de Ravel.

Pero ahora estaba con Serafall, tenía algo que hacer ya que por eso había sugerido la idea de ir al hospital, justo cuando se giró vio que varias personas se acumulaban cerca de la entrada.

-¡Por favor déjenos entrar! ¡¡Mi hermano ha sufrido un grave accidente de coche!! -profirió un hombre cuyo rostro estaba lleno de lágrimas mientras transportaba una camilla en sus manos.

En la camilla estaba presente un hombre de mediana edad con la ropa manchada de sangre, a simple vista se notaba que su pierna se desviaba en un ángulo anormal como su codo derecho.

A simple vista se notaba que eran aldeanos, probablemente de territorios cercanos, lo cual quería decir que eran demonios de clase baja.

Las enfermeras hacían lo posible para evitar que ellos entraran pero les era imposible dado que los aldeanos estaban haciendo fuerza para entrar.

-No, este es un hospital que restringe el acceso a demonios de clase baja... -habló quien parecía ser el gerente del hospital poniéndose al frente.

Aquello era ilógico pues el clan Sitri era quien financiaba al hospital regional y daba igual que los demonios de clase baja no tuvieran con qué pagar, los Sitri les avalaban todos los gastos.

"¿Cómo?"- se dijo Goku estupefacto por lo que acababa de oír, ¿acaso se negarían a atender a un hombre moribundo por ser alguien de clase baja?

De repente el ambiente se tensó sumamente y a varios se les hizo difícil respirar, Goku se giró y tuvo un escalofrío al ver que un aura violácea rodeaba el cuerpo de Serafall así como hielo.

-¡¿NO VAN A ATENDERLE POR SER DE CLASE BAJA?! ¿QUIÉNES SON USTEDES PARA DECIDIR SOBRE LA VIDA DE ALGUIEN EEH? -gritó Serafall bastante encolerizada por la discriminación.

Sabía que su abuelo, quien fundó el hospital, había puesto aquella regla porque eran tiempos donde la jerarquía social marcaba con fuerza el inframundo. Pero ahora eran otros tiempos.

Lucifer creó a los pilares con un hechizo y fueron los pilares quienes habían organizado la sociedad de clases en el Inframundo siendo mucho menos favorecidos aquellos demonios de la clase baja.

Si el demonio nacía en una clase baja le era imposible ascender a menos que su señor feudal, o líder del pilar al que pertenecía, le otorgaba una parcela y le hacía el propietario de la misma.

Subía a la clase media-baja y sólo podía pasar de ahí teniendo mayor capital, lo cual acontecía en raras pocas veces ya que sufrían abusos por parte de los de la clase alta con sus impuestos.

Los niños no podían darse el lujo de irse a las escuelas a menos que ellos formasen parte de la nobleza, a los ocho años les eran arrebatados a sus familias para así participar en la guerra, ni Michael, ni Imperius ni mucho menos Metrathon tendrían piedad de una aberración de su padre.

Ahora todo cambió, ciertos niños de la clase baja sí podían asistir a las escuelas en algunos territorios, en otros la legislación vigente de la constitución del Inframundo lo prohibía.

Los demonios tenían en su mano el poder ascender a la clase media y alta mediante un examen escrito donde demostraban sus conocimientos y en uno practico en el cual demostraban si su fuerza era apta para ser demonio clase alta o bien clase media.

Un caso particular era el de los demonios reencarnados que ascendían a la clase alta a través de su Rating Games, era el caso que tenía Rudiger Rosenkreutz el séptimo en la clasificación y aspirante a clase suprema.

-Pe-pero Se-serafall-sama las reglas del hospital dicen... -habló el director del hospital temblando hasta en la médula ósea, no sabía cómo sucedió pero sus pantalones ya estaban mojados por el miedo que le suscitaba la poderosa Maou.

-¡YO SOY LA MAOU! -vociferó Serafall elevando su poder brutalmente- ¡Yo declaro a partir de hoy que a todo demonio residente en el inframundo se le garantizará atención gratuita en el hospital Sitri!

¡Ya estaba cansada de ver injusticias sin poder remediarlas, era la reina del inframundo por algo!

Los ancianos del consejo demoniaco podían ir a meterse sus leyes por donde les cupiese porque no se quedaría de brazos cruzados viendo cómo personas sufrían día tras día sin hacer nada para ayudarles, todo eso se había acabado este día.

Sabía que el sueño de Sona era crear una escuela dedicada a los Rating Games y en menor medida a enseñanzas demoníacas en la cual los de clase baja acudirían sin distinción por su ascendencia.

Sabía mejor que nadie que si presentaba la propuesta al consejo demoníaco se reirían de Sona, pero no, va a hacer lo posible para que se cumpla el sueño de su hermana menor So-tan.

-De acu-acuerdo Se-serafall-sama -habló el director bajando sus hombros con derrota, en verdad necesitaba cambiarse de pantalones con urgencia- Con su permiso este humilde siervo se retira, le ruego que nos disculpe Maou-sama.

El director se retiró con rapidez pero antes les ordenó a las enfermeras que atendieran a aquel aldeano, ellas lo hicieron bastante aterradas tras haber visto a Serafall elevando furiosamente su poder, el hombre campesino y los que venían con él se pusieron a agradecer a Serafall con alegría.

Goku estaba estupefacto ante lo que sus ojos acababan de presenciar, ¿la Serafall que conocía acababa de hacer aquello?Así es, ella se opuso a las reglas para hacer el bien, Goku discurrió que la charla que mantuvieron antes tuvo que ver con ese cambio y se alegraba enormemente por ello.

"Ha sido sorprendente"- indagó el rubio, no por el mero hecho de que Serafall se haya opuesto a lo establecido sino porque había llegado a enojarse hasta tal punto que no hizo falta su intervención.

-Goku-chan lo siento... no pude controlarme al ver eso -susurró Serafall en un tono avergonzado mientras la ira abandonaba su ser por completo.

-No te preocupes, a veces lo correcto es hacer el bien y no cumplir con las reglas establecidas, ahora eres una heroína para aquellos aldeanos... Levi-tan -profirió Goku acariciando el cabello de Serafall, quien sonrió mientras sus ojos brillaban.

Serafall sonrió, valoraba sumamente su amistad con Goku no porque él se ofreciera a grabar con ella sino también por esas palabras que él decía para motivarla... oírlas le hacía bastante feliz y hacía que disfrutara de la compañía de Goku.

-Hum, ¿dónde están los baños por aquí? Es que necesito ir ahora con urgencia -Goku sonrió con nerviosismo y Serafall soltó una pequeña risa que sofocó con sus manos- ¡Oye no es divertido!

Un chibi Goku vio de mala manera a la Maou quien parecía burlarse de su situación incluso en su presencia, sabía que tenía que haberse callado y buscar el baño por su cuenta... ahora Serafall se burlaría de aquello durante varios días.

-¡Perdón, perdón! ¡No pude evitarlo Goku-chan! -exclamó la Maou calmando su risa- están en la primera planta, la cuarta puerta a la izquierda.

-En un rato vuelvo, puedes ir adelantándote te encontraré donde estés -comentó Goku mientras se alejaba de Serafall, quien se burló mirando que Goku se chocó con una enfermera, quien le vio de mala manera ya que transportaba una camilla.

-Goku-chan es el único que me hace reír así... -habló Serafall limpiando las lágrimas de sus ojos mientras se dirigía al ascensor- ¡La chica mágica Levi-tan se despide! ¡Hasta la próxima amigos!

Todos vieron con una gota de sudor cómo la Maou agitaba una varita mientras se adentraba en el ascensor, se negaban a creer que ella era la misma persona que les amenazó tiempo antes.

Minutos después.

Un adolescente de gran estatura estaba sentado junto a una rubia en la sala de espera del cuarto piso, iba vestido con una camisa blanca de rayas negras y pantalones vaqueros del mismo color.

La hermosa joven rubia sentada a su par estaba con un par de lentes, su cabello estaba recogido en una cola y vestía una camisa blanca con una falda azul marina y unas sandalias simples.

-Sairaorg-sama no se preocupe, todo saldrá bien... -habló la rubia mientras el pelinegro a su par se giraba para ver a la reina de su peerage.

-Eso espero Kushia, los médicos todavía no nos han dicho nada -dijo Sairaorg sonriendo esperanzado ante las palabras de Kushia.

Kushia sabía lo que su rey sufrió durante su vida, todos los días le veía levantarse con la esperanza de que su madre Misla se despertara de su coma.

Sairaorg venía todos los días a visitar a su madre, fue una suerte que Serafall permitiese que estuviera en el hospital Sitri ya que los Bael, Zekram personalmente, querían tenerla bajo su control pero afortunadamente no sucedió así.

Kushia era perteneciente a la casa Abbadon y como tal su poder característico era la creación de agujeros que conectan planos dimensionales paralelos en la curvatura del espacio, la familia Abbadon era muy poderosa pero se mantenían alejados del actual gobierno viviendo en una esquina del inframundo sin molestias alguna.

El Abbadon original fue el jefe de la séptima jerarquía de demonios, saltamontes simbólicos que salen de los pozos delabismo con cabeza humana, cabellos de mujer, dientes de león, cola de escorpión, armados con corazas de hierro y coronas de oro que atacaban con ferocidad.

Ella no había conocido a la madre de su señor pero si Misla había sido quien educó a Sairaorg estaba segura de que era una buena persona, las injusticias de la vida permitieron que semejantes personas de buen corazón vivieran tal calvario.

Sairaorg recibió la llamada de Rias para preguntar por el estado de su madre, ya que eran primos por parte de la madre de Rias. La pelirroja le comentó sobre su futura boda con Raiser, Sairaorg sólo pudo desearla suerte ya que la arrogancia de Raiser era conocida en el inframundo y ser su esposa debía ser un martirio.

"Hola Sairaorg-san"

Sairaorg se levantó al oír la voz de la Maou Leviathan, quien se acerca a él con su sonrisa habitual asi que tuvo que levantarse como señal de respeto hacia la reina del inframundo.

-Serafall-sama es un gusto volver a verla de nuevo... -habló Sairaorg haciendo una pequeña reverencia al igual que su reina Kushia Abbadon.

-También me alegro de verte Sairaorg-san, ¿has podido entrar a...? -preguntó Serafall y el pelinegro negó de inmediato ante la pregunta.

-Los médicos acaban de hacerle unas pruebas para determinar su estado, nos han dicho que en unos minutos podremos entrar -profirió Sairaorg dado que se esperaba que los médicos le dieran buenas noticias respecto al estado de Misla.

Serafall se sentó a su lado, tocaba esperar unos minutos. Se preguntó si Goku sabría su ubicación pero confiaba en que cumpliera sus palabras.

Aquellos minutos parecieron hacerse eternos aunque finalmente transcurrieron sin problemas, Sairaorg fue el primero en adelantarse y al abrir la puerta se llevó una sorpresa... la mayor de su vida; asimismo Serafall, quien abrió sus ojos.

Misla estaba mirando el horizonte desde su ventana, no estaba en la cama como habían pensado. Al ver a intrusos en su habitación no tardó en darse la vuelta y sus ojos se abrieron.

-¡¡MAMÁ!! -gritó Sairaorg corriendo a abrazar a su madre después de tanto tiempo mientras lágrimas se escurrían por sus mejillas.

-Hijo mío... he vuelto, no sé cómo pero he vuelto y esta vez ninguna enfermedad me va a separar de ti -habló Misla con una sonrisa mientras lloraba.

Serafall también estaba llorando por dos razones, por aquel momento entre madre e hijo y también porque su amiga había vuelto de su largo letargo.

Kushia sonrió enternecida por la escena, no pudo evitar que una lágrima se fugase de su ojo derecho, nunca había visto a su señor así de feliz.

Sairaorg, a pesar de toda la emoción, dejó espacio para Serafall ya que sabía que mantenía una buena amistad con su madre. La pelinegra se abalanzó sobre su amiga derramando lágrimas.

-¡Perdóname Misla! ¡Perdóname por no haber estado a tu lado cuando más me necesitabas! -gritó Serafall ya que su conciencia no podía seguir guardando aquello por más tiempo.

Quería que ella le perdonase por no haber hecho nada cuando su hijo Sairaorg fue exiliado por los Bael pese a que ella era la Maou y pudo evitarlo.

Serafall intentó limpiar su consciencia haciendo que Misla descansara en el hospital del territorio Sitri, aun con aquel gesto no fue suficiente, ella necesitaba desahogarse y lo hizo con Goku.

-No tienes porque pedirme perdón Serafall... pase lo que pase siempre serás mi amiga y eso nadie lo cambiará -habló Misla con una sonrisa correspondiendo el abrazo de la Maou Serafall.

Misla no supo cómo logró despertarse de su enfermedad, pues sólo recordaba haber visto un destello carmesí al despertarse... De repente su mente se iluminó recordando unas palabras.

"Te he dado esta nueva oportunidad de vivir junto a tu hijo puesto que ambos se lo merecen después de haber sacrificado tanto. Sonríe, disfruta, vive... procura buscar esa felicidad que nunca has tenido en tu vida. Te olvidarás de mí porque no he hecho esto para ser reconocido, sino para que seas feliz..."

Recordaba a la perfección aquellas palabras, Misla intentó recordar el rostro de su salvador pero le fue imposible, sólo vio una luz carmesí.

¿Por qué alguien que no la conocía quería que ella fuese feliz? Misla no lo entendía, ¿por qué no quería ser reconocido por su mérito, o que siquiera se supiera de su nombre? Tampoco lo entendía, pero ahora que había vuelto a la vida haría honor a esa persona buscando ser feliz.

"Gracias... mi salvador"- se dijo Misla con una sonrisa mientras que era abrazada por Sairaorg y Serafall, ella daría lo que fuera por conocer a su salvador pero ahora disfrutaría de estar de vuelta con sus seres queridos después de varios años.

Todos desconocían que cierto rubio estaba en el exterior escuchando la conversación mientras veía el horizonte, una parte de él se sintió feliz de haber ayudado a aquella familia de desdichados a ser feliz después de todos sus sacrificios.

Había pensado en entrenar a Sairaorg para hacerle más fuerte, pero sería en vano. Sairaorg avanzó por su cuenta y el rubio quería presenciar adónde era capaz de llegar con ese enorme ritmo, su ayuda era innecesaria ya que Sairaorg se valía de sí mismo y de sus puños para lograr su meta.

Asi que pensó en otra manera de ayudarle... Una buena manera era ayudarle a tener algo de felicidad en su vida, puesto que se lo merecía.

Tener a su madre de vuelta sería una motivación para él... una motivación que le empujaría a ser más fuerte para proteger a su única familia, eso es lo que Goku pensó para ayudar a Sairaorg.

Ya se había involucrado en aquel mundo hacía mil quinientos años cuando Elohim falló al sellar al Thriexa, juró que sería un espectador en aquel mundo pero no podía permitir que la bestia del apocalipsis lo destruyera cuando podía evitarlo.

Desde entonces su leyenda quedó registrada en todos los panteones del mundo, como Goku sabía que le buscarían por todas partes decidió volver a su posición de espectador, pero era muy evidente que muchas cosas cambiarían con su intervención, y no necesariamente a bien...

Lo bueno es que Elohim estaba con vida ya que su energía no se agotó totalmente, sólo estuvo unos siglos en letargo y su hijo Michael se hizo cargo, cometiendo errores en el proceso.

Elohim los reparó todos a tiempo pero se llevó una decepción al ver que la iglesia que fundaron Cristo y los apóstoles se había dividido en varias y la corrupción estaba presente en la mayoría.

No podía arreglar eso pero sí podía arreglar el sistema del cielo, reparó el Sephirot el árbol de la vida y la producción de ángeles se reanudó.

Con eso el número de ángeles crecía y por lógica crecería el número de ángeles caídos, dejando en desventaja a los demonios, quienes perdieron a más de la mitad de los pilares originales además de a sus antiguos Maou, sus números eran bajos.

El gobierno de Sirzechs quería evitar una guerra y para ello era necesario un acuerdo o alianza de paz entre las facciones, Elohim y Azazel estaban de acuerdo pero no la facción de los viejos Maou.

Los descendientes de los reyes demonios pretendían iniciar de nuevo la guerra para acabar con Dios y frenar la producción de ángeles, con la influencia que tenían en el inframundo la guerra sería inminente y el mundo humano sufriría las consecuencias, algo que sería catastrófico.

Eso era algo con lo que Goku no había contado cuando detuvo al Thriexa (666), ahora tendría que reparar su error evitando una nueva guerra y para eso tendría que actuar en el inframundo sin ser notado, ese era su objetivo y Azazel le ayudaba.

Sería difícil conseguir algo que ni los Maou actuales eran capaces de hacer, pero en sólo unas semanas Goku había conseguido hacerse cargo de los entrenamientos de Ravel y Raiser Phenex, era amigo de la heredera Agares y de la Maou Leviathan y había salvado la vida de la matriarca Bael, esto solo era el comienzo.

Más tarde.

Serafall salió del hospital con una sonrisa en su rostro, estaba feliz por el regreso de Misla pero no sabía dónde se había metido su amigo.

Justo cuando pensó en llamar a su número le vio apoyado en una columna con los ojos cerrados, asi que caminó hacia él apresuradamente.

-¡Oh! Tenías razón, este hospital es bastante grande y no pude evitar perderme... -comentó Goku rascándose la nuca con una sonrisa.

"¿Eh?"- Goku se llevó al ver que Serafall le abrazaba con lágrimas en sus ojos. No, era imposible que ella se hubiera dado cuenta.

-Gra-gracias por haber salvado la vida de Misla... no tengo con qué agradecerte -se sinceró Serafall con la cabeza apoyada en el torso de Goku.

-¿Yo? ¿De qué hablas? -preguntó Goku haciéndose el sueco pero sabía que ella ya lo sabía asi que intentar mentir no era adecuado.

-Goku-chan intenté burlarme de ti al decirte que los baños están en el primer piso, pues están en la planta baja... una enfermera me comentó que te vio por los pasillos de la quinta planta, y Misla había estado dormida minutos antes de nuestra llegada, es demasiada coincidencia ¿no? -explicó Serafall, no por nada era la Maou Leviathan.

"Maldición, me aseguré de que no había nadie"- pensó Goku pero falló pues una enfermera le vio.

-Serafall yo... -murmuró Goku, ¿qué explicación convincente podía darle sin sonar muy ridículo?

-Desde que has aparecido en mi vida sólo me han ocurrido cosas buenas... no sé quién eres realmente, pero lo importante es que estás en mi vida, gracias -habló Serafall con gran sinceridad- confío en ti, cuando quieras hablarme sobre ti estaré dispuesta a oírte, sé que eres algo más que un guardaespaldas, supe desde el primer momento en que te vi... que eras muy especial.

Goku sonrió alegando la cabeza de Serafall a su pecho mientras acariciaba su cabello, había llegado el momento de hacerlo por fin.

-¿Confías en mí? -preguntó Goku sonriendo y ella asintió- Yo también confío en ti, ven y responderé a tu preguntas -dijo con dos dedos en su frente.

Cuando Serafall intentó preguntar vio que desaparecieron del hospital en cuestión de décimas de segundo, y aparecieron en una comarca muy distinta que ella no conocía.

Era un extenso lugar carente de algun rasgo de hermosura, habían cientos y cientos de chabolas agrupadas sin orden alguno, habian varios niños con aparente falta de peso correteando por las calles medio desnudos, otras mujeres con ropas andrajosas en lo que parecían ser lugares de cultivo con varios pozos alrededor del mismo.

Serafall supo enseguida que se trataba de una zona bastante pobre del inframundo, sólo percibir el olor de las calles le hacía saber lo pésimo que vivían ellos en comparación a otros territorios.

Aquello sólo sirvió para recordarle el mal trabajo que hicieron ellos siendo los reyes demonios, con pesar bajó su mirada y se llevó las manos a sus ojos, intentando no ver el fruto de sus decisiones.

-Todos ellos han sufrido las consecuencias de todas las guerras en el inframundo, en un primer momento fueron cerca de cinco millones de refugiados y ahora sólo quedan doscientos cincuenta mil -dijo Goku mirando el horizonte-

-¿Es-esto lo he-hemos causado nosotros? -preguntó Serafall mientras que veía a un niño caminando con el apoyo de un palo de bambú debido a que su pierna derecha le faltaba.

-No tienes porqué culparte Serafall, tú jamás habrías deseado esto y estoy seguro de que habrías hecho cualquier cosa por evitarlo... -profirió el rubio intentando no arruinar esa enorme felicidad que traía consigo Serafall.

-¡¡Pero pude hacer algo!! ¡Pude hacerlo evitado pero no lo hice como siempre Goku! -se lamentó Serafall luego de haber visto a un niño pequeño urgando en la baura en busca de algo que comer.

-¡No habrías podido! -replicó Goku perdiendo su calma- ¡Hay cosas que suceden sin que podamos llegar a controlarlas y se nos van de las manos!

Tenía razón, Serafall no podía estar en todos los lugares del inframundo para poder ayudar a aquellos que necesitaban su ayuda, pero ese sentimiento de impotencia que reinaba en ella...

-Por eso te he traído hasta aquí, pienso que esta es la ultima oportunidad para hacer lo que nunca pudiste conseguir... -habló el rubio tomando las manos de su Serafall, quien se sorprendió

-¿L-lo que nunca pude conseguir? -inquirió Serafall, totalmente ensimismada por los ojos de Goku, unos ojos llenos de enigma y misterio.

-Descubrí este lugar hace unos días y supe que tendría que hacer todo cuanto esté en mi mano para ayudar a todas estas personas... con el dinero que recibí de los Phenex compré varios alimentos para ellos e iniciamos además los trabajos de cultivo, pero mi sola ayuda no es suficiente, estos niños necesitan atención médica, necesitan escuelas, ropa y felicidad... Quiero darles un futuro mejor a todas estas personas y demostrarles el valor de la vida -agregó Goku mirando a Serafall- por eso te necesito Serafall, necesito tu ayuda para conseguir hacer de este un lugar mejor, ¿me acompañarás en esta aventura, amiga?

Serafall sabía que no podía negarse. Ésta podía ser la última oportunidad para redimirse, para hacer lo correcto, para salvar una vida inocente como lo haría una verdadera chica mágica.

-¡Claro que te acompaño Goku-chan! Voy a comprar estos terrenos y construiremos escuelas, hospitales, supermercados, ¡hasta un cine para que podamos ver películas juntos! -exclamó Serafall entusiasmada pero se sonrojó ante lo último- estoy segura de que So-tan se alegrará de saber esto, su sueño siempre ha sido construir una escuela para los de clase baja.

Aquel territorio, al no estar situado en el territorio de ningún pilar, pertenecía al gobierno del inframundo, los Maou podían aprovecharlo siempre y cuando no sea una inversión privada.

-¿En serio? Eso suena genial, toda ayuda es bienvenida -habló Goku con sinceridad- hablaré con Lady Phenex, su ayuda también sería buena.

Serafall no podía creerse que existiera una persona con un corazón tan bondadoso. Invadida por la emoción del momento la diablesa saltó sobre Goku abrazándole, aquel probablemente había sido uno de los mejores días de su vida.

"Goku-sama ha vuelto"

Goku deshizo el abrazo al ver que una multitud de personas caminaban hacia él, ellos eran los aldeanos que ayudó hace dias comprándoles comida y creando unas zonas de cultivo.

-Hola amigos, ¿cómo han estado? -preguntó Goku con una sonrisa mientras acariciaba la cabeza de algunos niños, quienes sonreían ilusionados.

"Eso no es de tu interés"

Una voz fría sonó proviniendo de la multitud haciendo que Serafall frunciera el entrecejo, era una chica de piel morena, cabello blanco y ojos violetas con cuerpo atractivo pero marcado por la pobreza con la que vivían en aquel lugar.

-Rachel es bueno verte -habló Goku al ver a la chica, ella se oponía a ser ayudada por Goku ya que le consideraba como "un estúpido ingenuo que se apiadaba de ellos" algo que le irritaba.

Rachel miró de reojo a Serafall, una sonrisa burlona no tardó en instalarse en sus labios mientras a su vez se cruzaba de brazos.

-Ahora nos ha traído a una linda noble para ayudarnos -habló Rachel con sarcasmo- les sigo diciendo que este hombre está para aprovecharse de nosotros, en cuanto obtenga lo que quiere se irá y nos abandonará como lo han hecho todos.

-¡Goku jamás haría eso! -salió Serafall en su defensa- voy a ayudarle para hacer de este un sitio mejor, les prometo que vivirán mejor.

-¿Ah, sí? ¡Cómo me gustaría ver eso! -ironizó Rachel dándose la vuelta- cuando fracasen en su intento llámenme, así me reiré al menos una vez.

Serafall quiso replicar ante aquello pero Goku le detuvo, vio con impotencia como Rachel se iba.

-No le hagas caso, Rachel ha tenis una vida... difícil -habló Goku, según le habían contado los aldeanos sus padres le habían abandonado en un basurero y al parecer eran nobles pertenecientes al pilar Valefor, uno que estaba ya extinto.

-Goku-sama los cultivos están avanzando bastante bien, nos gustaría que nos acompañara a verlos -habló un hombre con una sonrisa.

-Haré más que eso pero antes, me gustaría presentarles a Serafall -profirió el rubio y la mencionada dio unos pasos al frente.

-¡Chica mágica Levi-tan para servirles a todos! -exclamó Serafall mientras hacía una pose con su varita, los niños sonrieron ante aquello y Serafall les acarició la cabeza viendo sus sonrisas.

Ver esas sonrisas inocentes hizo que su corazón se llenara de mucha felicidad... haría lo que fuera por proteger, a ellos y a sus familias.

-¿Acaso es su esposa Goku-sama? -el rubio se rascó la nuca ante aquella pregunta mientras el rostro de Serafall pasaba por varios tonos de rojo- ustedes hacen buena pareja Goku-sama.

Imágenes de una futura boda con Goku pasaron por su mente, se imaginó saliendo de la iglesia con Goku mientras les decían "vivan los novios".

"No, no, estoy aquí para ayudar a Goku"- se dijo Serafall borrando rápidamente aquellas imágenes para no entorpecer su juicio en estos momentos.

-*Tos* Bueno, ¿nos vamos a los campos de cultivo o no? -preguntó Goku intentando cambiar de tema y los aldeanos dieron su asentimiento.

Caminaron durante unos minutos hasta llegar a los lugares de cultivo donde habían algunas mujeres cultivando, Goku sonrió haciendo visto que algunas plantas estaban germinando.

-Es increíble, si sigue con este ritmo en unas semanas tendremos nuestro fruto, ahora nos toca trabajar amigos -comentó Goku mientras que se sacaba su chaqueta para trabajar.

Todos se sintieron animados ante aquellas palabras y comenzaron con las plantaciones.

Serafall vio con una sonrisa cómo el rubio tomaba un mazo para iniciar los trabajos, y se unió a ellos para ayudarles en lo que podía.

Si les gustó el capítulo no duden en dejar sus votos y comentarios acerca del rumbo que estoy tomando, recuerden leer "señor del inframundo".

Hasta el capítulo 10 seguiremos con la presentación de lo que vendría siendo la trama de la historia y cómo se involucra cada personaje en ella. Raiser, Ravel, Sona, Rias, Serafall, Goku, Seekvaira, Sairaorg... son las incógnitas de esta ecuación, he intentado darle espacio a cada uno hasta ahora y lo seguirán teniendo en adelante.

A partir del capitulo 10 aparecerán las dificultades para el elenco de personajes, Goku no va a conseguir con facilidad lo que se propone, pero Serafall estará ahí para ayudarle y viceversa. No la puse en la trama al azar como excusa para que sea pareja, sino para que ayude a Goku a cumplir su objetivo en el inframundo.