Disclaimer: los personajes de Twilight son de Stephenie Meyer. La autora de esta historia es Robsmyyummy Cabanaboy. Yo solo traduzco con su permiso.


Capítulo seis

EPOV

Vamos, vamos… atiende, Bella.

¡Aloha! Espero que estés teniendo un día increíble. Esta es Bella Newton. Lamento perderme tu llamada, pero estoy divirtiéndome demasiado en Hawái ahora mismo como para contestar la llamada, así que, por favor, perdóname. Deja un mensaje e intentaré devolverte la llamada cuando pueda. Mahalo.

—Hola, es Edward. Solo quiero que sepas que estoy un poco atrasado. Tuve una reunión de último momento con mi monitor que tardó más de lo que pensaba y… bueno, te lo contaré cuando te vea. No tienes que devolverme la llamada… o llama, como quieras. Solo quería que sepas que tengo media hora de atraso. Te veré pronto.

Agente listo, Edward. Ya que estamos, llamaré a mi mamá y le contaré que estoy por corretear por las islas de Hawái con una chica. Esto será bueno.

¿Qué tal, tonto?

—Vaya, gracias, Laur. ¿Están teniendo un buen día allí?

¡Uno genial, de hecho! Acabo de inscribir a Bailyn para su programa prescolar de verano. Comienza el próximo martes, ella está muy entusiasmada por volver con sus amigos.

—Muy bien. Entonces, ¿qué más pasa? ¿Algo emocionante que reportar?

Para nada. Demasiados niños en el sistema, no los suficientes padres para amarlos. Desearía tener una varita mágica y colocarlos a todos en hogares felices.

—Sé que sí. Pero eres una heroína todos los días. Cada niño y cada familia que unes trae más amor al mundo.

Lo siento, ¿quién dijiste que llamaba?

Pongo los ojos en blanco y me río.

—Ja, ja. Sé que eso sonó un poco sentimental de mi parte…

¿Un POCO?

—Está bien, demasiado. Solo quiero que sepas que estoy orgulloso de ti. Y sé que trabajas duro todos los días para hacer que esos pequeños milagros ocurran para la gente con la que trabajar. Lo que haces es importante. El mundo necesita más personas como tú que ayude a expandir el amor, ¿sabes?

Me encuentro con silencio.

—¿Laur?

Ahora escucho un llanto.

Sí, aquí estoy. Solo es que jamás te he escuchado hablar así, Edward. ¿Qué pasa contigo?

—Nada pasa conmigo. ¿No puedo decirle a mi hermanita lo orgulloso que estoy de ella?

Por supuesto que puedes. Y ya me lo has dicho, y lo aprecio. Simplemente… jamás he escuchado la charla del amor y la familia y milagros y eso. Me dejaste asombrada.

Frunzo el ceño y me encojo de hombros.

—Sí, supongo que tienes razón. Solo… no lo sé. No lo analices demasiado. Estaba en mi mente y quería decirlo.

Otro resoplido.

Bueno, estoy feliz de que lo hayas hecho. ¿En qué andas? Quiero decir, a parte de esta experiencia extracorporal.

—Eh, no mucho. —Mentiras—. Solo me estoy preparando para ver las otras islas, de hecho. Parto para Kauai hoy más tarde.

¡Genial! ¿Dónde te quedarás?

—Conseguí una promoción en un condominio a último momento. Es en Princeville.

¿PRINCEVILLE? ¡Diablos! Habla de la buena vida. ¿Te dieron algún aumento del que no me enteré?

—No. —Me reí—. Cuando consigues estos lugares a último momento, muchos de ellos solo están emocionados de conseguir la venta… son un buen negocio. Además, eh… voy a dividir los costos con un amigo.

Oh, ¿en serio? ¿Riley irá contigo?

Aquí vamos.

—Nah, él no está de vacaciones ahora mismo. No, voy con una amiga que conocí… una chica.

¡Sal de aquí! ¿Mi hermano se va de vacaciones con una novia? Ahora realmente estoy preocupada de que seas un extraterrestre. —Más silencio—. ¿Una chica? ¿Lo dices en serio?

—Oh, detente. No es tan impactante. He viajado con una chica antes. Y además… ella ni siquiera es una chica… bueno, quiero decir, por supuesto que lo es… pero, no de esa forma. Solo somos amigos. La conocí hace una semana, pero de hecho la conozco de hace unos años atrás.

¿Entonces estás reavivando un romance viejo? Deberías saber que estoy rastreando esta llamada, por cierto. Encontraré a mi hermano. Quién sea que eres, no lo tendrás como rehén por mucho tiempo.

—Oh, santo cielo, Lauren. Este es tu hermano el que te habla. No estoy reavivando ningún romance. Trabajé con ella, Bella, hace casi tres años. No la he visto desde ese entonces, pero me la crucé en el vuelo de vuelta a California.

Está bien. Bueno, estoy feliz de que hayas encontrado una amiga con la cual viajar. Y sé que he estado bromeando, pero suenas diferente… más aliviado… simplemente es tan nuevo.

Dime algo que no sepa. Mi cabeza está dando vueltas con todas las cosas que creo que Bella encendió. Sinapsis que pensé que estaban muertas o abandonadas por mucho tiempo están ardiendo con ganas.

—Sí, lo sé. No me prestes atención. Sigo siendo yo. —Creo.

De acuerdo. Bueno, mamá salió a almorzar y a ver una película con una amiga ahora mismo, pero le diré que llamaste. Podrías intentar con su celular, pero estoy segura que estará apagado ya.

—Okey, no importa. ¿Dónde está mi payasa?

Ella sigue en la casa de su Nana y Abu. La recogeré mañana. Hablé con ella anoche. Emmett y Rosalie vinieron de visita por el fin de semana, ¿sabías?

—Sí, me llegó un mensaje de Em hace unos días que estaba escapando de Twenty-Nine Stumps para sus noventa y seis. ¿Estuviste con todos?

Síp. Mamá y yo fuimos el sábado para una barbacoa familiar. La pasamos genial. Pero te extrañamos.

—Te escucho. Está bien, déjame ir. Voy a recoger a Bella y nos dirigiremos al aeropuerto para un vuelo de tarde.

Okidoki, alcachofi.

Me río de sus tonterías. Pasar tiempo con Bailyn hace que cualquier adulto inteligente suene como si perteneciera a Plaza Sésamo.

—Envía abrazos a todos de mi parte. Tendré mi teléfono por si alguno quiere contactarme.

Entendido. Sabes que Bay te hará videollamadas cuando llegue a casa, así que prepárate para eso.

—Eso haré. Te amo.

—También te amo, hermano extraterrestre y misterioso.

~TotS~

—¡Estás aquí! ¡Pensé que me habían plantado! —dice Bella con un pequeño tono sarcástico, de pie junto al banco afuera de la terminal Hickam.

—Difícilmente. —O sea, ni en un millón de años plantaría a esta chica—. ¿No te llegó mi mensaje? Llamé alrededor de hace veinticinco minutos y conduje lo más rápido posible.

—¡Oh, no lo habré visto! Estuve entrando y saliendo de mi cuarto y de la recepción del alojamiento. Entonces, estaba aquí, devolviendo el coche. No tenía el teléfono conmigo todo el tiempo.

—No pasa nada —digo, sonriendo—. Aquí estoy, y sí, lamento llegar tarde. Sé que querías tomar el vuelo de las diez, pero probablemente tomemos el del mediodía.

—¡Está bien! No tengo ningún lugar dónde estar hasta el veintiséis de agosto —añade con un guiño. Ahora se encuentra a mi lado, sus lentes de sol sobre su cabeza para apartar el cabello de su rostro. Está entornando los ojos por el sol y mirándome—. Podemos tomarnos nuestro tiempo.

Trago la roca enorme que parece haberse ubicado en mi garganta y sonrío, analizando la frase que acaba de soltar. Estoy seguro que no intentaba ser atrevida, pero diablos si no pienso en las posibilidades de lo que esta aventura podría traernos.

Mientras meto sus maletas en mi coche, ella saca su teléfono y camina hacia el asiento del pasajero. Después de abrocharme el cinturón de seguridad, Bella se gira hacia mí con ojos bien abiertos y excitados.

—¿Te reuniste con tu monitor? ¿Cómo fue?

—Bueno, al principio dijo que podrían necesitarme en Albany.

—¿Nueva York? No sabía que había una base allí arriba. ¿O es una estación de reclutamiento?

—No, quiso decir la base de logística en Albany, Georgia. Casi me clavaba un lápiz en el ojo.

Frunce su rostro.

—¡Puaj! ¡No hagas eso! Me gustan tus ojos libres de lápiz. —La miro y esbozo otra sonrisa—. Albany es así de malo, ¿eh?

—No tienes idea. —Sacudo mi cabeza—. Cierto, no tengo mucha idea tampoco, pero he oído historias. Se encuentra al suroeste del estado, muy cerca de las fronteras con Alabama y Florida. Hicksville por lo que he escuchado. Digamos que prácticamente nada pasa allí. Tengo una amiga estacionada en Albany y dice que la noticia más importante este año es que un Olive Garden abrirá este otoño.

—¿Esas son las buenas noticias?

Asiento, solemnemente.

—Emocionante, ¿cierto?

—Está bien… entonces, ¿asumo que esta historia tiene un final más feliz que en los intestinos de Georgia?

—Sí, afortunadamente —río—. Iré a Okinawa para ser Asistente G4 para el 3er GML.

Sus ojos se abren de par en par, su sonrisa brillante.

—¡Vaya! ¿Japón? Eso es jodidamente increíble. No tengo idea de qué significan todas esas iniciales y acrónimos, pero suenas muy feliz. De hecho, estoy algo celosa.

—¿Celosa?

—Sí. —Asiente, sus labios ladeados hacia un lado—. Estoy lista para salir de Carolina del Norte. Me postulé para un puesto de profesora en el extranjero si hay alguno disponible.

Trago con fuerza de nuevo, recordándome de la realidad de esta situación. A pesar de que he permitido estas ideas sobre Bella y yo se desarrollaran salvajemente en mi imaginación, la posibilidad de que nos volviéramos a ver después de esta aventura hawaiana es muy baja. Hay una fecha de caducidad para esta amistad. Tengo que recordar eso… por su bien y el mío.

—Eso es genial. ¿Sabes cuándo se contactarán contigo desde EDDD?

—Supongo que puede ser en cualquiera de estos días. Dijeron que esta semana o la próxima. —Está dando pequeños saltos en su asiento, emocionada por tener noticias.

—Espero que te funcione. Estoy seguro que hay bases alrededor del mundo con demasiadas oportunidades. Así es cómo mi mejor amigo conoció a su esposa, de hecho.

—¿Oh, sí?

—Ajá. ¿Recuerdas a Eric, el novio de mi hermana que falleció? Su hermano es mi mejor amigo de la infancia. Como sea, Emmett estaba DTA en Italia e hizo una parada en La Maddalena por varios días. Rosalie era una profesora en la Base Naval allí. Se conocieron una noche que salieron con amigos y literalmente se enamoraron a primera vista. —Sonrío, recordando cómo me llamó como un tonto enamorado para decir que tenía que ser su padrino porque iba a casarse en Las Vegas el mes siguiente—. Han estado casados por seis años.

—Aww, esa es una historia dulce —comenta—. ¿Cómo te lo tomaste, Sr. "me-gusta-estar-entre-relaciones?

Me encojo de hombros, pensativamente.

—Estuve feliz por ellos. Solo porque no me he permitido atarme a alguien, no significa que no puedo ser feliz cuando un amigo encuentra lo que está buscando.

La observo asentir de reojo. Parece que tiene más para decir, una sonrisa juguetona en sus labios, pero se mantiene callada.

—Riley fue muy tierno con Nalani anoche en el bar.

De alguna forma pensé que esto surgiría. Mi amigo el Don Juan parece haber centrado su objetivo en una chica y me hizo quedar como un mentiroso. La semana pasada le dije a Bella que él tenía una chica en cada puerto. Y era así… hasta recientemente, sin mi conocimiento. Nalani ha sido una constante durante los más de dos años que Riley ha estado aquí en Oahu. Ella es muy dulce y está demasiado enamorada de Ri… cualquiera puede ver eso. La cosa es que… creo que él se ha dado cuenta que quizás sienta lo mismo.

La idea de que Riley Biers se encuentre fuera del mercado hace que el adictivo verso de «Another One Bites the Dust» pase por mi cabeza. Cántala, Freddie.

—Sí. Él, eh, jamás me dijo lo cercanos que se volvieron mientras yo estaba en la misión. Debería haber sabido que algo pasaba cuando todo lo que hizo fue bailar con esas chicas el viernes en la noche y luego vino a casa conmigo para dormir en mi sofá.

—Quizás algunos perros viejos pueden encontrar nuevos trucos, ¿eh? —bromea Bella.

Suelto un bufido.

—Eso supongo. —Nos detenemos en un semáforo en rojo y echó un vistazo a Bella, que tiene una sonrisa amplia y feliz—. ¿Qué?

Sus ojos brillan antes de bajar sus lentes de sol y levantar sus cejas.

—Oh, nada.

Suelto una carcajada.

—Esa sonrisa que tienes allí no parece ser nada, Clementine. Escúpelo.

—Supongo que no puedo resistirme en decir que si el eterno solterón, el Comandante Biers, está por sentar cabeza, ¡quizás todavía hay esperanza para ti!

Ni una gota de inquietud o arrepentimiento. Dios, esta chica es muy directa. Y con solo una semana con ella, me tiene concibiendo cosas que jamás consideré, pero entonces vuelvo a la realidad. Otra vez. Demasiada tristeza ha pasado por mi vida. Sé lo que hago. Estoy seguro de ello… casi.

—Bueno, supongo que nunca debemos decir nunca en la vida. Pero llegados a este punto, diría que no creo que sentar cabeza sea para mí.

Ella asiente, sonriendo.

—Lo que sea que diga, señor —enfatiza con una sonrisa brillante más y enciende la radio sin pensarlo dos veces.

~TotS~

—¡Santo cielo! Edward, tienes que salir aquí y ver esto —chilla Bella mientras estoy cerrando la puerta del clóset en una de las dos habitaciones de nuestro departamento. Sigo el sonido de sus gritos y la encuentro en el balcón observando el acantilado en la costa norteña de Kauai.

Está sonriendo de oreja a oreja mientras salgo al patio. Se da vuelta y se inclina sobre el barandal, agitando su brazo, alentándome para que me una a ella. Subo e inhalo el aire fresco. La plumaria y el agua de mar invaden mis sentidos. El sol brilla fuertemente sobre el Pacífico, las olas ondeando y brillando con cada flujo y reflujo. Miro a Bella, que está sacando fotos de la vista con su cámara, y me encuentro hipnotizado de nuevo.

Estoy magnéticamente atraído hacia ella y no puedo evitarlo. No soy así, ni como el mantra que he practicado por todos mis años de citas. Que lo mejor para mí es no comprometerme con nadie porque inevitablemente te dirige al dolor. Pero, mierda, ella me hace cuestionar cada cosa en la que he creído desde que tengo nueve años.

No estaba preparado para despedirme de ella, así que la rastreé y prácticamente le rogué que me dejara unírmele en este viaje. Ella dijo que sí de inmediato, lo que es una buena señal, por supuesto. Ella dijo que tampoco estaba lista para despedirse.

Simplemente no sé qué significará cuando este viaje termine. Vivo mi vida planeando cosas. ¡Soy un oficial de logística y suministros, por Dios santo! Dónde voy, qué hago, qué como… sé cada detalle horas, días, e incluso semanas antes de que ocurran. Todo tiene un lugar específico en mi vida. Y ahora hay una parte —una gran parte— de mí que está aterrado del momento en que realmente tenga que dejarla ir. Irse de Hawái y de lo que sea que está pasando aquí entre nosotros. Esta pequeña chispa que creo que sentimos los dos, pero con el que todavía no hemos hecho nada. ¿Qué haremos? ¿Qué haré? ¿Realmente estoy pensando en tener una relación con ella? ¿Una a larga distancia? Dios, necesito poner un orden a todo esto.

Me he mantenido en la compañía de las mujeres porque era divertido y placentero, y aceptémoslo, nadie quiere sentirse solo. Pero estaba bien cuando la noche acababa. Estaba bien si no volvía a escuchar de ella al día siguiente o la semana siguiente… o jamás.

Pero cuando estoy con Bella, me encuentro desesperadamente esperando a la próxima vez que pueda verla, hablar con ella. Ese momento jamás es suficiente. Sigo queriendo más. Me siento codicioso y ansioso y… mierda, ¿en qué estoy pensando? Jamás me he sentido así por alguien con quien he salido… ¡y ni siquiera estoy saliendo con Bella! Todo lo que he conocido y practicado en mi vida no encaja con el molde cuando estoy con ella. La simpleza se ha ido por la ventana, reemplazada por confusión, excitación e intriga.

Solo necesitamos tomarnos nuestro tiempo. Descifrar las cosas lentamente. Si realmente hay una llama que quiere y necesita ser alimentada… lo haremos cuidadosamente. Inhalo profundamente el aire exótico hawaiano y me intoxico con su aroma antes de girar y buscarla.

—Oye, estoy lista para relajarme en la piscina si quieres bajar y venir conmigo. ¿Puedes cubrir mi espalda con protector antes de que me vaya?

Mi habilidad para hablar se paralizó. Bella tiene puesta un bikini que compite con todos mis sueños de adolescente que tuve sobre una supermodelo de la edición de trajes de baño de Sports Illustrated. Esta tiene un estampado de flores y salpicones de colores verdes, violetas, azules y algunas amarillas. Claramente, estoy tardándome mucho estudiando su traje de baño mientras que su cuerpo también GRITA por mí.

Ella tiene curvas suaves que acentúan su complexión femenina. Su piel ya está bronceada y algo oscura por sus actividades al aire libre de la semana pasada. Y más aún, me está dando la espalda. Así que estoy viendo su parte trasera. Mis ojos se deslizan por sus piernas largas y tonificadas, y aterrizan en su firme trasero, apenas tapado en los confines de su traje. Su espalda es una paleta de color crema que ruega ser pintada con salsa de chocolate, crema batida… llenado de besos de lengua. Me siento algo mareado por un momento con ese último pensamiento. Sus brazos están por encima de su cabeza, sosteniendo su cabello caoba lejos de su cuello y hombros, y su rostro ahora está girado hacia mí, preguntándose qué diablos puede estar demorándome en responderle.

—¿Edward?

Síp. Esa es mi señal. Demasiado tiempo observándola.

—Sí, lo siento. —Me acerco, tomo la crema de su mano y esparzo un poco en mi palma. Comienzo sobre sus hombros y deslizo mis manos por su espalda superior y sus escapulas. Mierda, su piel es lisa como la seda. Mientras mis manos navegan por sus costados y sus costillas, ella ríe.

Notado.

Tomo otro poco de crema en mi mano para terminar de cubrir su esbelta espalda hasta el borde de su braga. Cierro el envase y me enderezo de nuevo, orgulloso de mí mismo por mantener mis secreciones orales, así como mis gruñidos internos, bajo control.

Realmente desafío a cualquier hombre en el planeta a hacer lo que acabo de hacer sin emitir un sonido o sin babearse. De hecho, tachen eso… la imagen de cualquier otro hombre tocándola me hace desear bañarme en un galón de lejía para borrar esa aberración.

—¡Todo listo!

Al escuchar mi declaración, ella se da vuelta y obtengo el primer vistazo de su cuerpo en bikini desde el frente. La palabra "celestial" lo resume bastante bien.

—¡Gracias! ¿Quieres bajar a la piscina conmigo?

—De hecho, iba a sentarme y hacer una lista de todo lo que necesitamos comprar en el supermercado.

Ella me mira con incredulidad.

—¿Acaso no puedes hacer eso en una reposera mientras disfrutas del sol? ¿Por qué desperdiciar el día adentro cuando está hermoso allí afuera? —Me pincha el hombro con su dedo índice—. ¡Vamos, señor! ¡Viva un poco!

Me reí, sacudiendo mi cabeza.

—Está bien. Tú ganas. A pesar de tu excelente punto sobre el clima, necesito tu opinión sobre la lista de compras.

Ella pone los ojos en blanco.

—Okey. Lo primero en la lista… alcohol. ¡Necesitamos aflojarte un poco! Este viaje es sobre vivir cada momento y divertirse, creando recuerdos en el camino, ¿entendido?

—Sí, señora.

Ella asiente una vez.

—¡Bien! Ven a la piscina cuando estés listo… te guardaré una tumbona.

Dios en el cielo. Su retirada me hace ajustarme los shorts y quitando el sudor en mi ceja. ¿Qué acababa de decir? ¿Algo racional y lúcido?

Dios, estoy arruinado.

~TotS~

BPOV

—¿Ensalada?

—Sí, claro.

Edward empuja el carro por Foodland mientras yo meto los artículos.

—¿Qué quieren en la tuya? ¿Zanahorias? ¿Tomates? ¿Queso en tiras? —pregunto, tomando los tomates Cherry y examinando las cabezas de lechuga romana disponibles.

—Pepinos me parecen bien —responde Edward, con una sonrisa en sus labios.

—¿De qué sonríes?

Sacude su cabeza.

—Simplemente disfruto que des vueltas por la sección de verduras… eso es todo.

Siento mi sonrisa crecer y vuelvo a elegir el mejor y más fabuloso pepino disponible solo para él.

—¿Qué más, Capitán Masen?

—Solo el pepi —confiesa tímidamente.

—Solo pepino y lechuga… muy verde de tu parte —me río—. Bueno, ¿al menos le agregas algo interesante como un aderezo francés o algo divertido y de sabor exótico como una vinagreta de cebolla y miel?

Él sacude su cabeza silenciosamente y se encoje de hombros.

—Aceto balsámico.

—Lechuga verde, pepino verde y balsámico marrón. —Suspiro—. Le voy a enseñar algunas cosas, señor. Las ensaladas pueden ser mucho más divertidas que eso.

Copia la sonrisa que le estoy dedicando.

—No dudo ni por un momento que puedas enseñarme cosas —dice suavemente, haciendo que mi respiración se agite un poco—. De hecho, no puedo esperarlo.

Trago mis emociones, tratando de no leer demasiado a lo que él dice… pero Dios, cuando me mira con esos ojos color esmeralda, pierdo la habilidad de pensar con claridad y simplemente quiero lanzarme hacia su cuerpo. El único avance que él ha hecho fue unírseme en ese sexy baile en el club la otra noche. Necesito tranquilizarme y solo disfrutar de nuestro tiempo.

—Entonces, ¿qué sigue?

—Bueno, acordamos cenas simples en el condominio. Entonces… cosas para tacos, spaghetti y pan de ajo, fiambre para los sándwiches, cereal…

—Está bien, puedo ir a buscar un carrito y tomar algunas cosas así dividimos a la mitad el tiempo de compras, sé que te gusta ser eficiente con tu horario —ofrezco.

Arruga su rostro, pero aun así sonríe.

—De hecho, me estoy divirtiendo escuchando lo que te gusta y lo que no. Es como jugar a Veinte Preguntas sin tener que pensar en mi turno.

—¡Uh, me gusta! Como la mantequilla de maní crocante o suave… mermelada de uva o frambuesa… las amistades dependen de estas diferencias, ¿sabes? —añado.

—Comencemos, ya que estamos aquí. —Señala a las estanterías donde se encontraban varios tipos de mantequilla de maní y jaleas—. ¿Qué va a ser, Clementine? ¿Crocante o suave? —cuestiona, arqueando una ceja.

—Honestamente, me gusta las dos. Mi papá siempre ha sido un gran fan de la crocante, pero una vez que me mudé para la universidad y comencé a hacer mis propias compras, mi preferencia se inclinó había la lisa. Así que me mantengo con esa… respuesta final.

—Tienes suerte, niña. Suave, entonces —añade con un guiño.

Cielos.

—Es su turno para la jalea, señor. ¿Qué dice?

—Voy a elegir la de uva… y tiene que ser mermelada. La jalea tiene muchos grumos; la mermelada es más suave —anuncia con confianza.

—Bueno, estoy contigo con el sabor a uva. Aunque me encantan los muffins de frambuesa, los que como en el desayuno cuando es posible, así que llevaremos las dos.

—Me parece justo.

—Es interesante que a los dos nos guste suave —murmuro, no para que sea escuchado, mientras imágenes evocadas de su suavidad me dan escalofríos.

—Sí, interesante —lo escucho susurrar en respuesta… insegura de si debía escucharlo.

—Pero, eh, sí… esa explicación sobre jalea versus mermelada; has pensado bastante en ello, ¿no?

Su sonrisa torcida aparece en su boca. Oh, es jodidamente adorable. Se encoje de hombros y dice:

—Logístico. Nos pasa a todos.

Suelto unas risitas, poniendo los ojos en blanco por su respuesta resignada.

—Okey, es bueno que compremos mantequilla de maní y mermelada, pero si lo vamos a hacer bien, tenemos que comprar nubes también.

Sus cejas se alzaron hacia la línea de su cabello.

—¿Nubes?

—¡Sí! ¡Nubes de malvavisco! Por favor, dime que has comido un fluffernutter.

Cierra sus ojos con fuerza por medio segundo y suspira.

—Bella… yo no… jamás… "fluffernutter"… suena como un tipo de galleta porno —medio susurra, medio grita regañonamente.

Siento mis rodillas aflojarse, y caigo sobre el costado de Edward en un mar de carcajadas. Permanecemos en el medio del pasillo por unos momentos más antes de recomponerme.

—¿Galleta porno? —Me río de nuevo—. ¿De dónde diablos sacaste esa palabra?

Él comienza a tartamudear y levanta una mano para señalar entre el carro y mi cuerpo y él y… Dios, ni siquiera sabe lo que provoca. Intento todo lo que puedo para no seguir riéndome en su rostro.

—Bueno… «Nutter» suena como a galletas de mantequilla de cacahuete y… y… —Mira al techo, sacudiendo su cabeza. Sus mejillas están sonrojadas y las puntas de sus orejas están rojas de repente—. Y el «fluffler» …agh. —Sigue sacudiendo su cabeza, asqueado, y entonces se inclina para susurrar en mi oído—. Santo cielo, Bella… ¿no has escuchado la palabra «fluffer»?

Dejo de reírme por un minuto y me enderezo. Mis cejas se fruncen porque… nop… el único fluffer que he escuchado es la parte super deliciosa del sándwich en cuestión. Me encojo de hombros e inflo las mejillas con aire.

—Me tienes, capitán. ¿Qué es un «fluffer»? —respondo, un poco demasiado fuerte, aparentemente… porque dos adolescentes cerca de nosotros abren los ojos de par en par y comienzan a reírse.

Suspiro, sintiéndome excluida.

—¡Vamos! Dime lo que es un «fluffer». Si es tan malo, quizás no debería seguir comiendo fluffernutters. —Llevo mis manos a mis caderas—. No es una organización que mata patitos bebés por investigación o algo, ¿no? ¿Experimentos científicos con bebés chimpancés?

El rostro de Edward está ahora enterrado en sus manos y murmura para sí mismo. Me inclino hacia su cabeza y veo si puedo descifrar lo que está diciendo. Él elije ese momento para dejar caer sus manos y nuestros rostros ahora se encuentran a meros centímetros del otro.

—¡Hola! —Sonrío tan brillante como puedo.

Sus ojos se achinan y comienza a reír; entonces lame sus labios.

Dios santo.

Susurrando, él comienza.

—Bella… Fluffer es una chica, o chico, supongo, dependiendo de la forma que el actor se inclina, y uso el término "actor" muy extremadamente vago. Como sea, ella o él se encarga de mantener al tipo… —Se aclara la garganta— …excitado, ya sabes… en una película porno.

Mi boca se abre. Eh, sí. ¡Jamás esperé que esa fuera la definición de «fluffer»! Comienzo a reírme porque, aunque no estoy avergonzada o asqueada por el concepto del porno… me parece graciosísimo que mi compañero de viaje, el Capitán "todo-planchado-y-en-su-lugar" Masen aquí, sabe los detalles de… diremos… ¿las manos artísticas?

Mientras que me río, sus ojos se cierran e inhala fuertemente.

—Jamás me vas a dejar olvidar esto, ¿no?

Sacudo mi cabeza.

—No por el futuro cercano, no.

—Eso es lo que pensé. —Sacude su cabeza conmigo—. Es hora de buscar el alcohol… necesitamos mucho para ahogar este momento en particular.

—¡Igual voy a comprar las nubes! —digo mientras él camina por el pasillo, sus ojos ardiendo.

—¡Eso supuse también! —su respuesta fuerte me tiene riendo de nuevo. Oh, este chico.

~TotS~

—Ese spaghetti estuvo delicioso, Bella. Gracias. —Edward junta nuestros platos y bol de ensaladas dentro del fregadero.

Echo un vistazo por encima de mi hombro mientras cargo las copas en el lavavajillas.

—Fue un placer. Tú puedes cocinar en la noche de tacos —añado con una sonrisa.

—Suena como un plan. Puedo con el condimentado de la carne picada. —Se ríe y me uno a él—. Este condominio es increíble, por cierto. No alagué tu elección temprano cuando nos registramos.

—¡Oh, gracias! Es genial, concuerdo. Realmente fuimos afortunados con las vistas, los dos cuartos… Y, oye, ese jacuzzi en la terraza tiene mi nombre escrito esta noche. Probablemente debería bajarle al vino —me río.

Echo un vistazo a Edward y él parece estar sumido en pensamiento… ¿en un dilema quizás?

—¿Estás bien allí?

Él vuelve de cual sea que fuera lo que lo tenía atrapado y muestra su sonrisa torcida.

—Eh, sí. Si no te molesta, voy a desempacar un poco.

—Para nada. Iba a hacer lo mismo antes de meterme al jacuzzi.

Él asiente y se dirige hacia su cuarto. Me cedió el cuarto principal, lo que fue muy generoso. Tengo un baño allí, así como un balcón personal. Su cuarto se encuentra al final del pasillo. Es de un buen tamaño, con una cama King como en el mío, pero su baño está en el pasillo. Aunque no tiene un balcón en su cuarto, no la pasamos mal aquí en Princeville. La sala es enorme, tenemos una cocina completa con todas las instalaciones y un gran televisor montado a la pared, así como en nuestros cuartos. La decoración es tropical, por supuesto, pero tampoco nos han inundado con muebles de mimbre para hacernos sentir como si estuviéramos en el plató de Golden Girls.

Es realmente perfecto. Todo lo que había esperado, y la mejor parte es que… él está aquí conmigo.

Lo juro, estaba feliz con hacer este viaje por mi cuenta. No soy el tipo de chica que se sienta en casa si no tengo con quién salir. Si tengo hambre, tomo mi Kindle y voy a mi restaurante favorito. No me molesta la mesa para uno—en serio que no. Si están proyectando una película en el cine que realmente quiero ver, voy. Seguro, le pregunto a Alice y Jasper, o Angela primero… pero si no están disponibles, no me quedo sentada en casa.

Simplemente ya no soy esa persona. Prometí hace mucho tiempo que no dejaría pasar la vida. No sabemos cuánto tiempo tenemos y hago todo lo posible para que cada momento cuente. No significa que sea una persona super activa. Me gusta ser holgazana y estar en pijamas todo el día cada cierto tiempo… pero después de todo, hice una promesa a mí misma que tomaría cada día como una oportunidad de abrazar a la vida para mí misma, así como para Mike y nuestro hijo. No podría funcionar de otra forma… y estoy segura de que Mike está orgulloso de la forma en que hago las cosas. Jamás hubiera querido que me haga una bola y me dejara ir después de que fue asesinado. Él no era así. Y tampoco es como soy yo.

Y ahora, aquí estoy con Edward. Sintiendo… algo. Una atracción… una conexión. Todavía no puedo explicarlo, pero sé que quiero explorarlo un poco más. Creo que él siente lo mismo. Lo he notado mirarme en diferentes momentos en nuestros días y noches juntos la pasada semana y media. Y no solo cuando hablo… también son los momentos en silencio. Echo un vistazo y nuestras miradas quedan atrapadas. Entonces sonrío, porque ¿cómo alguien puede no sonreírle a ese hombre? Sé que ha pasado por mucho dolor en su vida. Estoy dándome cuenta de por qué le es difícil confiar que no todas las relaciones terminan con tristeza y desesperanza. Pero él se ha cerrado a sí mismo y eso es una verdadera lástima. Nadie debería ir por la vida con tanta poca fe en la felicidad y el amor.

Tiene tanta bondad en sus ojos; es difícil apartar la mirada. Y entonces está esa fuerte mandíbula, su tenso cuello que da paso a sus anchos hombros y excepcionales bíceps, sus tonificados antebrazos. Cualquier tonto puede ver que él se toma en serio su bienestar físico, como todos los Marines. Mike era igual también.

¿Dónde estaba? Oh, sí… su pecho. La forma en que sus chapas identificadoras caen sobre su esternón, contrastando con su piel bronceada. El vello de su pecho, la definición de sus abdominales. Está bien, eso prácticamente es todo su torso, pero no estoy hecha de acero. Cuando apareció en el área donde se encuentra la piscina esta tarde con sus shorts azul marino y con el pecho más hermoso y piernas más tonificadas que jamás he visto, tuve que ponerme sobre mi vientre así podía esconder mi rostro. Realmente lo hubiera ojeado todo el tiempo. "Toma una foto, durará más" viene a mi mente cuando pienso en cómo no pude apartar mi mirada de él hoy.

Vuelvo de mi lujuria mental y noto que prácticamente he desempacado todo mi bolso. Bragas, sostenes, pijamas en los cajones. Ropa en las perchas, artículos de aseo en el lavabo del baño. Eso fue bastante genial. Desearía poder limpiar toda mi casa así, rápido e indoloro. ¡Solo piensa en Edward y sus atributos, eso funcionará!

~TotS~

Mmm. Esta agua se siente increíble. Muy caliente, sí, pero también muy relajante. El escenario es completamente oscuro desde aquí afuera, con excepción de las luces de nuestra sala. Cuando contengo el aliento y apago los chorros de agua, puedo escuchar las olas chocando contra la base del acantilado.

Tan pacífico. Tan sencillo. Tan…

—¿Molesta si me meto? —Escucho la voz incorpórea de Edward detrás de mí y me giro para encontrarlo. Todo su cuerpo se encuentra en las sombras con las luces de la sala de fondo. Parece un superhéroe en la oscuridad… listo para rescatar a las chicas relajadas en los jacuzzis. Por suerte para mí, soy la única que da la talla ahora mismo.

—¡Por favor! Es justo lo que el doctor ordenó después de correr y viajar todo el día.

Deja caer la toalla a un lado del jacuzzi y trepa a un costado, deslizándose adentro y gruñendo con gloria hasta llegar al fondo, ubicándose a mi derecha. Mi aliento se atasca en mi pecho, escuchando a su gemido gutural de satisfacción y tengo que apartar la mirada, en caso de comenzar a babear. He sido célibe por más de tres años, con excepción de mis buenos dedos. Todos estos gemidos y gruñidos y el pecho que está mostrando… como dije antes, no estoy hecha de acero; una chica no puede soportar tanto.

—Buena, ¿cierto? —ofrezco, estúpidamente. Deduzco que es mejor eso a ofrecer un baile privado y mojado.

—Dios, se siente fantástico. —Levanta sus brazos fuera del agua y comienza a estirarlos de un lado al otro. Sonándose los nudillos y rodando su cuello, luego lleva un puñado de agua hacia su cabeza y la frota por su rostro y su muy corto cabello. Tengo que morderme la parte inferior de mi mejilla y estudiar mis uñas para evitar lucir como una acosadora. Él comienza a estirar sus largas piernas, pero las mías ya están cruzadas a lo largo del jacuzzi y sobre el banco contrario. Ni bien nuestras piernas se encuentran debajo del agua, ambos las apartamos y nos disculpamos al mismo tiempo por el choque.

—¡Lo siento!

—Lo siento… no, está bien…. Aquí. —Muevo mi cuerpo a un lado un poco así puedo tener mis piernas estiradas, pero en el banco a mi izquierda, permitiéndole que estire las suyas a lo largo del asiento a su derecha.

—Entonces, ¿qué deberíamos planear para mañana? ¿Pasar el rato y relajarnos? ¿O comenzar el tour relámpago? —cuestiona mientras su cabeza está echada hacia atrás a un lado del jacuzzi, sus ojos cerrados por un momento.

—Podríamos hacer un tour si quieres. O podemos explorar por nuestra cuenta. ¿Eres golfista?

Sacude su cabeza.

—Nah, nunca me gustó. He jugado al golf con mi comandante antes… básicamente solo intento no avergonzarme frente a mis superiores. Es un pasatiempo costoso… y uno en el que no soy bueno. ¿Qué tal tú?

—Nop. Mike lo disfrutaba, pero siempre pensé que era aburrido. —Me río—. Encendía el televisor un domingo y veía golf por horas. —Sacudo mi cabeza, recordando—. Como observar una pintura secarse.

Ambos estallamos en risas y en ese momento nuestras miradas se encuentran. Una de esas pausas significativas que me hacen tragar fuertemente y sonreír de nuevo.

—Como sea, nos perderemos todo el concepto del golf de Princeville, supongo. —Me encojo de hombros.

—¿Estás interesada en un tour en helicóptero por el Parque estatal de Waimea Canyon?

—Definitivamente. Y mi mamá y mi papá dijeron que el Fern Grotto es indispensable —añado—. Oh, y por supuesto una fiesta luau. Me encantaría ver una fiesta luau en cada isla, si podemos.

Él sonríe.

—Un tour luau de Hawái, ¿eh? —Levanta la mirada hacia mí, entornando los ojos en la oscuridad—. Podríamos hacer eso. ¿Tus padres te dieron algún otro consejo? ¿Puedo suponer que han vacacionado aquí antes?

—Sí, cuando yo era muy joven, vinieron aquí para su décimo aniversario de casados. Pasaron una semana en Kauai y otra en Oahu. Tendré que enviarles un correo esta noche y preguntarles otra vez si tienen ideas. Pero recuerdo que mencionaron el Grotto, que hay un tour de película que podemos ir, el tour en helicóptero. —Señalo con mis dedos.

—La costa de Na Pali al noroeste de la isla y la selva en la cima se suponen que son vistas para ver.

—Increíble… entre nuestro conocimiento básico y la búsqueda online que hemos hecho, creo que tendremos la semana llena. —Levanto la mirada y aprecio el cielo estrellado por un momento—. Entonces, ¿qué piensas? ¿Qué tal el tour de película mañana y quizás un luau en la noche? ¿Suena bien?

—Por supuesto.

Suspiro y me muevo.

—Bueno, creo que me retiraré por la noche. Mis dedos están completamente arrugados. —Me río. Mientras me pongo de pie, me tambaleo un poco, pero Edward estira sus brazos para estabilizarme alrededor de mis muslos—. ¡Uf! Creo que este vino y el agua caliente me agotaron.

—¿Segura que estás bien? Vamos. Déjame ayudarte a salir así no te resbalas y te caes por el balcón.

Sonrío y pongo los ojos en blanco, juguetonamente.

—Está bien, patrulla de seguridad. Pero gracias.

Él sale y envuelve la toalla alrededor de su cintura. Mierda, qué vista. Ahora sé cómo luce cuando sale de una ducha. Las gotas de agua caliente ruedan por sus hombros, sus chapas identificadoras, sus abdominales, y sus piernas. Y otra vez, tengo que contener mi gruñido en agradecimiento al Señor por bendecir al mundo con tal espécimen.

Me siento al borde del jacuzzi y muevo mis piernas a un lado. Se para allí para tomar mis manos mientras me ayuda. Me enderezo y nuestros cuerpos, calientes y mojados por la experiencia estimulantemente caliente, están a milímetros del otro. Nuestros pechos suben y bajan al unísono mientras levanto la mirada y nuestros ojos se encuentras por milésima vez en los últimos diez días.

Trago fuertemente y sonrío. Demasiado rápido… es demasiado rápido, Bella. No.

—Gracias. —Me aclaro la garganta—. ¿Terminaste aquí también?

Asiente.

—Sí. Terminé. Deberíamos empezar el día bien temprano mañana. La cama suena el lugar donde estar. —Se estira y apaga el agua.

—Así es. —Exhalo exageradamente, intentando no pensar en su cama y en cambio camino hacia las puertas de cristal. Una vez adentro, inmediatamente comienzo a temblar por el aire acondicionado. Mi cuerpo se llena de escalofríos.

—Diablos, sí que baja la temperatura. ¿Te molesta si bajo el aire por un momento? —pregunta después de llevar la toalla hacia sus hombros.

—No, adelante. Si necesito, siempre puedo encender el ventilador en medio de la noche.

Camino hacia el pequeño pasillo donde se encuentra ajustando el termostato. Paso detrás de él, rozando su espalda. Puedo sentir los escalofríos en su piel mientras mi vientre toca su espalda tonificada.

Me permito un vistazo final por la noche mientras giro hacia mi puerta. Nos miramos por un momento, observo a su mandíbula tensarse, su manzana de Adán rebotar. Me pregunto qué está pensando en este momento.

¿Estamos allí ya? ¿Estamos llegando? ¿Es demasiado pronto… demasiado rápido?

Pero me está llamando… él me está llamando, incluso si es silenciosamente.

—Bueno… buenas noches —ofrezco, suavemente, mis ojos estudiando los suyos.

Él traga una vez más y asiente.

—Duerme bien, Bella.

Entro al cuarto y cierro la puerta. Mi cuerpo cae contra ella con un golpe seco que espero que no haya escuchado. Me agacho sobre la alfombra y tiro mi cabeza hacia atrás.

¿Estamos llegando allí? No sé sobre los dos, pero estoy segura que yo pienso en ello… demasiado.

Puedo sentirlo. Las mismas águilas calvas de la otra noche están aleteando en mi vientre de nuevo. ¿Las siente él también?

Algo definitivamente está pasando aquí… pronto, espero.


Monitor: miembro militar asignado para ayudar a un Marine a elegir cuál será su próxima estación a desarrollar su deber.

Twenty-Nine Stumps: sobrenombre de los Marines para la base Twenty-Nine Palms, ubicada en California y considerada la base más grande de los Marines Corps, llamada así porque está en el medio del desierto y no hay ninguna palmera ("palms" en inglés) y nada por hacer básicamente (palabras del marido de la autora, que es un Comandante en los USA Marine Corps)

Noventa y seis: fin de semana de cuatro días; noventa y seis horas libres de trabajo.

G4: El departamento de suministros y logística dentro de un ala o grupo.

3erGLM: Tercer Grupo Logístico Marina; parte de la Fuerza Expedicionaria de Marines que está ubicada en la isla de Okinawa, Japón. Aquellos estacionados en Okinawa se consideran a sí mismos ser "la punta de la lanza" (Tip of the Spear), por ser los primeros en movilizarse cuando un conflicto emerge o hay una necesidad comunitaria en alguna parte del mundo. Nota aparte: el comandante (marido de la autora) informó que TODOS los Marines se consideran "la punta de la lanza".

EDDD: Escuelas Dependientes del Departamento de Defensa; donde los niños y otros miembros dependiente de la milicia son aptos para asistir a la escuela.

DTA: deber temporal adicional, la versión militar a un viaje de negocios.


Fluffernutter: es un sándwich de mantequilla de maní y crema de malvaviscos. Una adaptación que encontré en foros de traducción es malvahuete, pero necesitaba la palabra fluffer para que se entienda por qué nuestro capitán se puso nervioso jajajaja.


Bueno, ¿qué dicen? ¿Están allí ya? No se pueden contener ya jajaja

¡Besos!