Categoría: Tercera generación.

Prompt: Abuela.


Disclaimer; los personajes y los lugares de esta historia pertenecen a J. K. Rowling, excepto los que han sido creados por mí.

Este fic participa en el Reto #44: "La magia del azar" del foro Hogwarts a través de los años.


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IX

Abuela

Dos días después…

Existen dolores más grandes que el desamor.

Jamás olvidaría la expresión en su mirada, el dolor y la decepción que le provocó la noticia.

Todo lo que estaba sucediendo a su alrededor era demasiado, eran demasiadas cosas a la vez. No podía con todo, estaba ahogándose y nadie parecía darse cuenta, pero… pero esto ya no se trataba solo de él. No, muchas personas habían sido arrastradas hacia las mentiras.

Y lamentó haber arrastrado a la persona que más amaba, su abuela. Su propio corazón ya había sufrido daños, pero el de ella… ella no estaba resistiendo.

—Lo siento tanto, abuela.

Le acarició el rostro.

La posición había cambiado esta vez, ahora era ella la que estaba recostada en la camilla de San Mungo, por su culpa. Su abuela Andrómeda no necesitó leer nada en el periódico, solo le bastó escuchar lo que James le había dicho para provocarle un ataque al corazón.

—Lo siento.

Quería decirle y explicarle tantas cosas, pero ella no estaba escuchando. Estaba estable, dentro de su gravedad y profundamente dormida.

Y Teddy temía que nunca quisiera escucharlo o, peor aún, que no despertara. De alguna manera podría vivir sin su perdón, pero jamás… jamás sabiendo que podría morir por su culpa.

—Tienes que despertar.

Se recostó sobre ella, con cuidado, acariciándole la mejilla.

—Tengo tanto que decirte, solo necesito que escuches un minuto y después… después tu decidas si me perdonas o no. Se que me equivoqué y estoy dispuesto a disculparme, aunque eso no ayude en nada.

La puerta se abrió y Teddy se topó con unos jóvenes ojos grises.

—Hola, Teddy. Lo siento, pero deberías regresar a tu habitación, el medimago te está esperando para que firmes tu alta médica.

—¿Tú eres Scorpius?

El chico sonrió y asintió.

—Sí, Scorpius Malfoy, mi padre viene hacia acá.

—¿No deberías estar en Hogwarts?

Scorpius dudó antes de responder:

—Debería, sí. Pero… la cosa es que Albus y yo tuvimos una discusión muy fuerte, nos golpeamos. Nos expulsaron.

Teddy se alejó de su abuela y observó a Scorpius.

—Eso suena terrible.

—Lo es, Albus es mi mejor amigo.

Se quedaron en silencio un momento.

—Te recuerdo, mucho más pequeño obviamente. Tu padre ha sido una constante en mi vida, pero nunca dejó que yo lo fuera en la tuya. Quizás, fue lo mejor. Supongo que ya sabes todo lo que se dice de mí.

—No creo…

La puerta se abrió, Draco entró y los chicos se callaron.

—Así que aquí estabas, Teddy. Muy predecible, pero deberías estar en tu habitación y firmar tu alta médica. Tu abuela necesita estar tranquila, ya pasó por mucho.

—Necesitaba verla, Draco.

—Lo entiendo. Ahora, necesito que hagas las cosas bien y vayas a tu habitación, hablaremos en otro lugar más tarde.

Teddy decidió no protestar, miró a su abuela y le besó la mejilla.

Tenía un presentimiento muy hondo en el pecho, uno que le estaba destrozando, esperaba que todo saliera bien. No soportaría perderla.