El clan

Pasó mucho tiempo después de que Malfoy y Weasley habían dejado el mundo mágico para entrar al mundo muggle e ir en busca del ministerio.

-Llegamos- dijo Ron al ver la cabina

-Por fin

-No te quejes, Malfoy. Deberías agradecer que no ingresamos por la otra entrada- le dijo Ron al rubio

-Si, como sea. Pásame la varita- Ron dudo por unos segundos, después de rememorar las palabras de Ollivander.

-Tomalá- finalmente se la entregó

Cuando bajaron al piso principal se percataron que la mayoría de las oficinas se encontraban cerradas; era de esperarse, pues ya eran casi las 7:40 pm

-No hay nadie

-Que observador eres, Malfoy- le dijo Ron al rubio ante la obviedad- podemos ir a la oficina de aurores, apuesto que ahí debe estar el archivo con el caso de Hermione

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El frio era insoportable, pero lo que más la atormentaba era saber que estaba sola en quien sabe dónde. Estaba encerrada en un pequeño cuarto equipado solo con una cama y un baño, ni siquiera había una ventana, estaba aterrada y a oscuras.

Solo recordaba haber despertado en tan desolador sitio, al despertar su mirada se encontró con la figura de alguien que la observaba mientras ella estaba acostada.

Flashback

-Despertaste- dijo la voz de la mujer que mantenía su rostro cubierto

-¿En donde estoy? ¿Qué quiere de mí? - dijo entre lágrimas Hermione, pues jamás imaginó que se encontraría en tal situación

-¡CAYA!- la mujer abofeteo a la castaña con tal fuerza que volvió a quedar inconsciente

-Todo salió tal cual lo planeamos- pensó la misteriosa mujer, sonrío orgullosa de su impecable trabajo y salió de la habitación.

Fin del flashback

El hambre que sentía en ese momento era lo último que le preocupaba; muchas preguntas se acumulaban en su cabeza haciendo crecer una opresión en su pecho, ¿por qué la tenían en ese lugar? ¿saldría de ahí o era su fin?

La puerta después de horas volvió a abrirse, dejando ver a dos personas más detrás de la mujer. Hermione trago saliva, si ya estaba asustada... ahora sentía que el corazón se le iba a salir del pecho.

-Aquí está- pronunció, y se retiró la capucha dejando ver a una hermosa mujer de cabello cobrizo, ojos verdes y rostro perfecto.

-Bien hecho, Briana- dijo uno de los que estaban enseguida de la mujer.

Dicho hombre se acercó lentamente a Hermione y subió el rostro de la temblorosa chica.

-Nos puede servir- mencionó observándola detalladamente - ¿Eres virgen, linda? - ante la pregunta, Hermione se apartó bruscamente.

-No tienes tacto para nada, Gustav- le reprochó Briana – Es obvio que sí, la traje directo de Hogwarts.

- ¿Qué quieren? - preguntó Hermione con la poca valentía que pudo recopilar.

Los tres rieron ante la pregunta, y quien no había pronunciado nada hasta el momento tomó la palabra.

-Vas a morir de todas formas, así que... ¿Qué más da que lo sepas? – El hombre dejo ver también su rostro.

Hermione al verlo se aterró – Us...Usted- dijo señalándolo con un dedo tembloroso – ¿Qué que quieren? - preguntó entre las lágrimas y el desespero. Su instinto de supervivencia hizo que se lanzara de la cama y dirigiera hacia la puerta, pero de nada sirvió porque la atraparon rápidamente y la inmovilizaron.

-¡BASTA MOCOSA!- gritó Briana

-No somos los malos- dijo Gustav con voz dulce – somos simples magos como tú, solo que llevamos una maldición. Deberías sentirte honrada, serás la primera de tus compañeras en morir saciando nuestra sed- el hombre sonrío dejando ver no solo una siniestra sonrisa sino también un par de colmillos.

-Fue más fácil de lo que pensé. El viejo Dumbledore no me lo había permitido, pero Minerva es más ingenua de lo que creí. Tranquila señorita Granger, debemos esperar hasta luna llena, es ahí donde todas las criaturas tienen el permiso para cazar- dijo desde el marco de la puerta Felipe Ardelean- dejémosla sola, no la atormentemos más; es mejor que procese toda esta información.

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Los tres salieron del lugar, dejando a Hermione sola.

-Espero que no haya más inconvenientes Ardelean- dijo Gustav

-Los únicos inconvenientes son ese par de tontos, pero ¿qué van a ser estando encerrados en ese internado? Además, los aurores no moverán un dedo en encontrarla- dijo Felipe

-Un obliviate no es muy seguro, además me dijiste que Flickwick también te tiene en la mira- le recordó Briana

-Y es por eso que ya me regreso a Hogwarts, no quiero levantar más sospechas. Ahora vuelvo- el mago se puso su capa y desapareció en el esplendor violeta.

-Gustav ¿confías en él? - le preguntó Briana

-Él fue quien dirigió la cacería con gran éxito el año pasado

-Pero el año pasado, la atención estaba concentrada en Voldemort y sus mortifagos, yo no lo vería como una hazaña, además, yo traje a la chica Granger- le dijo en tono demandante

-Tienes envidia, espero que tus celos no afecten la cacería y de paso mi relación con el clan.

-Pero...

-Te cayas y obedeces- le ordenó a la pelirroja

-Bien- le respondió de mala gana y ambos desaparecieron.

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-Temo que ya es tarde, se dieron cuenta de eso estoy seguro- dijo Ron mientras buscaban impacientemente en cada archivo que se encontraba en la oficina de aurores.

-Así nos lleve una vida, no nos iremos a Hogwarts con las manos vacías, y si ya se dieron cuenta o sospechan ¿importa acaso? McGonagall se encargará de eso ¿por qué te importa tanto lo que piense Potter? – dijo Draco cansado

-Es que temo que se enoje porque le oculté algo tan importante- el pelirrojo se rascó el cuello

-Mira, Weasley. Ya deja de pensar en que dirá el cuatro ojos y ayúdame. Empiezo a creer que te está preocupando más el que dirá Potter y no en lo que le está pasando a Hermione, y si es así vete a darle explicaciones y déjame en paz buscando a Granger... necesito encontrarla- le dijo molesto Draco.

Las palabras de Draco lo hicieron sentir fatal, pues sabía que era cierto, lo que diría Harry era lo que más lo preocupaba, incluso por encima del bienestar de su mejor amiga.

-Lo siento- dijo Ron y continuó buscando.

Después de unos minutos, Draco encontró una carpeta en la que estaba una vaga información acerca de la desaparición de Hermione, pero su malestar se hizo evidente cuando leyó lo que en el registro estaba escrito, no había absolutamente nada nuevo; toda la información allí plasmada era lo que ya sabían Ron y él.

-¿Tienes una pertenencia de Granger?- le preguntó Draco con voz fría, pues sentía la sangre arder.

-Eeeh, si y no- El pelirrojo se quitó una simple manilla que siempre llevaba en su muñeca -Ella me la dio cuando salíamos

-¿Salían?- preguntó Malfoy incrédulo

-Si, pero no funcionó. Nunca funcionaría- le respondió con una sonrisa triste- No importa, era de ella, supongo que puede servir ¿qué harás?

-Appare vestigium- dijo mirando la pequeña pulsera

-Pero dijiste que...- el rubio le lanzó el expediente, y Ron se llenó de ira al ver lo mismo que Draco... nada

-Salgamos de aquí- le ordenó Draco a Ron.

Ambos salieron del lugar, dirigiéndose a la salida de la cabina telefónica que los llevarían nuevamente a las calles de Londres Muggle.

-Hazlo- le dijo Ron a Draco

-¿Y si no está en el país? No podemos arriesgarnos a perder el único objeto que nos llevaría a Granger- le dijo Draco preocupado.

-Vamos donde Ollivander- le propuso Ron

-¿Qué tiene que ver ese viejo loco en todo esto?

-Hazme caso, él sabe cosas, tal vez nos pueda ayudar. Ahora, si tienes una mejor opción aparte de los inútiles del ministerio, te escucho- Ron se cruzó de brazos esperando la respuesta del rubio.

-Okey, no tenemos más opciones

Aprovecharon que las calles estaban desiertas y se aparecieron de nuevo en el caldero chorreante.

Una vez dentro del callejón Diagon, vieron la diferencia entre los muggles y los magos, pues el callejón se encontraba lleno de gente a media noche a diferencia de las calles muggles.

Al ingresar a la tienda, por alguna razón el rubio sintió escalofríos, pues los recuerdos de ver a Ollivander prisionero en su mansión le provocaron culpa.

-No se sienta culpable, joven Malfoy, la oscuridad nos tenía prisioneros a todos- la voz de Garrick Ollivander se hizo notar.

-¿Cómo...

-Tranquilo, soy bueno observando- le interrumpió el anciano - ¿Qué los trae a estas horas?

-Señor Ollivader, no tenemos a quien pedir ayuda. El ministerio no ha movido un dedo para buscar a Hermione y Malfoy y yo ya no sabemos que hacer- se apoyó en el mostrador desesperado

-Oh, muchachos. Por favor pasen por aquí, tomen un poco de té y me explican todo, además necesitan descansar- les dijo amablemente el fabricante de varitas.

Luego de que los chicos le dijeran toda su odisea desde el momento en que se enteraron de la desaparición de la joven, hasta el momento en que regresaron a su tienda, Ollivander les dijo que descansaran y les prometió que los ayudaría al amanecer.

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-Ah mi espalda- se quejó Ron, pues dormir en el suelo con una simple frazada no era lo más cómodo del mundo

-Ya deja de quejarte, comadreja- le reprochó el rubio

-Si claro, lo dices porque dormiste plácidamente en una cómoda cama- le respondió molesto

-No era tan cómoda- se encogió de hombros

-Buenos días, lamento interrumpirlos. Estoy seguro de que esto los llevará con la señorita Granger- dijo Ollivander leyendo un libro y con una amplia sonrisa.

Los dos jóvenes se acercaron a él emocionados de por fin tener una respuesta.

-Según lo que me contaron esta madrugada, tuve la intuición de haberlo leído antes, y en efecto aquí está la respuesta. Desde hace mil años el clan întuneric, un clan conformados por magos mitad vampiros, se estableció en Inglaterra, pues fueron desterrados de su país, y la única forma que son aceptados es que cada luna llena, busquen presas para su líder y su sequito, obviamente ellos también participan del banquete. En su caza prefieren las jóvenes vírgenes; ya que para ellos su sangre les da más poder- leyó el anciano

Ambos se quedaron petrificados ante tal información y el desespero por encontrar pronto a Hermione incrementó.

-No entren en pánico, aún faltan tres días para la luna llena. Deben tener la mente despejada hoy- les aconsejó

-Pero ¿y si le hacen daño mientras? - dijo Ron casi gritando

-De algo estamos seguros, y es que están en Inglaterra, usen el hechizo rastreador y no teman utilizar los imperdonables, aunque les advierto que el Avada nos les hace ni cosquillas, pero al menos ya su gama de maleficios es más extensa. Ahora vayan- les dijo Ollivander saliendo del lugar.

-Ronald ¿Qué hacemos? - le preguntó Draco

- ¿disculpa? – pregunto confundido

-Tuviste la idea de pedir ayuda a Ollivander, y ahora no tengo cabeza para pensar en otra cosa que no sea Hermione- el rubio se sentó en la cama evidentemente agotado.

-Muy bien, esto haremos. Dos cosas: no cuestionarás nada, y tu único objetivo será protegerla ¿de acuerdo? - el rubio miró indeciso al pelirrojo, pero accedió – pásame la varita que nos dio Ollivander, yo me encargo del resto.

Ron pronunció el conjuro en la pulsera, suplicando que funcionara, para fortuna de ellos, el objeto aun mantenía rastros de la castaña y lo siguieron.

-Buena suerte- Les dijo el viejo mago cuando los vio atravesar rápidamente la tienda.

Ni siquiera sintieron el cansancio, ni se dieron cuenta que habían caminado por horas tras aquella pequeña pieza que los levaba hacia el paradero de la chica. Hasta que al fin llegaron al portón de una vieja casa abandonada en los suburbios de un barrio muggle.

-Al parecer es aquí- dijo Ron recogiendo la pequeña manilla del suelo y recorriendo el lugar con la vista.

-Entonces entremos- dijo Draco emocionado acercándose a la vieja casa, pero fue detenido por Ron

-Aun no, hay que esperar- le ordeno arrastrándolo

- ¿esperar? ¿esperar a que? ¿a que le hagan daño? ¡Ya esperamos bastante! - Draco se soltó de su agarre bruscamente y saco su varita decidido a ingresar por la fuerza.

-Por una vez en tu vida, obedece a quien está a cargo, y tu mismo me pusiste a cargo estúpido hurón, así que sigue el maldito plan- Le ordenó

-¿Qué plan? ¿el que te inventaste hace dos segundos? - el rubio se rio y Ron le apunto con su varita.

Ron alcanzó a ver por encima del hombro de Malfoy a alguien salir de aquella casa, y lo volvió a arrastrar detrás de un árbol para no ser descubiertos.

-¿Qué mier...- Ron enmudeció a Malfoy y le señalo a la persona que estaba a las afueras del portón

-Es uno de ellos- susurró Ron y Malfoy asintió

Al rato de este hombre salir, otros dos lo acompañaron y desaparecieron en la luz violeta que Ron ya había visto antes.

-Los tenemos. Ahora sí, entremos- dijo Ron y ambos chicos cruzaron el desatendido jardín -Alohomora- la puerta se abrió y sonrieron, al fin.

Desesperadamente buscaron por toda la casa hasta encontrar un cuarto cerrado.

-Debe ser este. Alohomora- para sorpresa de ambos esta no dio indicios de abrirse.

Draco ya molesto de todo, reunió toda su frustración, preocupación y rabia y comenzó a patear la puerta. Solo bastaron cuatro patadas para que él derribara la puerta.

Hermione, quien estaba adolorida de los múltiples maleficios que le había lanzado Briana, se levantó asustada de los fuertes golpes que recibía la puerta, y vio como esta se iba derribando hasta caer al suelo.

Su corazón se aceleró de alegría al ver quienes estaban allí y se lanzó a abrazarlos.

-Hermione – dijo Ron en cuanto la chica los abrazó – dime, por favor que no te han hecho nada.

La chica se encogió de hombros y les sonrió – Están aquí, creí que moriría – respondió entre lágrimas.

Draco no pudo contenerse y la abrazó como si su vida dependiera de eso y luego la miro a los ojos, echaba de menos esos ojos castaños.

-Gracias chicos - dijo Hermione – debemos salir de aquí, antes de que...

- ¿De qué? - la voz de Gustav los hizo retroceder -Tenias razón Briana, apesta a magia mal hecha.

Ron apuntó con la varita nueva a las tres figuras que escondían su rostro, y Draco puso a Hermione detrás de él y también saco su varita.

Los tres se quitaron las capuchas, y finalmente vieron los rostros de los magos que tenían a Hermione cautiva.

- ¿Qué pasa? ¿Se quedaron sin habla? - se burló Felipe

Ron cayó en cuenta que tenia a Draco mudo y revertió el hechizo.

-No, en realidad ya lo suponíamos, eres tan obvio- le respondió Draco de igual manera

- Si, si, linda charla ¡crucio! - lanzó el primer ataque Briana

- ¡Protego! ¡Expelliarmus! - esta vez fue Ron y los maleficios y hechizos fueron cayendo a los jóvenes.

Draco le pasó su varita a Hermione, para que ella se defendiera, a lo que ella invocó un patronus pidiendo ayuda.

Ron al ver a Draco desarmado le lanzó su varita y éste se le unió al ataque.

-Son muy poderosos y Hermione está muy débil- le dijo Ron a Draco mientras esquivaba los ataques.

-Yo le cubro la espalda a ella- le dijo Draco, y fue a ayudarle a Hermione que se encontraba esquivando los hechizos que le lanzaba Briana.

El muchacho le lanzó un incarcerous a la mujer y se enfrentó a Ardelean con gran agilidad, pero en un momento de descuido éste le lanzó un hechizó a Draco que lo lanzó lejos. Agarró a Hermione del brazo y se lo mordió. Draco al ver dicha acción, le lanzó un desmaius al mitad vampiro y este solo logró aturdirse por unos segundos, en los cuales Malfoy aprovecho para ir por Hermione que se sostenía el brazo lastimado.

-Tranquila, Hermione- le dijo Draco en un intento de calmarla.

Felipe ya estaba a punto de lanzarles otro ataque, pero se vio interrumpido por un grupo de magos, específicamente aurores que llegaban al lugar en compañía de McGonagall. Felipe y Gustav al verlos desaparecieron en el haz de luz enceguecedor, por otro lado, Briana aún se encontraba tratando de escapar de las ataduras, pero no lo logró y fue esposada por los aurores, con las esposas que le quitaban todo poder mágico que ella tuviera, dejándola completamente vulnerable.

-Discúlpanos Hermione- le dijo triste la directora.

-Debemos llevarla al hospital- mencionó Draco al ver la herida de Hermione

-No puede ser. Hermione- Ron empalideció al ver la mordedura.

-Posiblemente Madam Pomfrey me pueda ayudar- dijo una débil Hermione.

-No obstante, pediré a San Mungo para que envíe a otro sanador, no podemos arriesgarnos más. Señores Weasley y Malfoy, sostengan a la señorita Granger, esto nos llevara más rápido a Hogwarts- dijo Minerva mostrando un viejo plato, que en realidad era un traslador.

Sintieron el típico jalón en su estómago y aparecieron en los terrenos del colegio, afortunadamente no había personas cerca y se libraron de dar muchas explicaciones.

-directora, debo contarle muchas cosas que logré escuchar- dijo Hermione, sosteniéndose del brazo de Draco.

La mujer los miro a los tres y les dijo – Creo que primero debemos revisarte ese brazo y después tendremos una reunión con el ministerio, acompáñenme a la enfermería, debemos hacer una cosa a la vez.

Los chicos asintieron y siguieron a la bruja.

-Ronald- lo detuvo Malfoy – No suelo decirle esto a nadie, pero gran trabajo. Si quieres yo me encargo de Hermione, sé que quieres explicarle todo, o si no explotarás.

-Te busco en un rato, Hermione- le dijo Ron y le deposito un beso en la frente a la chica que aun estaba recargada en el brazo de Draco.

-Siento que Potter y Weasley... era necesario- le dijo Draco a Ron, dejando a este último confundido.

-Mas le vale a Harry que no se haya propasado con mi hermana- le dijo riendo

-Si, claro- finalizo Draco y el pelirrojo desapareció por el pasillo.

Draco vio de reojo a Hermione colgada de su brazo, tan débil y vulnerable, así que decidió hacer algo. La tomo y la llevó en sus brazos, asombrándose lo liviana que era.

- ¡MALFOY, BAJAME! ¡PUEDO CAMINAR SOLA! - Gritó mientras pataleaba

-Es cierto puedes caminar sola, pero con la rapidez de un gusano, al paso que vamos te desangras, deberías ser más agradecida.

-eres... aaah esto es humillante- le dijo Hermione resignada

-Ya quisiera media población femenina que yo la llevara en mis brazos- dijo Draco presumidamente.

-Si, la mitad. La otra mitad, o sea yo, no se muere porque el hurón más presumido lo haga- dijo Hermione con una sonrisa y cruzándose de brazos

-Eres terca, regañona e insufrible- dijo mirando a la chica que tenia en sus brazos – justamente lo que me gusta- pensó

-Acostúmbrate, Draco Malfoy- le guiñó y Draco sonrió

A pesar de estar aun preocupado por la chica, una gran parte de él estaba en paz al saber que ella estaba viva y para mejorar su suerte en sus brazos, algo que cualquier chico en Hogwarts envidiaría.

Hermione no paraba de observar a Draco, no podía creer que hubiera arriesgado tanto para buscarla y lo hubieran hecho en tan poco tiempo, algo dentro de ella moría por acariciar su rostro mientras le agradecía, pero prefirió no hacerlo, no quería perder esa amistad que entre ambos se empezaba a construir, así que decidió seguir detallando cada parte de su rostro mientras llegaban a la torre de la enfermería, perdiéndose en sus ojos claros y en como a veces se mordía el labio.

-Te muerdes mucho el labio- Le dijo la castaña

-Solo cuando algo me preocupa- le dijo con una pequeña sonrisa – Ya llegamos.

La enfermera guio a Draco hacia una camilla en donde recostó a Hermione cuidadosamente.

- Poppy, fue mordida por un mago mitad vampiro dime ¿Qué tan grave puede llegar a ser? - le preguntó McGonagall a la enfermera

-Aun no es luna llena, esto ya lo he visto antes. No se si lo recuerdan con el señor Bill Weasley y la mordedura del mitad hombre lobo- Les mencionó la enfermera

- ¿Cómo olvidarlo? - dijo Minerva

-Entonces sabrán que no tienen porqué preocuparse, yo les estaré avisando.

-Yo me quedo con ella- dijo Draco sentadose en la silla que estaba al lado de la camilla donde estaba Hermione.

-como sé lo insoportable que puede llegar a ser señor Malfoy, entonces le sugiero que se cambie y vuelva- dijo la enfermera, rondando los ojos.

-Yo iré a organizar otros asuntos. Espero que estés bien querida- le dijo Minerva a Hermione acariciándole la cabeza maternalmente.

-No se preocupe, profesora- le sonrió débilmente

Draco y la directora salieron de la enfermería para que Hermione fuera tratada adecuadamente por la sanadora.

-Tengo que felicitarlos, usted y el señor Weasley lograron hacer en un día lo que un grupo de aurores haría en una semana – le dijo McGonagall a su alumno

-Los aurores no tenían nada, ni siquiera se esforzaron- dijo molesto Draco.

-Tengo que investigar eso, por el momento cuide de Granger, veo que confía en usted- le dijo golpeándole el hombro

-Téngalo por seguro, directora- el joven se despidió y fue hacia su sala común.

-Albus, si tan solo vivieras para ver esto, estos dos jovencitos incluso hacen bonita pareja. - dijo Minerva mientras veía al rubio alejarse.