En La Habitación De Po
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Tigresa apenas dejo a Po en su habitación, se retiró… a la suya, y regreso, con algo de alcohol, gazas, y trapos húmedos, así como un poco de desinfectante, desde que saco a Po de la cocina, no había borrado esa expresión de su rostro, molesta… fría… y asesina… pero más por lo que había hecho, era por lo que había sucedido… con Po, estaba bastante lastimado, y si bien, Shuo se llevó la mayor parte de los golpes, el panda tenía sus cortes en el pecho, algunos cuantos en la espalda, y su armadura desacomodada no lo protegió demasiado, sin embargo, apenas estuvieron listos, Tigresa retiro el resto de los seguros de la armadura de este, dejando caer la misma al suelo y a la cama, antes de tomar la camiseta de Po, y sin haberle pedido permiso, se la quitó
- Quédate quieto … - Mando Tigresa, pronto quito la tapa de la botella de desinfectante, vertió algo de este sobre una gaza, y se preparó para limpiarle el zarpazo sobre su pecho… se quedó congelada un instante… Shuo se había sobrepasado, pues el pecho del panda estaba teñido de rojo… incluso donde no debería de notarse… pero sin más, fue que empezó a limpiar la herida, y el panda… ni se quejó
- ¿Estas enojada? – Pregunto este, simplemente, Po, no parecía estar demasiado preocupado por esa parte… pero igual debía preguntarlo
- … ¿Enojada? – Pregunto Tigresa, ahora con una ceja arqueada, miro fugazmente hacia el rostro del panda, tan solo bufo divertida, y regreso la mirada hacia su pecho, y continuo – No… no estoy molesta
- … ¿Ni siquiera porque casi mato a golpes a ese imbécil? – Pregunto ahora Po, un poco más molesto en su tono, que en otra cosa, Tigresa, nuevamente subió la cabeza para encontrarse con el
- Po… si bien opino, que pudiste haberte excedido un poco… Shuo se lo merecía… por la forma en la que ha estado actuando… y por como… te ha estado… tratando – Tigresa, paro con lo que estaba haciendo, pues al mover una de sus manos por el torso del panda… encontró aquella herida de guerra que Po le había mostrado a Víbora… esa espantosa cicatriz de casi 15 centímetros en uno de sus costados del abdomen, hizo que el terror invadiera
Cuando el panda vio el rostro espantado de la felina, este bajo la cabeza, y se encontró de frente con esa santa herida… gruño por lo bajo, pues aparentemente, sus intentos por esconder esa herida, no sirvieron en lo más mínimo de nada… pero Tigresa no dijo nada luego de haberla encontrado, ni siquiera se movía, pero su mano ahí se había quedado, justo sobre esa herida… antes de que sus vidriosos y enrojecidos ámbar, fueran a dar sobre los jade del panda… suplicando por respuestas
- … ¿Qué te paso? – Su voz no era la misma de siempre… su enojo, su ira, su molestia… desapareció, y fue reemplazada por tristeza, como si el alma del cuerpo se le estuviera siendo arrebatada… Po no soporto escucharla hablar en ese tono, por lo que bajo la cabeza, y suspiro con fuerza
- ¿De verdad quieres saber? – Esta pregunta, de parte de Po, hizo desconcertar a Tigresa – ¿De verdad? – En respuesta… todo lo que recibió, fue la cabeza de Tigresa, asintiéndole, por lo que este, suspiro de forma pesada, y se enderezo, sobre su cama - … Fue hace tres años ya
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Hace Tres Años, En La Casa De Los Soberanos
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El presidente Prescott, miembros del consejo, los padres fundadores y también miembros del mando, estaban atrapados dentro del edificio, había Indis por todos lados, tenían ametralladoras en los tejados de alrededor, y no había forma de que se acercaran los Raven, tenían una artillería anti aérea que hacia los cielos peligrosos para nuestros pájaros… pero afortunadamente… tenían a Delta, nuestro pelotón fue enviado por tierra, no nos dieron APC, tan solo un par de volcán, y unas camionetas ligeramente blindadas… pero las cosas eran más complicadas de lo que en un principio pensamos… estábamos en el camino principal
- ¡Carajo… Po! – Llamo Dom, quien estaba junto a Po en la parte trasera de una de las camionetas, este cargaba la caja de municiones de la Vulkan, y Po, venia sujetando el arma, era como una ametralladora pesada, pero mucho más poderosa - ¡Tenemos un bloqueo enfrente!
Ahí estaba Po, portando su armadura, como casi siempre, reluciente, y lista para cualquier cosa, pero cuando este recibió el llamado de Dom, giro su cabeza hacia el frente de la camioneta, y a algunos metros alejados, estaba lo que parecía ser un muro defensivo de madera y algunas ametralladoras, que no tardaron en dispararles - … ¡Soldado! ¡Ponte por delante, y embístelos! – Giro su cabeza hacia el costado contrario hacia donde estaba Po, pues siguiendo su camioneta, había otra, donde iban Cole y Baird, estos sujetando en sus manos, caja y arma, pero detrás de ellos, pero detrás de ellos, un gigantesco camión de carga, el cual hizo sonar la bocina de dicho camión
- ¡ENTRANDO! – Grito el soldado que iba manejando aquel gigantesco camión, las camionetas se apartaron, y dieron el paso a dicho camión, el cual nuevamente volvió a sonar su bocina, era casi como si fuera una especie de aullido la bocina de ese camión – ¡YEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEHAAAAAAAAAAAAAAAW! – El camión termino por atravesar la barricada, por más disparos que este recibió, seguía andando, pues sus cristales blindados sí que lo mantenían protegido, pronto las camionetas pasaron, y el resto del bloqueo termino por despedazarse al caer – ¡Ahí quedo mi descuento para buenos conductores jajá!
- Buen trabajo Carmine – Felicito Po, antes de empuñar el arma sobre su hombro, y empezar a calentar esta – Atención Delta, Casa de los soberanos al frente, y muchos Indis por igual… abran fuego… ¡Ahora! – Cada ametralladora pronto empezó a disparar, el retroceso era bestial, así como su daño
La presencia del pelotón delta se hizo notar apenas estos empezaron a disparar las poderosas Vulkan, incluso los Indis que estaban intentando abrir la puerta hacia el edificio, se apartaron de estas para ver qué era lo que estaba ocurriendo, pero muchos fueron despedazados por la potencia de aquellas armas, brazos, piernas, cabezas incluso, no habían miembros que esa arma, no arrancara, o despedazara, incluso para las ametralladoras fue difícil el apuntar hacia el camino, pues no tenían suficiente depresión para alcanzar las camionetas, mas poco les sirvió, pues pronto estos también recibieron disparos, y el camión que en su parte trasera parecía estar cargando una especie de contenedores, fue a estrellarse contra el edificio de enfrente de la casa de los soberanos, el Gear que anteriormente estaba en su interior, bajo, y empuñando su Lancer, comenzó a hacer su salida fuera de ahí, apenas las camionetas se pararon, delta dejo las armas libres de munición en la parte trasera de los camiones, bajando así, para tomar sus Lancer, y empezar a disparar
- ¡OJO CON LOS TECHOS, NO SE DUERMAN! – Mandaba Po, quien estaba al frente del pelotón, estos apenas se liberaron de la presión de su retaguardia, fueron a cubrirse detrás de uno de los pilares que se había caído de la casa de los soberanos, Carmine, logro alcanzarlos, y ahora los 5, estaban planeando – Muy bien, ya estamos adentro… y ahora que
- Los padres fundadores, el presidente Prescott y Anya están ahí, junto al coronel Hoffman – Dijo Baird, quien se asomó ligeramente para disparar unos cuantos segundos con el Lancer, y volver a cubrirse - ¡Carajo, esos hijos de puta sí que les están dando con todo!
- ¡Pues ahora mismo se las vamos a regresar! ¡Nadie jode con Delta! – Exclamo Cole, quien puso su Lancer en la espalda, de su cintura saco un revolver Boltok, y tan solo en tres disparos, le atravesó la cabeza a tres soldados… ni con sus cascos estaban protegidos
- Grrrr… ¡Nolan! – Llamo Po, y pronto a un costado del grupo, un simpático robot de un diseño bastante reciente, en ese tiempo, similar a Jack, hizo acto de presencia, desactivando su camuflaje activo - ¡Planos, ahora!
El amigable robot, termino ocultándose tan bien como pudo detrás de aquella cobertura, las balas llovían y viajaban por el cielo, por encima de delta e incluso a sus costados, pero fue así cuando con un holograma, el androide mostro las mejores rutas para entrar en la casa de los soberanos
- Nosotros estamos aquí… si cortamos por este espacio aquí… podemos llegar a los atrapados, los tomamos, y volvemos – Dijo Dom, quien estaba analizando una de las rutas del holograma, había un pasaje, en un callejón cerca de ellos, que señalaba lo que parecía ser un compartimento secreto, que llegaba desde la calle, hasta la sala de justicia de la casa de los soberanos
- No… no lo veo como una buena idea… - Dijo Baird, quien se agacho a tiempo para evitar el disparo de un francotirador
- Si tienes una mejor idea, escuchémosla – Dijo Po, quien tenía un rostro bastante sereno, y frio en expresión, pero aunque Baird abrió la boca queriendo hablar, no tenía nada que decir – Entonces está decidido – Llevo su mano hasta la cintura, de donde saco una granada de humo, la cual empezó a girar con ayuda de su cadena y agarradera - … ¡Humo fuera!
Dejo ir la misma granada a los cielos, y esta después de algunos segundos, termino por caer unos cuantos metros frente al pilar con el que se estaban cubriendo, y cuando exploto, una cortina de humo cubrió su posición, los Indis se acercaron rápidamente para acorralarlos, pero para cuando el humo se disipo, Delta ya se había escabullido hacia los callejones cercanos, donde luego de haber movido una tapa de alcantarilla, se metieron, y volvieron a cerrar dicha, Nolan, el androide, se volvió a esconder con su camuflaje activo
Al estar adentro, tuvieron que recorrer alrededor de 600 metros para poder llegar hasta donde la ruta les había marcado, cuando llegaron a una escalera, Po fue el primero en subirla, y mover una tapa de alcantarilla que estaba cubriendo el otro lado, cuando la movió, fue que salieron justo en la armería de reserva de la casa de los soberanos, uno a uno, los miembros de delta salieron de la alcantarilla… y Baird aprovecho para vomitar un poco detrás de unas cajas vacías
- ¡Puaaagh! …Que puto asco… ¡Puto, Puto, Puto asco! – Se terminó de limpiar la boca, antes de ver una sonrisa burlona de Cole - ¿Y tú que me ves?
- Jajaja… Relájate Baird, esa mierda te hace bien, mejora tu sistema inmunológico – Dijo Cole, riendo en voz baja, mientras este recibía el dedo medio de Baird
- Inmunológicas, mis bolas – Respondió Baird
- Ya cállense… recarguen sus armas, tomen municiones y algunas cuantas granadas… algo me dice que las vamos a necesitar – Mando Po, quien recibió un asentir de todos, antes de que se pusieran a recargar cada una de sus armas, incluso, tomaron algunas Gnasher que estaban colgadas en un estante, mientras, este se llevó dos dedos al oído, encendiendo su comunicador – Control… Anya, aquí el pelotón delta ¿Me recibes?
- Los recibo delta ¿Cuál es su estado? – Respondió la leona, quien parecía, hasta cierto grado, asustada, y preocupada
- Estamos en la armería de reserva de la casa de los soberanos – Respondió Po
- Bien, están dos plantas por debajo de nosotros… por favor, apresúrense, tenemos Indis en las puertas, y no van a tardar en tirarlas abajo – Respondió Anya… si… la leona estaba que se orinaba del miedo
- Aguanta Anya, ya vamos – Corto la comunicación, antes de girar hacia los demás - ¡Vámonos delta, control y los padres fundadores nos necesitan!
Cada uno asintió, y fueron a formarse, dos a cada lado de la puerta doble de la armería, Po y Dom al frente, viéndose uno al otro, asintieron, y abrieron la puerta de golpe, apuntando con la idea de encontrarse con algunos cuantos Indis, pero no había ninguno, pronto fue que un estruendo por arriba los hizo levantar la vista, fue ahí cuando todos se preocuparon, y salieron corriendo hacia las escaleras, en la siguiente planta, no hubo tanta acción como se esperaban, pero sí que la había, pues otros grupos de Gears, estaban luchando contra los Indis de la URI, pero ellos tenían otra misión, misión que iban a cumplir si o si, a la siguiente planta, la segunda, fue que se encontraron en el pasillo que daban a las puertas de la parte superior de la corte de la casa de los soberanos, cubriéndose, Cole y Carmine sacaron dos granadas, Po, dio la señal, y estas fueron lanzadas hacia los pies de algunos Indis, y al detonar, estos explotaron, lanzando sus armaduras, y extremidades a otros lados
Los Indis restantes, se enfrentaron a delta frente a frente, cubriéndose y disparando, o corriendo y disparando, uno a uno, los Indis salieron corriendo, fuera de los que se quedaban muertos en el suelo, y así siguieron avanzando, hasta las puertas, las cuales al abrir, encontraron a Anya, cubierta detrás de algunas cuantas sillas de piedra, junto al coronel Hoffman, el presidente Prescott, y varios de los padres fundadores… la mayoría muertos, excepto Embry, los Indis habían abierto las puertas inferiores, y estaban entrando, pero inmediatamente delta entro, los empezaron a cubrir desde la parte superior, uno a uno, los Indis empezaron a caer, y quienes se vieron en desventaja, salieron corriendo por donde entraron
- Alto el fuego, alto el fuego – Mando Po, quien levanto uno de sus puños al aire, los disparos se terminaron, y cada uno empezó a revisar bien las esquinas
- Despejado – Grito Baird en uno de los extremos del salón, antes de cerrar y atrancar la puerta junto con Carmine
- Despejado de este lado – Grito Dom, del otro extremo, quien pronto cerro las puertas y las atranco por igual, Po quien estaba bajando apenas, fue visto por Anya, quien salió de su cobertura, y corrió hacia este
- ¡Po! – Grito esta, antes de detenerse a escasos centímetros del panda, quien mantenía aquella expresión en su rostro – Digo… Digo… Sargento Ping, me alegra de que este aquí
- Lo mismo digo Anya… - Respondió el panda, quien sonriente, le puso una mano en el hombro – ¿Se encuentran bien?
- Aun no estamos muertos, sargento – Respondió Prescott, quien estaba siendo acompañado por el padre fundador Embry y Hoffman
- Bien, entonces pueden moverse, los camiones están al frente del edificio, vámonos – Grito Po, quien ya se estaba preparando para correr, pero fue detenido por Hoffman
- Un momento hijo – Llamo el mismo coronel, quien se acercó sujetando una Lancer en manos - ¿Dónde está el detonador?
- Carmine lo trae – Comento Po, quien junto a Hoffman voltearon a ver al Gear, quien mostro en una de sus manos un detonador bastante pequeño de botón rojo
- Bien, entonces todo está cubierto – Pregunto casi dudoso Hoffman, quien recibió un asentir del panda en respuesta – ¡Entonces vámonos ahora!
Grito, y pronto todos empezaron a subir hasta las puertas por las que delta entro, al llegar, vieron como grupos de Indis se estaban acercando, por lo que retrocedieron, y atrancaron esa puerta también, con unas sillas de piedra, fue entonces cuando sin demasiado esfuerzo, los Indis por las otras puertas, estaban regresando, y con más fuerza que antes, todos volvieron al centro de la sala, y con los sacos de arena y los asientos de piedra, se cubrieron, entrando en combate nuevamente, de un lado al otro, sin fin alguno, estaban siendo acribillados, y tenían que pensar, rápido
- ¿¡Ideas!? – Grito Po, quien casi recibía dos disparos en la cara… casi
- Una cortina de humo – Dijo Baird, quien estaba juntando las granadas de humo de cada uno – A la de tres… disparen a esto
- ¡Atentos delta! – Grito nuevamente Po, todos tomaron cobertura apenas vieron a Baird a nada de lanzar las granadas al aire, y fue así entonces cuando todos, apuntaron, dispararon, y el humo empezó a cubrir todo el salón
Aprovechando la distracción, y la ceguera del humo, fue que todos salieron corrieron hacia una de las entradas contrarias, esta daba hacia las escaleras que bajaban hacia el lobby de la casa de los soberanos, al estar afuera, encontraron todo despejado, no había Indis, y tampoco había disparos de los bandos contrarios, pues la lucha se había trasladado a otro lado
- ¡Bien, el transporte está aquí! – Llamo Po, quien se acercó a uno de las camionetas dejando su Lancer en la parte trasera, pronto cada uno empezó a subir a la suya
- ¡No se irán de aquí… limpios! – Grito alguien a un costado de Po, y se venía acercando, rápido
Cuando el panda se giró a ver lo que ocurría, no pudo evitar ser alcanzado por la bayoneta de una Lancer retro, uno de los modelos viejos del Lancer, pero ahí estaba… atravesado, alcanzado por esa arma de peligroso filo, cuando Dom se dio cuenta de esto, grito molesto… y furioso cuando vio lo que había ocurrido, por lo que no tardo en disparar a los Indis, haciendo que este se cayera de espaldas, muerto, Po, quien sacó el arma de su costado, empezó a sangrar con rapidez, y si bien no se pudo mover en ese momento, Dom, Cole y Baird, juntos lo subieron a su camioneta, los Indis estaban saliendo de la casa de los soberanos, y casi era que los alcanzaban, pero pronto se subieron todos, arrancaron, y salieron a toda la velocidad que las camionetas podían dar
- ¡Soldado, la mecha, enciéndala! – Grito Hoffman, que iba en la camioneta de Po, cuando esto, Carmine saco el detonador de hace un rato, y lo presiono, haciendo que el camión que hace un rato ya, había chocado, explotara, derribando el edificio de enfrente justo sobre los Indis que habían en la plaza de los soberanos… pero apenas salieron de ahí, Dom arrojo su arma al piso, y empezó a atender a Po
- Po… Po, vamos hermano, aguanta – Saco de uno de sus tantos bolsillos una gaza limpia, y desinfectada previamente, la cual empezó a presionar contra la herida que el panda tenia – Quédate conmigo, quédate conmigo hermano – Gritaba Dom, al borde de la histeria… pues Po estaba empezando a cerrar los ojos – No…No nono… ¡No! ¡Po! ¡Reacciona! ¡No te duermas!
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Fue ahí entonces… cuando el mundo se oscureció para mi
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El relato vaya que se había llevado su tiempo, pues el sol ya estaba empezando a ocultarse… y ellos también se habían movido un poco, ahí se podía ver a Tigresa, recostada sobre el cuerpo y pecho del panda, quien de hace un rato, estaba acariciando su espalda, y cabeza… pero lo que Po no noto, fueron las lágrimas de Tigresa… esta había empezado a llorar, de escuchar tal relato… especialmente… por escuchar, con detalle, como fue que el panda… fue apuñalado e inconscientemente, una de sus manos, se fue a acariciar su cicatriz en el abdomen
- Eso es todo… no me sacaron, órganos, o al menos eso me lo jura Dom… pero… cielos… nunca creí que una puñalada dolería tanto.. Jejeje… - No pudo continuar el panda con su risa, pues recibió un golpe en el pecho – Au… Au, oye, tranquila
Cuando dijo esa palabra… cuando le dijo "Tranquila" fue que Tigresa se enderezo,
- ¡NO ME PIDAS QUE ME TRANQUILICE! – Grito Tigresa, sus lágrimas ya habían empezado a desbordar, y su expresión era ceño fruncido, molesto, triste… y desesperado - ¡PUDIERON MATARTE Y ME PIDES QUE ME TRANQUILICE! ¿¡CUAL ES TU PROBLEMA!?
-…Así es… Pudieron matarme… pero no lo hicieron… y la prueba de eso es aquí y ahora… de estar muerto no podrías regañarme – Dijo Po, quien sonrió a medias, antes de enderezarse, y aun con Tigresa sobre él, fue que este se sentó, y tomo la cintura de Tigresa, para acomodarla mejor, antes de subir las manos a sus mejillas, y sujetarlas firmemente – Estoy aquí… contigo… aquí… ahora…
- …Pero… Pero… Po… Por – Fue interrumpida, pues uno de los dedos de Po tapo sus labios, antes de que este llevara lentamente la mano de su boca hasta su cuello, donde sujeto su dije de oro… y lo extendió hacia Tigresa
- … Por esto… aquí está la respuesta que estás buscando – Respondió Po, quien pronto vio como Tigresa lo veía a él, y luego al dije, antes de sujetar este entre sus manos, cuando busco, encontró un pequeño botón que lo habría… y lo hizo, lo presiono, y cuando este se abrió… dejo ver el rostro de Tigresa… pero no estaba sola… estaba acompañada… de Lía, en sus brazos, era una foto vieja de periódico… Tigresa, no lo entendió, hasta que vio nuevamente los ojos del panda… en ellos… ese brillo especial… ese brillo en esos verdes jade que la volvían loca, ese brillo… que no veía desde el día en que se separaron… estaba en ese momento en el – Por ti Tigresa… por ti, es que sigo vivo…
Un silencio bastante incomodo se hizo cuando el panda declaro libremente que fue prácticamente, el amor de Tigresa, el que lo mantuvo con vida, pues aunque ella, ya no lo amara, aunque su corazón estuviera para el padre de Lía… el jamás, dejo de amarla, y se tuvo que convencer así mismo, de que ella lo seguía amando, para sobrevivir… en la mente de Tigresa, el peso que cargaba sobre sus hombros, era agobiador, era insoportable… su corazón no podía soportarlo demasiado… no podía ya, todo lo que Po había hecho, todo lo que por lo que había peleado, todo lo que el panda vio e hizo… seguro y hasta traumas tenia… y todo porque… por una estúpida, cobarde, temerosa, nerviosa y dudosa gata que le oculto la existencia de su hija… y ni siquiera se molestó en escribirle… nunca se lo menciono… y tampoco tuvo intenciones de hacerlo… ¿Cómo? Como había dejado que el tiempo pasara, como dejo que las cosas escalaran hasta esos extremos… como dejo que su miedo… que sus nervios… y que las negativas de sus hermanos… le impidieran… sincerarse con el panda, no tenía respuesta para sus incógnitas… y poco se quedó en su mar de pensamientos, pues una de las manos del panda, fueron a dar sobre el hombro de la perturbada felina, quien apenas sintió el cálido tacto del panda, se giró, y volvió a verlo al rostro, aun llorando sin control…
- Tigresa… Ven a vivir conmigo… - Dijo Po, en un tono tan suave, tan tranquilo, tan pacifico, que este parecía estar hablando, de la misma forma que tenía, antes de irse a la guerra
- …¿Qué? – Desconcertada, creyendo haber oído mal… pero todo lo contrario
- …Ven a vivir conmigo… tu, y Lía… - No estaba recibiendo respuesta, Tigresa se quedó petrificada, pero fue entonces, cuando Po saco su maleta militar de debajo de la cama, y lentamente, la abrió, tan solo para sacar lo que parecían ser los planos de una gigantesca casa… casi era una mansión… pero cuando vio en las especificaciones… que eran hectáreas, y hectáreas de terreno, se confundió aún más… y su corazón, fue azotado aún más fuerte - … Compre una finca… es bastante grande… y tiene una casa… hermosa… cuando vi las fotos… no pude resistirme y… dinero, no hace falta… es grande, es espaciosa… y está algo amueblada… habitaciones, baños… todo…
- … P-P-Po… - Intento hablar Tigresa, pero el shock no se lo permitió y tampoco el panda
- Grandes praderas… claros, hay ríos, incluso fuentes… Tigresa, Lía tendrá espacios que seguramente en Kenshi no tiene… digo, mira estas habitaciones… son enormes… aquí por ejemplo – Tomo los planos, y los estiro un poco, llegando a la parte de los cuartos, donde se mostraba la principal, que era la más grande y las demás – Aquí será nuestra habitación… y aquí a un lado, será la habitación de Lía… tendrá tanto espacio que seguramente todo lo llenara con juguetes… y luego, luego están las habitaciones de huéspedes… podemos tumbar la pared de esta, y de esta… y tendrá su cuarto de juegos
- Para… - Susurro Tigresa, pero el panda seguía hablando
- Esta algo alejada de los poblados y todo eso… pero a Lía no le faltaran amigos… los hijos de Dom, son un amor… ellos son buenos niños, y estarán encantados en ser amigos, Lía los amara – Prosiguió Po
- No sigas… - Volvió a susurrar Tigresa, afuera de las barracas, y en todo el valle, empezó a soltarse una fuerte ventisca, y tormenta
- No soy su padre… eso lo sé, y no estoy aun seguro, de hacer un buen trabajo para Lía, y tal vez tu también lo crees… pero… esa niña me adora… me adora Tigresa… es un amor… es tan tierna… no te pido, que te olvides de su padre… pero si te pido… que me des… una oportunidad… de ser, lo que ambas… necesitan… por favor – Suplico ahora Po, pero fue entonces cuando Tigresa se levantó de la cama, y se cubrió el rostro con las manos… estaba llorando, a mares
- ¡BASTA! – Grito Tigresa, al mismo tiempo que un poderoso rayo cayó a la tierra, estaba desbordando en lágrimas… no pudo soportarlo más, y salió corriendo fuera del cuarto de Po… fuera del pasillo, y fuera de las barracas
- ¿Tigresa?... ¡TIGRESA! ¡ESPERA! – Grito Po, dejando el plano en el suelo, y salió corriendo detrás de la felina
Pero tan metidos estaban en ese asunto… que no se dieron cuenta del como todos estaban apenas llegando a las habitaciones, Mei, Mono, Shuo, Lee, Víbora, Lía, prácticamente todos, excepto Shifu, y tan solo pudieron hacerse a un lado, cuando vieron a Po, corriendo detrás de Tigresa… quien se estaba dirigiendo… al patio de entrenamiento, frente al salón de entrenamientos
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Continuara…
