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Azul, como el cielo chocó con las flamas rojas del infierno que ardían en esos ojos carmín.

¿Cómo era posible que un humano poseyera el cielo en su mirada? . Analizó su rostro ovalado y su piel blanca besada por el sol que se veía suave al tacto. Un ser muy frágil declaró él hanyou para si.

Se arrodilló ante él y su línea de pensamiento fue cortada, eso lo sorprendió, nadie nunca se había rebajado a su nivel, figurativa o literalmente, y definitivamente no es algo que alguien de su clase deberia hacer.

Sintió como la bilis subía, no quería la pena de nadie, mucho menos la de un ser humano.

"¿Cuál es tu nombre?"

Resistió el impulso de responder con las sedosas palabras bañadas en veneno que le venian a la mente.

Aun asi respondió sin más tragandose su orgullo.

"Naraku..." la escuchó repetir, lentamente.

Algo en él se movió al escuchar salir de sus labios su nombre con tanta ligereza y cuidado.

"¿Estas aquí por la prueba?".

¿Acaso tambien lo dudaba capaz?. Podía sentir su ira volver a elevarse.

La fortaleza occidental había hecho un comunicado, aquel que pasara las pruebas, formaría parte del grupo de soldados de occidente y conseguiría honores. Había venido principalmente por eso.

La dama azabache al no recibir respuesta.

Le sonrió

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