… o …
NO TE VAYAS…
… o …
Habían pasado solo unos minutos desde que habíamos salido de la oficina de Alaric, la presencia de ese nuevo vampiro me hacía sentir extraña, incluso algo aterrada.
-¿Estás bien?—La manera en la que hablaba era calmada y tenía un acento parecido al de Klaus, aunque no del todo.
-Sí…—Dos mentiras en un día, perfecto Caroline—Por acá están los salones, por lo regular tenemos clases separadas dependiendo la clase de ser sobrenatural que seas y algunas en conjunto—Dije mientras le señalaba algunos salones, que por ser fin de semana estaban prácticamente vacíos.
La idea de mostrárselos estando completamente solos no era una opción para mí.—Por acá…—Dije ahora señalando los casilleros—Están los casilleros en dónde puedes… guardar cosas…—Su mirada estaba sobre mí, era una mirada difícil de no notar, era como si me leyera, como si supiera algo que yo no, y eso, me asustaba a la vez que me intrigaba—¿Tienes alguna pregunta?—Sus ojos se posaron sobre el pasillo detrás de nosotros donde había unas cuantas placas en la pared—No—Dijo en voz baja aunque firme.
-Bien—Dije y seguí caminando, apenas empezaba el tour.
Caminamos fuera del área escolar, cosa que agradecí y pasamos a los jardines, habían brujos practicando hechizos, lobos jugando básquet ball y demás… la verdad es que era digno de una imagen para un flyer de la academia, de esos que dejan en las escuelas para que los padres se animen a matricular a sus hijos en un internado o escuela privada.
-Así que… Enzo—Dije tras notar que se quedaba viendo alrededor, sin decir una palabra, parecía atento aunque con tintes de aburrición.
-Lorenzo… —Noté sus ojos cafés sobre los míos de nuevo—Pero me gusta más Enzo—Yo asentí y quedamos de nuevo en un silencio incómodo.
-¿Cuántos años tienes?—Sabía que era vampiro, pero también sabía que no lucía como un adolescente, no, se veía mayor, pero sobre todo, no lucía como un joven acabado de convertirse, debía tener al menos veintitantos al haberse convertido, pero… ¿Hace cuánto?, ¿Qué no había un límite de edad para ser admitido en la academia?.
Sonrió de lado como si le estuviese diciendo algo divertido hasta que contestó—Los suficientes—Yo entrecerré los ojos cuando escuché a alguien tras de mí, al hacerlo noté como la sonrisa de Enzo cambiaba de una algo divertida a una un poco más desafiante hasta cierto punto.
Noté que su mirada ya no estaba concentraba en mi sino que se encontraba enfocado en la persona tras de mí, me quité del medio para ver quién era esa misteriosa persona a quién Enzo miraba como si conociera, casi de la misma manera en la que miraba a mí.
Al voltear me encontré con el rostro de Klaus que miraba a Enzo con una expresión de sorpresa.
-¿Se… ustedes se conocen?—Dije cruzándome de brazos confundida.
-No
-Sí
Respondieron ambos al mismo tiempo.
La manera en la que lo dijo fue firme, jamás lo había escuchado hablar así, aunque no es que lo conociera de hace mucho, mientras que la manera en la que Enzo respondió a mi pregunta en contraste a la de Klaus, era relajada.
Enzo sonrió divertido—Supongo que me equivoqué de persona—Dijo mirándome y después volviendo a ver a Klaus que seguía parado frente a él, comencé a sentirme extraña al estar en medio.
-Enzo, mucho gusto—Dijo dando unos pasos al frente y estirando la mano para saludarlo de la misma manera en la que me saludó a mí en la oficina con una sonrisa, Klaus miro su mano estirada y después a regañadientes la tomó.
-Klaus—Ambos se miraron a los ojos, el rostro de Enzo lucía una sonrisa socarrona, la de Klaus, una mirada firme, neutra pero como si se estuviese aguantando de decir o hacer algo.
-¿Seguimos el tour Caroline?—Dijo posando ahora sus ojos marrones sobre mí, sacándome de mis pensamientos a cerca de su extraño saludo.
-Eh…, sí claro—Dije con una leve sonrisa—Te mostraré el comedor.
Al pasar junto a él, noté que ni siquiera me estaba observando, fruncí el ceño mientras caminada frente a Enzo que me seguía los pasos, me permití voltear un poco a ver a Klaus que miraba en nuestra dirección, pero no me miraba a mí, sus ojos no se apartaban de él, sin duda le preguntaría que estaba pasando después de darle el tour al misterioso vampiro tras de mí, parecía que sí que se conocían…, aunque dudaba que me respondiera, además, podía creer que era algo entrometida, mejor esperar a que saliera el tema.
-¿Hay algo de comer?—Dijo mirando alrededor.
-La hora de la comida será en una hora…
-¿Cómo consiguen la comida?—Yo fruncí el ceño, ya no estamos en el comedor, estábamos en la cocina y le había mostrado los roles que teníamos todos para mantenerla limpia.
-No esa comida—Dijo señalando el bowl con fruta encima de la mesa—La que necesitamos tú y yo—Entendí su pregunta.
-Ah… bolsas de sangre—Dije abriendo un refrigerador específico con diferentes tipos de sangre.
-Ya… ¿Nunca has comido de la otra manera?—Dijo sentándose sobre la encimera.
-No está permitido—Le dije con los brazos cruzados— Vi como hacía un gesto con las cejas y se bajaba de la encimera.
-Me gustaría ver mi habitación—Dijo caminando hacia mí, instintivamente di un paso hacia atrás quedando a escasos centímetros de la pared y él frente a mí.
Inmediatamente caminé y salimos de la cocina intentando que no notará mi incomodidad al estar junto a él, señalé las escaleras y lo encaminé hacia la habitación que me había señalado Rick antes de salir de su oficina.
-Bien… aquí está, puedes decorar tu parte del cuarto como desees y… supongo que en cualquier momento llegará tu compañero—Dije desde la puerta, viendo cómo observaba la habitación con detenimiento, como un perro haría cuando le compras una nueva cama.
-Gracias—Dijo mirándome desde adentro de la habitación.
-Denada…, creo que es todo, si tienes alguna duda puedes llamar a cualquier número detrás de tu horario de clases—Volteo la hoja en la que venían escritas todas sus clases y venían los números de apoyo.
-No viene el tuyo—Dijo alzando la mirada de su calendario a mis ojos.
-No yo… solo soy la persona encargada del tour—Dije con una sonrisa forzada, decidida a salir de su presencia, di media vuelta pero mi conciencia no me dejó, suspiré y volví a quedar frente a él—Cualquier cosa también puedes preguntarme o a cualquier persona, la mayoría somos amigables—Dije en un intento de broma pero él solo me miraba fijamente.
Okay—Salí y de camino por el pasillo me permití curiosear la hoja que me había dado Alaric con la información de las habitaciones, era raro, no tenía compañero, aunque supuse que era cuestión de logística, quizá todos ya tuvieran uno y al ser nuevo, aún no tenía uno.
Un pensamiento me recorrió y supe que estaba siendo algo chismosa pero aun así lo busqué, duré un rato intentando recordar su apellido hasta que me decidí a buscarlo por su nombre, según la hoja, a Klaus le había tocado con otro vampiro llamado…—A.J…—Era extraño, su nombre parecía ralloneado con pluma, como si en realidad no fuera su compañero o alguien se hubiera equivocado.
Dejé de husmear y me decidí a salir del pasillo del dormitorio de los hombres, no me di cuenta pero varios me miraban extrañados, no estaba permitido que estuviera en esos pasillos por obvias razones, claro que yo tenía permiso por parte del director, pero ellos no lo sabían.
-¡Rubia!—Escuché que alguien gritaba desde una habitación por la que pasé con la puerta abierta, era un chico algo bajito con una sonrisa— ¡Lo hiciste bien en el beer pong! –Dijo y yo le devolví la sonrisa asintiendo a modo de agradecimiento, no lo recordaba de la fiesta pero al parecer el sí que me recordaba a mí.
-Señorita Forbes, no debería estar aquí—Escuché que alguien me llamaba, el señor Bridges, o como todos lo llamábamos, Dorian, era uno de los encargados de los dormitorios, por no decir chaperón.
-Dorian—Dije sonriendo inocentemente mientras colocaba las hojas detrás de mi espalda.
-Sabes las reglas—Dijo mirándome con las cejas alzadas, a pesar de ser alguien de edad, por lo menos unos cuarenta, lucía bastante bien, era moreno y sus ojos marrones oscuros me miraron seriamente como lo hacían cuando era apenas una adolescente y me alejaba más de lo permitido de la academia, la verdad es que todos aquí lo considerábamos un amigo, un amigo regañón y que regularmente suspende las fiestas dentro de la academia, pero a fin de cuentas un amigo, eso, además de ser el mejor amigo del director Saltazman y ser de los pocos a quienes yo personalmente le tenía algo de confianza.
-Tengo permiso, Ric…, el director Saltzman me pidió dar un recorrido a un nuevo estudiante y ya me iba, puedes preguntarle…—Entrecerró los ojos sopesando si decía la verdad hasta que asintió con la cabeza.
-Te salvaste Forbes, ahora fuera—Dijo señalando la escalera que daba para afuera de los dormitorios, yo pasé a su lado con una sonrisa y me fui no sin antes detenerme para comentar algo divertida.
-¿Es nueva?—Dije señalando su camisa, él solo frunció el ceño haciendo como si no supiera de que estaba hablando—A la señorita Gutiérrez le encantará—Dije picándolo.
-Forbes…—Dijo amenazadoramente, yo suprimí una risita.
-Bien, bien… me voy—Dije subiendo las manos a modo de rendición mientras bajaba las escaleras ante su mirada entre molesta y divertida.
…
Al entrar a mi habitación no pude evitar soltar un suspiro, habían sido un par de días muy raros, moría de sueño, sin duda la falta de descanso por lo que había pasado el día anterior me estaba cobrando factura. Una parte de mí aún prefería no pensar en ello, como si al no hacerlo, de alguna manera, se mantuviera alejado de mí.
Caminé hacia mi escritorio y la idea sobre seguir trabajando en aquel bosquejo que llevaba rato pensando me emocionó, saqué mis colores, mis lápices y me dispuse a comenzar con los trazos que me servirían de apoyo para plasmar lo que tenía en mente.
Justo cuando iba a comenzar miré las hojas que me había dado Rick y voltee los ojos al saber que tenía que regresarlas.
Al llegar a su oficina me extrañó no ver a Ivy, me acerqué a la puerta de su oficina y antes de dar la vuelta de regreso escuché algo, acerqué mi oído, eran apenas murmullos, como si fuese una conversación en voz baja.
Toqué pero nadie respondió, así que abrí la puerta lentamente.
-Maar…Lo…
-Yo… dejaré las hojas aquí—Dije dejándolas en el escritorio sobre el que Rick estaba dormido, al dejarlos no pude evitar mirarlo detenidamente, tenía el ceño fruncido y murmuraba cosas inteligibles entre sueños, al ver la botella de bourbon medio vacía que yacía sobre su escritorio sentí una mezcla de enojo y desilusión y cuando me dispuse a irme noté que tomaba mi brazo, suavemente como si temiera romperlo, voltee y aún con los ojos adormilados los abrió solo un poco, colocándolos sobre los míos como si estuviese viendo a un fantasma.
¿Mary Louise…?—Dijo en apenas un susurro, mi mirada cambió de una reprobatoria a una llena de lástima y compasión, a veces olvidaba la razón de la caída de aquel hombre que en algún momento fue mi único sostén.
-Shhh—Dije mientras quitaba su mano sobre mi brazo, suavemente y noté como inmediatamente volvía a su misma posición y ponía su cabeza sobre sus brazos cruzados, haciendo una especie de almohada con sus estos.
-No te vayas…—Dijo de nuevo dormido, sabía que no se dirigía a mí.
Caminé hacia la puerta lentamente cuidando no volver a despertarlo, noté una lagrima silenciosa recorrer mi mejilla que inmediatamente me limpié, hace unos años hubiese sido distinto, pero ahora lo único que decidí hacer fue irme y dejarlo dormir.
Al cerrar la puerta coloqué uno de los avisos que ponía "Vuelvo en 30 minutos" con el fin de que no lo encontraran en aquel estado, suspiré aun debatiéndome entre volver a entrar o dejarlo solo, tragué saliva y con dolor, me dirigí a mi habitación.
