Buenas chicxs! Perdón por tardar tanto… estoy demasiado metida en los nuevos capítulos. Pero bueno, aquí va otro!

POV DEAN

Habían vuelto al búnker. Habían esquivado a sus dobles. Y habían descubierto que Jack volvía a tener alma, con todo lo que ello conllevaba. El chico les pidió perdón y se retiró a su habitación.

Dean no quería pensar en ello. No quería pensar en Jack matando a su madre. No quería pensar en la rabia que bullía siempre latente en su interior. Así que cogió una botella de whiskey y fue a la Dean Cave.

No pasó mucho tiempo antes de que oyera como tocaban a la puerta. Joder, no había tenido tiempo ni de beberse dos vasos antes de que apareciera Sam para "hablar", para variar.

—Pasa.

Pero el que entró no era su hermano, sino su doble. Aun vestido con su ropa. Eran como dos gotas de agua. Como mirarse en un espejo en el que el reflejo se movía por sí solo. De lo más raro que le había pasado en la vida. El recuerdo de los leviatanes que se habían apropiado de sus identidades volvió a su memoria. ¿Cómo podía haberlo olvidado? Ésos desgraciados habían matado a un montón de gente, consiguiendo que los encerraran. Cabrones.

—¿Cómo ha ido el plan?

—De maravilla. —Dijo mientras apuraba su primer vaso, listo para servirse un segundo.

El otro Dean pareció decidir que lo había invitado a sentarse con él, porqué cogió un vaso de la barra de bar en construcción que había en la pared del fondo y fue a sentarse en el sillón de su lado. Alargó el brazo con su vaso y, inexplicablemente, Dean le sirvió un par de dedos de whiskey.

—¿Tan mal?

—No quiero hablar de ello.

Se quedaron unos minutos en silencio, bebiendo, hasta que Dean no pudo aguantar más. ¿Qué coño estaban haciendo? No eran amigos. No tenían nada en común. Bueno, quizá un par de cosas; Sam, la caza, Cas… Joder. Cas debía de estar rondando por delante de la puerta de Jack como una madre osa.

—Tengo algo que confesarte… es sobre Cas. —Dijo su doble.

Mierda.

—¿Qué pasa con Cas?

—Os dije que nosotros no conocíamos a ningún ángel. Y ésa parte es verdad, en serio. Pero…

—¿Pero qué? Suéltalo ya. —Dean se estaba poniendo nervioso.

Su doble apartó la mirada un poco avergonzado.

—La verdad es que hay un doble de Cas en nuestra dimensión.

¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué había dicho?

—Pero no es un ángel. Es un cazador freelance, amigo nuestro, a veces trabaja para Hunter Corp.

—¿En serio?

—Sí. No sé porqué hice ver que no lo reconocía, Sam solo me siguió el rollo. —El otro Dean sonrió como para sí mismo— Aunque debo admitir que son realmente diferentes.

Oh, oh. Ahora necesitaba saber en qué eran diferentes. ¿Otro Cas? Con una historia totalmente diferente… sin embargo, también eran amigos.

—¿En qué son tan diferentes?

El otro Dean bebió un poco mientras pensaba como expresarse.

—Bueno… tu Cas —no, su corazón no había saltado ante aquellas palabras, definitivamente no— es tranquilo y callado. Como si viera muchas cosas que a los demás se nos escapan y, a la vez, no entendiera como funcionan otras totalmente básicas. El mío, bueno, el de mi dimensión… es tremendamente impulsivo, siempre está de mala leche y parece importarle una mierda si acaba con todos los huesos del cuerpo rotos.

El otro Dean soltó un suspiro de exasperación que le hizo levantar las comisuras de los labios. Se veía claro que hacía tiempo que se conocían y que le importaba el otro Cas.

—A mi me suena a que se parecen bastante. Sí, Cas parece callado, pero si pudiera sacrificarse para salvar a una sola abeja, estoy seguro de que el tío lo haría. Me pone de los nervios.

—Sé a lo que te refieres… —Intercambiaron una mirada de diversión.— El mío se fue solo a por un par de vampiros a los que hacía tiempo que les seguíamos la pista. El muy desgraciado no me dijo nada. Tuve que rastrearle y salvarle el culo. Creí que le habían mordido, pero solo fue un susto. Cuando despertó, porqué había quedado totalmente inconsciente, me gritó que por qué le había arruinado la caza.

Dean echó la cabeza hacia atrás y rió como hacía tiempo que no reía.

—¿También va vestido como un contable?

—Qué va. —Su doble negaba con la cabeza como si hubiera dicho la estupidez más grande del mundo.

—¿En serio? Se me haría raro ver a Cas con ropa casual.

—El mío es medio punk. Va lleno de tatuajes, pantalones rotos, camisetas de metal… imagínate cuando vi a su viva imagen pero con traje y corbata. ¡Corbata!

Dean dejó que su imaginación volara un momento. Cas con tatuajes… pantalones rotos y camisetas de metal… sonaba a sueño imposible. Demasiado sexy. Carraspeó y volvió a la realidad.

—Pero a mi padre no le gusta…

—¿Por qué?

—No lo sé. ¿Por lo que dirán? De verdad que no lo entiendo. Cas es un malhablado pero tiene un corazón enorme y solo quiere ayudar a la gente.

—¿Lo que dirá quién? —Dean estaba cada vez más confundido.

—No sé. La alta sociedad y ésas mierdas. Mira, en mi mundo, somos bastante conocidos. Algo así como los cazadores más famosos del mundo. Sam cree que nuestro padre no quiere que manchemos la imagen de la compañía saliendo con Cas. Aunque, a decir verdad, lo hacemos igualmente.

—Creía que no existía la homofobia en tu mundo perfecto.

—Oh, no es eso. Son más bien… clasistas. Ya sabes. Clases sociales y toda esa tontería.

Vale. Dean jamás se habría esperado que un John Winchester, de cualquier dimension, no fuera homófono pero sí clasista…

—Entonces, estás saliendo con el Cas de tu dimension, pero tenéis que esconderos…

—¿Qué? —Lo interrumpió su doble mientras se ponía rojo como un tomate.— No, no, no estamos saliendo. Somos amigos.

Dean se lo quedó mirando unos segundos. ¿Estaba de coña? Llega a su dimensión y lo primero que hace es intentar ligar con Cas, ¿pero no lo ha intentado con el que tiene en casa? Venga ya.

—Pero te gusta. —Vuelve a intentar Dean.

El otro se remueve un poco y apura su vaso antes de contestar, aun con las mejillas encendidas.

—Bueno, sí. Claro que sí. Joder, puede que incluso le quiera… pero seamos sinceros, Cas no me ve de esa manera. Somos mejores amigos, nada más.

Joder. Todas esas excusas le estaban empezando a sonar demasiado familiares. Aun más viniendo de la boca de un hombre que era básicamente una copia suya. Gruñó como si le doliera la barriga y el otro se lo quedó mirando.

—Te pasa lo mismo, ¿verdad?

Dean volvió a gruñir. Se acabó su vaso y volvió a servir whiskey para los dos.