Lo primero que pude sentir y oler antes de poder abrir los ojos fue ese olor tropical de las frutas, similar al olor que tenía el cabello de Starfire por las mañanas.

Los sonidos silvestres y las abundantes plantas, árboles y colores cálidos me transmitió paz y serenidad.

El cielo estaba manchado de un dorado, casi igual que el color de los atardeceres. Lo que más me llamo la antecion además de los distintos animales fueron las dos grandes rocas que parecían ser las lunas de Tamaran.

Apareceimos en medio de la selva, lo único que nos rodeaba eran esos sonidos que eran propios de un lugar abundante en animales.

Todo era...diferente a lo que solía estar rodeado. Grandes edificios, humo por doquier, robos, gritos, caos...Todo transmitía calma, lo contrario a Gotham, donde pase gran parte de mi vida.

—¿Esto es Tamaran?—Chico Bestia dio unos pasos adelante, mirando hacia arriba.—Me gusta.

Se río y se convirtió en un águila, perndiendo el vuelo hacia arriba.

—¡Esto es increíble!—Grito dando vueltas en el cielo.

El aire era frío, y se complicaba algo el respirar, no me di cuenta de eso hasta que vi a Chico Bestia volar.

—¿El aire...estas segura de que no necesitamos tanques de oxigeno?—Pregunté un poco procupado.

Pero ella no se movió de su lugar, parecía estar absorta en todo lo que veía.

—Todo sigue igual.—Dejo escapar una risita.—Vamos, la ciudad está cerca...

Su voz tembló un poco. La vi a los ojos, esos grandes y felinos ojos verdes. Tenían un brillo, aún seguía con los ojos lloros pero ese brillo era diferente.

Trage saliva e hice una ademán con la mano para que el resto me siguiera.

—¡Ey, veo algo!

Star apresuro el paso y Chico Bestia se trnsformo en su forma humana.

—Esa cosa era gigante.—Expreso con sus manos.

—Estamos cerca.—Esta vez lucia emocionada.

Sin pensarlo mucho, tome su mano. Una chispa eléctrica recorrió todo mi brazo hasta llegar a mi cerebro, sintiendo como mi cara comenzaba a calentarse.

Pronto dejamos de tocar la hierba para sentir tierra mezclada con cemento, dejando un camino de piedra con muchos detalles, parecían varias piezas de rompe cabezas que giaban el camino hacia la gran ciudad.

Levante la cabeza.

Mire a los alrededores, la selva seguía estando allí y la ciudad se mezclaba a la perfección con ella.

Las casas parecían estar hechas de roca y madera. Los edificios no eran tan altos y apenas alcanzan los tres pisos. Pero ambas construcciones tenían detalles únicos, como líneas, círculos e inculso dibujos. Líneas rojas decoraban las patas de los pilares que sostenían ciertos edificios.

Mucha gente estaba circulando. Algunos vendedores con carretas sostenidas por animales que no podía identificar, niños, ruido, mucha música y colores.

La gente parecía disfrutar de su escacez de ropa. Algunos andaban descalzos, otros estaban igual de cobiertos que Raven con una capa marrón o morada. Las mujeres llevaban una falda larga con un tajo en una o ambas piernas, cubrían su mitad superior con un una tela que se ajustaba a su cuerpo, ciertas chicas decoraban su ropa con cuero, plumas e incluso joyas. Los hombres también llevaban una falda pero algo más corta y también una tela que rodeaba su tosro que pasaba por arriba de su hombro.

No todos eran igual a Star, algunos tenían el cabello rizado y liso, eran rubios y morenos pero todos poseían la piel igual de dorada que Koriand'r.

Y sus ojos...sus ojos eran iguales a los de Star, verdes fosforescentes con esa chispa especial.

Mire a Star, ella tapo la mitad de su rostro con sus manos, lagirmas nuevamente comenzaban a brotar.

—Ey...—Cybrog tomo su hombro y la abrazó.—Vamos en busca de fu familia ¿esta bien?

Sonrío mostrando los dientes y con el dorso de su mano limpio el resto de lágrimas.

—Vamos.

Sin soltar mi mano, corrió por las calles.

Por más civilizacion que hubiese, no había ningún auto, camión o moto, mucho menos postes de luz con cables entrelazados o edificios hechos de metal.

Plantas y más árboles eran las decoraciones, los animales que tenían una forma similar a los caballos parecía ser su transportes, algunos simplemente volavan, lo que hizo que volteara la cabeza hacia al costado.

¿Eso era...?

—¡Viejo, son dragones!—Grito Cyborg apunantdo hacia una colina como un niño pequeño.

—En realidad son Dragetts.—Corrigio Starfire.

Eran enormes, tenían la piel azul y grandes escamas en los cuellos.

Poco a poco fuimos detenido el paso, el castillo cada vez se hacía más grande, hasta finalmente tenerlo fuerte a nosotros.

Guardias con grandes lanzas protegían la entrada, algunos estaban montados en esa especie de caballo rosado, y ahora que los veía más de serca, se asemejaban mas a dinosaurios pequeños.

—Esto es más de lo que imagine.—Murmuró Raven.

Tenia que admitir que yo tambien imaginé otra cosa antes de que Star nos hablara en la nave. Pensé que sería un lugar frío y que la gente seria hostil y agresiva, pero me había llevado una gran sorpresa.

Como había dicho Kori antes en la nave, los guardias parecían reconocerla, porque dejaron un espacio en la puerta hecha de madera y de ella salió un chico, igual de pelirrojo que Star.

Solto mi mano, llevado amabas a la boca. Dijo algo que no logré entender.

Gire hacia el chico, que se parecía a Star, entonces me di cuenta de quien se trataba.

Ella corrió a sus brazos, el la atrapó rodeados por los hombros en un abrazo efusivo.

—¿Están llorando?—Mire a Cyborg y Chico Bestia, que disimulaban su llanto.

—¡No, solo estoy sudando por los ojos!—Macullo algo enfadado Cy, tallandoce los ojos.

—¡X'Hal, X'hal, estás aquí!—Gritó entre llanto.

—¡Tu también, no puedo creerlo!—Ambos estaban llorando.

Mi estómago dio una vuelta, esto se estaba poniendo muy sentimental y estaba seguro de que si seguía viendo terminaría llorando.

—¿Donde están mamá y papá?

Esa pregunta me hizo reaccionar y recordar porqué estamos aqui.

Los nervios me consumieron, y al parecer esa pregunta también hizo que el resto del equipo se tensara.

¿Y si se tenía que quedar?¿Acaso había posibilidad de que Star volviera con nosotros?

Me estremeci, no quería que eso sucediera, me negaba a no verla todos los días y enamorarme de su alegría espontánea. Pero...¿quien era yo para negarselo?

—¿Acaso...ellos, ellos están muertos?—Solto un jadeo.

Di un paso adelante para socorrer la pero alguien se adelantó al hablar.

—¿Muertos? No lo creo.

Un hombre alto y pelirrojo, estaba detrás de los hermanos, a su lado una mujer similar a Starifre lloraba en silencio.

—Estas aquí, mi pequeña chica dorada.

Solto a sus brazos, aún llorando. Vi como su puño se cerraba, apretando la ropa, como si se estuviera aferrando a ellos.

Mi corazón dio un vuelco, el llanto no ayudaba para nada mi repentina angustia.

—Creo que después de esto iré a ver a mi padre.—Susurró Cyborg, limpiandoce las lagrimas.

—Y yo a mi madre.—Raven dijo, ladenado una sonrisa.

Chico Bestia y yo simelente nos miramos de reojo.

Quizás yo también lo haga.