No.

La noche no fue sólo historias trágicas y melancólicas de episodios pasados de nuestras vidas, eso apenas una pequeña parte de nuestra hermosa noche juntos.

La mayor parte de ella, porque fue muy larga nuestra estadía donde nos llevó Ben, fueron anécdotas interesantes, y la mayoría divertidas. El pelinegro no le faltaba la palabra para hacerme reír con cualquier cosa que comentara, y tampoco a mí se me hacía difícil sacarle risas al moreno.

Todo fluía muy bien, era agradable, cómodo. Y en especial cómodo, pues no tenía que analizar a cada segundo qué decir y qué no, para saber si cuadraba con la mentira que había dicho anteriormente. Sólo dejaba que mis labios dijeran lo primero que reprodujera mi cerebro en ese instante. Incluso, haciendo un recuento, me arrepiento totalmente de haber sido muy esquiva en mi época universitaria, si me hubiera dado la oportunidad de conocer a más gente, quizás desde hace mucho ya estaría presente en mi vida mi excompañero.

Y definitivamente no quería que terminara este veinticinco de diciembre en la madrugada, como una niña que no quiere regresar a casa después de estar toda la tarde jugando con sus amigos para merendar. Pero ya era demasiado tarde, o temprano en este caso, las estrellas que estaban iluminando nuestro genial ambiente estaban intercambiándose por los rayos matutinos del sol sobre Coruscant.

Era momento de irnos.

Ordenamos y guardamos todas las cosas, marchándonos de aquel hermoso lugar, aquel sitio en donde me vi renacer, en el que me deshice de todo lo que me estuvo trancando mi vida por años. Pero también era el sitio donde sentí la fuerza, la esperanza de comenzar de nuevo, y prepararme a disfrutar los nuevos aires que se venían para mí. Sin desmerecer que el moreno me había dado el pequeño impulso de poder afrontar mi miedo, dándome la instancia perfecta para hacerlo, y entregarme esa confianza que logré sentir únicamente con él.

Bueno, también darle las gracias al destino, por cruzarlo de nuevo en mi camino.

Las risas no terminaron después de que nos empezamos alejar de ahí, siguieron mientras pasábamos por las carreteras de la ciudad, con conversaciones mundanas a nuestra manera, terminando nuestro corto viaje de regreso a casa con un karaoke improvisado por las autopistas de Coruscant.

-Gracias Ben, por onceava vez. –me reí – Todo fue increíble. Fue unas de las mejores salidas de este año. Y… gracias también por escucharme. –

-De nada Rey, también fue una de las mejores de mi año. – me devolvió la sonrisa. -De igual manera, me alegro de que te hayas quitado un poquito ese peso de encima con nuestra charla. Y también te quiero agradecer a ti por escucharme. Y por onceava vez también. – dijo lo último entre una risa. - Por aceptar mis invitaciones improvisadas. –

- Las mejores invitaciones improvisadas. -repetí alegre. – Y de nada Ben. Cuando quieras hablar, trataré de siempre estar ahí. –

-Gracias…Yo igual. No lo dudes. –

Estábamos tan sumergidos en nuestro ambiente que por un instante olvidé por completo que aún estábamos sentados dentro de la camioneta, estacionados fuera de mi edificio temprano en la mañana, porque me estaba perdiendo en esos hermosos ojos que reflejaban los rayos del sol el color ámbar de sus iris, y su deslumbrante tez blanca. Demonios, ¿cómo es que no me fije antes de todos esos lindos detalles que hacían que el rostro del piloto lo hicieran más atractivo? Quizás porque aún no tenía la oportunidad de estar tan cerca para notarlos.

Como ahora.

Rayos, no sabía que estaba pasando, pero mi cuerpo estaba siendo atraído por una especie de fuente magnética proveniente del joven pelinegro, porque la distancia que teníamos con Ben se estaba acortando a una velocidad casi preocupante, rozando ese peligroso umbral que emanaba ese rico aroma con el que por un instante en la noche alcancé a deleitarme bajo sus brazos, mientras me sumergía en esa cálida paz única que sólo él, hasta el momento, me ha hecho sentir.

Su respirar me embriagaba, me persuadía, me llamaba a gritos que me acercara y probara esos carnosos labios pintados por ese rosado natural que noté desde que empezó a sonreír mucho más mientras disfrutamos nuestra cita en el supermercado, pero ahora gracias al sol matutino.

Hasta que sucedió lo inevitable.

Fue un beso dulce, cálido cómo el mismo, cómo supuse serían los de él en el momento que nos estábamos acercando. Fue hermosamente eterno para mí. No se si fue por la emoción de la hermosa sorpresa de Ben, o por el enterarme que había conectado con alguien, o el saber que al fin logré superar algo de mi nefasto episodio del pasado. Pero las corrientes eléctricas que iniciaron las líneas que dibujaban su exquisita boca fueron únicas, incomparables, que creo, jamás había sentido recorrer por mi cuerpo. Era como una droga, una que no quería tener rehabilitación.

Demonios, ¿Qué me había hecho Ben?

-Feliz navidad Ben. -me separé de él sonriendo, mirando fijo sus hermosos ojos oscuros.

-Feliz navidad Rey. -

Sin quitarle la mirada de encima, abrí la manija de la puerta y salí de la camioneta sin mencionar palabra alguna. Ya afuera le hice un gesto con la mano de despedida y rápidamente di media vuelta para comenzar mi caminar de regreso a mi edificio aguantándome las ganas de saltar de la emoción contenida.

Subí a mi departamento, me puse el pijama, y me recosté en mi cómoda cama junto a BB, repasando en mi cabeza el hermoso y entretenido día que compartí con el piloto.

Era increíble, nunca pensé conectar con alguien así, que se me diera la oportunidad de conocer a una persona en donde la relación fuera tan armoniosa, hasta el punto de generarme esa confianza de contar uno de los puntos más complejos que pasó en mi vida de la forma que lo hice con él, en sólo un día.

Ni siquiera con Poe. Que él me llegó a gustar, pero tuvieron que pasar algunos meses para que se generara ese tipo de confianza con él, y darme la oportunidad de mostrar una parte de mí que le tuve que ocultar a todo el mundo. Sin embargo, a él nunca le importó incursionar de esos temas conmigo, es más, ni siquiera tuve que evadir alguna pregunta del expiloto que relacionara a mis padres, ya que nunca las hizo.

Ahora con Ben, realmente no entendía cómo es que hizo que todo pasara exageradamente tan rápido. Pero no por la parte que lo besé el mismo día que salí con él, había hecho mucho más con otras personas conociéndolas la misma noche sin saber casi nada de ellas. Me refiero a que me generara estas nuevas sensaciones tan peligrosamente agradables que me llegaban asustar.

Aunque creo que la respuesta era bastante sencilla. Simplemente me mostré cómo era realmente y el muchacho lo recibió de la mejor manera, mostrándome asimismo lo parecido que teníamos en lo que era bastante importante para mí. Sin embargo, seguía siendo precipitado si es que lo pensaba fríamente. Y eso me hizo pensar cual podría ser causa de todo esto ¿Falta de cariño? No lo creo, después de dos años en conocer absolutamente nadie, nunca me fue necesario tener alguien a mi lado, ni sentimentalmente, ni carnalmente. ¿Soledad quizás? Creo que tampoco, disfrutaba mucho de mi espacio, y mi soledad siempre me fue necesaria.

¿Y si mejor dejaba de pensar tanto el cómo sucedió todo y lo empezaba a disfrutar y dejarme llevar de la muy afortunada circunstancia?

Sonaba bastante sencillo, tantear que podría pasar en tomar la decisión de compartir entre nosotros. Pero primero, debía atender las siguientes preguntas ¿Qué es lo que quiere Ben?, ¿sólo sexo?, ¿algo más serio? Y lo más importante ¿Qué era lo que yo quiero precisamente? ¿algo nada más carnal, o darme la oportunidad de quizás tener algo mucho más formal que involucre una responsabilidad afectiva? Porque no quería que hubiera un malentendido entre nosotros, y que todo lo que se haya construido hasta ese entonces terminara en un desastre, pasando a llevar nuestros sentimientos de paso.

Bueno, en algún momento lo tendríamos que conversar con él piloto, pero ahora, debía dormir y aprovechar de descansar este feriado, porque ¿quién sabe?, quizás llegaba una cita improvisaba de nuevo más a la noche.


¡Gracias por leer!

Espero lo hayan disfrutado tanto como yo lo disfruté escribiéndolo.

Eso pu :3. ¡Que estén bien, y nos leemos!

Los personajes no me pertenecen.