Capítulo 7: Deseos

[nota: Un poco de lemon]

Había pasado casi mes y medio desde que Mimi y Yamato habían tenido una noche de aventura, dejando inmediatamente embarazada a Mimi. Y tenían casi una semana viviendo juntos, habían arreglado algunos gastos habían hablado con sus amigos, pero aún no habían hablado con sus familias con Taichi y con sora. Que era lo que más importante. Takeru sabía a esas alturas, pero había prometido no contarles nada a sus recién casados padres hasta que Yamato diera la noticia. Él quería dar la noticia porque era ahora la única familia que Mimi tenía en el país. Los padres de la chica aún no se enteraban, y habían decidido decirles lo más pronto posible.

El viernes les aviso a sus padres que iría a comer con ellos, y que llevaría a alguien. Takeru estaba prácticamente amenazado si decía cualquier cosa antes del día. El vientre de Mimi aún no se hinchaba del todo, pero si había aumentado ligeramente de peso, tema que era un desastre para la castaña si se hablaba de ello en esa casa.

-¿Se me vera bien este vestido?-Dijo el viernes por la noche a Yamato mientras le mostraba un vestido menta bastante escotado

-Iras con mis padres no a bailar-Yamato dijo mientras veía el vestido

-Lo sé por eso me pondré una playera bajo el vestido-Dijo Mimi bastante contenta.

Desde el incidente del desayuno Mimi y Yamato habían tenido una "Buena relación" por decirlo de algún modo, ya que se estaban llevando mejor en ciertas áreas. Mimi era un desastre en el baño y dejaba todo abierto cosa que sacaba de quicio al rubio, también dejaba mucha ropa en la cama mientras se cambiaba, cosa que también le molestaba al rubio aunque no durmiesen en la misma habitación él la usaba para cambiarse y para estudiar los momentos que tenía libre.

Esa noche como muchas otras se quedaba pensando en que había ocurrido para que Mimi y el terminasen teniendo relaciones. Y a lo que su memoria le decía había sido más de un encuentro, ya que aquel bote de lubricante sabor fresa estaba vacío, y no había derrame en la cama. Y empezó a imaginar a Mimi amarrada con las esposas, las manos arriba de su cabeza…los ojos cubiertos por una playera y ella gritando descontroladamente, y el sobre ella lamiendo sus clavículas…cuando volvió en si…no podía aguantar más y fue corriendo al baño sin hacer mucho ruido para que la castaña no sospechara lo que estaba haciendo.

Pero imaginarla así…imaginarla en ciertas posiciones…ciertos movimientos…levanto su playera y la mordió lo más que pudo para no hacer ningún tipo de ruido extraño en el baño…ciertamente no podía parar…hacia mucho que una chica no revolvía sus hormonas de esa manera…ya no era un adolecente de 16 que todas las chicas le gustaban por esos motivos. Pero imaginarse a Mimi así, era casi un pecado para él. Cuando no pudo más la tela que tenía entre los dientes no fue suficiente y tuvo que cubrir su boca mientras sentía explosiones recorrer todo su cuerpo.

Respiraba agitado, y sudaba un poco. Su mano estaba sucia y había ensuciado la taza del baño también, rezaba para que no lo hubiese escuchado la castaña, limpio todo rápidamente para salir casi desapercibido. Pero fue la primera vez en muchas noches que lograba dormir.

Por la mañana Mimi se levantó como todos los días a hacer el desayuno, también intento despertar a Yamato pero parecía que por fin descansaba después de una larga semana. Ese sábado en particular Yamato había pedido el día libre y por la tarde irían a comer con sus padres para darle la noticia. Mimi despues de preparar el desayuno comenzó a preparar un postre para llevar a casa del rubio. Aquel olor a pan recién hecho fue lo que hizo que Yamato despertara.

Entro a la cocina y se encontró nuevamente con Mimi de espaldas, llevaba una blusa de tirantes y un short un poco más grande, pero aun así delineaba muy bien su figura, mezclaba con intensidad algo

-Buenos días-Dijo tallándose un poco los ojos-¿Qué haces?-Pregunto con curiosidad el chico pero se acercó a ella

-Como iremos a casa de tu madre no tenemos que llegar con las manos vacías, estoy preparando un postres-Dijo la rubia volteándose, en sus manos llevaba un gran tazón y su cara estaba manchada de betún blanco, haciéndole recordar muchísimas cosas a Yamato

-Ah…-Dijo con un tono nervioso-Tienes…algo aquí…-Yamato apunto a su propia mejilla para indicarle a Mimi la mancha

La chica rápidamente limpio con un dedo, para después lamerlo

-Esta rico-Yamato no pudo más, sus benditas hormonas lo matarían, aquella frase, aquel betún la ropa de Mimi, todo lo volvía loco

No dijo más y fue al baño, a hacer la misma rutina que había hecho la noche anterior, intentando ser lo más silencioso posible. Mimi no le tomo importancia pensando en que tal vez se sentía mal de estómago o algo, ignorando completamente los deseos sexuales del chico. Después de un largo rato se escuchó la ducha.

Yamato había comenzado a tomar duchas frías para poder controlar sus instintos y no caer nuevamente. Tenía miedo de dos cosas la primera si le pedía a Mimi cierta interacción que lo mandara al demonio y la segunda hacerle daño al bebe.

Salió de la ducha ya casi vestido, después del incidente con sora había preferido vestirse al salir. Se encontró con Mimi sentada en la mesa revisando su teléfono

-¿Ya comiste?-Pregunto Yamato un poco preocupado por la alimentación de la chica

-No, te esperaba-Dijo la chica sin siquiera levantar la mirada

-Te he dicho que comas, no puedes estar malpasándote-Yamato se preocupaba bastante por la alimentación y por qué Mimi durmiera bien, para que no repercutiera en él bebe.

En el desayuno Yamato intentaba no estar nervioso después de lo que minutos antes había hecho, creía que Mimi le iba a decir algo sobre eso, pero no lo hizo. Tan solo le preguntaba cosas de sus padres y de cómo debían decirle, pero realmente no estaba interesado en ello, tan solo les iba a decir y punto.

Ayudo a limpiar la cocina después del desayuno para distraerse un poco, pero al ver que Mimi aún no se cambiaba y seguía haciendo betunes de colores, seguía sin poder concentrarse. Realmente Mimi había venido a provocarlo, pensaba tontamente.

Termino Mimi decorando un pastel de vainilla y chocolate con betún de arcoíris, realmente se veía riquísimo, que Yamato quería probarlo en ese momento. Pero para su buena suerte Mimi había hecho un más pequeño para dejar en casa.

Por la tarde mientras la castaña se daba un baño Yamato descansaba en su cama, que a una semana extrañaba demasiado. Pero la almohada ya tenía impregnado el aroma de la castaña, su habitación ya olía a ella, no sabía que estaba pasando realmente con él, porque tenía todos esos instintos con ella, en especial con ella.

-¿Estas bien?-Pregunto la castaña entrando a la habitación, iba aun vestida con la pijama y el cabello mojado

-Sí, solo…pensaba-Dijo el rubio mientras se medió sentaba en la cama

-En que-La chica se secaba el cabello con la toalla que llevaba en los hombros

-En…como terminamos aquí…-Hubo un silencio después de eso

Mimi bajo la cabeza e instintivamente se tocó el vientre

-A veces recuerdo pocas cosas…pero no entiendo como es que terminamos aquí…-Mimi no dijo nada tan solo escuchaba las palabras del rubio-No…no te estoy diciendo que te vayas o que no vaya a hacerme cargo del bebé es solo que…sigo sin entender…como terminamos en cama

-Yo también me he puesto a pensar mucho en ello últimamente…y me he dado cuenta de que…esa noche…tal vez nos sentíamos muy solos

Y fue en ese momento en el que Yamato recordó algo, ese día le iba a decir a sora como se sentía, pero la pelirroja estaba más interesada en Taichi por alguna extraña razón, y recordó cómo se sintió ese día, se sentía triste y un poco molesto que comenzó a beber sin control

-Hace tiempo me gustaba Tai…pero a él le gustaba sora…y me sentí muy mal por verlos divertirse juntos aquel día…tal vez…nos desquitamos uno con el otro-Dijo Mimi un poco confundida

Se sentó a los pies de Yamato mientras el rubio veía al techo, ella continuaba secándose el pelo, el silencio los invadió, faltaba bastante tiempo para ir a casa de los padres del rubio. Mimi se levantó de la cama para poner la toalla en la silla, tomo un espejo y comenzó a maquillarse, el silencio continuaba mientras la chica se maquillaba. Yamato la veía de espaldas frente a la cama, tenía bonito cuerpo y sus caderas ensancharon un poco haciéndola ver más atractiva. Debía de quitar esos pensamientos de su mente si no quería sufrir una traición a quemarropa.

Mimi lo veía por el reflejo del espejo, y vio cierto comportamiento raro en el chico que no le dio importancia. Durante esa semana nunca habían estado los dos solos en la habitación, habían estado en el comedor y en la sala pero en el lugar donde cometieron su pecado nunca. Mimi se sentía un poco incomoda y sentía que su corazón latía muy fuerte. Y de repente Yamato dejo de verla para acostarse de lado.

Mimi no le dio importancia a eso tan solo continuo con su labor. Yamato se encontraba nervioso y con una ligera erección, estos acontecimientos habían estado ocurriendo durante toda la semana, se sentía bastante atraído por la chica. Y podría decirse que desde que la dejo embarazada había sido el mayor tiempo que había estado sin estar con una chica.

Pero decirle a Mimi a estas alturas que quería tener una interacción con ella sería que lo mandara al demonio, así que tendría que aguantarse las ganas. Pero ¿Por cuánto tiempo? Cuanto tendría que soportar que Mimi paseara por la casa en pequeños shorts y faldas, con blusas de tirantes, al paso que iba no aguantaría mucho.

Mimi salió de la habitación con la ropa que se iba a poner, fue un momento de respiro para el chico, fue el momento en el que podría controlar todas sus malditas hormonas. Pero cuando volvió fue otra explosión de hormonas, la chica llevaba un vestido rosado a medio muslo, con una playera blanca y un collar en forma de corazón. Realmente se veía linda.

-Aún faltan una hora para ir con tus padres, ¿Que te vas a poner?-pregunto la castaña buscando entre la ropa del chico

-No sé, una playera y jeans-Dijo sin prestarle demasiada atención para controlarse

-Deberías arreglarte un poco más-Dijo Mimi volteando a ver a un Yamato acostado en la cama-Has estado actuando un poco raro-Mimi se acercó un poco a el

Sus piernas desnudas quedaban a la altura de su rostro, haciendo que Yamato se sonrojara

-¿Estas bien?-Dijo Mimi poniéndose en cuclillas para verlo de cerca-¿Estas rojo, tienes fiebre?

Yamato se sorprendió muchísimo y se volteo al otro lado para cubrir su timidez

-Estoy bien, no me pasa nada-Dijo un poco molesto consigo mismo

-De acuerdo-Mimi dijo levantándose de ahí y sentándose nuevamente en la cama

Se peinaba de espaldas a Yamato mientras él la veía inconscientemente. Su deseo era tan grande pro ella que necesitaba controlarse, así que decidió irse a tomar otra ducha fría sin decirle nada a la chica. Dentro de la ducha calmo todos sus instintos o eso creía el, al llegar nuevamente a la habitación se dio cuenta que en esos quince minutos que él estuvo en el baño ella se había quedado dormida.

Había leído en internet que los primeros meses causaba bastante somnolencia y ella había caído a los brazos de Morfeo bastante rápido. No quiso despertarla para que descansara un poco, y estuviera un poco más fresca cuando despertarla. Pero verla ahí recostada en la cama hacia que todos sus deseos y todas sus hormonas ya calmadas volvieran a la revolución que tenían.

Salió del cuarto con una desesperación y fue directo a la cocina a beber un poco de agua que trago de golpe. Necesitaba realmente que esos sentimientos pasaran. No sabía cómo o porque tenía esos sentimientos. Sabía bien que a él no le gustaba la chica, pero verla así, hacía que sus hormonas se volvieran locas, tenía bien en claro que era el simple y mero capricho del deseo, pero no entendía el por qué.

Más tarde después de que se hubiese calmado fue a despertarla, la chica se veía realmente bonita adormilada, e hizo que su corazón se acelerara. No sintió por primera vez en todo el día a sus hormonas gritarle sexo, sino que su corazón se aceleró como cuando veía a Sora, verla así de adormilada y de calmada hicieron ese efecto en ella.

-¿Ya es hora?-Pregunto con la voz más tierna que escucho jamás

-Sí, te quedaste dormida, anda vámonos-Dijo Yamato sin dejar de verla con un rubor en sus mejillas.

Mimi se levantó y se tallo los ojos haciendo que se le corriera un poco el maquillaje. Se lavó la cara rápidamente y volvió a ir a maquillarse, Yamato guardaba su cartera y se terminaba de alistar

-Sabes, te vez igual de linda sin maquillaje que con el-Dijo sin siquiera pensarlo

Mimi se ruborizo un poco

-Solo me pondré brillo en los labios…no hay mucho tiempo-Dijo volteando el rostro para que Yamato no la viera sonrojada

-Te espero afuera. No llevare la motocicleta para que no te pase nada, iremos en tren-Dijo Yamato saliendo de la habitación.

Mimi sintió el corazón latir. Últimamente con cada pequeño cumplido que Yamato le hacía se sentía bien. Y no entendía el por qué. Hacía que su corazón latiese muy rápido, haciéndola dudar de muchas cosas. Ella sabía que no le gustaba, pero todo aquello la hacía sentir querida.

Salió a los pocos minutos con los labios rosados.

-Estoy lista-Vio a Yamato con el pastel en las manos

-Bueno, es hora de enfrentar esto-Dijo Yamato mientras la esperaba

Ahora el nuevo reto seria decirles a los padres de ambos lo que estaba pasando.


Hola a todos nuevamente, disculpen la tardanza de este nuevo capitulo, pero tenia demasiadas ideas en la cabeza que fui dejando este fic un poco de lado, espero que les guste, y estaré un poco mas activa. Los leo