Durante la tarde Syaoran se encontraba nuevamente en la casa Kinomoto para dar inicio a los entrenamientos acordados con su madre y Hiiraguizawa. Pensó que lo mejor era enseñarle a la castaña a crear con su mente escudos protectores para evitar que la magia empleada fuera detectada y recibieran visitas indeseables.
-"Yo he estado utilizando a Escudo, Aro y Laberinto durante el día y por la noche también he activado a Silencio e Ilusión. Y Kero ha insistido en hacer turnos con Yue" – poniendo cara de pena – "pero no quiero que Yukito siga perdiendo sus clases por tener que cuidarme".
-"Con esas cartas de ocultamiento será suficiente por ahora, pero le prometí a mi madre que pondría unos conjuros para evitar que nuestra magia al entrenar sea detectada. ¿Estás de acuerdo? "– le dijo con amabilidad. A lo que la chica asintió con un movimiento de cabeza.
-"Entonces, lo haré enseguida". – se alejó de ella y poniéndose en medio de la habitación en posición de ataque, con sus brazos de frente y las palmas unidas extrajo una enorme espada que brillaba con luz propia. Y como si se tomara un jugo, comenzó a conjurar los espíritus protectores de sus ancestros.
Sakura estaba muda y se veía algo asustada mientras Li invocaba en chino a los dioses y a los espíritus protectores. La casa crujía y una suave brisa movía sus largos cabellos, estaba de pie mirando hacia el hechicero, entonces vio una figura verde casi etérea desplazándose por la casa, pero cuando lo observó con cuidado descubrió que se trataba del espíritu de un lobo joven de ojos color rubí que la miró con intensidad y Sakura estremeciéndose cayó desmayada.
La ceremonia de protección y purificación duró alrededor de 30 minutos, dejando al joven Li agotado y sudoroso, pero con la tranquilidad de saber que ahora sería más difícil si no imposible dañar a la chica mientras permaneciera en la casa.
-"Sakurita, despierta, ya terminó el chiquillo de poner los sellos" - decía Kero, acercándose descaradamente a la chica – "ahora me siento mucho más ligero."
-"Arghhh! "– gritó la chica al despertar con el guardián casi en su pecho- "qué susto me diste Kero! " – su cara avergonzada lo confirmaba - "¿por qué me desmayé? ,¿ qué fue lo que ocurrió'? …. ¿Y Syaoran?" – mirando para todos lados inquieta, buscándolo.
-"Estoy aquí "– dijo apareciendo el joven para tranquilidad de la chica.
-"Sakura, el conjuro logró eliminar todo rastro de magia negra que debió poner ese sujeto que Touya encontró en tu cuarto, de alguna manera logró debilitarnos todo este tiempo "- dijo Yue
-"¿Es eso posible? "– preguntaba la chica sin poder creer que los guardianes, las cartas y ella misma ignoraban la situación. Como nadie la desmintiera añadió – "he sido una tonta, no soy digna de llamarme sucesora del mago Clow. Por mi descuido, toda su creación podría haber desaparecido." – terminó con una mueca de dolor.
-"No seas tan dura contigo, Sakura. Has estado muy sola en Japón, comunicada por videollamadas y no has recibido una educación como la que recibimos Eriol y yo."
-"Gracias, pero prometo que voy a poner todo mi esfuerzo para incrementar mi nivel de magia y al menos acercarme al tuyo." – lo dijo mirándolo a los ojos.
-"Sé que lo harás" – le contestó el chico, haciendo que sus ojos brillaran.
-"Ejemp!" – dijo el pequeño Kerberos- "que seguimos aquí!… ¿pero cuando empiezan con los entrenamientos?"
-"Syaoran debe estar muy cansado por el nivel de magia que utilizó, lo mejor será que entrenemos nosotros tres con la cartas". – dijo la chica con renovado ánimo – " Espada! "– estaba ansiosa por demostrar al castaño su fortaleza.
El día transcurrió muy rápido y Sakura quedó muerta por el esfuerzo que puso en los entrenamientos, pero feliz por haberlos realizado y tener a Syaoran en la galería.
Llegado el atardecer lo acompañó hasta la puerta y se miraron profundamente a los ojos por primera vez en el día, Syaoran le sonrió y le dejó un beso en la frente. Sin saber por qué ese gesto la entristeció y lo miró marcharse con la vista borrosa.
-En casa de Daidoji la chica de voz cantarina esperaba al joven chino para comprobar en su mirada señales de que las cosas iban mejorando, tenía esperanzas en que él le quisiera contar los sucesos del día o de lo contrario se resignaría a lo que decían sus ojos, lo que era muy fácil para ella ya que, después de todo fue ella quien les dio el empujón para que se declararan.
-"Buenas noches Tomoyo, estoy muy cansado, me acostaré enseguida" – se evadió el joven al interrogatorio que imaginó vendría de parte de la hospitalaria amiga.
Tomoyo quedó resignada sentada con la bandeja de té y unas telas a las que hacía dobladillo, parecía una copia moderna de una pintura victoriana.
Los días pasaron sin novedades, Li y Sakura entrenaban desde las 8 de la mañana con las cartas de combate y los guardianes. Al mediodía descansaban y preparaban entre todos algo para el almuerzo, cuando no les dejaba Touya del día anterior. A las tres de la tarde hacían meditación y ejercicios de Tai Chi durante una hora y media. Luego Syaoran le explicaba la técnica para bloquear la mente a los ataques y hacían muchos ejercicios, que no lograba todavía dominar. Durante estas sesiones la chica fue trayendo a la memoria imágenes de Suwa, que no eran del todo claras.
Una vez terminada la rutina, Li nunca aceptaba quedarse a cenar, siempre que llegaba el ocaso le parecía a Sakura que tenía prisa por irse y se despedía como un amigo, un querido amigo, pero no intentaba jamás tomar su mano y mucho menos besarla.
Cierto día en que habían decidido reunirse algo más tarde, Li recibió un llamado de Hiiragizawa. El misterioso joven no hablaba mucho con ellos a pesar de estar al tanto de todo lo que ocurría con el avance de los magos tenebrosos.
-"Buen día Li, he sabido que te estás portando de maravilla con mi pupila. Su nivel de magia ha repuntado notoriamente logrando despertar incluso a mis propios guardines. ¿Te sorprendes?" – Le dijo y del otro lado de la línea Li se lo imaginó con su sonrisa ladina que le molestaba tanto cuando se conocieron -"yo siempre supe que esa mujer era mucho más que una chica bonita."- rió imaginando la cara de su descendiente –"por cierto, si no has visto sus fotos en Vanity Fair, deberías verla está preciosa".
-"Hiiraguizawa, veo que no me estés diciendo el motivo de tu llamada".
-"Tu familia y especialmente tu madre, están teniendo serios problemas con tu ausencia en Hong Kong, se cuestiona y se murmura a sus espaldas de tu permanencia en Japón. Incluso se han corrido rumores de traición entre los clanes de Wuhan, Taipei y Pekín."
-"¿Te lo ha dicho mi madre? , ¿O te han buscado para que te unas a ellos?"- contestó alarmado
-"Eso jamás lo harían, somos parientes y además, estos mal nacidos culpan a Sakura. La acusan de dividir al clan y de querer imponerse sin derecho de nacimiento como cabeza del concilio."
-"¿Qué estás diciendo?... ¿Cómo pueden ser tan necios?-" dijo con rabia contenida.
-"Sí, pretenden que Sakura no sea aceptada por su origen nippon. No tienen más argumentos ya que no la conocen. Se trata de un caso de prejuicio de esos de la época de Merlín, tal vez incluso intenten quemarla por practicar la brujería."- concluyó con evidente sarcasmo el inglés.
-"Si no vamos se enfrentarán los clanes leales con los rebeldes, si vamos debemos enfrentar a toda esa maldita manga de estirados que poseen memos poder mágico que ella en una uña".
-"Bravo Li! Veo que no has cambiado. Unidos lo superarán y Sakura los dejará con la boca abierta, con su disciplina alcanzará pronto nuestro nivel. Además, ella es amable, carismática y muy hermosa".- rió imaginando la cara de rabia de su amigo.
-"Hablaré hoy con mi madre y con Sakura, hay que ver el asunto de sus estudios."
-"Y no olvides lo que es más importante, deben verlos unidos, como uno solo" – enfatizando mucho las palabras – "Li, es la oportunidad para presentar a Sakura como tu novia oficial."
-Entiendo…. Sé lo que insinúas. – dijo con cautela evitando delatarse delante del inglés.
Después de la llamada de Eriol, el joven chino había hablado con Wei, que era un buen consejero y de su absoluta confianza, quien le confirmó los temores del inglés. Entonces decidido llamó a su madre para informarle la decisión de retornar a sus deberes como Jefe del clan y miembro del concilio. Sólo le quedaba hablar con Sakura.
Una vez finalizada la rutina de entrenamientos del día y justo antes de marcharse, cuando ella salía a acompañarlo al jardín conversaron.
-"Sakura, he recibido noticias de Hong Kong, los líderes de los clanes se han empezado a impacientar por mi ausencia, provocando un ambiente de incertidumbre y desconfianza. Temo que puedan ser blanco fácil para algunos hechiceros rebeldes y provocar confrontaciones entre los que son leales."
- "Entonces… te debes ir. "- habló con tono neutro al sentirse invadida por la sorpresa de saber que él se marcharía.
- "Es necesario, porque sólo mi presencia calmará a los que se sublevan".
- "Lo entiendo, aunque… no quisiera… despedirme tan… pronto" – se había empezado a entristecer y la última palabra le costó mucho terminarla.
- "Tu nivel de magia ha aumentado mucho en estas semanas, eres realmente impresionante." – le dijo con orgullo – "Incluso Eriol dice que sus guardianes lo han notado y eso me parece demasiado increíble."
- "Eso es porque tengo al mejor maestro" – le dijo con sinceridad y apuro porque las lágrimas empezaban a acumularse - "…y cuándo te vas?"
- "Debería tomar el primer avión mañana por la gravedad de los hechos, pero no es posible."
- "¿Tan pronto?"- dijo con pesar, pero él no la escuchó porque fue sólo un susurro.
- "Pero me demoraré unas semanas más porque esta vez no me iré solo."
- ¿?- Sakura no se atrevía a hablar, esperaba a saber con quién viajaría.
- "Sakura, ¿te gustaría venir conmigo?"- la miró a los ojos y notó que estaba a punto de ponerse a llorar – "pero te advierto que los entrenamientos en mi casa son mucho más exigentes… "- añadió para dar calidez al momento y aunque no la abrazó, ella se sintió como si lo estuviera haciendo.
-"Syaoran…. Yo... quiero seguir entrenando contigo." – no se atrevía a decir nada más, porque entendía que él le estaba haciendo una oferta que no incluía su relación amorosa.
-"¿Quieres que hable con tu padre? "- se ofreció amablemente
-"No es necesario, yo hablaré con él. Tengo asuntos pendientes por mis estudios, pero con su ayuda tal vez sea todo más rápido, por la urgencia".- estaba triste y alegre a la vez, porque conservaba la esperanza de que al permanecer juntos él podría volver a amarla.
Unas semanas más tarde, los castaños llegaban a Hong Kong. Ambos tenían expectativas en este viaje, para el joven enfrentar a esos desagradecidos hechiceros a quienes había protegido y que se comportaban a sus espaldas como verdaderas víboras y para Sakura, feliz de sentirse incluida en la vida de su novio y en los clanes de hechiceros a los que él pertenecía.
-"Yuhuan Li, para servirla Kinomoto-san".- La mujer que les recibió en la puerta de la mansión Li hizo una pequeña inclinación ante Sakura, llevaba el atuendo tradicional chino, un hermoso hanfu de seda color granada y un tocado no muy excesivo pero con millones de detalles – "joven Xiao Lang, es un placer tenerlo de regreso."
-"Gracias Yuhuan, eres muy amable" – respondió al saludo – "Sakura, ella es la novia de mi primo, de quien te hablé.".
-"Mucho gusto, puedes llamarme Sakura, creo que tenemos la misma edad".- la joven china rio con los ojos.
-"Yuhuan, Sakura ha venido antes y siempre ocupa la misma habitación, no es necesario que la guíes. Yo la acompañaré pero quiero antes ver a mi madre, ¿se encuentra en su despacho?"
-"La señora Ierán no se encuentra en casa. Ella me ha pedido que les dé la bienvenida y sus disculpas. Se comunicará con usted lo antes posible".
-"Bienvenida señorita Sakura, joven Li." – el señor Wei hizo su entrada con su amable rostro de siempre– "espero hayan tenido un buen viaje."
-"Que gusto verlo, señor Wei"- le dijo con cariño Sakura.
-"Gracias Wei, ya hablaremos más tarde"- dijo en tono confidencial – "Ahora acompañaré a Sakura. Vamos, debes estar cansada."
-"Sí, con permiso."
La pareja subió las escaleras perdiéndose luego por el corredor mientras la asistente china les observaba intentando no perder detalle. Los temores de la matriarca habían encontrado tierra fértil en la imaginación de la joven viuda.
-"Después del almuerzo podríamos revisar algunos libros de la biblioteca, también tengo otros en mi dormitorio que te puedo pasar".
-"Me encantaría revisarlos, así pongo en práctica mi chino mandarín".
-"Ahora descansa. Te pasaré a buscar a la hora del almuerzo".-dijo con amabilidad el joven.
Esa tarde mientras revisaban libros de la historia de los clanes y el surgimiento de las antiguas rebeliones, fueron abruptamente interrumpidos por unas risas y carreras, luego cabelleras caobas, canelas, castaños y chocolate irrumpieron en la amplia biblioteca. Eran las bulliciosas hermanas de Syaoran que pasaban a saludar a los recién llegados.
-"Hermanito!, Xiao Lang!, Dá Lang!," – Gritaron las cuatro a la vez abalanzándose sobre él.
Era ahora al menos una cabeza más alto que ellas, pero entre las cuatro lo desestabilizaron.
-"Yaaa! Paren!." – gritaba el ahora joven lobo para que lo soltaran. – "Les digo que baaasta!"-
-"Perdona Chengniang Lang, pero nos da mucho gusto verte sano y salvo." –"Mamá nos contó que estuviste hospitalizado."
-"No fue gran cosa. Estoy…..estamos bien".- dijo mirando a su novia que sonreía con la escena.
-"Sakura, tú siempre eres bienvenida, esta es también tu casa. "– Dijo Fanren y las cuatro se inclinaron.-
-"Muchas gracias. Me da gusto verlas otra vez".
-"Ya sabes que nuestro hermano no es el mismo cuando tú no estás".-le dijo Fanren con una sonrisa que hizo avergonzar a los castaños.
-"Espero que nuestro elocuente hermanito te haya contado que ya es tío" – fue Feimei quien habló – " mamá ama a los bebés, jajajaja!- rió por su ocurrencia mirando a su hermano.
-"Sí, me lo comentó y también Meiling. Syaoran estaba muy emocionado con su sobrinito" – dijo de manera espontánea la chica.
-"Veo que estás bien, por cierto lucías preciosa en esas revistas de moda." – dijo Fuutie haciendo avergonzar a la card captor.
-"Yo no la he visto!... préstame las revistas para verla. –dijo Fanren
-"Yo también quiero verla!"... - se anotó Feimei
-"Pídanselas a nuestro hermano, él las tiene en su escritorio". – dijo con naturalidad Shiefa provocando un gran sonrojo en su hermano.
-"!Y se puede saber qué hacías tú en mi cuarto"!- le reclamó una vez que se hubo recuperado.
-"Mamá necesitaba unos archivos de tu ordenador. Le pidió a Yuhuan que los trajera, pero pensé que te molestaría menos si los sacaba yo." – dijo con calma Shiefa. Y en seguida mirando a Sakura -"Y ya te presentaron a la chica que anda por la casa imitando a mamá "– A Shiefa no le agradaba Yuhuan y no se esforzaba por disimularlo.
-"Shiefa!"- la reprendieron sus hermanas. El joven rió de buena gana por el acertado comentario de su hermana y Sakura entendió el por qué se había desconcertado ante la joven prima de los Li.
-"Yo creo que es una oportunista y hará todo lo posible por seguir aquí."- dijo con seriedad -"... y ya sé que mamá confía en ella."
-"Pero ya no quedan primos disponibles, a menos que alguno enviude..."- pensó en voz alta Feimei.
Se produjo un silencio que fue interrumpido por el señor Wei que les ofreció té. Entonces Fanren pareció recordar algo y se dirigió hacia su hermano con seriedad y cierta preocupación en su voz.
-"Hermanito, hay un problema que tengo con los consolidados de al menos tres organizaciones y pienso que pueda deberse a un error en el sistema. Y como tú te destacaste en ese curso, esperaba que me pudieses ayudar."
-"Sí, lo puedo revisar. ¿Cuándo quieres verlo?."
-"Hoy mismo, tengo los estados bancarios pendientes y la plataforma no se ha actualizado. Lo podemos ver en el despacho de mamá. "
-"Vamos. Es un asunto urgente".- Dijo el muchacho – "Sakura, si quieres puedes llevar algunos libros a tu habitación o seguir leyendo aquí, como te sientas más cómoda".
-"No te preocupes por Sakura, nos quedaremos con ella para acompañarla".- dijo su hermana.
-"Podemos sacar las revistas, hermano?"– dijo Shiefa
-"Está bien" – dijo el joven que parecía tener prisa por seguir a su hermana mayor.
Así que Sakura quedó en la Biblioteca en compañía de las alegres hermanas de Syaoran, que la adoraban desde siempre y se lo demostraban abiertamente.
