Y para no meternos en líos repetimos lo mismo de siempre, estos personajes no son míos, pertenecen a la genial Stephanie Meyer y la historia fue escrita por la asombrosa autora, Jeskawood aka Jayeliwood, yo solo traduzco.
Y por supuesto, como espero que lo siga haciendo, me acompaña con un marcador rojo listo, mi amiga y Beta, Erica Castelo. Muchas gracias por tu apoyo constante por tantos años amiga *besos*
Capítulo Nueve:
Estaba muy emocionado por recoger a Bella antes de la escuela el viernes por la mañana. Estaba muy emocionado en todos los sentidos, a decir verdad.
Sobre nuestra mañana juntos en el coche, incluso si fue breve.
Sobre nuestra cita, incluso si todavía faltaban horas y tuviera que asistir a la escuela, a un show de animadoras y a un juego de fútbol antes que llegara.
Sobre su uniforme de animadora.
Poner condones en mi cartera. Eso fue lo primero que hice después de tener esa idea cuando desperté en la mañana. Sabía que estaba asumiendo demasiado, pero estaba seguro que mantener las manos lejos de ella iba a ser un problema. Amaba a Bella, pero no quería ser padre en nueve meses solo porque no pude mantenerla en mis pantalones mientras ella traía puesto el uniforme de porrista.
Cuando me arreglé esa mañana, decidí usar lentes de contacto ya que íbamos a ver una película esa noche. Las gafas tendían a resbalarse mucho y me daban dolor de cabeza mientras veía la gran pantalla. También me arreglé el cabello una vez más. Pareció gustarle el día anterior. Con un poco de práctica, estaba seguro que podría hacerme realmente bueno en eso. Me puse un par de jeans deslavados y un poco deshilachados y una camisa azul antes de ponerme un par de botas negras de montaña. Sabía que los juegos de fútbol tendían a estar concurridos, y no quería que me pisotearan los pies.
Bajé ruidosamente las escaleras, listo para mi café. Cuando Alice me vio, exclamó, "¡Joder!"
"¿Qué?" Pregunté, rodando mis ojos por su dramatismo y sus ojos muy abiertos. Mi hermana necesitaba entrar en actuación.
Mi mamá se dio la vuelta de la estufa para ver por qué el escándalo. Una gran sonrisa se extendió por su rostro. Oh no, eso nunca era algo bueno. Antes que pudiera siquiera decir algo, me di vuelta en seguida. "Olvídalo. Prefiero morirme de hambre."
"¡Tarde o temprano te tomaré una foto!" Mamá dijo con fuerza detrás de mí.
Alice le siguió, su voz alegre, "Te ves bien."
"Gracias," le respondí a mi hermana, ignorando a mi mamá. Que amenazara todo lo que quisiera, su cámara buena estaría perdida permanentemente si no tenía cuidado. Los iPhones podrían extraviarse.
Agarré mi chaquetón de lana gris y gafas oscuras antes de salir corriendo por la puerta. Donas serán entonces. Había una tienda decente justo antes de llegar a la calle principal, de modo que eso no era un problema. Iba temprano, así que tenía tiempo suficiente para comprar algunas. Estaba seguro que a Bella tampoco le molestaría. Parecía estar dispuesta a probarlo todo.
En la tienda, elegí una de casi todos los sabores, pero solo para estar seguro. Quería asegurarme que ella tomara una que le gustara, si es que se comía una. Agarré un café grande para mí y un chocolate caliente para ella. Estaba seguro que le gustaría ese al menos.
La mañana estaba brumosa, con una ligera niebla en el ambiente. El aire estaba un poco frío. Me alegró tener el café caliente en mis manos. Me bebí la mitad antes que siquiera llegara a la entrada de su casa.
Cuando me detuve detrás de la camioneta oxidada, iba a ser un caballero. Iba a ir a su puerta, tocar, tomar su mochila, y abrirle la puerta. Pero ella no me lo iba a permitir, no que me molestara lo que ocurrió en vez de eso.
Bella salió caminando de la niebla como una especie de terrible fantasía de una película de chicas de los ochenta. Llevaba puesta una blusa estilo halter que era de un color azul cielo, mostrando solo el escote suficiente para hacerme babear por el resto del día. Pero esa no era la mejor parte, o tal vez la peor. La blusa halter le llegaba justo a las caderas, mostrando una pequeña parte de su vientre antes de llegar a la falda tableada de color azul claro. Apenas cubría su trasero. Con cada paso, su colita de caballo y sus pechos rebotaban, y la falda se movía ligeramente con el viento.
Iba a morir. Olvídense de su padre. Ella iba a matarme. Era mucho más peligrosa con ese atuendo que su padre. Estaba literalmente infartante.
Abrió la puerta y entró, con una pequeña sonrisa en su rostro. "Mm, buenos días. Algo huele delicioso aquí."
Mi mente gritó TÚ, pero mantuve la boca cerrada. En vez de eso, aclaré mi garganta y agarré la caja de pastelillos del asiento trasero. "¿Desayuno?" Le ofrecí en voz baja. Dando unos suaves golpecitos con mis dedos en la tapa, también le mostré el chocolate que le había comprado. "También para ti."
"¡Edward! ¡Eso es muy dulce! ¡Gracias!" Dijo alegremente, acercándose para besar mi mejilla. Me incliné hacia ella por un momento antes de darme cuenta de algo.
La patrulla del jefe estaba estacionada en la entrada.
"Será mejor que no hagamos eso. Si tu padre mira hacia acá, puede enterarse que estamos saliendo y me matará," murmuré al poner el coche en reversa. Bella soltó una suave risita, cogiendo una de las donas de la caja y dándole una pequeña mordida. "¿Qué es tan gracioso?" Pregunté bajito. Mi muerte, aunque valía la pena por siquiera estar con ella, no era graciosa.
"Ya sabe que estamos saliendo," me informó. Casi pisé los frenos por el shock.
"¿En serio?" Pregunté. "¿Lo sabía anoche?"
"Sip," enfatizó la palabra antes de darle un sorbo a su chocolate después de poner su dona a medio comer sobre la tapa. "Mm, esto sabe muy bien. Gracias a Dios también. No desayuné esta mañana. Se me hizo tarde. Literalmente eres un ángel."
Me sonrojé suavemente, sonriendo para mis adentros. "Me alegra que te gustara."
Se acercó mientras conducía y dejó un beso muy cálido a un lado de mi cuello. Fue una batalla mantener mis ojos abiertos. "Te ves muy sexy en este momento, por cierto. Si el jefe no estuviera hoy, solo te habría dicho que entraras conmigo."
Gemí ruidosamente, tomando una respiración profunda. "Serás mi muerte, ¿lo sabías?"
Soltó una risita, pasando su mano sobre mi muslo. Cuando llegamos a una luz roja, de verdad agarró mi erección a través de mis jeans. Al menos esperó hasta entonces. "Además, sabes que olvidaste tus bragas anoche. No me importaría regresártelas."
"¿Las llevas puestas ahora?" Le susurré con voz ronca.
Asintió, besando nuevamente mi cuello al hacerlo. En mi mente, seguía repitiendo 'Llegaremos a la escuela pronto. Solo no choques el coche. No choques el coche'. Tan pronto tomé mi lugar, ataqué su boca mientras colocaba ambas manos a cada lado de su rostro. Gimió con fuerza en el beso, con sus manos en mis hombros para evitar caer en mi regazo.
Si cayera en mi regazo, podría ser apuñalada hasta la muerte. ¿Quién imaginaría que las erecciones podían ser peligrosas?
Cuando se apartó, Bella tenía una enorme sonrisa en su rostro. "Tú te llevas las bebidas, yo me llevo las donas."
Con eso, salió del coche.
Qué demonios, lloriqueé.
Por supuesto, ella podía salir en seguida del coche. No era la de la erección metida en pantalones ultra ajustados. Inhalé profundamente. Béisbol. Baloncesto. Fútbol. Animadoras… De acuerdo, tratar de hacerla desaparecer con deportes no estaba funcionando. Como si Bella supiera lo que estaba pensando, dio unos golpecitos en mi ventana, con una expresión de inocencia en su rostro. "Edward, nadie podrá darse cuenta. Tu abrigo es lo suficientemente largo."
Sonreí levemente y suspiré, dándome por vencido en ocultarla. Demonios, la mitad de los chicos probablemente tendrían erecciones por las animadoras que andarían paseándose ese día.
Agarré mi bolso y los dos vasos térmicos, alcanzando a Bella de prisa mientras caminaba por el patio con las mesas de picnic metálicas. Angela ya estaba sentada en una, Ben a su lado. Bueno, fue agradable ver eso.
"¡Hola, chicos!" Bella dijo alegremente al sentarse. Tomó de la tapa de la caja el pastelito que había mordisqueado antes y luego me la pasó. Tomé una y le ofrecí la caja abierta a la pareja sentada frente a nosotros. Pero solo me miraron boquiabiertos.
"Um, hola," les sonreí en respuesta, moviendo mis dedos en su dirección. Eso pareció sacarlos de su confusión.
"¡Oh! ¡Hola!" Angela soltó de pronto una risita, viéndose un poco avergonzada. Tomó una garra de oso (1) con un pequeño gracias y la metió a su boca.
Ben se rio, cogiendo una rellena de jalea. "Vaya, Bella… hiciste algo verdaderamente mágico en él. Buen trabajo. Casi no se distingue el gran nerd que está debajo de todo."
Solté un resoplido para luego mostrarle el dedo medio, dándole una sonrisa para demostrarle que estaba bromeando. Me guiñó un ojo, dándole una gigantesca mordida a su desayuno. Angela rodó los ojos, apoyándose un poco en Ben. "Sean amables ustedes dos. Pero te ves bien, Edward."
"Gracias," le dije bajito, sonrojándome al bajar la vista a mi pastelito a medio comer.
"Ben," dijo Bella en voz baja pero firme. "No le pedí que cambiara nada, solo para que lo sepas. Me gusta justo como es él. Me gustaba como se veía antes, y me encanta como se ve ahora. Solo quiero que se sienta cómodo y feliz. Eso es todo lo que me importa."
Oh. Dios. Mío. Awwww…
Sin querer sonar muy bobo, pero fue la cosa más dulce que le había escuchado decir a una persona sobre mí. Sin siquiera pensarlo, me acerqué y besé su sien con firmeza, dejando que mi nariz se enterrara en su cabello al mismo tiempo que mi brazo rodeaba su cintura. "Gracias," le susurré al oído.
Mis ojos en verdad me picaron por las lágrimas. Parpadeé en seguida para contenerlas, realmente agradecido de traer gafas oscuras en ese momento.
Ben y Angela se quedaron en silencio, comiendo su comida y permitiéndonos tener nuestro momento. Bella acarició mi cuello con su nariz antes de dejar un ligero beso en mi mejilla. "Es cierto," susurró.
"Lo sé," le respondí con sinceridad. Sabía, sin duda alguna en mi corazón, que estaba siendo completamente sincera. Y, supe con esas palabras que estaba total y locamente enamorado de ella. Siempre lo estaría. Ella era la chica para mí. Me importaba un carajo que solo hubiera pasado una semana. Era tiempo suficiente para saber que era la única para mí. Era mi alma.
Bella se apartó de mí y decidió tratar realmente de desayunar. Me pareció una buena idea. Me terminé la primera y agarré otra dona. No tenía sentido dejar que se desperdiciaran.
Sin embargo, nuestra mañana tranquila fue interrumpida. La horrible voz nasal de Lauren perforó mis tímpanos. "¡Oh, Dios mío! No sabía que llegaría un nuevo estudiante. Soy Lauren Mallory, ¿y tú eres?" En verdad me dio la mano y movió la cadera hacia un lado, echando su cabello sobre su hombro. Todos se le quedaron mirando en silenciosa confusión por un largo rato.
Ben se echó a reír con nerviosismo, y escuché que Angela se mofó. Casi pareció un sonido extraño viniendo de sus labios. Bella se tensó a mi lado.
"¿En serio?" Murmuró bajo su aliento. Lauren no la escuchó o ignoró el comentario.
No tomé su mano. En vez de eso, me quité las gafas de sol y las dejé sobre la mesa metálica. "Buenos días, Lauren."
Me sorprendió que su mandíbula no golpeara el suelo. Realmente era más tonta que una piedra. "Oh, um, hola Eddie. Me encanta lo que hiciste con tu cabello y tus gafas. Te hace ver como un tipo completamente diferente."
"Gracias," le dije, mirando a todas partes menos a ella. Miré a Ben, que abrió mucho los ojos.
"Bueno," dijo en seguida, con la vergüenza llenando su rostro. Casi me sentí mal por ella, pero entonces le dio a Bella una mirada desagradable, arruinando eso. "Te veré en el show."
Ni siquiera se molestó en esperar a que alguien dijera algo. Casi salió huyendo. "Perra," Bella murmuró bajo su aliento. Ben estalló en otro ataque de risitas.
"Hermano, ¿estaba a punto de ligarte justo frente a tu novia?" Angela le dio un fuerte manotazo en el hombro, haciendo que Ben se callara. Todos decidimos ignorarlo. Era lo mejor.
"Voy a golpearla," Bella suspiró bajito. Me reí entre dientes, dándole un beso en los labios.
"No tienes nada de qué preocuparte," le susurré bajito al oído. "Soy todo tuyo, mi amor. De nadie más. Tú tienes mi corazón."
Se sonrojó con intensidad, echándose hacia atrás para mirarme profundamente a los ojos. Me dio una pequeña sonrisa, pasando sus dedos por mi mejilla. Bella parecía querer decir algo, pero la campana sonó.
"Educación Física," me dio una pequeña sonrisa. "Bueno, al menos no tenemos que cambiarnos hoy."
"Gracias a Dios por los pequeños favores," sonreí. Había olvidado que no teníamos que cambiarnos los días que había show de animadoras. Habían estado decorando el gimnasio, y no querían que nadie lo echara a perder. Eso estaba bien para mí. Odiaba hacerlo. "¿Por qué no te llevas las donas contigo?" Ofrecí.
Bella asintió y besó suavemente mi mejilla. "Te veré en un rato."
Cuando llegó Educación Física, decidí que era un buen momento para hablar con Ben sobre Angela. No tenía idea lo que estaba pasando ahí, sobre todo después de esta mañana. Parecían increíblemente cómodos juntos. Me senté en las gradas junto a Ben, que sacó una enorme caja de cartas Magic (2). Era el único nerd que todavía jugaba con ellas. Me levantó una ceja, haciendo un gesto con su mano sobre las cartas. "¿Quieres construir un mazo y jugar?"
"Solo si no te tardas una maldita eternidad," le dije bromeando, sacando todas sus tarjetas azules. Ben tenía una colección enorme y le gustaba traer sus 'duplicados' para poder jugar. Demonios, incluso tenía sus favoritas enmarcadas en las paredes de su habitación.
Era algo gracioso. Incluso yo no era tan friki.
Empecé a construir un mazo, primero consiguiendo todo el maná que necesitaba antes de buscar entre las cartas para elegir las mejores. "Así que, Angela," empecé de forma patética.
"Ajá. ¿Qué con ella?" Preguntó vagamente cuando empezó a ordenar sus cartas blancas. Muy probablemente estaba construyendo algún tipo de mazo de ángeles. Esos tendían a ser sus favoritos. Esos y los mazos de elfos verdes.
"¿Qué pasa con eso?" Rodé los ojos, terminando muy rápidamente con mis cartas. Siempre me llevaba mucho menos tiempo que él.
"Ah, um… bueno," soltó una pequeña risa nerviosa, frotando la parte de atrás de su cuello. "Ella es asombrosa."
"Me di cuenta de eso," sonreí con suficiencia al escoger un dado púrpura de veinte lados de su pequeña bolsa de fichas. "¿Están juntos? ¿Son amigos? ¿Qué?"
"Te escuchas como una pequeña perra," murmuró bajo su aliento cuando empezó a barajar. Ni siquiera podía sostenerme la mirada, y estaba rojo como un tomate.
"¡Oh! Ya veo. Entonces, ¿supongo que están juntos?" Me reí entre dientes. Levantó la vista, con ojos amplios. "¿O solo quieren estarlo?"
"No estoy muy seguro. Quiero decir… Dios, Edward. ¡Ella es genial! ¡O sea, realmente genial! ¿Adivina en qué quiere especializarse cuando vaya a la universidad?"
"¿En qué?" Pregunté divertido. Así que, así debo haberme escuchado para todos. No me extraña que se vieran tan sorprendidos.
"¡Tecnología informática! Edward, eso es jodidamente caliente. Hablo en serio, hombre." Sacudió su cabeza y dio un pequeño suspiro. "Vamos a comer pizza mañana."
"Eso es fantástico," le aseguré con una pequeña sonrisa, preparando mis cartas. Muy bien, demasiada charla sobre sentimientos. Teníamos que resolver eso. "Tú primero, Romeo. Prepárate para que te pateen el trasero."
De acuerdo, lo admito. Había faltado a todos los shows de animadoras que la escuela había tenido hasta este punto. Era algo obligatorio. Nunca lo entendí. ¿No deberían haber sido para las personas que realmente tuvieran el espíritu de la escuela? O sea, sabía que yo no tenía ninguno. Solo esperaba el momento en que pudiera salir de esta basura de pueblo. Al principio, solo me ocultaba en el baño, pero cuando recibí mi coche cuando cumplí dieciséis años solo me iba a casa temprano.
En realidad, no tenía idea de qué esperar.
Vi a Jasper y a Ben salir de cualquier clase que tuvieran juntos. Yo habría estado con Bella, pero se le eximió de nuestra última clase juntos para ayudar a las otras animadoras a prepararse. Alice se acercó danzando desde cualquier clase que haya tenido, para tomar la mano de Jasper. "¿Estás emocionado?" Me preguntó con una gran sonrisa.
"¿Por qué?" Pregunté, entrecerrando mis ojos por la confusión.
"Um, ¿porque estás a punto de ver el lindo trasero de tu novia bailando y saltando en un diminuto atuendo?" Jasper respondió. Alice lo fulminó con la mirada, frunciendo el ceño por su elección de palabras. Esperaba que Ben se riera, pero no lo hizo. En vez de eso, sus ojos se abrieron como platos, y creo que acababa de darse cuenta que iba a ver a Angela haciendo exactamente lo mismo.
"Ella se ve bien con lo que sea que esté haciendo y lo que sea que traiga puesto," le informé a Jasper. Alice sonrió, tirando de mi brazo.
"Buena respuesta, hermano." A él lo señaló con una expresión seria. "Aprende de él."
"Ah, es solo que está en una nueva relación. Dejará de ser tan cursi dentro de poco. Solo dale tiempo," le tomó el pelo a mi hermana solo para molestarla. Ella le sacó la lengua, aunque se pegó aún más a él. Puede que no fueran tan abiertamente románticos como otras parejas, pero podías ver el amor en sus ojos. Casi te hacía sentir como si estuvieras invadiendo su momento íntimo cuando se miraban a los ojos. Desvié la mirada, aclarando mi garganta.
Nos sentamos en el medio, justo arriba de los jugadores de fútbol. Alice le dio a Emmett un abrazo justo cuando Jasper se sentó junto a él. Ben se sentó a mi lado, sintiéndose totalmente fuera de lugar como yo en ese momento.
"Esta cosa solo dura unos treinta minutos, ¿cierto?" Me susurró.
"Eso creo," me encogí de hombros. "¿Vas a ir al juego esta noche? Ya sabes, ¿para ver a Angela?"
"Hay algo enfermizo en un ir a un juego de fútbol solo para ver a las animadoras," dio un suave suspiro, mirando a la banda reunida.
"Tomaré eso como un sí," me reí entre dientes. Asintió, sonriendo levemente con suficiencia. "Podemos sentarnos juntos y no saber qué carajos está pasando juntos."
"Suena bien para mí," dijo con un suspiro justo cuando la banda comenzó a tocar, el ruido me ponía los nervios de punta. Todos empezaron a aplaudir alrededor de nosotros, incluso Alice. Me sentí muy fuera de lugar.
Pero nada de eso importó cuando Bella, junto con el resto de las animadoras, salió por la puerta. Hizo una pequeña voltereta, así como Angela. Las otras chicas saltaron o hicieron pequeños bailes. Sonó una canción que no escuché porque toda la sangre pasó zumbando por tímpanos hacia mi entrepierna. Entonces todas empezaron a bailar juntas, lo que terminó bellamente con Bella haciendo Splits completos justo al frente.
"Fóllame duro," murmuró Ben junto a mí, mirando insaciablemente a Angela que jadeaba y sonreía en su dirección en general.
"Definitivamente duro," respondí de acuerdo.
Siguieron bailando, y el entrenador dio un discurso. La banda tocó, y la multitud aplaudió. Cuando Bella me vio, me guiñó un ojo y me sopló un beso antes de marcharse a hacer lo que sea que tenía que hacer ahora. Para cuando terminó, podía ver la ligera capa de sudor cubriendo su piel, su pecho subía y bajaba rápidamente por todo su ejercicio.
Yo estaba adolorido de la peor manera.
Finalmente, después de lo que parecieron décadas, el show terminó con la canción del lema de la escuela. Bella se perdió entre el público mientras la buscaba, caminando entre la multitud de personas. Estaba por darme por vencido y esperar afuera cuando sentí un tirón en mi brazo. Me tomó de la mano, y tiraba de mí hacia, de todos los lugares, el casillero de los chicos.
"¿Qué estás haciendo?" Le pregunté sorprendido. "¿No van a estar pronto ahí dentro los jugadores de fútbol?"
"Usan el vestuario del estadio. Cuando terminen de salir, nadie entrará aquí," dijo con una mirada pícara en sus ojos, arrastrándome a una de las cabinas de ducha en un rincón escondido justo en el fondo. Con un fuerte empujón, me presionó contra las baldosas y me besó con fuerza en los labios. "He deseado hacer eso todo el día."
Sabía dulce con una pizca de sal. Mis manos se fueron a su espalda baja, atrayéndola a mí. "Sabes muy bien en este momento," gemí contra su cuello, lamiendo al subir a su oreja. Gimió suavemente, su cuerpo derritiéndose contra el mío. "Quiero probarte por todas partes."
"¡Edward!" Jadeó cuando mi mano se deslizó sobre su trasero, provocando que sus caderas se pegaran a las mías. "¡Oh, sí! ¿Por favor?" Me suplicó cuando besé su escote. Eso era algo que nunca tendría que pedirme dos veces. Nos giré un poco de modo que pudiera colocar uno de sus pies sobre el asiento de la ducha. Agachándome frente a ella, la miré a los ojos al mismo tiempo que bajaba los pequeños pantalones cortos por sus piernas, junto con las bragas jodidamente sexies que me había comprado. Esta vez estaba seguro que no me olvidaría de esas.
Subí su pie delicadamente, con cuidado que no perdiera el equilibrio y lo coloqué en el borde. Estaba perfectamente abierta para mí. Di un pequeño murmullo de placer, inclinándome hacia adelante para lamer ligeramente sus labios. Bella jadeó bajito, y sus piernas temblaron un poco. Envolví sus muslos con mis brazos para mantenerla estable, enterrando mi lengua dentro de ella.
Gimió con fuerza, y el sonido hizo eco en el vestidor. Aunque me importó un carajo. Déjenla que grite mi nombre. Los dedos de Bella se enredaron en mi cabello, empujando mi rostro más profundo en su carne. "¡Oh, Dios! ¡Eso se siente muy bien! Justo ahí, Edward. Un poco más duro," me ordenó con voz ronca, jadeando y sin aliento.
Así que, hice lo que me pidió. Coloqué mi lengua en su clítoris, frotando con fuerza al mismo tiempo que mi mano masajeaba su trasero. Perdió el control totalmente sobre mí, temblando y estremeciéndose mientras gemía. Me sorprendió la fuerza con la que tiró para levantarme. Ataqué sus labios, y esta vez fui yo el que la empujé contra las baldosas.
"Fóllame," imploró con rudeza contra mis labios. "Por favor, dime que tienes un condón."
"En la cartera," murmuré, sacándola de prisa. Saqué uno de los cuadrados plateados y Bella me lo quitó. Dejando caer la cartera en el asiento, empezó a besar mi cuello desenfrenadamente. Sus dedos se fueron a mis jeans, bajándolos rápidamente al hacerlo. Una de mis manos masajeó uno de sus pechos a través de su blusa mientras la otra se fue a su muslo desnudo mientras besaba su cuello. Cuando me puso el condón, le pregunté, "¿Cómo?"
No se me ocurrieron otras palabras en ese momento, y esperaba en Dios que entendiera a lo que me refería. Sus dos manos se fueron a mis hombros, mientras una de sus piernas rodeaba mi cintura. "Contra la pared. Tómame contra la pared."
No estaba precisamente seguro cómo iba a hacer eso, pero era jodidamente seguro que lo averiguaría. Mi novia animadora acababa de pedirme que la follara contra la pared del vestidor. No creo que ningún adolescente en la historia del instituto hubiese tenido tanta suerte. No me importaba si hacían lo mismo, no estaban con Bella. Y yo sí.
Colocando mis manos en sus muslos, la levanté. Me pareció muy liviana contra mí. Sus dos piernas envolvieron mi cintura, guiándome a donde quería que estuviera. Los brazos de Bella se curvearon en torno a mi cuello, besándome con firmeza en los labios. Podía sentirla literalmente empapando mis muslos.
Y entonces me deslicé en su interior. Nunca antes había sentido algo tan… apretado. Ambos gemimos, y su cabeza cayó hacia atrás cuando empecé a moverme en su interior. Mis caderas bombeando hacia arriba. Una de mis manos se apoyó en la pared para mantenerme estable cuando empecé a moverme más rápido. Bella se deslizaba fácilmente contra la pared, su cuerpo completamente sonrojado, y su boca abierta por el placer.
"Eres malditamente sexy," gemí contra su cuello.
"Ya estoy muy cerca," jadeó, su cabeza cayendo en mi hombro. "Estás rozando en mí. Se siente muy bien."
"Déjate llevar," le susurré. "Quiero sentirte así de nuevo. Por favor," lloriqueé, empezando ya a perder el control. El cuerpo de Bella reaccionó al instante, ciñéndose considerablemente en mí. Gemí, mis ojos cerrándose con fuerza tratando de prolongar la sensación. Quería aguantar hasta el final. Siseó con fuerza, con líquido goteando por sus piernas y sobre las mías.
Apenas si me aferraba a la realidad cuando Bella empezó a susurrarme al oído con voz ronca, "Edward, oh Dios, Edward. Eso se siente muy bien. Por favor, no te detengas. Nunca te detengas. También soy tuya. Hazme tuya."
Con cada palabra, comencé a bombear cada vez con más fuerza. Y entonces ella empezó a temblar, ciñéndose otra vez. Literalmente gritó, aferrándose a mí por su vida cuando me rendí y cedí a sus palabras. Me corrí con tanta fuerza que sentí como si mis rodillas fueran a doblarse. Me detuve tan pronto nuestros orgasmos se calmaron, descansando mi cabeza en su hombro mientras trataba de calmar mi respiración.
Con cuidado, la puse de pie y me aseguré que estuviera estable antes de subir mis pantalones. Fui a traerle algunas toallas, y poniéndome de cuclillas frente a ella, limpié delicadamente sus piernas. Ella me miró con ternura, tirando de mí para levantarme con un beso cuando terminé.
"¿Cuánto tiempo falta para que tengas que irte a prepararte?" Le pregunté en voz baja, besando suavemente su cuello.
"A las cuatro y media," dijo, mirando a su reloj con tristeza. Faltaban unos minutos para las cuatro, así que teníamos un poco más de tiempo. La llevé al asiento, colocándola en mi regazo. Mis brazos la rodearon, y mi mano se posó en su muslo desnudo.
Nos besamos perezosamente, sin prisa. Sabíamos que tendríamos más tiempo esa noche para hacerlo un poco más. Mis dedos se arrastraron por su muslo hasta llegar a su espalda debajo de su falda, rehusándome a permitir que se volviera a poner la ropa interior todavía. Bella sonrió contra mis labios, jugando con las puntas de mi cabello.
"Edward, creo que yo—" Empezó a decir, pero fue interrumpida por un desagradable sonido.
Mike.
"¡Oh Dios mío! Los dos son unos putos fenómenos. ¿Lo sabían? ¿Por qué no te pones unas jodidas bragas, maldita zorra?" Gruñó mirándonos abiertamente.
Bella y yo nos levantamos en seguida. Iba a golpear al hijo de perra, pero ella me empujó hacia atrás con su mano y avanzó. Con un movimiento tan rápido que apenas lo vi, abofeteó a Mike en el rostro. "¡Vete de aquí! Solo porque estás celoso no quiere decir que tengas que ser un cretino. ¿Por qué no sales al campo y practicas de verdad? Dios sabe que lo necesitas. Ve a buscar alguien más para criticar."
"Puta," murmuró cuando se marchó furioso, dejándonos solos otra vez. Bella suspiró pesadamente, pasando una mano por su rostro al mismo tiempo que se apoyaba contra la pared.
"Voy a matarlo," le dije, a punto de ir tras él pero ella me detuvo, agarrando mi brazo.
"No. No hagas que te arresten por ese hijo de perra. En serio, está bien. Es envidia de todos modos. Solo… quédate conmigo y luego acompáñame al campo, ¿está bien?"
"Por supuesto," le dije en voz baja. Me dio una pequeña sonrisa triste antes de agacharse para recoger sus bragas y sus pantalones cortos. Se los puso, subiéndolos rápidamente por sus piernas. Bella me ofreció su mano, y empezamos a caminar en silencio. "Sabes que no es cierto, ¿verdad? No eres ninguna de esas cosas que te dijo."
"Lo sé," me sonrió, asintiendo. "Solo es frustrante. Sé las razones por las que estoy contigo, y él no. Y francamente, no importa que él no lo sepa. Eso es nuestro asunto. Pero no le da el derecho de actuar como un maldito loco."
"Oye," le dije, deteniéndola antes de que entrara al gimnasio. "Los dos lo sabemos, y eso es todo lo que importa. Bella, no tienes idea de lo mucho que me importas."
"También me importas, Edward," sonrió, levantándose de puntillas para dejar un beso en mis labios. Bella me dio otra pequeña sonrisa y soltó mi mano. "Tengo que irme. ¿Dónde te vas a sentar durante el juego?"
"Uh," me encogí de hombros, sin saber realmente la respuesta. Iba a estar ahí lo suficientemente temprano para poder sentarme donde quisiera. "En nuestro lado a la izquierda, supongo."
"Está bien, te buscaré." Me dio un besito en la mejilla antes de despedirse con un susurro. En realidad, no quería que se fuera. Quería que se quedara y hablara de lo que acababa de pasar. Joder, solo esperaba que no le hubiese afectado demasiado. Me encabronó que él dijera cosas tan horribles de ella. Yo estaba acostumbrado a esa clase de abuso. Bella era muy dulce para lidiar con toda esa mierda.
Tenía algo de tiempo antes que empezara el juego, así que fui a la pequeña gasolinera a comprar una bebida para Ben y para mí, ya que sabía que él iba a estar allí, junto con una bolsa de pretzels. Iba a pasar mucho tiempo antes que realmente pudiera cenar y no quería comprar nada en el sucio puesto de comida. Eran apenas las cinco en punto cuando me acomodé en las gradas. Saqué mi teléfono y empecé a escuchar música solo para pasar el rato. Unos quince minutos después, mi amigo estaba allí y entonces no mucho después de eso, mi hermana.
"Una bebida," le ofrecí mientras prácticamente empujaba la botella en su dirección. Ben me agradeció, tomando un gran trago de su . Mi hermanita robó un pretzel de mi bolsa antes de tomar un sorbo de su propia bebida. "Alice," empecé a decir, "tú vas a todas estas cosas para ver jugar a Jasper. ¿Cómo es?"
"Um," inclinó la cabeza hacia un lado. "Por mucho que ame a Jazz, la banda de música y los bailarines son la mejor parte. Quiero decir, ellos ganan, pero creo que es un juego estúpido. Así que significa poco para mí. Solo estoy aquí para apoyarlo."
Solté un resoplido al escuchar su respuesta, y me sonrió con inocencia. "No te preocupes, no le diré a Jasper."
"¡Oh, él lo sabe!" Se echó a reír. "No le digas a Em. Tal vez se enoje."
Unos quince minutos antes a que supuestamente iniciara el juego, la banda empezó a tocar y las animadoras salieron al campo. Más que nada se movían al ritmo de la música, ahorrando su energía para el juego. Bella estaba hablando con Rosalie, sonriendo de vez en cuando. Como si pudiera sentir que la estaba mirando, levantó la vista hacia las gradas y me dio una gran sonrisa.
Al instante me hizo sentir mejor.
Alice tenía razón. Sorprendentemente, la mejor parte del juego era la banda. Y no tan sorprendentemente, las animadoras. Me asombró lo flexible que Bella era realmente. Hizo piruetas y volteretas con gracia y facilidad, la fortaleza en todo su cuerpo evidente con cada movimiento que hacía. De vez en cuando, me saludaba con su mano o sonreía. Incluso me guiñó el ojo una vez o dos. También noté que Angela estaba haciendo lo mismo con Ben.
"Somos bastardos afortunados," le murmuré.
"Sí, lo somos," concordó riéndose entre dientes.
Mi amigo y yo nos quedamos en silencio por un largo rato después de eso, solo mirando a las chicas. Podía ver a Bella todo el día. Era muy grácil y encantadora, las largas líneas de su cuerpo fluían en hermosas formas cuando se movía.
"Hombre, voy a tener que jalármela cuando llegue a casa," Ben murmuró para sí mismo. Pero no creo que tuviera la intención de decirlo en voz alta. Al menos, esperaba que no. Como sea, fingiría que fue así.
"¡Qué asco! ¡Demasiada información!" Mi hermana le gritó. Yo solo me reí. En realidad, no podía decir nada. Sabía exactamente cómo se sentía.
Afortunadamente, el juego terminó poco después de su momento de compartir en exceso. Creo que ganamos el juego. Todos parecían emocionados, así que solo podía asumir que lo hicimos. No podría haberme importado menos. Me acerqué a la orilla de los asientos, parándome justo frente a donde Bella estaba en el campo. Pareció presentir que estaba detrás de ella y se volvió, con una pequeña sonrisa en su rostro.
"Voy a ir a cambiarme," me gritó. "Te veré junto a la entrada, ¿está bien?"
"¡Claro, amor!" Le respondí en voz alta. Ella solo me sonrió antes de salir corriendo hacia alguna parte que no pude ver.
Me despedí de Ben y mi hermana antes de bajar al área de entrada del pequeño estadio. La gente salió pasando junto a mí para llegar a sus coches, hablando entre ellos. Noté que muchas personas me daban miradas extrañas. Me pregunté si me veía así de extraño. Pasé los dedos por mi cabello antes de meter una menta a mi boca, por si acaso. Planeaba besar mucho a Bella esta noche, así que era una buena idea sea como sea. Si me veía extraño, en realidad no había mucho que pudiera hacer al respecto en este momento de todos modos.
Cerré mis ojos y tomé unas cuantas respiraciones para calmarme, poniéndome las gafas oscuras en mis ojos por si acaso. Apoyando mi cabeza en la cerca, dejé mi mente vagar. Esta era algo así como nuestra primera cita oficial. No habíamos hecho nada juntos. Pero, en cierta forma se sentía como si ya hubiéramos estado juntos una eternidad. No podía imaginar un pasado o un futuro sin Bella en él. Y cada segundo que pasábamos sin tocarnos parecía un segundo desperdiciado.
Un cálido par de manos se deslizó debajo de mi camiseta a lo largo de mi cintura, mientras un par de labios incluso más cálidos encontraron mi mandíbula. Murmuré bajito, llevando mi mano a la parte trasera del cuello de Bella para guiar su boca a la mía. Mantuve los ojos cerrados mientras seguíamos besándonos, dejando que la gente se moviera en torno a nosotros. Déjenlos luchar contra el tráfico. Besarnos me parecía una mejor idea de todos modos.
"¿Qué te pareció el juego?" Bella preguntó en mi oído.
"¿Qué juego?" Pregunté juguetonamente. Soltó una suave risita, permitiendo que sus manos subieran por mi espalda.
"Ya sabes, ese con la pelota en el campo. Lanzando, pateando, corriendo," dijo bromeando, dejando que sus uñas afiladas se arrastraran deliciosamente por mi piel.
"No lo noté. Todo lo que vi fue a una despampanante animadora. Ella de verdad me dejó sin aliento," le respondí al arrastrar mi lengua por su lóbulo. Se estremeció un poco, inclinando su cabeza hacia atrás. "Fue difícil notar algo más."
"¿Sabes? No deberías desear a la novia de tu hermano," dijo Bella con voz impasible. Mis ojos se abrieron de golpe para verla sonreír ampliamente. Le di una fuerte nalgada, haciéndola chillar y reír.
"Eso está mal. Muy, pero muy mal," la acusé. "Rosalie es como mi malvada hermana mayor cuya boca necesita ser cosida quirúrgicamente."
"¡Oh! ¡Eso es cruel!" Se echó a reír, tomando mi mano cuando empezamos a caminar hacia mi coche. La mayoría de las personas se habían ido, solo unos cuantos vehículos quedaban en el estacionamiento.
"Es cierto. Y créeme, Bella, eras la única animadora que estaba mirando esta noche."
Se quedó callada después de eso mientras viajábamos a Port Angeles. De hecho, me puso algo nervioso. Miraba distraídamente por la ventana, agarrando los jeans que se había puesto. Unos veinte minutos después, dejé de esperar a que dijera algo. "¿En qué estás pensando?"
"En nada," respondió muy pronto. Me dio una sonrisa forzada antes de volver a mirar por la ventana.
"Bella, por favor. Algo te está molestando. Por favor, dime."
"Yo—" Comenzó a decir pero sacudió su cabeza antes de empezar de nuevo. "Lamento lo de antes, con Mike."
"¿Por qué te estás disculpando conmigo? No es tu culpa," le dije al mirar en su dirección. Volví a poner los ojos en la carretera. "No es eso, ¿cierto?"
"Yo… solo me preguntaba cuándo te vas a dar cuenta que te doy muchos problemas, ¿sabes?" Dijo con voz tensa. "Ya estás cambiando por mí, y no quiero que lo hagas. Para nada. No quiero que sientas que tienes que hacerlo y que luego me guardes rencor. Me gustas tal y como eres, Edward."
Suspiré pesadamente antes de detenerme a un costado de la carretera. Bella no dijo nada más cuando me volví para mirarla. "Sé que no me pediste que cambiara. No compré esta ropa y los lentes de contacto solo por ti. Esto también es parte de quién soy. No solo soy un nerd. No solo me gustan los videojuegos. No solo me gusta el karate. Admito que me arreglé el cabello para ti, incluso si eso suena un poco afeminado. Pero, no tiene nada de malo cambiar. No tiene nada de malo tratar de verse bien por alguien que te agrada. Tú también lo haces, ¿cierto? Me refiero obviamente a lo de anoche. Pusiste mucho esfuerzo en eso. ¿Me guardas rencor por ello?"
"¡Por supuesto que no! ¡Me encantó cada segundo de ello!" Dijo, mordiendo su labio inferior.
"Mira, me gusta quién soy contigo. Puede que cambie un poco, pero ya sabes… todavía soy un chico. Tengo que crecer un poco antes que sea todo lo que voy a ser. Si en lo que me convierta es mejor para ti—"
"Pero no quiero que sea por mí," se sorbió la nariz, limpiando una lágrima de su ojo. "Quiero que sea por ti."
"¡Aw! ¡Dios! ¡No llores!" Le dije, tomado su rostro entre mis manos antes de besarla con firmeza. "Jesús, estoy diciendo todo mal."
"No," discrepó, una vez más sorbiéndose la nariz. "Es lo correcto. ¿Cómo es que siempre sabes las cosas correctas qué decir? Siempre me haces sentir muy bien y muy especial. También quiero hacerte sentir de esa forma."
"Lo haces, amor. Dios, no sabes cuán… cuán… honrado, me siento que me permitas este tiempo contigo. Que me permitas tocarte… Que me permitas besarte. Cada segundo que estoy contigo es especial."
"Eres demasiado," Bella sonrió entre sus lágrimas, besándome con firmeza en los labios. Después de unos momentos, limpió sus ojos con delicadeza, sorbiéndose la nariz una última vez. "Lo siento, me estoy sintiendo muy emocional, supongo. ¿Por qué no vamos por algo para comer? Estoy hambrienta. Ese probablemente es parte del problema."
Cenamos en una pequeña cafetería que estaba abierta las veinticuatro horas del día. No estaba muy concurrida, afortunadamente. De hecho, era agradable y tranquila. Bella se sentó en el mismo lado de la cabina que yo, permitiéndome rodearla con mis brazos. Dejó descansar su cabeza en mi hombro mientras conversábamos de nada importante. Los dos comimos una hamburguesa y papas fritas, junto con una malteada de chocolate. Realmente estuvo delicioso. Probablemente nos quedamos otros treinta minutos, solo riendo y conversando. Dejé una buena propina a nuestra camarera por ocupar su mesa por mucho tiempo.
Después de comer, decidimos solo caminar al cine ya que solo estaba a un par de cuadras. Cuando la película terminara, íbamos a hacer una parada por algo de postre y tal vez café de todos modos, para endulzar nuestro viaje a casa. Bella se aferró a mi lado, con mi brazo sobre sus hombros mientras caminábamos y charlábamos. Las calles estaban oscuras, con solo una farola aquí y allá. La pequeña ciudad parecía paralizarse a las nueve en punto, sino antes.
Acabábamos de doblar en un callejón justo a un lado del cine cuando escuché un crujido detrás de nosotros. Bella pareció notarlo también, y el fuerte olor a licor pasó flotando por mi nariz. Ella se tensó a mi lado, y los dos nos dimos la vuelta para ver cuál era el origen del sonido.
"¡Oh, miren! ¡Es el fenómeno y la zorra!"
(1) Es un pastel con levadura aromatizado con almendra cuyas piezas son semicírculos grandes e irregulares con cortes en los bordes que recuerdan a la forma de la garra de un oso.
(2) Magic: The Gathering y frecuentemente abreviado como Magic, MTG y Cartas Magic, es un juego de cartas coleccionables diseñado en 1993 por Richard Garfield, profesor de matemáticas, y comercializado por la empresa Wizards of the Coast. Magic es el primer ejemplo de juego de cartas coleccionables moderno, con más de seis millones de jugadores en cincuenta y dos países diferentes. Magic puede ser jugado por dos o más jugadores, cada uno de ellos usando un mazo individual. También existen varias versiones digitales que pueden jugarse en línea, en videoconsola o PC.
Chan, chan, chan, chan… ¿Quién será y qué intenciones tendrá? Creo que muchas de ustedes ya se lo imaginan y por supuesto, querrán saber qué pasará. Pronto, pronto, ya saben qué es lo que tienen que hacer. Aparte de este final en suspenso, sin duda quedaron algo molestas con ese encuentro con Mike, llamar así a Bella solo porque está celoso. ¿Habrá escuchado todo lo que pasó en esa ducha? Mmmm…considerando su reacción, muy probablemente lo hizo, al menos Bella pudo darle un buen golpe, aunque nuestro pobre Edward se quedó con las ganas. Ya veremos si se le hace usar sus conocimientos de karate con ese hdp. Y nuestra parejita va viento en popa en su relación, ambos tienen sus dudas pero están resueltos a permanecer juntos, y que ternura es leer sus interacciones, miel sobre hojuelas señoras y señoritas. Edward nos resultó ser un amante capaz, tierno y cariñoso *suspiros* No tenemos duda porque Bella está loquita por él :) Pues bueno, espero que hayan disfrutado del capítulo y por supuesto, esperaré ansiosa sus reviews para saber qué les pareció y poder leer el siguiente.
Muchas gracias a quienes dejaron su review en el capítulo anterior: Emily Patt-Stew, Laliscg, Jade HSos, BereB, kaja0507, viridianahernandez1656, martuu341, Vianey Cullen, alejandra1987, Paola Lightwood, Aidee Bells, Klara Anastacia Cullen, Nanny Swan, GZarandon, Andy55TwilightOverTheMoon, Sully YM, dan-Ip, bealnum, Tata XOXO, Marie Sellory, Rosiichita, NarMaVeg, mony17, sandy56, Sther Evans, Ali-Lu Kuran Hale, angryc, somas, Nitoca, Diana, Pam Malfoy Black, sahorisolis, rosycanul10, arrobale, Mapi, Liz Vidal, saraipienda44, Car Cullen Stewart Pattinson, Kriss21, Say's, Gabriela Cullen, Isis Janet, MajoRed, tulgarita, Lizdayanna, Srita Maddox 2613, Pameva, Manligrez, Tahirizhita grey pattz, krisr005, Sindey Uchiha Hale Malfoy, Lectora de Fics, Lady Grigori, Cristal82, EriCastelo, Mafer, glow0718, ClaryFlynn98, bbluelilas, y algunos anónimos. Saludos y nos leemos en el siguiente muy pronto.
