Un pasado angustiante

Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.

Nota del autor: esperando hayan tenido bonitas fiestas, comenzamos este 2021 con actualización de esta misteriosa historia. Recordar que es un fics para mayores de edad, puede contener violencia física, emocional además de escenas eróticas y lenguaje soez.

Sin más disfruten la lectura…

No podría llamarlo un encuentro inesperado, ansiaba un beso de sus labios y es que desde que los probé un rose de él me sabe a gloria. Y aunque los anteriores no podría compararlos con esto sin lugar a dudas correspondía de forma vehemente a cada movimiento húmedo de su lengua junto a la mía. Sus manos acariciaban mi espalda y mi menudo cuerpo se acoplaba sobre él como una estrella de mar a una roca dura y firme, abrí los ojos y disfruté ver como gozaba de lo furtivo e indecoroso del encuentro. Solté sus cabellos y me fui hasta su pecho logrando desabotonar los tres primeros botones, pude palpar con la yema de los dedos esa piel que ardía y moría por marcar en un deseo intrínseco por degustar su carne, mi centro se humedecía conforme aumentaba de nivel sus caricias… pero entonces el timbre de su apartamento sonó estrepitosamente llamando la atención de ambos y aunque me importaba una mierda quién estuviera afuera el dueño de casa no ignoró el llamado cortando el excitante preámbulo que llevábamos a cabo, me perdí en sus azules por unos instantes y oí melodiosamente un jadeo de su boca a la que dábamos tregua.

-Debo ir a ver— salió de su boca e intentó moverse conmigo encima pero no lo dejé, me aferré a su cuerpo como un coala.

-No me jodas estamos en la mejor parte— respondí acariciando su cuello.

-Akane es en serio— insistió al mismo tiempo que el timbre sonaba una y otra vez, la lluvia no cesaba fuera y de pronto un apagón.

-Esto es perfecto, sin luz y contigo a punto de hacer el amor— dije besando la comisura de sus labios, pero este se levantó conmigo en brazos podía sentir su endurecida erección rosar la zona baja de mi cuerpo y eso que no llegué a quitarle los pantalones, maldije internamente por ello.

Aferrada a su cuerpo con mis manos alrededor de su cuello este dio pasos rápidos hasta la puerta, miró por el visor y exclamó — "Kuongi" ¿qué querrá? — puso sus manos en mis muslos y me obligó a bajarlos de sus caderas pero no solté su cuello y me vio cabreado cosa que me fascinó aún más, verlo molesto me excitaba definitivamente.

-Vamos Akane, es una colega necesito saber qué quiere.

-Si abres la puerta me largo— respondí seria.

-No me digas— dijo irónico— te recuerdo que estás en mi casa.

-Eres un aguafiestas, he de creer que nunca has tenido novia solo a ti se te ocurriría abrir la puerta cuando tienes semejante problema allí abajo— dije mirando su bulto con descaro, se deshizo de mi agarre y finalmente abrió.

Me crucé de brazos enojada al notar como la enfermera pasaba muy parlanchina como si fuese su casa.

-Ranma ¿por qué no abrías? — preguntó mirándolo intrigada, pero la oscuridad jugó a su favor y la chica no vería su vergüenza expuesta.

-Ukío estaba ocupado y se acaba de ir la luz, ¿necesitas algo? — preguntó al tiempo que ella notaba mi presencia.

-Tienes visita— dijo con tono pesado — señorita Tendo no sabía que era tan cercana a Ranma— dijo evidentemente celosa.

-La verdad es que eso creí pero ya me voy, estaba disfrutando mucho mi estadía aquí no sabes cuánto— dije con una sonrisa de placer en la cara, Ranma me vio enojado por mi osadía— pero debo sacarme las ansias que traigo encima— continué diciendo — quizás haga una llamada pero no te preocupes ya me voy para que puedan trabajar— finalicé.

-¿A dónde vas? — preguntó molesto mi sensual vecino, interrumpiendo a la chica que se disponía a hablar.

-Te dije que mi iría ¿no? — me acerqué para verle mejor el rostro.

-Nos disculpas un momento— dijo Ranma cuando tomó de mi mano y me llevó por el pasillo hasta su habitación— ¿Qué crees que haces? — preguntó con sorna.

-Me largo prefieres estar con ella que conmigo, además no terminaste lo que empezaste ¿qué quieres? Que me dé una ducha y se vaya el ¿deseo?

-A quién pretendes llamar según tú, ¿siempre reaccionas así? ¿Acaso no supones que puede ser una urgencia? — me llenaba de preguntas para justificar su acción.

-A quien llame es mi asunto— chasquee la lengua y me crucé de brazos enfadada.

-Tu ropa aún no está seca y no quiero que te vayas así, así es que espera aquí mientras veo qué necesita Kuongi ¿ok?

Se fue cerrando la puerta e internamente sonreí ante sus celos, ciertamente podría llamar a Mousse pero este deseo tiene nombre y apellido y se encuentra aquí.

X—

De regreso a la sala…

-Ahora sí, dime ¿qué te trae por aquí y con este clima? — pregunté incómodo, Ukío nunca había venido a mi departamento sin ser invitada, las juntas eran solo de trabajo y hoy no había nada programado.

-Bueno es que supe que no fuiste a tu consulta y me preocupé, estuve llamándote al celular pero no contestabas y pensé que estabas enfermo— dijo con tono decepcionado.

-Estoy bien, solo que… tuve cosas personales que resolver y finalmente vine a mi apartamento a descansar.

-Con ella— dijo con tono irreverente.

-Ukío no entiendo tu molestia, creo que había dejado claro que somos colegas— sentencié serio y firme.

-Creí que podríamos ser algo más— adujo mirando el suelo.

-Lo siento, no creo haber hecho algo para que formaras un concepto equivocado— inquirí.

-¿Entonces ella es importante para ti? — preguntó sin más.

-Lo que suceda entre Tendo y yo no es de tu incumbencia, agradezco tu preocupación pero no soy la persona indicada para lo que buscas, si trabajar juntos es un tope entonces comprenderé y me alejaré en un futuro para no ocasionar más confusiones en ti— finalicé firme.

-Ranma… yo no quiero que te alejes, es decir sigamos como antes— se apresuró a decir.

-Está bien, así será— hablé escoltándola a la salida.

La chica se fue triste, pero no le daría pie para algo más porque nunca la vi con otros ojos. De pronto llegaba la luz, recordé que Akane me esperaba y no pude evitar pensar en lo sucedido hace un rato. Tomé una gran bocanada de aire y caminé hasta la alcoba, para mi sorpresa ella dormía plácidamente sobre mi cama. Su delicado y bonito rostro se veía relajado y aunque ya me preparaba para otro round de pelea, decidí cubrirla con una manta y dejarla dormir.

Dos horas después…

Desperté como nunca, tranquila y sin angustias no sabía cuánto había dormido pero lo que sea que haya sido me sirvió para reponer fuerzas. Miré a mi lado y estaba sola pero cubierta y bien abrigada con una manta, un suspiro profundo salió de mí al tiempo que gruñía mi estómago sonoramente, fue entonces que lo oí…

-En el comedor dejé comida recién servida— dijo llamando mi atención, estaba sentado mirando su notebook con unas gafas que lo hacían ver más sensual e intelectual de lo que ya era.

-¿No comes conmigo? — pregunté incorporándome en la cama.

-Ya lo hice, pensé que dormirías más— seguía hablando sin mirarme.

-¿Es muy importante lo que haces? — arremetí por segunda vez.

-Lo es, pero come tu ropa está sobre los pies de la cama— adujo sin ponerme un poco de atención ¿acaso lo hacía de adrede?

Me levanté y tomé mi ropa fastidiada, su conducta me descolocaba si hace un rato devoraba mis labios y ahora ni siquiera me ve a los ojos, sin mostrar un ápice de interés. Fui hasta el baño me vestí tan rápido que cuando salí aún seguía pegado al computador, miré el plato de ramen que bullía en vapor de lo caliente que estaba. ¿Cómo supo que despertaría? Me senté y comí lentamente para no quemarme, pensé en irme pero la necesidad de algo contundente en mi estómago pudo más. Cuando terminé el último bocado, me levanté y no movía un solo músculo continuaba en la misma postura, molesta lo llamé dos veces y no volteó entonces dejé caer el tazón donde comí al suelo e inmediatamente se levantó a ver que sucedía.

-No te preocupes fue un accidente, se apresuró a decir sin mirarme solo se agachó a recoger trozos de la cerámica rota, lo observé exasperada.

-¿Quién te dijo que fue un accidente? — pregunté, este al fin levantó la vista y chocó su mirada intensa con la mía.

-¿Lo hiciste apropósito? — preguntó.

-Quería que me vieras a la cara Ranma, ¿te avergüenzas de lo que estuvimos a punto de hacer hace un rato?

-Esto no tiene nada que ver Akane, no era necesario que llamaras mi atención rompiendo el tazón— dijo caminando hacia la cocina, tomó una escoba junto a la pala y terminó de limpiar el desastre que provoqué.

-¿No me vas a contestar? — chillé sujetando su mano, él me vio serio demasiado diría yo… lo que sea que me dijera no me iba a gustar, lo presentía.

-Akane, lo siento yo no debí excederme hace un rato. Nos conocimos en mi consulta y— no lo dejé terminar.

-Nos conocimos en la calle, cuando me adelantaste y casi choco— argumenté.

-Bueno, pero finalmente todo se ha desarrollado en un marco de posible paciente— sentenció haciendo que doliera el orgullo.

-No soy tu maldita paciente, no quiero serlo— chillé enojada.

-Lo sé, solo deseo ayudarte creo que puedo hacerlo si tan solo me permitieras estrechar lazos como en un principio pero está claro que cometí un error— adujo dejándome boquiabierta.

-¡Cállate! — grité tan fuerte que estoy segura de que se estremeció— Sabes ¡¿cuántas veces me han dicho esa puta palabra en mi vida?! — Volví a gritar acercándome hasta él quedando a centímetros el uno del otro — ¡Muchas veces! Y lo oí de las personas que pensé me protegerían, te llenas esa boca diciendo que me quieres ayudar pero hace un rato te excitaste conmigo y puedo estar segura de que hace mucho no sentías ese calor entre tus piernas. No necesito tu lástima Ranma, tampoco que me digas que soy un puto error aunque si conseguiste que no tenga ganas de verte ni en pintura— finalicé tomando mi bolsa para irme.

-Akane no lo tomes así— dijo sosteniendo mi mano pero la quité bruscamente, si hace instantes anhelaba su rose ahora dolía como un escozor en mi piel. Pero este volvió a tomar de mi mano y no me soltaba.

-Verdaderamente no te entiendo, hay breves momentos en los que te muestras con una personalidad fuerte sin complejos pero justo ahora mientras me ignorabas deliberadamente, sí, eso hacías— grité mientras negaba a mis dichos — quieres dar todo por sentado conmigo pero no me conoces, no sabes todo lo que he vivido no imaginas por lo que he tenido que pasar para ser la maldita perra que soy hoy por hoy. Y sí, no me arrepiento de mis decisiones porque si no estaría evadiendo mi cruda realidad, vivo como puedo cada hora de cada puto día intentando hacer bien lo que me agrada pero tú… tú solo quieres ser el señor correcto a cada momento ¡¿por qué no le dijiste a la enfermera esa que interrumpió nuestro encuentro?! ¡Dime! — Insistí furiosa, me veía en silencio y eso más provocaba mi ira — yo sí sé por qué no lo hiciste, porque prefieres guardar las apariencias. Dime señor Saotome ¿de qué sirve hacerlo? Si le hubieras dicho la verdad ella no se estaría haciendo ilusiones contigo, ella habría comprendido que no tenía nada que hacer porque no es estúpida. Tu formalismo me asquea, incluso ahora mismo no eres capaz de gritarme o echarme de tu casa por la forma grosera en la que te hablo— finalicé sintiendo como su mano se deslizaba soltándome al fin.

Me fui de allí con un sabor en boca muy amargo, la lluvia había parado y crucé hasta mi edificio era hora de empacar y largarme de Tokio y de todo este gentío que solo desequilibran mi mundo.

X—

Quedé estático luego del portazo que Akane dio al irse, no pude decir nada y eso me hizo sentir miserable e idiota. Ella tenía razón, miré la palma de mis manos en donde la cicatriz que ella había provocado en mi piel me recordaba lo impetuosa y valiente que podía llegar a ser, nunca podría ser como ella. Siempre he querido hacer lo correcto y no me ha ido mal en la vida… pero no podría decir que soy feliz, nunca he hecho una locura y como bien dijo guardo las apariencias porque es más fácil porque me acostumbré a ello.

Akane me dijo todo lo que soy en menos de cinco minutos, ni siquiera yo pude decirlo de mejor forma… ¿qué es ella para mí? Quiero ayudarla, pero también no puedo olvidar lo bien que me sentí besándola, acariciándola… ¿en qué momento dejé mi papel de psicoterapeuta? Quizás me inmiscuí más de la cuenta… quizás ella necesita un hombre que la apañe en su locura, no un insípido contenedor llamado Ranma Saotome.

X—

Al día siguiente…

En una enorme maleta guardé parte mis pertenencias, lo demás quedaría en el departamento. Debía hablar con Akari, dejar mi renuncia y entonces me largaría bien lejos de aquí, pero mis planes se verían un tanto interrumpidos. Cuando estaba a punto de salir el timbre llamó sonoramente. Miré por el visor y eran los mismos policías de ayer, rodé los ojos fastidiada tomé la maleta y la dejé detrás del sofá por las dudas.

-¿Qué quieren ahora? — pregunté abriendo apenas la puerta.

-Señorita Tendo, venimos a dejarle este documento recién firmado por el juez que lleva la causa de su madre— dijo uno de ellos, levanté una ceja curiosa y entonces abrí más la puerta para poder mirar su contenido.

-¿Me está diciendo que no puedo moverme de la ciudad? — pregunté incrédula mientras leía por tercera vez.

-Así es, usted es muy importante para la investigación por lo que necesitamos que esté cerca por si la señora Naoko decide contactarla ¿comprende?

-¡Es una joda! Yo no quiero ver a esa mujer ¿qué lo hace pensar que me buscará?

-Muchas posibilidades, adiós estimada— se despidieron al unísono dejándome en jaque.

Cerré la puerta y comencé a maldecir, la maldije a ella a mi padre y hasta mi propia existencia rompí el trozo de papel y grité eufórica de rabia. ¿Por qué debía detenerme? ¡Por qué después de tanto tiempo ella sigue siendo una espina en el culo! Miré mi reloj y habían pasado veinte minutos, tomé mi maleta y me fui directo al estacionamiento. Esa mujer no podrá detenerme, nunca más. Y ese juez de pacotilla ya verá cuando hable con mi abogado…

Abrí el maletero de mi volvo y subí la pesada maleta, conduje como una loca endemoniada en dirección a la oficina pero en plena entrada me espera Mousse.

-Akane pensé que no vendrías a trabajar— dijo apenas me vio.

-¡No estoy de humor! Esfúmate quieres— dije pasando por su lado, este me detuvo ipso facto.

-La policía está pisándote los talones Akane ¿qué pretendes?

-Entonces sabes bien que los muy ilusos no quieren que salga de la ciudad ¿acaso tú tuviste que ver en eso? — pregunté molesta.

-Claro que no, sabes bien que ese caso no es de mi injerencia— respondió claro y firme.

-Te dieron una orden de no abandonar la ciudad ¿cierto?

-Que comes que adivinas— respondí cabreada.

-Sé que no te gusta la idea, pero yo estaré pendiente de ti no dejaré que nadie te haga daño— dijo tomando mis manos.

-Mousse ya basta, no quiero que me protejas deja de verme con esos ojos— supliqué.

-¿Por qué no? Sabes bien que siento cosas por ti, no me importa nada solo quiero que estés bien— dijo acariciando mi mejilla.

-Deja de encariñarte conmigo, eres un buen amigo también un buen amante pero no más. No quiero nada más de ti ¿entiendes? — dije al tiempo que sonaba mi móvil, era una llamada del centro Wok, no quería contestar pero Mousse insistió en que lo hiciera.

-¿Diga?

-Señorita Tendo, su padre está muy crítico necesitamos de su asistencia como tutora del señor debe decidir qué paso tomaremos con él— dijo una mujer al otro lado del teléfono.

Mi cabeza comenzaba a doler, mi día iba como la mierda y ahora esto.

-Si se muere no me importa, solo llame para ir a darle sepultura— respondí cabreada pero Mousse me quitó el celular y me vio con mala cara.

Atendió la llamada y cortó.

-Akane, la persona que te llamó no puede comprender tu odio acérrimo hacia tu progenitor ¿podrías ser más cauta?

-¡Me importa una demonio ella y ese hombre!

-Debes ir ahora, van a esperarte está agonizando— habló haciendo que un escalofrío me recorriera toda la espina— te acompañaré — agregó.

-No es necesario, quiero estar sola— dije molesta.

-No importa te seguiré en mi coche, tú solo conduce con cuidado.

Me di la vuelta y subí nuevamente al volvo, conduje en absoluto silencio solo quería llegar al lugar y terminar con toda esta mierda de una vez. Me estacioné estrepitosamente llamando la atención de los enfermeros que pasaban por el lugar, mí atrevido vestido no iba con la ocasión pero cómo iba a imaginar que ese desgraciado se quería morir justo hoy. Puse los pies sobre el asfalto y caminé con decisión hacia el hall, muchos me veían asombrados mientras que otros susurraban a mi espalda, seguramente por lo atrevida que me veía y es que el vestido entallado de color azul junto al bonito pero sugerente escote no eran el mejor outfit para visitar a un enfermo, mi largo cabello tomado en un moño alto junto al echarpe peludo de color negro que abrigaba mi espalda me hacían ver elegante y hermosa. Apenas llegué la recepcionista me hizo pasar a la oficina de Hibiki quien no se encontraba allí.

Me pasee por alrededor mirando las estatuillas de tribus africanas que poseía sobre una larga mesa, cuando oí la puerta abrir. Voltee y mis ojos chocaron con un par de zafiros que creí ver ayer.

-Akane viniste— fue lo que salió de su boca.

-Dónde está Hibiki, no tengo mucho tiempo— respondí seria.

-Ya no tarda, siéntate por favor — dijo muy formal como tantas otras veces.

El silencio era abrumador e incómodo pero no me dejaría intimidar, lo miré fijamente me crucé de piernas y este esquivó mi mirada… simplemente no cambia, es el mismo tonto de siempre.

-Te ves muy elegante ¿tienes una cita? — preguntó sin más.

-Claro, vine a verificar que de verdad se va a morir por eso el traje— guiñé un ojo y este me vio con deseos de reproche pero se calló.

-Señorita Tendo disculpe la tardanza— dijo Hibiki entrando al fin e interrumpiendo el breve momento con Ranma.

-Sea breve y al grano, tengo un vuelo que tomar— sentencié ignorando el rostro de Ranma que se desencajaba ante mi comentario.

-Anoche su padre sufrió otro infarto, apenas y pudimos salvarlo. Sinceramente se encuentra muy delicado, su cerebro no tiene actividad tuvimos que entubarlo.

-Y eso quiere decir que…

-Que en cualquier momento su corazón dejará de latir, pero siempre está la posibilidad de que lo desconectemos. Eso depende netamente de usted señorita Tendo— finalizó con cara de afligido.

-¿Es enserio? Me está diciendo que solo debo decir que le saque esa cosa y ¿se irá?

-Así es— contestó escueto.

-¿Dónde firmo? — pregunté, ambos se miraron y luego a mí con expresiones de asombro ante mi fría respuesta.

-Akane ¿estás segura de esto? — preguntó Ranma clavando sus azules en mí.

-Necesito irme de aquí, ya nada me ata a este lugar si él se ha ido…

-Le diré a la enfermera jefe que prepare la documentación, pero la invito a que se acerque a despedirse él… está dormido pero siempre está la esperanza de que pueda oírla— dijo Hibiki tan nostálgico que me dio asco.

-Claro, la esperanza la perdí a los diez años pero ya que. Lléveme con él — me puse de pie y este le pidió a Ranma que me escoltara.

Caminamos en silencio por los fríos pasillos de ese centro, sería la última vez que pisaría ese lugar. Ranma abrió la puerta y entré con él detrás de mí el hombre que dio inicio a mi vida yacía en una cama lleno de tubos, se veía viejo, demacrado era un cadáver en vida… he esperado este momento por muchos años, pero nunca creí verlo así de débil, así de frágil. Los recuerdos más horribles invaden cada rincón de mi cuerpo, siento entumecer mis pies y las piernas me flaquean pero doy un paso al frente firme, y me asomo a su lado.

-¿En verdad no puede oír nada? — pregunté curiosa.

-A ciencia cierta no lo sabemos, él se encuentra durmiendo el coma fue inducido pues su estado es muy crítico— respondió Ranma.

-Creo que no es la muerte que esperaba para él… pero el infierno lo espera de eso estoy segura— dije más para mí.

-¿Akane, eso es lo que esperas? Es decir, estás a minutos de verlo morir.

-No quiero verlo morir, esta imagen de él es suficiente como para no borrarla de mi mente. Una vez firme ese papel, no me interesa nada más. Por fin podré enterrar su recuerdo— hablé decida.

-¿Tanto daño te hizo este hombre como para despreciarlo hasta en su último momento? — preguntó cabizbajo, me puse justo frente a él y lo miré fijamente y sin parpadear…

-Ese estropajo de hombre que ves ahí… intentó matarme cuando tenía diez años. Montó todo un circo para hacerme creer que me amaba, pero apenas mi madre desapareció, una noche entró a mi cuarto a mostrarme unas ilustraciones de un libro que solíamos mirar juntos, luego de sonreírme puso sus manos alrededor de mi cuello y comenzó a asfixiarme. ¿Sabes por qué sigo viva? — pregunté curiosa ante su reacción, me veía atónito y con la boca abierta ante semejante aberración— porque la mujer que me cuidaba vio lo que hacía, se detuvo solo porque una extraña le dijo que se detuviera. No así ante mi llanto y mis súplicas y eso no es todo— continué — lo que pronunció de su boca en el momento en que me dejaba sin aire me han marcado toda la vida "eres un monstruo, eres igual a ella… un error de la naturaleza".

-Akane yo…

-No necesito tu lástima, ni mucho menos tú cobijo. Lo que acabo de confesarte solo es la punta del iceberg Ranma— hablé dibujando una tenue sonrisa en mis labios.

De pronto se acercó y pasó sus brazos por mi espalda abrazándome en un estrecho contacto que debilitó mi escudo, sin decir absolutamente nada se aferró fuertemente dejándome perpleja… otra vez me confundía.

Un minuto largo quizás… entonces fue que oímos una especie de alarma dentro de la habitación, ambos miramos la cama y el sujeto en cuestión se retorció un poco antes de que los médicos pudieran hacer algo con su corazón que dejaba de latir, muriendo junto con él todas aquellas añoranzas que tuve de niña en donde un día lo vi como mi superhéroe, inocente era e ilusa creí que me salvaría de las manos de una madre perversa y poco amorosa.

Mientras mis ojos no dejaban de ver aquella escena, un dolorido suspiro salía de mis labios al tiempo en que mis piernas cedieron. Ranma me sostuvo entre sus brazos, pude percibir sus manos a mi alrededor no sé en qué momento me sacó de allí, solo agradecí internamente de que estuviera allí porque si no me hubiese desplomado como un viejo edificio, mis cimientos eran débiles y mi espolvoreado y destruido corazón una vez más sangraba de dolor.

X—

Estaba totalmente ida, la fuerte y poco decorosa Akane de siempre se había ido en el mismo instante en que su padre se fue… la llevé hasta afuera pero ella no reaccionaba, me senté en una banca con ella a mi lado. Todo lo que me conto ahí dentro fue horrible, puedo comprender mucho mejor ese escepticismo hacia su progenitor. Sin lugar a dudas es una mujer que ha logrado sobre vivir a un terrible trauma, puedo notar que mantiene frescos esos terribles recuerdos en su mente. Siendo tan pequeña e inocente la imagen paternal se volvió en una pesadilla cuando quiso quitarle la vida, la veo pálida y sus manos están muy frías la acerco hasta mí para darle un poco de calor cuando al fin siento que sus avellanas regresan…

-¿Akane?

-Ya me puedo ir— susurra apenas en un hilo de voz.

-¿A dónde irás en ese estado? — pregunto preocupado.

-Muy lejos de aquí— responde.

-Porque no lo piensas un poco, quizás mañana tu mente esté más despejada— hablo en un triste intento de hacerla recapacitar.

-Quizás tengas razón— contestó luego de un largo minuto.

-Akane puedo llevarte a casa de regreso, solo permite que vaya por mis cosas— le pido suplicante.

Nos levantamos de la banca y la miro fijamente, se ve tan triste y frágil… su mente y su cuerpo no están aptos para conducir.

-Tengo mucho frío— dice con mirada perdida, me saco el abrigo y la envuelvo tomo su rostro entre mis manos quisiera borrar tanto dolor de su corazón, ella deja caer una lágrima por su mejilla y la seco con el dorso de mi mano.

-Si quieres llorar solo hazlo, no te contengas— señalo irónicamente, ella me sonríe sutilmente pero no están los ánimos para reproche, fue entonces que escucho una voz grave gritar…

-¡SUELTALA! — ambos miramos y veo al policía, al chino de ojos verdes acercarse a toda prisa y muy molesto.

Obviamente no pretendo soltarla ¿quién se cree que es? Lo miro detenidamente, su posición no me amedrenta en lo absoluto. Se planta al otro extremo de Akane y la toma por un brazo en un inverosímil intento por alejarla de mí, yo no cedo ni un milímetro mientras la aludida nos mira confundida y cansada.

Entonces oímos la sirena de la policía acercase, se bajan dos personas con sus placas en mano y…

-Ustedes dos, suelten a la señorita Tendo— dice un tipo robusto.

-¿Qué sucede oficial? — pregunto lleno de dudas.

-Ella se irá con nosotros por desacato a la orden que le entregamos esta mañana— responde nuevamente el mismo oficial.

-¡¿Desacato?! — Exclamo sorprendido, ella mira al chino y luego a mí muy cabreada.

-Sea tan amable de acompañarnos— dice el oficial que toma a Akane y se la lleva de mi lado.

No tengo idea de qué sucede, miro como se llevan a Akane en el carro de policía… ella no dijo nada ni siquiera se resistió. Me giro para ir por mi coche cuando el chino se planta en frente de mí posando su mano sobre mi pecho, lo miro serio y aparto su mano bruscamente.

-¿Qué pretendes con Akane? — preguntó firme interponiéndose en mi camino.

Era una muy buena pregunta, mi corazón latía desbocado cada vez que la tenía cerca y en este preciso instante me sentía desesperado por ir tras ella. Pero eso no lo tenía que saber él.

Continuará…

Estimado lector ¡he regresado! Sé que muchos esperaban esta actualización, la semana de descanso sirvió pero ahí voy tomando con calma la situación. Este capítulo comenzó muy candente y no me odien, todavía no habrá suculencia. Necesitamos que este Ranma se suelte más, que deje de contenerse y caiga rendido ante los encantos de mi bella Akane.

Todo lo que dijo ella a Ranma antes de irse del departamento fue como un bombazo, sin dudas lo ha hecho reflexionar pero ahora se presentó la muerte de Soun y él solo quiere protegerla. ¿Podrá acercarse lo suficiente como para que Akane se deje cuidar por él?

Y que tal ¿Mousse? De seguro vio cómo se acercaba en demasía a su amor, él no se rendirá tan fácil con Akane pues la conoce de antes y está enamorado. De seguro habrá una batalla campal entre ese par.

Y por último, Akane se va detenida por desacato y es que salió de Tokio y era su límite permitido.

¿Qué sucederá? No te pierdas el siguiente capítulo cada sábado, déjame tu preciado review si te ha gustado, amo leerlos.

Desde Chile una fanática más de Ranma ½

Sweetsimphony._