Verdad

Hipólita continuó hablándoles de la música. Cecile les dijo:

-Mi madre ya ha estado esta mañana contactando con profesores de vientos para vosotros dos. Trombón para ti, Sev, y flauta y oboe para ti, Hipólita. Tienen casi absoluta disponibilidad, pues al igual que mi madre, en verano apenas trabajan. Así que cuando queráis no tenéis más que avisarme un día o dos antes de a qué hora vais a pasaros por casa y allí tendréis al profesor poco después. Os hacen precio y esperarán a cobrar a final de mes, cuando hayas tenido tiempo de vender las joyas.

-Vaya… estupendo… - dijo Sev.

-Yo ya lo sabía todo – dijo Hipólita – A mis padres ya se lo habías contado.

-Claro, cariño – dijo Cecile.

-Papá – dijo Petunia – Si esos instrumentos son más fáciles que el piano, ¿no podría aprender yo también uno de ésos? Así también podríamos tocar juntos, como ellos.

-Claro que sí, Petunia – respondió Peter - Podrías haberme hecho caso cuando te lo recomendaba de pequeña y no me prestabas atención, pero si yo estoy a tiempo, no veo por qué tú no. Pero piensa que vas a tener que dedicarle horas a aprender, ¿eh? Tocar un instrumento no es fácil, y lo primero es la universidad. El tiempo para aprender a tocar tendrás que quitártelo de salir y ver la tele, no de estudiar la carrera. Así que piénsalo muy bien antes de hacer que te compremos el instrumento y luego vaya a quedar muerto de risa.

-No tenéis por qué comprarlo – dijo Sev – Os lo traigo desde Hogwarts por Red Flu, obtenido en la Sala de Menesteres.

-Pero entonces tengo que esperar hasta septiembre… – dijo Petunia.

-Tiempo para pensar – dijo Peter – ¿Ya sabes cuál quieres tocar?

-No.

-Pues a escuchar discos de buena música conmigo y a probarlos en las tiendas de música o con algún profesor que te consiga Cecile. Y no va a ser tiempo perdido si quieres seguir aprendiendo, porque puedes dedicarlo a aprender a leer música con el piano y tener eso adelantado para cuando tengas el instrumento, eso ya te lo voy enseñando yo.

-Claro…

-Bueno, ¿queréis escuchar nuestro dúo? – preguntó Sev.

-¡Sí! – exclamaron todos.

-Vale, pero no os mováis, ya nos escucháis desde aquí.

Hipólita y Sev salieron al comedor y fueron hasta el piano, él se sentó en el banco.

-Siéntate conmigo, cariño.

Ella se sentó con él. Tocaron y cantaron a dúo el segundo tema de Pink Floyd que había aprendido, les aplaudieron desde la sala. Después tocaron 'Wish you were here' por frases, como la habían ensayado aquella vez. Les volvió a salir perfecta, volvieron a aplaudirles. Regresaron a sus sitios en el sofá.

-¿Qué os ha parecido? – les preguntó Sev.

-Increíble, increíble… – dijo Alice – Vaya sorpresa, Prince, qué callado te lo tenías. Cantáis los dos de fábula y tú tocas muy, muy bien. ¿Cuánto tiempo llevas aprendiendo?

-Desde Pascua, cuando descubrí la Sala de Menesteres.

-Vaya tela… Tienes muchas cualidades, ¿eh?

-Ya se lo dije yo desde el primer día – dijo Cecile - Hasta las manos las tiene de pianista.

-Desde luego, en eso ya me había fijado.

-¿Y qué decís de la voz de Hipólita? – preguntó Sev.

-A la altura de Elis Regina, la cantante brasileña que te puse en Pascua – respondió Peter.

-Cierto. Yo también lo pensé cuando la escuché por primera vez, y no había cantado nunca. La primera vez que cantó fue conmigo, un hechizo sanador inventado por mí.

-¿Has inventado un hechizo sanador? – le preguntó Alice, asombrada.

-Sí, lo he hecho, sanador de Magia Oscura, además. De algo me ha servido conocer Magia Oscura aparte de para enseñaros maleficios a todos. Pienso investigar también sobre eso en San Mungo con el tiempo si me dejan.

-Wooow… Te dejarán, y más con la guerra en ciernes.

-Tengo algunas sorpresas más para algunos de vosotros. ¿O preferís que las reserve para más tarde?

-No, no, dale a las sorpresas – le dijo Cecile.

"Me huelo que ellos también me tienen una preparada."

-Está bien, allá voy.

Sacó dos saquitos de terciopelo y le pasó uno a Cecile.

-En el tuyo, Cecile, va un conjunto para ti y otro para tu madre, elige el que más te guste y el otro para ella.

Ella los sacó del saquito.

-Me encantan, Sev… muchas gracias. ¿Me has traído los de instrumentos musicales para que mi madre los venda en las tiendas?

-No, porque primero tengo que llevarlos a tasar.

-Claro, claro…

-Tú te llevarás una parte por derechos de autor, la idea fue tuya.

-Vaya…

-Claro, es de justicia. En septiembre haré los de todos los instrumentos que me faltan por conocer. Tendremos la colección completa.

Abrió el otro saquito, sacó los gemelos de oro y alfiler para Remus y se los tendió.

-Para ti, Lunático, para cuando te trajees.

-Vaya… qué bueno… - dijo Remus – Muchas gracias, Sev.

Sacó los de Sirius y se los dio.

-Una buena estrella que te guíe, Canuto.

-Wow… de plata, lo prefiero… - dijo Sirius - Me encantan…

Dentro del saquito quedaban sólo los colgantes de Alice y Genevre y los pendientes de escobas de Valerie. Sacó el colgante con el jaguar de oro y azabache y se lo tendió a Alice.

-Tu Patronus, guerrera.

-Vaya… así que por eso me lo preguntaste… - dijo Alice.

-Sí, por eso fue.

-No soy de joyas, pero esto no pienso quitármelo, estoy segura de que va a darme suerte y protegerme. ¿Me lo pones, Remus?

-Claro que sí – respondió Remus.

Remus le puso el colgante a Alice, Violet, a su lado, le preguntó:

-Alice, ¿me lo enseñas?

-Claro, claro, mira, voy a lucirlo muy orgullosa – dijo Alice - ¿Sabes lo que es un Patronus?

-Sí, Lily nos lo contó. ¿Es un leopardo?

-No, un jaguar.

-Vaya… americano.

-Sí, es uno de mis sueños, viajar a Sudamérica para descubrir su naturaleza.

-Iremos, Alice, voy a aprender español – le dijo Sev.

-Sí, ya nos lo contaste en la cena, quizá me apunte.

-Bueno, yo ya he terminado con mis sorpresas, os toca darme la vuestra. No me trago que hayáis hecho tantos planes a mis espaldas ni que os hayáis montado esta puesta en escena para simplemente pasar un rato agradable, somos demasiados. Llevo con la mosca detrás de la oreja desde que terminamos de cenar. ¿Qué pasa aquí? ¿A qué esperáis?

Hipólita lo tomó de la mano, Sirius le rodeó los hombros con el brazo.

-Buf… me estáis asustando… - dijo Sev - ¿Ha pasado algo malo?

-No ahora, Prince, pasó hace mucho, mucho tiempo y vas a enterarte ahora – le dijo Alice – Respira hondo y cálmate.

Sev lo hizo.

-¿Estás bien? – le preguntó Sirius.

-Sí, dadle, por favor, cuanto antes, al grano – respondió Sev.

-No, Sev, déjanos hacerlo a nuestra manera. Voy a ser yo quien te lo diga porque me toca el tema de muy cerca, pues se trata de una historia de hermanos, de hermanos separados, y yo de eso sé mucho.

-Cierto.

-Hipólita, déjalo que me abrace.

Hipólita le soltó la mano y Sirius abrazó a Sev como sólo él sabía hacerlo. Sev luchó por no pensar y dejarse llevar.

-Yo este año he perdido a un hermano, no es cierto, lo perdí hace ya cinco años cuando luché por ser asignado a Gryff, yo lo elegí – continuó Sirius - Quizá no lo recupere nunca, es una espina que me quedará clavada para siempre. Tú lo perdiste hace catorce años, cuando no tenías posibilidad de elegir, pero este año lo has recuperado. También es una espina que llevarás clavada, pero tienes la oportunidad de recuperar el tiempo perdido y no volver a separarte nunca de él. Cuando te lamentes por ese tiempo perdido, piensa en mí y en Regulus.

-No entiendo nada – dijo Sev.

-Ariel, Sev. Es tu hermano.

-¿Qué estás diciendo? No puede ser, no nos parecemos en nada.

-Sí, Sev, sí que os parecéis. Los ojos negros.

-Claro… mi padre es rubio y era muy guapo de joven…

-Eso, Sev, eso.

-¿Y la tía que lo visitaba? ¿Es mi madre?

-Claro, Sev.

-Y la persona que vio en la mesa Sly la noche de la Selección que se parecía a su madre era yo.

-Eso, Sev, eso.

Le vino una arcada.

-Déjame Sirius, tengo que ir al baño.

Fue corriendo al baño y vomitó. Cuando se giró, Sirius estaba en la puerta y le dijo:

-Deberíamos habértelo dicho antes de cenar.

Sev se lavó en el lavabo y bebió agua.

-No pasa nada. ¿Desde cuándo lo sabéis?

-Lily fue la primera que se percató, cuando le contaste a la vuelta de Navidad lo que habías sentido con Ariel en el cedro.

-Vaya… ¿y por qué no me lo dijo?

-Porque pendía sobre ti una espada de Damocles, Sev, estabas completamente solo salvo por ella y ni siquiera te habías puesto en contacto con Lauren todavía. Y desde entonces no has descansado ni un minuto hasta ahora, el año de los TIMOs.

-Claro…

-Ella se lo contó a Remus y Cecile. La Guardia se percataron por sí mismos el primer día que entrenaste con ellos y les contaste lo que Ariel te había dicho sobre la noche de su Selección. Comprendieron su insistencia por rescatarte.

-Vaya… por eso Jack y Deborah lloraron.

-Claro… porque lo habían mantenido alejado de ti desde primer año del chico.

-Pero ellos no sabían nada.

-Claro que no lo sabían, Sev, nunca habrían hecho algo así de haberlo sabido. ¿Quieres volver con los demás?

-Me abruma estar con tanta gente, no ha sido buena idea, prefiero hablar las cosas con una sola persona.

-Vaya… Lo hemos hecho así por darte más apoyo. Quizá dentro de un rato sí que agradezcas que seamos muchos y tener muchas opciones de pasar la noche en distintos lugares y con distintas personas, cuando vayas atando todos los cabos.

-Cierto.

-Vamos a la cocina o al comedor mientras tanto. Quizá yo no soy el más indicado para contarte las cosas con todo detalle porque he sido el último en enterarme y en principio no contaban conmigo, pero lo haré en la medida que pueda si prefieres seguir charlando conmigo. Si prefieres hacerlo con cualquier otro, me lo dices y en paz.

-No, me vales tú. Vamos a la cocina.

Fueron hasta la cocina, Violet estaba allí, le tendió un vaso a Sev y le dijo:

-Bebe esto, Sev, es agua con un chorrito de zumo de limón, es buena para después de vomitar.

-Gracias, Violet.

-¿Queréis que os deje solos?

-Sí, por el momento sí, por favor.

Violet se marchó, y Sev y Sirius se sentaron a la mesa.

-¿Nos vinculamos? – preguntó Sirius.

-Vale, nos vinculamos.

Lo hicieron.

-Pregunta lo que quieras, te responderé en la medida que pueda.

-Es una pregunta muy boba, ya sé la respuesta, pero por confirmarla. ¿Ariel lo sabe?

-Claro que lo sabe, Sev, desde que te vio la noche de la Selección. Tu madre también lo visitaba en el orfanato, y según Lily, sois idénticos.

-Claro… ¿Por qué lo dejó en el orfanato?

-Esto ya serían suposiciones, porque no lo hemos hablado todavía con tu madre, deben estar haciéndolo en este mismo instante Valerie, Deborah y Jack.

-Claro, por eso cenaban con ella. Me lo ha ocultado durante catorce años, y sabiendo que los dos estábamos en Hogwarts.

-Claro, Sev, claro.

-Buaaah… mi propia madre… nos separó. ¿Por qué?

-Lo que te digo, suposiciones. Deducidas por la edad que tenías cuando manifestaste tu magia y la que tiene Ariel, os lleváis algo más de dos años y medio. Tu padre debió comenzar a maltrataros mientras ella estaba embarazada de Ariel, e hizo lo posible por ponerlo a salvo. Si le pegaba, habría podido abortar e incluso morir, luego volvió a casa sin el bebé. Debió decirle que lo había perdido.

-Vaya tela… ¿Y a mí me dejó con él mientras tanto?

-Eso deberás preguntárselo a ella o a cualquiera de quienes están hablando con ella en este momento. ¿Quieres llamarles? Van a responder cualquiera de ellos, no tu madre.

-Qué fuerte, Sirius. Ella sabe que conozco a Ariel desde Navidad y ha dejado de ir a visitarlo a Hogwarts desde Pascua por el riesgo que suponía que el viejo la leyera. Esta misma tarde hemos estado hablando de mi infancia y de mi padre, precisamente de esa época, y no me ha dicho nada en absoluto. Incluso ha llegado a decirme que mi padre quería tener otro hijo y ella lo impidió tomando poción anticonceptiva. Me ha mentido vilmente.

-Lleva catorce años haciéndolo, Sev, a ti, a tu padre, a tu hermano, a todos.

-Buf… estoy muy, muy enfadado con ella.

-No me extraña nada.

-Me parece que no voy a aparecer por casa en varios días, y eso, si vuelvo. Si me da hago lo que vas a hacer tú. Voy por mis cosas un día que sepa que no va a estar y me largo para siempre. Así te lo digo, ¿eh?

-Y todos lo comprenderemos perfectamente, estamos preparados para esa eventualidad. Podrás quedarte a vivir definitivamente en casa de Jack con tu hermano o incluso podríais hacerlo aquí si lo preferís, pero aquí tienes otro problema, Lily.

-Cierto, otra que me ha fallado pero bien, menos de una semana antes de que me enterase de todo, porque esto lo tenían todo planeado desde hace mucho tiempo.

-Desde luego, desde antes de Pascua. Fueron ella y Jack quienes lo planearon, por eso hicieron tan buenas migas.

-Claro… siempre volvían juntos del Bosque.

-Por algo ha perdido la confianza de casi todos y se ha quedado sin escolta, Sev. Y sólo eso, también por eso sus padres y su hermana están más de tu parte que de la suya.

-Ahora lo comprendo todo. ¿Desde cuándo lo saben ellos?

-Desde que Cecile les escribió el domingo.

-Vaya…

-Encima eso, tuvo que arreglarlo Cecile, ni siquiera puso de su parte para solucionar el desaguisado, Cecile volvió a planificarlo todo con Deborah. En principio habríais estado sólo los siete, pues Lily habría sido la mejor para explicártelo todo y consolarte si lo necesitabas, si al final nos hemos juntado tanta gente ha sido por suplir esa ausencia.

-Claro, lo entiendo. Y también comprendo por qué se ha quedado en casa hoy en lugar de ir a la de Cecile a cenar y su padre me ha dicho en la cena que si dentro de un rato me apetecía verla la llamarían. Estaban esperando al momento de decírmelo por si quería estar con ella.

-Claro, yo de todo eso no me he enterado, pero así debe haber sido. ¿Quieres verla?

-No, por el momento no, estoy bien contigo. Contigo me aclaro mejor para atar cabos. ¿Tú desde cuándo lo sabes?

-Desde la primera semana de exámenes, me lo contó ella una noche que quedamos, cuando ya era seguro que no ibas a leerme más. Fue en el Expreso, cuando ya sabíamos que acudiría aquí esta noche, que Remus me lo explicó todo con detalle.

-Vale, vale. ¿Más gente que lo sepa?

-A bastante gente de La Guardia original se lo dijeron, y sospechan que el resto lo dedujo por cómo os tratabais Ariel y tú en los entrenamientos. Y cómo no, la totalidad de la casa Sly, que siempre os ven sentados juntos en el Comedor, con esos ojos negros que nadie más tiene.

-Buf… él también necesita escolta… y sus datos en el Ministerio… él también es becario.

-Eso ya está arreglado, Sev – tomándolo de la mano, paciente - El viejo también borró sus datos a la vez que los tuyos, lo sabe desde que él ingresó en Hogwarts. Y por supuesto, Slughorn.

-¡Hijos de puta! - de viva voz - No vuelvo a Hogwarts.

-Sev, cálmate, tienes todo el verano por delante para asumirlo. No pierdas los nervios ni tires por la borda tu futuro por errores del pasado que no has cometido tú.

-¿Cómo voy a volver a tratar con el viejo sabiendo ahora lo que sé?

-No trates con él en una buena temporada, hazlo a través de Minerva, estamos seguros de que ella no sabe nada, no habría permitido algo así.

-No, desde luego que ella no. Pero va a saberlo en cuanto regrese a Hogwarts, porque tienes razón, no voy a renunciar a todo lo que he trabajado por culpa del viejo y Slughorn. Si no soporta que lo ignore y me degrada de mi puesto en el Ejército no me importa lo más mínimo, y si no sale la Cátedra me dedicaré a la Medimagia. Afortunadamente tengo muchas opciones.

-Ni va a degradarte ni vas a perder la Cátedra, eres el as en la manga del mundo mágico y se siente muy culpable por lo que te ha hecho. Lo primero que hizo el día del follón cuando llamó a Lily, Cecile y Remus a su despacho para brindarles protección fue llorar con ellos por el error cometido con vosotros.

-Vaya… pero qué bien lo ha disimulado conmigo.

-Desde luego.

-¿Y Ariel? ¿Él sabe que yo estoy enterándome?

-Sí, y también que tu madre lo está haciendo. Jack y Valerie se lo han contado todo hoy antes de ir a tu casa. Se ha quedado en casa de Jack a la espera de lo que quieras hacer tú esta noche, por si quieres verlo, dormir con él o simplemente hablar por teléfono, lo que quieras. Digo por teléfono porque aquí no tendrías privacidad si lo haces por Red Flu.

-Buf… no sé si hoy voy a ser muy buena compañía para él, quizá no pegue ojo en toda la noche.

-Sí que vas a pegar ojo, Sev. Algo que a ninguno se nos pasó por la cabeza y se le ha ocurrido a Alice. Hoy ha ido a Diagon después de almorzar y te ha comprado poción de sueño, la lleva encima.

-Vaya… estupendo, porque con la Reparadora habría dormido muy pocas horas y el resto lo habría pasado dándole vueltas al tema. ¿Habéis hablado de esto en la cena con la familia de James?

-Sí, James y sus padres se han enterado esta noche.

-¿Hipólita lo sabe?

-Claro que lo sabe, es una de las que lo adivinó solita. Ella es amiga de Ariel desde primer año, lo dedujo todo ya hace tiempo.

-Y debe habérselo contado también a sus padres, por eso le han dado permiso para dormir conmigo en casi cualquier parte donde yo quiera ir.

-Claro, por eso.

-Pues vaya dilema, ya no sé con quién quiero pasar la noche ni dónde, demasiadas opciones.

Rieron.

-Ve a una casa que tengan cama de matrimonio con los dos, cabéis los tres. Podrías aquí mismo, en la habitación de invitados, así tendrías también a mano mañana a los padres de Lily, el día de mañana se lo han tomado libre por ti, no por su hija.

-Vaya… Pues no estaría mal, con mis dos peques y la poción de sueño duermo como un bendito.

-Pues ya sabes, a dejarte querer, es lo que te toca.

-Pero a Hipólita no le han dado permiso para dormir aquí.

-Pero vamos con ella a su casa en un momento y lo pide, no es mayor problema.

-No, no lo creo, a Cecile la han conocido esta misma tarde durante menos de una hora y se lo han dado.

-Qué ganas de conocer también a los padres de Hipólita.

-Y ellos a ti, ya les hablamos de ti anoche.

-Entonces, ¿estás bien? ¿Te has recuperado del susto?

-Bueno, un poco. Ha sido gordo, ¿eh? No recuerdo haber vomitado desde que era pequeño, estando enfermo.

-Vaya tela… ¿Te ha entrado hambre otra vez? Come algo de fruta.

-No, no, hoy ya no voy a comer nada más, bien aguanto una noche. Lo que me está sentando genial es el agua con limón, me ha quitado todo el mal sabor que me había quedado y el malestar.

-Remedios caseros de las mamás muggles.

-Cierto.

-Entonces, ¿te animas ya a volver con los demás?

-Déjame un ratito solo y luego arreglamos lo de Hipólita y lo de Ariel. Espera, estoy cayendo en la cuenta de otra cosa. Por eso todo el mundo me ha estado diciendo estos días que podía llamarlos a cualquier hora de la noche, Cecile se ofreció a estar conmigo y Remus le dio permiso.

-Los pillaste.

-Vaya tela… si es así no quiero, ni hablar. Por lástima nunca.

-Venga, Sev. Nunca sería por lástima, ella también se muere de ganas.

-Cierto, me lo dijo Remus. Pero hoy no, desde luego que no, es lo último que me apetece hoy.

-Ya lo suponía. Antes de irme y ya que estamos en privado, ¿puedo preguntarte algo personal? Me muero de curiosidad.

-Pregunta.

-¿Qué tal tu despedida de Lauren?

-De cuento de hadas, maravillosa. Pocas noches de mi vida han sido tan increíbles, muy pocas, quizá la mejor de todas, y en gran parte fue porque creo que conseguí hacer que desistiera de hacerse espía.

-Vaya… cómo me alegro.