¡Octavo día! ¡Vamos bien!

Disclaimer: InuYasha no me pertenece ni ninguno de sus personajes.

Advertencia: Este drabble participa en la actividad de noviembre de #retossesshomenov.

Día 8: Vampiros y lobos* [Ella un vampiro y él un lobo feroz tras su presa]

Palabras: 553

Baúl del Oeste

Sangre derramada

Kagome corría a todo lo que sus piernas daban, desconocía lo que era el cansancio desde hacía varias décadas, cuando su padre la conoció y decidió que la muerte no era su momento, por lo que le ofreció un camino que podría ser eterno.

Ella aceptó.

Aceptó mientras fiebre intentaba hacerla dormir, ofreció su muñeca frágil y el dolor explotó, hasta que la inconciencia la reclamó; cuando despertó días después era una nueva persona, sus sentidos se agudizaron y la sed le quemaba su garganta, pero no era una que conociera, era más intensa y salvaje.

No paso mucho antes de que ella descubriera que es lo que le estaba pasando.

Vampiro.

Era una vampira.

La conmoción la aturdió por varias horas, hasta que su padre logró tranquilizarla y explicarle con detalles todo lo que sucedió esos días, no fue fácil, pero aprendió a vivir y a convivir con las personas normales, la oscuridad era su amiga y el silencio su aliada.

Aunque no en esa noche en particular que fue descubierta por una raza diferente y enemiga.

Un hombre lobo.

Corrió a través de los tejados sin pausa, oía como le seguía de cerca, aún sin su transformación seguía siendo veloz, si perdía el ritmo la alcanzaría y pelear con un hombre lobo era agotador, además de que podría ser mortal, después de todo sus naturalezas se rechazaban y enfrentaban a muerte.

Alcanzó a ver la entrada al parque nacional Shinjuku Gyoen, rápidamente se desvió del camino para entrar a él, después de todo ya estaba cerrado y si había un enfrentamiento prefería que no tuvieran testigos.

Pronto se internó entre los caminos y fue alcanzada, sabía que lo haría, se giró exactamente en el momento en que él se abalanzaba contra su cuerpo, rodaron entre la hierba hasta que él quedó sobre ella, agazapado y listo para arremeter si se movía.

Ella sólo sonrió.

—Hola, Sesshōmaru.

Él gruñó.

—Te dije que no mataras en nuestro territorio.

—Era un asesino, tuvo lo que se merecía —replicó sin rastro de arrepentimiento—, sabes que nunca mataría a un humano sin motivo, él asesino a familias enteras, la justicia no iba atraparlo antes de que llegara a sus próximas víctimas, no iba a dejar a más niños huérfanos si estaba en mi poder hacer algo.

El lobo la miró largamente antes de gruñir y levantarse, liberando el cuerpo femenino de sus garras.

—¿Y la caballerosidad? —preguntó divertida aún en el suelo.

—No la necesitas —replicó, pero aún así extendió su mano para ayudar a levantarla, ella la tomó y entrelazo sus dedos con suavidad—. Kagome.

—Quiero estar un rato con mi pareja, ¿no puedo?

—No, no cuando alteraste nuestro territorio con tu aroma y presa, sabes que los ancianos odian cuando hay investigación en la zona.

—Lo sé, pero debía hacer algo —hizo un puchero.

Sesshōmaru sólo negó con la cabeza antes de darle un apretón a la mano fría y pequeña, su relación no era del todo convencional, pero respetaba su sentido de justicia y ética, fue por eso que se enamoró de ella en primer lugar.

—Bien, tomaré la responsabilidad de esto.

—¡Sesshōmaru! —ella rió antes de lanzarse a los labios masculinos que la recibieron con intensidad.

Sí, no eran convencionales, pero estaría juntos.

Él se encargaría de que fuera así.

FiraLili

08/11/2020