Fiesta
Los personajes no me pertenecen son de la gran Rumiko Takahashi esto es sin fines de lucro solo diversión por y para los fans.
¡Advertencia! Este fics está catalogado para mayores de edad, puede contener violencia física o emocional además de escenas eróticas y lenguaje soez.
Sin más disfruten la lectura…
Apenas y podía recuperarme de la excitación cuando Taro se acercó para hablarme, mi mente solo pensaba en Ranma pero mi compañero insistía en preguntarme qué rayos sucedía.
-¡Akane! ¿Te dijo algo? ¿Por qué no dices nada? — decía una y otra vez.
-Solo nos topamos a la salida del baño— respondí al fin.
-Bien… vamos a la fiesta, es tu noche— dijo tomando de mi mano.
Lo seguí hasta la sala principal en donde ya habían bajado las luces y comenzaba el tan esperado baile, solté de su mano y casi que corrí hasta el bar necesitaba un trago pero Taro me detuvo.
-No bebas estas cosas fuertes, ese ponche de frutas está delicioso — dijo cambiando el vaso de gin-tonic que había pedido por un jugo de frutas.
-No necesitas cuidarme tanto, he sobrevivido muy bien sola— respondí fastidiada.
-Tu padre no querrá verte ebria, además soy tu novio es mi deber protegerte— adujo sonriendo amablemente, su buena actitud me molestaba cómo podría enviarlo al demonio si ni siquiera reprochó que estuviera a solas con Ranma.
De pronto una chica que conocía muy bien se acercaba e invitaba a Taro a bailar, este me vio incómodo solo asentí con tal de que se fuera y me dejara sola un rato.
-¿Segura? — preguntó besando el dorso de mi mano.
-Solo vete— le sonreí cínicamente mientras la ex de Ranma se lo llevaba con coquetería hasta el centro de la pista.
Mientras Taro se acoplaba al baile sensual de la chica, decidí salir de allí por un poco de aire tan solo caminé unos cuantos pasos cuando me jalaron fuertemente hacia una esquina, era Ranma que tapaba mi boca con sus labios en un beso sediento de más, no me dio tiempo de reacción apenas y pude corresponder a su exigente rose, su lengua recorría cada rincón de mi boca y quise alejarlo poniendo en vano mis manos sobre su pecho pero a quién engañaba si deseaba tanto ese encuentro como él.
Soltó mis labios de forma brusca e inesperada y se acomodó detrás de mí pasando sus brazos por debajo de los míos, mi menudo cuerpo se acoplaba perfecto al suyo corrió unos mechones del lado derecho de mi cuello y dejó suaves besos húmedos que erizaban mi piel — mira cómo se divierte con Kodashi — señaló hacia el frente a unos cinco metros de nosotros ellos bailaban muy a gusto — ¿quién dice que tú no puedes hacer lo mismo? — Preguntó mordisqueando el lóbulo de mi oreja — no entiendo qué hace allí bailando si contigo podría estar divirtiéndose a gusto, ah… verdad que no le das ni la hora — agregó posando sus manos en mi vientre subiendo lenta y sensualmente hasta posar cada una sobre mis senos.
-Ranma, él se puede dar cuenta— dije bajando sus manos de donde las había dejado.
-¡Y qué! Yo no tengo nada que ver con él— dijo acariciando mis piernas suavemente con la yema de sus dedos hasta tocar la bonita lencería que había elegido para la ocasión.
La situación se volvía indecorosa conforme pasaban los segundos y su actitud descuidada comenzaba a fastidiarme, pero más que eso el deseo por ponerlo en su lugar aumentaba.
Giré bruscamente y lo miré seria, su mirada intensa me recordaba a un cazador con su presa entre las manos.
-Solo quieres provocarme como hace un rato— comencé a decir — pero recuerda quién seduce a quién — le hice un guiño y me alejé de él caminando hacia la pista, miré a Taro que se veía de lo más entretenido junto a la loca esa. Se acabó la joda, era mi turno de divertirme y Ranma vería todo desde allí…
Mientras Kodashi se refregaba contra mi "novio" me acerqué al ritmo de la música, No lie de Sean Paul y Dua Lipa. Tomé a Taro de su elegante corbata alejando al instante a la chica que me vio muy feo por mi inoportuna intromisión, puse mis manos alrededor de su cuello y este me sonrió gustoso tomando mis caderas, se movió a mi ritmo mientras yo disfrutaba de la música y de la cara de celos de Ranma que me veía desde las sombras. Esto solo era el comienzo de un bendito juego de seducción, Taro comía de la palma de mi mano después de todo era hombre ¿no? Nos movíamos sensuales ante la candente música de fondo, hice el amague de querer besarlo unas tres veces pero me escabullía a su alrededor justo a tiempo y así una y otra vez mi "prometido" se reía divertido ante mi coquetería desmedida, vi como Ranma bebía un trago al seco. De pronto la canción terminó y la otra chica se acercó a nosotros junto a un grupo a elogiarnos por el buen baile.
Fuimos por unas bebidas y lo dejé conversando con los chicos de un principio mientras me dirigía al baño con el único propósito de verle nuevamente y así fue.
-¿Ahora coqueteas con él? — escupió con sorna, me reí en su cara y lo ignoré.
-Solo bailaba, es mi noche quiero divertirme— respondí.
-Pensé que lo hacíamos— dijo tomando mi mentón.
-¿Quieres divertirte de verdad? — pregunté traviesa, su mirada brilló maléficamente ante mi pregunta.
-Contigo Akane quiero todo— contestó.
-Entonces desnúdate— le dije observando su postura desde los pies hasta la cabeza.
-¡Qué! — chilló grave y se largó a reír.
-No bromeo, solo quítate ese elegante traje y sígueme— le dije coqueta.
-¿Y tú? — preguntó curioso, tomé de su mano y corrimos por el pasillo hasta una sala que se encontraba cerca.
Cerré la puerta y prendí la luz…
-¡Qué locura quieres hacer! — exclamó divertido.
-Por cada prenda que te saques, yo también lo haré ¿qué dices? — me vio seductor…
-¿Y luego qué? — preguntó.
-Luego mmm… para hacerlo más divertido podrás besar una parte de mi cuerpo, solo una a la vez — recalqué.
-Está bien— contestó sacando su corbata primeramente — ¿y mi beso? — reclamó al instante, rodé los ojos y me acerqué a besarlo en la mejilla pero este volteó justo y el beso dio de lleno en sus labios.
-¡Eso es trampa! — Chillé — ahora tendrás que hacer una penitencia.
-¡¿Penitencia?! — Exclamó — ¿qué debo hacer? — insistió.
-Deberás bajar el cierre de mi vestido sin tocar nada de piel— me giré y este suspiró nervioso.
Tomó el carro y comenzó a bajarlo lentamente hasta llegar a mis caderas, podía sentir su tibio aliento en la piel de mi espalda.
-Bien, ahora sácate los pantalones— le dije mientras quitaba rápidamente la tela de sus piernas y yo dejaba caer el vestido, su cara cuando me vio semidesnuda fue espléndida, desde mis piernas hasta detenerse en mi bajo vientre y luego clavarse en mis redondos senos era un puto pervertido pero así me gustaba— es mi turno de besar— le dije caminando hasta él con los benditos tacos de aguja— me agaché quedando frente a su miembro que lo cubría el calvin Klein de color azul que eligió, besé su muslo y me levanté.
-Esto es una puta tortura y lo sabes— dijo acercándose pero me alejé.
-Si me tocas pierdes y me voy, el juego es así yo no inventé las reglas— dije con una sonrisa en los labios alzando los brazos.
-Ok, ok sigamos esta locura… aunque sin vestido no queda mucho por quitarte— dijo rascando su mentón — que tal si te sacas esa baratija del dedo— dijo señalando el anillo que Taro me había regalado el día anterior como señal de nuestro compromiso —hice lo propio y lo miré — bien ahora me toca besar se acercó despacio y tomó uno de mis pezones entre sus labios y succionó fuerte y sonoramente haciendo que soltara un jadeo de mi garganta, lo miré ofuscada.
-Ahora quítate la camisa y no olvides que es un beso — dije con reprimenda por su acción anterior— este obedeció y me acerqué hasta él mis senos rosaban su duro pecho y justo en la yugular deposité un húmedo beso, su piel reaccionaba de forma inmediata a mi rose y su entre pierna comenzaba a animarse cuantiosamente.
Los dos casi desnudos en una de las tantas salas de la universidad… una verdadera locura pero ya nos habíamos titulado y si mi presentimiento se hacía realidad quizás no lo vería más…
-Qué tal si dejamos este juego hasta aquí— dijo él mientras se sacaba los zapatos y las calcetas — sabes que me vuelves loco, no imaginas la fuerza de voluntad que poseo en estos momentos— dijo parado frente a mí, podía ver como su miembro asomaba por el borde de la cinta con la marca de su bóxer.
Mojé mis labios al notar su espléndida erección, me senté en el borde de la mesa del profesor y me crucé de piernas esperando ser atacada en cualquier momento.
-El juego no ha terminado— alcancé a decir antes de que se abalanzara encima de mí.
Me tomó entre sus brazos y devoró mis labios a complacencia, sobre la mesa me recostó y amansó mis senos que se endurecían con cada caricia de sus dedos… su sexo rosaba el mío y pronto un calor ardía en mi centro. Este abrió un poco mis piernas y palpó mi humedad se agazapó entre mis muslos y depositó suave besos por sobre la tela de encaje que cubría mi piel, jadeos iban y venían era inevitable excitarse hasta ese instante entonces sentí como deslizaba despacio la braga por mis piernas, se hundió profusamente en mis labios más sensibles hasta que su lengua encontró mi botón, mis piernas se enredaron en su cuello disfrutando de sus besos desvergonzados y de las succiones indecorosas — ¡ah, ah! — gemí arqueando la espalda — pero no daba tregua a mi intimidad haciéndome retorcer de placer clamaba su nombre claramente, porque era él quien me prendía de esa forma y solo a él lo quería en esa posición siempre.
Se levantó cuando estaba a punto de correrme en su boca y me besó impetuoso como un animal que marcaba su presa, degusté de mis jugos en sus labios disfrutando del sabor del amor una ola de calor me quemaba como nunca me giré sobre él y lo liberé bruscamente del dichoso bóxer, su glande endurecido y listo rosaba su vientre y quedó estático frente a mí puse mis manos a su alrededor y lo acaricié lentamente desde su base hasta su punta, este gimió ronco ante mi alevosía, sin dejar de verlo a los ojos lamí descaradamente los centímetros de placer que pronto estarían dentro de mí.
Volvió a gemir con más fuerza — ¿duele? — pregunté malvadamente saboreando su carne expuesta y a mi merced, un respingo de su miembro me decía que sí y de su garganta sonoros jadeos ante mis lamidas me excitaban mucho más. Subí hasta sus labios y mientras su glande rosaba mi trasero lo besé con vehemencia, nuestros sexos clamaban el uno por el otro y sin poder evitarlo rosaron entre sí provocando corrientes eléctricas que nos hicieron gemir al unísono.
-Vamos Akane— suplicó Ranma amasando mis senos entre besos llenos de pasión.
Solo un poco más, quería volverlo loco, sediento de mí volví a rosar mis tersos labios contra su miembro entonces sentí como me levantó por las caderas haciendo que cayera certeramente, mi invitado entraba con fuerza rosando mis tibias paredes hasta el fondo y sin clemencia — ¡Ah! — grité arqueando la espalda, Ranma presionó mis glúteos acomodando el poco espacio que quedaba entre su pelvis y mi centro, acortando toda posibilidad comencé a embestirlo de arriba abajo con brusquedad.
Una y otra vez subiendo por su falo y tragándolo con alevosía y brusquedad, éramos sucios sí, nos gustaba el preámbulo pero también éramos unos brutos en el sexo. Más fuerte más directo en un frenesí deliciosamente cautivador, mis senos chocaban con bravura — ¡Ah, sí, así… sigue Akane! — Decía Ranma con cada embestida — ¡hazme tuyo!— gemía afianzando el agarre como si pudiera huir de tanto placer, ya no había vuelta atrás, extrañaba sus caricias, su sexo y sus sonoros gemidos cada vez que lo hacía mío. Sentía mis piernas desfallecer ante la tensión expuesta, me correría en cualquier momento cuando volví a oírlo — ¡Ah… córrete para mí Akane, solo córrete! — suplicó cuando mi interior explotó en placer grité extasiada ante el exquisito orgasmo.
Caí agitada sobre su pecho, su miembro se removía en mi interior igual de firme igual de tenso que en un principio causando espasmos en mi delicada intimidad. Con sus manos me levantó y me dejó a su lado por unos minutos, solo oíamos nuestras respiraciones que poco a poco se fueron acompasando.
-Sabes que no podrás librarte de mí esta noche ¿cierto? — dijo haciendo círculos en mi desnuda espalda.
-No quiero librarme de ti, quiero ser tuya toda la noche— contesté, este se incorporó y me levanté junto a él.
-Quizás no es el sitio más romántico pero necesito hacerte mía — dijo besándome nuevamente en los labios, era evidente que sus ansias estaban intactas.
Su falo rosaba mi vientre y mientras me preparaba para una embestida brutal por parte de mi buen amante, me giró quedando a mi espalda pasó sus manos por mis senos amansándolos nuevamente sus labios se fueron hasta mi cuello, pude notar que las cortinas de la sala de clases ni siquiera estaban cerradas eso quería decir que cualquiera pudo ver lo que hacíamos, pero no me importaba nada.
Entonces lo oí decir — quiero embriagarme de ti cada noche — introdujo sus dedos en mi centro por delante y jadee ante su arremetida, cerré los ojos entregándome al placer que me otorgaba entonces me pidió que levantara un poco las caderas penetrándome en mi centro desde atrás sus dedos no dejaban de acariciar por delante, era una locura pero la amaba, amaba ser suya de una y mil maneras — ¡Ah, ah! — Jadeábamos al unísono, llenándonos de placer mutuo escuchaba cada respiración acelerada por sus embestidas — te amo — soltó entre gemidos y aceleró su embestida soltando mis labios inferiores sus dedos los introdujo en mi boca y los lamí gustosa.
Fue entonces que oí un golpe en la ventana y abrí los ojos sumergida en el buen sexo que teníamos en ese momento, era Taro con el rostro desfigurado mirando la escena. Por el reflejo de la ventana podía ver a Ranma que lo miraba e ignoraba sus golpes — ¿quieres que me detenga? — Preguntó penetrándome con fuerza haciendo que gimiera fuertemente — ¡Ah! — salió de mi garganta cuando mi novio se fue — no puedo ni quiero detenerme ahora — dijo tomando mis caderas embistiéndome como un loco ambos nos fundimos en un beso pasional jalaba de mi melena mientras su falo ardía dentro de mis paredes — me correré — susurró apenas — yo estaba en la misma situación, a punto de un nuevo orgasmo cuando volvió a introducir dos de sus dedos por delante — ¡Ah, Ranma no pares! — chillé gustosa arremetió con todo en un frenesí más rápido y pronto ambos nos corrimos a gusto, pude sentir sus jugos derramarse dentro de mí y sus dedos empapados en la miel que otorgaba mi centro. Salió de mí y saboreo sensualmente cada uno de ellos.
Este hombre no solo me cautivaba sino que provocaba un deseo lujurioso en mí que desconocía, simplemente quería más aunque acabábamos de hacer el amor de forma brutal.
-Vistámonos— dijo Ranma pasándome mi vestido, lo miré contrariada.
-¿Te quieres ir? — pregunté dudosa mientras volvía a ponerme las bragas.
-Nos iremos, te haré mía toda la noche — dijo depositando un suave beso en mis labios, le sonreí enamorada.
Entonces golpes bruscos en la puerta llamaron nuestra atención, era Taro estaba segura.
-Qué haremos si ya nos vio teniendo sexo— señalé al tiempo que ambos terminábamos de vestirnos.
-Saldremos por la puerta, él no puede hacer nada ¿acaso le crees ese show de macho herido? — preguntó Ranma mientras se dirigía hasta la puerta.
No podía negar que me ponía nerviosa la situación, pero confiaba en él.
-¡Qué crees que haces! — gritó eufórico intentando golpear a Ranma, pero este le dio con el puño en toda la cara haciendo que cayera sentado sobre el suelo.
-Toda tu mierda de "buen novio" te la puedes tragar, Akane es mía o ¿acaso no viste como disfrutaba mientras le daba placer? — preguntó sarcástico.
-Akane no será tuya, ella se casará conmigo — gritó mientras Ranma tomaba mi mano y me sacaba de allí.
Los gritos de maldición por parte de Taro se escucharon hasta que salimos del pasillo.
-¿A dónde vamos? — pregunté mientras Ranma colocaba un casco de motocicleta en mi cabeza.
-Lejos, muy lejos de ese idiota — dijo tomando mis manos para que me aferrara a su cintura.
Encendió la motocicleta, podíamos escuchar los gritos de Taro diciendo que nos detuviéramos sin embargo aceleró a toda velocidad, no sé a dónde nos llevaría ésta loca noche de fiesta, pero sin dudas apenas comenzaba la diversión.
Continuará…
Estimado lector, uff que calor ¿no? Pero qué capítulo más suculento, era de esperar que ese par volvieran a estar juntos. Candela pura señores, sus hormonas a mil por hora. Luego de tan delicioso lemon, Taro los vio en la mejor parte (inserte risa malvada aquí) créanme que disfruté ese momento, solo imaginar la cara del novio mientras su prometida era corrompida por un trenzudo desvergonzado.
En fin… disfruten estos momentos pues lo que se viene será un dramón de aquellos.
Si te gustó, déjame tu review amo leerlos.
Desde Chile una fanática más de Ranma ½
Sweetsimphony._
