Los personajes pertenecen a Rumiko Takahashi


Muy bien, muy bien, eso no era muy difícil, no para él.

Una sonrisa orgullosa cruzó su rostro al dejar caer el cadaver de un gran y gordo jabalí frente al bebé hambriento.

"Feh! Ahora si niña"

Asustado por el sonido y el tamaño de la cosa que había puesto el hombre de las orejas graciosas frente a ella, la bebé no hizo más que llorar en respuesta.

El hanyou pegó un salto ante la reacción inesperada del pequeño. De nuevo no entendía, ¿Acaso los humanos no comían carne, si no lo hacían... Entonces qué?

Una vena saltó en su frente en frustración, estaba estresado, no sabía que hacer.

Luego de darle vueltas, una idea brilló en la mente del hanyou, recordó que había un pueblo cerca de donde se encontraban.

En una aldea, había humanos y donde había humanos, había comida humana!

¡Si! Todo concordaba, él hanyou asintió para sí mismo, ahora el problema era... ¿Cómo conseguiría que le dieran comida?

Feh! Eso era fácil para él, ya había robado de aldeas humanas antes y era pan comido, pero nunca con un bebé. De nuevo puso su atención en su pequeño cargo.

"Muy bien niñita, vamos por comida" diciendo eso, la tomó es sus brazos y con sus torpes manos la metió en una manta para luego colocarla en su espalda y proceder a amarrarla con un moño al rededor de él para luego girarla y tenerla en su pecho.

La vista de él con la pequeña podría compararse con la de un canguro y su cría.

Al notar que de nuevo lloraría, el peliplateado, que ya había aprendido de su error anterior, milagrosamente, si se puede agregar, puso la mano del bebé para que este la usara como sustituto mientras lograba su misión.


¡Gracias por leer!

Este era un capítulo muy largo así que mejor lo dividí, espero les guste.