Capítulo 9 – El Concejo
Mi cuerpo se sentía como si acabara de recibir un rayo, mis sentidos estaban a toda velocidad. No podía pensar, no podía respirar con la boca de Nicholas sobre la mía.
Ni siquiera podía recordar de qué estábamos hablando hacia un momento.
Su aroma y sentir su toque me estaban consumiendo en cuerpo y mente, me sentía sentir débil y con una gran necesidad por dentro. Sentí que no era suficiente de él, sentía que iba a morir si no podía estar aún más cerca de él. Mi cuerpo entero se sentía en flamas, seguramente esto no era normal. ¿O sí?
Succiono un poco mi labio delicadamente.
"Demonios" Gimió el, "eres condenadamente dulce".
Mis rodillas se aflojaron instantáneamente, mis manos abrazadas a su cuello para evitar caer al suelo. Nicholas me llevo a la cama que estaba tras nosotros gentilmente, su cuerpo presionando al mío y fue cuando lo sentí, su virilidad presionando justo entre mis piernas. Exhale con el contacto y el tomo la oportunidad para meter su lengua en mi boca.
Mi cuerpo empezó a temblar por la necesidad al estar bajo su cuerpo y sin poder reprimirlo un gemido salió de mi boca. En ese momento Nicholas se alejó de mí inmediatamente mientras lanzaba al aire un montón de groserías y justo como antes abrió la puerta y salió, desapareciendo por el resto de la noche.
PDV de Nicholas:
"Esto no te va a gustar" reporto Asher dejando algunos documentos frente a mí.
Estudie los papeles que me presentaban, un nombre sobresalía de entre todos: el Concejo Negro.
El Concejo.
Cada persona del mundo supernatural sabia de ellos, eran un gran grupo de vampiros, hombres lobo, brujas y cambia formas. Se congregaban y mataban a cualquiera que les tratara de impedir conseguir lo que querían. Desde pequeño te enseñan a no meterte con ellos, de ser posible tratar de evitar tener cualquier tipo de contacto con ellos. Tomaban su fuerza de reclutar a los débiles, mayormente en el caso de los hombres lobo, si su manada no era lo suficientemente fuerte ellos ofrecían sus servicios al Concejo para obtener protección a cambio. Una vez dentro, no podías salir, había oído de casos donde manadas enteras eran exterminadas cuando ya no querían ser parte del Concejo.
"¿Qué tiene que ver el Concejo con la Manada de la Cruz de Fuego?" pregunte.
"Hice algo de investigación como me lo pediste, la Cruz de Fuego se unió al Concejo, ahora son aliados, lo han sido ya por 10 años".
Demonios.
"Estoy seguro que sabes lo que significa Alfa". Comento Asher. "Si ellos realmente quieren a la princesa Rei, hay una buena oportunidad de que ellos logren llevársela de aquí".
Gruñí mientas mi puño conectaba con la mesa frente a mí, partiéndola por la mitad.
"¿Qué acabas de decir?" rugí. "¿Llevársela de aquí lejos de mí?" demande lanzando dagas por los ojos directo hacia Asher.
Asher se veía confundido con mi reacción. "Lo siento Alfa, solo mencionaba hechos, ciertamente nosotros somos la manada más fuerte pero el Concejo es peligroso, juegan sucio y tienen muchos más miembros y conexiones que nosotros. Si lo que quieren es a la princesa Rei, lo más seguro que podemos hacer es entregarla, si nos oponemos y peleamos será la perdida más grande que jamás haya tenido esta manada."
Mi lobo estaba furioso con las palabras de Asher, quería partir al hombre a la mitad por si quiera haber mencionado ese discurso pero el hombre en mi sabía que tenía razón y era verdad, ese era su trabajo, trabajaba con hechos y números. Solo me informaba cual sería el resultado.
Toda esta situación tomo una dirección completamente nueva, una peligrosa, tan peligrosa que si la Cruz de Fuego volvía por Rei, tendría que elegir entre la supervivencia de mi manada y ella.
¿Por qué esto hacia retorcer mis entrañas? Esto es lo que yo debería querer, si ellos vienen por Rei entonces yo podría vivir mi vida felizmente con Ann, todos mis problemas desaparecerían. Entonces, ¿por qué demonios me hacía sentir vacío por dentro y por qué sentía que yo daría mi vida y pelearía hasta mi último aliento para protegerla?
PDV de Taiki (en la residencia del Concejo Negro):
Mis botas sonaron fuerte sobre el piso de cristal, mis hermanos siguiéndome con rápidos pasos, regresábamos al Concejo, para ver a nuestro padre que nos acababa de llamar.
"¿Crees que papa sospecha algo?" preguntó Seiya.
"Él ha sospechado de nosotros todo este tiempo Seiya, desaparecimos por días, es totalmente natural que sospeche que estuvimos haciendo algo que él no aprueba."
"Pero fuimos cuidadosos". Ofreció Yaten. "El sabía que el Concejo nos había mandado a una misión privada, podríamos decirle que eso hacíamos".
"Papa no es tonto". Comento Tora sou. "Nunca nos ha tomado días completar una misión, sin importar que tan peligrosa fuera".
Tora sou tenía un punto, habíamos ido a incontables misiones antes, matando los tipos más peligrosos, matando sin piedad y nunca jamás nos tomó días para hacerlo.
"¡Hey chicos!" Jadeite susurro. "Creo que es seguro decir que si sabe." Dijo mientras veía fijamente hacia el frente, segui su mirada y me congele.
Si, papa lo sabía todo. Estaba parado a unos metros de nosotros, con una expresión furiosa en su rostro, solo había un tema en el que no estábamos de acuerdo, así que no había duda que sabía a quién habíamos ido a ver.
"¿A dónde fueron?" Pregunto con el tono de voz más espantoso que jamás hubiera usado con nosotros antes.
Cuando nos negamos a contestar, sus ojos se volvieron una línea "Les pregunte ¿A DONDE FUERON?"
Sentí a Jadeite brincar a mi lado, no estaba acostumbrado a este tono de papa.
"Fuimos a…"
"Ni siquiera te molestes en mentirme, dime la verdad ahora, solamente les voy a dar una oportunidad de hacerlo". Nos advirtió.
"Papa". Empecé. "Fuimos a ver a Rei". Confesé, no tenía caso mentirle, él ya lo sabía, solamente estaba esperando por nuestra confirmación.
Negó con su cabeza, no dijo ni una palabra, su silencio parecía más mortal que su enojo y podía sentir la incomodidad de mis hermanos aumentar con cada segundo que pasaba.
"Hemos tenido esta discusión antes, en incontables ocasiones, les he rogado mis hijos que dejaran este asunto en paz. ¿Por qué desobedecieron una orden mía directa?" Nos exigió.
"Queríamos verla papa". Le dije lo más obvio.
Sus ojos me miraron peligrosamente. "Les dije que cuando fuera el momento correcto todos la conocerían".
"¿Y cuándo seria eso?" Le exigió Yaten. "Ella ha estado separada de nosotros más de diecisiete años".
"Ella es todo lo que pensamos que seria y mucho más". Grite yo. "¿Acaso no te interesa ni siquiera un poco?"
Papa se quedó quieto con esto.
"Ella merece saber papa". Agregue tranquilamente.
Era la verdad, Rei había vivido en la obscuridad por años, merecía saber la verdad y mis hermanos y yo estábamos determinados a entregarle la verdad aunque fuera lo último que hiciéramos en nuestras vidas.
