El hilo rojo| (SesshoSaku)

Naruto e Inuyasha no me pertenecen.

Son obras de Masashi Kishimoto y Rumiko Takahashi

Por otro lado, esta historia es de mi autoría y la publicaré en Wattpad, Fanfiction.

Si las ves en otro lado por favor avisa. NO al plagio.

Qué empiece la historia y por favor lean la nota que dejo al final.

¡Disfruten!

...

SeleneKou13: No tengo nada contra el SesshoRin y soy de las que piensan que si él iba a terminar con una humana de su universo tenía que si o si ser Rin, sino hubiera sentido todo como una estafa jajajaja o sea si es complejo pero es como sea la unica humana que despertó algo en él. La cosa fue cuando leí que la autora en realidad deseaba que Sesshomaru terminara con Kagome y me dolió TANTO que eso no fuera posible disque porque el fandom se opuso.
Todo bien con Inuyasha pero siempre trato a Kagome como premio consuelo y un romance de ella con Sesshomaru hubiera sido ejemplar jaja Falta ya poco para que Sakura pueda patear traseros como ela sabe hacerlo así que animo.

Alrisha Kore:Si esta historia no te termina volviendo fan del crossover se que Tiempo de olvidar lo podrá lograr jajaja Me tengo fe y mi ByakuSaku es el mejor y reto a cualquiera a que me diga lo contrario. Ok ya jajaja

Guest: ¡Hola!
Gracias por leer mi historia y espero te diviertas con el nuevo capítulo.
Es especialmente largo así que disfrútalo. Si te gustan los crossovers Naruto x Bleach y amas a Byakuya y quieres ver que sale de un ByakuSaku te invito a leer otra de mis obras y decirme qué te parece.
...

Capítulo 7: Muñeca

Ella yacía cómodamente recostada sobre aquella estola de pieles blancas que los envolvía a ambos, se encontraba embelesada con aquellos ojos dorados que le observaban con íntima atención. La suavidad con la que le acariciaba aquella mano de dedos largos que terminaban en temibles, inquietantes, pero a su vez excitantes garras, se deslizaba por su cuerpo desnudo robando más de un suspiro.

El ligero roce de las puntas afiladas le inquietaba, pero era una inquietud tentadora y agradable a su vez, ella después de todo estaba segura de que él no la lastimaría.

Se estremeció y arqueo levemente su espalda cuando aquellos dedos se colaron en su entrepierna. Acariciaron la parte interna de sus muslos y se insinuaron hasta que ella desesperada al fin logró sentir como la yema de los dedos masculinos encontraban ese capullo suave que comenzó a estimular generando un gran placer en ella.

Él, que hasta el momento había estado deleitándose con su figura, la cual detalló a gusto con la mirada y tacto, posó su ojos en los de ella cuando ésta entreabrió sus labios y soltó un profundo y audible gemido de placer.

Sus mejillas se tornaron rosas, y con el ápice de su lengua humedeció sus labios resecos bajo su atenta mirada masculina. Una mano serpenteó por su espalda y levantándola del nido de pieles la acomodo en su regazo de forma que ella le pudiera rodear con las piernas y abrazar por el cuello uniendo sus cuerpos desnudos, en una posición intima muy sugerente.

— Sesshomaru...

Murmuró jadeante, apretando su agarre cuando el Yōkai la abrazó contra él, logrando que sus senos se apretaran en su firme torso y su sexo sintiera la longitud dura de la excitación masculina.

Ansiosa tomó el labio inferior ajeno con los suyos y succionó aquel como si se tratara del más delicioso de los dulces. A la vez, llevada por el deseo y su intuición comenzó a mover sus caderas frotando su sexo contra la erección que se acomodó entre sus labios vaginales, lubricándose con sus propio flujo y encontrándose más que listo para entrar en ella.

El Yōkai, pronto la tomó de los muslos y presionó su agarre moviéndose contra ella, que se sintió estremecer por completo ante las sensaciones que recorrían su cuerpo, como una oleada tras otra de placer y anticipación.

Tomándola del cabello y jalando de éste con suavidad le hizo tirar su cabeza hacia atrás, dejando para él completamente expuesto su cuello.

Sintió el roce de sus labios recorrer aquella zona tan sensible y erógena para ella... jadeante se aferró aún más a él cuando por un momento el miembro entre sus piernas amenazó con entrar en su cuerpo antes de volver a deslizarse en un nuevo roce inquietante y placentero.

Era un juego perverso pero agradable que ya no sabía cuánto tiempo más lo podría soportar.

Los labios del Yōkai se entretuvieron en la curva donde su cuello y hombro se unían. Prestando especial atención a esa zona de su cuerpo comenzó a mordisquear y succionar haciéndole ser consciente de sus colmillos.

— Eres mía... Sakura.

Le escuchó murmurar, y a continuación los colmillos se clavaron en ella rompiéndole la piel, mientras que a su vez entraba en ella haciéndola chillar cuando la abordó el más puro y profundo placer doloroso...

...

A Sakura se le pegaron las sábanas al día siguiente.

Ya fuera por el cansancio o la verdadera necesidad de su cuerpo de descansar en algo que fuera menos duro que el piso. Lo que fuere, le llevó a levantarse ya bien adentrada la mañana.

Aunque siendo honesta consigo misma, aquel sueño agradablemente inquietante tenía muchísimo que ver con ello. Fue entonces que sintió un latido en sus muslos muy ajeno a su sueño y completamente real, el calor y la humedad se colaban en su entrepierna.

Tal vez el sueño había sido más vivido de lo que ella misma se animaba a reconocer y se negó a pensar porque había soñado algo tan intenso y justo con... con él.

Envolviendo su desnudez en la Yukata que había usado el día anterior se acercó a una mesa ratona donde se encontró servido un suculento desayuno para ella.

Alguien, asumió Mimi, había entrado mientras ella descansaba. Si bien agradecía el detalle de que no la despertara y le dejara todo listo, la idea de que su privacidad fuera tan limitada en un lugar lleno de demonios desconocidos no le agradaba demasiado. Con eso en mente se prometió luego buscar una solución a ello, algo que le pudiera dotar de al menos una poca de seguridad.

Mientras desayunaba, tras darse un rápido y pequeño baño para lavar así el rastro de el gusto culposo que se dio en sueños, se percató de que habían dejado unas ropas acomodadas sobre lo que era una especie de sillón, estaba claro que lo habían traído igualmente mientras dormía ya que no recordaba estuviera allí la noche anterior.

Acercándose una vez se encontró satisfecha, pudo apreciar lo que era un hermoso y elegante kimono, pero no era de un corte tradicional precisamente. La fina y suave prenda variaba en cálidos colores amarillo verde y rosa de tela vaporosa, era tal su delicadeza que al tocar la tela esta se deslizaba por sus dedos dejando una sensación muy agradable al tacto.

Su lado femenino, ese que por tanto tiempo había tenido un poco descuidado le gritaba que se lo pusiera en ese mismo momento, y fue cuando vio lo complejo que era que se dio cuenta de que ya no recordaba la última vez que no había vestido más que ropa de cama, su atuendo deportivo de kunoichi o su bata médica.

Fue en un lío de telas que se la encontró Mimi, la cual le pareció ver que contenía la risa cuando fue a auxiliarla.

— Gracias...— Murmuró Sakura cuando finalmente se encontró bien vestida; acompañando luego a la joven que llevando la charola con lo que quedaba del desayuno se disponía a salir de la habitación.

— Me gustaría hablar con Sesshomaru... ¿Sabrías decirme donde puedo encontrarlo?

Cuestionó a la Yōkai. Ella no dijo nada, pero Sakura logró apreciar cómo seguía sorprendiendo el que la escucharan llamarle a su amo por el nombre sin ningún tipo de formalismo.

Pero ella nunca lo tuvo, y si a él le molestaba tampoco nunca se lo reclamo... así lo hiciera Sakura dudaba fuera a venerarlo como sus seguidores, algo que ahora recordaba siempre molestó a Jaken, el cual siempre saltaba molesto por sus confianzas con el peliblanco a la hora de dirigirse a él... todo eso comenzaba a tener sentido ahora que tenía una noción de lo que era Sesshomaru en su mundo.

— El amo Sesshomaru está recibiendo a algunas representantes de las razas que habitan el pueblo señorita. Seguro cuando se encuentre disponible él mismo la buscará, es usted su invitada después de todo.

Algo en la forma que la joven dijo aquello llamó la atención de la pelirrosa, que curiosa no pudo evitar preguntar.

— ¿Él recibe muchos invitados?

Vio a la joven negar con la cabeza.

— Es la primera a la que veo, y sirvo al amo Sesshomaru hace más de doscientos años.

La sorpresa se reflejó en el rostro de Sakura, por un momento se había olvidado que era una Yōkai con la que estaba hablando, que en ellos las apariencias ciertamente engañaban, y que era lógico esa chica que aparentaba menos edad que ella, la sobrepasara por bastante más de cien años.

Una vez más la pelirrosa trato de aprenderse el recorrido, al menos los puntos claves para poder guiarse sola de regreso a su habitación. Había salido con la chica con ánimos de ver a Sesshomaru, pero al no ser posible se encontró circulando por los pasillos con la joven ya más con la idea de conocer mejor el lugar y entretenerse en eso, ya que no tenía nada que hacer.

Fue entonces que se percató de dos cosas.

La primera era que se habían estado cruzando con pura mujer, cuando al llegar la noche pasada le constaba habían hombres también en el palacio, y que estas parecían extrañamente molestas con ella, si bien no parecían animarse a demostrarlo abiertamente, sus miradas aireadas lo decían todo.

—Mimi... —Sakura no tuvo que mirar a la joven para saber que tenía su atención. —¿Tú crees que el que me encuentre aquí, ya sabes por mi condición de humana... está molestando tanto?

La Yōkai franca como era no dudo en dar su respuesta.

— Si y no... No dudo que algunas no se sientan cómodas por ese motivo. Muchos de los nuestros han tenido problema con los humanos, así como ustedes con otros de los nuestros. Sin embargo la mayoría se sienten molestas porque por su llegada el amo Sesshomaru pidió que todos los hombres se fueran del Plació hasta nuevo aviso, desde los sirvientes a sus propios guardias, tengan o no ellos ya su propia compañera.

Ante aquella revelación Sakura volvió a mirara a la Yōkai con clara sorpresa reflejada en sus ojos.

— Estás en celo, hasta yo lo siento... debes de ser muy valiosa para que el amo desee asegurar tan fervientemente tu seguridad, y el que seas humana es incluso más sorprendente... se dicen cosas...

Pero Sakura no llegó a poder preguntar qué cosas se estaban diciendo entre la servidumbre, la joven al darse cuenta de que tal vez estaba hablando de más, se despidió rápidamente de ella excusándose con que debía llevar lo que cargaba a la cocina y retomar sus tareas, que luego la buscaría a la hora del almuerzo.

Con muchas preguntas rondando su mente Sakura siguió recorriendo los pasillos y hermosas estancias del Palacio ignorando alguna que otra mirada de curiosidad o molestia por parte de las Yōkai que se cruzaba.

Fue cuando llegó a un bonito jardín que encontró donde pasar el rato.

Cuando regresara a casa sabía que se llevaría lindos recuerdos a pesar de todo, lugares como aquel no habían en su mundo. Ante ella había un hermoso jardín repleto de árboles floridos y lagunas de aguas cristalinas, algunas incluso tenían peces de colores.

La brisa que llegaba a ella moviendo las telas de su vestuario y sus cabellos era cálida y agradable, traía consigo el dulce aroma de las flores, algunas conocidas por ella y otras ya no.

Curiosa se acerco a ver que tipo de vegetación crecía en aquel lugar tan remoto, después de todo su lado médico le impulsaba a investigar si había algún tipo de planta o flor medicinal a la que tuviera acceso en lo que duraba la estadía.

Grata fue su sorpresa al ver que así era, y se preguntó si Sesshomaru la autorizaría a tomar un poco de estas plantas para hacer algún bálsamo o antídoto que podrían llegar a necesitar cuando retomaran el viaje. Si fuera por ella los tomaría sin más, pero no podía dejar de pensar que sería ya demasiado descortés y que nada le costaba esperar a hablar con él luego. Seguro si le explicaba accedería.

Pronto se vio acercándose a una laguna donde el agua cristalina la invitaba a remojar sus pies. Tomando las faldas de su vestimenta alzó estas y hasta poco más por encima de sus rodillas y metió sus pies descalzos al agua, suspirando ante la agradable sensación que la invadió.

Desde su posición observo el cielo, las nubes se movían suavemente y los pétalos de cerezo se desprendían de los árboles más cercanos yéndose con la brisa. Era una visión de ensueño y a la vez tan familiar que por un momento se permitió olvidar que estaba en otro mundo, pero la sensación de ser observada la puso en alerta nuevamente.

Saliendo del agua bajo la falda hasta que aquella le cubrió los pies y paseó su mirada por el lugar no encontrándose a nadie en los alrededores. Fue así como su intuición la llevó a mirar hacia arriba, allí a través de una gran ventana en una habitación a unos pisos por arriba estaba Sesshomaru observándola fijamente a distancia.

Sakura le mantuvo la mirada un momento antes de esbozar una sonrisa. Parecía tonto pero le alegraba poder verle y saber que estaban en el mismo lugar, eso de alguna forma calmó la tensión de haberse sentido observada, solo por saber qué se trataba de él.

¿Desde qué momento aquel temible y poderoso demonio se había vuelto una figura que le inspiraba paz y protección?

Alzó una de sus manos en forma de saludo, pero como supuso aquel no hizo nada para devolverlo, por lo que bajó su mano desvaneciéndose en aquel acto su sonrisa. Sakura trato de ignorar el malestar que le genero el que se apartara del ventanal perdiéndose dentro del palacio sin más que haberle dirigido esa mirada tan expresiva característica de él.

De pronto volvió a sentirse sola.

...

Sesshomaru había pasado gran parte de la mañana de mal humor.

Tras pasar gran parte de la noche observado dormir a la humana se había sentido más molesto consigo mismo que cansado. Atendió sus deberes para con sus asuntos, buscando recuperar el control de su vida, y tras despedir a la última matrona tuvo un tiempo para si mismo en lo que iba del día.

La noche anterior había despedido a todo hombre que habitaba en el palacio hasta nuevo aviso. Nadie había puesto ningún pero a su orden, aún así sabía lo que debían de estar pensando y le molestaba incluso el que no le importara. Ya ni intentaba disimular que aquella mujer tenía su importancia para él, por el contrario, deseaba que quedara claro que era intocable y garantizar su promesa de que allí estaría a salvo.

Cuando fue a mirar hacia los jardines en los patios internos del Palacio, se dijo que no era porque sabía la humana estaba allí, pero cuando su mirada se fijó en aquella y no volvió a fijarse en nada más que en la mujer de rosados cabellos que parecía observar atentamente las flores que allí había, se di cuenta de que no podía ser tan hipócrita consigo mismo.

La siguió con la mirada detallando lo bien que le quedaba la ropa nueva que había ordenado le otorgaran, no tenía nada que ver con la elección, eso era cosa de Mimi. Aún así sabía valorar algo bello cuando lo veía... y ella en ese momento se veía realmente bien así.

En ese momento bajo su visión era como si ella hubiera nacido para ser parte de su hogar.

Admitir lo mucho que le gustaba verla allí le supo amargo, pero aún así no apartó la mirada de ella en ningún momento, hasta que aquellos ojos verdes se encontraron con los suyos.

En mil años de vida no había sentido nada semejante a lo que sentó en ese momento cuando aquella mujer le dirigió tan encantadora sonrisa, él podía resistirse mentalmente todo cuanto quisiera, pero su cuerpo no se engañaba a sí mismo y sus pulsaciones se desbocaron cuando el deseo de ir donde ella y disfrutar de su compañía lo abordó duro y apremiante.

Disgustado y ansioso, se negó a su deseo y se retiró de aquel lugar haciendo acopio de su maltratada fuerza de voluntad.

...

Al final, aquel momento en el jardín fue la única vez que Sakura vio a Sesshomaru en el día y los que precedieron a ese.

Tras pasar una mala noche adolorida y despertando debido a los cólicos Sakura recibió finalmente su periodo. No fue agradable, en ese lugar las mujeres no tenían la mismas comodidades a la hora de atravesar esos días incómodos de estar indispuestas. Se prometió que investigaría como se las arreglaban las otras humanas si veía que su estadía allí se prolongaba y si la respuesta no era convincente ella misma sería la creadora de los primeros protectores en ese mundo.

Sesshomaru se había negado a ir a verla o recibirla desde que llegaron al Palacio, podía notar la incomodidad de Mimi cuando ella le preguntaba y ya no sabía como decirle que él simplemente no podía, por no decir que no quería verla.

Sakura se sentía mal con ello, no sabía que tan triste o molesta la ponía.

Por un lado se aseguraba nada le pasara, la cuidaba y sabía le había ordenado a Mimi le diera todo cuanto ella necesitara o pidiera. Pero se negaba a verla y la volvía loca no entender porque de pronto era así de evasivo con ella.

Pensaba que fuera de cualquier diferencia eran compañeros de viaje, hasta podían ser casi amigos tras pasar tanto tiempo juntos y el haberse salvado la vida mutuamente.

Pronto llegó a la conclusión de que algo pasaba que a ella se le estaba perdiendo.

...

Aquel día Sakura se encontraba machacando flores lilas en un mortero de piedra que Mimi le había traído dos días atrás, al final como podía pedir cuanto quisiera según la joven, Sakura pidió una muestra de todas las flores y yerbas que crecían en los jardines y un mortero para preparar pastas y polvo medicinal. Se había reído cuando la joven le preguntó si era una hechicera y tuvo que explicarle con pelos y señales su oficio dejándola maravillada.

Mimi había resultado ser muy curiosa, su interés en aprender se le hacía fresco y divertido a la pelirrosa que con gusto había saciado la curiosidad de la joven con respecto a todo lo que le preguntaba.

Estaba sola después de la cena cuando llamaron a su puerta.

— Adelante...

Exclamó sin dejar de machacar las flores.

Nadie más que Mimi la iba a ver por lo que ni se molestó en mirar hacia la puerta. Por lo mismo se sorprendió grátame cuando se encontró con Jaken.

— ¡JAKEN! — Exclamó Sakura sonriente, sorprendiendo al Yōkai que no esperaba ser tan bien recibido.

Sakura se levantó del cojín sobre el que estaba sentada con cierta dificultad debido a la tela del elaborado Kimono blanco y negro que aquel día llevaba puesto.

Desde su llegada le dotaban de uno nuevo cada día y sabía debía de sentirse agradecida de poder vestir prendas tan bellas con las que jamás habría soñado usar, y lo estaba, pero a su lado independiente le mosqueaba tener que depender de que decidían que llevara puesto cada día, o incluso tener que pasar por la insistencia de Mimi, con el tema de arreglar su cabello, cosa que ese día permitió por darle el gusto a la joven que le hizo un bonito arreglo acomodando todo su cabello en una especie de moño sobre su cabeza.

La veía tan ilusionada que no pudo negarse, y a pesar de que no hacía gran cosa en el día esas prendas por bonitas que fueran no eran nada prácticas. Una parte de ella se sentía extrañamente consentida por el Yōkai y la otra le hacía sentirse como una muñeca encerrada en una caja de cristal y eso no era para ella.

— Ya veo que ya no incomoda tenerte cerca.

Las palabras del Yōkai le generó un tic en una de sus cejas. A si mismo supo entender que se refería a que ya su ciclo había concluido, incluso ese día era el primero sin incomodidades de ningún tipo ni sangrado.

— Siempre tan lindo — Bromeo dejando a lado el deseo de golpearlo. Había pasado un tiempo desde la última vez que se vieron y debía admitir que había extrañado un poco su compañía... o tal vez eso pasaba porque solo había estado viendo a Mimi y necesitaba ver y hablar con otras personas.

— ¿Lograste encontrar a Totosai, ha venido a ver a Sesshomaru?

Vio al demonio asentir mientras observaba la estancia.

Jaken se había sorprendido mucho cuando supo que su amo le había otorgado aquel espacio a la humana. Pero aquello solo ayudaba a reforzar su hipótesis y ya casi no le quedaban dudas de lo que estaba pasando entre ellos... lo que se preguntaba era que tanto sabía ella de eso y donde se estaba metiendo.

Su amo le había recibido de una manera que cualquier habría pensado normal, pero él le conocía más de lo que se imaginaba, ya sea por el tiempo compartido o porque había sido testigo de cada cambio de humor del gran perro, por mínimo que fuere aprendiendo a descifrar incluso el rostro menos inexpresivo de su amo. Por lo que sabía él no se encontraba precisamente en su mejor momento por más que lo quisiera disimular.

Ni bien Sesshomaru se quedo hablando con el anciano armero fue en busca de la humana. No podía dejar de recordar que la última vez que le vio se encontraba en pésimas condiciones y que algo había pasado con su amo que la había dejado muy afectada.

No podía negarse que le sentaba bien verla en buenas condiciones. Le horrorizó notar que viajar tanto con ella de alguna forma lo había ablandado con la irritante humana, no podía evitar simpatizar con ella o preocuparse por su bien.

— ¡Eh! ¿A dónde vas? — Cuestiono al ver como la mujer pasaba a su lado y salía de la habitación.

— Se encuentran en donde recibe a los demonios ¿No?

Pregunto Sakura a un Jaken que prácticamente salió corriendo tras de ella al esta salir a paso apresurado.

— Eh, si, pero no lo puedes interrumpir.

— Tsk..

Sakura ignoró al Yōkai y siguió su camino más que decidida a hablar con él, aunque también pensaba hacerlo con el hombre que sabía era un armero. Era hora de imponerse, ya estaba cansada de jugar a las muñecas.

...

Sesshomaru se mostró exasperado cuando finalmente Jaken había logrado llevar a Totosai a su encuentro.

— ¿Por qué te demoraste tanto Jaken? ¿Y qué significa esto?

Preguntó lo último haciendo referencia a la cabeza de demonio que en ese momento estaba ubicada en el medio de la sala.

— Lo siento amo bonito, pero me costó encontrar a Totosai, él estaba con Inuyasha, el miserable dejó que rompieran la espalda que su padre le dejó.

La revelación de aquel hecho había sorprendido al peliblanco que despidió a Jaken para hablar como el anciano experto en armas.

— ¿Es eso cierto?

Vio a Totosai asentir con la cabeza con pesar antes de dignarse a hablar.

— Un enviado de Naraku rompió a Colmillo de Acero al morder su hoja, pero a pedido de su hermano Inuyasha he logrado arreglar y reforzar la espada. Es ahora más poderosa que antes, pero Inuyasha deberá aprender a controlarla.

Sesshomaru escucho con atención la explicación del anciano Yōkai.

— Y debo asumir que esta es la cabeza del demonio que pudo romper a Colmillo de Acero con solo sus dientes...

Naraku... aquel ser despreciable y traicionero que ya había logrado localizarle con la intención de disuadirle de matar a su medio hermano... como si él, el gran Sesshomaru, necesitara que alguien se lo pidiera u ordenara.

Por lo visto ante su negativa a cooperar y asociarse había seguido intentarlo con sus propios medios, y por lo que entendía estuvo a punto de lograrlo. Su sangre hirvió al sentir aquello como una ofensa. Solo él podía terminar con la miserable vida de Inuyasha, y Colmillo de Acero no podía ser profanada por aquel ser despreciable.

Con todo el asunto de la humana se había desviado de sus metas por demasiado tiempo y fue en ese momento mientras que el anciano hablaba que volvió a trazarlas en su mente.

Tenía que conseguir un arma que pudiera vencer a Colmillo de Acero, para así poder enfrentarse con el híbrido de su hermano y por su honor deshacerse de él y demostrar quién era realmente el hijo del gran Daiyōkai Inu no Taisho, rey de las tierras del Oeste.

Además... la clave de Sakura y cómo regresarla a su mundo para cortar el lazo que les unía podía estar donde la humana que acompañaba a su despreciable hermano. Debía encontrarlos pero no sin estar preparado para ello antes.

Sesshomaru renuente a seguir los pasos de su padre desde la pérdida de aquel había comenzado a construir su propio imperio, por lo que además de ser el señor del Oeste ahora era el nuevo rey del Norte, zona que había conquistado por puro mérito propio y en la cual se encontraban actualmente mientras dejaba al Oeste bajo el cuidado de su madre.

— Necesito que refuerces a Colmillo Sagrado y crees una nueva espada para mi.

La declaración de Sesshomaru cortó el parloteo del anciano que le miro curioso por un momento antes de pasar a palabras lo que pensaba.

— ¿Está interesado en mejorar a Colmillo Sagrado? Pensaba que creía era una espada inservible.

El Yōkai ni se gastó en responder a la pregunta del armero al que pudo sentir repentinamente incómodo ante su mirada amenazante.

— Quiero que forjes una espada con los dientes de este demonio. Si a sido capaz de romper a Colmillo de Acero valdrá la pena.

No tuvo que ver la cara del anciano para saber que aquel no estaba para nada de acuerdo.

— Una de mis creaciones no partirá de un ser contaminado y vil como lo es este demonio extensión de Naraku. Y así quisiera no puedo usar sus colmillos, una vez Inuyasha lo asesinó su poder se venció.

La negativa del Yōkai le había enfurecido, aquel parecía reacio a cooperar con él, pero cuando se trataba de su hermano no parecía poner oposición alguna.

Poner al bastardo por encima de él sería lo último que aquel anciano haría.

Fue en ese momento en el que una pelirrosa entraba a la estancia interrumpiéndoles que él Yōkai de ojos saltones no llegó a saber lo cerca que estuvo de morir.

...

Sin pensarlo lo suficiente como para acobardarse a último momento, Sakura abrió la puerta corrediza y se encontró de cara con Sesshomaru, el cual hasta ese momento había estado hablando con lo que Sakura pudo reconocer como un anciano decrépito de ojos saltones. Asumió que éste era un Yōkai debido a cuan puntiagudas eran sus orejas, sin embargo fuera de ello aparentaba muy bien ser un humano.

Supo en el instante que había interrumpido algo importante debido a la clara hostilidad del peliblanco, reflejada en su mirada más filosa que nunca, y el temor oculto en los ojos saltones del Yōkai desconocido. Los dos se le quedaron observando incluso cuando Jaken se abrió paso adelantándose dentro de la sala.

— Amo Sesshomaru yo le dije a la humana tonta que no debía de molestarlo, pero ella se negó a obedecer.

Gimoteaba el enano verde ante la mirada de clara molestia de Sakura.

— Necesito hablar con el señor Totosai... bueno... con ambos en realidad.

Declaró la pelirrosa ignorando a Jaken que se veía mortificado por su falta de respeto.

Sesshomaru la miro serio pero eso a ella no le intimido. Volver a verle le recordó como éste la había estado evitando tanto y odió sentirse bien en el momento en el que sus miradas se volvieron a encontrar a pesar de él parecer especialmente enfadado en ese momento.

Oro y jade chocaron y por un momento los otros dos llegaron a sentirse incómodos por presenciar la escena. Pero fue Sakura la que dio fin a la pelea de miradas cuando se volvió al anciano que le observaba claramente curioso por su naturaleza y apariencia.

— Señor Totosai... he escuchado que es usted el mejor armero que existe, con todo el respeto desearía pedir que hiciera un arma para mi.

Sesshomaru una vez más se sentía secretamente impresionado de la habilidad que tenía esa mujer por no sentirse afectada con su autoridad. Él estaba acostumbrado a manejar a cualquiera con una mirada y alguna que otra palabra cortante, había sido de esa forma desde siempre y quien le hubiera retado había dejado de respirar por la osadía.

Sin embargo, aquella humana parecía no sentir respeto por su autoridad o miedo por su vida cuando a él se refería. Contrariado escucho a la mujer que ahora se dirigía al viejo armero que parecía evaluar la propuesta de la humana atentamente.

— No

Él pudo sentir la mirada jade apuñalándole en ese momento.

— ¿Perdona?

Sakura no daba crédito a sus oídos. Sesshomaru sin embargo parecía indiferente tras declarar la negativa a su pedido.

— Quiero un arma... — Sentenció seria ajena a como el anciano Yōkai admiraba la escena completamente asombrado.

— No la necesitas.

— Si... y me lo prometiste, dijiste que tendría las armas que necesite ¿Lo has olvidado?

Si antes el ambiente en la sala era turbio en ese momento se podía palpar y agobiaba a los presentes, más que nada a los dos ajenos a la discusión entre la humana y el demonio señor de aquellas tierras.

Totosai no daba crédito a lo que sus ojos veían. El gran Sesshomaru, el gran Yōkai que fuertemente declaraba su visceral odio y desprecio a la raza humana, estaba acompañado por una con un carácter fuerte y la valentía y confianzas para tratarle de aquella forma sin morir en el intento. ¿Sería entonces que al final el hijo mayor de Inu no Taisho había sucumbido a los encantos de una humana como su padre y su hermano menor?

Era cuestión de mirar a la joven para saber por sus ropas y buen estado que aquella estaba siendo bien tratada por el peliblanco. Tampoco pasaba desapercibido que aquella mujer humana no era una corriente. Como la señorita Aome parecía poseer un gran carácter, algo un tanto fuera de común en las mujeres humanas, y aun aura que la señalaba como un ser fuera de ese mundo. Sin embargo, en aquella mujer de extraño color de cabello aquellas características parecían incluso más marcadas, y algo en su aroma distaba mucho de cualquier humana que haya conocido, incluso la que acompañaba a Inuyasha.

''Necesito que refuerces a Colmillo Sagrado ''

Aquellas palabras de pronto tuvieron sentido.

¿Podía ser? ¿El gran Sesshomaru tenía a quien proteger y era nada más ni nada menos que una humana?

— ...perdóname por pensar que la palabra del ''Gran Sesshomaru'' tuviera algún valor.

Aquellas palabras dichas con rabia por la pelirrosa dejaron a todos los presentes impactados.

Sakura observó a Sesshomaru con inmediato arrepentimiento. Supo desde el segundo uno que se había pasado cuando escupió aquellas palabras, ante la rabia que le dio la negativa del Yōkai a concederle las armas que aquella noche en la cueva le había asegurado tendría.

— Fuera.

Con esa única orden los dos Yōkai presentes salieron de la habitación dejándole a solas con la humana que le miró claramente enfadada aunque con secreto terror.

Sesshomaru estaba furioso.

No lograba entender qué le molestaba más, si la falta de respeto o el que de verdad ella se sintiera decepcionada de él... porque incluso antes de decir aquellas últimas palabras él sabía lo que ella sentía al respecto. Estaba molesta y decepcionada porque él no tuviera pensado cumplir con su palabra.

Sesshomaru podía ser muchas cosas, pero su palabra valía. Para un demonio y un noble como lo era él... que le acusaran de no tener palabra era una ofensa que solo se podía pagar con la muerte inmediata.

...

— S-Sesshomaru...

Jadeo Sakura con dolor cuando en menos de un segundo el peliblanco le había tomado del cuello y estampado contra la pared más cercana.

''El problema es... que yo no te puedo robar la vida''

Aquellos pensamientos se deslizaron en la mente del Yōkai cuando aquellos ojos verdes le miraron con miedo. El pánico de aquella mujer hacia él fue doloroso y un cruel recordatorio de que ni queriendo podía llegar a hacerle daño real.

Sin embargo, deseaba darle un susto, deseaba que ella le temiera. Si con eso lograba que ella entendiera el lugar al que pertenecía, si con eso marcaba una distancia y dejaba de imponerse a su autoridad, valdría la pena soportar el dolor en su pecho por ser él el causante de sus miedos.

— Me haces daño...

La escucho decir con la voz un tanto temblorosa. Ante ello él apretó un poco más su agarre al cuello femenino, pero nunca lo suficiente como para marcarla o hacerle un daño real o generar que peligre su vida de alguna forma.

— Nunca olvides quien soy humana... — Amenazó serio sin dejar de mirar a los ojos femeninos. — Que te deje seguirme y que te permita quedarte aquí hasta que dejes de ser un problema molesto, no significa que seamos amigos, no tienes la más mínima autoridad sobre mi.

Y maldita sea, nunca se sintió tan hipócrita en sus poco más de mil años de existencia.

Sakura gimió ante aquellas palabras y tuvo que hacer un doble esfuerzo para no largarse a llorar. Se sentía humillada, asustada y otras cosas más que no podía ni quería investigar en ese momento.

Ella no era una maldita molestia y estaba harta.

Ella se había esforzado y esperado para ser lo que era, una de las mejores medicos ninja, una guerrera que tal vez no era la mejor, pero que había logrado destacarse por esfuerzo y mérito propio a lo largo de los años, arriesgando su vida y salvando al de muchos otros... ¿Para qué? ¿Para que viniera un jodido demonio a tratarla como una muñeca de trapo?

— No...

Sesshomaru vio en la mirada jade justo el momento en el que la determinación se adueñaba de aquella mujer.

Sakura llevó su diestra a la muñeca de Sesshomaru y apretó esta con fuerza, por un momento pensó que sería inútil pero no desistió, y fue entonces como después de ya un buen tiempo lo sintió.

Un pequeño pero alentador puso de chakra recorrió su cuerpo y ella dirigió aquel a su mano apretando con un pequeño atisbo de lo que era su fuerza sobrenatural la muñeca del Yōkai, que sorprendido había dejado caer su máscara demostrando su asombro en sus facciones.

Sesshomaru no había estado preparado para algo como aquello.

Si bien él siempre supo que todo en ella era fuera de lo común y muchas cosas eran un auténtico misterio, como el extraño aroma que siempre la acompañó, como su habilidad para curar y hacer medicamentos con cosas que desconocía podían ser de alguna utilidad, o el cómo había logrado subir por aquella ladera la vez que le atacaron varios días atrás, siendo que ningún humano normal podría escalarle...

Muchas eran las cosas extrañas que giraban entorno a la humana, y más de una vez aseguró que si no fuera por su olor a humanidad ella no pasaría por una.

Pero aquella fuerza salida de la nada y claramente sobrenatural lo dejó completamente perplejo. Ese aroma que solía hacerla destacar se torno más cautivador por el momento en el que ella pudo mantener aquel agarre sobre él haciéndole daño. Ya que cuando esta aflojó el aroma se suavizó y se preguntó si aquel era el aroma de un poder que aquella tenía y que hasta ese entonces desconocía.

Pero... ¿Cómo podía ser?

Para la consternación de Sakura su pulsación de chakra se agotó de un momento a otro. Pero supo en el momento en el que Sesshomaru la soltó que había sido al menos lo justo y necesario para apaciguar su rabia hacia ella.

Sakura por su parte se sentía un poco más animada, aquello significaba que no se había quedado sin Chakra para siempre y tal vez estaba comenzado a volver a ella poco a poco. Se prometió comenzar a entrenar esa misma noche antes de dormir, mientras más pronto recuperara sus habilidades más rápido podría independizarse de ese pedante Yōkai.

Sin embargo, de momento le necesitaba y debía lograr que le cediera las dichosas armas.

— ¿Qué eres?

La pregunta de Sesshomaru le hizo regresar su atención a él.

Si bien había soltado su cuello este no parecía muy interesado en dejarla ir más lejos de aquella pared en la que le había arrinconado.

— Soy una humana, una Kunoichi de Konoha y exijo cumplas con tu palabra de cederme las armas que necesito para poder defenderme a mi misma.

Sesshomaru observo a la joven contrariado y molesto por no poder tener las ideas claras. Si había algo que odiaba más que perder era dudar y no tener noción de lo que pasaba a su alrededor. El control y la autoridad era lo que le daba seguridad y poder... y ella, ella le llenaba de dudas e inseguridades.

— No me hagas repetirme humana. ¿Qué eres... realmente?

Sakura abrió sus ojos con sorpresa cuando los largos dedos de Sesshomaru se envolvieron suavemente alrededor de su barbilla. Desde aquella vez en la que la besó en el bosque era el primer acercamiento medianamente íntimo entre ellos.

Ella no pudo evitar sucumbir a aquellos ojos ámbar que la miraban fijamente, como si quisieran desnudarle el alma.

— Yo... no se a que te refieres...

Murmuró Sakura perdida la mirada del Yōkai que acercó sin prisas su rostro aún más al de ella, que contuvo un suspiro al sentir el mentolado y cálido aliento masculino en su rostro.

Ella se vio incapaz de apartar su mirada de aquel hombre de largos y blancos cabellos, pero fue consciente de cómo aquel posicionaba una de sus manos en la pared detrás de ella para sostener su peso sin llegar a tocarla a pesar de la agobiante cercanía.

Debido a la diferencia de estatura aquel se mostraba levemente inclinado y sus largos cabellos plateados se deslizaron por sus hombros y caían hacia adelante, cercando el espacio entre sus rostros, tornando la situación incluso más íntima entre ellos.

Fue entonces que ella fue consciente de que estaba ardiendo... ¿o era él? no se veía capaz de saberlo en ese momento, pero un ardor la invadió y el anhelo llegó a ella fuerte, inquietante y profundo.

Logró ver, cuando se inclinaba más hacia ella, que en sus ojos dorados se reflejaba una batalla furiosa.

...

Sesshomaru supo que todo el avance que había logrado al mantenerse alejado de la humana el mayor tiempo posible, exceptuando los momentos en la noche en los que como placer culpable le había observado dormir sin que lo supiera. Se había evaporado cuando pasó apenas unos minutos con ella en su estado consciente.

En ese momento se sentía como un adicto reencontrándose con el motivo de su adicción, su aroma dulce y fuerte llegaba a él como catalizador. Si bien ella ya no estaba en celo ahora se daba cuenta de que era más sensible a su aroma normal que cuando apenas le había conocido. Al parecer su condición empeoraba con el tiempo y la necesidad de encontrar como mandarla a su mundo se volvió prioritaria de un momento a otro.

Sin embargo en ese preciso momento la idea de que ella desapareciera generó en él un estado de necesidad, como si tuviera la urgencia de quitarse esa idea de la mente y de impregnarse en ella hasta saciar sus instintos y deseos.

¿Qué era esa mujer realmente? ¿Qué le estaba haciendo?

Aquellas preguntas abordaron su mente, pero pasaron a un segundo plano cuando cometió el error de tomarla del rostro ya acercarse demasiado a ella.

Sus dedos hormigueaban de forma agradable allí donde su piel entró en contacto con la de ella, suavemente alzó el rostro femenino y acercó un más el propio sintiendo el aliento dulzón de la joven rozar suave sus labios.

El recuerdo de aquel beso volvió con fuerza a su mente.

Ella no lo sabría nunca, pero ese fue su primer y único beso hasta el momento...

Los Yōkai y sobre todos los de clase noble, no tenían ningún problema con compartir la cama, el deseo físico era una necesidad salvaje y natural que saciar. Una necesidad carnal que jamás tuvo problema para saciar a gusto.

Pero había dos cosas que un Yōkai no compartía con ninguna hembra de ninguna clase o raza a no ser que haya un vinculo de unión o el deseo de crear uno.

Las mordidas era una de esas cosas.

Cuando un Yōkai mordía a su pareja en el acto por primera vez se formaba un lazo y una marca que señalaba a ese ser como suyo para el resto del mundo. La persona que llevaba esa marca debía comprometerse debido a que al tenerla ningún macho u hombre podría acercársele.

La segunda eran los besos.

Un acto tan puro como un beso no podía ser compartido con cualquiera y se delegaba únicamente a las compañeras de vida, era un honor y una demostración enteramente de amor y el mayor de los afectos.

Y ahí estaba él, luchando contra si mismo por no sentir y desear nada por aquella humana con la que había compartido sin que ella lo supiera el gesto de afecto más valorado por su raza.

Pero Sesshomaru ya no lo podía soportar más... la necesitaba, deseaba ese contacto con ella, el anhelo proveniente de ella era crudo y tortuoso para él. Sentir que ella le deseaba también lo dejaba completamente desprotegido.

Cuando deslizó su mirada de los ojos verdes a aquellos labios carnosos y sonrosados que se entreabrían para él, supo que había perdido.

— ¿Qué me hiciste?

El Yōkai perdió la batalla y cerrando sus ojos terminó por sellar sus labios en el más puro de los actos.

...

Expectante Sakura no supo qué hacer o decir al escuchar aquellas palabras que el peliblanco logró murmurar, cuando finalmente sus labios se encontraron.

Cerrando sus ojos recibió el beso casto pero extrañamente poderoso y significativo.

Allí estaba el gran Yōkai tomando sus labios de una forma completamente distinta a lo que fue la primera vez que la besó.

Lo sintió suave, incluso tímido cuando comenzó a mover sus labios sobre los de ella.

Sakura no se demoró en corresponder sintiendo una calidez abrasadora en su estomago.

Buscando controlar el temblor de sus manos posiciono estas sobre el pecho masculino y el pulso del latido del corazón de Sesshomaru calmó completamente a le pelirrosa.

Poco a poco ambos comenzaron a desenvolverse con más confianza al no sentir rechazo de la otra parte. Sesshomaru rodeo la cintura femenina con uno de sus brazos y apegó el delicado cuerpo ajeno al suyo, mientras su otra mano se deslizaba suave por la espalda de la joven por encima de la fina y suave tela del kimono que ella llevaba puesto, hasta llegar a su nuca, donde la mantuvo sintiendo deseo de quitar aquel prendedor que mantenía el cabello de la mujer amarrado en un alto arreglo.

La idea quedó en segundo plano cuando su mente una vez más se perdió en ella cuando ésta buscó profundizar el beso, el cual pasó de ser solo un roce suave de labios cuando ella le acarició con su lengua.

Sakura se acurruco en el pecho masculino del Yōkai cuando éste se aferró a ella demostrando cuán delicado y cálido era en su trato y tacto. Compartió su deseo de contacto y aferrándose a sus ropas deslizó su lengua por el labio inferior masculino con incertidumbre y luego regocijo cuando aquel no se negó a profundizar el beso.

Un pequeño y suave jadeo brotó de sus labios cuando él mordisqueo suave su labio inferior antes de colar su lengua en su boca, al mismo momento en el que el brazo en su cintura se tensaba apretándola un poco más contra su cuerpo, haciéndola consiente de lo fuerte e imponente que él era.

Sesshomaru estaba completamente perdido por el placer que aquel acto compartido le generaba. No tenía tiempo de sentirse mal, o culpable... era demasiado agradable como para dar lugar a un mal sentimiento.

Mientras más ella le ofrecía él más deseaba.

¿Por qué eso debía de estar mal?

¿Por qué si tanto le gustaba lo evitaba?

¿Por qué si estaban de acuerdo y a gusto debía negárselo?

Ya no lo recordaba, en ese mismo momento solo importaba ella y lo que le hacía sentir.

La euforia que generó ese momento de despreocupación le llevó a tomar a la joven con ambos brazos por la cintura, y alzarla ligeramente sin dejar de besarla.

Una pequeña risa que chocó en sus labios y los brazos femeninos rodeando su cuello acercándole más a ella aún, le hizo saber que había hecho bien.

Ella estaba a gusto, y él satisfecho demandó más de aquellos labios femeninos que se mostraban tan ansiosos de él, como él de ella.

Sakura no tenía idea de cómo habían llegado a eso, de porque se sentía tan increíble hasta hacerle pensar que no podía ser real, no debería.

Sin embargo, no pudo conectarse con su conciencia y por más que aquello tal vez fuera un error, o a sabiendas de que le estaban dando a probar de un dulce que luego no sería suyo ni podría mantener... Ella se sintió completamente incapaz de hacer algo para detenerlo.

Llevaba un tiempo pensando de forma indebida con respecto al Yōkai, incluso en sueños, pero en ese momento uno de sus sueños por loco que fuera se estaba volviendo realidad y ella no podía dejarlo pasar.

La calidez que él le dedicaba era algo que superaba inclusos sus sueños. Una sensación linda, agradable y completamente placentera recorría todo su cuerpo.

El que él pudiera generar sentimientos tan fuertes e intensos en ella con un beso que no había dejado de ser casto y nada sexualizado le había alarmado.

Pero mismo a base de besos él se encargaba de calmar su mente hasta que ella no pudo más que disfrutar de ese momento sin igual. Porque si bien habían compartido un beso en el pasado... no había forma que se asemejara a lo que estaba pasando entre ellos en ese instante.

No había rabia, no se trataba de pasión ni un reto impuesto por un momento intenso. Tampoco sabía bien que les impulsaba, le daba miedo pensarlo y prefería preocuparse luego de ello, pero lo que sí sabía con total seguridad era que Sesshomaru estaba demostrándole algo muy suyo, algo que le inquietaba y emocionaba hasta lo más profundo.

Los dos estaban tan compenetrados que no se dieron cuenta cuando la puerta se deslizo a un lado suavemente y un preocupado Jaken colaba su cabeza temeroso por no saber que pasaba con ellos después de un buen rato, sabía que era una locura e imprudencia entrar, pero realmente llegó a temer por la vida de la humana. Y cuando tras esperar fuera no escucho más que un estruendo que sonaba como un golpe seco contra una pared y nada más tras de aquello. Tomo valor y se dispuso a ver si todo estaba bien.

Jamás, pero ni sospechando lo que estaba pasando entre ellos espero encontrar a su amo en aquella posición. El shock de la sorpresa se trasladó a su rostro y se sintió incapaz de decir palabra.

...

Sakura no se percató de que ya no estaban a solas, por lo que cuando Sesshomaru sin soltarla la bajó hasta que sus pies tocaran el suelo no se le hizo raro, tampoco el que aquel interrumpiera el beso de forma suave descansando su frente en la de ella.

Le miro a los ojos con incertidumbre creciente, no podía dejar de pensar en que pasaría después de eso, no podían volver a negar que algo pasaba. ¿O si?

— Fuera Jaken...

Las frías y serias palabras del Yōkai contrastaban mucho con la suave mirada que había en aquellos ojos dorados que no se apartaron de sus propios ojos ni para mirara a quien le acababa de hablar.

En otro momento hubiera muerto de pena cuando escucho el sonido de la puerta corrediza cerrarse en un seco golpe, lo cual dejaba en claro que si habían presenciado lo que había pasado entre ellos.

Pero en ese momento el miedo y la realidad comenzaba a cernirse sobre ella ante lo desconocido.

Por su parte Sesshomaru había tomado una decisión que sabía iba a molestar a la mujer, pero que no pensaba discutir con ella una vez se la hiciera saber.

— No tendrás tus armas. No las vas a necesitar porque no saldrás de este lugar... yo iré en busca de mi hermano y traeré a la humana para que hable contigo.

Si había una forma de arruinar el momento, Sakura supo que Sesshomaru la había encontrado.

— Espera... ¿Qué?

Cuestionó molesta y no le sorprendió que él le dejara salir del rincón en el le había estado encerrando para pasearse molesta por la sala.

Definitivamente estaba furiosa.

— ¿Piensas de verdad que vas a mantenerme encerrada en tu precioso palacio mientras me dejas atrás?

Verle asentir como si aquello ya fuera un hecho y que ni se molestara en pensárselo la alteró incluso más.

— Pues te equivocas, no vas a hacer eso conmigo. No me interesa con que derechos te creas ahora tener sobre mi, pero no soy una de tus lacayos, no soy una de esas mujeres que recibes en tu habitación para que te complazcan en todo cuanto quiera el ''Amo Sesshomaru'' ¡YO NO SOY UNA MUÑECA! esa a la que puedes poner en una burbuja de cristal vestir bonito y alimentar porque con eso estará feliz. Sé y puedo defenderme bien, solo que de momento no tengo acceso a todas mis habilidades, pero si me dejas tener las armas que te he pedido podré defenderme y...

Sesshomaru presenció el arrebato de la humana pero nada de lo que dijera le haría cambiar de parecer, y ella se equivocaba en algo crucial. Él si podía mantenerla allí así ella no quisiera. Esos eran sus dominios, completamente suyos, nunca podría salir de allí si no lo deseaba y así pudiera salir no podría llegar muy lejos, aquel lugar estaba muy apartado de las zonas habitadas por los humanos y ni ella con sus peculiaridades sabría encontrar el camino con haber ido solo una vez.

Otra cosa en la que ella se equivocaba era en el que no la tomaba en serio, de hecho si lo hacía, si alguna vez dudó de su fortaleza a pesar de ser humana y mujer ya no lo hacía. Aquella pequeña demostración de fuerza le decía más de lo que se había visto y sentido. El que ella asegurara que de momento no podía contar con sus habilidades, aunque desconocía estas y el motivo que le limitaba, le confirmaba su pensar de que esa mujer escondía en ella mucho más de lo que decía y se veía.

Es ese mismo interés que despertaba en él, lo que tanto le atraía.

Debía de ser un poco más honesto consigo mismo, y siéndolo, debía admitir que incluso sin la impronta de por medio se habría sentido interesado por esa mujer.

Pero ella no entendía y él no se lo diría.

Tras aquello que acababan de compartir la idea de que le pase algo en lo que buscaban al bastardo de su hermano quedaba anulada. No la pondría en riesgo, él no sería como su hermano y arrastraría a la humana a un mundo donde peligraba su vida todo el tiempo, tal como la de esa odiosa humana que seguía a su hermano y que siempre terminaba en peligro de muerte.

¿Cuántas veces pasarían antes de que la delicada y mortal humana muera?

Él no podría permitirlo y no lo dejaría a la suerte.

Con eso no quería decir que pensaba rendirse a aquello que le ataba a la mujer.

No... ahora con las ideas más frescas, ahora que volvía a sentirse más él nuevamente y el arrepentimiento por lo acababa de pasar le consumía, en conjunto con la rabia por su debilidad, le llevaba a pensar más que nunca en que debía conseguir sacarla de su mundo o ella sería su ruina.

...

Sakura supo que el Sesshomaru que le había besado poco rato atrás se había desvanecido, los ojos dorados del Yōkai volvían a mostrarse fríos y le miraba como asqueado de la discusión que más bien se había vuelto un monólogo al él no responder a nada de lo que ella decía.

No pudo sentirse más dolida.

Su defensa mental le quiso consolar con el pensamiento del tipo ''Solo fue un beso'' ''No importa'' ''No te lo tomes a la tremenda'' ''Sabes como es y no podías esperar más porque sabías que esto pasaría'' ''Déjalo pasar''

Pero nada de lo que se dijera calmaba el dolor creciente en su pecho y esas ganas de llorar que nublaron sus ojos cristalizándolos a base de lágrimas contenidas.

No recordaba sentirse más furiosa, frustrada, usada e incomprendida que en ese momento.

— Entiende, no puedo permitir que mi seguridad dependa de otros, de ti ni de nadie.

Sé que eres fuerte, lo eres y valoro toda tu ayuda y el que me permitirás ir contigo cuando más lo necesite, e incluso me salvaras la vida trayéndome desde la misma muerte. Pero necesito poder defenderme, no me puedes limitar así... me haces débil y no estarás siempre allí para salvarme.

Con la urgencia de mantener al menos una poca de su orgullo intacto y negándose a dejar que le viera llorar, decidió que seguiría con aquella discusión más tarde o al día siguiente.

Estaba más que decidida a hacerle ver su punto y sacarlo de su error. Pero no en ese momento donde se sentía expuesta y dolida por caer en el encanto de un demonio que luego de hacerle sentir cosas que jamás creyó posible con un beso, luego la bajaba de un golpe menospreciándola.

Sin más que decir de momento se volvió hacia la puerta y salió de la habitación, ajena a como Sesshomaru le observaba llegando a notar aquella lágrima rebelde que se había escapado de uno de sus ojos para deslizarse por su pálida mejilla.

No había forma de que Sesshomaru se sintiera a gusto tras salirse con la suya, al menos de momento. La infelicidad, la frustración y la tristeza de la mujer le habían dejado completamente impactado. Hasta el momento no había sentido algo como aquello, él no era muy afín a los sentimientos intensos, se consideraba sosegado y correcto, nada despertaba en él fuertes emociones... al menos nada ajeno al odio y asco por algunas cosas o personas o la satisfacción cuando conseguía un logro.

El resto de emociones, incluso el placer salido de una relación carnal con alguna Yōkai, se le hacía más bien mundano y un mal necesario. Nada que impactara tanto en su vida realmente. Nunca había sentido especial pasión por alguien en concreto, ni amor tampoco y no sabía llorar, él jamás derramó una lagrima en toda su existencia, él era incapaz de tal acto de debilidad.

Sin embargo, la humana acababa de demostrar una vez más lo mucho que ella lograba sentir, la intensidad de sus sentimientos era abrumadora para él, y al ser estos sentimientos negativos le había conmocionado de alguna forma, aunque no lo expresara y ella no pudiera saberlo lo ahogaba.

Saber que era el causante de esa infelicidad le llevó a querer hacer lo que fuera para hacerla feliz, para que dejara de llorar y volviera a sonreír.

Su bestia le recrimino duramente causarle un daño a su mujer, porque era imposible negar que su verdadera naturaleza ya se había rendido a ella, más aún tras el beso recién compartido donde dejó por un momento completamente libre sus sentimientos por esa humana.

Dio unos pasos en la dirección que ella había seguido, la idea de ir tras ella y preguntarle que tipo de arma deseaba y asegurarle que lo tendría todo palpitaba en su cabeza. Pero al final el orgullo le pudo más y esta vez su orgullo ganó la pelea.

Sería como él dijo en un principio y ya.

''¿Estás tan dispuesto a perderlo todo por orgullo?''

La palabras de su padre en el último sueño que tuvo con él se quedaron flotando en su mente como una tortuosa señal de que se arrepentiría.

— No tengo nada que perder... Padre.

...

Sakura ni se fijó en los dos Yōkai que aún estaban afuera de la sala esperando a que ellos resolvieran sus asuntos.

Pasó por su lado casi corriendo y bajando las escaleras que se fue encontrando ignorando a todo cuanto se cruzaba, no logró saber como llego al jardín que tanto visitaba sin chocar con alguien, perderse o tropezar con las telas del Kimono que flotaba a su alrededor debido a la brisa nocturna que soplaba un poco más fuerte que de costumbre.

Había contenido todo lo que pudo sus lágrimas pero estas habían decidido escapar de sus ojos ni bien comenzó a bajar las escaleras a trompicones, ya estando allí cerró sus ojos y permitió que la brisa secara sus mejillas humedecidas.

En ese momento se estaba sintiendo bastante tonta por caer en eso.

¿Cómo iba a demostrar que era fuerte y merecedora de aquellas armas si a la negativa se largaba a llorar como nena?

Negó con la cabeza cuando se dio cuenta de que se estaba tratando de engañar a si misma.

Ella sabía perfectamente bien que no era ese el problema que más la consternaba porque ese bien o mal podría llegar a solucionarse presionando al Yōkai... pero el otro tema que la tenía tan abatida era de tipo más personal.

La idea que la había acosado de un tiempo a esa parte ahora volvía a su mente más fuerte que nunca.

''Sakura no puedes, no debes, no te hagas esto por favor.''

Solo pensar en lo que sabía estaba pasándole la hacía sentir completamente desconsolada.

Ella no lograba entenderlo pero la seguridad estaba allí... aterradora y cruel.

Sakura sabía que se estaba enamorando de Sesshomaru, que cada día que pasaba lo viera o no, ella le pensaba, lo necesitaba, lo deseaba y soñaba.

No era ciega, pero no quería ver la realidad.

Era un Yōkai atractivo, había sido tan normal y obvio pensar así que no previno en ningún momento que eso podía comenzar a evolucionar en un sentimiento menos frívolo y más intenso y real.

Pero si con Sasuke que era humano como ella, que crecieron en el mismo lugar y con muchos menos impedimentos, así los hubiera, jamás pudo ser... ¿Qué podía esperar de un demonio que era prácticamente de la realeza y que odiaba a los humanos pero jugaba con ella confundiéndola?

Tenía que hacer algo.

Pensó mirando el cielo nocturno silencioso y taciturno sobre ella.

No sabía cómo pero tenía que hacer lo que fuere para salir de allí y volver a su hogar. Mientras más tiempo permaneciera en ese mundo y a su lado más dañada saldría de eso, le dolía... pero creía aún estar a tiempo.

— ¡Ah!

Sakura llevó como acto reflejo su mano a su cuello tras sentir como algo le picaba de forma dolorosa. Sorprendida y alarmada se arrancó lo que pudo ver luego era un pequeño dardo negro.

No pasó nada para que se diera cuenta de que aquel dardo contenía algún tipo de veneno o paralizante. En segundos comenzó a sentir sus ojos, aún humedecidos por las lágrimas, pesados en lo que se le nublaba la vista viendo todo en borrones de colores y sombras.

Su extremidades se entumecieron y sin que pudiera hacer nada cayó duramente sobre sus rodillas con una sacudida que soltó su cabello de su apretado recogido, y luego a un lado sobre el césped, quedando completamente a merced de quien le haya tendido la emboscada.

Desde su posición logró ver una mancha humanoide que se acercaba tras salir de entre unos arbustos incapaz de ver más que la silueta e identificar que vestía completamente de negro debido a que no apreciaba ningún color fuera de este, un sentimiento de puro terror ante lo desconocido y saberse en grandes problemas la invadió.

Y en ese momento solo pudo pensar en una cosa... persona.

— Sesshomaru...

Murmuró con las últimas fuerzas que le quedaban, sintiéndose incapaz siquiera de poder gritar por ayuda. Sin embargo de alguna forma supo que él le había logrado escuchar, por menos lógica que eso tuviera ella simplemente lo supo.

Fue en ese momento, apenas un segundo después, que un fuerte y feroz gruñido se hizo escuchar por todo el palacio. La furia en ese gruñir le llegó al alma a la pelirrosa robándole unas silenciosas lágrimas al ya no poder siquiera gesticular una expresión debido al fuerte paralizante que le habían inyectado.

Aquello debió alarmar a su atacante que no se demoró en tomarla en brazos sin ninguna ceremonia, pero si estaba asustado seguramente lo estuvo más cuando un estruendo ensordecedor que pudo identificar como una explosión de algún tipo se hizo escuchar fuertemente.

Lo último que Sakura logró identificar antes de sucumbir a los efectos de aquello que le inyectaron, fue una gigantesca figura blanca que no pudo definir bien debido a su estado y dos faros rojos que brillan mirando en su dirección. Tras eso... todo se torno negro.

...

Sesshomaru volvió a recibir a Totosai un momento después de que la pelirrosa se fuera y pudiera tomar el dominio de sus propias emociones dejando las de ella a un lado.

Mentiría si decía que se sentía bien, estaba todo el tiempo a punto de correr tras la humana, pero de momento quería centrarse en otra cosa.

Ignorando la profunda y molesta mirada de Jaken que parecía verle como si le hubiera salido otra cabeza, como el maldito recordatorio de lo que había presenciado, Sesshomaru se dirigió al armero que para su pesar y molestia parecía mirarle de la misma forma.

Sin embargo y por el bien de ellos ninguno se atrevió a mencionar nada.

Ni Jaken que seguía en shock a sabiendas de lo que significaba lo que acababa de ver rato atrás. Ni Totosai que se preguntaba que había visto Jaken para estar así, cuando le vio atreverse a ver dentro de la sala. Tampoco dejaba de preguntarse que pasaba con esa humana y como había salido viva tras discutir con Sesshomaru. La incertidumbre abordaba a los dos Yōkai.

— Totosai, no es un pedido, es una orden... crearas una espada para mi con los colmillos de ese demonio y vas a fortalecer a Colmillo Sagrado.

Aquellas fueron sus palabras pero la respuesta nunca llegó. Ante ellos Sesshomaru de un momento a otro volvió su expresión a una mortífera y gruñó de una forma que jamás ni siquiera Jaken le había escuchado.

A continuación ambos Yōkai tuvieron que buscar donde esconderse cuando Sesshomaru tras mirar hacia afuera al acercarse a alta velocidad a una ventana, sin previo aviso adoptó su forma natural dentro de la habitación rompiendo sin pena toda la estructura de aquella parte del palacio.

...

Sesshomaru había terminado de dirigirse al armero cuando un profundo dolor en el pecho lo inmovilizó por un breve pero aterrador momento, un sentimiento fuerte de angustia y su nombre en un susurro en la voz de la humana, llegó a él claro y alarmante.

La sensación de saberla en peligro y la urgencia por ir hacia ella fue incluso mayor que aquella vez cuando había estado con su madre. Con una rápida mirada hacia donde supo se encontraba le vio desvanecida y como un Yōkai que no reconocía la tomaba en sus sucias manos.

Con un estallido de furia no pensó siquiera y se desenvolvió en su verdadera forma saltado sin importar ni un poco el destrozo hacia los jardines en pos de recuperar a la mujer que...

Pánico, eso fue lo que sintió cuando el Yōkai de pronto abrió un portal y se dispuso a atravesar este llevándose a la pelirrosa con la que logró cruzar mirada antes de que quedara inconsciente.

Aquellos ojos verdes y llorosos terminaron de sacar su rabia y volvió a rugir pero de impotencia cuando no pudo llegar a detener al Yōkai que en nada logró desaparecer y cerrar el pase a donde fuera que se la hubiera llevado.

...

Todo fue una completa conmoción en el Palacio, Sesshomaru en un arrebato con pocos movimientos destrozó otra parte del palacio y arrancó varios árboles del jardín. No lograba siquiera controlar su furia cuando volvió a su forma humana y de un salto regreso a los escombros de lo que era su sala para recibir gente.

— ¡JAKEN!

Gruño sacando la cabeza del demonio que era la extensión de Naraku de entre los escombros.

— S-Si amo bo-bonito

Tartamudeo con miedo el Yōkai que no lograba entender del todo lo que acababa de pasar.

— Busca todas las prendas de ropa e inclusive las de cama que haya tocado Sakura. Entrega una parte a cada uno de mis hombres y diles que deben buscarla y traerla de regreso... ¡YA!

A Jaken no le había pasado inadvertido el que su amo hubiera llamado a la humana por su nombre, antes tal vez se hubiera preguntado cómo lo sabía pero tras ver lo acontecido entendía que era normal. A diferencia de él, que supo de su nombre debido a una de sus tantas discusiones, aunque solo para molestarla se negaba a usarlo.

Entendiendo que algo muy malo había pasado con la humana para que su amo se hubiera puesto de esa forma corrió a acatar sus órdenes rápidamente.

Sesshomaru no perdió ni un segundo, una vez Jaken se fue por partas a hacer lo que le ordenó, él fue donde Totosai y lo tomó de la pechera llevándolo donde estaba la cabeza del demonio muerto.

Tomando Colmillo Sagrado y ante la mirada del viejo Yōkai revivió la cabeza y lo tiro a un lado de esta.

— Ahora te sirve... tienes tres días para hacerme la espada y mejorar a Colmillo Sagrado, si no lo haces morirás.

Y Totosai estaba seguro de ello.

Sin embargo en otra ocasión se hubiera negado y moriría fiel a su política de trabajo o trataría de escapar vivo como fuere así se tuviera que ocultar de él todo lo que le quedara de vida... pero en ese momento ante él no estaba el demonio cruel que buscaba un arma para destruir a su hermano por poder... se encontraba un Yōkai profundamente dolido por la pérdida de su compañera.

A diferencia de Jaken, él, que había estado más cerca de la ventana había llegado a ver lo que pasaba con la humana.

Si en algún momento tuvo alguna duda ya no la tenía. Con esa idea asintió y esa misma noche se puso a trabajar.

...

Sakura no lograba saber qué había pasado con ella, desde el momento en que comenzó a recobrar la conciencia apenas logró ver que la persona que al parecer la había secuestrado no estaba sola y no supo más nada ya que le habían vuelto a inyectar el paralizante que le robaba la conciencia.

Fue así que cada vez que ella comenzaba a recobrar la conciencia la volvían a sedar, entre esos pequeños lapsus de conciencia descubrió un par de cosas. Entre ellas que no era la única a la que habían raptado, que eran al parecer un grupo de secuestradores de humanas, que era la única a la que mantenían sedada al menos al parecer y que las trasladaban en una especie de carro desprovisto casi en su totalidad de luz.

Pronto se dieron cuenta de que comenzaba a hacerse la dormida cuando intento escapar fallando miserablemente en el intento. Ellos eran demasiados y nunca lograba dejar que el fuerte sedante saliera completamente de sistema... para ese entonces se lo aplicaban cada tantas horas solo para asegurarse.

Ella había perdido la noción del tiempo, desconocía cuántas horas y días habían pasado desde que la habían raptado. En sus escasos momentos de conciencia se preguntaba donde estaba Sesshoamru, porque diablos aun no la sacaba de allí y donde mierda quedaba eso de que en su jodido palacio estaba segura...

¡La habían robado de su propio jardín!

Si no estuviera en peligro y su futuro fuera tan dudoso se partiría de risa en la cara del Yōkai.

Las mujeres que compartían el destino con ella descubrió eran pura humanas, de distintas edades pero todas jóvenes. Al inicio le habían ignorado y hasta le habían mirado con espanto, fue entonces que recordó que el color de su cabello confundía a los humanos de ese mundo haciéndoles creer que era una Yōkai, por lo que cuando le fue posible, en los breves momentos donde podía entablar una conversación a susurros les explico sin mucho detalle que ella a pesar de su apariencia era tan humana como ella.

Al principio no parecían creerle pero más adelante le reconocieron que habían escuchado a los Yōkai mencionar que si era una humana, que era por el color de su cabello lo que le volvía una humana tan especial y que por eso su amo estaría encantado cuando se la llevaran.

Fue entonces que ella supo lo que estaba pasando.

Así como Sesshomaru era señor del Norte y Oeste, habían señores Yōkai de casas nobles que gobernaban en el Sur y Este... el señor del Sur, un gran demonio zorro polígamo tenía un harem con una hembra de cada especie Yōkai, a las humanas las usaba como esclavas pero al saber de ella, había decidido sumar en su Harem a la que denominaban ''La humana más exótica y fuera de lo común'' así tuvieran que robársela al señor del Norte y Oeste.

Por lo visto de alguna forma ella se había vuelto una mercancía de cambio, un trofeo entre los demonios nobles que parecían ver quien era mejor por tener el juguete exclusivo. La querían para calentar la cama de un noble demonio y ser la joya de la corona en la colección de un enfermo sexista. Aquello no parecía querer mejorar.

Sin embargo, por loco que pareciera estaba segura de que aquello que las mujeres le contaban en voz baja y de a partes debido al poco tiempo que contaba para platicar con ellas antes de perder la conciencia, era cierto. Coincidía con lo poco que había escuchado hablar a los Yōkai y el que no parecieran querer intimidarla, meterse con ella especialmente ni violarla... cuando le constaba que el resto de las jóvenes no estaban corriendo con su suerte.

Incluso había logrado notar que aún conservaba el colgante con el fragmento de la perla Shikon, el colgante era lo suficientemente largo como para que el escote de sus ropas lo cubriera y al parecer nadie había prestado atención a ello, la falta de interés en algo como aquello solo dejaba más claro que había planes premeditados con ella y que estaba siguiendo al pie de la letra.

...

Fue en uno de esos momentos donde Sakura volvía poco a poco a la conciencia que se percató de que algo había pasado.

Se sentía realmente mal, el que le inyectaran aquella cosa tan seguido comenzaba a afectar su salud y cada que la conciencia volvía comenzaba a sentirse realmente mal. Agotamiento por no descansar realmente y desnutrición ya que no recordaba haber comido o tomado algo desde que fue raptada ni en su semi conciencia, su auto diagnóstico ante la fatiga y falta de energía que le invadía.

En ese momento pudo ver por encima del hombro del Yōkai que la cargaba y corría con ella que un grupo de hombres aparentemente humanos atacaban la caravana de demonios y la carreta donde suponía estaban el resto de las secuestradas.

Supuso entonces atando cabos que habían recibido alguna especie de emboscada y que aquel Yōkai al menos estaba intentando escaparse del alboroto con ella, la cual era la mejor de las mercancías que estaba trasladado al Norte.

A la distancia se escuchaban el choque de las espadas, los alaridos de las mujeres, los gruñidos de los Yōkai y grito de los hombres que le atacaban quien sabe con qué intenciones.

Incluso cuando el demonio dejó el camino atrás internándose en la oscuridad del espeso bosque aún se escuchaba lo que sucedía.

Sakura sabiendo que ese era su momento para volver a intentar escapar por más que las fuerzas le fallaran, comenzó a moverse intensamente logrando que el Yōkai se alterara y la soltara dejándola caer a un par de metros.

Fue recién entonces que Sakura se percató de la gran capa que en algún momento le habían puesto sobre sus blancas vestiduras, aquella claramente era de algún hombre, le quedaba grande y lograba cubrirla tanto su cabello como sus ropas. Seguramente el Yōkai pensó que de esa forma ella pasaría más desapercibida si se la llevaba y de camino a el reinado del Norte al verse obligado a llevarla por si mismo.

Con piernas temblorosas se puso de pie pero volvió a caer de forma descuidada haciendo reír al demonio entre dientes.

— Nos encargamos de que como fuera no pudieras escapar hasta que entreguemos con tu dueño dulzura, el pago por ti es demasiado como para perderlo por no ser provisorios.

Aquella declaración enfureció a la pelirrosa que volvió a ponerse de pie con el mayor de los esfuerzos logrando en esa oportunidad mantener el equilibrio, borrando así la sonrisa del altanero Yōkai.

Aquel ya pensando que estaban perdiendo tiempo valioso se impuso hacia donde ella estaba con claras intenciones de atraparla, cuando de la nada apareció un joven que se interpuso entre ellos.

Sakura logró ver por debajo de la capucha que cubría casi todo su rostro a un hombre aparentemente humano, alto, esbelto pero claramente fuerte, su larga cabellera negra y lacia yacía atada en una coleta alta.

Aquel desconocido impidió que el Yōkai le atacara y quedo impresionada con él cuando sus miradas se encontraron. Hasta el momento no había visto ojos más peculiares que los dorados de Sesshomaru, pero aquellos que le observaban fijamente de una forma impactantemente profunda le habían dejado sin habla.

Jade y amatista se encontraron y un por un breve momento logró desconcertarla, y creía que era algo recíproco cuando la mirada del joven se torno afilada y calculadora. Pero aquello apenas sucedió en breves segundos, el pelinegro rápidamente le dio la espalda y atacó al Yōkai peliblanco que había tenido interés en llevársela.

Viendo en ese momento su oportunidad, soportando su desgaste físico comenzó a alejarse del lugar lo más que pudo. Desconocía las intenciones de aquel hombre y dada su situación no estaba muy de ánimos de quedarse a ver cual de ellos ganaba.

Sakura no supo cómo había logrado llegar hasta lo que parecía ser un claro tras salir de aquel bosque espeso. Debido a la oscuridad tampoco había podido guiarse demasiado pero tampoco es como si supiera donde estaba y hacia donde le convenía huir.

Su único plan era conseguir algún lugar donde resguardarse y poder descansar hasta que los efectos del sedante por fin dejaran su cuerpo ahora que nadie seguiría aplicándoselo.

Pero fue en el claro que sintió de antemano que no estaba sola.

La presencia silenciosa a sus espaldas le obligó a voltearse y grata fue su sorpresa al ver al pelinegro que poco rato atrás le había salvado... o eso quería creer.

En aquel claro cercado por el bosque y bajo la luz de una enorme luna llena ambas miradas se volvieron a encontrar.

Sakura ya no sabía qué esperar y su cabeza comenzó a dar vueltas cuando una repentina ventisca llegó a ella moviendo los pliegues de la capa que llevaba puesta, logrando que la capucha se corriera hacia atrás liberando su largos cabellos rosas que se movieron al son del viento.

Lo último que recordaría sería aquella mirada amatista mostrando clara sorpresa y unos fuertes brazos envolviendo su cuerpo exhausto.

...

Aquel se quedó mirando a la joven que le había cautivado con aquellos ojos verdes como el jade, la cual yacía inconsciente en sus brazos y que le había sorprendido cuando su bello rostro y cabello quedaron al descubierto.

Sabía se trataba de una humana, él sabía mejor que nadie diferenciar un humano de un Yōkai, pero nada quitaba que aquella mujer fuera tan peculiar, pero de alguna forma familiar para él.

¿Podía ser? ¿Ella podría tener algo que ver?

— ¿Quién eres?

Murmuró acariciando una de las mejillas pálidas de la joven pelirrosa.

Decidido cargo con ella y desapareció con la luna como único testigo de aquel encuentro.

...

Continuará...

...

Nota de la autora:

He aquí el séptimo capítulo de ''El hilo rojo''

Y buenooooo las cosas se están complicando realmente.

- Sesshomaru al fin da un paso adelante pero retrocedió como vente por ese jodido orgullo que se gasta y que no le llevará a ningún lado.

- Sakura se impuso a Sesshomaru sacando a relucir el fuego de su personalidad, ella no es una sumisa, no puede conformarse con que le consientan los caprichos y no le dejen ser ella misma. Gracias a esto ella descubre que aparentemente su chakra está queriendo regenerarse finalmente aunque aún falta.

Quiero saber todo lo que opinan sobre todo lo que pasa, den amor al cap más largo en la historia de los caps que he escrito jajaja

- ¡APARECIÓ DAEMON!

¿Saben lo que significa?

Que el amo bonito no la va a tener nada pero nada fácil y se arrepentirá de ser tan negado.

...

¡Hasta el próximo capítulo!