CAP 14. VIAJE A LOS RECUERDOS (Parte II)

POV NARRADOR

Ambos, por sus propios motivos, sabían que eso estaba mal... pero ninguno, por más que lo intentaran podía parar...

La respiración de Hipo se entrecortaba, la de Astrid ya no existía, la distancia entre ellos se esfumaba cada segundo con el viento mismo, hasta que un abrumante sonido los sacó del estupor en el que se habían metido solos, ambos se alejaron uno del otro completamente sonrojados y voltearon a ver a la fuente de aquel ruido, Chimuelo movía los ojos de un lado a otro tratando de ocultar con su cola los metales en el suelo que lo incriminaban a él directamente.

-¿Tu...- el castaño aclaró su garganta -tu herida cómo va?- preguntó Hipo poniendo una mano en la cintura y otra en su cuello tratando de recobrar la compostura

-Aún arde- confesó la chica, rogando por que su sangre deje de alojarse en sus mejillas

-Te dije que se está infectado...- le reprochó un poco más tranquilo -espera aquí ¿sí?- Astrid asintió, momentos después Hipo salió de ahí.

Astrid se encontró por primera vez sola en la armería, la recorrió con la mirada, inventos, dibujos de colas para Chimuelo, algunas hojas de encargos, la rubia sonrió de lado, el Maestro Dragón era mucho más que un monta dragones.

Solo había escuchado un par de veces de él, pero ni siquiera las más grandes leyendas parecían hacerle justicia a su humanidad y genialidad.

Miró al frente, a su mesa de madera, se encontró con su libro de dibujo, pero abrirlo quizá era atentar un poco más en su privacidad, y víctima de su ética, lo dejó en su lugar, sus ojos entonces se enfocaron en una hoja extendida en el lado derecho de aquella mesa.

Sintió su corazón abrumarse cuando notó de que se trataba, era la carta con la invitación para el Maestro Dragón para la reunión con los 10 Clanes. Astrid poco tiempo se había dado para admitir la idea de que en su momento más oscuro, su pueblo le dio la espalda.

-¿Enviaste el cartel al Maestro Dragón?- le cuestionó el gran vikingo a aquel que miraba con atención a los navíos prepararse para zarpar de los muelles de Berk

-Para estas horas, estoy seguro de que ya está enterado de que han puesto precio a las cabezas de aquellos chicos- respondió tranquilo –a partir de ahora, sus vidas estarán en sus manos-

-¿Y en las manos de quien estará la vida él?- dijo preocupado –Sabes que no por que no esté en el cartel de "Se busca" no quiere decir que Estoico no buscará venganza contra él... o contra la chica-

-Estarán bien- aseguró con una sonrisa de lado –ella lo tiene a él-

-¿Y él?- murmuró aún intranquilo

-A ella-

-Dame, puedo curarme sola- le pidió arrogante la ojiazul al castaño cuando este regresó con un botiquín listo para por fin curar su herida.

-Si... pero prefiero hacerlo yo- se burló Hipo poniéndose de rodillas para comenzar a limpiar la herida, era profunda, estaba muy lejana a ser un pequeño rasguño. La limpiaba con delicadeza, ni una mueca de dolor se escapó de la prepotente Astrid, en parte porque ante el dolor, no le gustaba ser débil, en parte por el cuidado quirúrgico que él podía tener sobre su piel -tienes que decirme como sucedió esto- murmuró el castaño una vez más

Astrid volteó la mirada, no era algo que quisiera contar, pero volvió a ver con coraje aquella hoja sobre el escritorio y frunció el ceño, ya no le debía nada a nadie en ese lugar...

...Flashback...

POV ASTRID

Un día antes de la llegada del maestro dragón.

-Vaya vaya- la voz de Dagur sonó burlona en la entrada a la zona de celdas -es una pena que una belleza de tal magnitud sea entregada a un soquete vuela dragones- continuaba diciéndome acercándose a los barrotes de mi celda -supongo que debiste decir que si cuando yo te lo propuse-

–Antes de ser tuya, prefiero la muerte- afirmé retándolo sin bajar un centímetro la mirada, él caminó hacia atrás y luego hacia delante con una furia indescriptible, tomó mi brazo y me jaló hacia él para enseguida sujetar mi cuello con su otra mano poniendo fuerza en él.

–Bueno, eso puede arreglarse fácilmente- me retó apretando más mi cuello, respirar se estaba volviendo un trabajo mucho más complicado del que era no mostrar el dolor que me estaba produciendo la fuerza de propia mano sobre mi cuello.

–¡Suéltala!- escuché la orden de una voz muy conocida para mí, Dagur puso los ojos en blanco y me aventó hacia atrás con fuerza haciéndome caer hacia la esquina de la "cama" que hay en la celda, el costado de mi frente comenzó a arder, segundos después, sentí la sangre recorrer mi mejilla y caer al suelo.

-¿Ahora te vas poner protector Estoico?-le reprochó Dagur al jefe de Berk –un poco doble moralista de tu parte ¿no crees?-

-Eres un imbécil-le reclamó con voz furiosa, por un solo instante, como hacia tantos años, me sentí protegida por él... hasta que el rompió mi nube inmediatamente – ¿crees que al Maestro Dragón le puede gustar una Valkiria con cicatrices?-

Yo solo pude apretar mis puños hasta que se pusieron en blanco, y tragarme mi propio odio y lágrimas en el temblor de mi cuerpo... pero no podía decir nada, si quería que el plan de escape funcionara, tenía que ser sumisa ante él.

Temblando, sangrando y con el alma rota vi a ambas siluetas desaparecer, "Un Hofferson nunca se rinde" me aferraba a ese sentimiento... aunque, la rendición por unos momentos... era demasiado tentadora.

...Fin del flashback...

POV NARRADOR

– ¿Crees que al Maestro Dragón le puede gustar una Valkiria con cicatrices?- repitió Astrid con una voz cortada cargada de ironía y pesar, ambos se quedaron en silencio entonces... hasta que una lagrima escapó del rostro de Astrid, ella nunca lloraba, pero en ese momento, junto a esa persona, su cuerpo en contra de su voluntad se sintió vulnerable y dejó escapar muchas más.

Hipo solo limpió la primera con su pulgar... con el resto ya se había ocupado de envolver en sus brazos a su ojiazul, guardó su rostro en el pecho propio, suavemente repasaba su cabello en forma de caricias y la apretaba más y más a él. Besó su sien, tratando él de ocultar sus propios pensamientos, en un esfuerzo sobrehumano por no expresar todo lo que él estaba sintiendo.

Su padre, el propio hombre al que había admirado y añorado por tantos años había destruido a lo más sagrado para su hijo, y él... estaba tan molesto con él mismo, la dejó a merced del mundo jurándose que ella estaría bien, al final, no pudo protegerla como se lo prometió.

Mientras Hipo se perdía en sus propios pensamientos, le permitió que sacara todo de su sistema, el odio, la pérdida, el coraje, la pena, la tristeza, todo el dolor que la chica se había guardado por años florecía en ese justo momento.

-Todos los jefes de los clanes ha partido- le avisó Bocón a Estoico, el gran jefe de Berk no dejaba de mirar el hacha que tenía colgada en la pared de la estancia

-Le falta filo- murmuró

-Jefe...- murmuró Bocón

-ESTOICO- la voz enfurecida de un hombre azotando la puerta interrumpió su conversación.

Spitelout dejó con furia uno de los volantes de "Se busca" sobre la mesa.

-¿Cómo te atreviste a condenar de esta manera a los chicos?-

-Son traidores-

-ES TU SOBRINO- le reprochó golpeando aún más fuerte la mesa –es mi hijo- murmuró el padre de Patán –el hijo del fallecido Sigmund e Inga, los hijos de Ottar y Bertha... la hija de Oswald "el agradable" y Jora... muchos de ellos quienes te han jurado y cumplido fidelidad y que hoy lloran a sus hijos...-

-Ellos buscaron su destino- le recalcó Estoico

-Justo como Hipo busco el suyo...- Estoico se detuvo en seco, había sido un golpe muy bajo

-Mi hijo nunca traicionó su pueblo...- reprochó entre dientes del pelirrojo

-Astrid tampoco lo hizo, pero de eso si pudiste olvidarte- lo interrumpió Spitelout para después comenzar a tomar camino hacia la salida –aun puedes revocar la orden del Gulianting, espero que aun quede un poco de decencia en ti...-

Estoico lo dejó salir sin reprocharle nada, no se arrepentiría de sus acciones, había tomado la decisión correcta, pero estaba cansado de darles explicaciones a todos de su actuar.

-Llama a Harvard y al resto de los guerreros al Gran Salón, tenemos que pensar que hacer con el nido...- le ordenó a Bocón –en Berk no nos quedaremos con los brazos cruzados-

-Si jefe-

Chimuelo dejó a aquella pareja durante un largo rato abrazarse, poco entendía de las relaciones humanas, especialmente por la poca costumbre de ver a propio humano comportarse así, pero si de algo sabía un dragón, en particular este, era del amor.

Después de un rato, el furia nocturna se acomodó a lado de la ojiazul y coló su cabeza por su mano queriendo ser parte de aquel abrazo.

-Enserio le agradas- murmuró Hipo al ver la acción del dragón pero sin soltar ni por un momento a la ojiazul. Ella se limitó a estrecharse más a los brazos del jinete riendo por el comentario. Chimuelo entrecerró los ojos, pero dispuesto a ser parte de aquel toque recargó su cabeza sobre las piernas de la ojiazul.

Ambos humanos rieron ante el necio movimiento de Chimuelo por no quedar fuera del momento y Astrid decidió separarse, acarició un momento al dragón y se levantó.

-Debo irme- murmuró dirigiéndose a la salida, Hipo asintió en modo de aprobación.

Aunque a él le hubiera gustado conservarla el resto de su vida ahí, tenía otra cosa de hacer, esperó paciente a ver desde la ventana que Astrid entrara en la cabaña y tomó su máscara.

-Vamos amigo-

POV HIPO

Volé todo el día, apenas me detuve a que descansara Chimuelo y a comer algo, planeo llegar ahí por la noche, será más fácil pasar desapercibido.

Mientras volaba, saqué un objeto del fondo de mi chaqueta en una bolsa segura, era un hexágono de metal de cobre viejo con un gran cristal facetado en el medio, en la orilla había tallado una AH, solamente eso, dos letras y yo no pude evitar sonreír cuando lo vi.

Desde que tenía 10 años, había conservado esa pieza de metal en lo más profundo de mi alma, era mi posesión más valiosa y en gran medida, era a todo lo que me aferré cuando me fui.

...Flashback...

Cuando Hipo tenía 10 años

-Feliz cumpleaños a mi...- me canté cuando me di cuenta que mi padre como cada mañana ya se había ido... quizá también porque es medio día y no había salido de mi cuarto. Pero en este día es cuando menos ganas tengo de enfrentarme al mundo de afuera.

Salí sin muchas ganas, por supuesto mi cumpleaños no me exime de mis responsabilidades.

-Por la mañana Bocón- le saludé

-Feliz cumpleaños muchacho- me dijo sin dejar de trabajar

-Gracias...- respondí comenzando a acomodar el metal que debía poner a derretir -siento la madurez llegar a mí- me burlé sarcásticamente

-Pues la altura viene con retraso pequeño mondadientes- bromeó Bocón, podía ser cruelmente comediante, pero era lo más cercano a un padre, incluso más que mi propio padre -¿Cómo celebraras tu cumpleaños?-

-Oh ya sabes... en grande, invitaré a toda la aldea al gran comedor y comeremos mientras me adoran-

-Oh Bork debería preocuparse desde el Valhalla por que le quiten su papel como el festejado anual de preferencia-

-Tu sabes bien- le respondí continuando su juego hasta que una pequeña rubia afuera de la ventana llamó mi atención, era Astrid haciéndome señas para que saliera.

-Emmm Bocón... Ahora regreso- anunciaba tratando de salir disimuladamente

-Me saludas a Astrid- agg...

Caminé rápidamente hacia ella, nerviosa, miraba de un lado a otro

-Astrid... Holaaaa- apenas pronuncié cuando Astrid tomó mi brazo y me jaló detrás de la forja

-Shhhh... Tenemos que movernos, Vala podría encontrarnos- me murmuró para después comenzar a caminar rápido hacia el bosque del sur

-¿Espera que?-

-¿No lo entiendes tonto? me escape- respondió riendo

-¿Por qué hiciste eso? ¿Sabes en los problemas en que te meterás?- le reproché, ambos sabíamos lo severamente castigada que podría ser por aquel acto de rebeldía

-Sí, pero no dejaré que pases tu cumpleaños solo- respondió arrogante sin dejar de caminar, admito que esa idea me gustaba.

Llegamos a lo lejos del bosque, a los viejos y abandonados muelles de Berk, si, cuando el pueblo creció y los barcos se hicieron más, cambiarnos al norte de la Isla era un bien necesario.

Ella se detuvo y se giró hacia mí –feliz cumpleaños Hipo- dijo emocionada mientras estiraba una pequeña caja de madera adornada con un lazo.

Admito que me sentía muy privilegiado de ser el único que conocía este lado creativo y detallista de la futura Doncella del Escudo. Abrí la caja y me encontré con un hermoso hexágono de metal con un cristal en el medio.

-Ve el borde- me pidió sonriendo un tanto apenada

-¿A.H?- pregunté

-Astrid. Hipo- me contó acercándose –sé que he estado lejos, pero quería darte esto como promesa de que pase lo que pase, siempre nos tendremos el uno al otro, y si han pasado muchos días y no nos vemos... solo míralo, estaré ahí... -

...Fin del flashback...

Sonreí de lado y volvió la pieza a la bolsa segura de mi armadura, ella lo había cumplido, siempre estuvo aquí... el que falló fui yo.

POV ASTRID

Necesitaba recuperarme, ¿cómo fui tan débil para llorar enfrente de él?, pero al mismo tiempo, me sentí tan segura en sus brazos... me sentí tan bien... mierda Hofferson, deja de pensar ya... distráete, quizá deba volar un rato con Tormenta en lo que el resto despierta.

...

Después de volar un rato, fui a casa y todos para mi gracia ya estaban despiertos, en una esquina, los gemelos peleando, Patapez estaba concentrado viendo a Heather y está cocinando el almuerzo, Patán, bueno Patán estaba siendo Patán.

-Llegas a tiempo para el desayuno- me dijo alegre Heather -¿en dónde está Axe?... creí que estaría contigo-

-¿Conmigo?... – pregunté nerviosa -¿Por... por qué estaría conmigo?- Heather solo me dio una mirada de reproche –En verdad no tengo idea-

-Bien, iré a buscarlo para llamarlo al desayuno- se ofreció Patapez

-Si no es que ya se desayunó a Astrid- dijo burlona Brutilda

-¡BRUTILDA!- la reprimí completamente sonrojada

-Jah... como si el tipo ese pudiera competir conmigo... – intervino Patán -¿no es así belleza?- agg este tío no se cansa

-Patán- respondí lastimosamente –tu ni siquiera estas en la competencia-

-Uhh- escuché a los gemelos burlarse

-Repítetelo hasta que te lo creas preciosa- extrañamente después de esas palabras un vaso lleno de agua cayó sobre su cabeza... bueno, no tan extrañamente.

Después de bañarlo con el agua del vaso, me giré a ver la mirada de Heather que estaba puesta completamente en mí, levanté mi ceja invitándola a evidentemente hablar.

-Entonces... si no estuviste con el... ¿por qué traes esa bandita en la frente?...Oh si justo la herida que el insistía en curar- me cuestionó golpeando mi herida pícaramente

-Pude curarla yo sola- reclamé

-¿Entonces por qué el entró por el botiquín hace un rato?... yo también me levanto temprano querida-

-Emmm chicos el Maestro Dragón se fue- interrumpió nuestra no amistosa conversación entregándome una nota -dejó esto-

Tuve que salir de inmediato, espero llegar mañana temprano. Astrid queda a cargo... Gemelos, traten de no explotar nada.

Axe

-Bien chicos, la hospitalidad con trabajo se paga, desayunemos, después nos encargamos de alimentar a los dragones, limpiar el establo y comenzar a planear la base- ordené

-Bien... denle poder a Astrid- se quejó Brutilda resignada

-No creo que el maestro dragón sepa lo que hizo- dijo Brutacio con el mismo tono