Gracias siempre por leerme y por comentarme; me hacen muy feliz. Esta historia sigue mandándose sola y se niega a morir, así que vamos por el séptimo que, de verdad espero, sea el penúltimo. Pero ya no aseguro nada. Abrazos desde estos rumbos.
Val.
ES...COMPLICADO
CAPÍTULO VII
- ¡Hey! Si este es el recibimiento que me espera después de cada gira, creo que me iré más seguido.
Apenas si cerró la puerta Kate -después de haber estirado por las solapas a un visitante muy gratamente sorprendido por el efusivo recibimiento-, y se abalanzó en los brazos de Rick, que la recibieron con entusiasmo, como si en ellos estuviera la gloria
-Ni se te ocurra, Castle -le refutó con una sonrisa llorosa, una vez que lo soltó apenas lo suficiente para recargar su frente sobre la de él-. No más giras por unos meses… ¿Sí? Por favor…
-Mmm -le respondió Rick en voz baja, ronca, tierna; con las manos descansando en la cintura de su musa-. Tendrás que darme razones para quedarme, entonces.
-Y ¿tú crees que eso me representa algún problema? -Le respondió en el mismo tono dulce, y con sus manos reposando en el pecho de él-. Sólo dame la oportunidad y yo me encargo de que no quieras volver a irte.
Siguió un momento de silencio que sólo se llenó con dos suspiros después de los cuales vino la risa con la que ambos se burlaron un poco de sí mismos y del trance en el parecían estar sumergidos. Kate reaccionó primero, recordándose que debía ser la mejor anfitriona esa noche. Por fin volvía a verlo; y esa noche no podía terminar como la de la semana anterior. No, si de ella dependía. La felicidad y el futuro de su relación estaba en juego. No iba a cometer errores.
-Pero ven. Pasa -lo tomó de la mano, tirando de él para llevarlo a la sala-. ¿Cenaste? ¿Quieres tomar algo?
-Sólo he hecho una comida el día de hoy -le respondió Rick mientras era él quien tiraba de ella para sentarla a su lado en el sillón, esta vez dejando un espacio mínimo entre ellos-. Lo único que quería era poder llegar hoy.
- ¿Ah sí? ¿Y a qué se debía esa prisa por volver hoy? -La sonrisa enorme que se dibujaba en los labios de Kate, se percibía también en su voz emocionada, feliz-. Y, antes de que me respondas eso, ¿qué quieres que ordenemos para cenar entonces?
-Comida china está bien -le contestó sin pensarlo mucho para descartar rápido ese tema, luego la miró fijamente y, en un golpe de audacia, tomó una mano de ella entre las suyas y añadió-: Y la prisa era porque ya no aguantaba otro día sin verte, Kate. Han sido días muy largos.
-Dímelo a mí -acarició la mano de él con su dedo pulgar y con infinita dulzura-. Estaba dispuesta a salir a buscarte a donde estuvieras si, una vez que abriera esa puerta, no estabas del otro lado.
-Te extrañé mucho.
-Te extrañé más.
-Rick… Ahora que ya cenamos y estás un poco más descansado del viaje, ¿podemos terminar la conversación que quedó pendiente?
La sensación de déja vu se percibía en el ambiente. La escena parecía una repetición de la plática que habían sostenido diez días antes y que les había costado lo que se sintió como un siglo de distanciamiento. Los contenedores de comida vacíos en la mesa de centro; dos copas de vino tinto a medias; ellos dos sentados en el sofá pero, esta vez, muy cerca uno del otro; las miradas enlazadas, la guardia baja, las defensas nulas, y dispuestos a poner las cartas sobre la mesa de una vez por todas.
-Para eso estoy aquí, Kate -le aseguró Rick, volviendo a tomarle la mano con delicadeza y paciencia-. Para terminar con lo que se quedó pendiente.
-O para empezar algo nuevo… La palabra "terminar", en este caso, me asusta.
La risa grave de Rick resonó en la sala, haciéndola sonreír a ella también. La verdad es que sí tenía algo de miedo, dado el desastre de la vez anterior; pero, con algo de suerte, podría ganar mucho más de lo que temía perder.
-Kate -volvió a ponerse serio, mirándola fijamente como si quisiera encontrar algo en la mirada expectante de ella-, no quiero preguntar otra vez por qué me mentiste todo este tiempo; las razones ya me las diste y, después de calmarme y pensarlo con los ánimos fríos, puedo decir que entiendo tus razones. Mi confesión de amor no fue para nada oportuna, lo reconozco…
-Y yo reconozco que mi reacción fue…todo lo contrario a lo que debió haber sido -le respondió acercándose un poco más a él-. Llevo meses hablando de eso con mi terapeuta.
- ¡¿Tú estás yendo con un terapeuta?! -Preguntó Rick genuinamente sorprendido; era evidente que algo así jamás le habría pasado por la mente.
-Sí, Rick -se sinceró, dispuesta ya a dejar salir las verdades sin censura; por y para él-. Cuando tú y yo hablamos en los columpios, yo te pedí tiempo; tú me lo concediste… Y tenía que aprovecharlo de verdad para estar mejor… Para estar lista para ti.
- ¿Por qué decidiste decirme la verdad justo ahora, Kate?
-Porque apareció una mujer bella, inteligente, interesante y que, evidentemente, despertó tu interés -le confesó sin titubeos-; porque me moría de celos; y me moría de miedo de perderte definitivamente si seguía dejando pasar el tiempo hasta que me sintiera lista.
Rick se sintió totalmente desarmado ante esa admisión con la que no se habría atrevido ni siquiera a soñar. El alivio, el amor inmenso por esa mujer, las esperanzas renovadas ahogaron por completo cualquier rastro de duda o enfado. Lo demás ya no importaba; el pasado era pasado y no iba a permitir que se interpusiera con un futuro que se prometía luminoso. Era el momento decisivo, y la determinación que venía formándose en su mente los últimos días, se reafirmó ya sin dudas ni temores.
-Sólo dime una cosa, Kate. ¿Necesitas más tiempo antes de sentirte preparada para que demos el siguiente paso? Yo estoy dispuesto a seguir esperando lo que sea necesario; mi prioridad es tu bienestar, y ahora será mucho más fácil la espera.
-Quizá aún no estoy en el punto en el que quiero estar, pero me encuentro muy cerca… Y te quiero conmigo cuando ese momento llegue -susurró, acercando su rostro al de él hasta que sus labios quedaron a un suspiro de distancia-. El resto de este camino, lo quiero caminar contigo. Ya no quiero seguir esperando... Porque yo te amo, Rick
Tomó el rostro de Rick entre sus manos con infinita ternura y salvó la breve distancia que separaba sus labios de los de él.
Continuará...
