Capítulo 9:

"EL SOMBRERO SELECCIONADOR"

Las puertas del gran comedor se abrieron con la luz imponente al disolverse se escucharon estallidos de fuegos artificiales, y humos de colores magentas formando en el medio del Comedor las letras GW, y una voz de fondo:

-Hola, Hola soy el grandioso, magnifico, ...

-George deja de hacer tanto drama y preséntate de una vez- interrumpió el pelirrojo

-Eres aburrido- se vio un pelirrojo con un peinado extraño que le cubría una de sus orejas -Como Ronnie me arruino la presentación me voy a vengar con uno de ustedes dos- apunto a Harry y Hermione.

-Donde conseguiste esos fuegos artificiales?- preguntaron encantados los merodeadores

-Son de una tienda de bromas del futuro- respondió tranquilamente, pero en el fondo estaba emocionado por conocer a sus ídolos, más bien a los ídolos de él y Fred.

-Que más tienen en esa tienda?; las bombas fétidas ya son aburridas- pregunto el ojigris.

-George deja de hacer propaganda y preséntate!-

-Pero ya conocen mi nombre- dijo inocentemente. Pero una mirada de la castaña le hizo callar -Bien; aburrida- murmuro lo último -Mi nombre es George Weasley, en mis años de dolores de cabeza a nuestra querida Minnie fui un león-

-Señor Weasley no me diga Minnie-

-Vamos Minnie amas a los bromistas- repitió el ojimiel.

-Señor Black!-

-Fue Luni- se excusó el ojigris.

-En fin, termino mi presentación, obviamente no fui un prefecto, le quitaría la diversión a la vida, pertenecí al equipo de Quidditch en la posición de golpeador- termino el pelirrojo. -Querida madre- fue a abrazar a su madre ella acepto el abrazo gustoso, pero después se separó de el con brusquedad.

-Qué hiciste ahora George?- le apunto con el dedo

-No puedo dar un simple abrazo a mi querida madre?- pregunto inocentemente.

-No porque eso hacían mis hermanos cuando estaban en Hogwarts- le respondió

-Se robaron mi técnica- respondió y se fue a sentar con los otros futuristas, pero Harry y Hermione se alejaron de él. Causando una sonrisa burlesca en el pelirrojo -Ya empieza a leer Ronnie-

La puerta se abrió de inmediato. Una bruja alta, de cabello negro y túnica verde esmeralda, esperaba allí.

-Nuestra querida Minnie la segunda cara que ves al entrar a Hogwarts-

Tenía un rostro muy severo, y el primer pensamiento de Harry fue que se trataba de alguien con quien era mejor no tener problemas.

-Pues tus pensamientos son correctos cachorro-

—Los de primer año, profesora McGonagall —dijo Hagrid.

—Muchas gracias, Hagrid. Yo los llevaré desde aquí.

Abrió bien la puerta. El vestíbulo de entrada era tan grande que hubieran podido meter toda la casa de los Dursley en él. Las paredes de piedra estaban iluminadas con resplandecientes antorchas como las de Gringotts, el techo era tan alto que no se veía y una magnífica escalera de mármol, frente a ellos, conducía a los pisos superiores.

Siguieron a la profesora McGonagall a través de un camino señalado en el suelo de piedra. Harry podía oír el ruido de cientos de voces, que salían de un portal situado a la derecha (el resto del colegio debía de estar allí), pero la profesora McGonagall llevó a los de primer año a una pequeña habitación vacía, fuera del vestíbulo.

-Esa habitación solo se usa para llevar a los de primero-

Se reunieron allí, más cerca unos de otros de lo que estaban acostumbrados, mirando con nerviosismo a su alrededor.

-Minnie habrá cambiado su discurso?- pregunto con voz de comercial el ojigris

—Bienvenidos a Hogwarts —dijo la profesora McGonagall—. El banquete de comienzo de año se celebrará dentro de poco, pero antes de que ocupéis vuestros lugares en el Gran Comedor deberéis ser seleccionados para vuestras casas. La Selección es una ceremonia muy importante porque, mientras estéis aquí, vuestras casas serán como vuestra familia en Hogwarts. Tendréis clases con el resto de la casa que os toque, dormiréis en los dormitorios de vuestras casas y pasaréis el tiempo libre en la sala común de la casa.

»Las cuatro casas se llaman Gryffindor, Hufflepuff, Ravenclaw y Slytherin. Cada casa tiene su propia noble historia y cada una ha producido notables brujas y magos.

-Excepto Slytherin- murmuro el ojigris para que solo lo escucharan sus amigos Mientras estéis en Hogwarts, vuestros triunfos conseguirán que las casas ganen puntos, mientras que cualquier infracción de las reglas hará que los pierdan.

-A ustedes les debieron bajar más puntos de los que les bajaron- dijo Draco

Al finalizar el año, la casa que obtenga más puntos será premiada con la copa de la casa, un gran honor. Espero que todos vosotros seréis un orgullo para la casa que os toque.

»La Ceremonia de Selección tendrá lugar dentro de pocos minutos, frente al resto del colegio. Os sugiero que, mientras esperáis, os arregléis lo mejor posible.

Los ojos de la profesora se detuvieron un momento en la capa de Neville, que estaba atada bajo su oreja izquierda, y en la nariz manchada de Ron. Con nerviosismo, Harry trató de aplastar su cabello.

-Imposible, conozco perfectamente el cabello Potter y es imposible de peinar hasta intente con hechizos y sigue igual de desordenado- dijo la animaga.

-No probo hechizos en mi cabello- dijo confundido James

-Se refiere a mi hijo- dijo Fleamont Potter -Probo varios hechizos, pero solo duraban dos segundos y volvía a desordenarse- el azabache aguantaba la risa al recordar la ocasión.

-No me contaste eso- le exigió su hijo. Su padre simplemente se encogió de hombros

—Volveré cuando lo tengamos todo listo para la ceremonia —dijo la profesora McGonagall—. Por favor, esperad tranquilos.

-Si no cambio nada en su discurso- menciono el ojimiel -Con un discurso así nos ponemos nerviosos-

Salió de la habitación. Harry tragó con dificultad.

—¿Cómo se las arreglan exactamente para seleccionarnos? —preguntó a Ron.

—Creo que es una especie de prueba. Fred dice que duele mucho, pero creo que era una broma.

-Te creías todo lo que te decíamos?-

-Eras los únicos con los que podía preguntar sobre Hogwarts- respondió el pelirrojo

-Y porque no le preguntabas a Percy?- pregunto su madre

-Él se encerraba en su habitación para estudiar- se encogió de hombros

El corazón de Harry dio un terrible salto. ¿Una prueba? ¿Delante de todo el colegio?

-Delante de todo el colegio, si, una prueba, no- dijeron varios, pero concordaban con los pensamientos del chico todos si o si se sintieron nerviosos en su selección

Pero él no sabía nada de magia todavía...

-Cualquier mago que recién entra a Hogwarts no sabe magia todavía, hay que estudiar mucho- le explico la pelirroja, sonrojando al azabache.

El recién llegado, vio esto y se formó un plan de venganza

¿Qué haría? No esperaba algo así, justo en el momento en que acababan de llegar.

Miró temblando a su alrededor y vio que los demás también parecían aterrorizados. Nadie hablaba mucho, salvo Hermione Granger, que susurraba muy deprisa todos los hechizos que había aprendido y se preguntaba cuál necesitaría.

-Si, estaba un poco nerviosa- explico sonrojada -No creo que murmurar todo hubiera ayudado al resto con sus nervios-

-No mucho, pero nos sorprendió que te supieras tanto hechizos- le dijo su novio abrazándola por los hombros

Harry intentó no escucharla.

Nunca había estado tan nervioso, nunca, ni siquiera cuando tuvo que llevar a los Dursley un informe del colegio que decía que él, de alguna manera, había vuelto azul la peluca de su maestro.

Todos se rieron por lo escuchado -¿Cómo volviste la peluca azul?- pregunto su padrino mientras se sujetaba el estómago por la risa.

-No lo se Sirius debe de ser, magia- extendió sus manos. Causando más risas en todos.

-Me estas tomando el pelo?-

-No que va Canuto- le dijo James.

-Harry debes mostrar más tu lado gracioso- dijo George

-Porque todos me dicen eso, si muestro mi lado gracioso-

-Si claro- respondieron sarcásticos.

Apareció de nuevo un vociferador y hablo con la conocida voz de la chica -Hey Harry si tiene un lado gracioso, pero no tienen el honor de conocerlo- se incendió en llamas y se volvió cenizas.

-Ven si muestro mi lado gracioso-

-Con Ginny eres diferente- contraataco la castaña, el azabache soltó un bufido y le dijo a Ron que continuara con la lectura.

-Harry y Ginny llenos de pasión, dándose u O- empezaron a cantar los merodeadores continuaron los futuristas y todo el gran comedor empezaron a cantar.

-Silencio!- grito hipermega sonrojado el azabache.

-Que sensible- murmuro el rubio

Mantuvo los ojos fijos en la puerta.

En cualquier momento, la profesora McGonagall regresaría y lo llevaría a su juicio final.

-Eso ya es exagerar-

-Naaa, James es igual, recuerdo que dijo algo parecido cuando llego- se burló el ojigris

Entonces sucedió algo que le hizo dar un salto en el aire...

Muchos de los que estaban atrás gritaron. —¿Qué es...?

Resopló. Lo mismo hicieron los que estaban alrededor. Unos veinte fantasmas acababan de pasar a través de la pared de atrás. De un color blanco perla y ligeramente transparentes, se deslizaban por la habitación, hablando unos con otros, casi sin mirar a los de primer año.

Por lo visto, estaban discutiendo. El que parecía un monje gordo y pequeño, decía:

—Perdonar y olvidar. Yo digo que deberíamos darle una segunda oportunidad...

—Mi querido Fraile, ¿no le hemos dado a Peeves todas las oportunidades que merece? Nos ha dado mala fama a todos y, usted lo sabe, ni siquiera es un fantasma de verdad... ¿Y qué estáis haciendo todos vosotros aquí?

-Hacen eso todos los años- dijeron varios

El fantasma, con gorguera y medias, se había dado cuenta de pronto de la presencia de los de primer año. Nadie respondió.

—¡Alumnos nuevos! —dijo el Fraile Gordo, sonriendo a todos—. Estáis esperando la selección, ¿no?

Algunos asintieron.

—¡Espero veros en Hufflepuff!—continuó el Fraile—. Mi antigua casa, ya sabéis.

—En marcha —dijo una voz aguda—. La Ceremonia de Selección va a comenzar.

La profesora McGonagall había vuelto. Uno a uno, los fantasmas flotaron a través de la pared opuesta.

—Ahora formad una hilera —dijo la profesora a los de primer año— y seguidme.

Con la extraña sensación de que sus piernas eran de plomo, Harry se puso detrás de un chico de pelo claro, con Ron tras él. Salieron de la habitación, volvieron a cruzar el vestíbulo, pasaron por unas puertas dobles y entraron en el Gran Comedor.

Harry nunca habría imaginado un lugar tan extraño y espléndido. Estaba iluminado por miles y miles de velas, que flotaban en el aire sobre cuatro grandes mesas, donde los demás estudiantes ya estaban sentados. En las mesas había platos, cubiertos y copas de oro. En una tarima, en la cabecera del comedor, había otra gran mesa, donde se sentaban los profesores.

-Descripción perfecta del Gran Comedor-

La profesora McGonagall condujo allí a los alumnos de primer año y los hizo detener y formar una fila delante de los otros alumnos, con los profesores a sus espaldas. Los cientos de rostros que los miraban parecían pálidas linternas bajo la luz brillante de las velas.

-De verdad eres muy observador- le dijo el pelirrojo (George)

Situados entre los estudiantes, los fantasmas tenían un neblinoso brillo plateado. Para evitar todas las miradas, Harry levantó la vista y vio un techo de terciopelo negro, salpicado de estrellas.

Oyó susurrara Hermione: «Es un hechizo para que parezca como el cielo de fuera, lo leí en la historia de Hogwarts».

-Eso mismo me dijo Lily-

-Shu Marl no interrumpas-

Era difícil creer que allí hubiera techo y que el Gran Comedor no se abriera directamente a los cielos.

Harry bajó la vista rápidamente, mientras la profesora McGonagall ponía en silencio un taburete de cuatro patas frente a los de primer año. Encima del taburete puso un sombrero puntiagudo de mago.

-Cachorro dime cuál es tu casa- hizo un divertido y exagerado puchero

-Sirius no puedes esperar un poco-

-Ño- aumento el puchero, causando ternura en una rubia

El sombrero estaba remendado, raído y muy sucio. Tía Petunia no lo habría admitido en su casa.

Tal vez tenían que intentar sacar un conejo del sombrero,

-Porque un conejo?-pregunto el azabache

-Porque en el mundo muggle existen "magos"; que en realidad son ilusionistas; donde el principal acto es sacar un conejo del sombrero- explico la pelirroja

pensó Harry algo irreflexiblemente, eso era lo típico de...

-Porque nunca terminas tus pensamientos, esta es la segunda vez- le regaño su madre

-Oh a Harry bebé le están regañando- se burló el pelirrojo.

-No soy un bebé- se quejó. "No por mucho tiempo" pensó el pelirrojo

Al darse cuenta de que todos los del comedor contemplaban el sombrero, Harry también lo hizo. Durante unos pocos segundos, se hizo un silencio completo. Entonces el sombrero se movió.

Una rasgadura cerca del borde se abrió, ancha como una boca, y el sombrero comenzó a cantar:

-Ron más te vale cantar- le advirtió George

-No voy a cantar la voy a leer como esta-

-Oh dámelo aburrido- le arrebato el libro

Oh, podrás pensar que no soy bonito,

pero no juzgues por lo que ves.

Me comeré a mí mismo si puedes

encontrar un sombrero más inteligente que yo.

Puedes tener bombines negros,

sombreros altos y elegantes.

Pero yo soy el Sombrero Seleccionador de Hogwarts

y puedo superar a todos.

No hay nada escondido en tu cabeza

que el Sombrero Seleccionador no pueda ver.

Así que pruébame y te diré dónde debes estar.

Puedes pertenecer a Gryffindor,

donde habitan los valientes.

Su osadía, temple y caballerosidad

ponen aparte a los de Gryffindor.

Los Griffindor (empezando por los Merodeadores) supuestamente dieron un rugido que sonó más bien como un gato maullando (a excepción de los futuristas) la Profesora McGonagall sonrió orgullosa de sus leones

Puedes pertenecer a Hufflepuff

donde son justos y leales.

Esos perseverantes Hufflepuff

de verdad no temen el trabajo pesado.

Los tejones pisotearon con todas sus fuerzas el piso

O tal vez a la antigua sabiduría de Ravenclaw,

Si tienes una mente dispuesta,

porque los de inteligencia y erudición

siempre encontrarán allí a sus semejantes.

Las águilas batieron sus brazos simulando a unas aves

O tal vez en Slytherin harás tus verdaderos amigos.

Esa gente astuta utiliza cualquier

medio para lograr sus fines.

Las serpientes no hicieron nada para mantener intacta su dignidad

¡Así que pruébame! ¡No tengas miedo!

¡Y no recibirás una bofetada!

Estás en buenas manos (aunque yo no las tenga).

Porque soy el Sombrero Pensante.

Todo el Gran Comedor estalló en aplausos cuando el pelirrojo termino de cantar -Ves Ronnie asi se hace- le entrego el libro y di una graciosa y exagerada reverencia

Todo el comedor estalló en aplausos cuando el sombrero terminó su canción. Éste se inclinó hacia las cuatro mesas y luego se quedó rígido otra vez.

—¡Entonces sólo hay que probarse el sombrero! —susurró Ron a Harry—.Voy a matar a Fred.

-Ron no digas esas cosas- le reprocho su madre

-Si lo siento ma, es que me mintió y pues ...- no termino de hablar ya que sentía un nudo en la garganta, pero nadie, a excepción de sus amigos, lo noto.

-Hablando de Fred en que momento va a venir?- pregunto Molly con un brillo en los ojos

-Hee no va a poder venir- dijo su gemelo.

Harry sonrió débilmente. Sí, probarse el sombrero era mucho mejor que tener que hacer un encantamiento, pero habría deseado no tener que hacerlo en presencia de todos.

-Totalmente de acuerdo- se escuchó a coro en todo el comedor

El sombrero parecía exigir mucho, y Harry no se sentía valiente ni ingenioso ni nada de eso, por el momento.

-Si que tenías serios problemas de autoestima- menciono su pelirrojo amigo

Si el sombrero hubiera mencionado una casa para la gente que se sentía un poco indispuesta, ésa habría sido la suya.

-Así nos sentimos todos- le tranquilizo su padre

-Por favor cachorro dime cuál es tu casa-

-Sirius estas a cinco minutos de descubrirlo-

-Pero igual dinos cuál es tu casa-

-E-S-P-E-R-A- repitió el azabache

La profesora McGonagall se adelantaba con un gran rollo de pergamino.

—Cuando yo os llame, deberéis poneros el sombrero y sentaros en el taburete para que os seleccionen —dijo—. ¡Abbott, Hannah!

Una niña de rostro rosado y trenzas rubias salió de la fila,

-Es tan tierna- murmuro el rubio

se puso el sombrero, que la tapó hasta los ojos, y se sentó. Un momento de pausa.

—¡HUFFLEPUFF!—gritó el sombrero. La mesa de la derecha aplaudió mientras Hannah iba a sentarse con los de Hufflepuff.

Igualmente aplaudieron en el Comedor como si recibieran ese año a su integrante

Harry vio al fantasma del Fraile Gordo saludando con alegría a la niña.

—¡Bones, Susan!—¡HUFFLEPUFF! —gritó otra vez el sombrero, y Susan se apresuró asentarse al lado de Hannah.

Otra vez aplaudieron y vitorearon los tejones

—¡Boot, Terry!

—¡RAVENCLAW!

La segunda mesa a la izquierda aplaudió esta vez.

Esta vez le toco aplaudir a la mesa de Ravenclaw

Varios Ravenclaws se levantaron para estrechar la mano de Terry, mientras se reunía con ellos.

Brocklehurst, Mandy también fue a Ravenclaw,

Más aplausos de las águilas

pero Brown, Lavender resultó la primera nueva Gryffindor,

Los leones estallaron en vítores por su nueva integrante; mientras la castaña resoplo molesta logrando que el pelirrojo la abrace por los hombros y le deje un beso en la coronilla, y sus amigos futuristas hagan muecas de asco

en la mesa más alejada de la izquierda, que estalló en vivas.

Harry pudo ver a los hermanos gemelos de Ron, silbando.

Bulstrode, Millicent fue a Slytherin. Tal vez era la imaginación de Harry; después de todo lo que había oído sobre Slytherin, pero le pareció que era un grupo desagradable.

-Pues estas en toda la razón- dijo su padrino.

-Me ofendes Sirius- dijo el azabache, quería divertirse un poco y ademas era culpa de ellos por pasarle su sangre bromista. esperaba que Draco le ayudara a hacer más creíble su broma. -Huy se me escapo-

-DESHONOR SOBRE TI!- grito histérico el ojigris.

-Sirius deja tranquilo al cervatillo- frunció el ceño -De verdad perteneces a las serpientes?- pregunto preocupado.

-Sí, le di muchos dolores de cabeza al hurón oxigenado- sostuvo la cabeza del rubio con un brazo y restregó el puño de su otra mano en su cabeza.

-Mi cabello cara-rajada- exclamo el rubio zafándose del agarre del azabache -No sé cómo te aguante siete años- dijo comprendiendo las intenciones del azabache quien puso cara de ofendido.

-Mi hijo es una serpiente- murmuro el azabache mayor.

Los futuristas aguantaban la risa no podían reprocharle al azabache divertirse un poco.

-Déjale tranquilo no tiene nada de malo ser Slytherin- les reprocho la pelirroja

-Pero es una serpiente SERPIENTE-

-Ser una "Serpiente" no va a cambiarlo; sigue leyendo Ron; y una palabra más Black y me conocerás cuando me molesto-

-No está ya molesta?- pregunto el ojimiel.

-No la provoquen- murmuro la rubia a sus amigos

Comenzaba a sentirse decididamente mal. Recordó lo que pasaba en las clases de gimnasia de su antiguo colegio, cuando se escogían a los jugadores para los equipos.

Siempre había sido el último en ser elegido, no porque fuera malo, sino porque nadie deseaba que Dudley pensara que lo querían.

-Que cobardes- murmuraron todos los leones

—¡Finch-Fletchley, Justin!

—¡HUFFLEPUFF!

Mientras los tejones aplaudían a su futuro integrante el ojigris murmuro -Muchos Hufflepuff; solo mencionaron a dos leones-

Harry notó que, algunas veces, el sombrero gritaba el nombre de la casa de inmediato, pero otras tardaba un poco en decidirse.

—Finnigan, Seamus. —El muchacho de cabello arenoso, que estaba al lado de Harry en la fila, estuvo sentado un minuto entero, antes de que el sombrero lo declarara un Gryffindor.

Más aplausos emocionados por los leones -Si ya faltaban leones- dijo alegre el ojigris

—Granger, Hermione.

Hermione casi corrió hasta el taburete y se puso el sombrero, muy nerviosa.

—¡GRYFFINDOR! —gritó el sombrero.

-Sabias que eras una leona!- gritaron emocionados los leones, mientras aplaudían felices; causando que la castaña se sonrojara

(Ron gruñó.) (Ron obvió esta parte)

Un horrible pensamiento atacó a Harry, uno de aquellos horribles pensamientos que aparecen cuando uno está muy intranquilo.

-A todos nos vino esos pensamientos- le tranquilizo su padre, pero aún se rehusaba por que su hijo sea una serpiente

¿Y si a él no lo elegían para ninguna casa?

-Imposible siempre vas a pertenecer a una casa- dijo la profesora McGonagall; un poco triste le hubiera gustado tener al muchacho en su casa

¿Y si se quedaba sentado con el sombrero sobre los ojos, durante horas, hasta que la profesora McGonagall se lo quitara de la cabeza para decirle que era evidente que se habían equivocado y que era mejor que volviera en el tren?

-Todos tenemos pensamientos tristes, pero te pasaste-

Cuando Neville Longbottom, el chico que perdía su sapo, fue llamado, se tropezó con el taburete. El sombrero tardó un largo rato en decidirse.

Cuando finalmente gritó: ¡GRYFFINDOR!,

-SIIIIII!- grito eufórico Frank al saber que su hijo iría a su misma casa.

-Suertudo- murmuraron el ojigris y el azabache, ganándose ambos un golpe en la cabeza por parte de la pelirroja

Neville salió corriendo, todavía con el sombrero puesto y tuvo que devolverlo, entre las risas de todos,

De igual modo en el gran todos rieron por el nerviosismo del rubio, causando un gran sonrojo de su parte

a MacDougal, Morag.

Malfoy se adelantó al oír su nombre y de inmediato obtuvo su deseo: el sombrero apenas tocó su cabeza y gritó: ¡SLYTHERIN!

Malfoy fue a reunirse con sus amigos Crabbe y Goyle, con aire de satisfacción.

Ya no quedaba mucha gente.

Moon... Nott... Parkinson... Después unas gemelas, Patil y Patil... Más tarde Perks, Sally-Anne... y, finalmente:

—¡Potter; Harry!

Mientras Harry se adelantaba, los murmullos se extendieron súbitamente como fuegos artificiales.

—¿Ha dicho Potter?

—¿Ese Harry Potter?

-No creo que haya otro Harry Potter-

Lo último que Harry vio, antes de que el sombrero le tapara los ojos, fue el comedor lleno de gente que trataba de verlo bien. Al momento siguiente,miraba el oscuro interior del sombrero. Esperó.

—Mm —dijo una vocecita en su oreja—. Difícil. Muy difícil. Lleno de valor, lo veo. Tampoco la mente es mala. Hay talento, oh vaya, sí, y una buena disposición para probarse a sí mismo, esto es muy interesante... Entonces, ¿dónde te pondré?

Harry se aferró a los bordes del taburete y pensó:

«En Slytherin no, en Slytherin no».

-Miedoso, miedoso- se burló el rubio

Todos mostraron caras de confusión por lo último leído

—En Slytherin no, ¿eh? —dijo la vocecita—. ¿Estás seguro? Podrías ser muy grande, sabes, lo tienes todo en tu cabeza y Slytherin te ayudaría en el camino hacia la grandeza. No hay dudas, ¿verdad?

Bueno, si estás seguro, mejor que seas ¡GRYFFINDOR!

Los Merodeadores abrieron la boca sorprendidos -¿Corni el cachorro nos hizo una broma?-

-Si Canuto el cervatillo nos hizo una broma-

-Felicidades cielo- le dijo su madre

-Te iba a desheredar!- explotaron al mismo tiempo los dos amigos

-Oh no ya empezaron- murmuro el ojimiel y se llevó una mano a la frente -Ron sigue leyendo- mientras ellos seguían gritando (¡VA A IR A GRYFFINDOR, VA A SER UN LEÓN!) y haciendo un baile extraño

-Ja irónico- murmuro el rubio -Va a Gryffindor por ser valiente, pero tiene miedo de ir a Slytherin- el azabache frunció el ceño y le saco la lengua

Harry oyó al sombrero gritar la última palabra a todo el comedor. Se quitó el sombrero y anduvo, algo mareado, hacia la mesa de Gryffindor. Estaba tan aliviado de que lo hubiera elegido y no lo hubiera puesto en Slytherin,

-Cobarde- murmuro el rubio y todos sus amigos leones le dieron un golpe en la cabeza -Hey, desordenan mi cabello-

que casino se dio cuenta de que recibía los saludos más calurosos hasta el momento. Percy el prefecto se puso de pie y le estrechó la mano vigorosamente, mientras los gemelos Weasley gritaban: «¡Tenemos a Potter! ¡Tenemos a Potter!».

Harry se sentó en el lado opuesto al fantasma que había visto antes. Éste le dio una palmada en el brazo, dándole la horrible sensación de haberlo metido en un cubo de agua helada.

El Harry del Gran Comedor sintió un escalofrió

Podía ver bien la Mesa Alta. En la punta, cerca de él, estaba Hagrid, que lo miró y levantó los pulgares. Harry le sonrió. Y allí, en el centro de la Mesa Alta, en una gran silla de oro, estaba sentado Albus Dumbledore.

Harry lo reconoció de inmediato, por el cromo de las ranas de chocolate. El cabello plateado de Dumbledore era lo único que brillaba tanto como los fantasmas.

El profesor le lanzo una mirada divertida a su futuro alumno

Harry también vio al profesor Quirrell, el nervioso joven del Caldero Chorreante. Estaba muy extravagante, con un gran turbante púrpura.

Y ya quedaban solamente tres alumnos para seleccionar. A Turpin, Lisa le tocó Ravenclaw, y después le llegó el turno a Ron. Tenía una palidez verdosa y Harry cruzó los dedos debajo de la mesa.

-Gracias compañero- le dio un golpe en la espalda

Un segundo más tarde, el sombrero gritó: ¡GRYFFINDOR!

Harry aplaudió con fuerza, junto con los demás, mientras que Ron se desplomaba en la silla más próxima.

—Bien hecho, Ron, excelente —dijo pomposamente Percy Weasley, por encima de Harry, mientras que Zabini, Blaise era seleccionado para Slytherin.

La profesora McGonagall enrolló el pergamino y se llevó el Sombrero Seleccionador. Harry miró su plato de oro vacío. Acababa de darse cuenta de lo hambriento que estaba. Los pasteles le parecían algo del pasado.

Albus Dumbledore se había puesto de pie. Miraba con expresión radiante a los alumnos, con los brazos muy abiertos, como si nada pudiera gustarle más que verlos allí.

-Correcto señor Potter, me alegra mucho recibir nuevos alumnos ya que como dice un dicho muggle "Los jóvenes y niños son el futuro del país"- recito el director

—¡Bienvenidos! —dijo—. ¡Bienvenidos a un año nuevo en Hogwarts! Antes de comenzar nuestro banquete, quiero deciros unas pocas palabras.

Y aquí están, ¡Papanatas! ¡Llorones! ¡Baratijas! ¡Pellizco!... ¡Muchas gracias!

-Huy adoro los discursos de Dumby; cortos y concisos- dijo el ojigris. Pero recibió un golpe.

-Sirius más respeto; disculpe profesor-

-No hay problema Euphenia-

Se volvió a sentar. Todos aplaudieron y vitorearon. Harry no sabía si reír o no.

-Yo me hubiera reído- le dijeron su padre y padrino.

-Ustedes se ríen de todo- se burlaron la pelirroja y el ojimiel

—Está... un poquito loco, ¿no? —preguntó con aire inseguro a Percy.

-Harry!- le reprocho la pelirroja. El azabache se encogió de hombros

—¿Loco? —dijo Percy con frivolidad—. ¡Es un genio! ¡El mejor mago del mundo! Pero está un poco loco, sí. ¿Patatas, Harry?

Harry se quedó con la boca abierta. Los platos que había frente a él de pronto estuvieron llenos de comida. Nunca había visto tantas cosas que le gustara comer sobre una mesa: carne asada, pollo asado, chuletas de cerdo y de ternera, salchichas, tocino y filetes, patatas cocidas, asadas y fritas, pudín, guisantes, zanahorias, salsa de carne, salsa de tomate y, por alguna extraña razón, bombones de menta.

-Tengo hambre- murmuraron al mismo tiempo el ojigris y pelirrojo.

-Por algo tienes el plato- le dijo la rubia al ojigris. Este emocionado pidió otra gran ración de comida. El pelirrojo iba a hacer lo mismo, pero:

-Ni se te ocurra Ronald, estás leyendo- le dijo su novia

-Maña- respondió como un niño pequeño

Los Dursley nunca habían matado de hambre a Harry,

-Solo te dejaban mínimo cuatro días sin comer- murmuro el pelirrojo molesto al igual que los Merodeadores

pero tampoco le habían permitido comer todo lo que quería. Dudley siempre se servía lo que Harry deseaba, aunque no le gustara.

-Ese niño es malvado no dejar comer lo que te gusta a alguien, debe ser considerado un crimen- dijo el ojigris con la boca llena de pollo asado con salsa.

-Sirius no hables con la boca llena!- le reprocho la rubia

Harry llenó su plato con un poco de todo, salvo los bombones de menta, y comenzó a comer. Todo estaba delicioso.

—Eso tiene muy buen aspecto —dijo con tristeza el fantasma de la gola, observando a Harry mientras éste cortaba su filete.

—¿No puede...?

-Que ternurita- dijeron todas la mujeres del Comedor

-Harry es una ternurita- dijo con voz chillona el desorejado

—No he comido desde hace unos cuatrocientos años —dijo el fantasma—.No lo necesito, por supuesto, pero uno lo echa de menos. Creo que no me he presentado, ¿verdad? Sir Nicholas de Mimsy-Porpington a su servicio. Fantasma Residente de la Torre de Gryffindor.

—¡Yo sé quién es usted! —dijo súbitamente Ron—. Mi hermano me lo contó. ¡Usted es Nick Casi Decapitado!

-Todos lo conocemos así, pero aun tiene la esperanza que lo llamen por su nombre completo- respondieron varios Gryffindors

—Yo preferiría que me llamaran Sir Nicholas de Mimsy... —comenzó a decir el fantasma con severidad, pero lo interrumpió Seamus Finnigan, el del pelo color arena.

—¿Casi Decapitado? ¿Cómo se puede estar casi decapitado?

-No debiste preguntar cuando aún comían- respondieron los leones

Sir Nicholas pareció muy molesto, como si su conversación no resultara como la había planeado.

—Así —dijo enfadado. Se agarró la oreja izquierda y tiró. Teda su cabeza se separó de su cuello y cayó sobre su hombro, como si tuviera una bisagra.

Los alumnos de otras casas soltaron gritos de asombro y asco ya que algunos, como Sirius, estaban comiendo

Era evidente que alguien había tratado de decapitarlo, pero que no lo había hecho bien. Pareció complacido ante las caras de asombro y volvió a ponerse la cabeza en su sitio, tosió y dijo: ¡Así que nuevos Gryffindors! Espero que este año nos ayudéis a ganar el campeonato para la casa. Gryffindor nunca ha estado tanto tiempo sin ganar. ¡Slytherin ha ganado la copa seis veces seguidas!

El ojigris se atoro con su comida -¡SEIS AÑOS!- gritaron todos los leones preocupados.

-Ven sin su cerdo de Potter van a perder seis años- murmuro el cabello grasiento -Son patéticos-

El Barón Sanguinario se ha vuelto insoportable... Él es el fantasma de Slytherin.

Harry miró hacia la mesa de Slytherin y vio un fantasma horrible sentado allí, con ojos fijos y sin expresión, un rostro demacrado y las ropas manchadas de sangre plateada.

-Nunca me agrado el Barón Sanguinario- murmuraron varios alumnos de otras casas, los Slytherin lo pensaron, pero no lo dijeron para mantener su orgullo

Estaba justo al lado de Malfoy que, como Harry vio con mucho gusto, no parecía muy contento con su presencia.

-Es muy tétrico y oscuro- se excusó el hurón

—¿Cómo es que está todo lleno de sangre? —preguntó Seamus con gran interés.

-Nunca te lo va a decir hasta los Merodeadores no conocen la historia- aseguro Frank siendo secundado por prácticamente todo el Gran Comedor.

-Es una historia interesante- dijo sin pensarlo el azabache ojiverde.

-No me sorprende que Harry conozca la historia- se burló Neville

-Solo me la contaron- se excusó -Y luego se la conté a los chicos- movió su cabeza en dirección a sus mejores amigos

—Nunca se lo he preguntado —dijo con delicadeza Nick Casi Decapitado.

Cuando hubieron comido todo lo que quisieron, los restos de comida desaparecieron de los platos, dejándolos tan limpios como antes. Un momento más tarde aparecieron los postres.

Trozos de helados de todos los gustos que uno se pudiera imaginar; pasteles de manzana,

-Ya no quiero leer es una tortura leer toda esa comida y no poder comerla- dijo el pelirrojo molesto, la castaña le dio un beso el feliz continuo la lectura.

tartas de melaza, relámpagos de chocolate, rosquillas de mermelada, bizcochos borrachos, fresas, jalea, arroz con leche...

Mientras Harry se servía una tarta, la conversación se centró en las familias.

—Yo soy mitad y mitad —dijo Seamus—. Mi padre es muggle. Mamá no le dijo que era una bruja hasta que se casaron. Fue una sorpresa algo desagradable para él.

Los demás rieron.

-No debieron reírse, en algunos matrimonios no aceptan que sean brujas o magos y terminan la relación o abandonan a sus hijos- dijo la pelirroja siendo secundada por varios.

-Sí, pero éramos críos no sabíamos muy bien la cosa de las familias- se excusó su hijo

—¿Y tú, Neville? —dijo Ron.

—Bueno, mi abuela me crió y ella es una bruja —dijo Neville

-Aun no me gusta que mi madre te crié- dijo el pelinegro (Frank), siendo secundado por Alice

—, pero la familia creyó que yo era todo un muggle, durante años. Mi tío abuelo Algie trataba de sorprenderme descuidado y forzarme a que saliera algo de magia de mí. Una vez casi me ahoga, cuando quiso tirarme al agua en el puerto de Blackpool,

-¡¿Como que casi lo ahoga?!- pregunto Alice histérica

-El tío Algie esta medio chiflado- excuso el pelinegro

pero no pasó nada hasta que cumplí ocho años. El tío abuelo Algie había ido a tomar el té y me tenía cogido de los tobillos y colgando de una ventana del piso de arriba, cuando mi tía abuela Enid le ofreció un merengue y él, accidentalmente, me soltó.

-Frank sin ofender, pero tu familia es rara- dijo el ojigris

-Na, ya lo sé- respondió

Pero yo reboté, todo el camino, en el jardín y la calle. Todos se pusieron muy contentos. Mi abuela estaba tan feliz que lloraba. Y tendríais que haber visto sus caras cuando vine aquí. Creían que no sería tan mágico como para venir.

-No me sorprendería que tuvieras problemas de confianza- dijo el azabache mayor

El tío abuelo Algie estaba tan contento que me compró mi sapo.

-Se debió acordar de Alice- dijo el pelinegro haciendo sonrojar a la mencionada

Al otro lado de Harry, Percy Weasley y Hermione estaban hablando de las clases.

-Sabias que serias igual a Luni y a la Peli- dijo el ojigris logrando que la mencionada se sonrojara

(«Espero que empiecen en seguida,

-Recién acaban de llegar-

hay mucho que aprender; yo estoy particularmente interesada en Transformaciones, ya sabes, convertir algo en otra cosa, por supuesto parece ser que es muy difícil. Hay que empezar con cosas pequeñas, como cerillas en y todo eso...»)

Harry, que comenzaba a sentirse reconfortado y somnoliento, miró otra vez hacia la Mesa Alta. Hagrid bebía copiosamente de su copa. La profesora McGonagall hablaba con el profesor Dumbledore. El profesor Quirrell, con su absurdo turbante, conversaba con un profesor de grasiento pelo negro, nariz ganchuda y piel cetrina.

-QUEJICUSSSS!- exclamaron sorprendidos los Merodeadores

Mientras el pelinegro mencionado pensaba "¿Profesor? No se veía como profesor tenía otras ambiciones"

-Quejicus NO puede ser profesor- afirmo el ojigris, llamando la atención.

-Que tiene que sea Profesor Black, al menos logre algo en la vida, no como tu que seguro estas vagabundeando pidiendo limosnas- al oír esto el mencionado levanta su varita (junto con sus amigos) casi al mismo tiempo que el pelinegro (también la levantaron Nott y Zabini). Justo cuando los seis estaban a punto de hechizarse una séptima varita se levantó.

-Expeliarmus- grito el azabache siendo acompañado por sus dos amigos quitando las varitas a los seis.

-Hey- exclamo el ojigris -Estas de su lado?- pregunto

-No estoy de su lado, pero le tengo cierto respeto al profesor Snape. Y antes de que pregunten lo sabrán en el último libro- dijo firme. Los Slytherin's se volvieron a sentar con la cabeza en alto al igual que los Gryffindor's.

-Tu hijo te dio una lección- se burló la pelirroja. El azabache frunció el ceño y le saco la lengua ofendido, logrando que ella riera.

Todo sucedió muy rápidamente. El profesor de nariz ganchuda miró por encima del turbante de Quirrell, directamente a los ojos de Harry... y un dolor agudo golpeó a Harry en la cicatriz de la frente.

Harry se llevó una mano a su cicatriz ya había olvidado el dolor que le producía. -Que le hiciste a mi hijo Quejicus?- pregunto molesto.

-No te veáis tan feliz del cuanto te bromeo que era una serpiente- dijo.

-Por favor silencio se comportan peor que críos- dijo la castaña

—¡Ay! —Harry se llevó una mano a la cabeza.

—¿Qué ha pasado? —preguntó Percy

—N-nada.

El dolor desapareció tan súbitamente como había aparecido. Era difícil olvidar la sensación que tuvo Harry cuando el profesor lo miró, una sensación que no le gustó en absoluto.

-Si le hiciste algo a mi ahijado/sobrino te la vas a ver conmigo- dijo el ojigris y el ojimiel

—¿Quién es el que está hablando con el profesor Quirrell? —preguntó a Percy.

—Oh, ¿ya conocías a Quirrell, entonces? No es raro que parezca tan nervioso, ése es el profesor Snape. Su materia es Pociones, pero no le gusta... Todo el mundo sabe que quiere el puesto de Quirrell. Snape sabe muchísimo sobre las Artes Oscuras.

-No me sorprende seguro va a ser un asqueroso Mortifago- murmuraron los Merodeadores

Harry vigiló a Snape durante un rato, pero el profesor no volvió a mirarlo.

-Porque quisiera ver al hijo de Potter- dijo frió

Por último, también desaparecieron los postres, y el profesor Dumbledore se puso nuevamente de pie. Todo el salón permaneció en silencio.

—Ejem... sólo unas pocas palabras más, ahora que todos hemos comido y bebido. Tengo unos pocos anuncios que haceros para el comienzo del año.

»Los de primer año debéis tener en cuenta que los bosques del área del castillo están prohibidos para todos los alumnos. Y unos pocos de nuestros antiguos alumnos también deberán recordarlo.

-No debería de estar prohibido- empezó el ojigris intentando olvidar que su enemigo seria el profesor de su ahijado -El bosque es grandioso, ¿cierto Corni?-

-A mí no metas Canuto- respondió este al ver la mirada que le mandaba su madre

Los ojos relucientes de Dumbledore apuntaron en dirección a los gemelos Weasley.

-Porque no me sorprende que hayan ido al bosque?- se preguntó la Señora Weasley.

-Porque eres nuestra madre y nos quieres mucho- respondió el pelirrojo

—El señor Filch, el celador, me ha pedido que os recuerde que no debéis hacer magia en los recreos ni en los pasillos.

-Por favor, solo podemos hacer magia en el colegio obvio que vamos a hacerlo- interrumpió el pelinegro (Frank)

»Las pruebas de quidditch tendrán lugar en la segunda semana del curso. Los que estén interesados en jugar para los equipos de sus casas, deben ponerse en contacto con la señora Hooch.

-Hiciste las pruebas?-

-James ya te dijo que no perteneció al equipo-

-Me acabas de enterrar otra estaca en el corazón Lisl-

»Y por último, quiero deciros que este año el pasillo del tercer piso, del lado derecho, está fuera de los límites permitidos para todos los que no deseen una muerte muy dolorosa.

-Pero no hay nada interesante en ese pasillo- dijeron los Merodeadores.

-Pues ese año si iba algo muy interesante- respondió burlón el pelirrojo

Harry rió, pero fue uno de los pocos que lo hizo.

—¿Lo decía en serio? —murmuró a Percy.

—Eso creo —dijo Percy, mirando ceñudo a Dumbledore—. Es raro, porque habitualmente nos dice el motivo por el que no podemos ir a algún lugar. Por ejemplo, el bosque está lleno de animales peligrosos, todos lo saben. Creo que, al menos, debió avisarnos a nosotros, los prefectos.

—¡Y ahora, antes de que vayamos a acostarnos, cantemos la canción del colegio! —exclamó Dumbledore. Harry notó que las sonrisas de los otros profesores se habían vuelto algo forzadas.

-No os gusta la canción- pregunto preocupado a sus colegas.

-No es eso es que cantarla todos los años es un poco monotomo- respondió la profesora McGonagall por sus compañeros

Dumbledore agitó su varita, como si tratara de atrapar una mosca, y una larga tira dorada apareció, se elevó sobre las mesas, se agitó como una serpiente y se transformó en palabras.

—¡Que cada uno elija su melodía favorita! —dijo Dumbledor—. ¡Y allá vamos!

Y todo el colegio vociferó:

-También queremos cantar- dijeron varios estudiantes. El profesor sonrió como un niño pequeño y levanto su varita haciendo aparecer las letras

Hogwarts, Hogwarts, Hogwarts,

enséñanos algo, por favor.

Aun que seamos viejos y calvos

o jóvenes con rodillas sucias,

nuestras mentes pueden ser llenadas

con algunas materias interesantes.

Porque ahora están vacías y llenas de aire,

pulgas muertas y un poco de pelusa.

Así que enséñanos cosas que valga la pena saber,

haz que recordemos lo que olvidamos,

hazlo lo mejor que puedas,

nosotros haremos el resto,

y aprenderemos hasta que nuestros cerebros se consuman.

-Amo el himno del colegio- dijo el ojigris con una mano en el pecho

-Más que a cierta persona?- pregunto divertido el ojimiel.

-No, ella siempre va a estar en mi corazón- respondió. La rubia oculto sus celos.

Cada uno terminó la canción en tiempos diferentes. Al final, sólo los gemelos Weasley seguían cantando, con la melodía de una lenta marcha fúnebre.

El pelinegro extendió su mano y choco los cinco con el pelirrojo -Ya tenemos a nuestros herederos de bromas- dijo feliz

Dumbledore los dirigió hasta las últimas palabras, con su varita y,cuando terminaron, fue uno de los que aplaudió con más entusiasmo.

—¡Ah, la música! —dijo, enjugándose los ojos—. ¡Una magia más allá de todo lo que hacemos aquí! Y ahora, es hora de ir a la cama. ¡Salid al trote!

Los de primer año de Gryffindor siguieron a Percy a través de grupos bulliciosos, salieron del Gran Comedor y subieron por la escalera de mármol.

-ESPERA!-grito el ojigris haciendo sobresaltar a todos

-Que tienes Sirius?-

-Van a conocer nuestra entrada y nuestra sala común- respondió

Se quedaron callados un momento y luego procesaron -¡Van a conocer nuestra sala común!-

-Que dramáticos si supieran que también conocerán las salas de los Slytherin y los Ravenclaw- dijo el azabache. Pero varios lo escucharon y empezó aún más alboroto.

-SILENCIO!- se escucharon cuatro gritos provenientes de las Señoras Potter, Weasley, Evans y la profesora McGonagall.

-Al fin, sigue leyendo Ron-

Las piernas de Harry otra vez parecían de plomo, pero sólo por el exceso de cansancio y comida. Estaba tan dormido que ni se sorprendió al ver que la gente de los retratos, a lo largo de los pasillos, susurraba y los señalaba al pasar; o cuando Percy en dos oportunidades los hizo pasar por puertas ocultas detrás de paneles corredizos y tapices que colgaban de las paredes. Subieron más escaleras, bostezando y arrastrando los pies y, cuando Harry comenzaba a preguntarse cuánto tiempo más deberían seguir, se detuvieron súbitamente.

Unos bastones flotaban en el aire, por encima de ellos, y cuando Percy se acercó comenzaron a caer contra él.

—Peeves —susurró Percy a los de primer año—. Es un duende, lo que en las películas llaman poltergeist. —Levantó la voz—: Peeves, aparece.

La respuesta fue un ruido fuerte y grosero, como si se desinflara un globo.

-James le enseño eso- dijo el ojigris divertido

—¿Quieres que vaya a buscar al Barón Sanguinario?

-Con razón no te respeta, tienes que hacer bromas con el o ofrecer algo a cambio- dijeron los Merodeadores y George

Se produjo un chasquido y un hombrecito, con ojos oscuros y perversos y una boca ancha, apareció, flotando en el aire con las piernas cruzadas y empuñando los bastones.

—¡Oooooh! —dijo, con un maligno cacareo—. ¡Los horribles novatos! ¡Qué divertido!

De pronto se abalanzó sobre ellos. Todos se agacharon.

—Vete, Peeves, o el Barón se enterará de esto. ¡Lo digo en serio! —gritó enfadado Percy Peeves hizo sonar su lengua y desapareció, dejando caer los bastones sobre la cabeza de Neville.

-Siempre a mí me pasan esas cosas- dijo divertido el rubio

Lo oyeron alejarse con un zumbido, haciendo resonar las armaduras al pasar.

—Tenéis que tener cuidado con Peeves —dijo Percy, mientras seguían avanzando—. El Barón Sanguinario es el único que puede controlarlo, ni siquiera nos escucha a los prefectos.

-También nos hace caso-

-No me sorprende seguro son sus distribuidores de bombas fétidas- dijo la pelirroja

Ya llegamos. Al final del pasillo colgaba un retrato de una mujer muy gorda, con un vestido de seda rosa.

—¿Santo y seña? —preguntó.

—Caput draconis —dijo Percy, y el retrato se balanceó hacia delante y dejó ver un agujero redondo en la pared.

-Por suerte la contraseña se cambia cada tiempo y reconoce a sus alumnos de Gryffindor- dijeron varios leones aliviados

Todos se amontonaron para pasar (Neville necesitó ayuda)

-¿Tienes que fijarte en todos los detalles?- pregunto divertido el rubio, el azabache se encogió de hombros

y se encontraron en la sala común de Gryffindor; una habitación redonda y acogedora, llena de cómodos sillones.

-Al menos no la describió mucho- dijeron algunos leones

Percy condujo a las niñas a través de una puerta, hacia sus dormitorios, y a los niños por otra puerta.

Al final de una escalera de caracol (era evidente que estaban en una de las torres) encontraron, por fin, sus camas, cinco camas con cuatro postes cada una y cortinas de terciopelo rojo oscuro. Sus baúles ya estaban allí.

Demasiado cansados para conversar, se pusieron sus pijamas y se metieron en la cama.

—Una comida increíble, ¿no? —murmuró Ron a Harry, a través de las cortinas—. ¡Fuera, Scabbers! Te estás comiendo mis sábanas.

Harry estaba a punto de preguntar a Ron si le quedaba alguna tarta de melaza,

-Acababan de cenar e ibas a seguir comiendo?- pregunto divertida la pelirroja

pero se quedó dormido de inmediato.

Harry se quedo "dormido" sobre el hombro de la castaña -Ese hechizo es muy minucioso- murmuro preocupada

Tal vez Harry había comido demasiado, porque tuvo un sueño muy extraño.

Harry frunció el ceño

Tenía puesto el turbante del profesor Quirrell, que le hablaba y le decía que debía pasarse a Slytherin de inmediato, porque ése era su destino. Harry contestó al turbante que no quería estar en Slytherin y el turbante se volvía cada vez más pesado. Harry intentó quitárselo, pero le apretaba dolorosamente, y entonces apareció Malfoy, que se burló de él mientras luchaba para quitarse el turbante. Luego Malfoy se convirtió en el profesor de nariz ganchuda, Snape, cuya risa se volvía cada vez más fuerte y fría...

-No me gusta ese sueño- murmuraron muy preocupados los Merodeadores y la pelirroja.

-Tuvo peores-murmuro el pelirrojo viendo preocupado a su mejor amigo

Se produjo un estallido de luz verde y Harry se despertó, temblando y empapado en sudor.

Harry se despertó con un sobresalto -No sabía que el hechizo fuera tan minucioso- dijo tomándose la cara con las manos

Se dio la vuelta y se volvió a dormir. Al día siguiente, cuando se despertó,no recordaba nada de aquel sueño.

-Pues ahora lo recuerdo- dijo -Sigue leyendo Ron-

-Termina aquí el capítulo-

-Bien jóvenes ya leímos siete capítulos es hora de ir a dormir-

-Pero el tiempo no se iba a detener?- preguntaron todos.

-Fuera del colegio se detuvo, dentro sigue pasando las horas-

-Vamos todos a dormir nosotros dormiremos en una sala especial Señores Potter, Weasley y Evans en la sala de Gryffindor ya se acomodaron espacios - dijo la castaña con tono autoritario. El pelirrojo marco la página donde se quedaron y todos se fueron a dormir a sus respectivas salas comunes, mientras los futuristas fueron a la sala de Menesteres ...