Descargo de responsabilidad: Los personajes pertenecen a DC Cómics. No hay ánimo de lucro.


Capítulo 7:

Para mantener a Sofía ocupada y alejada de Víctor, a Mario se le había ocurrido la idea de que Víctor y sus chicas mantuvieran a Jim hasta que se recuperase. Víctor sería su niñera personalizada. También lo hacía para que Sofía se mantuviera alejada de ellos, si esto había sido un golpe ocasionado por ella, tal y como Mario sospechaba, lo único sensato sería ponerlos a ambos juntos, así la familia de Víctor y sus chicas estarían protegidas por el único policía de Gotham que se encargaría de investigar en caso de que sucediera algo y Jim estaría protegido en caso de que alguien intentara matarles, porque para ser sinceros, nadie podía confiar en la policía de Gotham, ni siquiera en Bullock, uno de los policías más corruptos. Si Jim desaparecía no habría nadie que lo buscase, porque a todos le gustaba ganar la paga extra que recibían todos los meses para mantenerse callados y no dar problemas. El problema con este sistema era que cuando en verdad necesitabas a la policía, todos te ignoraban y preguntaban directamente quién creías que había sido, ese sería al que encarcelarían, sin investigar quién era el verdadero culpable. Sofía, si estaba interesada en quitar el poder a la mafia de Gotham, tendría a la policía en una semana. Las familias mafiosas necesitaban a Jim Gordon de su lado, porque era el único que se dignaría a averiguar la verdad.

Esto no resultaba fácil, porque Jim era un paciente terrible, que nada más despertar, había intentado darse de alta y marcharse. Carmine no le había dejado y Gordon, sin fuerzas para levantarse realmente, se había echado sobre un costado, dándole la espalda, como si fuera un niño pequeño con una rabieta. Después, cuando Carmine había estado tomando una siesta, había conseguido levantarse sin despertarlo, pero se olvidó que Víctor, quien siempre acompañaba a Carmine, estaba vigilando fuera de la puerta y no le dejó salir, agarrándolo y llevándolo a la cama nuevamente, despertando a Carmine en el proceso. Después, Gordon empezó a llamar a gritos a su médico, Mario acudió de inmediato desde la sala de urgencias, donde llevaba trabajando durante horas sin descanso y sólo su profesionalidad le impidió volverse irascible ante la terquedad de Gordon de quedarse tranquilo. Para colmo, Lee estaba frenética porque había recibido una carta con un acertijo preguntando por la salud de Gordon y un reloj dibujado y un sombrero que decía tick tack y preguntando por la próxima fiesta del té. Eso preocupó a Mario, porque ahora los villanos de Gotham, obsesionados con Gordon, estaban organizados e iban tras Jim, sólo esperaba que dejasen a Lee tranquila y que se obsesionasen con el próximo payaso que tomase las calles, dejando a Jim fuera de cualquier tipo de maquinación que le provocara más estrés. Alejando a Jim de los problemas, Lee se tranquilizaría. Mario quería tener los días normales de los que disfrutaba antes de que Gordon llegara a Gotham.

Víctor parecía divertido ante la escena que estaba ocasionando Gordon. Mario, cansado y harto, le dio un tranquilizante. Durante el tiempo que Jim estuvo sedado, tras intentar luchar contra los sedantes, Carmine y Víctor pudieron descansar, sabiendo que las chicas de Víctor vigilaban el acceso y les informarían de cualquier problema. Pero cuando despertó, Gordon seguía insistiendo en abandonar el hospital e irse a su casa y según la normativa del hospital él estaba en su derecho de pedirlo, el problema era que en las condiciones en las que se encontraba no podía quedarse solo y Gordon no tenía familiares ni amigos que pudieran acogerle. Fue entonces cuando se le ocurrió la fantástica idea, aunque en realidad a Mario le habría gustado ofrecerse voluntario para cuidarle y así devolverle el favor por salvarle la vida, no poseía el tiempo suficiente para hacerlo, teniendo un trabajo al que tenía que asistir y si lo llamaban de urgencias, tendría que ser a cualquier hora.

Jim no estaba seguro con Mario y Mario no estaba seguro con Jim, pero con Víctor era diferente.

Carmine lo había organizado todo, mandando a las chicas de Víctor para que fueran a su apartamento y cogieran lo necesario para que Gordon estuviera con ellas una semana como mínimo, más tiempo si se alargaba su recuperación. No había mucha expectación entre ellas, pero sabían seguir órdenes y esto no era más que un trabajo. Jim era reacio, pero Mario sabía que Víctor nunca fallaba en un trabajo, por muy complicado que fuera. No importa lo difícil que fuera el carácter de Jim, mientras Carmine no se lo ordenase, Victor no lo mataría, ni siquiera si se lo ordenaba El Pingüino. Los capos de la mafia, leales a Carmine, algunos de los cuales deberían estar jubilados, también habían sido puestos bajo protección y convivirían con Jim y Víctor, para evitar posibles golpes. Seguirían controlando su parte de la ciudad, pero lo harían desde dirección desconocida. Ni Carmine ni Mario ni Lee podían abandonar la mansión Falcone, porque eso sería muy sospechoso y no querían mostrar debilidad. Headhunter se encargaría de su protección, aunque Mario era reticente a dejar a Gordon fuera de su vista, para consternación de Víctor. Después de Víctor, Headhunter era el sicario más fiable y totalmente leal a los Falcone, además de ser el mejor amigo de Víctor.

- Ayer vi a tu hermana, Mario.-dijo una enfermera del turno de tarde. Ella ya se marchaba, pero quería hablar con Mario. Era una de las cotillas, Mario prefería mantenerse alejado de mujeres como ella.-Estaba comiendo en el Iceber Lounge, con un señor delgado con un bastón. No me habías dicho que tu hermana se estaba viendo con alguien.

Para alguien ajeno a la familia, como Lee, esto no significaba nada, pero para alguien como Mario, esto era una declaración de guerra proveniente de Sofía. Estaba organizando a los enemigos de los Falcone, yendo contra una orden directa del rey capo. Mario no quería saber este tipo de chismes, porque le ponían en la tesitura de elegir entre ponerse del lado de su padre, o de su hermana. Pero no tuvo que divagar mucho tiempo. Mario nunca sería un chivato y la lealtad hacia su familia prevalecía sobre cualquier cosa. Amaba a su padre, a su hermana y a su esposa, pero al final, siempre escogería estar del lado de su padre, porque era la única manera en la que podía proteger a su esposa. Mario no era ajeno al trabajo de su padre, sabía cómo acabaría todo si había una lucha interna dentro de una misma familia. Quizá Lee y él deberían hacer las maletas y marcharse de luna de miel, así estarían lejos de Gotham y de todos sus problemas y lo haría ahora mismo si fuera necesario, salvo que eso se consideraría debilidad y su padre podría sufrir las consecuencias.

- Hola papá.-dijo Mario.-Sofía y El Pingüino están confabulados. Podrían dar un golpe en cualquier momento.

- Deberíamos cambiar el plan.-dijo Carmine.-Podríamos convivir con Víctor y Jim por unos días.

Carmine colgó el teléfono. Mario estaba estupefacto. ¿Cuál era el plan de su padre, qué Jim Gordon les protegiera a todos? Jim Gordon era un solo hombre, pero Carmine esperaba grandes cosas de él y Gordon no podría lograrlo. Mario haría lo que su padre le ordenara y si consideraba que Gordon estaba en condiciones de proteger a seis capos de la mafia y a todas sus familias, Mario no discutiría con él, sólo se pasaría por la farmacia a comprar tranquilizantes y sedantes, necesarios cuando llegara el momento.