Disclaimer: Slam Dunk pertenece a Takehiko Inoue y esta historia es solo por entretención, surgida de un momento de aburrimiento en cuarentena y sin grandes pretenciones.

Notas de la autora: Del capítulo 5 nació un nuevo ff, "El departamento de Kogure" sobre las aventuras de él, Akagi y Mitsui en la universidad.

Se recomienda ajustar los márgenes para una lectura cómoda.

Se agradecen los comentarios, sugerencias y correcciones.


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El primer amor

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Capítulo 8: Hanami y umeshu

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Yohei pasó el resto del año (y de la preparatoria, aunque aún no lo supiera) intentando negar lo que sentía. Acallando ese crujido cuando escuchaba su risa, intentando controlar el sudor de sus manos y la tensión en su espalda alta. Él no era así. Era valiente, seguro, cuando se enfrentaba a un problema, iba y lo resolvía junto a sus amigos. No era injusto, no se sobrepasaba, pero lo resolvía. Cuando quería algo iba tras ello, como cuando trabajó y ahorró para su motoneta usada y rosa. Era demasiado extraño para él no poder hacer nada en esta situación nueva. Demasiado extraño que su propio cuerpo lo traicionara.

Cuando realizaba los deberes de inglés en casa intentaba que su mente no vagara en recordar su pelo y preguntarse que se sentiría tocarlo. Lo mismo pasaba cuando estaba en la escuela. En dos ocasiones tuvo que salir corriendo a lavarse la cara después de imaginarla sentaba en la mesa, solos en el salón, ella con el pelo suelto. Ni siquiera había sido durante la clase de inglés. Tenía que controlarse.

"¿Qué hay de especial en ella de cualquier modo?" No era fea, pero tampoco era la más bonita de la escuela. No era particularmente delicada o suave (tampoco era brusca). No tenía problema en gritarles y perder la paciencia cuando no se callaban. No usaba maquillaje y todavía tenía esa curva de niñez en la cara. Su ropa siempre era negra y simple, su cabello negro siempre en una coleta alta cuando estaba trabajando. Tenía los ojos grandes por ser solo medio japonesa ¿pero quién se fijaba realmente en esas cosas? sin embargo se encontraba pensando "son tan bonitos, con pestañas largas". Sacudió la cabeza para despejarse. No había algo especial en ella como en otras chicas.

"Se nota que le gusta enseñar" se dijo Yohei mirando rápidamente a la ventana mientras la profesora caminaba hacia Hanamichi, delante de él. Se había acercado a explicarle otra vez el ejercicio, pero de manera diferente, buscado ejemplos que pudieran llamarle la atención.

Hacía eso con todos, había una chica del equipo de tenis con muchas dificultades en matemáticas. En las horas de reforzamiento la profesora siempre buscaba ejemplos especiales para ella y se acercaba para repasar la materia varias veces en la clase, asegurándose de que estaba entendiendo. La chica morena y de coletas -que era muy baja y grácil- le sonreía de vuelta con las orejas sonrojadas como pidiendo disculpas por no entender, pero Narumi sensei la felicitaba incluso en los errores.

Así era con todos, en la sala de clases les daba ánimos y todo paso en la dirección correcta, por mínimo que fuera e incluso si era debido a un error, era una oportunidad de halago.

Sí, había chicas más guapas. Pero era su risa de niña, un poco tonta, lo que le llamaba la atención. Se reía con el cuerpo, su pecho se movía, sus hombros, su pelo. Era siempre una risa sincera que le revolvía el estómago y le secaba la garganta.

Fuera de la sala de clases, cuando la había visto en otras instancias, era mucho más relajada e informal. Como esa vez en la noche de Hanami cuando regresaban después de celebrar su cumpleaños comiendo bajo los árboles y luego jugando videojuegos en el local de siempre. La encontraron saliendo de la estación. Yohei Mito se rio ante el recuerdo y todos los alumnos de la sala se giraron a mirarlo, la profesora incluida. Pidió disculpas y escondió su cara dentro del libro, las orejas ardiendo.

Ya era tarde y un hombre casi del porte de Hanamichi, corpulento y de traje formal, llevaba a una mujer apoyada en su brazo. La reconoció por la risa, pero no hizo nada "es mi imaginación" se dijo. Hasta en vacaciones creía que podía escucharla.

De pronto la mujer se enojó, se separó del hombre con un empujón y le gritó "no te llevaré a mi departamento". Los cinco amigos se pusieron alerta y se acercaron. Realmente era ella.

- ¡Narumi sensei! -gritaron mientras se lanzaban al hombre de cabellos castaños y ojos claros, era extranjero.

El hombre se asustó y movió a la mujer tras de sí para protegerla del grupo de pandilleros. ¿Acaso querían robarle? Los cinco lo rodearon listos para golpearlo. "¿Te Parece correcto acosar a las mujeres?" le gritaron.

- ¿No estarán peleando en la calle? -dijo la profesora que se veía mucho más estable, aunque fingido.

- Narumi sensei- dijo Takamiya- aléjese de él, la protegernos.

El hombre se veía confuso.

- Lily, what's going on? You know them?

- They are my students.

- Wow! they will see you drunk, worst teacher ever -le dijo riendo y empujándola con cariño.

- Ouch! You bastard! -dijo golpeándole el brazo. De pronto los dos volvieron a fijarse en los adolescentes que los miraban confundidos. Claramente no estaba en problemas.

- Él es mi hermano, Narumi Moss.

- Don't tell them my name, is embarrasing - le dijo. La mujer se puso a reír con todo el cuerpo, como siempre.

Yohei no decía nada, no podía. Estaba usando un vestido celeste y nunca la había visto con colores antes. También estaba suavemente maquillada. Se veía un poco mayor. No era que Yohei no tuviera nada que decir, era que no podía hablar. Había olvidado cómo.

- Le avergüenza su nombre. Mamá es florista, obligó a papá a ponernos nombres de plantas si quería que lleváramos su apellido japonés.

- ¡Me llamo musgo todo por su gusto por las plantas! -dijo el hombre que de pronto se veía más pequeño de lo que era y comenzaba a llorar.

Los amigos se estaban aguantando la risa y la cara de Hanamichi era casi del tono de su cabello. "Just laugh already... solo ríanse" les dijo. Los chicos explotaron. Moss estaba acostumbrado y no iba a enojarse con los estudiantes de su hermana menor porque entonces ella se enojaría y "eso sí que da miedo".

- Pensábamos que estaba en peligro porque le gritaba... y bueno, no se parecen.

Los hermanos se miraron. La mujer le llegaba más abajo de los hombros. Su cabello y facciones eran diferentes, con excepción de la forma de los ojos, pero hasta el color (verdes en el hombre, cafés en ella) eran distintos.

- Ah yes, mis tres hermanos se parecen a mamá, dos de ellos son gemelos. Incluso eran altos antes de jugar básquetbol. -Los dos levantaron la mano a la vez y la pusieron un poco sobre la mujer, aproximadamente a 1,75 cm - papá es bajo, de pelo negro y liso como yo- los dos movieron las manos a una posición más un baja que la profesora.

- They make a cute couple -sonrió el hombre ampliamente, su risa también movía su cuerpo, en eso era obvio que eran hermanos, pero no tenía el tono aniñado de ella.

"Podrían tener una hermana más joven... pero probablemente no sería lo mismo" se encontró pensando Yohei. Ya lo había meditado muchas veces, no había una razón para enamorarse, no había algo especial en ella o en nadie, simplemente había sucedido. "Se ve bien maquillada" quiso decir, pero se aguantó. Sus mejillas tenían un leve tono rosado, probablemente debido al calor del alcohol.

- My apartment is nearby, just let me here.

- I won't, something bad could happen to you.

Los hermanos comenzaron a discutir. Moss se tocó la frente, estaba un poco harto de ella. Habían celebrado el ascenso de uno de sus hermanos mayores y como siempre había tenido que hacerse cargo de ella. "Y bebí mucho más, cómo es posible. Yoko ya debe haber llegado a casa" se dijo comenzando a tener un leve dolor de cabeza.

El grupo de amigos se miró. A pesar de la falta de parecido, cuando discutían se notaba que eran familia. El teléfono de él sonó y contestó en japonés.

- Estoy tratando de llevarla a casa, pero ES MUY TERCA.

- NO TE DIRÉ DÓNDE VIVO O LE DIRÁS A PAPÁ Y NO ME DEJARÁ EN PAZ, VETE A CASA, DEBES ACOSTAR A ANNE Y YOKO TE ESPERA. HOLA YOKO -gritó al teléfono.

- ¿ACASO TIENES CINCO AÑOS? NO PUEDES OCULTARLE A NUESTROS PADRES DÓNDE VIVES.

- TE OBLIGARON A VIVIR CERCA PORQUE ERES EL MENOR DE LOS HOMBRES, ¿qué crees que pasará conmigo?, papá vendrá siempre, sospechará de cualquiera que entre a casa y mamá comenzará a pedirme nietos. THEY ARE CRAZY!

- THEY ARE NOT, RESPECT OUR PARENTS, STUPID!

- THEY GOT ALL WEIRD BECAUSE A GUY WAS TALKING TO ME AT THE STATION THE OTHER DAY. He was asking for directions and was twice my age... maybe more.

- Sí, era bastante viejo, puedes conseguir algo mejor, tan fea no eres. Solo están preocupados por tu soltería eterna y mala suerte en el amor. Consigue un novio que no sea un idiota alguna vez.

- I ALREA... shut up, they need to mind their own business.

La mujer miró al suelo. Por un momento estuvo a punto de revelar algo que aún era privado. Con Sendoh habían decidido no decirle a nadie. Y ella quería que todos supieran, pero era una relación demasiado frágil y problemática.

Los chicos se miraron avergonzados. Aunque entendían la mitad ya era demasiada información.

- Alright! te ves más despierta y ya puedes caminar. Please call me once you get home y aprende a beber, fueron solo tres shots de umeshu y estábamos comiendo- rodó los ojos, la abrazó y besó el pelo antes de tirárselo como si fuera un niño. Sí, eran hermanos sin duda. Ella envió saludos a su sobrina.

El hombre se despidió de los adolescentes y corrió a la estación, era veloz a pesar de su contextura.

- Los profesores no deberían verse en estas condiciones -se disculpó. Ya se estaba pasando el efecto del alcohol.

Sacó de su bolso una billetera y se acercó a la máquina expendedora. La misma donde Yohei la conoció. La mujer se compró una lata enorme de café.

- ¿Quieren algo? Los invito. Hay jugos, sodas... - los muchachos se entusiasmaron ante algo gratis.

- No debería caminar sola... -dijo Yohei muy bajito, para sí, lleno de preocupación. Hanamichi fue el único que lo escuchó.

- MUY BIEN -dijo el pelirrojo abriendo su lata de jugo de manzana -en agradecimiento la acompañaremos a casa, ya está oscuro y le puede pasar algo.

- Eso debería decirlo yo que soy la profesora.

Los chicos insistieron mientras Hanamichi le guiñaba el ojo a su amigo. Una parte de sí estaba emocionado, pero otra quería alejarse de las ilusiones. Caminó en silencio tras de ellos mientras conversaban con ella, que reía como siempre. Hablaban de básquetbol.

Sus amigos eran un grupo ridículo, pero se cuidaban entre todos y Hanamichi hacía de todo para intentar que pasara más tiempo con la profesora. Se podrían decir muchas cosas de su mejor amigo, incluso se podría poner en duda que era un genio del básquetbol, pero nadie jamás negaría que era un romántico empedernido.

Caminaron un par de cuadras en dirección al mar y se encontraron con un edificio de varios pisos con departamentos tipo estudio.

- Here we are! Gracias por acompañarme, son buenos chicos -les dijo mientras emocionadamente les revolvía el cabello en agradecimiento, Hanamichi tuvo que agacharse mucho y su cabello seguía bastante corto como para ser revuelto. De todas las cabezas cayeron unos pétalos de cerezo. - No tengo nada que darles en agradecimiento.

Esta vez la mujer andaba con una cartera pequeña que no podría contener tanta comida como siempre.

"Esa parte de ella también me gusta" pensó Yohei. "Su absurdo bolso lleno de comida y que siempre beba café". La miró con ternura "pero que no tenga ese olor, sino a una mezcla de limón y naranjas todo el tiempo". El salón siempre olía un poco cítrico después de su clase. Le miró el cuello destapado y el vestido con un hombro caído, "probablemente su vestido también huele a limón", se sonrojó y giró hacia sus amigos nada atractivos. "Piensa cosas feas, Yohei" se dijo.

- Puede darnos su número de teléfono.

- O de departamento.

- Contarnos si realmente no tiene novio.

- Si le gustan los chicos de cabello negro y gran estilo que nacieron en primavera.

Yohei quedó en blanco ante las preguntas de sus amigos, especialmente la de Hanamichi. En otra instancia ella se habría enojado, pero probablemente por culpa del alcohol, solo le parecieron unos bromistas. Se despidió indicándoles que fueran directo a casa.

-Yohei, tienes suerte, vive cerca- se emocionó Noma.

- ¿Creen que exageramos con las preguntas?

- Ohkusu, no digas eso, además tú preguntaste por su departamento, eso es acoso ¡Acoso! -le dijo Takamiya.

Luego de separarse, cuando Hanamichi y Yohei estaban ya solos, el pelirrojo se decidió a preguntar.

- ¿No estás contento de haber caminado con ella en tu cumpleaños? ¿Sabes su edad? Quizás la diferencia no es tanta...

Yohei volvía a recordar su perfume, sus hombros y su pelo, pudo sentir sus orejas calientes frente a la brisa fresca.

"Esto es muy difícil de controlar" se dijo al llegar a casa y desplomarse en la cama. Se concentró en pensar cosas feas como haría tantas otras veces desde aquel momento.

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