—Lo siento, no puedo... rechazó educadamente, forzando una pequeña sonrisa. Se preguntó si debió haber aceptado la invitación, ya que era una oportunidad única para pasar tiempo con Luka, además de que Chat quería ayudarla, pero...el saber que Chat solo tenía un tiempo limitado a su lado para ver el mar, le hacía pensar que a Luka aún podría verlo por unos años más antes de graduarse. —Tal vez la próxima vez?

Luka asintió. —De acuerdo.

—Disfruta tu fin de semana! dijo aliviada, despidiéndose del chico de mechas azules.

Luka le sonrió. —Tú igual!

—Cámara desechable, bloqueador solar, toallas, ropa extra...qué más? Marinette se preguntó qué más podría llevar. La cámara era a prueba de agua y ella la había comprado para que Chat jugara, ya que tenía miedo de que el joven cupido fuera a mojar su cámara digital. Desde su visita a casa de la madre de Marinette y tras ver sus fotos de bebé, Chat había tomado interés en la fotografía y solía usar su cámara para tomar fotos dentro de la casa.

Ahora mismo, Chat estaba vistiéndose mientras cantaba.

Marinette sonrió al escuchar la canción antigua sobre el mar. Era una canción nostálgica que Marinette había cantado en la primaria. Se preguntaba de dónde la había aprendido Chat.

Tal vez de la TV, en donde el alto cupido había aprendido una canción sobre bichos que pican. Gracias a Dios, Chat se había aprendido otra canción porque sinceramente la de los bichos ya estaba hartando a Marinette.

Viendo su reflejo, Chat sonrió satisfecho ante lo bien que le quedaba su nueva remera.

Alya se había enterado, por Chat quien había aprendido a enviar mensajes de texto, que irían a la playa.

Chat habitualmente le enviaba mensajes de texto a Alya o a alguien de nombre Kim, mientras esperaba a Marinette en casa.

De no ser porque Alya le había dicho que conocía personalmente a Kim, Marinette ya le habría dicho que se aleje del alto cupido.

—Alya es una genio! dijo Chat, mirando el diseño.

Cuando supo de su viaje a la playa, Alya había diseñado dos remeras a juego y se los había obsequiado.

Chat se enamoró de ambas, razón por la cual estaba usándola ahora mismo. Al principio, Marinette había tratado de usar otra, pero Chat había insistido en que no.

El diseño era bonito pero...el problema era que eran una versión seguida si estaban juntas, lo cual la avergonzaba un poco.

Su remera era blanca con una silueta negra con rojo de una mariquita, en la playa, la cual decía 'Dónde estás?', mientras que la de Chat era la misma versión, solo que con una huellita de gato fluorescente al lado izquierdo, que decía 'estoy aquí.'

Claro, el significado de las remeras pasó desapercibido para Chat. Él era muy inocente.

—Princesa, vamos! Chat se apresuró a ir.

Riendo en derrota ante el entusiasmo del alto cupido, Marinette revisó las cosas una última vez. —De acuerdo, vamos!

Mientras iban a la playa, se detuvieron para ir por la comida. Era una pena que no pudieran comerlo caliente y ahí mismo, pero Marinette amaba comer bajo los rayos del sol, era una experiencia refrescante y quería que Chat también lo experimentara.

Al llegar, arreglaron las cosas y admiraron el mar.

—Es hermoso... dijo Chat. —Las aguas son profundas. Estaba extremadamente feliz de ver el mar en la Tierra porque, aún cuando el agua no era tan pura, era más profunda que las perfectas aguas en Shangri La.

Justo como Chat lo había imaginado al ver la pintura de Marinette. Casi podía sentir la tristeza de las personas quienes habían visto irse a sus seres queridos, sin saber si volverían o no. Podía sentir la pena de los que habían muerto ahí ya sea por un accidente o por decisión propia. Así como también podía sentir la esperanza de los niños viendo el vasto mar, sabiendo que había un enorme mundo por explorar.

Chat tristemente se preguntó cómo es que el mismo mar, podía ser tan diferente.

—La vista es tan hermosa que...duele justo aquí, musitó llevando una mano a su pecho.

Marinette miró el vaivén de las olas. —A veces...siento que soy absorbida por el profundo mar... admitió con voz suave, haciendo que Chat viera su sonrisa. —Pero...cada vez que alzo la mirada, hay un cielo azul y un brillante sol y entonces...recuerdo que este lugar me trae buenos recuerdos.

Mirando el mar y el cielo, los labios de Chat se curvaron en una sonrisa.

Chat alzó un brazo para protegerse del sol, pero Marinette lo detuvo. Tomó su brazo y roció un líquido frío antes de esparcirlo por su piel, extendiéndole la botella para que Chat lo terminara.

—Quieres entrar? dijo Marinette después de que el alto cupido le devolviera el bloqueador solar.

Chat dejó desnudos sus pies y disfrutó la sensación de la arena.

Marinette imitó su actuar y subió su falda, antes de jalar a Chat y llevarlo al mar.

—Ah, se siente bien~ exclamó Marinette, sonriendo cuando el joven cupido movió sus pies bajo el agua.

Agitando los pies, Chat miró a Marinette sonriendo traviesamente antes de patearle el agua.

—Hey! protestó Marinette, pateando también.

Pronto, las manos de Marinette estuvieron bajo el agua, aventándola hacia el cupido, quien gritó ante el súbito frío en su cuerpo.

Chat la miró enojado al haberle mojado el cabello, así que también le salpicó agua a Marinette, tanto como pudo.

Riendo infantilmente, Chat cerró los ojos, sintiendo el sol y la cálida brisa.

Ambos estaban sin aliento debido a que habían estado jugando.

Marinette fue la primera en salir del agua, echándose sobre la toalla y cerrando los ojos, disfrutando del sol.

—Gatito, qué estás haciendo? preguntó, sin abrir los ojos.

—Estoy enterrándote. Respondió con voz infantil. Sus grandes manos se hundían bajo la arena húmeda y enterraban los pies y manos de Marinette.

Cubriendo más las piernas de Marinette, Chat palmeó gentilmente la arena.

—Todo listo! dijo sonriéndole a Marinette antes de estirar la mano y sacar la cámara para fotografiar así a su mentora.

Esa foto sería para la mamá de Marinette.

Colocó la cámara ligeramente sobre ella, Chat capturó otra foto de Marinette enterrada en la arena, solo que esta vez, él asomó su rostro en la esquina, elevando dos dedos.

Marinette trató de mover sus brazos, pero luego decidió quedarse así por un rato más, relajando su cuerpo y disfrutando la brisa.

La arena cosquilleaba su piel pero no le incomodaba.

—Me alegra haberte traído a la playa en lugar de ir al Museo de Arte. Dijo Marinette antes de pensar en si debía mencionar lo del museo en frente de Chat...pero...era solo que...se había sentido natural decirlo. Marinette estaba feliz de estar en la playa con Chat.

—Y lo del museo? preguntó casi acusadoramente.

Marinette rió tímidamente. —Sí, bueno eso...

—Por qué rechazaste su invitación? Chat la regañó. —Habría sido una perfecta oportunidad! dijo pero...dentro de su corazón, se sentía feliz de que Marinette lo haya escogido a él aún cuando se sentía mal por pensar así.

—Puede que haya sido una oportunidad para mí, pero...me habría arrepentido ya que te había hecho una promesa. Además...sé que esta es tu única oportunidad de ver el mar. Respondió sin dudar.

Chat hizo un puchero pero no refutó.

El sonido de las olas rompiendo en la orilla era todo lo que se escuchaba.

Chat cerró los ojos.

Ese sonido era tan relajante...

Miró a Marinette, quien a su vez estaba mirando el cielo con una sonrisa.

—Gracias...murmuró delicadamente. —Gracias por traerme aquí...Princesa

—Fue un placer...Gatito mío respondió Marinette sonriéndole.

—Picnic en el parque frente a la torre Eiffel? Marinette leyó el volante que estaba en el salón de clases.

Los volantes hechos por el círculo de arte siempre tenían bonita decoración a diferencia de los demás.

Según el volante, el picnic se haría en el parque que estaba cerca y sería desde las 10 hasta un poco pasado el mediodía. Los participantes tendrían la oportunidad de dibujar algo o para encontrar la inspiración para sus futuros proyectos.

Marinette tenía que trabajar ese día, pero ya que su turno empezaba a la 1, entonces podría participar.

—Por qué no traes a Chat? sugirió Alya, mirando el volante.

Ya que todos estaban invitados, no habría ningún problema si Chat iba.

Cuando Marinette regresó de clases esa tarde, le dio el volante a Chat para que leyera. —Quieres ir? le preguntó al alto cupido, quien estaba leyendo el papel con intensidad.

Marinette ya había quedado con Alya para que ella acompañara a Chat después del picnic, así ella podría ir directamente a trabajar, ya que ese parque estaba cerca del 'Seven Eleven'.

Alya había estado de acuerdo en escoltar a Chat hasta el departamento de Marinette, así que básicamente no había problema.

—El círculo de arte? Chat frunció el ceño, recordando ese término. Apretando los labios, recordó que Luka mencionó que de ahí conocía a Marinette. —Es decir que Luka irá?

Marinette asintió. —Luka usualmente participa en todas las actividades. Pausó dándose cuenta. —Gatito, no vayas a hacer nada. Advirtió con expresión seria.

—Iré! respondió entusiasmado.

Marinette suspiró, preguntándose si Chat había escuchado algo de lo que le dijo.

El día del picnic, Marinette se despertó temprano para preparar el desayuno. A pesar del cansancio, logró hacer los mini quiches y la ensalada para Chat. Sabía que sus quiches no sabían igual que los del mini super pero de todos modos lo intentó.

En su mochila, Marinette había colocado su cuaderno de dibujos y sus lápices, así como también las cosas de Chat.

Marinette le había comprado un pequeño cuaderno y un estuche de lápices con el dibujo de un gatito negro, ya que el cupido lo había visto en la publicidad y le había gustado.

Rápidamente escondió las cosas en la mochila, y miró por encima de su hombro para confirmar que Chat aún no haya salido del baño.

Chat todavía no había visto nada de lo que Marinette le había comprado y ella quería mantenerlo como una sorpresa.

Al haber despertado temprano, Marinette tenía todo listo para cuando Chat salió refrescado.

Se preguntó si sería muy temprano si se iban ahora, pero aparentemente no fue así.

A pesar de ser media hora antes de la hora indicada, el parque estaba lleno de estudiantes con sus cuadernos de dibujos.

—Mari, por aquí! llamó Alya, ondeando la mano en el aire.

Chat sonrió al ver a un adorable chihuahua corriendo alrededor de Marinette, antes de ir hacia él y olfatearlo.

Marinette se arrodilló y acarició al cachorrito, viendo que la correa pendía de la muñeca de Luka.

—Cómo se llama? preguntó.

El cachorrito restregó su fría nariz en su mano antes de lamer sus dedos.

—Se llama Zass. Respondió divertido. Al parecer a Zass le gustaba Chat.

—Me alegra que hayan venido. Dijo Luka sentándose y tomando su cuaderno de dibujo.

Marinette disfrutaba el estar con sus amigos mientras le confiaron la salvedad de Zass a Chat, quien se lo llevó para pasearlo.

Al cabo de un rato, Luka se puso de pie para iniciar la actividad, pero en cuanto pasó por delante de Chat, el joven cupido hizo el intento de colocar el pie para hacerlo trastabillar...pero no contó con que perdería el balance debido a Zass, quien se emocionó al ver a su dueño.

Gritó pensando que caería justo encima de Marinette ella lo sostuvo rápidamente, pero aun así cayó encima de la azabache, quien quedó atrapada entre el césped y Chat, ambos se quedaron mirando fijamente.

—Lo siento, estás bien? Luka se disculpó, mirándolos preocupado, ya que creyó que el culpable había sido Zass.

—Estoy bien...gracias... dijo educadamente levantándose de encima de Marinette, sintiéndose culpable por haber querido hacerlo trastabillar.

A la hora de comer, Alya compartió con Chat y Marinette, quien a pesar de que el alto cupido tenía el plato lleno, le dio los mini quiches.

Para comer mucho, Chat era un cupido bastante delgado y musculoso.

Desde que él había llegado, Marinette había empezado a dejar la carne, aunque no del todo, claro está.

Después de comer, Alya fue hacia un frondoso árbol que había llamado su atención.

Chat estaba sorprendido al verla así de seria, supuso que para dibujar se requería de mucha concentración.

—Qué sucede? preguntó Marinette, viendo que el joven cupido estaba callado desde que Alya se fue.

—No se suponía que debías sostenerme... o yo haberme caído encima de ti. musitó Chat, haciendo un puchero.

Marinette arqueó la ceja, confundida. —Huh? Entonces se suponía que debía dejarte caer?

—No! Se suponía que yo haría que Luka tropezara y tú quedarías atrapada y se enamoraría de ti! Así como en el drama! explicó desesperado. Su plan había sido perfecto, de no ser porque él fue el que trastabilló y no Luka.

—Has estado viendo muchos dramas raros. Rió Marinette. —Pero no vuelvas a hacer algo así otra vez, no quiero que nadie se lastime.

Al terminar de comer, Marinette sacó su cuaderno de dibujo y miró alrededor, buscando algo interesante. Al notar que Chat ya casi había terminado de comer, le extendió su pequeño cuaderno y lápices.

Chat miró el cuaderno el cual estaba decorado con stickers de diferentes colores y tamaños, los cuales formaban su nombre. En el centro había un pequeño ángel que se parecía a él, el cual lucía como un sticker pero Chat sabía que Marinette lo había dibujado. Sonrió tiernamente al notar aquello.

—Lo compré para ti ayer. Dijo Marinette. El día de ayer había decorado el cuaderno en el 7eleven en el que trabajaba.

—Gracias... dijo mirándolo con inocencia, antes de buscar algo para dibujar.

No quería escoger nada que fuera difícil porque no había dibujado nada desde que era un pequeño querubín.

Su mirada cayó sobre Zass, quien estaba sentado al lado de Luka.

Sonriendo al haber encontrado su objetivo, Chat tomó un lápiz y empezó a dibujar.

Una hora después, Marinette cerró su cuaderno y suspiró, sabiendo que debía irse.

Notando que Marinette se ponía de pie, Alya dejó de dibujar y fue hacia ella.

—Ya te vas? buscó una confirmación y sonrió asegurándole que Chat estaba en buenas manos.

—Sí. Dijo, obviamente nada feliz por tener que irse.

Chat la miró desde el gras, colocando el cuaderno en su regazo. —Princesa, qué dibujaste? preguntó. Marinette había escondido su cuaderno cuando él trató de mirar, e incluso se había ido un poco más lejos que él.

La forma en la que Marinette escondió su cuaderno, despertaba más su interés, y había querido preguntárselo desde hacía rato.

—Chat, qué dibujaste? preguntó Alya, frunciendo el ceño. Sin importar por dónde lo mirase, el dibujo del alto cupido lucía como un pollo quemado. —Tú sabes qué es? preguntó a Marinette.

Marinette miró el cuaderno de Chat y reprimió una risa. Ese cupido dibujaba horrible! Parecía que había dibujado una mesa deforme con una comida quemada. Pero claro, jamás le diría eso porque sabía que lo sentimientos del cupido eran delicados.

—Zass? preguntó Marinette.

Chat sonrió —Sí!! Es Zass!! dijo feliz de que Marinette haya reconocido su dibujo. Al ver el animado rostro del cupido, Marinette decidió guardar el secreto de que la única razón por la que supo qué era el dibujo fue solo porque había visto que Chat miraba a Zass.

Alya, por otro lado, miró en blanco el dibujo, tratando de entender cómo es que esa cosa era Zass. Aún con toda la imaginación, no pudo encontrarle parecido a Zass y al dibujo de Chat.

—Debo irme. Dijo Marinette cuando vio su reloj. Palmeando el hombro de Alya y pidiéndole que cuide a Chat, Marinette colocó su mochila y se fue.

—Alya, qué dibujaste? Chat preguntó con curiosidad haciendo que Alya le enseñara su dibujo aún no terminado.

Había plasmado el enorme árbol con los pequeños niños jugando, había tratado de captar la inocencia y la naturaleza de la escena.

Chat sonrió ante la vívida imagen, y aun cuando los niños ya no estaban ahí, él podía imaginarlos con solo verlos en el cuaderno.

Se sintió emocionado de conocer a alguien que dibujara tan bien como Marinette, pero al recordar que todos aquí eran estudiantes de arte, decidió ir hacia Luka.

—Luka! Puedo ver tu dibujo? preguntó al chico de mechas azules.

Luka sonrió amablemente y le enseñó el dibujo que acababa de terminar. En el cuaderno había una chica esperando pacientemente por su novio. Su expresión mostraba la ansiedad y preocupación mientras esperaba por esa persona, quien estaba tardando mucho.

Ese dibujo tenía una continuación, en la que la misma chica mostraba sus rasgos felices al ver a su novio llegar.

Chat se maravilló ante la imagen y sintió la felicidad del dibujo.

Podía sentir la calidez al verlo porque podía entender a la chica.

Relacionaba el primer dibujo con su caso, la ansiedad, soledad y preocupación, que Chat sentía cuando esperaba a solas en casa a que Marinette regresara, mientras que el segundo dibujo reflejaba la dicha que sentía cuando la puerta se abría.

Ahora que lo pensaba, Marinette no le había enseñado su dibujo.