Una mente sin recuerdos

Hace cinco años con seis meses atrás.

"En la madrugada de éste sábado se registró un accidente automovilístico en el que hubieron cuatro heridos que no han sido identificados aún, pero se sabe que entre ellos habían dos hombres, una mujer y dos menores de edad. Se especula que las personas que venían en la camioneta negra son nada menos que los creadores de Valhalla. Hasta el momento, Industrias Golden Apple se ha mantenido en silencio sobre los rumores y especulaciones."

—Por piedad, apaga la maldita cosa.

Loki gimió, aún en la bruma de la inconsciencia y su lento despertar, la cabeza le zumbaba dolorosamente y el sonido de lo que parecían ser las noticias vespertinas lo estaban matando. Le dolía tanto el cuerpo, ¿por qué le dolía tanto el cuerpo? ¿En dónde estaba? Cuando abrió los ojos todo era borroso, y durante los primeros pestañeos perezosos él no pudo distinguir figura alguna. Lo primero que vio cuando todo comenzó a dejar de ser tan confuso y borroso, fueron los preocupados ojos azules de su madre.


Actualmente.

Golpearon al menos cinco veces la puerta antes de que Loki gimiera de frustración y se colocara de pie de mala gana en donde había estado trabajando, para ver de quién se trataba. Pensaba que quizá podría ser su vecino de enfrente, o tal vez Thor. Él no esperaba para nada que Fandral fuera la persona al otro lado de la puerta. Llevaba su portafolios de trabajo con todo su equipo en una mano, y realmente parecía un poco avergonzado cuando Loki frunció el ceño.

—Hola, Loki. Lamento llegar de la nada —el rubio saludó en cuanto el silencio se comenzó a hacer más incómodo.

—Fandral —asintió Loki, respondiendo el saludo tan cortés como pudo, pero no tardó en cuestionar—: ¿Qué haces aquí?

—Oh, Thor me dio tu dirección —Fandral se apuró en explicar, antes de que Loki pudiera pensar en apuñalarlo en el ojo con el lápiz que tenía en una de sus manos—. Necesito con urgencia tu asesoría con Vili, el proyecto en el que estoy trabajando. No tenía forma de contactarme contigo así que tu hermano me dio esta dirección, no quiero molestar.

«Maldita sea, Thor», Loki maldijo, aún con una mueca de total fastidio que no intentó disimular a pesar de que Fandral seguía mirándolo atentamente.

—Hay muchos ingenieros y programadores en Golden Apple que te pueden apoyar —el ceño fruncido de Loki sólo se profundizó más al preguntar—: ¿Por qué venir hasta acá?

—Lo sé, no era mi intención molestar —el otro chico hizo una breve pausa y luego volvió a hablar—. Valquiria te recomendó. Dijo que hace siete años arreglaste un problema que Valhalla tuvo con los gráficos que se atrasaban al sonido. Es el mismo problema que tengo con Vili.

—No fui yo quien arregló la falla con los gráficos y el sonido —respondió Loki con voz plana—. Colaboré con el ingeniero que estaba a cargo de arreglar ese tipo de problemas. Es diferente.

La expresión llena de esperanza en el rostro de Fandral cayó en algo completamente decepcionado, Loki después de todo, era demasiado inteligente como para no darse cuenta de las dobles intenciones de Fandral y de su propio hermano detrás de esto. Se había dado cuenta de la forma en cómo el rubio frente a él lo había mirado, y casi coqueteado en la última reunión en la casa de Thor. Sabía que su hermano, desde luego, apoyaba las intenciones de Fandral. Así que bien podría ser que todo el asunto de las fallas con los gráficos sólo fuera un pretexto.

Fandral estaba a punto de despedirse y marcharse como si hubiera perdido la guerra. Loki pudo sentir la punzada de culpa en algún momento, porque terminó suspirando y deteniendo al otro chico justo a mitad de su partida.

—Escucha —dijo, una vez que Fandral regresó sobre sus propios pasos—. No puedo asegurar que seré completamente de utilidad, pero todavía podría hacer algo para ayudarte.

—Gracias, Loki. De tener otra opción más viable no te molestaría.

Loki hizo un gesto desdeñoso con la mano, haciéndose a un lado para que Fandral pudiera entrar al departamento. Los ojos azules del chico, de inmediato escanearon la casa, casi como si estuvieran en búsqueda de algo que desde luego, ya no estaba más ahí. Las blancas paredes estaban desnudas de cualquier pintura o retrato, mientras que el estante de madera de la sala sólo tenía libros, sin ningún adorno que hiciera parecer éste sitio como un hogar, en lugar de algo tan clínico y casi estéril.

Las únicas dos cosas que resaltaban en medio de tanta nada, era una pequeña mesa circular arrumbada en alguna esquina de la sala, parecía tener piezas de metal y algunas herramientas dejadas al azar. La otra cosa era el portarretratos que se asentaba sobre la mesita de cristal en medio de la sala, había una fotografía doblada por la mitad mostrando a una única persona sonriente. Se encontraba allí, sin nadie más en esa cama de cristal, una vez, aquella cama había estado hecha para dos. Sin embargo, Loki no dejó que Fandral continuara con su inspección, en su lugar lo guió por el amplio departamento hasta que llegaron al estudio en donde Loki trabajaba la mayor parte del tiempo.

Como el resto de la casa, aquí tampoco había señas de nada más, a excepción de todo el equipo de trabajo de Loki, las pantallas holográficas y los memos con recordatorios pegados ordenadamente en una de las paredes laterales al enorme escritorio de madera. Fandral se apuró en colocar sobre el escritorio su portafolios con todo su equipo adentro; sacó una pequeña laptop, su proyector y al final le tendió el pequeño chip a Loki para que lo inspeccionara.

—Esto debe ser doloroso —murmuró con los ojos verdes clavados en el microchip y su afilada punta, casi igual de gruesa como la punta de una tachuela—. ¿En serio esperan insertar esto en la cabeza de las personas?

Fandral soltó una pequeña risa avergonzada y negó.

—Es sólo el prototipo —explicó mientras encendía la laptop y el proyector—. Todavía no desarrollamos tecnología similar a la de Vallhala. Pero, estamos muy cerca.

Loki tarareo algo en acuerdo, y se limitó en regresar el microchip a Fandral una vez que éste había desinfectado una pequeña zona bastante cercana a su propia sien para insertarse el chip, provocando que Loki desviara los ojos con una expresión casi incómoda en el rostro. Valhalla nunca había sido así de invasivo en el cuerpo de las personas que lo habían usado. Fandral todavía hizo un par de cosas en la laptop antes de que el proyector parpadeara y una versión mucho más joven de Thor, apareciera frente a sus ojos en forma de holograma.

La diferencia con las pantallas holográficas, era que este Thor parecía realmente de carne y hueso, y Loki pestañeó pareciendo bastante sorprendido mientras se acercaba a la proyección holográfica de su hermano a los quince años, probablemente. Cuando Fandral hizo clic en su computadora, el holograma comenzó a correr por el estudio de Loki, en el proceso atrapando un balón de fútbol americano que había venido de algún lugar. Éste era un recuerdo de Fandral de cuando iban en noveno, y él y Thor estaban en el equipo de americano. Justo después vino el sonido de las pisadas y los gritos de una multitud al fondo.

Loki frunció el ceño, dándose cuenta que de hecho, el sonido no estaba sincronizado con la imagen en movimiento, y que llegaba un punto en el que los gráficos fallaban horriblemente y deformaban la figura de su hermano en varios mosaicos de colores borrosos, arruinando lo que en un inicio había sido impecable.

—Es en el último partido del campeonato en el que estuvimos en la secundaria —explicó Fandral, mientras que seguía tecleando en su computadora—. Pero no puedo pasar de éste punto sin que los gráficos del holograma se deformen completamente.

Entonces, hubo otro clic que sonó demasiado fuerte y de repente, el recuerdo de Fandral regresó en reversa como si de una película se tratara, justo para regresar al inicio, con un Thor de quince años completamente estático en una posición demasiado extraña y rígida. Loki asintió a lo que Fandral le había dicho, pero su cabeza ya estaba repasando las miles de posibilidades que podrían causar las fallas de los gráficos. Esto era un poco más complejo de los problemas que Valhalla había tenido en su primera fase, pero al mismo tiempo eran similares hasta cierto grado.

Valhalla era un programa virtual, el problema se había arreglado con algunos meses de desvelos en crear un programa que el software de las computadoras y servidores pudieran soportar. Este programa en cambio, trataba de recrear recuerdos con hologramas y sonidos, lo cual también era sorprendente y un poco más complejo que sólo conectar la red de un programa virtual con recuerdos almacenados en el inconsciente, y tratar de recrearlos en una computadora. Porque lo que Fandral y su equipo de trabajo trataban de hacer con este proyecto, era recrear los recuerdos en la vida real de manera tan realista como se pudiera.

—¿Han pensado en probarlo con alguien que no esté involucrado en el proyecto?

Loki cuestionó, a veces el problema también podía radicar en la frustración de la persona a la hora de tratar de recordar algo con suma exactitud, era bastante difícil de por sí. Y teniendo en cuenta que los desarrolladores del proyecto eran quienes tenían que probar sus teorías entre ellos mismos, eso podría dificultar que se concentraran en los recuerdos en lugar de que el proyecto funcionara a la primera.

—Lo probamos en Thor, en Carol y Sif. Siempre nos arroja los mismos resultados —Fandral cruzó los brazos y enarcó una ceja cuando dijo alegremente—: Podrías ofrecerte como voluntario si crees que nosotros somos el problema.

Loki torció los labios.

—No creo que te guste lo que vas a ver.

—Tal vez a ti sí —el rubio encogió los hombros y ni siquiera pensó mucho en lo que dijo después—. Esto también podría ser una buena terapia para ti, para superar recuerdos traumáticos.

Loki se congeló a medio camino de tratar de rozar el holograma de su hermano, no se estremeció ante las palabras de Fandral pero estuvo muy cerca de hacerlo. Abrió muy grande los ojos cuando el recuerdo de lo que pasó hace casi más de cinco años regresó con violencia a su cabeza, este debería ser el momento en el que saldría corriendo para asegurarse de que el portarretratos estuviera intacto sobre la mesa de su sala, pero de alguna manera, logró controlar el inminente ataque de pánico que amenazaba con atacarlo.

Dirigió sus ojos hacia Fandral luego de un rato y se encargó de darle su mirada más amenazante y afilada que tenía, eso provocó que el otro chico diera medio paso hacia atrás.

—Está bien, lo siento —balbuceó Fandral, levantando las manos en señal de rendición, pero aún así tuvo las suficientes agallas para agregar—: Sé que el tema de tu accidente de hace cinco años es tabú. No debería haberlo mencionado...

—No, no debiste —acordó Loki, cortando de forma ruda al otro hombre—. Es un asunto personal y tú estás aquí por trabajo, no para ser mi psicólogo. Así que te sugiero que desistas con ese tema.

—Lo siento mucho, Loki.

El otro hombre se limitó a asentir con la cabeza, sin tratar de mencionar nada al respecto sobre lo que había pasado momentos atrás. Ambos se enfocaron de nuevo en las fallas que presentaba este nuevo proyecto de Industrias Golden Apple, en lo que debió ser catalogado como el silencio más incómodo de la humanidad.


Hace cinco años atrás.

"La mañana de este miércoles se registró el asesinato a sangre fría de una mujer en las calles de Washington D.C. Un equipo de desarrolladores de Industrias Golden Apple va a colaborar con el FBI para llegar al fondo de este terrible crimen. Valhalla, por su parte, se ha pronunciado para darle a esta mujer una segunda oportunidad dentro de su más reciente plataforma a la que bautizaron como: "Estación principal". Después de una docena de casos exitosos dentro del proyecto, esta mujer podría convertirse en parte permanente de este maravilloso mundo artificial que Golden Apple ha desarrollado por casi quince años."


Actualmente.

Cuando llamaron a la puerta de Tony, la última persona que había esperado ver al abrir la puerta fue a Loki. Había pasado una semana completa en la que no veía su cínico rostro merodeando por los alrededores, ya sea dando caminatas tranquilas por el jardín, o regando las plantas al final del pasillo de su piso. Tony sabía que Loki se desaparecía por largas temporadas, y había asumido que su ausencia se debía a una de esas misteriosas desapariciones. Así que volverlo a ver era realmente un alivio.

Había sido una semana extraña para Tony, afortunadamente no había vuelto a tener imágenes extrañas dentro de su cabeza, pero eso significaba que tampoco había vuelto a soñar con la rubia mujer de suave voz, ni su bonito jardín con rosales blancos. Por raro que pudiera parecer, ver a la persona que menos sentido tenía dentro de esta o cualquier Estación, le devolvía un poco de la normalidad a Tony.

—Hey Lokes, qué... —estaba a punto de decir algo particularmente ingenioso y audaz, pero se detuvo cuando observó el semblante del otro chico—. ¿Estás bien? Te ves... enfermo.

Fue sólo el mero instinto el que urgió a Tony para estirar la mano y posarla con suavidad sobre una de las mejillas de Loki. El otro chico pestañeó con sorpresa, pero al final terminó por apoyarse un poco más en el toque de Tony, dejándose llevar y cerrando los ojos brevemente, en el proceso dejando escapar un suspiro entrecortado.

—Semana difícil —murmuró, al mismo tiempo que abría lentamente los ojos.

Loki colocó una de sus ásperas manos sobre la que Tony tenía en su mejilla, el movimiento también fue instintivo, como si ese gesto por parte de ambos siempre hubiera sido algo que les pertenecía. Algo a lo que ya estuvieran acostumbrados de toda una vida. Tony torció los labios ante el anterior comentario de Loki, sabiendo que él no había sido el único que tuvo días difíciles.

—Ven —el castaño apartó su mano del rostro de Loki para estrechar sus manos y conducirlo al interior de su apartamento—. Haré que U te preparé té.

Loki siguió a Tony, cerrando la puerta justo después de haber entrado. Luego frunció el entrecejo y señaló:

—No te gusta el té.

—Bueno no —admitió Tony, haciendo luego un gesto desdeñoso con la mano—. Pero ayer fui a la Central de abastos. Pensé que podría conseguir un poco de té para cuando... vinieras.

Cuando volteó a ver a Loki, este tenía una expresión en el rostro que Tony no sabía cómo leer. Había una mezcla extraña entre el asombro, algo anhelante y dentro de todo ello, también había una emoción que provocaba que el chico tuviera su frente arrugada en preocupados surcos que lo hacían verse demasiado vulnerable. Tony quería preguntar de nuevo qué le pasaba, quería entender lo que no alcanzaba a comprender de Loki, pero no tuvo oportunidad de hacer las miles de preguntas que ya zumbaban en su cabeza; porque entonces, los ojos de Loki captaron al robot dando vueltas alrededor de su sala de forma desordenada.

—Construiste un robot —dijo, casi sonando atónito.

Tony volteó para poder ver a U haciendo un completo desastre en la sala, bueno, más desastre del usual, y sonrió con cariño mientras asentía con un suave movimiento de cabeza.

—Llevaba un tiempo armandolo, casi desde que llegué —explicó Tony, girándose nuevamente para ver a Loki—. Y hace un par de días pude completarlo. Sólo es el prototipo, pero me gustaría que tenga algún otro uso más allá de preparar café y destruir mi casa.

Loki se soltó del agarre de Tony para dar unos cuantos pasos hacia donde estaba U, moviendo su garra en búsqueda de ocuparla en algo. Miró con enormes y maravillados ojos la creación de Tony, mientras que una de sus manos acariciaba lentamente la garra de U, quien parecía fascinado con el invitado inesperado. Tony ni siquiera se molestó en tratar de contener la oleada de cálido orgullo que se expandió de forma placentera por su pecho, mientras observaba a Loki interactuar con su bot.

Si tuviera que apostar, Tony diría que Loki ya estaba más que acostumbrado a tratar con este tipo de inteligencias artificiales.

—Le agradas —señaló Tony con una pequeña sonrisa burlesca—. A Clint le arrojó un destornillador a la cabeza ayer.

Loki lo encontró sumamente gracioso, pues una fuerte carcajada escapó de algún lugar de su garganta y Tony sonrió ampliamente. Era la primera vez que escuchaba a Loki reír tan despreocupadamente, sin que hubiera algo dando vueltas en su cabeza, y que le impidiera los pequeños momentos de felicidad.

—Basta de holgazanear —Tony dijo cuando se acercó hasta donde estaban Loki y U, llamando la atención de este último—. Ya sabes en dónde está el té y el café.

U hizo un gorgoteo molesto, provocando la risa de Loki y haciendo que Tony se sintiera ligeramente excluido de la relación que acababan de forjar ese par.

—No discutas conmigo —regañó al bot, aunque sin sentirse realmente enfadado—. O te donaré a Clint.

Eso pareció hacer el efecto, U volvió a hacer un sonido con su garra y se alejó hacia la cocina, pareciendo un tanto cabizbajo ante la amenaza de ser donado. Loki y Tony lo siguieron con sus miradas hasta que se perdió detrás de la barra que dividía a la cocina del pequeño comedor. Para cuando Tony regresó la mirada, se encontró de frente con los profundos ojos verdes de Loki observándolo con tal intensidad. Por primera vez desde que había llamado a la puerta de su casa, Tony se sintió un poco más que nervioso.

¿Qué se supone que debía decirle ahora? ¿Que lo extrañó? ¿Tal vez preguntar en dónde se metió estos días? ¿O simplemente besarlo? Todo era muy confuso, Tony sabía que desde el festival había algo latente ahí entre los dos, pero ninguno de ellos habló de los besos, de cómo sus manos encajaron tan bien esa noche, o lo que siguió después. Así que realmente, Tony estaba en una especie de cuerda floja, sin saber cómo actuar alrededor de Loki.

Afortunadamente, para cualquiera que fuera el caso, no necesitó abrir la boca y decir algo completamente equivocado, porque entonces, Loki ya había dado el par de pasos que los separaban para tomar una de sus manos entre las suyas, y mirarla con la frente ligeramente arrugada. Era extraño, desde aquella noche, sentía que Loki se había ablandado con él, lo trataba como si fuera algo que estuviera a punto de romperse entre sus manos. Tony no sabía si le gustaba esa actitud o no —no estaba indefenso, muchas gracias—, pero tampoco se quejaría.

Quería que Loki continuara besándolo, estrechando sus manos, que siguieran esos toques tímidos o que volviera a poner sus labios tibios sobre su cuello y clavículas, como lo había hecho aquella noche del festival. Quería tanto y con demasiada intensidad, y ojalá pudiera entender por qué Loki provocaba tanto en él.

—Estaba pensando... —murmuró Loki, pero todavía sin apartar la mirada de su mano—. Deberíamos irnos de aquí...

Tony pestañeó, un tanto confundido con la repentina proposición.

—¿Irnos...?

—Por un par de días, o tres —dijo Loki, finalmente levantando la mirada para encontrarse con los ojos de Tony—. A un lugar en donde podamos estar sólo tú y yo.

Tony no pudo evitar fruncir el ceño con preocupación, Loki realmente parecía miserable mientras hablaba de marcharse, más que miserable, Tony podía asegurar que cansado de lo que sea que lo atormentaba. Le daba esa sensación de que quería huir de aquello que tanto lo mortificaba.

—¿Loki? —Tony lo llamó suavemente—. ¿Qué pasa?

—Nada, no es nada —se apresuró a decir el otro chico—. Sólo... quiero estar en paz unos días.

Tony tampoco estaba convencido con la respuesta que le dio Loki, quería preguntar sobre su extraño comportamiento, ¿qué había pasado en estos días que lo tenía tan deprimido? Sin embargo, tampoco preguntó esta vez, sabiendo que presionar por respuestas sólo haría que Loki se alejara nuevamente por otra semana, o más. «Tal vez algún día, pero no esta noche», pensó mientras acunaba el rostro de Loki entre sus manos y acariciaba sus afilados pómulos en círculos tranquilizadores con los pulgares.

—Hey —susurró, atrayendo los ojos verdes de Loki hacia su rostro, para luego decir con un tono medio burlón de voz—: Yo puedo ofrecer lo contrario a la paz y tranquilidad. ¿Estás seguro de que quieres ir conmigo?

Loki se limitó a cerrar los ojos y asentir ligeramente con la cabeza. Justo cuando Tony pensó que Loki no le daría una respuesta verbal, el otro chico murmuró contra sus labios:

—Sí, Anthony —depositó un pequeño beso sobre los labios de Tony—. A cualquier parte que quieras ir.

A Tony le costó mucho trabajo tragar saliva cuando entendió el significado de esa oración. Él le había dicho exactamente lo mismo a Loki la noche del festival de la Luna Nueva y sin embargo, la manera en la que Loki se lo había dicho justo ahora, como si fuera el mejor secreto guardado que nadie más sabe estaba en otro nivel totalmente distinto. En ese momento, Tony sintió que comenzaba a enamorarse, que realmente podía pertenecer a un lugar, con alguien. Tener un hogar.

El sentimiento ya no lo asustó más.


Hace cinco años con seis meses atrás.

"Y en noticias más desafortunadas, industrias Golden Apple acaba de confirmar que uno de los heridos del accidente automovilístico del pasado sábado, era la mente maestra y creadora detrás del proyecto de Valhalla. De momento se encuentra muy delicado y en estado de coma, por lo que se sabe de los informes oficiales, es probable que quede tetrapléjico. Fox News seguirá informando sobre cualquier novedad."

Loki lloró.

Por primera vez desde que tenía uso de razón, lloró por el total miedo que lo paralizó en esa cama de hospital, más que sus costillas rotas sanando, o cualquier otro dolor físico intermitente. El dolor físico era una nimiedad en comparación con el dolor de su corazón. Loki nunca olvidó cómo Frigga sujetó su mano durante todo el tiempo que el llanto se negó a cesar.


Actualmente.

Al día siguiente, Loki rentó uno de esos automóviles inteligentes que no necesitaban de un conductor. Debido al incidente de la semana pasada con el convertible de Clint, Tony agradeció mucho que ninguno de los dos necesitara manejar. No que no confiara en Loki... pero ya sabes, a veces Tony era un tanto paranoico; además, por algún motivo, Loki también parecía más que un poco tenso ante la idea de tomar el volante y conducir por su cuenta. Tony pensó que quizá, el chico no sabía cómo hacerlo.

Tony en realidad no empacó mucho en su pequeño morral, más allá de un pijama cómodo y un par de mudas de ropa. Abandonó a U con una ligera mueca, esperando que a su regreso el joven bot no haya roto demasiadas ventanas. Sin embargo, cuando se encontró con Loki en el pasillo, una pequeña sonrisa estiró sus labios mientras se adelantaba para alcanzar al otro chico y estrechar sus manos.

Loki tampoco llevaba la gran cosa, de hecho, sólo llevaba el mismo morral que cargaba siempre. Tony se preguntó fugazmente si al lugar al que iban, Loki no necesitaría muchas cosas. Él realmente parecía conforme con sostener la mano de Tony mientras bajaban por las escaleras del edificio. Loki lucía ansioso, no de la manera negativa, tal vez entusiasmado era la palabra correcta para describir la sensación que emanaba de él y que era casi palpable.

Justo cuando llegaron al segundo piso, sólo podía ser suerte que Natasha estuviera merodeando en el corredor. Ambos se detuvieron cuando ella se giró para verlos sobre su hombro, su ceño no se frunció, pero estuvo bastante cerca de hacerlo cuando su mirada de ojos verdes, bajaron a donde las manos de Loki y Tony se estrechaban. Por primera vez, Loki realmente se tensó ante la presencia de Natasha, pero en lugar de darle alguna de esas miradas afiladas y llenas de diversión, soltó la mano de Tony y le murmuró al oído que lo esperaría abajo.

Todo el asunto era más que desconcertante, pero Tony comenzaba a acostumbrarse a las peculiaridades que lo habían perseguido desde que llegó a la Estación. Bajó de un salto el último escalón que le faltaba para estar a la altura de Natasha y ella de inmediato cruzó los brazos, al mismo tiempo que entornaba sus ojos en algo muy similar a la sospecha.

—¿Te vas? —le cuestionó con dureza en la voz.

—Sí —asintió Tony—. Por un par de días. Ni siquiera pienses que te has librado de mí.

Natasha rodó los ojos pareciendo irritada ante el comentario, pero Tony casi podría apostar a que ella parecía más relajada ahora. Sólo un poco, porque de inmediato volvió a hablar con cierto recelo:

—Y... te vas con Loki —más que una pregunta, había sido una afirmación que no ocultaba su desagrado ante el hecho en sí mismo—. ¿Están juntos?

Ella enarcó una ceja inquisitiva ante su propia pregunta, y Tony por primera vez no tenía una respuesta en la punta de su lengua. Siempre había tenido certezas sobre las cosas que él pensaba que eran importantes y no obstante, con Loki nunca se podía tener una verdad absoluta. Siempre parecían haber cosas sin decir, verdades a medias y una sonrisa traviesa que contradecía todo su discurso.

Así que al final, Tony no tuvo más opción que tratar de parecer desinteresado cuando encogió los hombros. Aunque claro que le importaba, todo lo que se relacionaba al chico de ojos verdes le había interesado más de la cuenta desde que lo vio. Como si hubiera una cuerda invisible que lo atara a él, algo inconcluso que buscaba ser terminado, o llenado. Sin embargo, era el tipo de cosas que jamás le podría admitir a Natasha y probablemente tampoco a Loki, a él menos que nadie.

—Podrías llamarnos socios en el crimen.

Esa respuesta no dejó a Natasha satisfecha, claro que no. Ella era el tipo de personas que odiaba las cosas a medias, quizá por eso trataba muy duro de descifrar a Loki. Tal vez por eso tampoco se sentía feliz en un mundo que podía ser todo, y al mismo tiempo ser la nada en absoluto.

—Creo que para él siempre ha sido más que eso —murmuró ella de pronto, haciendo que Tony arrugara la frente en confusión—. Tal vez, esta sea su segunda oportunidad, no la tuya.

Ante aquel comentario que parecía estar tan sacado de contexto para Tony, él terminó por fruncir el ceño y mirar a Natasha como si esta vez, ella realmente hubiera enloquecido. Siempre había creído que ella, a pesar de sus particularidades, era la persona más cuerda de por aquí y sin embargo...

—¿De qué rayos hablas?

Le cuestionó Tony, sonando tan confundido como se sentía. Natasha sólo pestañeó, su mirada había estado perdida en algún punto muerto y parecía que más bien, había estado pensando en voz alta todo este tiempo. Al final, se limitó a palmear de manera amigable el hombro de Tony y dejarlo ahí, en medio del pasillo, completamente descolocado.

Tony miró a su alrededor. Buscando algo que le diera alguna pista, pero el mundo seguía tan anormal como siempre.


Hace un año y siete meses atrás.

La mujer lloraba desesperadamente, hace mucho que había perdido cualquier esperanza. Había unas marcadas ojeras negras debajo de esos ojos azules que siempre habían sido tan amables. Tan llenos de amor cuando miraban al único hijo que había tenido. El pasillo estaba solitario y silencioso, a pesar de que una que otra enfermera pasaba corriendo a lado de ellos, ignorando por completo lo que esa petición y esas lágrimas significaban para ambos.

Por favor, Loki ella rogaba entre sollozos dolorosos y gruesas lágrimas saladas—. Por favor, por favor, haz que esto pare.

Loki hace mucho tiempo que se había entumecido, hace tiempo que ya no lloraba. Pero cada día de su miserable vida se seguía lamentando, a pesar de que ella jamás lo culpó por lo que pasó. ¿Cómo mirarla a los ojos y negarle esta súplica? Su corazón ya no lo soportaba más, y el de él tampoco.

Había estado esperando por algún tipo de milagro. Algo. La ciencia estos últimos años había avanzado tanto que se permitió creer que un día podría despertar, hablar, abrazarlo. Que podrían continuar con sus vidas justo en donde se habían pausado. Porque Loki no había podido seguir adelante tampoco desde entonces. Pero ya no podía continuar haciendo oídos sordos ante la angustiosa súplica de una madre, y mucho menos ante ella. Ella, que siempre lo aceptó de buena gana.

Bien la palabra salió en un suspiro entrecortado, Loki sintió que en esa palabra se le había ido lo que quedaba de su alma—. Yo mismo programaré que se vaya para dentro de un par de días.

El sollozo roto que salió de la boca de la mujer rubia, que parecía haber envejecido más de la cuenta en los últimos años, fue más cercano a un suspiro de completo alivio que a cualquier otra cosa.


"Después de la programación para la partida del creador principal de Valhalla, el legítimo heredero que quedaría como CEO de industrias Golden Apple, ha declinado a la directiva de la empresa tras casi cuatro años de ser el CEO suplente. A pesar de la decisión que tomó, aseguró que seguirá colaborando en las mejoras del proyecto Valhalla. La nueva CEO asumirá el puesto después de que se lleven a cabo todos los trámites legales para la transferencia de la empresa. The News seguirá informando las novedades."


Actualmente.

Tony había bajado la ventana en algún punto de su largo recorrido de un extremo de la Estación al otro, el aire fresco era agradable en su piel y los paisajes más rojos y anaranjados que hace un par de meses, le daban la tranquilidad suficiente como para mantenerse tranquilo en su asiento. Loki también parecía más relajado ahora que se habían alejado del Barrio Antiguo y el Distrito cero. La manera en que comenzaba a explicarle a Tony sobre los lugares por los que pasaban, cuándo fueron creados y el significado detrás de ellos, distaba mucho del Loki distante y mercurial que había aprendido a anhelar.

«Tal vez, este es su verdadero yo», era el pensamiento que tenía mientras escuchaba con atención cada cosa que Loki parecía feliz de explicar.

Cuando estuvieron a más de la mitad de su viaje, fue que el mar comenzó a mostrarse a un lado de la carretera que serpenteaba en su camino hacia el norte, reemplazando a los extensos valles a punto de volverse amarillos debido al eterno otoño que abrumaba a esta Estación. A lo lejos, ya comenzaban a verse las montañas altas y una pequeña ciudad costera agrupada a lo largo de la playa. No obstante, no era ese el lugar al que Loki quería ir, pues el automóvil se siguió de largo, pasando entre las estrechas avenidas del Distrito Ochenta y siete.

El recorrido a partir de allí fue relativamente rápido, no se tardaron más de quince minutos en llegar al lugar al que Loki había anhelado ir. El automóvil subió por la pequeña pendiente hacia un risco con vista al mar, allí, sentada en medio de lo que parecía ser la nada, estaba una modesta casa de madera de un piso. A un costado de la casa había un pequeño jardín perfectamente cuidado a pesar de todo, el césped estaba a punto de ponerse amarillento y seco, pero no del todo, todavía quedaban algunos parches de verde.

Y había flores púrpuras, rojas y dentro de todo ello, Tony podía divisar el rosal blanco que sobresalía de entre todas las demás flores y plantas que se relacionaban al otoño. Curiosamente, un rayo puro de luz de sol golpeaba directamente a las rosas, mientras las nubes le abrían paso en el cielo a los últimos y cálidos rayos de sol de esa tarde. Cuando Tony bajó del coche, lo primero que escuchó fue el vaivén tranquilo del mar; en el Distrito cero reinaba el silencio y estaba totalmente bien, Tony estaba en camino de acostumbrarse a ello.

Pero aquí, a pesar de que podía escuchar el sonido de las revoltosas olas, y el de las gaviotas que pasaban ocasionalmente, pudo sentir verdadera paz. Este lugar se sentía como el paraíso personal de Loki y él estaba mostrándoselo a Tony, quien no sabía cómo debía sentirse al respecto. Tal vez, a gusto más que feliz o emocionado, por la sensación que percibía en este lugar. La misma que sentía cada vez que soñaba con la mujer de cabello rubio que tocaba el piano, en una habitación bañada por el sol.

Loki lideró el camino hacia dentro de la confortable casa, la puerta hizo un chirrido debido al desuso cuando fue abierta y se le permitió entrar a Tony. Adentro era aún más bonito, no porque el paisaje no lo fuera, sino porque este lugar realmente podría pasar por un verdadero hogar, con gatos y las creaciones de Tony haciendo barullo por todas partes. Era por eso que le parecía aún más bonito que el exterior.

En realidad, el interior se parecía bastante al departamento de Loki, aunque todo más amplio. También había una cocina en el fondo que se dividía con el comedor por una barra con taburetes de madera maciza. Había enormes ventanales que daban una preciosa vista del mar azul y en el alféizar de ellas, muchas plantas rebosantes de vida, si el verde intenso era un indicativo de ello. Aquí había pinturas colgadas sobre las paredes blancas; un árbol de manzanas rojas en una de las pinturas, otra de algún sendero en verano, con el pasto verde y las flores de color rosa en toda su opulencia.

A diferencia del apartamento de Loki en el Distrito cero, los muebles no eran tan sobrios, y a Tony tampoco le daba la sensación de que se sintiera vacío aquí. Todo era tan doméstico que Tony comenzó a preguntarse...

—¿Te gusta? —cuestionó de pronto Loki.

Tony llevó su mirada de ojos marrones al rostro casi incierto de Loki, y le dio una pequeña sonrisa junto con un suave asentimiento de cabeza.

—Es muy bonito —murmuró, acercándose para ver el único portarretratos que yacía en uno de los muebles de la sala—. Se siente acogedor.

Tony cogió el portarretratos para poder mirarlo más de cerca y esta vez, no hubo ninguna amenaza de mutilación por parte de Loki. En él se había quedado inmortalizada la imagen de una familia, si Tony tuviera que apostar, diría que era la familia de Loki. Él sonrió con ternura ante la versión más joven que se le mostraba de Loki, aunque claro, no era ninguna novedad que desde tan joven tuviera esa mueca severa en el rostro.

—Mi hogar —dijo Loki en voz baja, y ante esa confesión casi dolorosa, Tony apartó la mirada del portarretratos para ver el rostro distraído de Loki, cuando este agregó—: Hace casi más de un año que no me atrevía a venir aquí.

Tony entonces miró todo el lugar con asombro.

Este era el hogar de Loki, el lugar al que no había podido regresar y sin embargo... por alguna razón había traído a Tony aquí, le estaba confiando su secreto más preciado y más doloroso. Tony casi no sabía qué hacer con ese tipo de responsabilidad entre sus manos. Sobre todo, se preguntaba por qué Loki lo había traído a este lugar, ¿por qué mostrarle algo tan íntimo como esto? Más importante que eso, ¿qué fue lo que hizo que Loki quisiera regresar, después de decir que ya no podía volver?

Había tantas preguntas rondando en el cerebro maltrecho de Tony, pero él no preguntó ninguna de ellas. En su lugar, su mirada bajó nuevamente hacia el retrato entre sus manos para observar a la que a pesar de todo, parecía ser una familia feliz, y tragó saliva. Se preguntó si era esto lo que Loki había perdido, lo que no podía recuperar, si eran ellos los que causaban su agonía.

Tu hogar —repitió Tony con voz ausente—. ¿En el que creciste con tu familia?

Loki no respondió, sus ojos verdes apenas repararon en el retrato en las manos de Tony, en su lugar, acortó la distancia con el castaño para acunar su rostro entre sus manos y besarlo. Besarlo, en lo que debió ser el beso más suave, pausado y tierno que Tony había tenido, o que al menos podía recordar. Afortunadamente, no se dejó llevar demasiado en el arrollador beso como para soltar el retrato y hacer que Loki realmente lo odiara.

Pero cuando rompieron el beso, Loki juntó sus frentes en un gesto al que parecía estar demasiado familiarizado, y del que Tony no se quejaría, claro que no. Se mantuvieron en esa posición por un largo rato, en el que Loki mantuvo los ojos cerrados y Tony simplemente se quedó allí, de pie, mirándolo tan embelesado como se sentía. Para cuando él abrió los ojos por fin, Tony le dio una pequeña y cariñosa sonrisa que le fue devuelta casi enseguida.

Tony bajó los ojos marrones hacia el retrato nuevamente, y los de Loki también siguieron su mirada. Hubo un breve silencio, luego...

—Mi madre, mi padre —Loki señaló primero a la bella mujer de deslumbrante cabellera rubia, y después al anciano con un peculiar parche en uno de sus ojos, entonces el dedo de Loki se detuvo finalmente en el joven rubio de sonrisa amplia y agregó—: Mi hermano.

Su voz y su mirada se ablandaron aún más ante la mención de su hermano, sin embargo, su sonrisa se amplió mucho más de un momento a otro. Ese gesto tan impropio de Loki, hizo que Tony se desconcertara a niveles escandalosos. Jamás lo había visto sonreír así, creyó que era una nueva hazaña para él, y que después de esto ya nada podría sorprenderlo, pero entonces, Loki volvió a hablar.

—Mi hermano —repitió alegremente—. Finalmente sentó cabeza, y ahora incluso tendrá un bebé con su mujer.

No supo porqué, pero el pensamiento del hermano de Loki teniendo un bebé, hizo que Tony arrugara su nariz y luego soltara una pequeña risa que sonó incrédula. Sin embargo, lo que vino a continuación, fue algo que ninguno de los dos se esperó, en lo absoluto. Algo que de cualquier forma, siempre estuvo demasiado latente en la cabeza de Tony, aunque lo suficientemente distraído como para notarlo.

—Me da gusto escuchar eso —Tony asintió, todavía con la sonrisa casi burlona en sus labios, cuando sin que se diera cuenta, dijo—: Aunque es un poco difícil imaginar a Thor como padre, ya sabes.

Él no se dio cuenta de lo que acababa de decir, de verdad. Tampoco lo pensó mucho, el pensamiento había venido tan natural que no sintió que hubiera dicho algo que se suponía que no debía decir, ni mucho menos saber. No lo notó hasta que vio a Loki palidecer aún más, mirándolo con enormes y aterrados ojos verdes.

Tony pestañeó cuando el recuerdo de un hombre alto, rubio y fornido, de sonrisa amplia y barba tupida, pasó de forma fugaz por su mente, casi de manera borrosa.

—Yo... —comenzó, sin estar realmente seguro de qué decir, o de dónde había venido aquello—. Yo sólo acabo de...

No dijo más, el suspiro entrecortado de Loki no lo permitió.


Hace siete meses, abril veintidós.

"Hoy se conmemora un año del desafortunado deceso de Tony Stark, el joven inventor de veintiséis años detrás de Valhalla, un novedoso proyecto de realidades virtuales que ha beneficiado a la sociedad hoy más que nunca. Y que abrió puertas a que la ciencia avanzara a pasos agigantados en la investigación y preservación de la mente humana. A un año de la programación de su partida, es poco probable que Industrias Golden Apple vuelva a desarrollar tecnología tan buena en varios años."


Actualmente, en algún lugar del mundo real.

El retrato en la sala del apartamento de Loki se partió por la mitad. El rostro sonriente se deformó por las pequeñas fisuras a lo largo de la ruptura del cristal.


¡Hola! Espero que se encuentren muy bien, pasaba por aquí para dejar la continuación de este fanfic. Espero que con eso de los saltos en el tiempo no las haya confundido mucho. Si quedó alguna duda, no duden en hacermela saber y en la medida de lo posible yo estaré tratando de aclarar las dudas que puedan surgir. En fin, si llegaste hasta acá, muchas gracias por tomarte el tiempo de leer, o comentar. Eso significa mucho para mí y me anima a seguir escribiendo. Sin nada más que agregar por el momento, nos estamos leyendo para la próxima.

¡Saluditos! 💙

Love you 3000, Dragón. 🐉🌹