Capítulo 9

Advertencia este capítulo contiene lectura para adulto.

Lo peor era que casi era la misma cantidad de ayer que me gaste al compra mi nuevo celular, tome el sobre y fui corriendo a la entrada, al llegar a la administración pregunte cómo es posible que me cobrarán esa cantidad, era exagerada además ya había notificado que me cambiara de lugar.

El administrador solo me quedaba mirando sin decir nada, después de algunos minutos de escucharme solo me dijo —Señorita esa es la cantidad que se cobra por los departamentos, y esa cantidad siempre se la cobramos, solo esta vez no paso el cargo automático a su tarjeta por tal motivo se está cobrando de forma física—

—Eso entiendo pero cómo es posible que tengo que pagar todo el mes si me voy a cambiar de departamento—

—Señorita White esta renta es del mes pasado, no le habías cobrado por que cuando se fuera le diríamos el total y usted nos liquidara todo —

—Como —

—Sí, decidimos cobrarle porque ya casi será el segundo mes y usted sigue con nosotros —

—Bueno señor si me están cobrando por esa razón hoy mismo me cambio de lugar —

—Como usted lo desee pero aun así nos tiene que pagar —

—Pero si le acabo decir que me voy hoy mismo como es posible que aún me quiera cobrar—

—Como le explique hace un momento, esa cantidad es del mes pasado y de los días —

—Noo no piensa pagar, es un abuso —

—No queríamos llegar a esto pero como no entiende ya no puede entrar a estos departamentos queda prohibida su entrada, hasta que pague todo lo que debe —

—Me está bien me voy, solo recojo ms cosas —

—No señorita White, no entiende usted ya no puede permanecer en este edificio salga en este mismo ínstate sus cosas se quedaran como garantía hasta que nos pague —

—Noo déjeme sacar mis cosas —

—No, he dicho que no salga o llamamos a la policía para que la encierren — me grito con una mirada tan enojada el administrador, que solo al verlo me dio miedo que me llevara presa.

Salí del edificio muy agitada por todo lo que paso pensado «si me hubiera comportado un poco, si no fuera gritado, si tan solo me fuera quedado callada, a lo mejor no me hubieran corrido y mis cosas, mis amadas cosas que voy hacer sin ellas » camine pensando todas estas cosas en mi cabeza y luego recordé que lo único tenia era mi bolso con muy poco dinero y el celular era todo.

Me quede para en medio de la calle sin saber a dónde ir ya no tenía casa, ya no tenía departamento, cuando recordé más palabras del Señor Brighten «si necesita algo más me puede buscar» eso es le diré al Señor Brighten, el papa de Annie es muy rico mu bueno me puede ayudar dije rápidamente y busque en mi bolso la tarjeta que el Señor Brighten me entrego, al encontrar la tarjeta marca su número pero me envía directo a buzón de voz

Una y otra vez marcaba pero en todas ellas me envía a buzón, luego por mi cabeza se atravesó «y si está en una junta por tal motivo no puede responder» claro eso es… que tonta soy… será mejor que vaya a sus oficinas y solicite hablar con él.

Claro eso es lo que tengo que hacer, aun sabiendo que no tenía dinero, tome un taxi y dije — a las empresas Brighten — el taxista solo afirmó con su cabeza y rápidamente cruzamos la ciudad de Chicago, después de algunas horas en el taxi por fin llevamos a las empresas Brighten.

Solo tenía una esperanza y era el padre de mi amiga Annie, entre a la recepción y solicite hablar con el Señor Brighten, la secretaria me informo que el señor no se encontraba en Chicago ya que el día de ayer había salido de viaje de negocios y tardaría un mes en regresar a Chicago.

Mis oídos al escuchar las palabras de la secretaria, sentía que me moría ya no tenía a quien recurrir mi cabeza gritaba «que voy hacer, que voy hacer, a donde voy a ir,» regrese de mi pensamiento cuando la secretaria me dijo —Señorita si no desea algo más se puede retirar, tengo otras personas que atender —

«Queeee acaso escuche bien, también la secretaria me está corriendo » mi cabeza gritaba, no respondí y solo camine a la salida muy enojada, triste, cansada y sin anímanos.

Afuera de las empresas Brighten, me quede por un momento en el estacionamiento observando la publicidad de las empresas Brighten, todas eran de familias abrazando, jugado o riendo muy felices en familia y pensé «Si el padre de Annie me ayudo, es seguro que Annie y su madre ayuden ya que en miles de ocasiones he dormido en su casa »

Con el pensamiento más optimista de saber que me puedo quedaren la casa de Annie comencé a caminar hasta llegar a su mansión, pase como 2 horas caminado nunca había caminado tanto en mi vida, como estos últimos 3 días, solo pensaba «Cuando este con Annie pediré un baño, un masaje y una buena comida tengo tanta hambre que no importa lo que me preparen solo quiero comer y dormir»

Era feliz pensando lo que solicitaría al llegar a la mansión de Brighten, cuando por fin toque el timbre de la mansión salió la sirenita y solo dije — Con la señorita Brighten —

—Buen día señorita White, la señorita Annie se encuentra ocupada —

—No importa dígale que he venido y que la espero —

—Discúlpeme pero no se puede quedar, será mejor que se vaya —

—Pero quien te crees para hablarme así cuando este con Annie le diré—

—como usted quiera pero será mejor que se vaya —

—No, no me pienso ir — grite muy fuerte cuando escuche unos pasos acercándose y abrieron la puerta rápidamente dije —Annie, amiga que bueno que abriste la puerta tu sirvienta no me dejaba entrar — al terminar la sirvienta dijo —Lo siento mucho señorita, por más que le dije que se fuera no me hizo caso—

—No te preocupes entra, yo atenderé — dijo mi amiga mirándome muy fríamente como si nunca me hubiera conocido, cuando la sirvienta se retiró rápidamente dije —Annie estoy en un aprieto ayúdame te cuento todo cundo estemos en tu habitación, tu sirvienta no me dejo pasar —

—No Candy lo siento mucho pero no puedes venir acá ya no eres bienvenida—

—Pero Annie que pasa, tú siempre me habías dicho que esta también era mi casa—

—Lo siento pero ya no es así, mis padres me prohibieron hablarte ya te había dicho que cuando cancelaras la boda ya no podríamos ser amigas—

—Annie te sientes bien, porque me tratas así, solo te quería decir si me puedo quedar un tiempo en lo que busco trabajo y donde vivir, tu siempre me has dicho que me podía quedar el tiempo que quisiera —

—No Candy te he dicho que no las cosas ya cambiaron tu y yo no seremos más amigas —

— ¿Pero por qué Annie, dime por qué —

—Candy no te lo quería decir pero no me dejas otra alternativa —

—Pero de que estas hablando Annie somos amigas, no hay secretos entre nosotras —

—Basta… basta Candy te he dicho que no somos amigas y bien quieres saber el motivo bien te lo diré, ahora eres podre —

—Como por no tener dinero ya no somas amigas—

—Así es, pero de que te sorprendes si tú también eras así, acaso ya te has olvidado de como eras — por un momento agache un poco la cabeza recordando todas las veces que humille a otras personas pobres en diferentes lugares y luego dije—pero Annie eso es diferente tu y yo somos amigas —

—Para mí es lo mismo y será mejor que te vayas en este instante mi madre y yo estamos esperando unas visitas muy importantes —

—Ahora entiendo, antes yo era una de tus visitas más importaste claro como tenía dinero y casi te invitaba todo pero ahora me corres —

—Candy… ya perdí mucho tiempo contigo, mis invitados no tardan en llegar, Archie y su hermano Stear vendrán acompañados con un familiar muy importante y bueno si no te quieres ir ya sabes cómo mi madre ahuyenta a las personas, es mas no perderé más el tiempo contigo— esas fueron sus últimas palabras se dio media vuelta y cerró la puerta con un gran golpe

Jamás imagine que mi amiga Annie fuera así, por un momento me quede en shock parada viendo la mansión de los Brighten, días atrás me recibían como de la familia, hoy me tan como una ladrona y rápidamente pensé «es cierto Annie me dijo que si no me retiraba de la entrada soltaría a los perros, la madre de Annie tiene perros Pit bull que están muy bien entrenados para seguir a rateros»

Salí corriendo de la mansión al pensar que uno de esos perros me mordiera, al estar a unos cuantos metros de distancia, volvió a recordar que no tenía un lugar para dormir y mis lágrimas salieron sin control, solo pensaba « voy hacer, a donde iré , mejor buscare a mis padres y les diré todo, que me perdonen »

Comencé a caminar por las calles, poco a poco me alejaba de las zonas residenciales y del centro ya que tenía que cruzar casi todo Chicago para regresar con mis padres la mansión de los Brighten está en el sur y la mis padres al norte de Chicago.

Durante el camino intentaba llamar a mis padres, pero ambos teléfonos de mi madre y de mi padre me enviaban a buzón, nunca había imaginado que deseará tanto comunicarme con ellos, siempre ellos eran quien me marcaban para saber si me encontraba bien, que está haciendo o cualquier cosa pero ahora no puedo comunicarme con ellos.

Ya casi al caer la noche, aún seguía caminando por las calles de Chicago, mis ojos hinchados de tanto llorar y el poco crédito que le ingrese ayer al celular se había acabado, ahora si estoy en un terrible problema solo me preguntaba « ¿a dónde voy a dormir?, ¿a dónde iré?»

Aun cuando llegue a la mansión de mis padres, quien sabe si aún sigan viviendo, me dijeron que se cambiarían a otro, pero a qué lugar se cambiaron, mire la hora del celular ya casi las 10:00 p.m. y yo aún en las calles, también observe que la pila del celular ya casi si iba a terminar, busque en mi bolso cuánto dinero aún me quedaba y solo encontré $200 pesos.

Por las calles comencé a buscar un hotel que me rentaran una habitación, pero todos los hoteles eran carísimos y unos hasta se reían de mí al decir que me dieron una habitación con $200 pesos, solo en un lugar me dijeron —si busca un hotel con ese precio…jajaja… mejor busca un motel a las orillas de un mercado—

Se burló de mí, me cerró la puerta en mi nariz muy fuerte, que mis oídos retumbaban, así que busque un mercado y luego preguntando a la gente busque un motel, cuando lo vi me dieron calosfríos no sabía si era un motel una casa en ruinas a punto de derrumbarse.

No quería pisar ese lugar, pero el frio y la oscuridad empezaba a ser cada vez más fuerte, la temperatura baja más y más y la oscuridad se así más evidente ya que muchos lugares empezaban a cerrar y las casas apagaban la luz.

No quería entrar pero una extraña sensación corría por todo mi ser, desde que me corrieron del ultimo hotel sentía como si alguien me siguiera, buscaba quien era pero solo miraba gente caminado muy rápido por el frio que empezaba hacer, tome un fuerte suspiro he ingrese a ese lugar, me recibió un señor un poco ebrio no me pregunto nada solo me dijo —$200 por la noche, si hay ruidos o cualquier suceso no somos responsables —

No quería entrar pero tampoco quería regresar a fuera en la calle, mis labios estaban cerrados no salía ninguna palabra, el señor me volvió a gritar —pague o largase que los cuartos rápido se ocupan—mire al señor y solo extendí mi mano dándole el dinero él señor solo dijo —es el cuarto del fondo—

Camine por el pasillo y al llegar al fondo entre a la habitación, al verla casi me muere el olor era como si un animal se hubiera muerto, la cama parecía como si fuera sida arrastrada por un huracán, el baño no tenía puerta se veía claramente la taza sin tapa, eso era lo único que había.

Mis lágrimas volvieron a recorrer mis mejillas, jamás imaginé caer tan bajo pero cómo fue posible que de tener un penthouse, más envidiado por todas mi amistades a estar en un cuarto a punto de derrumbarse, mi cuerpo está casi al punto de colapsarse cuando uno ruidos llamaron mi atención

Mire la puerta y la manecilla se pensaba a mover, camine muy rápido para buscar con que retrancar la puerta pero no había nada, regreso mi mirada a la puerta cuando escuche —Pero mira nada más que regalo nos dejó el Gastón —

—quien son ustedes, lárguese de mi habitación —

—Y aparte d todo, salió fina la condenada —

—Mi vida… esta también es nuestra habitación por esa noche, así que dormiremos juntos los tres —

—Bueno entonces yo me voy—

—Pero a donde crees que más cariño si ya pagamos por este cuarto y tú nos perteneces —

—Nooooo… no suélteme dejen, no me toquen — gritaba muy fuerte a tiempo que los dos hombres mayores me empezaron a tocar por todo mi cuerpo

—Auxilioooooo — grite con todas ms fuerzas

—Pero que estás haciendo— me grito muy fuerte al tiempo de darme una gran cachetada, que me hizo caer en medio de la cama, luego pensé a ver como los señores se comenzaban a bajar, los pantalones y grite muy fuerte—Auxilioooooo —

Los señores se acercaban a mí, no quería verlos gritaba cerrando los ojos —Auxilioooooo — por más que grietaba nadie venia, mi cuerpo temblaba y cerré muy fuerte mis ojos y seguía gritando.

Cuando escuche un gran ruido, como si algo se rompiera, grandes golpes, los señores gritando —es nuestra nosotros la vimos primero—

—pagamos por ella—

Solo escuchaba puros gritos y golpes por todos lados, no quería abrir los ojos y solo comencé a rezar muy fuerte, cuando escuche —Candy abre los ojos está todo bien —

—Albert—

Continuara…