Capítulo 7

En otra parte de los Bosques Susurrantes una chica rubia cayó de manera estrepitosa al pasto, Adora tenía todo el cuerpo adolorido y su respiración estaba demasiado agitada, lo único que podía recordar era el mensaje caído del esquife mientras Catra se alejaba de ella.

- "Catra" - susurró Adora con las pocas fuerzas que tenía.

Se sorprendió de su debilidad nunca antes se había encontrado de esa manera, ni siquiera después de una muy cansada sesión de entrenamiento. Aún con el dolor a flor de piel Adora trató de incorporarse, aunque unas punzadas agudas en su costado derecho le impedían lograr esa simple acción.

- "Catra" - volvió a repetir Adora con un poco más de fuerza, la oji-azul esperaba que la felina la escuchara con su aguda audición.

Miró por todos lados esperando escuchar algún sonido del esquife o de su amiga, pero todo estaba inundado de un profundo silencio, calmado, sintió que algo malo podría pasar en cualquier momento y ella no estaba en óptimas condiciones para enfrentarlas.

Adora siente la necesidad de cerrar sus ojos por unos segundos, volviéndose a recostar en el césped cerró sus ojos sintiendo como se desconectaba de su cuerpo.

Por su parte Catra seguía confundida en como parar el esquife considerando apretar todos los botones que veía en frente suyo o romper el vehículo, pero prefirió no volver a cometer una tontería, sintió una frustración y estrés que no paraba de crecer.

Un impulso la hizo golpear el volante provocando que el esquife frenará en seco, Catra ante la emoción de poder nuevamente controlar aquel estúpido aparato volvió por donde vino con suma rapidez, pero con más cautela, la emoción de la felina era tanto que sus orejas y cola se encontraban moviéndose por todos lados.

- "¡Adora!" - comenzó a gritar Catra esperando alguna respuesta, lo que no sabía la felina era que su amiga se encontró desmayada en alguna parte del bosque.

Y aunque Catra trató de olfatearla no podía evitar confundir los nuevos aromas y sonidos que estaba sintiendo en esos momentos, una catapulta de nuevas emociones la desorientaban demasiado.

Ninguna de las dos chicas tenía idea de cuánto tiempo había pasado desde el accidente, a Catra no le importaba mucho y bueno Adora no estaba consciente.

Un tiempo inexacto pasó cuando las chicas se encontraban cada más cerca, pero no lo suficiente para encontrarse, un grito fuerte de Catra fue lo que levantó a una adolorida y ahora alterada Adora, volvió a mirar a todos lados con la esperanza de ver a su amiga, pero igual que la primera vez no había nadie.

Con un poco más de fuerza se logró parar con menos dificultad que antes, aunque las punzadas seguían presentes.

Adora se sentía confundida no sabía si esperar a Catra donde había caído o empezar a caminar a un punto inexacto, pero al menos hacer algo.

¿Y si Catra estrelló el esquife? ¿Si se lastimó? ¿Estará bien? – pensó Adora de manera desordenada, tenía muchas ideas en su cabeza, pero conoce a su mejor amiga y ella puede cuidarse bien sola además tiene sus habilidades por su parte felina.

Comenzando a caminar a un punto inexistente Adora sentía una comezón extraña en todo su cuerpo, era una sensación fría que le recorría por sus brazos y piernas provocando que se le erizara los vellos del cuerpo.

Adora trataba de calmarlo y relajarse, se trató de abrigar con la chaqueta que traía encima, pero no podía pararlo, al contrario, Adora podría jurar que se intensificaba a cada paso que daba y de alguna forma aquella corriente que crecía la guiaba a un punto como si hubiera alguna conexión o atracción.

De forma involuntaria sus pasos se apresuraron y se volvieron más firmes hasta encontrarse con una gran pared de hojas, podía sentir que lo que sea que estuviera ahí le provocaba algo en su piel, dudo por varios segundos antes de mover aquella pared, miró de reojo el pequeño hueco que había encontrado, no había gran diferencia a como era todo el resto de los Bosques Susurrantes.

Pero Adora pudo notar un bulto extraño de ramas y rocas en un rincón de ese espacio, mientras más se acercaba se preguntaba como no lo había visto al entrar.

Cuando por fin llegó a esa extraña formación miró con detenimiento algo dorado que sobresalía.

¿Acaso es una espada? – pensó Adora.

¿Cómo era posible que una espada estuviera ahí y en tan buen estado?

Era atrayente a simple vista, sentía la necesidad de querer tocarla, pero a la vez una alerta se levantaba en su ser.

Cerró sus ojos y la tocó. ¿Qué era lo peor que podría pasar? Es una simple espada.

Una luz apareció repentinamente ante el contacto de Adora con la espada, se comenzó a iluminar todo el ambiente que la rodeaba y pequeñas imágenes de lugares que nunca había visto se mostraron en su mente acompañadas de una suave voz de una mujer que tampoco conocía.

- "El equilibrio debe restaurarse."

- "Etheria debe buscar una heroína."

- "Adora, Adora."

La voz de la mujer era acompañada de imágenes rápidas de una mujer alta y rubia que sujetaba esa misma espada.

- "Hey Adora, despierta." – era Catra la que le hablaba.

¿En qué momento la encontró? ¿Dónde está la espada? – pensaba Adora.

- "¿Catra? ¿Qué pasó? ¿En qué momento me encontraste? Espera, aquí había una espada. ¿Dónde está?" – Adora comenzó a asaltar a Catra con varias preguntas las cuales no tenían ningún sentido para la felina.

- "Bien, veamos. Te caíste del esquife, nos perdimos y te acabo de encontrar tumbada en el suelo y no sé de qué espada hablas. ¿Acaso esa caída te dejó más boba? Pensé que ese peinado tuyo iba a ser de ayuda." – comenzó a reír Catra ante su comentario. - "Como sea, es hora de irnos, apúrate."

- "¿Qué? No. En serio Catra, había una espada y comenzó a brillar. Estaba justo aquí."

- "¿Tienes daño cerebral? Ugh, Shadow Weaver me matará" – suspiró frustrada Catra.

Dándole unos chequeos a la cabeza de Adora en modo de broma comenzó a revisarla, pero Adora seguía pensando en lo que había visto.

Alejándose del toque de su amiga miró para todos lados.

- "Catra puedo jurar que estuvo aquí, yo lo vi".

- "Sí, pero ya no está. Así que vámonos, no tengo ganas de más problemas."

Catra sujeto la cola del cabello de Adora, jalándola la llevó hasta el esquife para poder irse.

Adora se dejó llevar por Catra, ambas subieron al vehículo y no tardaron en partir.

Adora volteó hacía los Bosques Susurrantes, sintiendo que dejaba algo importante en aquel lugar, tenía una necesidad de volver a por la espada que había visto y que claramente recuerda haber tocado, ocasionando aquella visión que se sintió demasiado real, pero tal vez Catra tenía razón probablemente fue el golpe lo que le hizo imaginar aquellas imágenes, aunque no tendría sentido.

¿Cómo imaginar algo que nunca había visto?