Nota: Bueno, iniciamos el segundo acto de este fic...
Asi es. Este es el inicio del segundo tercio del fic. ¿Qué pasará con SunFlower a partir de ahora?. ¿Twilight le pondrá un alto a todo?. ¿Cadence y Shinig tendrán un rol importante?.
Solo yo lo sé, jajaja. En fin, sin más dilación, el capítulo:
Cap 7. Ultimátum.
Es de mañana ya.
SunFlower, decidida, se mira en el espejo de la habitación y se dice mentalmente:
"Tu puedes hacerlo, SunFlower. Hoy, irás directo hasta esa Grifo, la mirarás a los ojos, y le dirás qué se aleje de Spike."
Se sentía rara al decir estas palabras. Solo 24 horas antes, hubiese dado lo que sea por ver a su querida hermana lejos de esa lagartija bicolor, pero ahora debía hacer lo posible por proteger su relación. Babs no es la misma niña débil que conocía. Pero una ruptura de una relación de tantos años... De su primer noviazgo, podría destrozarla.
Además, aún existía la duda de si Spike era participe de este "plan" de Gabby. ¿Y si él y la grifo ya han estado saliendo a espaldas de Babs Seed?. ¿Y si es inocente?.
Debía averiguar la verdad cuanto antes.
Así, con paso firme, salió de su habitación con dirección a la sala del trono. Mando a decirle a la princesa Twilight que se saltaría el desayuno porque tenía algunos asuntos que atender.
Mientras recorría los pasillos, una vez más se maravilla a con la arquitectura del lugar. Sin duda envidiaba a Spike por vivir en un lugar así. Pero no era momento para eso. Aceleró el paso para llegar a su destino. Pronto sería la hora acordada por Gabby, y por voz de su hermanita la noche anterior, supo que Spike ya era conciente de la visita de la cartera.
Siguió trotando, intentando no llamar la atención de los guardias. Pero aún así, no pudo evitar acelerar un poco más, y más, y más, hasta que...
— ¡Ouch!. — Dijeron ambos ponies al unísono.
SunFlower cayó al piso, adolorida. Y justo cuando iba a reclamarle a aquel pony por su descuido, se vio sorprendida por un casco que la ayudó a levantarse.
— Lo siento, señorita. ¿Se encuentra bien?.
Al ver mejor, pudo notar que se trataba del mismo guardia con el que había chocado la tarde anterior. Sorprendida, aceptó su ayuda y se incorporó.
— Muchas... Gracias. — Está vez, la yegua pudo ver mejor al guardia. Tenía una crin color sepia, y una melena blanca con franjas grises. Sus ojos eran azul celeste, y su mejilla izquiera tenía un moretón. Esto la hizo preguntar. — ¿Pero... Qué le pasó ahí?.
— ¿Qué, ésto?. — El guardia señaló su moretón. — Una discusión amistosa... O algo así.
Su semblante cambió, pero al instante se repuso y dijo:
— Eh... Lo siento, pero voy tarde a mi turno. Que tenga un buen día, señorita. — Se alejó lentamente. — Y tenga más cuidado, por favor.
Esto último lo dijo viéndola por el rabillo del ojo, sonriendo un poco. SunFlower soltó una leve risa y retomó su andar.
(En el Jardín del Castillo...)
Twilight se daba un paseo matutino antes de atender sus asuntos reales. Esta semana le enviaría una carta a Celestia para informarle de la situación del castillo.
Celestia quería saber todo sobre los primeros meses de gobierno de Twilight. Cómo ella dijo, estaría disponible para ayudarla por si hacía falta, y por ello Twilight le enviaría una carta cada semana para informarle como iba todo en canterlot. Si tenía dudas, o algún problema, o simplemente una noticia o chisme sin importancia.
Celestia también enviaba postales desde Silver Shoals, informando cuan diferente era su vida ahora como una ciudadana más de Equestria.
— Muy bien, Spike, ¿Listo?.
— Listo. — El dragón sostenía su pluma y un pergamino, preparado para tomar nota de cada palabra salida de los labios de la princesa. De cierto modo era algo relajante. Como volver a los viejos tiempos en qué solo se debían preocupar por los reportes de amistad cada semana.
— "Querida Celestia..." — Comenzó. — "Y Luna".
Escribir la carta no les tomó más de 10 minutos. Tras esto, los dos amigos se dirigieron al castillo para empezar a repasar la lista de deberes del día.
— Muy bien. — Comenzó la alicornio. — Hoy me veré con Fancy Pants para seguir atendiendo asuntos reales. Tu verás a Gabby, ¿No es cierto?.
— Si. — Spike se rascó la nuca. — La última vez que la vi, se notaba algo distante. Así que quiero arreglar las cosas.
— ¿Y Babs sabe que vendrá?.
— Claro. — Sonrió el dragón. — Está emocionada porque será la primera vez que convivirá con un grifo.
— Ya veo...
La princesa se veía algo sorprendida. Parecía que Spike tenía todo resuelto, pero ¿Realmente era así?. Reunir a su mejor amiga y su novia, sabiendo que la primera alberga ciertos sentimientos por él...
Era una fórmula para el desastre. Sin dudas.
Cómo sea, la hora había llegado. Gabby sobrevoló la ciudad en camino al castillo. Una vez que llegó, se vio en la necesidad de aterrizar, por los ventiladores. Los guardias la reconocieron y la dejaron pasar. Al entrar en el castillo, una sensación extraña se apoderó de ella.
Sabía que lo que hacía era un error. Sabía que lo ideal era superarlo y alejarse en lo que se calmaba. Intentar hacer su vida.
Seria lo que alguien sensato haría, si. Pero ella no es así.
Estaba cegada por sus sentimientos. Y lucharia por ellos. Así como fue de terca buscando obtener una cutie mark, sería de terca ahora. No se dejaría vencer.
Caminó por los pasillos del palacio con paso firme. Su respiración denotaba seguridad. Los guardias que la veían pasar se preguntaban si de verdad era la misma grifo del día anterior. Pero la realidad era otra.
En su mente, Gabby se sentía aterrada. El rechazo, el drama. La posibilidad de todo eso le carcomía por dentro.
Llegó al salón del trono, entró, y fue recibida por la princesa Twilight en persona.
— ¡Gabby!. Que gusto verte. — Ambas se abrazaron con fuerza. La expresión seria de Gabby ahora era de felicidad e ilusión puras. — Siéntete cómo en tu casa.
— Es un honor que me reciban aquí. ¡La ciudad es hermosa y el castillo no tiene par!. Mucho mejor que el viejo y polvoriento salón del trono de griffonstone. — Dijo esto en un tono confidencial hacia la princesa.
Ambas rieron.
Por la izquierda de Twilight se dejaba ver la figura de Spike, quien se lanzó a su invitada con euforia. Gabby hizo lo mismo.
El saludo siguió por un rato. Tras ello, Spike hizo pasar al frente a Babs Seed.
— Y ella es mi novia, Babs.
Ambas hicieron una pequeña reverencia.
— Mucho gusto. — La pony se veía sorprendida. Los grifos eran seres famosos por su avaricia y mal humor. Pero esta chica se veía tan agradable...
— El placer es mío, jeje... — Se notaba algo incomoda. — Me alegra conocerte al fin (ya que spike jamás mencionó tu existencia).
— Igualmente. Dime, ¿realmente eres de griffonstone?.
— Pues, Griffonstone es el hogar de los grifos, y yo soy una, así que... Creo que si.
Las dos se rieron.
— ¿Lo ves, Twilight? . Todo saldrá bien. — Le dijo un triunfante Spike a su compañera.
— No lo sé. — La princesa dudaba. — Deberías haber esperado más para presentarlas. Ponerlas al tanto. Esto es muy... Repentino.
— ¿De qué hablas?. ¡Es perfecto!. Mi novia y mi mejor amiga serán amigas. Como tú y SunFlower lo son.
Twilight lo pensó un momento. Sabía que esto le explotaría en la cara. Pero no sabía qué hacer para impedirlo.
Los tres se fueron a disfrutar de la ciudad. Querían ponerse al día con sus vidas. Babs y Gabby tendrían mucho para contarse. Spike quería oírlo todo, pues no tenía muchas anécdotas últimamente. Babs Seed estaba emocionada. La primer pony de Manehattan en convivir con un dragón y un grifo. Y ambos eran mediadores entre sus reinos y Equestria. Se sentía como una yegua importante. Como Rarity y la misma Twilight.
Le encantaba.
(En el jardín Real...).
SunFlower tomaba aire. Le sorprendió saber que Babs, Spike y Gabby se habían ido antes de que llegara. Se habia esfumado su primer chance.
Ahora debía esperar. Esperar. Esperar...
— ¡Claro que no!.
Estaba decidida. No importa si debía seguirlos por todo Canterlot, los encontraría y le diría a Gabby lo que realmente pensaba. Todo por proteger a Babs. No dejaría que esa paloma con gigantosis le haga daño.
La pony salió galopando a toda velocidad hacia la ciudad. Nada la detendría.
"Llegaré al fondo de esto, lo juro..." pensaba. Aceleró el paso y en pocos minutos estaba ya recorriendo las calles de Canterlot en busca de su hermana.
Los locales, los ponies, la arquitectura y hasta las aves que sobrevolaban el lugar daban un aura de tranquilidad. Sin duda se hallaba en la metrópoli más apacible y serena de toda Equestria.
Eso claro, si ignoramos los ataques constantes de enemigos de la nación que se han suscitado en dicha ciudad durante los últimos años del mandato de Celestia.
Al recordar esto, se le puso la piel de gallina. La idea de su hermana y amigos de la ciudad en medio de tal caos...
— Okay, okay... Ya basta, SunFlower. — Se dijo, mientras caminaba. — No empieces a divagar e imaginar escenarios irreales. Vas a volverte loca si sigues así.
Siguió caminando por las calles de Canterlot por un largo rato. Eventualmente logró calmar sus nervios y disfrutar del paisaje, como el primer día. Una vez más, se detuvo en el puente y miró los nenufares sobre el agua, tan quieta y cristalina como siempre.
Deseó que su vida fuera así. Tal como antes.
Antes de Spike, de las cmc, de saber que a Babs la acosaban en la escuela, y de los supervillanos que amenazan el mundo... ¿A dónde se había ido toda esa tranquilidad?.
Quería volver a como era antes.
Soltó un largo suspiro y retomó su andar. Con forme avanzaba, la ciudad se veía más vacía. Estaba llegando al borde, desde donde se alcanzaba a ver Ponyvvile, y el horizonte. Caminó a lo largo de un puente que le permitía ver todo el terreno que rodeaba la montaña donde se sitúa Canterlot.
El azul del cielo, los diferentes matices de verse en el pasto y los árboles, las nubes, e incluso Cloudsdale, que tampoco estaba muy lejos de ahí, la llenaban de vida.
Sin duda era un mundo hermoso en el que vivían. Solo de pensar que podría no ser así a causa de algún villano, le aterrorizaba.
Tras mirar el horizonte por lo que parecieron horas, volvió a la ciudad. Tal vez ahora tendría más suerte.
Tal vez...
(En el Imperio de Cristal...)
Una carta llega de improviso ante el trono de la princesa Cadence. La carta aparece en medio de una estela de humo, solo para caer en el trono vacío.
La sala está en completo silencio. Ni la princesa, ni la guardia real se encuentran en el lugar. Así permanece durante un buen rato, hasta que...
— ¡Hey!. — El portón de la sala se abre de par en par, dejando ver a la pequeña Flurry Heart, quien vuela velozmente hacia el otro extremo del recinto. Tras ella, su padre, el Príncipe Shining Armor, trata de alcanzarla, sin éxito.
El príncipe da un enorme salto, intentando tomar a su hija, pero termina estrellándose con el trono vacío.
— Agua carbonatada con limón, cariño... — Dice, aturdido por el golpe.
— ¡Ya te tengo! — Cadence se teletransporta frente a la bebé, pero la niña hace lo mismo para escapar de ella. — Y allá va...
La princesa intenta calmar a su hija, quien salió volando luego de que viera a dos guardias reales competir en una carrera, queriendo imitarlos. Al final del dia, sigue siendo una bebé, por más poderosa que sea.
La bebé regresa por donde vino, y Cadence se dispone a seguirla.
Por su parte, Shining se recupera del golpe, y logra incorporarse de nuevo. Para su sorpresa, hay algo frente a sus cascos.
— ¿Pero qué...?. — Lee el pergamino. — "Queridos Cadence y Shining Armor, los esperamos con ansias. Twilight aún no sospecha de la visita sorpresa..."
Shining sabía que tenían que ir a Canterlot a ver a su hermana. Incluso habían agendado el día siguiente para partir. Pero los arranques de magia de Flurry Heart eran más poderosos de lo normal. Con suerte llegarían al final de la semana.
No. Lo mejor era no contarle nada de esto a Spike. Si de todas formas iba a ser una sorpresa, no veía razones para dar explicaciones del porqué de la tardanza.
Guardó el pergamino, hizo aparecer otro, y escribió una respuesta para Spike, diciendo que llegarían en unos días.
Con esto, retomó su tarea de perseguir a la bebé a través de todo el castillo.
Fue ahí cuando se oyó una explosión.
— ¡NO, FLURRY HEART! ¡BAJA A ESOS POBRES GUARDIAS!. - La voz de su esposa se alzó por todo el lugar.
— Mejor me doy prisa...
(De vuelta en Canterlot).
Spike, Babs y Gabby se divertían en el laberinto del jardín real.
Babs trataba de alcanzarlos, pero aún cuando no volaban muy alto, no les podía seguir el paso.
El juego consistía en ver quién encontraba los lugares donde Twilight y sus amigas encontraron los falsos elementos de la armonía, la primera vez que enfrentaron a Discord.
Babs apenas y había llegado al lugar donde Applejack encontró esis extraños montones de manzanas parlantes.
Estaba agotada. Sin duda no tenía la condición para ganar el juego.
— ¿A quien se le ocurrió este juego tan tonto?. — Se quejó, luego de acomodarse el fleco.
Esperó ahí por varios minutos, hasta que Spike llegó a buscarla.
— Aquí estás. — Se veía feliz. — Gabby es demasiado rápida para mí. Así que vine aquí a descansar.
— Lo sé. ¿Como no se agota?.
— Ella ha tenido alas toda su vida. — Dijo Spike. — Supongo que me lleva ventaja en eso.
Los dos se rieron. Spike se sentó junto a ella bajo un árbol.
No era un día especialmente caluroso. Pero estar en la sombra se sentía realmente bien.
Babs se acercó a él con cuidado y posó su cabeza en el hombro del dragón. Se quedaron ahí mirando el sol a través de las las ramas del árbol. Sin duda, este era de esos momentos que querrían recordar para siempre.
El cantar de los pájaros, las mariposas que volaban de flor en flor, y el viento moviendo las hojas de los árboles levemente.
Todo se sentía realmente bien.
Todo era perfecto.
Desearon poder quedarse así para siempre.
Para siempre...
—... — Se durmieron.
La joven pareja se quedó ahí por un largo rato. No siquiera notaron cuando su acompañante llegó y los vio ahí, descansando el uno al lado del otro. Gabby, en ese momento, sintió como una parte de ella se rompía.
Bajó la mirada y se dio la vuelta.
No voló, sino que caminó hasta el castillo para despedirse de Twilight. Quería quedarse. Quería ser fuerte y asimilar eso de la mejor manera posible para no afectar su relación con Spike, Twilight y los demás. Pero no sabía si tendría las agallas de verlos juntos otra vez después de eso.
Tal vez era lo mejor ir a casa y estar sola para digerirlo primero.
Al llegar a la salida del laberinto, se topó con la última pony con quien hubiese querido.
— Hola otra vez, Gabby.
— SunFlower. ¿Qué haces aquí?.
— Estaba buscandolos. A Babs, Spike, y a ti.
— ¿Por qué?.
— Pues, quería que saliéramos todos juntos, pero cuando llegué al salón del trono, ustedes ya se habían ido.
— Ja ja... Oops. — Gabby se rasco la nuca, avergonzada.
Se hizo el silencio. Las dos chicas miraron el césped por un largo rato, hasta que una se atrevió a romper el hielo.
— Bueno, ya me voy. Tengo que ir a hacer algo. — Ni bien dio un par de pasos, el andar de la grifo se vio interrumpido por la pony.
— No...
Bloqueando el camino con su casco izquierdo, SunFlower tomó una larga bocanada de aire y se armó de valor. Era ahora, o nunca.
— ¿Te molesta si hablamos?. — La mirada de la pony bastó para dar a entender que ésta no sería una conversación muy amigable.
(En el castillo).
Twilight caminaba junto al jefe de la Guardia Real. Le daba algunas indicaciones, mientas Fancy Pants aguardaba para hablar con ella.
Sus deberes reales estaban por darle un respiro. Ser la gobernante de toda Equestria estaba consumiendola. Fancy Pants le ofreció ayudarla en algunas cosas cada cierto tiempo. Y no era el único. MoonDancer y las demás, la haber trabajado previamente en el castillo, decidieron encargarse de algunas labores cuando hiciera falta.
MoonDancer en especial, en su papel de erudita, podía ser de gran ayuda a la hora de tomar decisiones importantes. Ella y Fancy Pants se encargarían de suplir a Twilight si llegaba a tener algún inconveniente.
Fleur de liz también estaba dispuesta a ayudar.
A diferencia de Celestia, quien tenía menos responsabilidades al momento de ascender al trono, Twilight debía estar al tanto de los asuntos diplomáticos de Equestria y las demás naciones. Desde que mejoraron sus relaciones con el Reino Dragón, el Reino Changeling, Yakyakistan, Griffonstone, y varios más, Twilight tenía que dar el 120% si hacía falta, para mantener la armonía.
— No tema, princesa. — Le aseguró el unicornio. — Todos aquí tenemos experiencia siendo delegados, ¿recuerda?. Puede tomarse un descanso de unos días cuando quiera. Entendemos su situación.
— No quisiera dejarlos a cargo de tanto tan rápido. Además está el asunto de los mensajeros del Reino Dragón y...
Fancy Pants hizo un gesto con su casco, y ella guardó silencio al instante.
— Los asuntos correspondientes a las alianzas seguirán siendo únicamente su jurisdicción, si así lo desea. Pero no tiene por qué estresarse por todo lo que ocurre aquí en el castillo, todo el tiempo.
Ambos ponys se pararon frente a un vitral. Era nada menos que el que conmemoraba la derrota de Nightmare Moon a manos de Twilight y sus amigas.
— Recuerde que debe confiar en otros si quiere llegar más lejos, su alteza.
—... Gracias.
Con esto, los dos se dirigieron a la salida. Era hora del almuerzo, y el chef del castillo les había preparado algo especial bajo la tutela de los Señores Cake.
Twilight miró a fancy sin que éste lo notase. Recordó lo mucho que había crecido desde que llegó a Ponyville gracias a los consejos y experiencias con sus amigos.
"Puedo con esto." se dijo, y siguió caminando.
(En el jardín del palacio...)
SunFlower y Gabby estaban ya en la entrada al castillo. La grifo se veía muy incómoda. Sabía que SunFlower no tramaba nada bueno.
El tono de su voz al pedirle hablar en privado... Le congeló las plumas al oírle. Al confirmar que no había nadie cerca a, SunFlower le hizo un gesto a Gabby y las dos entraron.
Se dirigieron a un balcón que daba de cara a la ciudad, y ahí, la pony decidió que era el lugar para hablar. No había nadie cerca. Y aún de haberlo, él viendo y el ruido de los ventiladores de Shining Armor podrían apagar sus voces.
— Seguramente te preguntarás el porqué te traje aquí, Gabby.
— Eso hago...
— Pues verás... — Recargo sus cascos en la valla y contempló la ciudad. — Antes de que me juzgues, quiero decirte que lo que hice, y haré, es por el bien de Babs.
Esto dejó aún más intrigada a Gabby.
— Yo... Leí la carta que le escribiste a Spike.
Se hizo el silencio.
— Que tú... ¿Qué?.
— Lo lamento. — Se puso de cara a su interlocutora. — Pero como dije, lo hice solo por el bien de Babs.
— ¡Explicate!.
— Muy bien... Ayer actuaste de una forma muy extraña cuando hablamos sobre Spike. Y ahora que lo pienso, cuando nos conocimos tu y yo, noté que te sorprendió saber que el ya tenía novia. Aunque lo quisiste ocultar... Fuiste algo obvia.
Gabby tragó saliva.
— Desde ayer tuve mis sospechas, y leí tu carta para corroborarlas. Pero lo único que encontré, fueron más preguntas.
—No eres la única. —Soltó tajante la grifo.
— Por favor, escucha... Sé que sientes algo por Spike. Y sé que quisiste intentar algo con él aún sabiendo que tenía novia. —Con esto, Gabby empezó a retroceder lentamente. — Y cómo hermana de Babs, no pienso permitir que lo que sea o quien sea arruine su felicidad.
SunFlower se paró firmemente frente a ella, a escasos centímetros de su rostro. La tenía acorralada.
— Tal vez no me agrada Spike, lo admito. Pero no dejaré que lo alejes de ella. Si eso la hace feliz, aunque sea un poco, me veré en la necesidad de pedirte... ¡No!. De ordenarte que te alejes de ellos. ¿Oíste bien?.
Gabby estaba al borde del balcón. Sus ojos abiertos como platos, mirando a su acompañante. Su corazón latía como el de un colibrí, y las palabras parecían no querer salir de su boca.
— ¿Me escuchaste?. — Insistió la pony.
Continuará...
Éste capítulo ha sido algo corto, lo sé. Pero quería dejarlo así como gancho, ja ja ja.
Espero tener el siguiente la semana que viene, ya que estoy en evaluaciones en el colegio. En fin. Los dejo.
— BROHOOF—
