Disclaimer: Los personajes de BNHA no me pertenecen, en cambio la historia es de mi autoría.

Advertencia: Contenido sexual explícito.

Nota: Cada capitulo tiene por título el nombre de una flor, estas estarán presentes en la historia, ya sea de forma concreta o implícitamente. Al finalizar la week habrá una pequeña sorpresa.


Día 7: Juego de rol

Unos golpes insistentes provenientes de la puerta de su departamento lo despertaron de un sobresalto. Frunció su ceño desorientado mientras el golpeteo se intensificaba y se puso en alerta de inmediato; tomó su teléfono y vio que eran las 1 de la madrugada del 31 de Octubre.

¿Quién mierda golpeaba de esa manera su puerta a esa hora tan imprudente? Estaba cabreado, más que nunca; el golpeteo en su puerta aún no cesaba por lo que con sigilo y prudencia caminó a través de su departamento y se asomó tras la puerta que era duramente golpeada. Miró por el pequeño visor y se sorprendió cuando una máscara blanca con las palabras "Kiss Me" escritas en color rojo se asomó por el pequeño espacio.

Sonrió alzando su ceja y recordó.

Sus músculos de inmediato se relajaron y esperó un par de segundos más, hasta que decidió retroceder un par de pasos y luego ocurrió.

De un solo golpe la puerta de su departamento se abrió dejando a la vista una torneada pierna con un par de tacones color negro que cubrian hasta los tobillos.

Mordió su labio con impaciencia cuando un pequeño y curvilíneo cuerpo comenzó a ingresar a su departamento a paso lento mientras los tacones resonaban por el lugar.

La persona se detuvo bajo la luz de la luna de se colaba a través de los grandes ventanales del lugar; tenía su cabello en dos coletas altas en cada lado de su cabeza, llevaba su rostro cubierto por la máscara que vió a través de la mirilla de la puerta la cual podía apreciar con mayor claridad; las palabras "Kiss me" estaba escritas en la frente de aquella máscara con letras rojas y descuidadas, el hueco que cubría los ojos era de un color negro y un par de delgadas hileras verticales atravesaban el pequeño espacio; la nariz de la máscara era grande y tosca, notándose un poco de suciedad en aquella zona; la zona de la mandibula era amplia y alargada, en donde destacaba la boca de gran tamaño con unos dientes afilados que sonreían.

El cuello de la persona tras la máscara estaba cubierto parcialmente de lo que parecía ser sangre la cual se perdía en el prominente nacimiento de sus redondos pechos los cuales estaban cubiertos con un ajustado corset color blanco que cubría a su vez todo su torso; pequeñas manchas de sangre adornaban aquella blanquecina prenda de ropa; la cual estaba unida a una falta de tul del mismo color; extremadamente corta que relucía esas preciosas y contorneadas piernas.

La chica llevaba en una de sus manos un ramo de lirios color malva mientras en la otra lo que parecía ser una pistola de juguete color negro mientras apuntaba directamente al pecho del dueño de aquel departamento.

—Bakugo Katsuki.— Una dulce pero fuerte voz rompió aquel silencio mientras la chica de una sola patada cerraba la puerta del lugar— Vengo a purgar sus pecados.

El rubio contuvo el aliento cuando escuchó aquella voz tan conocida para él y mordió su labio con satisfacción; observó sin descaro el cuerpo hermoso frente a sus ojos y asintió lentamente mientras levantaba sus manos en señal de redención.

—¿Se puede saber qué pecados?— habló él, con su voz rasposa a causa de haber despertado hace poco.

La chica avanzó un par de pasos hasta quedar frente al rubio, con el ramo de flores delineo su rostro con delicadeza para luego lanzarlo al sueño sin remordimiento; luego con aquella pistola de plástico apuntó hasta el cuello del muchacho; lugar en donde comenzó a acariciar con la punta del juguete y ladeo su cabeza concentrada en su labor.

Bakugo aspiró el aroma a duraznos que desprendían esos cabellos y lamió sus labios resecos.

—La soberbia — comenzó a enumerar con voz decidida la mujer frente a sus ojos mientras guiaba la punta de la pistola hasta la mandíbula del rubio—, avaricia, la ira— siguió hablando con su suave voz mientras comenzaba a descender por el cuello del rubio con aquella pistola, pasando por sus pectorales y abdomen los cuales estaban cubiertos por la fina tela de su playera; para detenerse en su pelvis.

Katsuki contuvo el aliento y sintió un calor acumularse en su rostro al ver donde la chica estaba apuntando.

—Y la lujuria.—finalizó la chica acariciando por sobre la tela del pantalón de pijama del rubio.

Bakugo mordió su labio cuando la muchacha dejó caer la pistola y comenzó a acariciar sutilmente el bulto que se estaba formando en su pantalón.

—No sé de qué estás hablando.— siguió el juego tratando de contener un suspiro entre sus labios.

—Claro que lo sabes.— la chica apretó sutilmente para luego introducir su pequeña mano entre los pantalones del muchacho de ojos rojizos y acariciar la creciente erección de Bakugo con sus manos.—Tu deseo por ser el más importante héroe del mundo— ronroneo la chica tomando una de las grandes manos de Bakugo para guiarla hasta uno de sus senos cubiertos por la tela del corset—, tus ganas de querer acaparar la fama del resto, tu carácter explosivo que demuestra lo enfadado que estas todo el tiempo y esas ganas incontrolables que tienes de follar cuando me tienes a tu lado.— finalizó la chica incitando a que Katsuki apretara su seno; él obedeció en el acto.

—¿Qué debo hacer para limpiar mis pecados?— habló él con voz entrecortada, sintiendo como la sangre se acumulaba cada vez más en su erección bajo el suave tacto de la mano de la muchacha.

—Sencillo.— la chica retiró sus manos del cuerpo de Katsuki y se volteo para restregar su trasero y moverlo sobre la erección de Bakugo.

El héroe contuvo el aliento y su pecho comenzó a acelerarse a medida que el redondo trasero generaba fricción son su pene endurecido; cerró sus ojos disfrutando del momento y sonrió con satisfacción cuando unas pequeñas manos tomaron sus muñecas y las posaron sobre la cálida y suave piel de las piernas de la joven.

—Debes follarme, Bakugo.

La joven expuso su cuello ante la boca del rubio y lo incitó a posar sus labios sobre la piel desnuda, conteniendo un suspiro cuando la cálida boca de Katsuki hizo contacto con su piel ardiente, mordiendo su labio bajo la máscara cuando sentía el roce de la erección del chico sobre su trasero a pesar de la tela que se interponía entre ambos.

En busca de más, llevó una de sus manos tras su cabeza y deshizo el nudo que aseguraba la máscara a su rostro y esta cayó ruidosamente al suelo. Con una sonrisa traviesa, tomó la mandíbula del rubio, dobló su cuello y estrechó sus labios contra los de él.

Katsuki gimió sobre los suaves y cálidos labios que devoraban su boca con ansias, mientras lentamente introducía su lengua en la pequeña boca de su acompañante, cerrando sus ojos para disfrutar de las sensaciones que comenzaban a invadir su cuerpo mientras movía su pelvis en busca de mayor fricción con el redondeado trasero.

—¿Ya me estoy volviendo más puro?— apretó la piel de sus piernas con fuerza para morder el labio de la chica.

—Aún te falta mucho, Katsuki—ronroneo la chica para luego girarse hasta quedar frente a frente—, todos tus pecados serán expirados esta noche junto a mí. Juntos daremos inicio a esta purga.

Katsuki sonrió con hambre mientras el redondeado rostro de Uraraka Ochako se iluminaba con la luz de la luna; sonriendo de forma angelical mientras limpiaba sutilmente el esparcido labial color rojo carmesí por el contorno de su boca.

Los ojos grandes de Ochako estaban delineados con color negro a la perfección y sus pestañas voluminosas se movian suavemente en su rostro; su caracteristico sonrojo no abandonaba sus mejillas y la hichazón de sus labios por el reciente beso salvaje que ambos habían compartido la hacían ver exquisita.

Esa mujer lo volvía loco y estaba cumpliendo una de las últimas fantasías sexuales que había tenido.

Ella se acercó a devorar nuevamente su boca con anhelo, moviendo sus labios a la perfección para luego comenzar a introducir sutilmente su lengua en la boca de Katsuki.

El muchacho completamente deseoso, apoyó sus manos en el trasero de Ochako y apretó esas nalgas perfectas con fuerza provocando que la castaña soltara un gemido contra sus labios, quien de inmediato llevó sus manos para rodear su cuello y apoyar una de sus piernas sobre la cadera del rubio. Con una sonrisa traviesa, Uraraka comenzó a delinear los labios del héroe con su propia lengua bajo la atenta mirada rojiza de su compañero.

Parecía que Katsuki destellaba fuego a través de sus ojos afilados, los cuales brillaban y estaban expectantes ante la siguiente acción que realizaría la muchacha de ojos color chocolate. Ella atrapó el labio superior de Bakugo y comenzó a chupar con cuidado mientras se restregaba contra su cuerpo, manchando la piel clara del rubio con la sangre falsa que estaba esparcida por algunas zonas de su cuerpo.

—Yo soy una muchacha pura que se encargará de expiarte, Bakugo— susurró en su oído mientras llevaba una de sus manos bajo el pantalón del rubio; sus ojos brillaron con deseo cuando encontró lo que buscaba—, vas a tener que poner de tu parte esta noche, cariño.

—Haré todo lo que esté a mi alcance, cara de ángel.— suspiró mientras la traviesa mano de Ochako envolvía su pene endurecido bajo la tela de sus boxers.

Katsuki cerró sus ojos mientras la castaña comenzaba a masturbarlo lentamente.

—Mírame, Bakugo.—exigió la chica demandante.

El rubio obedeció de inmediato y centró su mirada en los ojos brillantes de Ochako, quien sonrió sutilmente cuando este mordió su propio labio tratando de reprimir un suspiro cuando ella aceleró un poco más los movimientos de sus manos.

—Ochako.— jadeó Bakugo cuando esta mordió su hombro con fuerza, dejando sus dientes marcados junto al brillo de saliva en su piel.

—Una mordida es un paso más cerca del cielo.— Uraraka lamió la piel marcada de rubio para luego depositar un pequeño beso.

Bakugo gimió en el oído de Uraraka cuando esta aceleró sus movimientos con su mano; sentía sus pulmones explotar a causa del aire que estaba conteniendo en aquel momento y su piel arder bajo el tacto de las manos ágiles de la castaña.

La sensación era indescriptible y fue mucho más cuando ella comenzó a descender lentamente mientras contorneaba sus caderas en un baile sensual para detenerse frente a su erección palpitante. Liberó su miembro por unos segundos y bajó rápidamente los pantalones y ropa interior de Ground Zero para sonreír con malicia al ver su pene frente a su rostro.

La chica se relamió los labios y sin dejar de hacer contacto visual con el rubio introdujo lentamente el pene en su boca, succionando lo que su cavidad era capaz de abarcar mientras sus labios rodeaban el falo del muchacho.

Katsuki dejó caer su cabeza hacia atrás extasiado de las oleadas de placer que invadían su cuerpo mientras Ochako le hacía una mamada; tensó sus músculos cuando ella introdujo todo su pene en su boca y lo mantuvo ahí por unos segundos.

—Oh...por Dios...joder.— gimió sonoramente.

Ochako contuvo la respiración y liberó el pene del rubio cuando sintió una leve arcada como señal de que llegó hasta su límite. Unas pequeñas lágrimas se acumularon en sus ojos pero aquello no fue impedimento para ella y luego de tomar aire volvió a introducir el pene del rubio para rodearlo con su lengua.

Los gemidos de Katsuki eran cada vez más sonoros y frecuentes; deleitando a Uraraka en el proceso incitándola a darle más placer a su pareja. Con una de sus manos comenzó a acariciar suavemente los testículos del rubio y nuevamente liberó su boca del pene de Bakugo para tomar aire.

—Vas a satisfacerme por completo.— hablo Ochako para lamer el glande y seguir descendiendo hasta la base del pene.

—Ochako, me estás matando.— Jadeo Katsuki extasiado.

—Toda depuración viene con un poco de tortura, amor mío.— besó la punta del pene del rubio mirandolo a los ojos.

Aquella imagen de Ochako arrodillada ante él, con su pene entre sus labios ientras lo miraba con aquellos ojos redondos completamentes cargados de deseo era como una bomba de placer para él y su cuerpo; esos labios hicnhados con el labial corrido de su boca le daban un aire salvaje y erótico a la muchacha de mejillas redondas.

Él mordió su labio nuevamente cuando las manos de Uraraka volvieron a masturbarlo con maestría, dejando caer un poco de saliva en su pene para facilitar el movimiento y fricción entre su mano y su falo.

—Si sigues así...me correré pronto.— confesó reprimiendo un gruñido.

—Te vas a liberar en mi rostro, Katsuki.— anunció la chica moviendo su mano verticalmente sobre el pene palpitante para luego dar pequeñas lamidas en el glande.

Ochako estaba completamente empapada bajo sus ropas, podía sentir las subidas de calor invadir su cuerpo sumado el placer que le otorgaba las palpitaciones en su propia vagina ante aquella felación que estaba realizando.

Ella disfrutaba de hacerle sexo oral a su novio, le gustaba masturbarlo hasta dejarlo seco y que él se corriera en cada parte de su cuepro que ella le permitiera; le gustaba juhar y experimentar junto a él, demostrando que su confinza y conexión traspasaba los límites y no de juzgaban cuando alguno de los dos tenía una nueva fantasía pra cumplir.

Sonrió cuando vio el rostro de Katsuki completamente tenso y su ceño fruncido; esa era la señal de que el rubio ya estaba casi por lo que aceleró sus movimientos y presiono suavemente incitándolo a correrse.

—Mierda, Ochako.— gruñó el rubio al momento en que alcanzó el placer máximo.

Ochako cerró sus ojos y recibió la semilla caliente de su novio en su rostro y parte de su cuello, sacando su lengua para degustar del semen viscoso de la persona que amaba con locura.

Katsuki jadeo y abrió sus ojos cuando la imagen de Ochako cubierta por su esperma le dió la bienvenida; ella soltó su pene y el rubio la levantó con cuidado para luego pasar su lengua por una de las mejillas de Ochako, disfrutando de su propio sabor; tan caliente, tan excitante.

Con agilidad retiró su playera y limpió el rostro de su novia quien le dedicó una traviesa risita para luego besar su labios con sensualidad, mezclando sus fluidos lenta y sensualmente.

—Kat-su-ki.— gimió Ochako cuando sintió las manos del rubio apretar sus pechos sobre la tela del corset.

—¿Cómo seguimos limpiando mi alma?— preguntó el rubio besando su cuello tortuosamente.

—Vas a lamerme.— exigió la chica tomando nuevamente las riendas de la situación.

Se separó del rubio y lo empujó sutilmente sobre la alfombra que cubría el frío piso de madera; ella se recostó sobre el cuerpo del rubio y comenzó a besar sus labios demandantemente, disfrutando del contacto de sus cálidas y traviesas lenguas, suspirando y jadeando a medida que friccionaban sus cuerpos el uno sobre otro.

—Mis jugos te abrirán las puertas del cielo.— tiró del labio hinchado de su novio.

Katsuki asintió rápidamente mientras ella se sentaba a horcajadas sobre él; con cuidado gateo hasta hubicarse sobre la cabeza del rubio dándole una vista privilegiada de su sexo humedecido a causa de la excitación que venía acumulando desde que entró a aquel departamento.

Katsuki lamió sus labios expectante al momento en que la tela blanca del calzón de Ochako brillaba a causa de sus jugos; corrió la molesta prenda con ansias y pasó su lengua sobre los labios humedecidos de la castaña.

Ochako suspiró de placer cuando la boca de Bakugo comenzó a jugar con su intimidad sin descanso, lamiendo cada lugar expuesto frente a su boca, succionando suavemente de su clítoris hinchado que demandaba atención enviando oleadas de placer a cada rincón de su cuerpo.

Sus músculos se tensaron cuando un dedo de Bakugo presionó suavemente en su botón de placer y luego comenzó a mover su dedo sobre este, provocando que su respiración se acelerara y cerrara sus ojos para disfrutar de las caricias y atenciones que estaba recibiendo su cuerpo.

La lengua del rubio lamió sin descanso, Bakugo amaba el sabor de Ochako y no se cansaba de satisfacerla cada vez que tenía oportunidad, era un deleite para él escuchar los suaves y excitantes gemidos que se escapaban de la boca de Ochako.

—Sigue así, Katsuki.— jadeo la chica moviendo sus caderas buscando más fricción.— Eso...así….me encanta.

Bakugo, impulsado por los gemidos de Uraraka, introdujo uno de sus dedos en la mojada vagina de la chica y ella se estremeció al sentir la cálida invasión.

—Oh...si.

—¿Quieres otro dedo, cara de ángel?

—Si...por favor.— suplicó mordiendo su labio.

En un segundo Katsuki introdujo otro dedo en el interior de la castaña y los encorvó sutilmente en busca de su punto sensible, penetró con sus dedos y movió en forma circular dentro de la vagina de la chica para otorgarle más placer; ella se lo merecía.

—Más rápido.— demandó la castaña entre jadeos, nublada de placer mientras sentía la lengua de Bakugo jugar con su clítoris y lamer sus jugos.

El rubio obedeció de inmediato a la súplica y aceleró sus movimientos, sintiendo nuevamente como su pene volvía a endurecerse a causa de los deliciosos gemidos que se escapaban de la boca de Ochako.

Los músculos de la castaña dolían de tanto tensarlos, creía que en cualquier minuto su pecho explotaría de placer y a su vez se haría una herida en su labio de tanto morderlo pero no le importaba, la lengua de Katsuki y sus dedos se sentían tan bien en su intimidad que lo único que quería y anhelaba era explotar de placer a causa del rubio.

Los dedos de Katsuki se curvaron nuevamente y su boca succiono con hambre su botón; ella creyó desfallecer al momento en que el hormigueo y calor tan amado y ansiado se albergó en su bajo vientre y en el interior de su vagina.

Un poco más de estímulos por parte de Bakugo fueron suficientes para que ella gimiera su nombre.

—¡Katsuki!— gimió con el aire abandonando sus pulmones.

La sensación fue exquisita y completamente placentera, sentía su cuerpo flotando a causa de alcanzar el cielo en cosa de minutos pero aún no era suficiente.

—Tus fluidos me están limpiando por dentro.— habló Bakugo lamiendo sus dedos con sensualidad.

Ochako jadeo y se retiró del rostro de su novio para sentarse a horcajadas sobre sus caderas.

Su cuerpo se estaba recuperando de su intenso orgasmo cuando el rubio la atrajo para besar su labios suavemente, degustando de la calidez de su boca y sabor; moviendo sus labios al ritmo de los de Katsuki quien con sus manos comenzó a bajar el cierre de aquel corset que le impedía tocar la suave piel de la castaña.

Aquella prenda resultó ser un conjunto con la falda de tul, por lo que al retirarla la castaña quedó solamente en bragas para deleite del héroe quien admiró su cuerpo con deseo y lujuria.

Sin previo aviso, se acercó a lamer uno de los pechos de Uraraka mientras masajeaba el otro para su goce, trazaba pequeños y cálidos círculos con su lengua en su piel expuesta, provocando que la chica suspirara de placer ante las caricias.

Llevó uno de los rosados pezones de Ochako a su boca y succiono con hambre, mordiendo suavemente mientras la castaña arqueaba su espalda y cerraba sus ojos con fuerza. Con su otra mano masajeo el otro pecho redondo, disfrutando del contraste de la suave piel de su novia con sus ásperas manos, pellizcando su pezón suavemente sin darle tregua a la heroína.

—Mmm...Katsuki...me encanta.— jadeo la castaña mordiendo su labio, disfrutando del placentero dolor que generaba Bakugo al pellizcar sus pezones.

—¿Estoy haciendo un buen camino de expiación?

—Creeme que sí.— confirmó la chica extasiada.

Katsuki observó con satisfacción como la piel perlada de Uraraka brillaba a causa del sudor que emergía de su cuerpo, mezclandose sutilmente con aquella sangre falsa en su cuello y parte de sus clavículas, percatandose a su vez que aún quedaban rastros de su semen de su orgasmo anterior sobre su piel perlada.

Sin poder contenerse pasó su lengua una y otra vez.

—Katsuki….— susurró la chica mientras tomaba su rostro con ambas manos; estableciendo contacto visual con el muchacho— Quiero que me folles, ahora.— exigió con decisión y deseo para acercarse a morder el labio inferior del rubio.

—A tu orden.

El rubio tomó su pene nuevamente endurecido y lo guió hasta la humedecida entrada de Uraraka, ambos gimieron de inmediato al sentir el contacto de sus sexos palpitantes y deseosos el uno del otro, siendo llenados por el placer exquisito que golpeaba cada rincón de su ser.

Uraraka gimió sonoramente cuando Katsuki embistió con fuerza, tomándola desde sus caderas para impulsarse y penetrar hasta el fondo de su apretada y humedecida vagina. Se apoyó en los pectorales de su novio y volvió a gemir cuando este comenzó a aumentar la velocidad de sus penetraciones cortando a su vez el aire que llegaba a sus pulmones.

Ella brincaba sobre las caderas de Bakugo extasiada, siendo llenada por completo con cada embestida que el rubio le otorgaba, quitándole el aliento cuando sentía su vagina rodear el pene de Katsuki hasta el interior de su ser.

—Oh...Ochako...— jadeó Bakugo con dificultad mientras se aferraba a las caderas pronunciadas de la castaña.

Relamió sus labios viendo los pechos redondos y perfectos de la chica rebotar frente a sus ojos, mientras disfrutaba del sonido que hacían sus intimidades al chocar; eso lo ponía tan caliente que quería dar todo de sí para que su chica disfrutara junto a él.

—Quiero follarte….siempre— jadeo el rubio alcanzando uno de los tentadores pechos de su compañera y succionar su pezón.

Ochako creyó desfallecer de placer en aquel entonces.

—Sigue así...Bakugo….— suspiró sin dejar de cabalgar, moviendo sus caderas a un ritmo perfecto y continuo para goce de ambos—Ya queda...poco….para liberarte….del pecado...joder.— logró articular cuando el rubio volvió a succionar otro pezón.

Cerró sus ojos con fuerza, apretando sus paredes vaginales para intensificar las sensaciones para ambos, perdida en el tiempo y solo centrada en la lujuria y adrenalina del momento.

Katsuki detuvo sus embestidas por un segundo y ella iba a protestar, él se retiró debajo de su cuerpo y con sus manos puestas en su cintura, la volteo para quedar boca abajo; ella sonrió y se apoyó en sus manos para quedar apoyada en cuatro.

Sentir a Katsuki penetrarla nuevamente desde atrás era mucho más exquisito para ella, amaba cuando él se acomodaba tras su cuerpo e introducía su pene hasta el límite de su interior, llenándola por completo.

El rubio dio una nalgada sobre el expuesto trasero de Ochako y repitió la acción cuando ella gimió sonoramente complacida.

—Te estás esforzando...amor.— suspiró.

—Quiero llegar a ser puro...como tú cara de ángel.— le respondió aumentando el ritmo de sus embestidas.

—Más...fuerte...así.

Bakugo cerró sus ojos disfrutando de la fricción que realizaban las paredes de Ochako en torno a su pene, era tan jodidamente cálido y exquisito que no quería que aquello de acabara nunca, quería disfrutar del cuerpo de la castaña por completo, llenándola, satisfaciendola y extasiandola por completo.

Se sentía adicto a las leves contracciones que hacía Ochako con su vagina, con ella todo era diferente y maravilloso.

—Ochako...ya casi….— confesó el rubio mientras su piel ardía, tratando de disminuir sus embestidas pero la castaña no se lo impidió.

—Juntos.— demandó al momento en que ella comenzó a acariciar su clítoris con rapidez, aumentando su respiración y cerrando sus ojos para su disfrute—, te correrás en mi espalda.— jadeo con su respiración acelerada.

Katsuki aceleró sus movimientos y cuando estuvo a punto de correrse, sacó su pene de la calidez de la vagina de Ochako y derramó su semilla sobre la espalda lisa y cremosa de su novia, quien al momento en que sintió el líquido caliente sobre su piel explotó en un orgasmo intenso y duradero.

Ambos cayeron rendidos, Ochako sobre la alfombra y Katsuki sobre el cuerpo pegajoso de la castaña, a quienes les tomó un par de segundos asimilar todo lo que había pasado.

Sus cuerpos estaban jadeantes y sudorosos, sus músculos dolían a causa de la reciente tensión que se había liberado de ellos y sus bocas buscaban aire para llenar sus pulmones.

—Ya estás libre de pecado, Bakugo Katsuki— murmuró Uraraka quien al abrir sus ojos se encontró con un par de lirios malva esparcidos por la alfombra—, tu purga ha sido un éxito.

Katsuki sonrió mientras besaba los hombros desnudos de su novia, sintiendo a su vez su propio semen cubriendo parte de su abdomen.

—Gracias por la expiación, cara de ángel.— se retiró de la espalda de la chica y se acomodó a su lado en la alfombra, acariciando sus suaves mejillas.

—Me encantó hacerlo.— sonrió con sinceridad mientras el calor cubría su rostro—, el conserje casi muere del susto al verme con esta máscara.

—¿Es la misma que la de la película?— preguntó alcanzando la máscara que estaba un par de centímetros lejos de él.

—La misma.

—¿Eres increíble, lo sabías?— besó sus labios suavemente.

—Desde que dijiste que me vería jodidamente maravillosa en aquel disfraz no podía sacarlo de la cabeza, además comprendiste de inmediato cuando me viste.— ella señaló el corset tendido en el suelo.

Y era cierto, hace un par de semanas atrás ambos tuvieron una maratón de "La purga", aquella película de suspenso en donde se podía cometer cualquier crimen durante 12 horas. Fue en esa película en donde Katsuki se imaginó a Ochako con uno de los disfraces que utilizaba un personaje de la franquicia y desde ese momento no podía sacárselo de la cabeza.

Hasta que Ochako cumplió su fantasía y se sumergió en el papel.

—Cara redonda.— llamó él jugando con la máscara en sus manos— Creo que aun me quedan pecados por expiar.— murmuró en su oído mientras rasgaba una parte de la máscara.

—¡Katsuki no, tardé horas en confeccionarla!— chilló Ochako pero fue callada por un beso de Bakugo.

Sí, aún faltaban pecados por expiar.

Lirios Malva: seducir.


Nota de autora:

Holaaa, sí, lo sé, avise por twitter y por wattpad que actualizaría mañana pero alcance a hacerme un tiempo para traerles este capítulo.

Para quienes no ha visto la franquicia de "La Purga", se basa en supervivencia por 12 horas, todas las personas son libres de cometer cualquier crimen y no serán juzgados con el fin de de disminuir la pobreza y a personas en situación de calle. Los ricos "compran" a personas para sacrificar en modo de limpiar sus pecados, de ahí viene el termino expiación o purgar.