- ¿Ya has vuelto del aeropuerto? – fue su saludo devolviéndolo a la realidad.
No la había visto acercarse y eso lo hizo ponerse aún más nervioso, sin saber muy bien por dónde empezar a hablar, dando gracias a que la pregunta de ella tuviera respuesta fácil.
- No he ido…
- ¿Por qué? – lo miró sorprendida-. ¿No has ido a buscarla por mi culpa? ¡Taichi! Lo siento, de verdad… No quería condicionarte…
- No, no… No lo sientas – aquello sí que no lo esperaba-. Ha cogido un taxi.
- Pero los taxis desde el aeropuerto son un robo y…
- Ya, pero bueno, yo creo que… Creo que va siendo hora de que sea lo más sincero que pueda contigo – estaba muy nervioso, sin duda, si ahora mismo alguien tuviera que buscar una confirmación de que en su día había sido el portador del emblema del valor no la iba a encontrar con mucha facilidad. Pero era el efecto que ella tenía en é y tampoco estaba demasiado acostumbrado a aquello-. Mira, entiendo que te hayas enfadado antes. Estoy demasiado hecho a estar con gente acostumbrada al tipo de relación que tenemos nosotros y se me olvida que a ti te pueda chocar.
- No tienes que darme explicaciones – bajó algo la mirada, no estando segura de si habría acabado metiendo la pata por el enfado de por la tarde.
- Pero te las quiero dar – se encogió de hombros-. Te las quiero dar porque no sé tú, pero yo quiero poner todo de mi parte para hacer las cosas bien contigo, porque de verdad quiero que esto funcione… - se estaba poniendo rojo, estaba seguro, tampoco tenía demasiado claro de dónde estaba sacando la capacidad de hablar, pero no la iba a desaprovechar-. Y no quiero que si dentro de un tiempo te enfades conmigo porque ahora te diga que solo somos amigos y te acabes enterando de que eso no es exactamente verdad.
Acababa de soltar lo más complicado casi que sin respirar entre medias. Introducir el tema sabía que era lo que más le iba a costar y ya lo había hecho. Ahora concentró todos sus esfuerzos en ser capaz de mantenerle la mirada a ella y hacer aquello bien.
- Todo esto acabó no hace mucho… Pero tú y yo casi que solo nos saludábamos cuando lo hizo – resaltó, ya que era lo más importante de todo para él-. No es que… hayamos estado juntos, pero… Sí que pasamos una temporada un poco más confusa de lo normal. Yo creo que nunca hemos dejado de ser amigos, pero… - cogió aire-, sí que he me acostado con ellas varias veces.
No llevaba la cuenta, tampoco consideraba que importase. Había ido pasado el tiempo y las cosas habían sido cómo habían sido. Lo importante era que quería dejarle todo lo más claro posiblemente a ella. Como Sora le había dicho el día que habían hablado, tenía que hacer las cosas bien. Y ahora más que entonces lo entendía mejor. No mentía a nadie si dijera que él había estado encantado durante el tiempo que aquello habia durado. Siempre le había gustado la pelirroja, ¿quedaba alguien en aquella ciudad que no lo supiera? Quizás pudiera decirse que había aprovechado lo que había podido y que la forma en la que se estaban comportando recordaba más bien a la de una pareja que a la de dos amigos, pero… Sora nunca había tenido más razón en toda su vida que cuando le había dicho que no lo había visto nunca mirar a nadie como a Koemi. Él también se había dado cuenta. Había descubierto una diferencia abismal de lo que sentía en un caso y en el otro.
- Pero… ¿entonces… vosotros dos…?
- Nosotros dos simplemente nos pasamos de la raya cuando no deberíamos de haberlo hecho – admitió-. Y como me conoce mejor que yo a mí mismo hace unas semanas que me dio la charla porque se había dado cuenta de que lo estúpidamente pillado de ti que estoy antes de que yo fuera capaz de admitírmelo. Además, hasta dónde yo sé quiere arreglar las cosas bien con su pareja y…
- Quieto – lo cortó-. ¿Qué acabas de decir?
- ¿Qué? Si ya la has visto con él, ¿no?
- No, no… Eso no… - todavía estaba mirándolo con la sorpresa en el rostro.
Taichi frunció el gesto, confuso, necesitando unos segundos más para darse cuenta de que acababa de admitirle que por su parte estaban hablando de algo más que atracción, que él hablaba ya de sentimientos. Y lo había dicho sin darse cuenta de que lo estaba diciendo, posiblemente porque de nuevo pensaba que era completamente evidente. Sin embargo, ahora acababa de soltarlo y él solo estaba más aterrado por aquello que por todo lo demás.
Tampoco podía salir corriendo ahora, porque entonces iba a tener cola a la puerta de casa para traerlo de la oreja de vuelta hasta allí.
- Creía que era bastante evidente desde que empezamos a trabajar – admitió-. Mira – se adelantó un paso hacia ella- te estoy contando esto porque quiero hacer las cosas bien contigo. Sé que tengo una relación extraña para nuestra sociedad con ella, pero… Son demasiadas cosas que no todo el mundo ha vivido las que han derivado en eso. Solo te pido paciencia y te lo iré contando todo. Pero ahora solo quiero que te quedes con que solo somos amigos y que aunque la quiero muchísimo es algo totalmente diferente de lo que me pasa contigo. Ella es y siempre será mi amiga, pero tú… Tú eres alguien muy especial que me ha puesto en una situación en la que nunca había estado – sin duda no podía hablar de amor, no se conocían tanto, pero que sentía por ella algo más que atracción a esas alturas era un hecho muy evidentemente- y con la que no me sé manejar todavía. Y quiero hacer las cosas bien y a tu ritmo…
Continuó observándolo, entre sorprendida porque por fin hubiera sido tan directo con ella y nerviosa por lo que estaba escuchando. Podía notar que estaba más o menos en la misma situación que ella, porque tampoco sonaba a que viniera con aquello muy ensayado. Tenía toda la pinta de que había venido a explicarle lo que pasaba con Sora y había acabado hablando de más.
- Entonces, ¿no ha vuelto a pasar nada entre vosotros? – dijo finalmente.
- No, supongo que me conoce lo suficiente como para darse cuenta antes de que yo sea capaz de hacerlo. Hace ya un tiempo que no, incluso antes de que ella misma me lo dijera tampoco yo había vuelto a intentar nada – simplemente no se había parado a pensar el por qué, y ahora no podía tenerlo más claro. Especialmente en el momento en el que vio como ella finalmente le dedicaba una sonrisa.
- Ven – alargó la mano hacia la de él para cogerlo-. Sube, podemos hablar más tranquilamente arriba, hasta mañana no llega nadie… No me pongas esa cara de susto que no es una encerrona a modo de venganza. Además… siempre podemos cenar igualmente sin necesidad de salir a ningún sitio, ¿no?
Aquello no lo había visto venir, sobretodo por el hecho de que sabía que ella no solía estar sola y por eso le había pedido que bajara. Tampoco contaba con que la situación hubiera podido mejorar tanto de repente, pero su cabeza no estaba pensando demasiado más allá del hecho de que ella lo hubiera cogido de la mano para subir. Con eso, sin duda, algo le decía que por el momento le compensaba. Le sonrió de vuelta, apretando ligeramente sus dedos entre los suyos antes de seguirla.
